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Muy buenos días, amables amigos y hermanos presentes y los que están a través del satélite Amazonas o internet en diferentes naciones; que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Hemos visto los trabajos por la paz de Jerusalén que se han estado llevando a cabo en diferentes naciones en la campaña: "Alcemos Nuestra Voz: Paz en Tierra Santa," ha sido un éxito toda esta campaña, esta concentración que se llevó a cabo el jueves pasado, 10 de este mes de noviembre, en todas las naciones latinoamericanas, en 19 países y de latinoamericanos, también en Norteamérica frente a la ONU, y también en España y otros países se ha llevado a cabo esta campaña y esta concentración del jueves 14 de este mes en el cual estamos.

Y aprecio y agradezco mucho el respaldo que ustedes también le dieron a esta concentración y el respaldo que le continúan dando a esta campaña, la cual continuará hasta que haya paz en Tierra Santa.

También estuvieron viendo las visitas que se han estado haciendo a parlamentarios en los congresos en diferentes naciones, y también al vicepresidente del Paraguay. También estuvieron viendo el proyecto de la Gran Carpa-Catedral y cómo va tan adelantado ese proyecto de la Gran Carpa-Catedral.

En todos estos proyectos ustedes han estado brazo a brazo trabajando, respaldándolos estos proyectos, los cuales son de bendición para la familia humana, son de bendición para el Cristianismo y para todas las religiones que existen. Todas las religiones creen en Dios, que hay un Creador, porque si hay una creación, tiene que haber un Creador.

Por lo tanto, toda persona que reconoce que hay una creación y que nosotros vivimos en un puntito de esa creación llamado el planeta Tierra que pertenece al sistema solar en donde hay otros planetas, y algunos de ellos muy grandes, mas grandes que el planeta Tierra muchos de ellos, como Júpiter y Saturno, esos son planetas con muchas lunas también, son planetas gigantes, y el planeta Tierra es pequeño, pero el Programa de Dios en el planeta Tierra y para el planeta Tierra es el más importante que Dios ha colocado entre los planetas.

Se convertirá el planeta Tierra en la Capital del universo completo, por eso es tan importante este lugar, y por eso es que nos ha colocado a nosotros en el planeta más importante del sistema solar no solamente, sino de todo el universo. La Escritura dice en el capítulo y 21 y 22 del Apocalipsis, que el Trono de Dios y del Cordero van a estar en ese planeta Tierra, que la Ciudad celestial: Jerusalén, va a estar en este planeta Tierra.

O sea, la casa de Dios, el Trono de Dios, todo va a estar en este planeta Tierra, y desde este planeta Tierra Dios por medio de Cristo va a gobernar no solamente el planeta Tierra y sus habitantes, sino todo el universo, toda la creación.

Así que, los viajes espaciales para buscar vida en otros planetas, y un lugar mejor que la Tierra, no lo van a encontrar mejor que en la Tierra, porque todo el Programa Divino está para ser llevado a cabo en este planeta Tierra, lo que sucede es que el ser humano ha contaminado la Tierra y por eso tiene tantos problemas el planeta Tierra, problemas del medio ambiente.

Si una bomba atómica la detonan sobre una ciudad, dependiendo del tamaño será el daño que se haga en esa ciudad, y luego se contamina todo en esa ciudad, los alimentos, los árboles, los animales y las personas, queda un efecto dañino después por muchos años y otras ciudades cercanas también, y otras naciones cercanas también.

Si la detonan en el mar, contaminan el mar, si la detonan en el aire, contaminan el aire, y los resultados caen como lluvia radiactiva sobre naciones, pueblos y lenguas, y producen efecto dañino en todo lo que existe en la Tierra, incluyendo al ser humano.

O sea, que los problemas fueron hechos, creados por el mismo ser humano, y la contaminación al sacarle el petróleo que está bajo la tierra (lagos de petróleo), y entonces quedan esos huecos y fácilmente va bajando hasta que se hunden esos lugares, y en los terremotos se hunden muchos lugares, son afectados porque no tienen nada que les ayude para sostenerse.

Esa es la situación de muchos países, de muchas ciudades, y los problemas de los terremotos y todas estas cosas, volcanes también, tsunamis, todos esos problemas, la mayor parte vienen a causa de la contaminación que el ser humano ha producido en el planeta Tierra; le sacan al cobre, el hierro y todo. Si usted le saca el hierro a las columnas de una casa, está debilitando la casa. Si le saca las columnas, la debilita más, y así por el estilo.

