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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes, y los que están a través de internet o del satélite Amazonas en otros países. Para esta ocasión leemos en Isaías, capítulo 52, verso 7, donde dice:

“¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina!”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Para esta noche nuestro tema es: “LOS FORJADORES DE LA PAZ.”

La paz es una bendición del Cielo; no hay felicidad para el ser humano si no hay paz; por lo tanto, todos necesitamos la paz, y la paz viene de Dios.

Dios puede quitar la paz de un pueblo o de una persona, o puede dar la paz a una persona o a un pueblo.

La Escritura dice que Dios quitó la paz del pueblo hebreo; y si la quitó, la causa de tantas guerras y problemas ha sido esa. Está establecido por Dios cómo hacer para que venga la paz de Dios a un pueblo o a un individuo, y también está establecido en la Escritura la causa por la cual es quitada la paz a un individuo o a una nación.

Ahora, en esta escritura que tuvimos nos dice que son hermosos los pies de aquel que trae alegres nuevas, los pies sobre los montes. Montes representa reinos, o sea, naciones. Por lo tanto, esos pies están calzados con el Evangelio, o sea, son aquellos que viajan por las naciones llevando el Evangelio.

El Evangelio son las buenas nuevas de la paz para individuos. En palabras más claras, la paz para los individuos es llevada, anunciada en el Mensaje del Evangelio de Cristo, el Evangelio de la Gracia, llamado por San Pablo también el Evangelio de la Paz, de la paz de Dios para el ser humano.

También la Escritura nos dice, hablando de Cristo, el apóstol Pablo dice que “vino y anunció las buenas nuevas de paz”; ese fue Cristo. [Efesios 2:17]

Y ahora, el forjador de la paz por excelencia es Jesucristo; y todos los creyentes en Él son forjadores de la paz, porque llevan el Evangelio de la Paz para que Dios le dé la paz celestial al alma de todo ser humano.

San Pablo decía que él era como un embajador, embajador de Cristo, por lo tanto un embajador de un reino: del Reino de Cristo; así como los embajadores de diferentes naciones son los representantes de esas naciones en el país donde se encuentran; por lo tanto, la autoridad máxima de una nación en otra nación es su embajador.

Y ahora, San Pablo dice que él como perito arquitecto puso el fundamento, o sea que San Pablo fue la autoridad máxima entre los gentiles, del Reino de Cristo en su tiempo; y después cada mensajero correspondiente a cada edad; porque son los agentes de la paz máximos, o embajadores de la paz máximos, o forjadores de la paz máximos en cada edad.

Y junto a cada uno de esos mensajeros en su edad, Dios coloca las personas que van a trabajar con él, y por consiguiente vienen a ser también forjadores de la paz, embajadores de la paz, embajadores del Reino de Cristo; y por consiguiente son agentes de la paz.

Ahora, para la paz de Dios en el corazón del ser humano se ha estado predicando el Evangelio de Cristo, el Evangelio de la Gracia bajo la Dispensación de la Gracia. Con el Evangelio de la Gracia, al ser recibido, viene la paz de Dios al corazón del ser humano.

Pero ¿y por qué las naciones están en tantos problemas, en conflictos unas con otras, en guerras? Porque la predicación del Evangelio de la Gracia es para la paz del individuo acá en el corazón; el ser humano es reconciliado con Dios, y por medio de Cristo tenemos paz para con Dios, por la fe en Cristo.

Y ahora, para la paz de Israel y todas las naciones, así como el Mesías en Su Primera Venida hizo la Obra para traer la paz al corazón del ser humano, el Mesías en Su Segunda Venida hará la Obra para traer la paz a las naciones; eso es lo que está señalado en la Escritura. La paz para las naciones será proclamada y aceptada por muchas naciones, incluyendo a Israel, y todo eso está dentro del Evangelio del Reino.

