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Muy buenos días, amados hermanos y amigos presentes, y también los que están a través de internet.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y en esta mañana Él derrame Sus bendiciones sobre nosotros, nos abra Su Palabra y nuestro entendimiento para comprender Su Palabra y todo Su Programa correspondiente a este tiempo final. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Para esta ocasión leemos en Primera de Corintios, capítulo 10, verso 1 en adelante, donde nos dice San Pablo:

Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar;

y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar,

y todos comieron el mismo alimento espiritual,

y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.

Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto.

Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron.

Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar.

Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil.

Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes.

Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor.

Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos.

Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema para esta ocasión es: “LA IGLESIA EN ISRAEL EN FORMA TIPOLÓGICA”.

Así como nuestro amado Señor Jesucristo fue tipificado en el Antiguo Testamento en diferentes profetas de Dios desde Adán hasta Juan el Bautista, y también fue tipificado en las diferentes ofrendas y diferentes animales de sacrificios como el cordero pascual, y también como el macho cabrío de la expiación y demás animales que eran sacrificados por el pueblo hebreo; en esa misma forma en que Cristo ha sido tipificado en el Antiguo Testamento, también la Iglesia de nuestro amado Señor Jesucristo ha sido tipificada en el Antiguo Testamento; por lo tanto, encontraremos siempre en el Antiguo Testamento a Cristo y Su Iglesia representados, tipificados.

Y ahora, la Iglesia del Señor Jesucristo es tipificada en el pueblo hebreo: Israel, la descendencia de Abraham por medio de Abraham, Isaac, Jacob y los patriarcas; no por medio de los demás hijos de Abraham, que fueron Ismael y los otros seis hijos que tuvo1 a través de la nueva esposa que tuvo: Cetura, luego de haber muerto Sara, la esposa de Abraham.

Ahora, encontramos que también la Iglesia del Señor Jesucristo fue tipificada en diferentes mujeres del Antiguo Testamento como también Cristo fue tipificado en diferentes hombres del Antiguo Testamento.

Así que la Iglesia del Señor Jesucristo —así como Cristo, en el primer hombre que fue tipificado fue en Adán—, la Iglesia del Señor Jesucristo en la primera mujer que fue tipificada fue en Eva; y ahí tenemos a Cristo y a Su Iglesia en forma tipológica en el Antiguo Testamento en el comienzo de la raza humana. Luego encontramos a la Iglesia del Señor Jesucristo tipificada en otras mujeres importantes del Programa de Dios.

Ahora, mujeres representan iglesias en el Antiguo Testamento, las cuales luego en el Nuevo Testamento, vean ustedes, vienen a ser iglesias; como por ejemplo en Sara está tipificada la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y San Pablo, hablándonos de este tipo y figura, nos dice en Gálatas, capítulo 4, verso 20 en adelante, que Abraham tuvo dos hijos por medio de dos mujeres: una por la esclava, que era Agar (la cual es o tipifica un pacto), y otro por medio de Sara, la esposa de Abraham (la cual tipifica otro pacto); esas dos mujeres son dos pactos que serían establecidos.

Y ahora, Agar es el monte Sinaí, dice San Pablo en el capítulo 4 de Gálatas, verso 21 en adelante, y dice que tipifica a la Jerusalén terrenal del pueblo hebreo y da hijos para esclavitud.

Así como, vean ustedes, el hijo de la sierva, por consiguiente, era un hijo de una sierva, de una esclava; y por consiguiente no era el hijo de la promesa, no era el hijo que heredaría a Abraham, no era el hijo en quien se cumplirían todas las promesas dadas a Abraham, todas esas promesas que están dentro de la Bendición de la Primogenitura, en donde todo el territorio de Israel cae dentro de esa Bendición de la Primogenitura que Dios le dio a Abraham.

Ahora, encontramos que en cuanto a la Bendición de la Primogenitura han luchado, siempre ha habido una lucha. Por ejemplo, Ismael e Isaac: Ismael perseguía a Isaac, era mayor pero no era el hijo por medio de Sara (la esposa de Abraham), no era el hijo por la libre sino por la esclava, aunque nació primero y le llevaba unos cuantos años a Isaac (unos 13 años le llevaba o más a Isaac). Así que vean ustedes, el hijo de la sierva perseguía al hijo de la libre.

Y ahora, cuando San Pablo coloca al Israel terrenal como el hijo de la sierva, lo encontramos luego persiguiendo al hijo de la libre, que es la Iglesia del Señor Jesucristo; y esta tipología, de seguro, pues no le agradará al pueblo hebreo, pero en esa forma fue que Dios se lo mostró a San Pablo y así hay que dejarlo, y eso es así, es la verdad divina.

Ahora, encontramos que a la Iglesia del Señor Jesucristo, que es el Israel celestial, entran hebreos y entran gentiles. O sea, el Israel según la carne está tipificado ahí, en esta tipología que da San Pablo, está tipificado en Ismael, bajo el Pacto que fue dado en el monte Sinaí; y la Iglesia del Señor Jesucristo está tipificada en Isaac, el hijo de la libre, bajo el Nuevo Pacto; y Sara, pues representa a la Jerusalén celestial.

Ahora, encontramos que por esa causa cuando Cristo apareció, lo persiguieron, y luego cuando nació la Iglesia del Señor Jesucristo, la persiguieron también; el pueblo hebreo persiguió a Cristo y persiguió a la Iglesia del Señor Jesucristo; aunque no todos, sino los que no eran el Israel espiritual (eran más bien Jacob, no Israel).

Ahora, cuando se dice Jacob y no Israel, es cuando se dice: el Israel según la carne que ha venido, pero que no es el Israel espiritual. Por eso San Pablo dice: “No todo Israel, o no todos los judíos son judíos, y no todo Israel es Israel”2 porque está el Israel según la carne y el Israel espiritual.

En el Israel espiritual entran hebreos y también gentiles, porque el Israel espiritual es la Iglesia del Señor Jesucristo, y por consiguiente es el Israel celestial. Y ahora, por esa causa encontramos el Israel celestial tipificado, reflejado, en el Israel terrenal.

Encontramos que el pueblo hebreo estuvo en Egipto esclavizado por 400 años, y a los 430 años salió libre y fue llevado por el desierto rumbo a la tierra prometida.

Ahora, sabemos que el Israel terrenal estuvo como esclavo en Egipto a causa de que ellos habían rechazado a su hermano José, los otros hermanos de José, excepto Benjamín. Vean, Benjamín es el único hermano de José por parte de padre y de madre también, los demás son hermanos de José por parte de padre solamente; y Benjamín tipifica a los 144.000 hebreos.

Por eso es que ellos van a recibir el Mensaje de Cristo para este tiempo final; y el Mensaje pasa de la Iglesia del Señor Jesucristo a los 144.000 hebreos. Y por eso en Apocalipsis, capítulo 14, verso 1 en adelante, los encontramos sobre el Monte de Sion con el Cordero, y con el Nombre de Su Padre y el Nombre del Cordero escrito en sus frentes: porque son llamados, juntados y sellados conforme a la promesa divina.

Y para esa labor, Cristo en Espíritu Santo estará manifestándose por medio del Ángel que viene con el Sello del Dios vivo en Apocalipsis, capítulo 7, a través del cual llamará y juntará 144.000 hebreos, y los sellará en sus frentes. Capítulo 7 de Apocalipsis, verso 2 en adelante, y serán llamados y juntados 144.000 hebreos, 12.000 de cada tribu.

Habrá una lucha grande para ese llamado y recogimiento, como la hubo en Egipto; por eso aparecen los Dos Olivos en Apocalipsis, capítulo 11, verso 3 en adelante.

Esos ministerios de los Dos Olivos, que son los ministerios de Moisés y Elías, son los ministerios que estarán en el Ángel que viene con el Sello del Dios vivo para llamar y juntar 144.000 hebreos.

Ahora, en Apocalipsis, capítulo 11, vemos dos: los Dos Ungidos, y en Apocalipsis, capítulo 7, vemos uno solo: un Ángel; es que en ese Ángel estarán los dos ministerios: el de Moisés y el de Elías, para ese llamado de 144.000 hebreos; será la manifestación del espíritu y virtud de Elías por quinta ocasión, y el espíritu y virtud de Moisés por segunda ocasión.

Ahora, todo lo que va a suceder con el pueblo hebreo, con esos 144.000, ya está tipificado también allá en Egipto, cuando Dios libertó al pueblo hebreo por medio del profeta Moisés; por eso vuelve el ministerio de Moisés para este tiempo final.

Y ahora, también está prometido el ministerio de Elías para este tiempo final.

Ahora, Dios se reflejó, Cristo se reflejó, en Moisés; se reflejó en el sumo sacerdote también, porque Cristo es el Sumo Sacerdote Melquisedec del Templo celestial; y Cristo se reflejó también en los jueces, de los cuales el primero fue Josué y el último fue Samuel. El profeta Samuel, el cual también era un sacerdote, ocupó la posición de sacerdote en el templo de Dios: desde que nació fue presentado a Dios y fue dejado en el templo, y estuvo allí ministrando desde temprana edad.

Y ahora, encontramos que a través de los jueces Cristo se reflejó como Juez, y Cristo ahí reflejó Su Reino teocrático, que será establecido en el Reino Milenial. Era Cristo, el Ángel del Pacto, el mismo Dios reinando sobre el pueblo hebreo a través de los jueces, desde Josué hasta Samuel, así como reinó a través del profeta Moisés.

Luego encontramos a Cristo reinando sobre el pueblo hebreo a través del rey David y luego a través del rey Salomón, fue Cristo reflejándose en estos hombres de Dios; también se reflejó a través de los diferentes profetas hasta Juan el Bautista. Y Cristo reflejándose a través del rey David y del rey Salomón, lo encontramos reinando sobre Israel, e Israel tipifica la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y vean ustedes, el reino que Dios estableció sobre el pueblo hebreo, vean ustedes, es el Reino de Dios en la Tierra en medio de la nación escogida por Dios; por lo tanto, el pueblo hebreo tiene una bendición muy pero que muy grande. Han estado bajo el juicio divino por unos 1900 años, sin contar los siglos anteriores y milenios anteriores, en donde también estuvieron bajo el juicio divino por salirse de la Palabra de Dios.