Así está la Tierra, muy débil en todos los sentidos, y el ser humano también está en la misma condición. Está la Tierra y el ser humano con dolores de parto, y si los dolores son así, ¿cómo será el parto cuando llegue? Porque la Tierra está con dolores de parto para dar a luz un nuevo mundo para el Mesías establecer Su Reino de mil años.

Por lo tanto, los volcanes van a contribuir en la restauración de la Tierra con la lava volcánica y ceniza volcánica que va a cubrir la Tierra en una cantidad muy grande, digamos la mitad o más de la mitad o completa, a medida que gira la Tierra la ceniza volcánica va cayendo sobre la Tierra y va cubriendo para tenerle al Mesías en Su Venida, luego de esa gran tribulación, tenerle un planeta en buenas condiciones para comenzar Su Reino, un planeta fértil, un planeta preparado para el gobernante mayor que haya pisado este planeta Tierra: el Mesías Príncipe, el Hijo de Dios. El que heredare el Reino de Dios en la Tierra, y el Reino de Dios en la Tierra es el Reino de David con el Trono de David, donde se sentará el Mesías Príncipe.

Desde la muerte de Jesucristo en la Cruz del Calvario se abrió una brecha, se detuvo la semana número setenta en la mitad, cada semana es de años, o sea, los días de una semana representan años, una semana representa siete años en la profecía de Daniel, capítulo 9, versos 21 al 27.

A la mitad de la semana setenta le sería quitada la vida al Mesías, y ahí se detendría el pacto que Dios tiene con Israel, Dios trataría esas setenta semanas con el pueblo hebreo bajo el pacto que tenía establecido por Dios, y a la mitad de esa semana setenta le quitarían la vida al Mesías, lo cual sería después de sesenta y nueve semanas de años, después de cuatrocientos ochenta y tres años comenzaría la semana número setenta, y a la mitad le sería quitada la vida al Mesías.

Y por consiguiente restarían tres años y medio, pero como se detuvo allí, faltan tres años y medio para completar esa semana número setenta en la cual Dios va a volver a tratar con el pueblo hebreo durante esos tres años y medio que corresponden a la gran tribulación, en donde los juicios divinos bajo las copas que contienen las plagas van a ser derramada sobre el planeta Tierra.

Pero los creyentes en Cristo nacidos de nuevo que forman la Iglesia del Señor Jesucristo, los que vivieron y ya murieron físicamente y están en el Paraíso, regresarán a la Tierra en la Venida del Señor y con el Señor, el cual pasará por el Paraíso, los traerá a la Tierra y sus cuerpos teofánicos para darles aquí en la Tierra un cuerpo físico, inmortal, incorruptible y glorificado, y eso será lo que se le llama la resurrección de los muertos en Cristo en cuerpos glorificados.

Y a los creyentes en Cristo que estarán vivos, nacidos de nuevo, los transformará, los glorificará, les dará el cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado que Él ha prometido, igual al cuerpo glorificado que Jesucristo tiene, y entonces todos seremos iguales a Cristo, a imagen y semejanza de Cristo, con la primera porción de la adopción que es el Espíritu Santo, y un espíritu es un cuerpo de otra dimensión, un cuerpo angelical como el que Cristo tiene, llamado el Ángel del Pacto o Ángel de Dios que le aparecía a los santos del Antiguo Testamento.

Le aparecía a Adán, le aparecía también a Abel, a Set, también a Enoc y a todos esos hombres de Dios como también a Noé, también a Abraham, a Isaac, a Jacob, es el Ángel con el cual luchó Jacob y no lo soltó hasta que lo bendijo, al cual le preguntó cuál es Su Nombre, pero el Ángel le dijo que no, por qué preguntaba por su Nombre el cual era Admirable, y no le quiso revelar el Nombre a Jacob, porque el Nombre del Ángel es el Nombre de Dios, porque Dios colocó en Su Ángel Su Nombre.

Le apareció también a Manoa en el capítulo 13, le había aparecido a Jacob en el capítulo 32, versos 24 al 32 del Génesis, y a Manoa, el padre de Sansón, le apareció en Jueces, capítulo 13, y le habló de un hijo que iba a tener, el cual vino a ser Sansón. La fuerza de Sansón era porque el Espíritu de Dios se manifestaba en él, era la fuerza de Dios, el poder de Dios manifestado en Sansón, por eso era tan fuerte Sansón en esos momentos.

