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Muy buenas noches, amables amigos y hermanos presentes, y los que están en otras naciones conectados con el satélite Amazonas o internet.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Para esta ocasión leemos un pasaje muy importante en San Lucas, capítulo 14, versos 15 al 24; y dice de la siguiente manera, vamos a leer del verso 12 para que tengan el cuadro claro, dice:

"Dijo también al que le había convidado: Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos; no sea que ellos a su vez te vuelvan a convidar, y seas recompensado.

Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos;

y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos.

Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a la mesa, le dijo: Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios.

Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos.

Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado.

Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses.

Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses.

Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir.

Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos.

Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar.

Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.

Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena."

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

"EL SIERVO HACIENDO LO QUE LE FUE DICHO: FORZÁNDOLOS A ENTRAR PARA QUE SE LLENE MI CASA, O LA CASA DEL SEÑOR."

El Siervo, el Siervo es el Espíritu Santo, el cual estaba con el pueblo hebreo todo el tiempo, el cual estuvo con Adán, el cual estuvo con Abel, el cual estuvo con Set, el cual estuvo con cada unos de esos hombres de Dios: con Enoc, con Noé, con Matusalén también; luego también con Abraham, con Isaac, con Jacob, con José allá en Egipto, también con Moisés. Luego con Josué, con Samuel, con los jueces, con los profetas, con Juan el Bautista, con Jesús y en Jesús; y el cual dijo: "Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo." Él también dijo: "Yo volveré a vosotros." San Mateo, capítulo 28, verso 20, y también San Juan, en el Libro de San Juan o el Evangelio según San Juan, ahí Él promete que el Consolador volverá, vendrá a ellos, el cual es el mismo Cristo en Espíritu Santo; Él es el Siervo, Él es el que hizo, hace y hará la voluntad del Padre. Estando en Su cuerpo de carne Él hacía la voluntad del Padre, y dijo que estaría con los creyentes en Él todos los días hasta el fin del mundo.

Por eso cuando se predica el Evangelio de Cristo por medio del Espíritu Santo, Él llama y trae a la Iglesia del Señor Jesucristo, que es la Casa de Dios, a todas esas personas, son invitados por medio del Evangelio de Cristo siendo predicado, esa es la invitación, y el Espíritu Santo los trae a la Casa de Dios donde está la Sangre del Cordero, que es Cristo, aplicada en la puerta y la puerta es Cristo. La puerta para entrar a la Casa de Dios, a la Iglesia del Señor Jesucristo, la puerta es Cristo; en Él esta la Sangre que preserva la Vida eterna de todos los hijos e hijas de Dios escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero.

Por lo tanto el Espíritu Santo, el siervo, ha estado en estos dos mil años que han transcurrido de Cristo hacia acá, del Día de Pentecostés hacia acá, ha estado haciendo la voluntad del Padre, ha estado trayendo a la Casa de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo, a todos los que están escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero. Esos han estado entrando a la Casa de Dios, los ha estado trayendo el Espíritu Santo, y la Casa de Dios se ha estado llenando, se ha estado llenando con todas esas personas que han estado escuchando la Voz de Cristo, ha nacido la fe de Cristo en su alma, lo han recibido como Salvador, han sido bautizados en agua en Su Nombre y Cristo los ha bautizado con Espíritu Santo y Fuego, y así les ha colocado la vestidura de boda y han entrado a la Casa de Dios.

Luego encontramos que por esa causa es que se ha estado predicando el Evangelio de Cristo por los caminos, por las plazas, por todos los lugares.

"Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado." [San Marcos 16:15-16].

Luego que han transcurrido siete etapas de la Iglesia del Señor Jesucristo, en donde la Casa de Dios se ha estado llenando de personas que han creído en Cristo, luego el Espíritu Santo, el Siervo, dice al Padre: "He hecho como me mandaste, y todavía hay lugar, hay lugar en la casa." ¿Cuál es el lugar en donde hay cabida para personas en la Casa de Dios que es la Iglesia del Señor Jesucristo? Recuerden que la Iglesia durante las siete etapas por las cuales ha pasado del Día de Pentecostés hacia acá corresponde al Lugar Santo del Templo espiritual, que es la Iglesia del Señor Jesucristo. ¿Y en qué otro lugar van a ser colocados esos que son traídos en el tiempo final y colocados en el lugar que dijo el Siervo, el Espíritu Santo, que hay para que sean colocados en ese lugar?

