Siguiendo la guianza del Espí­ritu de Dios

Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes; es para mi una bendición grande estar con ustedes en esta noche, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Jesucristo, nuestro Salvador, y Su Programa correspondiente a este tiempo final, el cual está contenido en Su Palabra. Para lo cual quiero leer en la carta a los Romanos, carta de San Pablo, capítulo 8, verso... verso 10 en adelante, dice... aun tenemos que comenzar un poquito antes: verso 5 en adelante, dice, de Romanos, capítulo 8 (dice San Pablo):

“Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.

Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.

Por cuanto la mente carnal es enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede;

y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.

Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia.

Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne;

porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.

Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.

Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza;

porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;

y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema es: “SIGUIENDO LA GUIANZA DEL ESPIRITU DE DIOS.”

Dios por medio de Su Espíritu guió al pueblo hebreo así como guió a Jacob, a Isaac, a Abraham, y también a los profetas... de Abraham como Noé, Enoc, y también Adán.

Dios apareció al Profeta Moisés en la Columna de fuego y se identificó como el Angel de Jehová, y le dijo a Moisés en aquella zarza o árbol en donde estaba manifestado, en aquella luz que estaba en aquel árbol, aquella luz, y desde aquella luz salió la Voz de Dios que le dijo: “Yo Soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.” También le dijo: “Yo Soy el Dios de tu padre, el Dios de tu padre y el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de Amram (el padre de Moisés).” Esto está en el capítulo 3 del Exodo, verso 1 en adelante, dice:

“Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios.

Y se le apareció el Angel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.

Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema.

Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí.

Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es.

Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios.

Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias,

y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo.

El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen.

Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.

Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?

Y él respondió: Vé, porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte.

Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé?

Y respondió Dios a Moisés: Yo Soy El Que Soy. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: Yo Soy me envió a vosotros.”

Aquí este Yo Soy es la traducción que han hecho de las cuatro consonantes: YHWH. Pero no han podido pronunciar este Nombre, pero Moisés escuchó el Nombre de Dios siendo hablado por el mismo Dios a través de esta manifestación angelical.

Y ahora, el Angel de Jehová es el mismo Jehová en Su cuerpo teofánico. Por eso es que el Nombre de Dios está en el Angel de Jehová, como nos dice también en el capítulo 23, verso 20 al 23 del Exodo:

“He aquí yo envío mi Angel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.

Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él.

Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren.

Porque mi Angel irá delante de ti, y te llevará a la tierra del amorreo, del heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los cuales yo haré destruir.”

Vean cómo la guianza de Dios por medio del Angel de Jehová, que es el cuerpo teofánico de Dios, este cuerpo angelical, por medio de esa manifestación de Dios en Su Angel, el Angel de Jehová, Dios estaba guiando a Su pueblo. Pero El necesitaba tener un ser humano, un profeta aquí en la Tierra, un hombre con las dos conciencias juntas; y a través de ése hombre ese Angel se manifestaba, le revelaba todo el Programa Divino correspondiente a aquel tiempo, y le decía lo que tenía que hablar, y Moisés lo hablaba y el Angel lo cumplía.

Era el Angel de Jehová, el mismo Dios en Su cuerpo angelical el que llevaba a cabo la Obra Divina. Pero tenía un hombre aquí en la Tierra a través del cual se manifestaba y al cual usaba; y cuando las personas seguían a ese hombre, a ese profeta, estaban siguiendo al que envió a ese hombre, estaban siguiendo al mismo Dios; no seguían a un hombre, seguían a Dios, el cual estaba con ese hombre y le revelaba a ese hombre todo Su Programa. Era la obra no de un hombre, sino la Obra de Dios por medio de un hombre la que estaba siendo llevada a cabo.

Ahora, podemos ver en el libro de Zacarías, capítulo 7... libro de Zacarías, capítulo 7, verso 11 al 12, dice:

“Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír;

y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos.”

Dios por medio de Su Espíritu usaba a los profetas, y por medio de los profetas le hablaba al pueblo; pero no quisieron escuchar la Voz de Dios, la Voz de Jehová, a través de los profetas de Dios, a través de esos instrumentos que Dios tenía para guiar a Su pueblo de etapa en etapa.