También ese Ángel le apareció a Moisés, y le dijo: "Yo soy el Dios de Abraham, yo soy el Dios de tu padre, y el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob," el Ángel identificándose como Dios, ¿por qué? Porque Dios estaba en ese Ángel llamado el Ángel del Pacto que es la imagen del Dios viviente, el cuerpo angelical de Dios. Por eso es que aunque muchos profetas dijeron que habían visto a Dios, luego San Juan, capítulo 1, verso 18 dice:"A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le declaró, o sea, le ha dado a conocer."

Lo daba a conocer, daba a conocer a Dios desde el Génesis, el Ángel, Dios a través del Ángel se revelaba, se daba a conocer. Ese Ángel es el Ángel más importante de todos los Ángeles de Dios, porque es el cuerpo angelical teofánico de Dios en el cual Dios aparecía.

Y ese Ángel es llamado el Espíritu Santo, porque un espíritu es un cuerpo angelical de otra dimensión, y es llamado el Verbo de Dios. En San Juan, capítulo 1, dice: "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho."

O sea, que el origen de la creación está identificado en Jesús. Él dio origen a la creación, ahí tienen el misterio que la ciencia ha estado buscando por miles de años, el origen de la creación, y escuché a la doctora Nelly Fuentes diciéndome que la ciencia ha estado descubriendo que antes de la creación, antes del Big Bang, hubo un poder, una energía.

Recuerden que San Pablo dice que Jesucristo es poder de Dios, el Evangelio es poder de Dios, y por consiguiente Jesucristo es el poder de Dios, "todo poder me es dado en el cielo y en la tierra," dice Cristo en San Mateo, capítulo 28, verso 16 al 20, y dice: "Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo." Y le dijo a Sus discípulos en el libro de los Hechos, capítulo 1, versos 1 al 10, que no se fueran de Jerusalén hasta que fueran investidos del Espíritu Santo, hasta que fueran investidos de poder de lo alto, porque el poder está en el Espíritu Santo.

Por lo tanto, esa energía de poder, ese poder que han descubierto que existía antes del Big Bang, antes de la creación, antes de originarse la creación, es nada menos que el Ángel del Pacto, el Verbo que era con Dios y era Dios, esa misma Luz, esa Columna de Fuego que le apareció a Moisés en aquella zarza que ardía y no se consumía, y que en la Biblia dice que era el Ángel de Dios, ese era el que estaba allí en el momento en que vino a existencia la creación, y San Pablo dice en Colosenses, capítulo 1, que era antes que todas las cosas, antes de la creación.

Por medio de Él fueron creadas todas las cosas, ¿salieron de quién? De Él, Dios había colocado en Él todas las cosas. Por lo tanto, Él es el Creador, Dios a través de Él, el Creador de todas las cosas y por consiguiente fueron creadas por Él y para Él.

Eso está en la Biblia antes de los científicos descubrir que hubo una energía, un poder antes de la creación. Aquí mismo lo dice San Pablo. San Pablo nos dice en Hebreos, capítulo 1, verso 1 en adelante:

"Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo (¿ven? Ahí tienen el origen de la creación del universo) y por quien asimismo hizo todo el universo,

el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia."

Jesucristo es el resplandor de la gloria de Dios, y la imagen misma de Su sustancia, la imagen, el cuerpo angelical invisible a la vista humana llamado el Ángel de Dios o Ángel del Pacto, el Ángel que le apareció al profeta Moisés:

"Y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder (sustenta toda la creación), habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo (por medio de Su propio cuerpo de carne que Él se creó en el vientre de María), se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas."

Cuando subió al Cielo se sentó en el Trono de Dios con Su cuerpo glorificado, Él había dicho: "Y veréis al Hijo de Hombre sentado a la diestra de Dios" (San Mateo, capítulo 26, verso 64); y en San Lucas también habla de esto, en San Marcos 14, verso 61 al 66 también, dice que se sentará en el Trono de Dios, a la diestra de Dios.

Esto nos habla del poder de Dios, y Él recibió al sentarse en el Trono de Dios todo el poder de Dios, ¿se quedó Dios sin poder? No, porque Dios estaba dentro de Él y está dentro de Él, por eso la Escritura dice que Él... que nacería de una virgen, "porque la virgen concebirá y dará a luz un Hijo, y se llamará Su Nombre Emanuel," que traducido es Dios con nosotros.