Ahora, encontramos que la promesa de Dios para el pueblo hebreo para este tiempo final es que vendrá la restauración del Reino de Dios a la Tierra; y será establecido el Reino de Dios en medio del pueblo hebreo, y habrá un Reino Milenial Mesiánico, en donde el Mesías reinará sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones.

Todo esto fue reflejado en el reino de David y el reino de Salomón. Esas dos etapas bajo esos dos reyes representan el Reino Milenial, por eso esas dos etapas del pueblo hebreo bajo el reinado de David y de Salomón, es la Edad de Oro del pueblo hebreo y es la Edad de Oro del reino de Israel.

Ahora, para el Día Postrero será establecido el Reino del Mesías; y esa será la Edad de Oro para el pueblo hebreo y para todo el planeta Tierra, porque será el Reino Mesiánico de Cristo sobre el pueblo hebreo y sobre toda la humanidad.

Ahora, encontramos que todo esto ya ha sido reflejado en el Antiguo Testamento en medio del pueblo hebreo; porque el pueblo hebreo es la Iglesia de Dios del Antiguo Testamento, como la Iglesia de Jesucristo del Nuevo Testamento es Su Cuerpo Místico de creyentes, todos los creyentes en Cristo nacidos de nuevo.

Ahora, es muy importante comprender el misterio de la Iglesia del Señor Jesucristo tipificado en el pueblo hebreo, en Israel, para poder comprender todas las etapas por las cuales ha pasado la Iglesia del Señor Jesucristo y en qué etapa del Programa de Dios se encuentra la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ahora, encontramos que el pueblo hebreo luego que vendió a José por cerca de treinta piezas de plata, encontramos que fue llevado José a Egipto, fue vendido como esclavo, fue comprado por Potifar; luego, por ciertos problemas que causó la esposa de Potifar, fue encarcelado; pero Dios en las buenas y en las malas etapas de José, Dios estaba con él, y lo prosperaba en las etapas difíciles como también en las buenas3.

Y luego de cierto tiempo, vean ustedes, el don profético que estaba en José como profeta funcionaba en tiempos buenos y en tiempos malos: en tiempos que eran buenos para José, fáciles, pero en tiempos difíciles también funcionaba ese don ministerial y seguía teniendo visiones, sueños, e interpretando sueños también; o sea, seguía siendo profeta en todo tiempo.

José, el hijo de Jacob, es el profeta en donde se reflejó Cristo en la forma más perfecta, es el tipo más perfecto de Cristo.

Y ahora, llegó el tiempo en que Dios iba a bendecir grandemente a José, pero también iba a traer un juicio sobre la Tierra, y le dio el sueño de lo que iba a suceder al faraón; pero Faraón, al no ser profeta, no entendía lo que significaba ese sueño, y sus sabios tampoco lo pudieron descifrar, porque era un sueño de Dios, un sueño profético.

Y un sueño de Dios interpretado es una profecía, y por lo tanto es un ASÍ DICE EL SEÑOR, para lo cual se requería un profeta; y allí estaba en la cárcel ese profeta: era José, un joven de unos 30 años de edad.

Nadie pudo interpretar el sueño. Luego lo buscaron, porque las dos personas, o una de las dos personas a las cuales les había interpretado sus sueños en la cárcel: a uno le interpretó el sueño, en donde le dio a conocer que iba a morir, y al otro le interpretó el sueño, donde le dio a conocer que iba a vivir e iba a ser restaurado en su labor, su oficio con el rey, y le iba a dar la copa de nuevo al rey; el panadero no, el panadero moriría. Ahora, el panadero sería hallado culpable y el copero sería hallado inocente4.

Ahora, el copero, luego que fue restaurado como copero del rey de nuevo, se olvidó de José; como algunas personas se olvidan de las bendiciones que Dios les ha dado y en su vida siguen olvidados de Dios.

Ahora, llegó el tiempo en que se requería un profeta en la escena, y el único que sabía (de entre los que estaban con el Faraón), que sabía que había un profeta en la Tierra que podía interpretar sueños, era el copero; y entonces dio a conocer que él había tenido un sueño cuando estuvo en la cárcel y que el panadero también había tenido un sueño cuando estaban en la cárcel, y el sueño del panadero era que iba a morir y el sueño del copero era que iba a ser restaurado para darle de nuevo la copa al rey; y le dijo que ese profeta, ese hombre joven que sabía interpretar sueños, estaba en la cárcel.

Lo mandaron a buscar, lo afeitaron, le cambiaron las ropas, le pusieron ropas mejores, y...; vean, José estaba bien allí en la cárcel, Dios lo estaba prosperando en todo, el director de la cárcel ya no tenía mucho trabajo porque José hacía todo el trabajo y Dios lo prosperaba en todo.

Pero ahora, es José buscado, traído al faraón; el faraón le da a conocer el sueño; y José le da la interpretación del sueño y luego le da el consejo de cómo evitar que esa sequía que viene sobre la Tierra (y por consiguiente, la hambruna que le sigue a la sequía) vaya a destruir a todo Egipto, a todos los habitantes, que vayan a morir los habitantes5.

Le dice: “El sueño es de Dios, y al ser dado en forma doble: primero como unas espigas de trigo que son hermosas, llenas de fruto, y luego otras espigas que son feas, son enjutas, las cuales se comen a las que llevan fruto, a las que son hermosas...”.

Siete espigas hermosas y siete espigas enjutas, vean, ¿quién iba a pensar lo que significaba eso? Pero ya Dios le había también dado un sueño en otra ocasión (cuando estaba con sus hermanos allá en la tierra de Israel), de unos manojos de trigo que ellos habían recogido, los siete hermanos y él también, en el sueño6; y José colocó el suyo, el mazo de trigo amarrado, lo colocó derecho, en pie, como se hace en el campo cuando se recoge así hierba y se amarra, se coloca así de pie, algunas personas así lo hacen (y se ve de lejos) para luego recogerla, llevársela.

Y también vio que sus hermanos habían recogido trigo, lo habían amarrado, y lo habían colocado frente al mazo de trigo de él, y luego esos mazos de trigo de ellos se habían inclinado hacia el de él (o sea, se habían caído hacia adelante).

Y los hermanos de José, cuando José les contó ese sueño, ellos entendieron y dijeron: “¿Acaso nos hemos de inclinar nosotros delante de ti?”. (¿Ven?).

Y también tuvo el sueño de once estrellas, la luna y el sol inclinándose delante de él. Todo eso es Dios mostrándole a José y también a Jacob y a los hermanos de José lo que iba a suceder más adelante. Cuando José lo habló, ya eso fue Palabra de Dios hablada, tenía que cumplirse. Todo eso estaba en la mente de Dios, y la mente de Dios transmitió esos pensamientos divinos a José y José los habló.

Ahora, nadie sabía cómo se iba a cumplir todo eso. Pero Dios tiene la forma para cumplir todo Su Programa. Él no lo abre todo desde el principio para que no sea interrumpido, sino que va dando poco a poco, poniéndolo en tipos y figuras, y ahí está concentrado en cada tipo y figura todo el Programa de Dios; y a medida que da más tipos y figuras y da más profecías, está Él dando más luz acerca de lo que ya Él tiene en Su mente llevar a cabo.

Ahora, encontramos que luego que vendieron a José y ya está en Egipto y le interpreta el sueño a Faraón...; porque vean, luego del faraón decirle esa parte del sueño, luego le dice: “Y también tuve este sueño: siete vacas hermosas que salían del río, y siete vacas flacas y feas que salían del río también, y las siete vacas flacas se comieron a las siete vacas gruesas”.

Ahora, vean cómo en estos sueños, en tipos y figuras, Dios muestra las cosas que Él va a hacer. No le hablaba abiertamente al faraón porque el faraón no era profeta y para colmo era gentil.

Ahora, recuerden que Egipto es Mizraim y es Rahab también y es el dragón también; y Egipto siendo Mizraim, desciende de Mizraim el hijo segundo de Cam7. Así que..., para que ya vean algo ahí muy importante.

Ahora, recuerden también que el faraón en su corona tenía (¿qué?) una serpiente (y eso lo vamos a ver, si tenemos el tiempo, un poquito más adelante).

Ahora, este faraón para José era un faraón bueno, y vean ustedes, encontró el hombre indicado para darle a conocer el misterio del sueño, pues ellos sabían que Dios, el Creador de los Cielos y de la Tierra, le habla al ser humano o por sueños o por visiones, por profetas, y así por el estilo.

Ahora, encontramos que nadie podía descubrir el misterio de esos dos sueños; y aparentemente se ven dos sueños diferentes uno del otro, pero significan lo mismo; es el mismo sueño siendo confirmado con otros símbolos.

Y ahora, José recibió la revelación de esos dos sueños y le dice: “Ambos sueños significan lo mismo, son el mismo sueño (el mismo sueño con diferentes simbolismos), ambos sueños son el mismo: Las siete espigas gruesas y hermosas con mucho fruto, son siete años de abundancia que vienen sobre la Tierra; y las siete espigas enjutas, todas feas, son siete años de hambruna que vienen sobre la Tierra, a tal grado que no se dejará ver..., la abundancia que hubo primero, luego, en el tiempo de hambruna, no se dejará ver, comprender, o no se notará que hubo primero siete años de abundancia. Y las siete vacas gordas son también los siete años de abundancia que vienen; y las siete vacas flacas son los siete años de escasez, de hambruna, que vienen sobre la Tierra”.

Y ahora, ya es revelado el misterio de lo que ha de venir sobre la tierra de Egipto y sus alrededores.

Luego los magos y demás sabios podían decir: “Pero eso es fácil”. Bueno, después que ya fue revelado fue fácil entenderlo. ¿Pero por qué no lo revelaron primero? Porque no sabían. Se necesitaba el Espíritu de Dios para dar a conocer lo que el Espíritu de Dios había dado en sueños al faraón, el Espíritu de Dios tenía que darlo a José, revelar a José ese misterio; porque el Espíritu Santo es el que revela las cosas que han de suceder; y el Espíritu Santo es Cristo, el Ángel del Pacto, la Columna de Fuego, el Ángel de Jehová, Cristo en Su cuerpo angelical; para que tengamos el cuadro claro de quién es el Espíritu Santo.

Y ahora, encontramos que luego José da un buen consejo para Egipto. Si todavía existe Egipto es porque José le dio un buen consejo al faraón.