Por esa causa la Escritura estará cumpliéndose en lo que corresponde a la paz para las naciones. Solamente Dios dará la paz a las naciones a través del Mesías Príncipe. Recuerden que la paz viene de Dios, nadie más puede dar la paz.

Y ahora, la Escritura nos habla de un pacto de paz que Dios hará con Su pueblo, y —por consiguiente— de ahí se extenderá a otras naciones.

Miren, aquí en Zacarías nos habla en el capítulo 8, verso 12 en adelante:

“Porque habrá simiente de paz (o sea, hijos de paz); la vid dará su fruto...”

La vid en términos naturales es una planta, un árbol que produce uvas, y Cristo en el capítulo 15 dijo: “Yo soy la vid, la vid verdadera.”

También en el Antiguo Testamento nos dice que Israel es la vid, porque como pueblo Israel es el pueblo o nación hija o hijo de Dios. “Israel es mi hijo, mi primogénito,” dice Dios a Moisés para que Moisés lo diga al Faraón. Eso está en el libro del Éxodo [4:22]. Vamos a ver (¿ya lo tienen ustedes?)… 

“Israel es mi hijo, mi primogénito.

(Y dice) Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo, para que me sirva...”

¿En qué capítulo lo tienen ahí ustedes? El capítulo 4, verso 22.

“Y dirás a Faraón: Jehová ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito.

Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo, para que me sirva (y sigue diciendo que no lo ha dejado ir)...” 

Y ahora, si Israel es Su hijo y el Mesías es Su Hijo, ahora tenemos que comprender que Israel como pueblo es el pueblo-mesías, el pueblo ungido, pueblo terrenal ungido, ungido con la presencia de Dios y elegido como pueblo primogénito, pueblo terrenal; por lo tanto, le corresponden las bendiciones de la primogenitura terrenal; como a la Iglesia de Jesucristo, siendo el hijo primogénito como pueblo, pero celestial, le corresponden las bendiciones de la primogenitura celestial.

Y a Cristo, como el Hijo primogénito, le corresponden las bendiciones de la primogenitura celestial y terrenal; porque Él es Rey de reyes y Señor de señores, Él es Rey en la dimensión séptima, en la sexta también Él es Rey, y en esta dimensión terrenal Él estará como Rey en Jerusalén, donde estará Su Trono, y de ahí gobernará sobre todas las naciones.

Siendo el Hijo del Hombre le corresponde el planeta Tierra completo, siendo el Hijo de David le corresponde el Trono de David; por lo tanto, todo esto será establecido durante la Dispensación del Reino; y se estará proclamando en el Mensaje de la Dispensación del Reino, que es el Evangelio del Reino, la paz para las naciones. Vamos a ver, vamos a seguir leyendo aquí:

“Porque habrá simiente de paz; la vid dará su fruto, y dará su producto la tierra, y los cielos darán su rocío; y haré que el remanente de este pueblo posea todo esto.

Y sucederá que como fuisteis maldición entre las naciones, oh casa de Judá y casa de Israel, así os salvaré y seréis bendición.”

Con la redención de Israel como nación vendrá bendición de Israel para todas las naciones, porque será reconciliado Israel con Dios, será restaurado al Reino de David, y el Reino de David será restaurado a Israel; y entonces Israel y Judá, que estarán unidos formando un solo Reino: el Reino de David restaurado, serán una bendición para todas las naciones.

O sea que la esperanza de bendición para todas las naciones es Israel, a través del cual Dios dará bendición, dará paz a Israel y a todas las naciones. Bajo la predicación del Evangelio del Reino será que se estará proclamando la paz para Israel y para todas las naciones.

Ahora pueden ustedes ver por qué Israel está esperando un hombre que esté predicando, que traiga un Mensaje en donde proclame la paz imperecedera para Israel; ellos lo están esperando (en otras ocasiones lo hemos leído de libros judíos o hebreos). Y aunque muchos hablen de paz, habrá uno que ellos van a decir: “¡Éste es! Este es el Elías que vendría proclamando la paz imperecedera, y dando a conocer el misterio —por consiguiente— de cómo obtener esa paz.”