Así que podemos ver que Jesucristo es la persona más importante que ha pisado este planeta Tierra, es nada menos que Dios haciéndose hombre entre los seres humanos, y ese cuerpo es la semejanza física de Dios, y ya está glorificado, tuvo que venir así para llevar nuestros pecados como pariente Redentor del ser humano, morir por los pecados del ser humano, quitar el pecado del mundo, como dijo Juan el Bautista, cuando vio a Jesús dijo: "He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo."

Para quitarlos tuvo que tomarlos, hacerse pecado por nosotros, y morir por los pecados, porque la paga del pecado es muerte, morir como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados, y tuvo que ir al infierno, y allá llevó los pecados nuestros y los dejó en el infierno, los regresó al diablo que fue el originador del pecado; remitió nuestros pecados, los llevó al lugar de origen, al originador, y resucitó sin pecados, justificado.

Él pasó por el paraíso también y se trajo del Paraíso los santos que estaban en el paraíso, los santos del Antiguo Testamento, y resucitaron con Él, le aparecieron a muchos en la ciudad de Jerusalén, San Mateo, capítulo 27, versos 50 en adelante.

Y ahora, ya estamos viendo quién es Jesucristo, les dije que Él era antes de todas las cosas; vamos a buscarles esa Escritura para que la tengan clara, Colosenses, capítulo 1, verso 12 en adelante dice:

"Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz (hay una herencia divina: toda la creación);

el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas (o sea, nos ha librado del poder del reino de las tinieblas y del rey o príncipe de las tinieblas que es el diablo), y trasladado al reino de su amado Hijo."

Nos ha trasladado, nos ha sacado del reino de las tinieblas, y nos ha llevado al Reino de Dios y nos ha colocado en el Reino de Dios, el Reino de Jesucristo, nos ha llevado en el campo espiritual a la tierra prometida del Reino de Dios o Reino del Hijo de Dios, Reino de Jesucristo. Por eso estamos sentados en lugares celestiales con Cristo Jesús Señor nuestro.

"En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados."

Por medio de la Sangre de Cristo es que tenemos redención, hemos sido redimidos por la Sangre de Jesucristo, lo cual Él dijo en la Santa Cena o última cena que Él tuvo con Sus discípulos en el capítulo 26, versos 26 al 29 de San Mateo: "Tomando el pan y dando gracias al Padre, partió y dio a Sus discípulos diciendo: comed de él todos, porque esto es mi cuerpo (San Pablo dice: ‘Su cuerpo que por muchos es partido’)." Luego toma la copa de vino, da gracias al Padre y dice: "Tomad de ella todos, porque esta es mi Sangre del nuevo Pacto que por muchos es derramada para remisión de los pecados."

Está hablándonos del nuevo Pacto que Él prometió que haría con Su pueblo (Jeremías, capítulo 31, versos 31 al 36):

"El es la imagen del Dios invisible..."

Vean, el Dios invisible se hace visible a través de Su imagen que es Su cuerpo angelical llamado el Ángel del Pacto y llamado también el Espíritu Santo:

"Porque en él fueron creadas todas las cosas..."

¿De dónde salió la creación? De aquel en el cual fueron creadas todas las cosas, ¿de dónde sale un árbol de mango, de aguacate o una planta de trigo? De una semilla donde está creada esa planta de trigo o ese árbol de aguacate o ese árbol de mango.

Un agricultor que sabe estas cosas puede mostrar una semilla y decir: "Aquí yo tengo un árbol de aguacate lleno de aguacates, lleno de hojas también y de ramas," y cualquier persona puede reírse, decir: "Yo no veo nada ahí," pero él tiene visión de lo que es la siembra de semilla para reproducirse en un árbol de aguacate o de mango o de aquello que sea esa semilla, él tiene esa visión como agricultor.

¿Cómo surgen todas estas cosas? Eso es un misterio para muchas personas, y todavía es un misterio, han tratado de alterar, pero las alteraciones tienen una consecuencia negativa detrás de todo eso.

Ahora, si en Cristo estaban creadas todas las cosas como dice aquí: "Porque en Él fueron creadas todas las cosas," por eso Él podía identificarse como el grano de trigo, "si el grano de trigo no cae en tierra y muere, él solo queda; pero si el grano de trigo cae en tierra y muere, mucho fruto lleva."