Dice Dios, dice la Palabra: "Y dijo el Señor al siervo..." vamos a ver, capítulo 14, verso 12 en adelante, dice:

"Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar."

Ya no hay lugar en la primera edad porque ya pasó el tiempo, no hay lugar en la segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta o séptima edad porque ya esas edades pasaron. ¿En dónde entonces es que dice el siervo que hay lugar en la Casa de Dios? La Casa de Dios recuerden que es la Iglesia del Señor Jesucristo, como nos dice San Pablo escribiéndole a Timoteo, le dice en Primera de Timoteo, capítulo 3, versos 14 en adelante, dice:

"Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte,

para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad."

¿Cuál es la Casa de Dios bajo el nuevo Pacto, bajo el Nuevo Testamento? La Iglesia del Señor Jesucristo; es ahí donde está la Sangre de Cristo: en la Casa de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo.

"E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:

Dios fue manifestado en carne,

Justificado en el Espíritu,

Visto de los ángeles,

Predicado a los gentiles,

Creído en el mundo,

Recibido arriba en gloria."

Y ahora, hemos visto cuál es la Casa de Dios para así saber de qué se trata esta parábola que habla de la Casa del Padre, la Casa de Dios en la Tierra, pues es la Iglesia del Señor Jesucristo. Vean aquí capítulo 3 de Hebreos, versos 5 al 6, dice:

"Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir;

pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza."

Y ahora, aquí nos dice San Pablo que Cristo ha sido puesto como Hijo sobre Su Casa, la cual Casa somos nosotros. Todos los creyentes en Cristo forman la Casa de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo, la Familia de Dios.

Y en Efesios, capítulo 2, nos dice verso 12 en adelante, dice:

"En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.

Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.

Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación,

aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz,

y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.

Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca;

porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.

Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,

edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,

en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;

en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu."

Y ahora, la Iglesia del Señor Jesucristo es ese Templo espiritual, un Templo santo, el cual es formado por todos los creyentes en Cristo; y así como la Iglesia del Señor Jesucristo está siendo edificada, cada persona como individuo también es un Templo espiritual, es una casa de Dios para Dios morar en Espíritu Santo en la persona; y va siendo edificado hasta que todos lleguemos a la perfección, hasta que todos lleguemos a la transformación y seamos todos a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo.

Por lo tanto, viendo que la Casa de Dios a la cual Dios dice que sean forzados a entrar ya en este tiempo final, así como entraron en edades pasadas a formar parte de la Casa de Dios. Recuerden que la Casa de Dios es la Familia de Dios. Por lo tanto, cuando Josué dice en una ocasión: "Yo y mi casa serviremos al Señor," no está hablando de las cuatro paredes, está hablando de su familia, "yo y mi familia, yo y mi casa serviremos al Señor".

Y ahora, Jesucristo ha sido colocado como Hijo sobre Su Casa, sobre Su Familia; por eso Él dice en Hebreos, dice el apóstol Pablo hablando en Hebreos, capítulo 2, verso 11, en adelante dice:

"Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos,

diciendo:

Anunciaré a mis hermanos tu nombre,

En medio de la congregación te alabaré."

Y ahora, por medio del Espíritu Santo Jesucristo anuncia el Nombre de Dios a Sus hermanos, que son todos los creyentes en Él nacidos de nuevo que forman la Familia de Dios, la Casa de Dios.

"Y otra vez:

Yo confiaré en él.

Y de nuevo:

He aquí, yo y los hijos que Dios me dio."