Ahora vean que era Dios el que estaba guiando a Su pueblo. Es necesario comprender cómo es que viene la guianza de Dios para Su pueblo como pueblo; en esa misma forma obra con el individuo: el Espíritu de Dios en la persona que ha creído en Cristo como su Salvador, ha lavado sus pecados en Su Sangre, y ha sido bautizado en Su Nombre y ha recibido Su Espíritu, el Espíritu Santo lo guía en toda su vida; y toda la revelación divina correspondiente al tiempo en que la persona vive es abierta por el Espíritu Santo a la persona, y la persona va creciendo en el conocimiento de Dios a través de la Enseñanza que Dios tiene en esa edad o dispensación, la cual la trae Dios por medio de Su Espíritu Santo a través del mensajero correspondiente a ese tiempo.

Así como Dios colocó en medio del pueblo hebreo profetas, El también ha colocado apóstoles, profetas, evangelístas, pastores y maestros en el Israel Celestial que es Su Iglesia.

Y de edad en edad El ha envido un mensajero a Su Iglesia, en el cual un espíritu ministrador de la sexta dimensión, lo cual es un ángel mensajero, un espíritu, el cual viene en carne humana y capta la revelación divina para ese tiempo y la da a conocer al pueblo; esos son los siete ángeles mensajeros de las siete edades y el Angel del Señor Jesucristo para la Edad de la Piedra Angular.

Hablando el Rvdo. William Branham acerca de los siete ángeles dice que son las siete estrellas que tiene el Hijo del Hombre en Su Mano en Apocalipsis, capítulo 1; son también las siete luces encendidas, las siete lámparas encendidas, porque son las siete edades con los siete ángeles mensajeros; esas son las siete lámparas que están delante de la Presencia de Dios, son los siete espíritus de Dios que recorren toda la Tierra.

¿Y todo eso ha ido manifestándose dónde? En la Iglesia de Jesucristo, en el Cuerpo Místico de Jesucristo, para el Espíritu de Dios guiar a Sus hijos y a Su Iglesia como Cuerpo Místico de creyentes.

Jesucristo en Espíritu Santo ha estado en medio de Su Iglesia de etapa en etapa, de edad en edad, velado en el ángel mensajero de cada edad y revelado a través del ángel mensajero de cada edad. Y por medio del ángel mensajero de cada edad ha estado llamando y juntando a Sus escogidos de cada edad. El dijo: “Yo soy el Buen Pastor, y el Buen pastor su vida da por las ovejas.” San Juan, capítulo 10.

Y ahora, capítulo 10, verso 14 en adelante de San Juan, dice:

“Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,

 así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.”

¿Y cómo van a escuchar la Voz de Cristo, si Cristo cuando murió, resucitó, ascendió al Cielo y está sentado a la Diestra de Dios? Pero ahora está en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia de edad en edad, velado y revelado en el ángel mensajero de cada edad, hablándole a Su pueblo y llamando y juntando a Sus ovejas. Y se va cumpliendo de edad en edad lo que Cristo dijo en el mismo Evangelio según San Juan, capítulo 10, verso 3, donde dice:

“A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca.”

Ahora vean ustedes, Cristo tiene el Título de Propiedad, el Libro de la Vida del Cordero, El conoce todos los nombres que están escritos en el Libro de la Vida del Cordero, y El tiene que redimir todos los nombres que están allí; todas las personas que están allí, que tienen sus nombres allí, tienen que ser redimidas.

Por lo tanto esas personas, esas almas, son enviadas por Dios a vivir en este planeta Tierra de etapa en etapa, de edad en edad. Aparecen en la Tierra, oyen la predicación del Evangelio, ¿y qué están escuchando? Están escuchando la Voz del Buen Pastor. Y oyen Su Voz, y cuando escuchan Su Voz es que Cristo está llamando esas personas por su nombre, porque Cristo conoce su nombre, está llegando el llamado directamente al alma de la persona.