Porque no es solamente hablar de paz; es tener la revelación divina de cómo es que se lleva a cabo la labor que producirá esa paz.

Ahora, Israel tiene de todo, menos paz; pero va a tener la paz, porque Dios ha dicho: “Yo daré paz a este pueblo.” Por lo tanto, lo que está dicho tiene que ser cumplido.

Vamos a ver otra Escritura que nos habla: en Zacarías, capítulo 9, verso 9 al 11, dice:

“Alégrate mucho, hija de Sión; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.

Y de Efraín destruiré los carros, y los caballos de Jerusalén, y los arcos de guerra serán quebrados; y hablará paz a las naciones, y su señorío será de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la tierra.”

Ahí podemos ver la profecía de la Venida del Mesías hablando paz a las naciones. En la Primera Venida de Cristo Él estuvo hablando de paz a Israel, pero Él no estuvo hablando de paz a las naciones, Él se mantuvo entre los judíos; y ahora aquí nos habla de que hablará paz a las naciones. Y sigue diciendo:

“Y tú también por la sangre de tu pacto serás salva; yo he sacado tus presos de la cisterna en que no hay agua.”

Y si continuamos leyendo encontraremos hasta la gran tribulación ahí.

Ahora, veamos el Salmo 2, donde dice (esto nos habla de la Venida del Mesías, parte se cumplió en la Primera Venida, pero el resto se cumplirá en Su Segunda Venida):

“¿Por qué se amotinan las gentes,

Y los pueblos piensan cosas vanas?

Se levantarán los reyes de la tierra,

Y príncipes consultarán unidos

Contra Jehová y contra su ungido,

diciendo:

Rompamos sus ligaduras,

Y echemos de nosotros sus cuerdas.

El que mora en los cielos se reirá;

El Señor se burlará de ellos.

Luego hablará a ellos en su furor,

Y los turbará con su ira.”

Eso es los juicios siendo hablados, como Moisés habló los juicios que vendrían a Egipto.

“Pero yo he puesto mi rey

Sobre Sion, mi santo monte.

Yo publicaré el decreto (o sea, el Decreto Divino);

Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú.”

Y ahora, el Mesías, el Señor en Su Venida, y el pueblo-mesías, que es Israel; o sea que para el Reino Milenial Dios por medio del Mesías hablará el Decreto, y el pueblo-mesías en donde estará el Mesías será el lugar de donde saldrá el Decreto Divino para Israel y para todas las naciones.

En palabras más claras, la Corte Suprema del Rey del planeta Tierra, del Reino del Mesías, estará en Israel, y de ahí saldrán las leyes; estará también el poder político y el poder religioso y el judicial, esos tres poderes estarán ahí; y por consiguiente las leyes divinas saldrán de ahí, los decretos divinos saldrán de ahí para todas las naciones. Sigue diciendo:

“Yo te engendré hoy.”

Y ahora, podemos ver que hay un nacimiento, porque si lo engendró tiene que nacer, tiene que crecer en el vientre; y ese crecimiento la gente no lo ve, pero ven un bulto que se está levantando (el vientre), y después vienen los dolores, y después viene el nacimiento.

Ahora, el reverendo William Branham dijo: “La Novia está con dolores de parto para dar a luz a Cristo.” Eso está por la página 368 del libro de “Los Sellos” en español [párrafo 189], en una de las versiones que ha sido hecha.

También dice en el libro de “Citas” algo muy interesante, y se los voy a leer porque ya estamos terminando: página 155, párrafo 1383, lo cual es un extracto del mensaje “¿Qué es la atracción en el Monte?”. Dice:

“Oh, habrá una verdadera lluvia temprana y tardía en los postreros días sobre ese grupo pequeño que viene con Él sobre este asno manso y humilde, sin una denominación, clamando: ‘Hosanna al Rey que viene en el nombre del Señor.”