Y ahora, Cristo es nuestro hermano mayor, Él es el Primogénito. Y también encontramos que es por medio de Él que nosotros somos manifestados y entramos a la Casa de Dios por medio de escuchar el Evangelio de Cristo, creer en el Evangelio de Cristo, creer en la muerte de Cristo en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados, recibirlo como Salvador, ser bautizados en agua en Su Nombre y Él bautizarnos con Espíritu Santo y Fuego, y producir en nosotros el nuevo nacimiento, así es como se nace en el Reino de Dios. Recuerden lo que dijo Cristo a Nicodemo, San Juan, capítulo 3, verso 1 en adelante: "De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca del Espíritu Santo, no puede ver el Reino de Dios." Así como el que no nazca en esta Tierra pues no puede ver este reino terrenal; el que no nazca del Espíritu no puede ver el Reino celestial, el Reino espiritual; y por consiguiente no puede comprender el Reino de Dios, el cual está en la esfera espiritual. El que nace de nuevo ha sido trasladado del reino de las tinieblas al Reino de Cristo, al Reino de Dios; el que no nazca del agua y del Espíritu, del Evangelio de Cristo y del Espíritu Santo, no puede entrar al Reino de Dios.

Y ahora, son millones de personas que han entrado al Reino de Dios por medio de nacer del Evangelio de Cristo y del Espíritu Santo, y vienen a ser parte de la Casa de Dios, de la Familia de Dios, son hijos e hijas de Dios, son reyes y sacerdotes y jueces de la Familia de Dios, son el nivel más alto del Reino; como en un reino los que tienen la posición a nivel más alto son el rey y la reina y sus hijos; así es en el Reino de Dios, por eso son Reyes y Sacerdotes según el orden de Melquisedec todos los creyentes en Cristo.

Para este tiempo final encontramos que el Evangelio ha venido moviéndose del Este, la tierra de Israel, de allá del Medio Oriente, se ha movido del Este hacia el Oeste, del Medio Oriente, de Israel, donde nació el Evangelio de Cristo, se movió a Asia Menor donde nació la primera edad de la Iglesia entre los gentiles, la etapa representada en la Iglesia de Efeso; después pasó a Europa, de Europa, donde tuvo cinco etapas o edades de la Iglesia, pasó a Norteamérica, donde tuvo la séptima etapa representada en la edad o Iglesia de Laodicea, donde se cumplió la séptima etapa.

¿Y de ahí hacia dónde el Espíritu de Dios, Cristo en Espíritu Santo, se ha movido? Ahí es donde tenemos que encontrarlo en este tiempo final porque ahí es donde hay lugar, y donde se hace el llamado para que vengan; y para esta etapa es donde dice: "fuérzalos a entrar." ¿Cómo sucederá esto? Ya es una entrada forzada, no hay otra edad de las siete edades pasadas, ya concluyó el tiempo de ellas, se fueron los mensajeros de cada una de esas edades pasadas, y solamente queda un lugar en el Templo espiritual de Cristo, así como el único lugar que queda después de Atrio y Lugar Santo en el Templo es el Lugar Santísimo.

Por lo tanto, este tiempo en la Iglesia del Señor Jesucristo corresponde al Lugar Santísimo de ese Templo espiritual, y ese es el lugar que hay y donde se hace el llamado final, y donde entran los hijos e hijas de Dios, los escogidos escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, ahí es el llamado final de Dios para que se llene la Casa de Dios; y luego Cristo saldrá del Trono de Intercesión en el Cielo, hará Su Obra de Reclamo, resucitará a los muertos creyentes en Él en cuerpos glorificados, y a los vivos los transformará, y entonces todos serán a imagen y semejanza de Cristo y jóvenes para toda la eternidad representando de 18 a 21 años de edad.

Así que, podemos ver quién es el Siervo: es Cristo en Espíritu Santo, el Espíritu de Cristo en medio de Su Iglesia, haciendo lo que le fue dicho, lo que le fue ordenado para reunir en la Casa de Dios a todos los que Dios dijo que fueran llamados, porque fue rechazado, fue rechazada la invitación para entrar a esa... ir a esa Cena; y ahora se extiende la invitación en y para los gentiles para que entren al Reino de Dios para esa gran Cena que está prometida.