 De edad en edad Dios envía el mensajero de cada edad, él trae el Mensaje para esa edad, ese Mensaje se extiende por medio de los ministros colaboradores que Dios envía para ese mensajero, y se extiende por todo el territorio donde vive ese mensajero, y por toda la nación y por todo el continente, y pasa también a otras naciones; y así el llamado se extiende. Y ahí es donde Cristo llama Sus ovejas por su nombre, porque El está pasando a lista, llamándolas, ¿para qué? Para darles vida eterna. Esas son las ovejas que el Padre le dio, y las ovejas que el Padre le dio, vean ustedes, dice:

“Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen.”

El desde antes de la fundación del mundo las conoce. “El Padre...” Dice: “El Padre que me las dio es mayor que yo.” Eso está, vamos a ver acá... pero hay otras personas que no quieren escuchar la Palabra de Dios, el Mensaje de Dios, para el tiempo en que viven. ¿Y qué sucede con esas personas? Vamos a ver... miren aquí en este mismo capítulo 10, dice: “Celebrábase en Jerusalén ...” verso 22 en adelante, dice:

“Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno,

y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón.

Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente.

Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí;

pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho (esa es una Palabra dura, pero es la verdad. Miren:).

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,

y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.

Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.

Yo y el Padre uno somos.”

¿Dónde estaba el Padre? En El. Por lo tanto las ovejas del Padre estaban siendo llamadas allí, y ese llamado ha continuado de etapa en etapa, de edad en edad, y el Espíritu Santo ha estado en medio de Su Iglesia llamando y juntando a Sus ovejas. Ese es Cristo en Espíritu Santo de edad en edad manifestado por medio del mensajero de cada edad, llamando y juntando a Sus ovejas y dándoles vida eterna a Sus ovejas.

Porque cuando la persona escucha la predicación del Evangelio y recibe a Cristo como su Salvador y lava sus pecados en la Sangre de Cristo y es bautizado en Su Nombre, y recibe el Espíritu Santo, ha recibido vida eterna; ha escuchado el llamado de Cristo, Cristo lo ha llamado por Su Nombre, ese llamado ha llegado hasta el alma, y la persona ha dicho: “¡Presente, heme aquí Señor!” Y ha comenzado a ser guiado por el Espíritu de Dios. Por el Espíritu Santo obtiene el nuevo nacimiento y tiene un espíritu teofánico de la sexta dimensión llamado el Angel de Jehová que acampa en derredor de los que le temen y los defiende; cada persona nacido de nuevo tiene un ángel de Dios, su cuerpo teofánico de la sexta dimensión.

Así como la Iglesia como Cuerpo Místico de creyentes de edad en edad tiene un ángel, ese es el ángel mensajero de cada edad, un espíritu teofánico de la sexta dimensión que viene en carne humana y al manifestarse en carne humana, ése es el mensajero de cada edad, a través del cual Dios se manifiesta y llama y junta a Sus ovejas en cada edad, hasta llegar hasta este tiempo final en donde Jesucristo nos dice en Apocalipsis, capítulo 4:

“Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.”

Las cosas que sucederán después de las siete edades de la Iglesia El las va mostrar a los que suban dónde El está. De etapa en etapa se ha ido subiendo en el Cuerpo Místico de Cristo, el cual es también representado en un Monte, y es llamado el Monte de Sión. Y así como Jesús subió con Pedro, Jacobo y Juan al monte de la transfiguración, así van subiendo de etapa en etapa los hijos de Dios con Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en el ángel mensajero de cada edad; y así van subiendo de edad en edad, son llamados en la edad que les corresponde, y ese es el paso que les corresponde: la edad en la cual les ha tocado vivir; hasta que los hijos e hijas de Dios, los miembros del Cuerpo Místico de Cristo llegan a la cúspide, a la Cima del Monte de Sión que es la Edad de la Piedra Angular. Lo cual ocurre en este tiempo final, para ser transformados los que vivimos y los muertos en Cristo ser resucitados en cuerpos eternos.

Y ahora, todo esto va ocurriendo de etapa en etapa y de edad en edad bajo la guianza del Espíritu de Dios a través de cada ángel mensajero de cada tiempo, el cual es enviado por Dios. Así es como guía el Espíritu de Dios a Su Iglesia de edad en edad. Y así esta guianza viene para todos los hijos de Dios que están bajo esa guianza en el Cuerpo Místico de Cristo.