Él tenía que morir para reproducirse en muchos hijos e hijas de Dios, en muchos granos de trigo, para lo cual tiene que nacer una planta de trigo que es la Iglesia, y crecer y llevar mucho fruto, muchos granos de trigo que representan los creyentes en Cristo que forman la Iglesia del Señor Jesucristo. Tan sencillo como eso.

Así en Él fueron creadas todas las cosas, de Él tenían que surgir los Cielos y la Tierra, todo el universo, de Él hablando a existencia, o en palabras más claras: Dios en Él y a través de Él hablando a la existencia todas las cosas, hablándolas con esa Palabra creadora. Ese Ángel del Pacto llamado el Espíritu Santo o Ángel de Dios, vean, llamado el Verbo también, dice:

"Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles..."

Porque hay una creación invisible y también una visible, en el capítulo 11 de Hebreos dice que lo que se ve, fue hecho de lo que no se veía, o sea que la creación física viene de la creación invisible. Dice:

"...sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él."

Hay otro mundo con seres parecidos a nosotros, pero que están en un cuerpo teofánico, invisible a la vista humana, los Ángeles están en esos cuerpos angelicales. En esos cuerpos angelicales está un poder muy grande.

En una ocasión un Ángel mató a veinte mil personas, el Ángel de Dios, el Ángel en el cual Dios estaba, y está; ese Ángel es el Mesías en otra dimensión, el Ángel del Pacto, el Ángel ungido con la presencia de Dios en Él, con Dios dentro de Él:

"Y él es antes (y aquí dice) de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten."

Ese es el poder, la energía que oí decir que la ciencia descubrió hace poco, y los cristianos de dos mil años atrás ya lo sabían, y el apóstol Pablo ya lo está explicando aquí.

La ciencia obligatoriamente necesita la Biblia para empezar de ahí sus descubrimientos. La base está en la Biblia, tienen que usar más la Biblia porque todos los descubrimientos tienen su base en la Biblia, porque es el único Libro que cubre todas las esferas del ser humano, de la raza humana: la científica, la académica, la religiosa, la espiritual, todo.

Miren, para enseñar a los niños en el primer grado, y ya en el kinder también, ¿qué hacen? Comienzan a repetirle cada día las cosas, ¿qué se está haciendo ahí? Se está usando la ley de la repetición. Dios dice por ahí por el capítulo 4 de Deuteronomio, que les van a enseñar a sus hijos estas cosas, se las van a repetir, y por eso en las fiestas judías usted encuentra que cada año se llevan a cabo; es una repetición, para que la aprendan y no se les olvide, se hagan parte de la persona, se hagan carne de ellos.

Y así es la Biblia, por eso es el Libro de la familia humana, contiene los pensamientos divinos, el ser humano puede saber cómo piensa Dios leyendo la Biblia, porque es Dios hablando a la raza humana. Miren, el origen de la creación en forma tan sencilla la explica San Pablo. San Juan también la explicó cuando dijo:

"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Este era en el principio con Dios.

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho."

O sea, que no hay otra forma en que haya venido a existencia la creación, y Él es antes que todas las cosas, y Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en Él subsisten, y Él es la cabeza del cuerpo que es la Iglesia. La cabeza de la Iglesia es el Señor Jesucristo, ese es el Ángel del Pacto que se hizo carne, habitó entre los seres humanos, vino para redimir al ser humano, para salvar al mundo, ¿cómo? Tomando los pecados de la humanidad, muriendo por ellos, y dejándolos allá en el infierno, y resucitó glorificado, resucitó también justificado, sin los pecados porque los dejó en el infierno y salvó la humanidad.

Si Él no hace eso, todos los seres humanos morirían y quedaría solo Jesús, quedaría solo Él sin tener una persona con la cual hablar, caminando por el planeta Tierra o yéndose al Cielo porque el planeta Tierra estaría pasando por una situación de destrucción total, pero a Él no le haría daño porque no tenía pecado, pero se podía ir al Cielo, a la otra dimensión, a la Jerusalén celestial.

Pero el propósito de Dios tener una creación y tener al ser humano en el planeta Tierra, el propósito divino sería anulado, y el propósito divino nadie lo puede anular. Dios vigila por Su Palabra y la pone por obra, la hace una realidad.