Y no vamos a explicar mucho. En Zacarías 9 leímos, capítulo 9, verso 10, que hablará paz a las naciones; y también en el Salmo 2 dice: “Yo he puesto mi Rey en Sión (o sobre Sión).”

Y ahora, continuamos leyendo, sigue diciendo:

“Pídeme, y te daré por herencia las naciones...”

¿Para qué? Para el establecimiento de Su Reino.

En Apocalipsis 11 (vamos a pegar un brinquito aquí y después volvemos a esta Escritura; es que hoy, pues estamos en una clase bíblica), capítulo 11, verso 15 al 19, dice:

“El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.”

¿Por qué? Porque le son dados los reinos, todas las naciones. O sea que en Su Primera Venida Él no vino a tomar los reinos, pero en Su Segunda Venida los obtendrá legalmente; de acuerdo a las leyes del Cielo le son dados, aquí lo dice:

“Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo...”

Por lo tanto, las palabras: “Yo te he engendrado hoy” del Salmo 2…:

“Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú;

Yo te engendré hoy.

Pídeme, y te daré por herencia las naciones,

Y como posesión tuya los confines de la tierra (o sea, el planeta Tierra completo, porque Él es el Hijo del Hombre, el profeta).”

Hijo de Hombre es profeta. Por lo tanto, Su Reino será mundial, y por consiguiente la paz no será solo para Israel, sino que será para todas las naciones; pero se originará todo en Israel, porque ahí estará el Trono del Mesías.

Vean, aquí mismo, en el capítulo 9 de Isaías, verso 6 al 7, dice:

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz.”

El Príncipe de Paz es el único que puede dar la paz.

“Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.” (Isaías 9).

Aquí está el secreto de la paz para Israel y para todas las naciones. Y eso es bajo el ciclo divino de la Dispensación del Reino, bajo la predicación del Evangelio del Reino, en donde se proclamará la paz para las naciones como se ha estado proclamando la paz para los individuos bajo la predicación del Evangelio de la Gracia.

Vean que la paz para los individuos gira alrededor del Mesías-Príncipe en Su Venida (Primera Venida) y Su Obra de Redención realizada en la Cruz del Calvario; y la paz para las naciones girará alrededor de la Segunda Venida de Cristo como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo, donde Él reclamará todo lo que Él ha redimido con Su Sangre preciosa.

Por lo tanto, habrá —así como la Dispensación de la Gracia— forjadores de la paz, mensajeros de la paz, encabezados por el Mensajero de la Paz correspondiente a la Dispensación del Reino, que será un mensajero dispensacional; así será que se extenderá todo ese Programa Divino, como se extendió el de la Dispensación de la Gracia.

Estas cosas son para los hijos e hijas de Dios de la Iglesia y para el pueblo hebreo, para que conozcan estas cosas y sepan el Programa, conozcan el Programa correspondiente a este tiempo final.

Lo que los judíos están esperando está enmarcado en la Dispensación del Reino bajo la predicación del Evangelio del Reino; y los forjadores de la paz para pueblos, naciones y lenguas, obtendrán el conocimiento y estarán brazo a brazo unidos al mensajero correspondiente a la Dispensación del Reino, que será un mensajero dispensacional que aparecerá en la Tierra proclamando la paz universal, la paz imperecedera. Y los judíos lo van a reconocer, van a decir: “Este es el que estamos esperando.”

Por lo tanto, cuando Israel se dé cuenta, despierte, cuando lo vea, se acabará la Dispensación de la Gracia; y entonces los judíos agarrarán ese Mensaje, y entonces las cosas se pondrán mejor para el pueblo hebreo, aunque tendrán sus persecuciones, sus dificultades, pero agarrarán el Programa de Dios y obtendrán la victoria; y eso será como la experiencia que tuvo Jacob con el Ángel que le apareció, y él lo agarró y no lo soltó hasta que recibió la bendición.