Y por cuanto todos los hijos e hijas de Dios al nacer de nuevo, pues tienen un cuerpo teofánico, un espíritu teofánico de la sexta dimensión, ese espíritu teofánico está en armonía con el espíritu teofánico del ángel mensajero de su edad. Y obtiene del ángel mensajero de su edad toda esa revelación divina, y por eso la persona obtiene el conocimiento, se le abre la mente y el corazón para entender y creer todo el Programa Divino que Dios está llevando a cabo en ese tiempo. Y así es guiado el individuo por ése espíritu teofánico, llamado el Angel de Jehová que acampa en derredor de los que le temen y los defiende, es guiado por ese espíritu teofánico que está en armonía con el espíritu teofánico del ángel mensajero de su edad.

Dios prometió derramar de Su Espíritu Santo sobre toda carne. En Joel, capítulo 2, y también en el libro de los Hechos el apóstol San Pedro hace referencia a lo que dijo Dios por medio del profeta Joel:

“Y en los postreros días,

Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne,

Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán.”

Está dando allí testimonio San Pedro de lo que estaba sucediendo, porque estaban ellos llenos del Espíritu Santo, pues había Dios derramado de Su Espíritu Santo sobre 120 personas en aquella ocasión. Y de ahí en adelante ha seguido derramando de Su Espíritu Santo sobre toda  carne que se ha arrepentido de sus pecados y ha recibido a Cristo como Su Salvador, y ha lavado sus pecados en la Sangre de Cristo y ha sido bautizado en el Nombre del Señor Jesucristo. Porque para vosotros es la promesa y para vuestros hijos, y para los que están cerca y para los que están lejos, y para todos cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

Y ahora vean ustedes: como individuo la persona necesita tener el Espíritu Santo para así obtener el nuevo nacimiento, tener el cuerpo teofánico de la sexta dimensión y ser guiado como individuo por ese Espíritu. Y al tener el Espíritu de Dios es identificado como un hijo de Dios.

Ahora veamos aquí lo que nos dice Dios por medio del profeta Isaías en el capítulo 44, verso 3, dice:

“Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos;

y brotarán entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas.

Este dirá: Yo soy de Jehová; el otro se llamará del nombre de Jacob, y otro escribirá con su mano: A Jehová, y se apellidará con el nombre de Israel.”

Y ahora podemos ver cómo Dios ha prometido derramar sobre esta generación Su Espíritu. También nos habla en el capítulo 53, verso 8 al 12. Pero vamos a ver el 12, hablando de Cristo, dice: “Todos nosotros nos descarriamos...” Hay que leer un poquito antes, pero, vamos desde el 5:

“Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.

Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido.

Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.

Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.

Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.”

Vean, aquí dice:

“Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje...”

Y ahora, siendo Jesucristo el segundo Adán, el linaje del Segundo Adán por medio de creer en Cristo como nuestro Salvador, lavar nuestros pecados en Su Sangre, ser bautizados en Su Nombre y recibir Su Espíritu Santo, nace cada hijo e hija de Dios, el cual es Linaje de Jesucristo.

Y ahora, un Nuevo Linaje, una Nueva Raza, está surgiendo en el planeta Tierra de etapa en etapa, de la cual Jesucristo es el Primero, Jesucristo es la Cabeza de esa Nueva Raza, la cual comienza a ser creada por Dios a través del primero de esa Raza: Jesucristo. Ahí lo tenemos dos mil años atrás, el cual estaba en Su cuerpo teofánico primero, y en Su cuerpo teofánico El es el Angel de Jehová o Angel del Pacto. Por eso es que en el capítulo 8 de San Juan, verso 56, Jesucristo hablando, dice:

“Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.

Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?

Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.”

¿Por qué? Porque El es el Yo Soy que el apareció a Moisés y también a Abraham. A Abraham le apareció como Melquisedec y le apareció como Elohím; como Elohím le apareció el día antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra, y le apareció con Sus arcángeles Gabriel y Miguel, y comieron con Abraham. Y después que los arcángeles Gabriel y Miguel se fueron a Sodoma y Gomorra, y allá se encontraron con Lot, Dios se había quedado con Abraham. Y había dicho: “¿Encubriré yo a Abraham lo que yo voy a hacer? Siendo que Abraham enseñará a sus hijos que guarden los mandamientos...” Vamos a ver cómo lo dice aquí... por ahí por el capítulo 18 del Génesis. Recuerde que ése es Dios el que está hablando ahí. Capítulo 18, verso 16 en adelante (luego que comieron y se levantaron), dice... capítulo 18, verso 16 en adelante, dice:

“Y los varones se levantaron de allí, y miraron hacia Sodoma; y Abraham iba con ellos acompañándolos.

Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer,

habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra?

Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.

Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo,

descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré.

Y se apartaron de allí los varones, y fueron hacia Sodoma; pero Abraham estaba aún delante de Jehová.”

Los varones Gabriel y Miguel, los arcángeles Gabriel y Miguel, se apartaron y se fueron a Sodoma; pero todavía Abraham estaba delante de Jehová, delante de Elohím. O sea, de los tres personajes que aparecieron a Abraham y comieron con Abraham, Uno todavía se quedó con Abraham: el cual era Elohím, Dios, Jehová. Y Abraham al saber lo que va a suceder en Sodoma y Gomorra comienza a interceder por su sobrino Lot. Y le dice:

“Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el injusto?

Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad (o sea, quizás haya 50 justos dentro de la ciudad): ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor de los cincuenta justos que estén dentro de él (de ese lugar)?

Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?

Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos.”

Luego, vean ustedes, cuando Abraham ve que aunque Dios viene para destruir a Sodoma y Gomorra, todavía hay Misericordia de parte de Dios si hay la cantidad que El diga que debe haber allí. Y entonces Abraham sabiendo que el que había allí que era justo era su sobrino, el cual conocía la revelación que Abraham tenía, había estado con Abraham muchos años, por lo tanto él tenía el mismo Dios de Abraham, y dice: “Pero Lot no puede tener ya 50 en su familia, la familia de Lot no puede estar ya multiplicada y que sean 50.” Entonces le dice (eso es lo que está pensado Abraham, porque está intercediendo por Lot, y él tiene que sacar sus número en la mente)... “Pero, ¿y si no hay 50 justos?” Vamos a ver... y entonces le dice:

“Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor (¿Ve? Le reconoció como su Señor), aunque soy polvo y ceniza.

Quizá faltarán de cincuenta justos cinco (o sea, ‘quizás habrá 45') ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? (o sea, ‘por aquellos 5 que faltan de los 50') Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco.”

Y así sigue Abraham hablándole, y dice:

“Y volvió a hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió (Dios): No lo haré por amor a los cuarenta.

Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta. Y respondió (Dios): No lo haré si hallare allí treinta.”

Vean, cuando Dios dice: “No lo haré.” Es porque Dios va a destruir la ciudad y lo único que evitará que sea destruido Sodoma y Gomorra es que haya allí cierta cantidad de justos.

“Y dijo (Abraham): He aquí ahora que he emprendido el hablar a mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. (Dios le responde:) No la destruiré, respondió, por amor a los veinte.

Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez...”

Así que le va a tirar el número más pequeño que él sabe que le puede dar a Dios. Quizás cualquier persona pregunta: “¿Y por qué no le dio un número más bajito?” Pues Abraham conoce la historia del diluvio y sabe que con 8 personas que entraron al arca, las cuales eran justos, porque estaban bajo el sacrificio de los animalitos que Noé ofrecía a Dios, y estaban cubiertos con la sangre de esos animalitos; aunque no estaban quitados sus pecados, pero estaban cubiertos delante de Dios; por eso es que Dios halló a Noé justo delante de él.

Y si con 8 personas Dios no perdonó al mundo ante-diluviano, pues no podía perdonar a Sodoma y Gomorra con 8 justos en Sodoma y Gomorra. Porque entonces tendría que pedir perdón al mundo ante-diluviano.

Así que vean ustedes: como Dios obra la primera ocasión, seguirá obrando siempre; porque lo que El hace la primera ocasión es perfecto.

Y ahora, Abraham le va a dar el último número.

“Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez (¿qué le contesta Dios). No la destruiré, respondió, por amor a los diez.

Y Jehová se fue, luego que acabó de hablar a Abraham; y Abraham volvió a su lugar.”