Por lo tanto, aunque sean azotados los pueblos, naciones, naciones con juicios divinos (el planeta Tierra sufrirá graves situaciones), el planeta Tierra va a ser el planeta donde va a estar el Trono de Dios, la Jerusalén celestial va a estar en este planeta Tierra, y Dios desde aquí a través del Mesías va a gobernar el universo completo.

El Reino Milenial solamente es la luna de miel de Cristo y Su Iglesia, es solamente regresando a los días de Adán y Eva antes de la caída del ser humano en el Huerto del Edén. Y ahora, terminamos aquí esta lectura:

"Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio (el principio, vean: el que es el principio), el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia;

por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud."

Toda la plenitud de Dios habitó, habita y habitará eternamente en Jesucristo: Padre, Hijo y Espíritu Santo, por eso Él decía: "El que me ha visto a mi, ha visto al Padre," decía: "¿No sabes que el Padre está en mi, que Él mora en mí y que Él es el que hace las obras? El Padre que mora en mi, Él hace las obras."

"Y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado

en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él;

si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro."

El que se aparta de Cristo y del Evangelio, es el que pierde; el que permanece fiel, firme, y sigue adelante amando a Cristo, creyendo en Él como su Salvador y trabajando en Su Obra con el talento y talentos que Dios le dio, ese llegará a la meta de la transformación, de la glorificación, de obtener el cuerpo glorificado y eterno, inmortal, incorruptible que Él ha prometido, igual al cuerpo glorificado que Él tiene, y joven para toda la eternidad.

Es una raza con Vida eterna la que Él ha estado creando, tomando de entre la raza humana millones de seres humanos que tienen escritos sus nombres en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, y Él ha estado como Sumo Sacerdote intercediendo por ellos y limpiándolos con Su Sangre de todo pecado.

Por lo cual una raza con Vida eterna ha estado siendo creada por el mismo Creador de los Cielos y de la Tierra, por el mismo a través del cual Dios creó los Cielos y la Tierra; por medio de Cristo, el Ángel del Pacto, está creando una nueva raza descendiente de Dios por medio del segundo Adán que es Jesucristo. Tan sencillo como eso.

Y ahora, vamos al pasaje correspondiente para esta mañana. Segunda de Corintios, capítulo 6, verso 1 al 2, dice:

"Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios.

Porque dice (o sea, dice en Isaías, capítulo 49, la cita es... San Pablo citando aquí dice, pero no da el nombre del libro, dice):

En tiempo aceptable te he oído,

Y en día de salvación te he socorrido.

He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación."

"EL TIEMPO MÁS GLORIOSO."

El tiempo más glorioso es el día aceptable del cual habla aquí, esto es... San Pablo está citando lo que Dios dijo por medio del profeta Isaías en el capítulo 49 y verso 8:

"Así dijo Jehová: En tiempo aceptable te oí, y en el día de salvación te ayudé; y te guardaré, y te daré por pacto al pueblo, para que restaures la tierra, para que heredes asoladas heredades."

Y ahora, el día aceptable comenzó allá cuando Cristo, muriendo en la Cruz del Calvario y derramando allí Su Sangre, está estableciendo el nuevo Pacto, y la Sangre del nuevo Pacto está siendo derramada en la Cruz del Calvario, y el Día de Pentecostés, luego de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo, y la aparición, subida de Cristo al Cielo, y después bajó para estar con Sus discípulos unos 40 días apareciendo en diferentes ocasiones y comiendo con ellos.

Era esos 40 días para estar con Sus discípulos, no con el mundo, no con los que hablaron mal de Él, no con los que lo rechazaron, sino con los que habían creído en Él, hablándoles del Reino de Dios, también llevó a cabo grandes señales, milagros, dice que como 500 creyentes lo vieron a Él y estuvieron en reuniones con Él, que Él llevaba a cabo, digamos en esos 40 días unas ocho veces lo menos.

Y luego les dice: "No se vayan de Jerusalén hasta que sean investidos de poder de lo alto." Esto es al venir el Espíritu Santo en el cual está el poder de Dios, y que es el mismo Cristo en Su cuerpo angelical, Su cuerpo teofánico, llamado el Espíritu Santo o Ángel del Pacto, en el cual está el Nombre de Dios.

Y ahora, tienen que esperar, Él no les dice: "Dentro de 10 días," "dentro de poco tiempo, dentro de no mucho tiempo," ( *en poco tiempo). Y cuando se cumple la fecha de la fiesta del Día de Pentecostés desciende el Espíritu Santo, Cristo en Espíritu Santo y como lenguas de fuego se posan sobre 120 creyentes que estaban esperando la venida del Espíritu Santo, y comienza la Dispensación de la Gracia, comienza plenamente el Día de Salvación.