Ahora, recuerden que si fuera en este tiempo final el llamado para tiempos pasados; por ejemplo se diría: para que entren para el desayuno, eso corresponde al Este; o si es para la etapa de Europa: para que entren para el almuerzo; pero cuando se dice para que entren para la cena, se está hablando del tiempo de la tarde, porque la cena es por la tarde; y por consiguiente la tarde corresponde al Continente Americano y sobre todo la América Latina y el Caribe. Tan sencillo como eso. ¿Dónde se pone el sol? En el Oeste, sale del Este y se pone en el Oeste.

Por lo tanto, el llamado final en el cual y con el cual son forzados a entrar a la Iglesia del Señor Jesucristo, al lugar único que queda: a la etapa del Lugar Santísimo de la Iglesia de Jesucristo que es la etapa o Edad de la Piedra Angular, la etapa de Oro de la Iglesia, la etapa para la adopción, para la transformación de nuestros cuerpos y para la resurrección de los muertos en Cristo, el llamado que es hecho es el llamado final de Dios.

Y se llenará Su Casa, la Casa de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo, ese Templo espiritual, o sea, que se completará la Familia de Dios, los hijos e hijas de Dios, en la Casa de Dios se completará ese grupo escrito en el Cielo escrito en el Libro de la Vida del Cordero; y si tocamos que en la Casa de Dios está representada, sus líderes, en los ochos hijos que tuvo Isaí, cada mensajero está representado en alguno de esos hijos de Isaí, comenzando del mayor, entonces comenzaríamos de San Pablo, el hijo mayor de Isaí representa a San Pablo, y así por el estilo; y el hijo número siete representa al reverendo William Branham; encárguense ustedes de buscar el número ocho, encárguense ustedes de buscar a quién representa David, el octavo hijo en la Casa de Dios.

Recuerden que Cristo sobre Su Casa y siendo Cristo el Hijo de David, descendiente del rey David, tiene una Familia por medio de la unión de Cristo con Su Iglesia, tiene una Familia, hijos e hijas de Dios, descendientes de Dios por medio del Espíritu Santo, a través de la unión de Cristo el Espíritu Santo con Su Iglesia, reproduciéndose en hijos e hijas de Dios, y esto es por creación divina, como vino Jesucristo también: por creación divina. Cualquier persona dice: "Pero Jesucristo, ¿Su cuerpo físico vino por creación divina?, nació allá; y ahora la virgen María representa a la Iglesia del Señor Jesucristo a través de la cual nacen en la Iglesia del Señor Jesucristo por medio de la unión de Cristo con Su Iglesia, hijos e hijas de Dios.

Para el Día Postrero hay una bendición grande para la Iglesia del Señor Jesucristo, esa es la Casa de Dios, esa es la Casa de David restaurada; y por ahí lo vamos a dejar porque hay grandes bendiciones para la Iglesia del Señor Jesucristo y sobre todo para los que viven en el Día Postrero en la etapa de la Piedra Angular, de la Edad de Piedra Angular, de la Edad de la Adopción, la Edad de Oro de la Iglesia del Señor Jesucristo. La única Edad que tiene la promesa que tendrá un grupo de creyentes que no verán la muerte sino que estando vivos van a ser transformados cuando los muertos creyentes en Cristo sean resucitados en cuerpos eternos; por cuanto los miembros de la Iglesia de Jesucristo, que es la Casa de Dios, son reyes y sacerdotes según el orden de Melquisedec.

Vean ustedes, esa es la Casa de David siendo restaurada, por medio de Cristo, el Hijo de David, viene esa Familia; y primero nace en el campo espiritual y después toca la transformación para los vivos, juntamente con la resurrección en cuerpos eternos de los que murieron, para tener un cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado; y entonces comprenderemos lo que todo esto significa.

Y recuerden que el nuevo cuerpo no será por medio de la unión de un hombre y una mujer, es por medio de Cristo, el cual llevará a cabo esa transformación, y será en el Día Postrero que es el séptimo milenio de Adán o tercer milenio de Cristo hacia acá; el mismo Cristo dijo que será en el Día Postrero cuando dice: "Yo les resucitaré en el Día Postrero, ¿a quién? A todos los creyentes en Él, San Juan, capítulo 6, versos 39 al 40; y capítulo 6, versos 41 al 58; y San Juan, capítulo 11, versos 25 al 27, cuando está hablando con Marta y le dice: "Yo soy la resurrección (cuando le dice a Marta) tu hermano resucitará." Ella le dice: "Yo sé que resucitará en la resurrección en el Día Postrero." Ella sabía que la resurrección es para el Día Postrero. Cristo le dice: "Yo soy la resurrección y la Vida, el que cree en Mí aunque esté muerto vivirá, y todo aquel que vive y cree en Mí no morirá eternamente."