¿Cuánto desearía Abraham que Lot estuviese multiplicado en no menos de 10 personas? Pero no lo estaba. Solamente estaba Lot, su esposa y sus dos hijas: 4 personas solamente, ni llegaba a 8.

Y ahora, vean ustedes, vino la destrucción sobre Sodoma y Gomorra en la mañana del otro día, y allí estaban los arcángeles Gabriel y Miguel. Cuando Dios envía Sus arcángeles Gabriel y Miguel, algo grande, un evento grande en la Tierra se tiene que llevar a cabo.

Cuando envió a Sus arcángeles Gabriel y Miguel allá en el tiempo de Nabucodonosor y en el tiempo, en ese tiempo del reino babilónico que era la cabeza de oro, y luego el tiempo del reino medo-persa, que era el tiempo del pecho y los brazos de plata del imperio de los gentiles; y luego en el tiempo del vientre y los muslos de bronce, que era el imperio de Grecia; cuando Dios envió Sus arcángeles, vean ustedes, ellos llevaron a cabo una labor.

Y cuando llegó el tiempo para terminar una etapa, un imperio de esos y comenzar el otro, allí estaban los arcángeles Gabriel y Miguel. Y cuando Dios quería revelar a Su profeta Daniel alguna cosa, le enviaba al arcángel Gabriel, el cual tenía acceso al Libro de la Verdad; y del Libro de la Verdad  le traía la revelación a Daniel.

Encontramos en una ocasión que uno de los varones dice: “Gabriel enséñale la visión a éste.” O sea, a Daniel.

Ahora vean cómo en ese mundo espiritual hay personas, como aquí en este mundo terrenal, pero son de otra dimensión; y es un mundo real; y diríamos: ‘más real que el nuestro,’ ¿por qué? Porque el nuestro es temporal, vivimos un tiempo y nuestro cuerpo termina su ciclo de vida y muere; pero estos ángeles siguen viviendo por cientos de años, miles de años, millones de años, trillones de años, ¿por qué? Porque están en cuerpos eternos.

Y ahora, podemos ver que es un mundo verdaderamente real.

Ahora, de ese mundo de los ángeles de Dios es que vienen las revelaciones a los profetas de Dios. Y de ese mundo es que vienen también los espíritus teofánicos de los profetas de Dios.

Vean, en el capítulo 22, verso 6, dice:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel (¿para qué?), para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.”

El Rvdo. William hablando de este Angel en el libro de “Los Sellos,” en español, página 301 y 302, y también en el libro de “Las Edades,” y también está contenido en el libro de “Citas,” página 41, que contiene extractos de diferentes Mensajes del Rvdo. William Branham, dice: “Ese Angel es un profeta (es un espíritu de profeta el cual le dio a Juan la revelación apocalíptica),  ése es un águila (un águila es un profeta).”

Y ahora, vean ustedes, un espíritu de profeta es un cuerpo teofánico de la sexta dimensión. Y Dios es el Dios de los espíritus de los profetas, de los cuerpos teofánicos de los profetas. El es el Dios de los cuerpos teofánicos de los siete ángeles mensajeros, El es el Dios de los cuerpos teofánicos de Samuel, Moisés, Elías, todos esos profetas. Y El es el Dios del cuerpo teofánico de Su Angel Mensajero que El envía en el Día Postrero a Su Iglesia para dar testimonio de estas cosas que deben suceder pronto. Y El es el Dios de los espíritus teofánicos, de los cuerpos teofánicos, de cada uno de ustedes y también de mi cuerpo teofánico. El es el Dios de los espíritus teofánicos, de esos cuerpos teofánicos, de Sus escogidos, de esos ángeles, llamado para cada individuo el Angel de Jehová que acampa en derredor de los que le temen y los defiende.

Por lo tanto cada miembro del Cuerpo Místico de Cristo puede decir: “Y El también es el Dios de mi espíritu teofánico.” Y por eso somos guíados por el Espíritu de Dios desde otra dimensión, porque estamos sentados en lugares celestiales en Cristo, Jesús, Señor nuestro.