José dice al faraón y a los consejeros del faraón: “Por cuanto todo esto ha de venir y por cuanto fue dado esto en dos sueños, eso significa que lo que está ahí mostrado en esos símbolos se apresura para ser cumplido, ha de venir, está confirmado (o sea, el segundo sueño es la confirmación del primero), eso está confirmado que ha de venir, nadie lo podrá evitar”.

Ahora, cuando se sabe que viene un problema lo cual es inevitable, entonces uno busca algo para que el problema no le afecte a uno tanto.

Y ahora, José les dice: “Por lo tanto, lo conveniente en este caso es que ustedes y el faraón se consigan un hombre sabio y prudente, y lo coloque sobre todo... - sobre Egipto, para que se encargue de sembrar (o sea, vendría a ser la persona que estaría a cargo de decir lo que tenían que hacer en Egipto: la siembra, la agricultura, todo), y siembren la tierra de Egipto y almacenen alimento, cada año almacenen alimento, tomen cierta cantidad de alimento y lo almacenen; el resto pues lo comen, pero una parte lo almacenen durante esos siete años; hagan graneros también grandes, muchos graneros en diferentes lugares; y cuando venga el tiempo de la hambruna habrá alimento almacenado”.

Ahora, encontramos que hay una Casa que tiene Alimento almacenado, el cual ha estado siendo almacenado; y esa es la Casa de Dios. Nuestro José se ha encargado de almacenar, almacenar Alimento en abundancia; por lo tanto la Casa de Dios es la que tiene Alimento espiritual. Y frente a esa Casa está Cristo en Espíritu Santo, nuestro José, y Él es el que da el Alimento espiritual de etapa en etapa, de edad en edad, para Sus hijos, para la preservación de la vida eterna de los hijos e hijas de Dios.

Todo ese Alimento espiritual del Evangelio está ¿dónde? En la Casa de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo, todo ese trigo espiritual. Y ha colocado siervos fieles y prudentes; y junto a ellos ha colocado ministros prudentes, sabios, maravillosos colaboradores, de edad en edad, para trabajar en esas labores del Reino de Cristo; para que no perezcan los hijos e hijas de Dios, sus almas no perezcan, sino que puedan vivir eternamente.

Ahora, José cuando da el consejo: que el faraón coloque, designe un hombre y lo ponga sobre todas esas labores, para que se almacene el alimento y cuando venga el tiempo de la hambruna, de la escasez no perezcan las personas en Egipto; el faraón consultó con sus consejeros y vieron que solamente hubo un hombre que les pudo dar la interpretación de los dos sueños al faraón, y ellos vieron que en ese hombre estaba el Espíritu de Dios.

Y un hombre con el Espíritu de Dios, señalado y enviado por Dios para una edad o dispensación, es el hombre correcto para la labor que corresponde al Programa de Dios para ese tiempo; un hombre con las dos consciencias juntas, un profeta con las dos consciencias juntas.

Y ahora, el faraón le dice a José: “No hay otro hombre como tú en quien esté el Espíritu de Dios, tú eres el hombre del cual tú hablaste”8.

Ahora, vean cómo José sabía que él era el hombre, y él dio a conocer que solamente un hombre podía impedir que esa hambruna que venía por siete años destruyera a Egipto (o sea, murieran los egipcios). Y ahora, José es colocado en esa posición.

Vean, José creó esa posición, no existía pero él la creó; y todo eso estaba conforme al Programa de Dios; esas posiciones se crean a causa de una necesidad.

Y ahora, el faraón toma su anillo, el cual tiene el sello del faraón, ahí está el nombre del faraón, lo coloca en la mano de José, también le colocó unas vestiduras de príncipe, y le dijo que nadie en Egipto levantaría su mano o su pie sino por orden de José9. O sea que lo colocaba como el administrador allí, en el imperio o reino del faraón, era el segundo en el reino del faraón, vino a ser un príncipe. Vean, de esclavo y luego de ser un preso, vino a ser un príncipe en la Corte del faraón, el segundo en ese reino de Egipto; y fue colocado en el carro que el faraón asignó, en el segundo carro; el primer carro pertenece al faraón, al rey, y el segundo carro a José.

Y ahora, encontramos que aquí el faraón está representando a Dios y José está representando a Cristo.

Cristo cuando fue vendido por Sus hermanos y fue crucificado, fue Su alma en espíritu, en cuerpo angelical, fue Su cuerpo teofánico angelical al infierno y predicó a las almas encarceladas allí10, como José estuvo en la cárcel y les habló, les predicó allí en la cárcel y les interpretó sueños también.

Y ahora, miren ustedes, allí José en la cárcel vio la llave para salir de la cárcel; allí cuando le interpretó el sueño a aquellas personas encontramos que estaba la llave para José salir de la cárcel, y allí la llave iba a ser el copero.

Ahora, encontramos que Cristo fue al infierno, predicó a las almas encarceladas, allí tuvo también una lucha con el diablo, con Satanás, y por eso Cristo luego puede salir del infierno: porque tomó las llaves del infierno y de la muerte, se las quitó al diablo; y salió del infierno, pasó al Paraíso; y luego en el Paraíso se encontró con los santos del Antiguo Testamento, allí estaba también Abraham, Isaac, Jacob, los patriarcas, allí estaban los profetas, allí estaba Juan el Bautista también; y luego salió porque tiene las llaves del infierno y de la muerte, por lo tanto, podía resucitar; resucitó y con Él los santos del Antiguo Testamento, conforme a San Mateo, capítulo 27, verso 51 en adelante, donde dice:

Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron;

y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron;

y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él (o sea, después de la resurrección de Cristo), vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos”.

Y ahí tenemos a los santos del Antiguo Testamento resucitados cuando Cristo resucitó. Cristo los resucitó. Y ahora, encontramos que estuvieron con Cristo, estuvieron en la Tierra, y luego de 40 días estando Cristo entre Sus discípulos apareciéndoles en diferentes ocasiones, luego ascendió al Cielo y Cristo se sentó en el Trono de Dios en el Cielo. Y luego dice Cristo en San Mateo 28: “Todo poder me es dado en el Cielo y en la Tierra”. Así como le fue dado a José todo poder en Egipto.

Encontramos a Cristo como el Administrador de todos los bienes de Dios, sentado sobre el Trono de Dios y haciendo intercesión por cada persona escrita en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero.

Ahora, así como es una realidad la Iglesia del Señor Jesucristo, aun antes de venir a existencia en la Tierra, pues está reflejándose en el pueblo hebreo, por lo tanto, todo lo que es un reflejo: es un reflejo de algo real que ha de venir.

Y ahora, nuestros nombres están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, hemos sido elegidos por Dios desde antes de la fundación del mundo. Por eso toda persona escrita en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, no se puede perder. Podrá tener muchas dificultades en la Tierra, tener muchos tropezones, muchos problemas en su vida terrenal, pero no se puede perder; y si no camina conforme a la voluntad de Dios, podrá tener muchos más problemas de los que normalmente tiene una persona, porque eso es Dios corrigiendo a Sus hijos, porque Dios corrige a Sus hijos.

Y ahora, vean ustedes, esas correcciones que Dios hace las encontramos reflejadas en el pueblo hebreo, las correcciones que Dios les hace a Sus hijos (que son llamados también castigos) ocurre también en la Iglesia de Jesucristo como Cuerpo Místico de creyentes; y eso fue reflejado en todos esos castigos o juicios que le vinieron al pueblo hebreo, y aún está bajo juicio o castigo divino el pueblo hebreo.

Ahora, vean que todos esos juicios vinieron a causa de desobediencia a la Palabra, lo cual significaba que requería un castigo sobre el pueblo y sobre las personas que habían participado de esa desobediencia.

Todo está reflejado, vean ustedes, en el Israel terrenal, todo lo que Dios tendría en el Nuevo Testamento, o sea, la Iglesia del Señor Jesucristo con cada miembro de Su Iglesia. Israel es el tipo y figura de la Iglesia de Jesucristo y cada miembro de la Iglesia es la realidad.

Y ahora, encontramos a Cristo sentado en el Trono del Padre, de ahí vienen todas las bendiciones de Dios. Encontramos que hay abundancia de parte de Dios para todos los hijos de Dios, encontramos de edad en edad que ha habido abundancia de parte de Dios.

Y ahora, encontramos que luego del tiempo de abundancia viene el tiempo de sequía, escasez y hambruna; así como cuando el profeta Elías por Palabra de Dios ordenó que no lloviera sobre la Tierra durante el tiempo que él quisiera, él dijo: “No habrá lluvia sobre la Tierra ni aún rocío sino por mi Palabra”11.

Y ahora, esto nos habla del juicio de Dios: viene primero en lo espiritual y luego vendrá en lo literal durante la gran tribulación.

Ahora, encontramos que luego de pasado el tiempo de abundancia de los siete años allá en Egipto, donde todo el mundo estaba muy contento y algunos quizás no pensaban que vendría un juicio porque tenían mucha abundancia, encontramos que en ese tiempo nació Manasés y Efraín a José.

Luego cuando comenzó el tiempo de la hambruna, los siete años de las vacas flacas (esos términos pues lo entienden hasta los políticos: tiempo de las vacas gordas y de las vacas flacas)..., y comenzó ese tiempo; y pasado cierto tiempo se sintió el hambre allá también en la tierra de Canaán, la tierra de Israel, donde estaba Jacob; y Jacob tuvo noticias que en Egipto estaba un príncipe a cargo del alimento, de los alimentos para el pueblo, y que tenían alimento allá en Egipto, y a todos los que iban a comprar les vendía ese príncipe Zafnat-panea12; pero nadie sabía que era José, excepto muy pocas personas.

Y ahora, José estaba con un nombre nuevo, un nombre gentil. Recuerden que Cristo también dice que Él tiene un Nombre Nuevo.

Ahora, también ese nombre tiene que ver con “el que revela los misterios”, y tiene que ver con un nombre... vamos a ver aquí qué nos dice... significa: “El que revela cosas secretas”. Por lo tanto el Nombre Nuevo de Cristo tendrá que ver con el que revela, con el que revela cosas secretas:

Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas”. Apocalipsis, capítulo 4, verso 1.