Necesitaba un cambio de su situación y por consiguiente necesitaba un cambio de nombre; pero él se encontró con el Ángel, el Ángel del Pacto, el Ángel de Dios, que es el Cristo, el cuerpo angelical donde estaba la presencia de Dios. Por eso cuando apareció ese Ángel a diferentes personajes bíblicos, todos decían que habían visto a Dios cara a cara; es que ese es el cuerpo angelical de Dios, llamado el Ángel del Pacto o Ángel de Jehová. En palabras más claras, es Cristo en Su cuerpo angelical, por eso Él podía decir: “Antes que Abraham fuese, yo soy.”

Pero luego cuando vino en carne humana, ahí estaba Dios dentro de ese cuerpo de carne con Su cuerpo angelical; y ahí estaba Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, lo que llaman “la trinidad”, manifestada en toda Su plenitud; así como el ser humano es alma, espíritu y cuerpo, y su manifestación máxima es cuando está en el cuerpo de carne; ahí está el alma, el espíritu y el cuerpo.

Y la manifestación de la Divinidad, la plenitud de la Divinidad, fue manifestada al estar en Cristo manifestado; todo esto fue Padre, Hijo y Espíritu Santo. Ahí está el misterio de la trinidad. Dios es trino como el ser humano es trino, como alma, espíritu y cuerpo. Alma: el Padre; Espíritu: el Ángel del Pacto; cuerpo: el cuerpo de carne llamado Jesús. ¿Ven lo sencillo que es?

Así también es el ser humano: alma, espíritu y cuerpo. El mismo ser humano es un misterio, pero vean qué sencillo es; y así es el misterio de Dios el Padre y de Cristo. Tan simple como eso.

Bueno, hay un Programa Divino, el programa para la paz de Israel y de todas las naciones, y por consiguiente tiene que haber un Consejo de Paz. Eso está en Zacarías, capítulo 6. Vamos a leer un poquito ahí: Zacarías, capítulo 6, versos 12 en adelante... recuerden que todo esto fue representado en Zorobabel y el sumo sacerdote Josué (también eso está en el capítulo 3 y el capítulo 4 de Zacarías). Dice [verso 11]:

“Tomarás, pues, plata y oro, y harás coronas, y las pondrás en la cabeza del sumo sacerdote Josué, hijo de Josadac.

Y le hablarás, diciendo: Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: He aquí el varón cuyo nombre es el Renuevo, el cual brotará de sus raíces, y edificará el templo de Jehová.

El edificará el templo de Jehová, y él llevará gloria, y se sentará y dominará en su trono, y habrá sacerdote a su lado; y consejo de paz habrá entre ambos.”

Consejo de Paz; y por eso el Mesías-Príncipe en Su Reino traerá la paz a Israel y a todas las naciones; por lo tanto, el pueblo que ha sido tan perseguido, a muerte, es el pueblo a través del cual vendrá la paz para todas las naciones, será una bendición Israel para todas las naciones.

Habrá Consejo de Paz. El Mesías-Príncipe obligatoriamente tiene que establecer Su Reino en Israel, y de ahí gobernar sobre todas las naciones; por lo tanto, la esperanza de todas las naciones es la Venida del Mesías para Israel, para que establezca Su Reino y traiga la paz a Israel y a todas las naciones, por lo cual habrá forjadores de paz que estarán trabajando en pro de lo que contribuye a la paz.

“FORJADORES DE LA PAZ.”

Tienen que aparecer los forjadores de la paz para las naciones, como aparecieron los forjadores de la paz para cada ser humano, los cuales fueron los apóstoles, los mensajeros de cada edad; todos ellos con las personas, con los ministros que junto a ellos trabajaron en pro de la paz para el alma de todo ser humano.