Cuando el ser humano nace en la Tierra obtiene un cuerpo físico, mortal, corruptible y temporal, y obtiene también un espíritu del mundo el cual lo inclina hacia el mal, y por eso se requiere el nuevo nacimiento, porque la persona ha nacido en una raza caída, la cual cayó en el Huerto del Edén, y por consiguiente perdió la bendición de la Gloria de Dios. “Por cuanto todos pecaron, todos están destituidos de la Gloria de Dios.” Dice San Pablo en Romanos, capítulo 3, verso 23.

Por lo tanto el ser humano perdió el derecho a obtener el cuerpo teofánico primero de la sexta dimensión y luego obtener el cuerpo físico, eterno, inmortal e incorruptible, creado por Dios para vivir eternamente; por lo tanto viene a la Tierra sin vida eterna, viene a la Tierra en medio de una humanidad en donde la muerte impera; viene a un valle de sombra y de muerte.

Pero en medio  de este valle de sombra y de muerte, la Luz, Cristo, resplandece en las tinieblas, ¿para qué? Para que veamos esa luz resplandeciendo en el tiempo que nos toca vivir, y lo recibamos como nuestro Salvador y lavemos nuestros pecados en Su Sangre, seamos bautizados en Su Nombre y recibamos Su Espíritu Santo, para así ser guíados por el Espíritu de Dios.

Y los que son guíados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios, hijos e hijas de Dios, han nacido de nuevo, han nacido del Espíritu de Dios. Y para el Día Postrero tenemos la promesa de un cuerpo, eterno, inmortal, incorruptible, que El nos dará, para vivir en un cuerpo físico y glorificado igual al cuerpo de nuestro amado Señor Jesucristo. Y entonces todos seremos no solamente a imagen (la imagen es el cuerpo teofánico), sino también a Su semejanza física, con un cuerpo físico, inmortal, incorruptible y glorificado igual al cuerpo de nuestro amado Señor Jesucristo; eso es para todos los que son guíados del Espíritu de Dios.

Por eso es que es tan importante tener LA GUIANZA DEL ESPIRITU DE DIOS.

Y ahora, de edad en edad, de etapa en etapa, los miembros de la Iglesia de Jesucristo que son las personas que han nacido de nuevo, están siendo guiadas por el Espíritu de Dios como individuos, y la Iglesia de Jesucristo como Cuerpo Místico está siendo guiada por el Espíritu de Dios, por el Espíritu Santo de edad en edad.

Y para el Día Postrero para Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia guiar a Su Iglesia, dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.”

Envía a Su Angel Mensajero, y por medio de Su Angel Mensajero Cristo en Espíritu Santo estará manifestado guiando a Su Iglesia y llamando y juntando Sus últimos escogidos de Su Cuerpo Místico de creyentes en la etapa de la Edad de la Piedra Angular, para completar Su Iglesia, Su Cuerpo Místico de creyentes, que es un Templo Espiritual, el Templo de Dios, el Nuevo Templo. Ya no tenemos el tabernáculo que construyó Moisés ni el Templo que construyó Salomón, pero si tenemos el Templo, el Templo Espiritual, del Señor Jesucristo que es Su Iglesia; Templo que está siendo construido y en este tiempo final se completará esa construcción, será dedicado a Dios, para Dios morar en toda Su plenitud en ese Templo Espiritual.

Y Dios morará en toda Su plenitud cuando nos transforme a todos, entonces será la manifestación de Dios en toda Su plenitud, eso es la manifestación de los hijos de Dios, la Adopción de los hijos de Dios; la Adopción es la Redención del cuerpo en donde obtendremos el nuevo cuerpo, y entonces todos estaremos a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo.

Y así es como para el Día Postrero la Nueva Raza de la cual Cristo es el Primero, en el Día Postrero obtendrá el cuerpo físico, y estará manifestada esa Nueva Raza en cuerpos físicos y glorificados, igual al cuerpo de nuestro amado Señor Jesucristo. Y eso será el grano de trigo que se multiplicó y ha llevado mucho fruto. ¿Y el fruto de un grano de trigo que son? Más granos de trigo. Y el fruto del grano de Trigo, Jesucristo, el Hijo de Dios, pues son más hijos e hijas de Dios.

Y el fruto madura en este tiempo final y obtiene el cuerpo eterno, inmortal e incorruptible que El ha prometido para todos nosotros. Y así es como la creación de una Nueva raza se completará en este tiempo final.