Esas cosas secretas que han de suceder como fue allá en Egipto, vean ustedes, lo que vendría sobre la Tierra; y para este tiempo final está señalado un tiempo de hambruna – sequía, escasez y hambruna durante los tres años y medio de la gran tribulación.

Y ahora, en Apocalipsis, capítulo 22, verso 6, dice:

Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

Ahí tenemos al que revela ¿qué? Al que revela las cosas ocultas enviado por Jesucristo. Ahí tenemos el que revela cosas secretas, las cosas que deben suceder pronto. Y Apocalipsis 22, verso 16, dice:

Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

Ahí tenemos al enviado de Jesucristo a través del cual Jesucristo, nuestro José, estará revelando todas las cosas que han de suceder pronto; porque ese Ángel Mensajero de Jesucristo es el instrumento de Jesucristo para este tiempo final. Por eso es que este Ángel Mensajero para el Día Postrero vendrá con el espíritu y virtud de Elías en su quinta manifestación, y de Moisés en su segunda manifestación, y de Jesús en Su segunda manifestación.

Por lo tanto, con el espíritu y virtud de Moisés, de Elías y de Jesús, este Ángel de Jesucristo vendrá en el ministerio del Día Postrero dando a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto; serán las cosas que el Espíritu Santo estará revelando a través de Su Ángel Mensajero.

Y ahora, encontramos que para este tiempo final el pueblo hebreo estará como estuvo en los días de José, en el tiempo de aquella hambruna de las siete espigas enjutas y las siete vacas flacas.

Encontramos que Jacob mandó a sus hijos, algunos de sus hijos a buscar alimento a Egipto, a comprar alimento; les fue vendido el alimento. José reconoció a sus hermanos pero no se reveló a ellos, y luego volvieron a buscar alimento13.

Encontramos que él les dijo, les preguntó también por el padre de ellos, y supo que su padre estaba vivo; también supo que tenían un hermano menor, ese era el hermano de José por parte de padre y de madre, el cual representa a los 144.000 hebreos.

Y luego encontramos que se fueron muy contentos con el alimento; y luego el dinero, cuando llegaron a la casa encontraron que el dinero estaba también en los sacos de trigo; o sea que José no les había cobrado por el alimento. Pero ellos pensaban que era una equivocación, y cuando vinieron a comprar de nuevo alimento trataron de devolver el dinero, pero todo había sido hecho de acuerdo a como José había ordenado.

Luego encontramos que él (Cristo) les dijo que les vendería el alimento, pero que tenían que traer a su hermano menor; y lo trajeron14. Y cuando lo trajeron, vean ustedes, ahí se conmovió el corazón de José. Lo que conmoverá el corazón de José - lo que conmovió el corazón de José no fue tanto ver a sus diez hermanos por parte de padre, sino ver a su hermano por parte de padre y madre: Benjamín15.

Y aunque el corazón de Cristo se conmueve por el pueblo hebreo, lo más que lo conmoverá será el grupo de los 144.000 hebreos.

Cristo, así como se reflejó en José dándose a conocer a sus hermanos al ver a Benjamín, Cristo se revelará a Israel al ver a los 144.000 hebreos; o sea que los 144.000 hebreos serán los que conmoverán el corazón de Cristo para revelarse a los 144.000 hebreos y también a todo el pueblo hebreo.

Todo eso, vean ustedes, está reflejado ya en el Antiguo Testamento. Ya José estaba casado y con dos hijos, por lo tanto, Cristo ya estará con Su Iglesia casado.

Ahora, hemos visto aquí el por qué muchos han tratado de convertir el pueblo hebreo a Cristo y no han podido; los apóstoles no pudieron, ni tampoco los siete ángeles mensajeros, ninguno de ellos, aunque San Pablo trató y trató también el reverendo William Branham.

Aun el reverendo William Branham cuando quiso ir a Israel para llevarles la Palabra, el Evangelio de la Gracia, el Espíritu Santo le impidió ir y le dijo: “Todavía no es el tiempo, no es la hora; tiene que ser conforme a la Escritura”16.

Por lo tanto, tiene que ser conforme a Apocalipsis 11, que es Moisés y Elías: Elías en su quinta manifestación y Moisés en su segunda manifestación.

Y en el reverendo William Branham estaba solamente el ministerio de Elías por cuarta ocasión, por lo tanto no podía ir; y tiene que ser Elías en su quinta manifestación acompañado por Moisés en su segunda manifestación, o sea, el espíritu de Elías y el espíritu de Moisés ministerial.

Ahora, podemos ver por qué no le fue permitido al reverendo William Branham ir a Israel para llevarles el Evangelio.

Ahora, el Espíritu le dijo que esto sería más adelante; pero ya nuestro hermano Branham se fue, y él siempre decía: “Yo sé que yo tengo que ver algo con el pueblo hebreo”. Claro, el ministerio de Elías tiene que ver con el pueblo hebreo; pero no en su cuarta manifestación, sino en su quinta manifestación.

Ahora, podemos ver que este es un misterio grande, el cual está bajo el Sexto Sello; y todos los misterios giran alrededor del Séptimo Sello.

El misterio del Quinto Sello, del Sexto Sello y del Cuarto Sello también giran alrededor del misterio del Séptimo Sello.

Por lo tanto, hay cosas que no pueden ser habladas claramente para que no se interrumpa el Programa de Dios; pero ya sabemos cómo será que Cristo se revelará al pueblo hebreo: por medio de los Dos Olivos, por medio de Elías en su quinta manifestación y de Moisés en su segunda manifestación, y llamará y juntará 144.000 hebreos.

Ahora, pasando a una etapa más adelante del pueblo hebreo, allá en Israel, encontramos que luego que se reveló a sus hermanos, luego mandó a buscar a toda su familia. José les dijo: “Yo soy José, vuestro hermano”17.

Luego encontramos que Jacob (ya anciano) se puso muy contento, tenía unos 130 años; y a una persona de 130 años decirle que se van a mudar para otra nación, eso es muy difícil, porque ya a esa edad la persona pues no quiere viajar mucho; pero cuando supo que José vivía y que lo mandaba a buscar, dijo: “Yo quiero ir”. Y cuando vio los carros del faraón dijo: “La cosa es en serio”.

Recogieron todo, hicieron la mudanza, se fueron en los carros del faraón hacia Egipto, y allí vivieron18. Cuando el faraón le preguntó: “¿Cuántos años tienes?”. Le dijo Jacob: “Mis años son muchos: 130 años”. Esos eran los años de Jacob; luego vivió pues unos 17 años y murió a los 147 años en Egipto. Pero cuando iba a morir, bendijo a José y a los hijos de José, y luego bendijo a sus otros hijos.

Encontramos que la Bendición de la Primogenitura la echó sobre los hijos de José19, y sobre todo sobre Efraín; y Efraín tipifica la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ahora, vean cómo encontramos a la Iglesia del Señor Jesucristo tipificada en el Antiguo Testamento en medio del pueblo hebreo; y aunque estaba entre los gentiles..., vean ustedes, la Iglesia del Señor Jesucristo ha estado entre los gentiles. Pero así como Efraín luego fue a vivir con los hebreos y viajó por el desierto con los hebreos, y llegó la tribu de Efraín a la tierra prometida, la Iglesia del Señor Jesucristo irá a vivir a la tierra de Israel en medio del pueblo hebreo.

Ahora, Manasés pues representa al pueblo hebreo.

Ahora, encontramos que luego de la vida de Jacob en Egipto, la cual pasó muy bien y todos los hijos de Jacob también, pues el rey era amigo de José, conocía a José y lo apreciaba mucho. José fue el que salvó a Egipto de la destrucción de aquella hambruna durante esos siete años de escasez.

Ahora, luego que murió Jacob y más adelante murió José, ¿saben cuántos años tenía José cuando Jacob bendijo a José y a sus hermanos y a los demás hijos? 57 años; o sea que estaba en la edad de jubileo, estaba en la década del 50, y la década del 50 es la década del jubileo, porque el año del jubileo es el año 50.

Y ahora, encontramos que Jacob terminó sus días en la Tierra y fue reunido con su pueblo: con Isaac, con Abraham y con toda esa familia de los antecesores de Jacob; porque cada vez que muere un profeta es reunido con su pueblo. Por eso cada vez que moría una persona, como Abraham, Isaac, Jacob y los diferentes hombres de Dios, nos dice la Escritura: “Murió y fue reunido con su pueblo”20.

Y ahora, continúa José en su labor hasta que terminan sus días en la Tierra; y después viene un faraón que no conocía a José y vio que el pueblo hebreo era mucho, se habían multiplicado; ellos vivían, pues, en Gosén, y se habían multiplicado a tal grado que estaban iguales o cerca o más en número que los egipcios21.

Y el faraón y sus consejeros y militares, viendo que el pueblo hebreo era mucho, pensaron: “Si nosotros llegamos a tener una guerra con otra nación, los hebreos pueden unirse a la otra nación y nos derrotarían”. Por lo tanto, acordaron la muerte de todo niño: cuando iba naciendo, si veían que era un niño, un varón, ordenaban que las parteras impidieran que ese niño naciera vivo.

Y también habían convertido al pueblo hebreo en esclavos y los habían puesto a construir ladrillos y a construir grandes monumentos, y una ciudad, vean, construyendo una ciudad también; y quedaron esclavizados así, a tal grado que el pueblo hebreo clamó a Dios, estaban bajo opresión, como Dios le había dicho a Abraham que estarían.

Aquí está en el Génesis, capítulo 15, la condición en que estarían los descendientes de Abraham para el tiempo en que Dios los libertaría. Capítulo 15, verso 12 en adelante, del Génesis, dice:

Mas a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él.

Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años”.

¿Ven? Abraham todavía no había tenido a su hijo Isaac, por consiguiente no había venido Jacob, ni los patriarcas ni los hijos de los patriarcas, y ya Dios le está hablando de una esclavitud en la cual estará la descendencia de Abraham en una tierra extraña, la cual sería Egipto; pero eso sería por 400 años que estarían allí.

Ahora, el pueblo hebreo por cuanto rechazó a Moisés cuando apareció, ya faltaban unos 10 años para cumplirse los 400 años, pero al rechazarlo Moisés huyó a Madián y estuvo allá 40 años; y estuvo atrasada esa liberación por 30 años, a causa de que el pueblo hebreo había rechazado a su libertador.