En nuestro tiempo habrá Lluvia Temprana y Tardía, y por consiguiente habrá forjadores de paz para el alma de las personas y forjadores de paz para las naciones, ahí se hace el entrelace. Algunos no se darán cuenta de ese entrelace, pero otros sí entenderán cuándo se estará hablando de paz para los individuos y cuándo se estará hablando de paz para las naciones.

“LOS FORJADORES DE LA PAZ.”

Los que llevan el Evangelio de Cristo son los forjadores de la paz para el alma de las personas; pero habrá forjadores de paz para las naciones: yo soy uno de ellos. ¿Y quién más? Cada uno de ustedes también.

Que las bendiciones del Dios Altísimo sean sobre cada uno de ustedes, y la paz del Creador sea en el corazón de cada uno de ustedes; y que esta nación y todas las naciones latinoamericanas puedan también recibir la paz como naciones, y entren al Reino del Mesías junto a Israel que entrará al Reino del Mesías.

Israel es la cabeza, el hijo prometido como nación; por lo tanto, así como los hijos de una familia siguen el ejemplo del hijo mayor, lo seguirán muchas naciones también.

De eso hablaremos en otra ocasión, porque Zacarías dice que las naciones van a ir a adorar a Jerusalén. Zacarías, capítulo 14, verso 9 en adelante, dice:

“Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre.”

O sea, que habrá solamente una sola forma de creer en Dios, porque de Israel vendrá el conocimiento del Dios de Israel para todas las naciones, y habrá entonces una sola forma de creer y servir a Dios.

“Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar.” Habacuc, capítulo 2, verso 14; y también Isaías, capítulo 11, verso 9; y todo eso nos habla del Reino del Mesías.

Es bajo el Reino del Mesías que vendrá todo ese conocimiento de Israel para todas las naciones, como ha venido el conocimiento de la Dispensación de la Gracia. ¿De dónde ha venido? De Israel. ¿El Evangelio de Cristo de dónde vino? De Israel. ¿De dónde vendrá toda la revelación divina para todas las naciones en el Reino Milenial de Cristo? De Israel también.

Vamos a dejar ya quietecito todo eso. Todavía no ha comenzado el Reino del Mesías, pero todo se está preparando para ese Reino; y para este tiempo habrá forjadores de la paz y Consejo de Paz para todas las naciones, para Israel y todas las naciones, así como ha habido forjadores de paz bajo la Dispensación de la Gracia.

Ahora pueden hacer la diferencia de lo que es para individuos y de lo que es para naciones: en la Dispensación de la Gracia para individuos, en la Dispensación del Reino para naciones. Tan simple como eso.

“FORJADORES DE LA PAZ.”

Por cuanto todavía estamos en la Dispensación de la Gracia, los individuos pueden recibir la paz de Dios en sus corazones al recibir a Cristo, y ser reconciliados con Dios por medio de Cristo en Su Sacrificio Expiatorio en la Cruz del Calvario.

La fe de Cristo ha nacido en el corazón de ustedes que no habían recibido a Cristo como Salvador, y por consiguiente están creyendo en Cristo; y ahora tienen la oportunidad de dar testimonio público de su fe en Cristo recibiéndole como único y suficiente Salvador; para lo cual tienen la oportunidad en estos momentos y pueden pasar al frente para orar por ustedes, para que Cristo les reciba en Su Reino, el cual está en su esfera espiritual, el Reino que luego se materializará y traerá la bendición para Israel y todas las naciones.

Dios tiene mucho pueblo en esta ciudad y en todas las ciudades, y en toda la República del Brasil, y en toda la América Latina, en Norteamérica también y en otras naciones, y los está llamando en este tiempo final, ya al final de la Dispensación de la Gracia.

Todavía no se ha cerrado la puerta de la Dispensación de la Gracia, pero pronto se cerrará, y no queremos que queden fuera ustedes que todavía no han recibido a Cristo; pero recibiéndole quedarán dentro del Reino de Cristo.