Cuando se complete el número de los escogidos de Dios, cuando haya nacido de nuevo hasta el último de los escogidos de Dios, cuando haya entrado al Cuerpo Místico de Cristo hasta el último de los escogidos de Dios, entonces vendrá la transformación de nuestros cuerpos, vendrá esa nueva fase de creación, de creación de un cuerpo nuevo, eterno y glorificado.

Durante todas estas edades y en este tiempo también, hemos estado en la fase de la creación de un cuerpo teofánico de la sexta dimensión; es Cristo el que nos da de Su Espíritu, y El es el que nos dará de Su cuerpo, físico, eterno, inmortal e incorruptible, creándonos un cuerpo eterno para todos nosotros.

Por eso es tan importante estar SIGUIENDO LA GUIANZA DEL ESPIRITU DE DIOS en el tiempo que nos ha tocado vivir. Así como en cada tiempo del pasado la guianza del Espíritu de Dios fue por medio del mensajero, del profeta que Dios tenía para cada edad y para cada dispensación.

Hoy en el tiempo en que vivimos Cristo dice:

“Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.”

Y para mostrarnos esas cosas que sucederán después de las que ya han sucedido en edades pasadas, dice en Apocalipsis —eso fue en Apocalipsis, capítulo 4, verso 1...— y Apocalipsis 22, verso 6, dice:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.”

Vean la forma en que Cristo dice que nos muestra todas estas cosas que deben suceder pronto: enviando a Su Angel y usando a Su Angel, para por medio de Su Angel mostrar a Su Iglesia todas las cosas que deben suceder pronto. Siempre El tendrá un Instrumento en cada edad y en cada dispensación.

Y el Instrumento del Día Postrero, del séptimo milenio de Adán hacia acá y tercer milenio de Cristo hacia acá, y para la Dispensación del Reino hemos visto que es el Angel del Señor Jesucristo. Y el Rvdo. William Branham dice que ese Angel es un Profeta, un Espíritu de Profeta, y para estar manifestado aquí en la Tierra, pues tiene que manifestarse en un cuerpo de carne humana, para poder estar en medio de la Iglesia de Jesucristo y darle a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final; y así Jesucristo en Espíritu Santo por medio de Su Angel Mensajero guiar a Su Iglesia en este tiempo final; y todos los hijos e hijas de Dios, los miembros del Cuerpo Místico de Cristo estar SIGUIENDO LA GUIANZA DEL ESPIRITU DE DIOS.

Ha sido para mi un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión dándoles testimonio de la importancia de estar SIGUIENDO LA GUIANZA DEL ESPIRITU DE DIOS.

Toda la Obra de Cristo en la creación de Su Cuerpo Místico de creyentes, la creación de Su Iglesia es por Su Espíritu. “No es con ejércitos ni con fuerzas (dice Zacarías, capítulo 4), sino con mi Espíritu.”

Por eso es que estamos llamados a estar SIGUIENDO LA GUIANZA DEL ESPIRITU DE DIOS, porque la Obra de Dios es por Su Espíritu. Por medio de Su Espíritu viene a la Iglesia de Jesucristo toda la Obra de Cristo, por medio de Su Espíritu en cada edad a través del mensajero de cada edad, en el cual el Espíritu de Dios es manifestado. Y así es para nuestro tiempo en el cual nos ha tocado a nosotros vivir.

Por lo tanto podemos decir que estamos SIGUIENDO LA GUIANZA DEL ESPIRITU DE DIOS.

Que Dios les bendiga y les guarde y continúen pasando una noche llena de las bendiciones de nuestro amado Señor Jesucristo.

Dejo nuevamente con nosotros al Rvdo. Miguel Bermúdez Marín para finalizar nuestra parte  en esta ocasión.

Que Dios les bendiga y les guarde, y mientras llega Miguel escuchamos una sola vez el cántico que nos habla del Hombre que nos transformó; nos transformó interiormente y nos transformará físicamente también, y ése es nuestro amado Señor Jesucristo.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.  Y pasen todos muy buenas noches.

“SIGUIENDO LA GUIANZA DEL ESPIRITU DE DIOS.”

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Jueves, 23 de marzo de 2000
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