Ahora, el libertador luego de los 80... tenía 40 años él cuando fue rechazado, luego a los 80 años ya es enviado de nuevo al pueblo hebreo y es recibido. Vean, ciclos de 40 años son los ciclos de la vida de Moisés.

Y ahora, sigue diciendo:

Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo..”.

O sea, Dios los juzgaría y los condenaría a aquellos juicios que trajo Dios por medio de Moisés, los cuales Moisés habló, fue el juicio divino que cayó sobre Egipto a causa de haber esclavizado al pueblo hebreo y no dejarlos salir cuando Moisés les dijo que los dejara salir:

... y después de esto saldrán con gran riqueza.

Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez.

Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí”.

Y ahora vean ustedes, los amorreos no podían ser sacados de su territorio hasta que se cumpliera la maldad de ellos; y se cumpliría en el tiempo en que Dios libertaría al pueblo hebreo.

Cuando Moisés fue al pueblo hebreo ungido por el Espíritu Santo, la Columna de Fuego se veló en él y se reveló a través de él; era el instrumento de Dios, el instrumento de Cristo, era Cristo en Moisés; Cristo, el Ángel del Pacto, en Moisés para libertar al pueblo hebreo.

Vimos las diferentes plagas que Cristo, el Ángel del Pacto, le dijo a Moisés que vendrían sobre Egipto, y le dijo que las hablara, las diera a conocer que vendrían sobre Egipto; Moisés les dijo que vendrían esas plagas, cada una en su debido tiempo las habló, y vinieron; y así vino juicio sobre los egipcios.

Pero Moisés por revelación divina supo cuál era el medio de escapar de la última plaga, la plaga de la muerte de los primogénitos, y era sacrificando un cordero pascual, colocando la sangre sobre el dintel y los postes de las puertas de los hogares, y asando ese cordero y colocándolo dentro y comiéndose ese cordero. Eso tipifica a Cristo, el Cordero Pascual.

Nuestra Pascua es Cristo, para evitar la muerte de los Primogénitos de Dios escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero.

Vean cómo se reflejó en aquel tiempo en el pueblo hebreo, en Israel, la Iglesia de Jesucristo y el Sacrificio de Cristo, el Cordero de Dios, para evitar la muerte de los Primogénitos de Dios, del Israel celestial, que son los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora, la Casa de Dios es la Iglesia del Señor Jesucristo, donde está aplicada la Sangre del Cordero Pascual, de Cristo; y la Puerta es Cristo también. Y toda persona que entra por esa Puerta, entra creyendo en Cristo como nuestro Salvador, lavando nuestros pecados en Su Sangre, siendo bautizados en Su Nombre y recibiendo Su Espíritu Santo; y así queda dentro de la Casa de Dios, la Iglesia de Jesucristo, queda dentro del Cuerpo Místico de Cristo, queda seguro: con vida eterna, ahí es preservada la vida eterna de la persona.

Cualquier persona fuera de esa Casa está fuera de la vida eterna, no tiene su vida preservada para vivir eternamente; y como individuo la persona tiene que tener aplicada en su alma la Sangre de Cristo por medio del Espíritu Santo.

Así como Dios le dio a Abraham un pacto y le dio la circuncisión como señal del pacto; y también por medio de Moisés Dios le dio al pueblo hebreo el pacto y por señal la circuncisión; y ahora, en el Nuevo Testamento, Cristo al Israel celestial, Su Iglesia, le ha dado el Nuevo Pacto, el cual está establecido por Dios para el Israel espiritual celestial, y nos ha dado como señal el bautismo del Espíritu Santo, esa es la circuncisión en nuestra alma.

Por eso San Pablo decía: “La circuncisión y la incircuncisión es nada”. O sea, no vale nada en el Nuevo Testamento, ser circuncidado o no ser circuncidado no tiene valor. ¿Qué es lo que tiene valor entonces en el Nuevo Testamento? San Pablo dice qué es lo que tiene valor: Capítulo 5 de Gálatas, verso 6, dice:

Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor”.

Y luego en el capítulo 5, verso 16, de Gálatas también, dice: “Porque en Cristo...”. Capítulo 6, verso 15, de Gálatas, dice:

Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación”.

La Nueva Creación es lo que tiene valor delante de Dios; y esa Nueva Creación es producida en la persona al recibir a Cristo como nuestro Salvador, lavar nuestros pecados en Su Sangre, ser bautizados en Su Nombre y recibir Su Espíritu Santo; y eso es la circuncisión en el alma, y eso es para la persona el nuevo nacimiento.

El nuevo nacimiento, la nueva criatura es lo que tiene valor delante de Dios; y ese es el Sello de Dios, es la señal del Nuevo Pacto: el Espíritu Santo en la persona.

Si la persona no ha recibido el Espíritu Santo, pues no tiene la señal de que está dentro del Nuevo Pacto; no se encuentra dentro del Nuevo Pacto hasta que la persona ha recibido el bautismo del Espíritu Santo, y por consiguiente ha obtenido el nuevo nacimiento y ha obtenido el cuerpo angelical de la sexta dimensión, cuerpo teofánico.

Y ahora, para el Día Postrero, en adición al cuerpo angelical recibiremos el cuerpo físico, eterno, inmortal, incorruptible y glorificado, y entonces tendremos la señal en el cuerpo físico, en la carne, que será el cuerpo glorificado y eterno; y por dentro tendremos la señal, que es el cuerpo teofánico, cuerpo angelical, y así tendremos el Espíritu Santo dentro manifestado; y lo tendremos en nuestro cuerpo físico manifestado también.

Ahora, viendo la Iglesia en Israel..., porque para ver la Iglesia en el Antiguo Testamento tenemos que verla en Israel, el pueblo hebreo. No podemos verla fuera del pueblo hebreo a la Iglesia del Señor Jesucristo.

Aun cuando la Iglesia del Señor Jesucristo fue reflejada en algunas mujeres importantes del Programa de Dios, encontramos que vinieron a ser parte del pueblo hebreo esas mujeres, aunque de entre ellas hay algunas que eran gentiles, como Tamar, como Rut y como también Rahab y otras personas, mujeres.

También hay mujeres hebreas que representaron a la Iglesia del Señor Jesucristo, como Eva, como también Sara, como también encontramos a Betsabé (madre de Salomón) y también la virgen María.

En la virgen María se reflejó la Iglesia del Señor Jesucristo en una forma más amplia; y esto nos muestra que así como a través de la virgen María nació el Hijo de Dios, a través de la Iglesia del Señor Jesucristo nacerían los hijos e hijas de Dios, por medio de la Obra que Cristo en Espíritu Santo estaría llevando a cabo en Su Iglesia. Es por medio de Su Iglesia que Jesucristo se reproduce en hijos e hijas de Dios.

Y ahora, encontramos que el pueblo hebreo, siendo el tipo y figura de la Iglesia de Jesucristo, tiene muchas etapas por las cuales pasó, las cuales son tipo y figura de las diferentes etapas por las cuales pasaría la Iglesia del Señor Jesucristo.

El pueblo hebreo siendo libertado de Egipto, y por consiguiente también del faraón egipcio, el cual tenía en su corona una serpiente...; siendo que Egipto es también llamado Mizraim, y también Rahab (Rahab es dragón); así que está representado Egipto en el dragón como también Roma; y por consiguiente, el faraón representa a Lucero, el arcángel caído, el cual vino a ser el diablo y Satanás, la serpiente antigua. ¿Ven?

Ahora, ¿ven por qué el rey tenía en su corona una serpiente? Porque siendo descendiente —Egipto y por consiguiente el rey de Mizraim (segundo hijo de Cam) —, vean ustedes, trae una línea ahí la cual y en la cual el diablo se manifestaría; por lo tanto, el imperio de Egipto bajo el faraón que esclavizó al pueblo hebreo, es Faraón tipo del diablo, y su reino tipo del reino del diablo, tipo del reino de las tinieblas.

Y así como Dios por medio del profeta Moisés, Cristo por medio del profeta Moisés libertó al pueblo hebreo del reino del faraón...; en el cual estaba el diablo manifestado en el faraón, y el reino del diablo estaba manifestado en ese reino, era el reino del diablo manifestado en la Tierra; ahora, encontramos que eso es tipo y figura del diablo con su reino de las tinieblas esclavizando a la humanidad; y en medio de la humanidad están los hijos e hijas de Dios, el Israel celestial, la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora, aquella liberación allá, miren acá cómo es llevada a cabo por Cristo en Su Primera Venida. Colosenses, capítulo 1, verso 12 en adelante, dice:

“... con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz;

el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo”.

Así como Dios libertó al pueblo hebreo de la esclavitud de Egipto y del reino de las tinieblas de Egipto y el faraón, y los llevó a la tierra prometida...; y fue Cristo, el Ángel del Pacto, Dios, el Rey sobre Israel, y los colocó en Su Reino, y colocó a Moisés como Su instrumento; el pueblo hebreo viajó rumbo a la tierra prometida libres, siendo gobernados por Dios, Cristo, el Ángel del Pacto, a través del profeta Moisés.

Por eso en el capítulo 17 del Éxodo, cuando Amalec pelea contra Israel y Moisés se coloca sobre el monte, sobre la montaña, con sus manos en alto, con la vara en la mano, y Aarón y Hur, cada uno a cada lado, y le sujetan sus brazos para que tenga firmeza en sus brazos y no los baje (porque si los baja entonces la batalla se pone en favor de los amalecitas); encontramos que Josué obtuvo la victoria mientras Moisés tenía sus brazos en alto con la vara de Dios en su mano.

Y luego esa guerra que levantó Amalec contra Moisés y el pueblo hebreo, fue contada ante Dios como un levantamiento de Amalec en contra del Trono de Dios, porque el Reino de Dios estaba en medio del pueblo hebreo.

Y ahora, veamos lo que dice el capítulo 17, verso 13 en adelante, dice:

Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada.

Y Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para memoria en un libro, y dí a Josué que raeré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo”.

Y ahora, Amalec tipifica al diablo y a su reino; y Dios va a quitar, a raer de sobre la faz de la Tierra al diablo y a su reino, y lo va a echar en el lago de fuego, donde serán extinguidos, exterminados; porque el lago de fuego desintegra, destruye el cuerpo, el espíritu y el alma de las personas.