Eso es para todos los creyentes en Cristo, es exclusivamente, la resurrección en cuerpos glorificados, para los creyentes en Cristo, es exclusivamente para los creyentes en Cristo la transformación de los que estarán vivos en el Día Postrero en el Cuerpo Místico de Cristo nuestro Salvador.

Por lo tanto, es importante estar en la Casa de Dios, la Familia de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo, y estar firmes sin que nadie lo pueda sacar del Cuerpo Místico de Cristo, nadie lo pueda sacar de la Casa de Dios. "El que pone su mano en el arado y mira hacia atrás, no es apto para el Reino," dice Cristo; por lo tanto también nos dice: "El que perseverare hasta el fin, éste será salvo." Por lo tanto, permanezca firme creyendo en Cristo, sabiendo que Cristo por medio de Su Espíritu lo ha llamado y lo ha colocado en Su Casa, en Su Iglesia. Conscientes de que el nombre suyo está escrito en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo, y por esa causa usted ha escuchado la Voz de Cristo en este tiempo final; recuerden que Él dijo: "Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y Yo les conozco, y Yo les doy Vida eterna, y no perecerán jamás, mi Padre que me las dio es mayor que todos y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre." (San Juan, capítulo 10, versos 27 al 30).

Por lo tanto, permanezca firme en la fe de Cristo y con la fe de Cristo en su alma, dentro del Cuerpo Místico de Cristo, "no dejando vuestras congregaciones (dice San Pablo) como algunos tienen por costumbre;" permanezca firme sirviendo a Cristo dentro de la Iglesia del Señor Jesucristo.

El Siervo, el Espíritu Santo, haciendo lo que le fue dicho, llamando y juntando a todos los hijos de Dios en la Casa de Dios, y la Casa de la gran Cena: "fuérzalos a entrar."

Cuando se predica el Evangelio de Cristo por todos los lugares, y sobre todo en este tiempo, son por el Espíritu Santo guiados o forzados a entrar a la Casa de Dios, porque se les da a conocer cuál es la Casa de Dios, se les da a conocer el Sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario, se les da a conocer que hay oportunidad de obtener el perdón de pecados, ser limpios de todo pecado con la Sangre de Cristo y recibir el Espíritu de Cristo luego de ser bautizados en agua y obtener el nuevo nacimiento y así nacer de nuevo, nacer en la Casa de Dios, nacer del Cielo, porque el nuevo nacimiento es celestial; y así confirmar su lugar y su nombre en la nueva Jerusalén, en la Jerusalén celestial, porque nuestra ciudadanía del nuevo nacimiento es del Cielo, "porque nuestra ciudadanía está en los Cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo, el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas." (Filipenses, capítulo 3, versos 20 al 21).

Así que, en la etapa nuestra es el llamado final para ser parte de la Iglesia del Señor Jesucristo; es un trabajo esforzado, y entran con esfuerzo las personas para formar parte de la Iglesia del Señor Jesucristo, estar en la Casa de la fiesta de Cena que ha sido preparada. Por eso Apocalipsis, capítulo 19, versos 1 al 10, dice que son bienaventurados los que son llamados, convidados a la Cena de las Bodas del Cordero.

Así que somos bienaventurados, es una bendición, una bienaventuranza, ser llamados a la Cena de las Bodas del Cordero porque eso indica que mi nombre está escrito en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, ¿y el de quién más? De cada uno de ustedes también.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted; por lo cual puede pasar acá al frente y oraremos por usted. En cada nación también pueden hacer en la misma forma, los que están en otras iglesias, los que están en otros países, para que queden incluídos en la oración que estaremos haciendo; por lo tanto pueden pasar acá al frente y estaremos orando por usted.