Todavía pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo, pues Dios tiene mucho pueblo en esta ciudad. En las demás naciones pueden venir a los Pies de Cristo también, los que todavía no han venido, para que Cristo les coloque en Su Reino y les dé la salvación y vida eterna.

Todavía continúan viniendo más personas que, como ustedes, quieren entrar al Reino de Dios y por consiguiente obtener la vida eterna.

Somos reconciliados con Dios por medio de Cristo y obtenemos la paz con Dios por medio de la fe en Cristo. Todos queremos vivir con Cristo en Su Reino por toda la eternidad.

El Evangelio es llamado el Evangelio de la Paz, el que revela… o la revelación de Cristo y de cómo obtener la paz de Dios por medio de Cristo, por la fe en Cristo.

Vamos ya a orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo. Si falta alguno aquí de los que están presentes o de los que están en otras naciones en estos momentos viendo y escuchando el Evangelio de Cristo, pueden venir, para que queden incluidos en esta oración que estaré haciendo.

Vamos a levantar nuestras manos al Cielo a Cristo, y vamos a orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo. Con nuestras manos levantadas al Cielo, nuestros ojos cerrados, repitan conmigo esta oración todos los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos:

Señor Jesucristo, nació Tu fe en mi corazón al escuchar la predicación de Tu Evangelio.

Creo en Ti, creo en Tu Primera Venida, creo en Tu Nombre como el único nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por mis pecados y por los de todo ser humano.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador.

Señor Jesucristo, doy testimonio público de mi fe en Ti y te recibo como único y suficiente Salvador. Me rindo a Ti, me entrego a Ti en alma, espíritu y cuerpo.

¡Sálvame, Señor!, te lo ruego. Perdona mis pecados y con Tu Sangre límpiame de todo pecado; y bautízame con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre.

Señor Jesucristo, ¡sálvame! Quiero vivir Contigo por toda la eternidad en Tu Reino. Quiero nacer en Tu Reino a la vida eterna.

¡Sálvame, Señor! Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Y con nuestras manos levantadas al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén. 

Cristo les ha recibido en Su Reino, les ha perdonado y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes le recibieron como único y suficiente Salvador.

Él dijo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” (San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16).

Ahora ustedes me dirán: “Creí y lo recibí como mi Salvador, solamente me falta una cosa: ser bautizado en agua en Su Nombre. ¿Cuándo me pueden bautizar?” Es la pregunta desde lo profundo de vuestro corazón.

Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo en estos momentos; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. En el Nombre del Señor Jesucristo. Y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino de nuestro amado Señor Jesucristo.

Ahora, el bautismo en agua no les quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado; el bautismo en agua es tipológico.

Cuando la persona es bautizada en el Nombre del Señor Jesucristo, se está identificando con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección; cuando la persona recibe a Cristo, muere al mundo; cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado; y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la vida eterna en el Reino de Cristo, para vivir con Cristo por toda la eternidad.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados en agua; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

Ustedes también, que se encuentran en otras naciones y que han recibido a Cristo en estos momentos, también pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

Ahora, pregunto al reverendo si hay agua: hay agua, hay bautisterio. ¿Hay ropas bautismales? Hay ropas bautismales también. ¿Hay vestidores de ropa, vestuario? Hay vestidores de ropa. ¿Hay ministros también que les bautizarán? Hay ministros que les bautizarán. ¿Hay personas que les ayudarán a llegar a los vestidores de ropa? También hay. Por lo tanto, bien pueden ser bautizados en estos momentos. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento; y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el glorioso Reino de nuestro amado Señor Jesucristo.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión. Continúen pasando una noche llena de las bendiciones de Cristo, y pasen todos muy buenas noches.

Muchas gracias.

“LOS FORJADORES DE LA PAZ.”

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