Por eso Cristo dijo: “No teman ustedes a los hombres, que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma ni el espíritu; teman a aquel que puede matar el cuerpo, el espíritu y el alma en el infierno, puede destruirlos (o sea, sacarlos de existencia)”22.

Cuando el cuerpo es destruido, pues deja de existir; cuando el espíritu es destruido, deja de existir; cuando el alma es destruida, deja de existir.

Por lo tanto, las personas que serán echadas al lago de fuego, al final del Juicio Final serán destruidas en cuerpo, en espíritu y en alma también. No sabemos cuánto tiempo pasarán en el lago de fuego, quizás unos más tiempo que otros, de acuerdo a la sentencia que le sea dictada.

Ahora, cuando termine, hasta la última persona que sea echada al lago de fuego, de ser extinguida, entonces dejará de ser el lago de fuego, ya no habrá más personas allí porque habrán desaparecido.

Ahora, eso nos muestra que el infierno no es eterno y que el lago de fuego tampoco es eterno, y que las personas que serán echadas al lago de fuego tampoco van a vivir eternamente en el lago de fuego sufriendo; porque para poder vivir en el lago de fuego atormentados tendrían que tener vida eterna, tendrían que tener vida eterna en el alma, tener vida eterna en el espíritu y tener vida eterna en el cuerpo físico; y por consiguiente tendrían que tener un cuerpo glorificado, que es el cuerpo que tiene vida eterna; y tendrían que tener un espíritu teofánico angelical, que es el espíritu o cuerpo espiritual que tiene vida eterna, o sea, un cuerpo teofánico de la sexta dimensión; pero ellos tendrán solamente un cuerpo espiritual de la quinta dimensión y un cuerpo físico de esta dimensión terrenal; por lo tanto serán extinguidos en el lago de fuego, y sus almas no tienen vida eterna porque no recibieron a Cristo como su Salvador.

Ahora, podemos ver estos misterios bíblicos que en este tiempo son abiertos plenamente para que nosotros los podamos comprender.

Ahora, ¿qué de nosotros? Toda persona que ha recibido a Cristo como su Salvador, ha lavado sus pecados en la Sangre de Cristo, ha sido bautizado en Su Nombre y ha recibido Su Espíritu Santo: ha entrado al Nuevo Pacto y tiene la señal del Nuevo Pacto, que es el bautismo del Espíritu Santo; por lo tanto, tiene la circuncisión acá en el alma y ha nacido de nuevo como un hijo o una hija de Dios.

Ahora, hemos visto cómo el éxodo allá es tipo y figura del éxodo que Cristo ha estado llevando a cabo con el Israel celestial. Se ha salido en el éxodo, el segundo éxodo, en donde se ha entrado a la tierra prometida del cuerpo teofánico, cuerpo espiritual; o sea, se ha entrado al bautismo del Espíritu Santo, esa es la tierra prometida en el segundo éxodo, a la cual llegan todos los escogidos de Dios; esto es en personas como individuos.

En la Iglesia del Señor Jesucristo encontramos que las diferentes etapas por las cuales pasó el pueblo hebreo por el desierto, las ha estado pasando la Iglesia del Señor Jesucristo: los 40 años en el desierto son tipo y figura de las siete edades de la Iglesia, fue en territorio gentil que pasó el pueblo hebreo los 40 años por el desierto, y es en territorio gentil donde las siete edades de la Iglesia se han cumplido.

Luego la Iglesia del Señor Jesucristo entrar a la tierra prometida como edad es entrar a la Edad de la Piedra Angular, en donde el Espíritu Santo estará revelándonos todas estas cosas por medio de Su manifestación final a través de Su Ángel Mensajero.

Y ahora, vean algo muy importante: recuerden, Moisés al recibir el nombre Moisés, que significa ‘sacado de las aguas’, tenía el nombre con el cual Dios obraría para sacar el pueblo hebreo del reino egipcio, sacar al pueblo hebreo de las aguas egipcias; porque aguas representa naciones, pueblos y lenguas.

Y ahora, con el nombre Moisés pudo hacer todo esto; y Cristo en Espíritu Santo, Cristo en la Columna de Fuego estaba en y con Moisés.

En el Éxodo, capítulo 3, verso 13 al 14 o al 16, Moisés quiere saber el nombre del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, que es el Ángel donde está Dios en toda Su plenitud, el cual es Cristo en Su cuerpo angelical; y le pregunta cuál es Su nombre, para decirle al pueblo hebreo cuando le pregunten: “¿Cuál es Su nombre, el nombre del que te ha enviado?”.

Entonces Moisés le pregunta: “Cuando ellos me pregunten: ¿Cuál es Su Nombre?, ¿qué les responderé?”. El Ángel de Jehová le dice a Moisés: “Yo Soy el que Soy. Y les dirás a ellos: Yo Soy me envió a vosotros”.

O sea, Yo Soy es el Nombre del Ángel de Jehová; y ese Nombre del Ángel de Jehová, vean ustedes lo que nos dice el mismo Dios a través de Su Ángel, del Ángel de Jehová, porque todo lo que Dios está hablando lo está hablando por medio de Su Ángel, el Ángel de Jehová, que es Cristo en Su cuerpo angelical. Dice... Éxodo, capítulo 23, verso 20 al 23:

He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.

Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él (¿Dónde está el Nombre de Dios? En el Ángel de Jehová en el Antiguo Testamento).

Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren.

Porque mi Ángel irá delante de ti, y te llevará a la tierra del amorreo, del heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los cuales yo haré destruir”.

La guianza de Dios con el pueblo hebreo era a través de Su Ángel, el cual se manifestaba a Moisés y a través del profeta Moisés, y lo llevó por el desierto por cuarenta años; y luego se manifestó a través de Josué.

Ahora vean ustedes, Dios le dijo a través de Su Ángel en dónde estaba Su Nombre, cuando Moisés le preguntó: “¿Cuál es Tu nombre? Si ellos me preguntan por Tu nombre ¿qué les diré?”. Y le dijo: “Yo Soy el que Soy. Les dirás: Yo Soy me envió a vosotros”. O sea, ‘y’ griega, que es la YHWH. Ese fue el nombre que le dio el Ángel de Jehová como Su Nombre, para, si le preguntaban por Su Nombre, Moisés decirles cuál era Su Nombre; y Moisés conocía la pronunciación de ese Nombre.

Ahora, encontramos que ya Moisés sabía el Nombre del Ángel que lo acompañaba.

En el Antiguo Testamento encontramos también que Jacob le preguntó por el nombre al Ángel que lo había bendecido y le había dicho: “Tu nombre...”. O le había preguntado: “¿Cuál es tu nombre?”. Y Jacob le dijo: “Jacob”. Y le dijo el Ángel: “No se dirá más tu nombre, no se llamará más tu nombre Jacob sino Israel”. Y Jacob le dijo: “¿Cuál es Tu nombre?”. El Ángel le dice: “¿Por qué preguntas por mi Nombre...?”. Vamos a ver, 32 del Génesis... Verso 24 en adelante, del capítulo 32 del Génesis, dice:

Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba.

Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba.

Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices.

Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob.

Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.

Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí.

Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.

Y cuando había pasado Peniel, le salió el sol; y cojeaba de su cadera”.

Peniel significa ‘el Rostro de Dios’, por eso le puso por nombre Peniel, porque vio a Dios cara a cara; pero la Escritura dice que nadie jamás ha visto a Dios23, pero Jacob vio a Dios cara a cara en Su cuerpo angelical; y Moisés también vio a Dios cara a cara en Su cuerpo angelical.

Y Dios hablaba con Moisés cara a cara en la Columna de Fuego, y veía a Dios cara a cara en la Columna de Fuego; y lo vio también luego, en una ocasión, de espalda, cuando pasó frente a él, conforme a como Dios le había prometido allá en Números y en Éxodo. Ahí lo encontramos en el Éxodo, capítulo 33, verso 18 al 23, dice:

Él entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria.

Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente.

Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá.

Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña;

y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado.

Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro”.

Luego, en el capítulo 34 aquí del Éxodo, pasó Dios delante de él, Moisés vio Su gloria manifestada, y luego vio cuando hubo pasado, vio las espaldas del Ángel de Jehová, de Dios en Su Ángel: el Ángel del Pacto.

Hubo otra ocasión también en que una persona vio a Dios cara a cara. Dice la Escritura en Jueces, capítulo 13, versos 15 en adelante, dice:

Entonces Manoa dijo al ángel de Jehová: Te ruego nos permitas detenerte, y te prepararemos un cabrito.

Y el ángel de Jehová respondió a Manoa: Aunque me detengas, no comeré de tu pan; mas si quieres hacer holocausto, ofrécelo a Jehová. Y no sabía Manoa que aquél fuese ángel de Jehová (no sabía que era el Ángel de Jehová; y el Ángel de Jehová es Cristo en Su cuerpo angelical).

Entonces dijo Manoa al ángel de Jehová: ¿Cuál es tu nombre, para que cuando se cumpla tu palabra te honremos?

Y el ángel de Jehová respondió: ¿Por qué preguntas por mi nombre, que es admirable?

Y Manoa tomó un cabrito y una ofrenda, y los ofreció sobre una peña a Jehová; y el ángel hizo milagro ante los ojos de Manoa y de su mujer.

Porque aconteció que cuando la llama subía del altar hacia el cielo, el ángel de Jehová subió en la llama del altar ante los ojos de Manoa y de su mujer, los cuales se postraron en tierra.

Y el ángel de Jehová no volvió a aparecer a Manoa ni a su mujer. Entonces conoció Manoa que era el ángel de Jehová.

Y dijo Manoa a su mujer: Ciertamente moriremos, porque a Dios hemos visto.

Y su mujer le respondió: Si Jehová nos quisiera matar, no aceptaría de nuestras manos el holocausto y la ofrenda, ni nos hubiera mostrado todas estas cosas, ni ahora nos habría anunciado esto (ni les había anunciado que tendrían un hijo, el cual fue Sansón)”.

Ahora, aquí Manoa dice que han visto a Dios cara a cara, vieron a Dios cara a cara en el Ángel de Jehová, el cuerpo angelical de Dios.

Ahora, Dios se puede ver cara a cara en la Columna de Fuego, se puede ver cara a cara en Su cuerpo angelical teofánico, se puede ver cara a cara en la Palabra escrita, se puede ver cara a cara en carne humana en Jesús. Y para el Día Postrero Cristo, el Verbo, el Ángel del Pacto en Apocalipsis 19, se hará carne nuevamente, y lo veremos también cara a cara en el cuerpo que Él tendrá en el Día Postrero.