El próximo domingo estaremos en Villahermosa, mañana sábado estaremos en la reunión de ministros de Villahermosa, y el domingo en el culto de la mañana, para que estén atentos los que estarán a través del satélite; y los que vayan a estar allá también estén atentos para que sepan, y a tiempo hagan sus planes; y para los que están en el día 10 de este mes allá en Ciudad México en la actividad pública que hay, esto es en el proyecto de: "Alcemos la Voz, paz en Tierra Santa," también sepan a qué hora sucederá a las 10:00 de la mañana, pues buscamos a la paz para Tierra Santa y para todas las naciones, para todo el Medio Oriente.

Dios tiene mucho pueblo en el Estado de Nuevo León, y en todos los Estados de la República Mexicana, y los está llamando en este tiempo final. Si oyes hoy Su Voz no endurezcas tu corazón, tu nombre está escrito en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero y por eso te está llamando en este tiempo final. Por lo tanto, en el Libro de la Vida tu nombre esta escrito; y por eso escuchas la Voz de Cristo, la Voz de Dios.

Vamos a estar en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión. Si falta alguna persona por venir puede hacerlo, y los que están en otras naciones también pueden venir a los Pies de Cristo, si todavía no lo han hecho; y los niños de diez años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo en estos momentos.

Con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, y nuestros ojos cerrados, repitan conmigo esta oración los que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión, los que están presentes y los que están en otras naciones.

Señor Jesucristo, vengo a Ti creyendo al escuchar Tu Palabra, Tu Evangelio, creyendo en Ti con toda mi alma. Creo en Tu primera Venida, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el único Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador, y necesito un Salvador. Doy testimonio público de mi fe en Ti y Te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego me perdones, y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego, y produzcas en mí el nuevo nacimiento. Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente. Sálvame Señor; que se haga una realidad la Salvación que ganaste para mí en la Cruz del Calvario.

Señor, sálvame; en Tu Nombre eterno y glorioso Señor Jesucristo te lo pido, para quien sea la gloria y la honra por los siglos de los siglos. Amén, amén.

Con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, Él les ha perdonado. Y ahora, ustedes me dirán, por cuanto Cristo dijo: "Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura." Ustedes me dirán: "Quiero ser bautizado en agua en el Nombre del Señor lo mas pronto posible." Él dijo: "El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado."

El bautismo en agua no limpia de pecados a las personas, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado; pero el bautismo en agua es un mandamiento de Cristo, el cual dijo: "El que creyere y fuere bautizado, será salvo." El mismo Jesucristo fue bautizado por Juan el Bautista, cuando Juan el Bautista bautizaba allá en el Jordán, Jesús fue allá, entró a las aguas del Jordán, y cuando le tocó Su turno para ser bautizado y Juan lo ve, le dice Juan a Jesús: "Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí para que yo te bautice?" Jesús le dice: "Nos conviene cumplir toda justicia." Y entonces Juan lo bautizó, y vio al Espíritu Santo que descendió sobre Jesús cuando Jesús subió de las aguas bautismales.

Si Jesús lo *hizo cumpliendo toda justicia y recibir el Espíritu de Dios, fue bautizado por Juan el Bautista, cuánto más nosotros tenemos necesidad de ser bautizados y es un mandamiento de Cristo el cual es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo.

El bautismo es tipológico. Cuando la persona escucha el Evangelio de Cristo y nace la fe de Cristo en su alma y lo recibe como Salvador, muere al mundo; y cuando es sumergido en las aguas bautismales por el ministro, tipológicamente está siendo sepultado; y cuando es levantado de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. Tan sencillo como eso.

Por lo tanto, es importante que toda persona que recibe a Cristo como Salvador sea bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y que Cristo le bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en la persona el nuevo nacimiento.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento; y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el glorioso Reino de Jesucristo nuestro Salvador.

Continúen pasando todos muy buenas noches. Dejo al ministro correspondiente aquí, reverendo Epifanio López, y en cada nación dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma, les indiquen cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos.

"EL SIERVO HACIENDO LO QUE LE FUE DICHO: FORZÁNDOLOS A ENTRAR PARA QUE SE LLENE LA CASA DEL SEÑOR."

 

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