Ahora, encontramos que todos estos hombres de Dios preguntaron por el Nombre de Dios que estaba en el Ángel de Jehová, porque todos saben que el Nombre de Dios está en Su Ángel: el Ángel de Jehová; y al único que Dios le reveló Su Nombre fue ¿a quién? A Moisés, en esas cuatro consonantes: YHWH.

Y ahora, luego que Moisés tiene por su ayudante a Josué, el cual siempre estaba en el tabernáculo (era el ayudante de Moisés y luego vino a ser el general del ejército de Israel), encontramos que a este Josué fue que Moisés le puso por nombre Josué. Se llamaba primero Oseas, el cual era hijo de Nun, pero ahora le es puesto el nombre nuevo a Oseas.

Vean, en Números, capítulo 14, verso... vamos a ver, capítulo 13, verso 30 nos dice: “Entonces Caleb..”. Estamos buscando aquí, verso... Vamos a leer primero el capítulo 14, verso 38:

Pero Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone quedaron con vida, de entre aquellos hombres que habían ido a reconocer la tierra”.

En el capítulo 13, verso 16 de Números también, dice:

Estos son los nombres de los varones que Moisés envió a reconocer la tierra; y a Oseas hijo de Nun le puso Moisés el nombre de Josué”.

Y ahora, si buscamos el significado de Josué, significa ‘Salvador’ o ‘Libertador’. Y el nombre Josué es el mismo nombre Jesús, que es ‘Salvador’, ‘Redentor’, ‘Libertador’; en hebreo, Jesús en hebreo es Josué, en griego es Jesús.

Y ahora, vean ustedes, Cristo dijo: “Yo he venido en el Nombre de mi Padre”. Cristo, el Ángel del Pacto en el Antiguo Testamento, libertó al pueblo hebreo, fue el que le apareció a Moisés, el Ángel del Pacto donde estaba el Nombre de Dios; y cuando vino a la Tierra en carne humana, cuando se hizo carne allí estaba el Nombre de Dios: en el Ángel de Jehová hecho carne en medio del pueblo hebreo.

Ahora, ¿qué sucedió cuando Moisés le pone por nombre a Oseas, le pone por nombre Josué? Le está poniendo por nombre el Nombre del Ángel de Jehová, el cual los introdujo a la tierra prometida.

Moisés no podía llevar al pueblo a la tierra prometida, perdió el derecho cuando hirió la roca: la segunda roca la hirió dos veces y Dios le había dicho: “Háblale a la roca”.

La primera roca representa la Primera Venida de Cristo, que tenía que ser herido en la Cruz del Calvario, por eso Moisés la tuvo que herir para que diera agua; el agua representa el Espíritu Santo, para darle vida eterna al ser humano. Sin esa agua el pueblo hebreo se iba a morir; y sin el Espíritu Santo los hijos e hijas de Dios se mueren.

Y ahora, la segunda roca representa la Segunda Venida de Cristo, que no tiene que ser herida para dar el agua del nuevo cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado.

Moisés hiriendo la roca rompió el tipo y figura de la Segunda Venida de Cristo y lo que había que hacer en la Segunda Venida de Cristo para recibir el agua del cuerpo físico, inmortal, incorruptible y glorificado; por eso le fue contado a Moisés por incredulidad y rebelión, y no pudo entrar a la tierra prometida.

Dios le dijo: “No entrarás a la tierra prometida”24, por cuanto (¿qué?) se glorificó a sí mismo y no glorificó a Dios: hirió la roca dos veces. Lleno de ira Moisés, vean ustedes, cometió ese grave error.

Ahora, Josué llevaría el pueblo a la tierra prometida, y Josué tenía el nombre del Ángel de Jehová; por lo tanto, el Nombre del Ángel de Jehová en un hombre sería para bendición del pueblo hebreo, para que pudiera entrar a la tierra prometida.

Y ahora, miren ustedes, el Nombre del Ángel de Jehová en un hombre: Jesucristo, para entrar a la tierra prometida del bautismo del Espíritu Santo, para entrar a la tierra prometida del cuerpo teofánico angelical durante la Dispensación de la Gracia; y el Nombre del Ángel de Jehová, el Nombre de Jesucristo, Nombre de Dios, de la Ciudad de nuestro Dios, la Nueva Jerusalén y Nombre Nuevo de Jesucristo en un hombre siendo escrito para bendición de la Iglesia de Jesucristo, para entrar a la tierra prometida del cuerpo glorificado, eterno, inmortal e incorruptible.

Y la pregunta es: ¿Que Cristo escribirá en un hombre Su Nombre? ¿Pues no lo escribió Moisés en un hombre? En Josué, el nombre del Ángel de Jehová.

Vean, Moisés tenía la revelación del Nombre del Ángel de Jehová, de Cristo en Su cuerpo angelical, y luego lo escribió en un hombre que fue su servidor: Josué, para poder llevar el pueblo a la tierra prometida y para ser el General físico de los Ejércitos de Israel, al cual le acompañaba el Príncipe de los Ejércitos de Jehová, que es Cristo, el Ángel del Pacto.

Cristo, el Príncipe de los Ejércitos de Jehová, luchaba usando a Josué; o sea, a través de Josué se manifestaba, era una manifestación de Cristo a través de Josué, hasta paró el sol casi por un día.

Y ahora, como estuvo el Ángel de Jehová con Moisés estuvo con Josué; y ahí tenemos la primera persona en la cual, por revelación divina, es colocado el Nombre del Señor Jesucristo, el Nombre del Mesías, el nombre humano que Él manifestaría en la Tierra.

Y ahora, para el Día Postrero, así como Moisés colocó sobre Oseas (hijo de Nun) el Nombre del Ángel de Jehová, Jesucristo colocará sobre el Vencedor el Nombre de Dios, Nombre de la Ciudad de nuestro Dios y Nombre Nuevo Suyo. En Apocalipsis, capítulo 3, verso 12 está esa promesa, y dice:

Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo”.

Ahí está la promesa divina para ser cumplida en un hombre, en un vencedor, el cual obtendrá la gran victoria en el amor divino en este tiempo final, el cual será el Ángel del Señor Jesucristo.

Y así como Dios tuvo Su Ángel en el Antiguo Testamento en medio del Israel terrenal (que es el tipo y figura de la Iglesia), Jesucristo en el Israel celestial (Su Iglesia) ha tenido Su Ángel. Dice:

Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

Y así como estaba escrito, como Dios escribió sobre Su Ángel y en Su Ángel en cuerpo angelical Su Nombre, y luego cuando se hizo carne allí estaba el Nombre de Dios...: “Yo he venido en el Nombre de mi Padre”25, dijo Cristo.

Y ahora, Cristo ha tenido Su Ángel en Su Iglesia; le dio a Juan el apóstol la revelación del Apocalipsis estando el Ángel de Jesucristo en cuerpo angelical.

Ese Ángel es un espíritu de profeta que para el Día Postrero será hecho carne en medio de la Iglesia de Jesucristo y en él es que Cristo escribirá el Nombre de nuestro Dios, Nombre de la Ciudad de nuestro Dios y Su Nombre Nuevo.

Ese es el Ángel que recibe la Piedrecita blanca con un Nombre Nuevo escrito, el cual nadie conoce sino aquel que lo recibe; por lo tanto, ese es el Ángel que recibirá esa Piedra y recibirá ese Nombre escrito en él, Cristo lo escribirá sobre él. Por lo tanto, nadie podrá impedir esa bendición para el Ángel del Señor Jesucristo.

Y así como Cristo, el Ángel del Pacto hecho carne, podía decir: “Antes que Abraham fuese, yo soy”, el Ángel de Jesucristo podrá decir lo mismo y podrá decir: “Antes que el séptimo ángel, sexto ángel, o quinto ángel, o cuarto ángel mensajero, o tercer ángel mensajero, o segundo ángel mensajero, o primer ángel mensajero o los apóstoles fuesen, yo soy”.

Vean, a Juan le está dando la revelación del Apocalipsis antes del segundo, tercero, cuarto, quinto, sexto y séptimo ángel mensajero.

Ese es el Ángel del Señor Jesucristo enviado para dar testimonio de todas estas cosas que han de suceder después de las siete edades de la Iglesia.

Y ahora, en San Juan, capítulo 13, verso 20, dice Jesucristo nuestro Salvador:

De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió”.

Así fue de edad en edad, y así es para este tiempo final, en donde Cristo dice:

Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

¿Por qué recibe - el que recibe al enviado de Cristo: recibe a Cristo y recibe al que envió a Jesucristo, recibe al Padre? Porque en el enviado de Jesucristo viene Cristo, el Ángel del Pacto manifestado, y viene Dios el Padre manifestado en el enviado de Jesucristo para el Día Postrero; por eso viene ese Ángel con el Sello del Dios vivo en Apocalipsis, capítulo 7, y es el Ángel en donde estarán los ministerios de los Dos Olivos de Apocalipsis, capítulo 11; y es el Ángel que se come el Librito abierto que trae Cristo, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, en Apocalipsis, capítulo 10, para que se haga carne en él la Palabra, el Título de Propiedad, y así se haga carne en él Cristo, la Palabra, en este tiempo final; y se haga carne en la Iglesia de Jesucristo, en la etapa de la Edad de la Piedra Angular, Cristo, la Palabra, se haga carne el Título de Propiedad en los escogidos del Día Postrero, y tengamos el derecho a ser restaurados a la vida eterna física en cuerpos físicos eternos, inmortales y glorificados; y así seamos restaurados a todo lo que perdió Adán y Eva en la caída, seamos restaurados así a la vida eterna física con cuerpos eternos y glorificados, y entremos a la tierra prometida del nuevo cuerpo físico, eterno, inmortal y glorificado; y también entremos luego al glorioso Reino Milenial de Cristo nuestro Salvador, que es la tierra prometida como Reino, el cual será establecido pronto en el séptimo mileno después de la gran tribulación.

Ahora, hemos visto que todo esto ya fue reflejado en medio del pueblo hebreo.

En medio del pueblo hebreo, vean ustedes que aquel pueblo de los amalecitas, que se rebeló en contra de Moisés y del pueblo hebreo, y que se levantó en contra del Trono de Dios, tipifica al anticristo con su imperio, con su reino, el cual se ha levantado contra el Trono de Dios y el cual en este tiempo final se levantará en contra del Trono de Dios y en contra del Trono de Cristo; pero Cristo lo vencerá. Y Cristo va a desarraigar de la Tierra a Amalec, por lo tanto, desarraigará al anticristo y a su reino en este tiempo final.

Ahora, hemos visto en toda esta trayectoria de Israel, hemos a la Iglesia del Señor Jesucristo tipificada, LA IGLESIA EN ISRAEL EN FORMA TIPIFICADA.

Cuando deseamos ver a la Iglesia del Señor Jesucristo aquí en la Tierra en el Antiguo Testamento, miramos a Israel, y vemos ahí la tipología de la Iglesia del Señor Jesucristo; por eso también el pueblo hebreo tuvo siete edades o siete etapas, y el último mensajero de esas siete edades fue Juan el Bautista, y luego vino el Mesías en la etapa de la Edad de la Piedra Angular, vino el Mesías; Juan fue el mensajero de la séptima edad, pero la edad octava es la Edad de la Piedra Angular.

Para el Día Postrero en la Iglesia del Señor Jesucristo, vean ustedes, lo que se cumplió allá con el precursor y el precursado en medio del pueblo hebreo, ahora es en medio del Israel celestial, la Iglesia del Señor Jesucristo, donde Cristo ha tenido siete edades entre los gentiles en Su Iglesia; y el séptimo ángel mensajero de la séptima edad es el precursor de la Segunda Venida de Cristo con el espíritu y virtud de Elías, como lo fue Juan con el espíritu y virtud de Elías precursor de la Primera Venida de Cristo.

Y luego, pasamos a la Edad de la Piedra Angular, la Edad Mesiánica, la edad de la Venida del Señor y para la Venida del Señor, la edad donde Cristo estará confirmándole Su Pacto a Su Iglesia, así como le ha confirmado de edad en edad: dándoles el bautismo del Espíritu Santo les ha confirmado el Pacto y les ha dado la señal del Pacto, y les ha dado la circuncisión en sus almas: el bautismo del Espíritu Santo, y ha producido el nuevo nacimiento en cada persona.

Para este tiempo final estamos nosotros viviendo en la etapa de la Edad de la Piedra Angular, la edad en donde todas las promesas correspondientes a la Venida del Señor serán cumplidas, y donde todas las promesas de los Ángeles del Hijo del Hombre serán cumplidas también, y donde la promesa de la Gran Voz de Trompeta llamando y juntando a los escogidos de Dios también estará siendo cumplida; y estarán siendo llamados y juntados con Gran Voz de Trompeta todos los escogidos de Dios de este tiempo final, de entre los gentiles primeramente, para formar el Cuerpo Místico de Cristo del Día Postrero en la Edad de la Piedra Angular, y luego para llamar el pueblo hebreo, 144.000 hebreos escogidos del pueblo hebreo, que son 12.000 de cada tribu.

Y ahora, todo lo que vimos en medio del pueblo hebreo fue el tipo y figura, la tipología de lo que se cumpliría en la Iglesia del Señor Jesucristo; aun las siete fiestas hebreas son tipo y figura de las siete edades de la Iglesia también.

Y encontramos también el año del jubileo, el cual es cumplido en la etapa de la Edad de la Piedra Angular en la Iglesia del Señor Jesucristo, para ser restaurados a todo lo que perdió Adán y Eva en la caída; para cada persona creyente en Cristo nacida de nuevo, ser restaurada a su familia, a su parentela y a su herencia, a su familia y parentela celestial.

Y ahora, vean ustedes cómo esas siete fiestas hebreas, más el año del jubileo, corresponden a estas etapas por las cuales la Iglesia de Jesucristo pasaría durante las siete edades y luego la Edad de la Piedra Angular que corresponde al Año del Jubileo.

Ahora, hemos visto claramente: LA IGLESIA EN ISRAEL EN FORMA TIPOLÓGICA, en tipos y figuras; o sea, el pueblo hebreo es la sombra de la Iglesia del Señor Jesucristo, es el tipo y figura, es el reflejo de la Iglesia del Señor Jesucristo.

El tipo y figura está compuesto por los siervos de Dios. La realidad, la Iglesia de Jesucristo, el Israel celestial, está compuesta por los hijos e hijas de Dios. Por eso Cristo dijo, hablando de Juan el Bautista, que de los nacidos de mujer no hubo ninguno mayor que Juan, pero el más pequeño del Reino de los Cielos es mayor que Juan26, porque el más pequeño del Reino de los Cielos es un hijo o una hija de Dios.

El más grande del Antiguo Testamento es uno de los miembros de los siervos de Dios; por lo tanto, la Iglesia del Señor Jesucristo es lo más grande que Cristo tiene en la Tierra, y por eso es que Su Espíritu Santo estuvo, está y estará en Su Iglesia, y se ha manifestado por medio de los diferentes mensajeros.

Los mensajeros del Antiguo Testamento tipifican los mensajeros del Nuevo Testamento de la Iglesia del Señor Jesucristo. Por eso es que la Iglesia del Señor Jesucristo para el Día Postrero tendrá a Elías por quinta ocasión y a Moisés por segunda ocasión, porque allá ellos son el tipo y figura del ministerio del Día Postrero, y por eso son tipificados con Moisés y con Elías.

Ahora, hemos visto a la Iglesia en Israel en forma tipológica, o sea, la Iglesia en Israel simbolizada, la Iglesia en Israel tipificada, eso es LA IGLESIA EN ISRAEL EN FORMA TIPOLÓGICA, lo cual hemos visto en esta ocasión.

Y ahora, nosotros estamos viviendo en medio del pueblo que es más grande que el Israel terrenal, estamos viviendo en medio del pueblo celestial, la Iglesia del Señor Jesucristo.

Así como Efraín, aunque era el menor, era mayor en bendición que Manasés; así el pueblo hebreo, aunque apareció primero y la Iglesia después, la Iglesia es mayor que el pueblo hebreo. La bendición de la Iglesia es la Bendición de la Primogenitura.

Por eso la Bendición de la Primogenitura —siendo el bautismo del Espíritu Santo— lo tiene la Iglesia del Señor Jesucristo y cada miembro de la Iglesia de Jesucristo; y tendrá el Sello físico también. Así como tiene el Sello espiritual, el bautismo del Espíritu Santo, la señal, el Sello del Dios vivo, tendrá el cuerpo físico y glorificado también, cada miembro de la Iglesia del Señor Jesucristo; y así tendrá la doble porción: cuerpo angelical y cuerpo físico glorificado.

Todas estas bendiciones corresponden a la Primogenitura, la cual le corresponde a la Iglesia del Señor Jesucristo; por eso nos hemos acercado “al Monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos inscritos en el Cielo”, ¿dónde? En el Libro de la Vida del Cordero. Eso está en Hebreos, capítulo 12, verso 22 al 23.

Y ahora, hemos visto que lo que fue visto en el Israel terrenal se ha estado materializando en el Israel celestial, la Iglesia del Señor Jesucristo.

En la próxima actividad continuaremos viendo las cosas que estuvieron en el Israel terrenal y cómo se materializan en el Israel celestial. Veremos un sinnúmero de cosas y detalles en el Israel terrenal: el pueblo hebreo, y luego veremos eso siendo cumplido, materializado, en la Iglesia del Señor Jesucristo; y veremos lo que corresponde a este tiempo final, lo encontraremos en la tipología de la Iglesia en el Israel terrenal.

En esta ocasión hemos tenido el tema: “LA IGLESIA EN ISRAEL EN FORMA TIPOLÓGICA”.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes, y les llene del conocimiento de todo Su Programa, y nos continúe revelando Su Palabra y nos prepare para ser transformados en este tiempo final. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Bueno, agradecidos a Cristo por estar como parte de Israel, del Israel espiritual, del Israel celestial, en donde se cumple en nosotros todo lo que fue tipo y figura allá en el Israel terrenal.

Ahora, conociendo este misterio estamos seguros en Cristo y fortalecidos por Cristo, para seguir adelante hasta obtener la victoria final y obtener nuestra transformación.

Y ahora, ¿dónde están todos aquellos que entrarán a la tierra prometida del nuevo cuerpo? Pues estamos aquí, en el Israel celestial. Todo allá fue tipificado en el Israel terrenal y fue cumplido en tipos y figuras, por lo tanto se tiene que cumplir en el Israel celestial, se tiene que cumplir en la Iglesia del Señor Jesucristo.

Por lo tanto, en la próxima actividad veremos con más detalles las cosas que se han cumplido, las que están en cumplimiento y las que están en proceso para ser cumplidas en la Iglesia del Señor Jesucristo; cosas que ya fueron tipificadas en el Israel terrenal, están en la tipología en el pueblo hebreo.

Bueno, que Dios les bendiga y les guarde a todos en esta ocasión.

LA IGLESIA EN ISRAEL EN FORMA TIPOLÓGICA – Parte I”.

[Revisión enero 2019]

1 Génesis 16:16 (Ismael); 1 Crónicas 1:32 (hijos a través de Cetura)

2 Romanos 9:6-8

3 Génesis 37 (José es vendido por sus hermanos); Génesis 39 (José es encarcelado); Génesis 39:23

4 Génesis 40

5 Génesis 41:1:36

6 Génesis 37:1-11

7 Egipto, en hebreo Mizraim (Mitsraim); Génesis 10:6; Ezequiel 29:1-3, 32:2; Salmo 87:4, 89:10;

8 Génesis 41:37-40

9 Génesis 41:41-57

10 1 Pedro 3:18-20

11 1 Reyes 17:1

12 Génesis 41:45

13 Génesis 42

14 Génesis 43 y 44

15 Génesis 43:29-30

16 “Reconociendo tu día y su Mensaje”, SPN 64-0726M, párrs. 212-215 – Branham.org

17 Génesis 45:4

18 Génesis 46 y 47

19 Génesis 48

20 Génesis 49:33, 25:8; Números 20:26, 27:13

21 Éxodo 1:1-22

22 San Mateo 10:28

23 San Juan 1:18

24 Deuteronomio 32:52

25 San Juan 5:43, 10:25

26 San Mateo 11:11

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