Pedro predicó el Día de Pentecostés en el capítulo 2 del libro de los Hechos, y por cuanto las llaves del Reino de los Cielos le habían sido dadas a Pedro, la revelación de quién era Cristo, predica, presenta a Cristo como Salvador, lo presenta como Señor, lo presenta como Señor, como el Ungido, el Cristo, Señor y Cristo, y le explica qué fue lo que pasó con la muerte de Cristo.

Y ahora, es Señor y Cristo, por eso se le llama a Jesús: Señor Jesucristo, hay muchos "Jesús," pero solamente hay uno llamado: Señor y Cristo: Señor Jesucristo, porque Él es nada menos que el mismo Dios con Su cuerpo angelical y Su cuerpo físico que nació a través de la virgen María, que murió, resucitó glorificado y está sentado en el Trono celestial de Dios.

Pero Él dijo: "Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo; si yo no me voy, no puede venir el Espíritu Santo," estaba en Él, y no los dejaría huérfanos, Él les dijo que ellos lo conocían y les dijo: "Él vendrá, yo me voy, pero lo enviaré," también decía: "El Padre lo enviará;" y el cuerpo físico glorificado está en el Trono de Dios, está como Sumo Sacerdote haciendo intercesión por todos aquellos que lo reciben como único y suficiente Salvador.

Cuando Él haya hecho intercesión hasta por el último escrito en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, se completará la Iglesia del Señor Jesucristo y entonces saldrá del Trono de Intercesión, tomará el Título de Propiedad, el Libro de los siete Sellos, sellado con siete Sellos, que es el Libro de la Vida del Cordero, lo abrirá en el Cielo y hará Su Obra de Reclamo (Apocalipsis, capítulo 5, verso 1 en adelante).

Reclamará todo lo que Él ha redimido con Su Sangre preciosa, y ahí al reclamar a todos los que Él ha redimido con Su Sangre, que han muerto físicamente, que creyeron en Él, lo recibieron como Salvador y vinieron a formar parte de la Iglesia del Señor Jesucristo, los resucitará en cuerpos glorificados, y a los que estemos vivos, nos transformará; y así se cerrará la Dispensación de la Gracia, el día glorioso, el día de salvación, el día que Dios ha dado a la raza humana para que obtenga la salvación y Vida eterna por medio de Jesucristo al escuchar la predicación del Evangelio de Cristo, como dijo Cristo cuando mandó a predicar a Sus discípulos ya resucitado Él, les dice:

"Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado." San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16.

Y así se abrió la Dispensación de la Gracia y se abrió el día agradable al Señor, el día en el cual la salvación y Vida eterna para el ser humano ha estado a su disposición por este lapso de tiempo de la Dispensación de la Gracia.

Ya desde el año ’33 de la era cristiana hasta nuestro tiempo, han transcurrido alrededor de dos mil años, y por consiguiente estamos en un tiempo muy, pero que muy importante. El calendario gregoriano tiene unos cuantos años de atraso, y por consiguiente ya estamos dentro del Día Postrero o séptimo milenio de Adán hacia acá, y por consiguiente se está haciendo un entrelace dispensacional de la Dispensación del Reino con la Dispensación de la Gracia, y cuando entre al Cuerpo Místico de Cristo el último que formará la Iglesia del Señor o con el último que se completará la Iglesia, Cristo cerrará la puerta de la Dispensación de la Gracia.

Recuerden que la parábola de las diez vírgenes en la Venida del Señor a las vírgenes prudentes, que son los cristianos que estarán viviendo en el Día Postrero, que estarán despiertos esperando la venida del Señor, dice que a medianoche se oyó un clamor: "He aquí el esposo viene, salid a recibirle."

Ese clamor sucedió en la séptima edad de la Iglesia gentil, ya terminando la Iglesia, o sea, terminando esa etapa, y eso fue el mensaje que predicó el precursor de la segunda Venida de Cristo, reconocido como el reverendo William Branham, anunciando la Venida del Señor: "He aquí el esposo viene, salid a recibirle." Y todas despertaron, hubo un despertamiento espiritual, hubo un avivamiento en medio del Cristianismo y sobre todo en Norteamérica, y ese avivamiento se extendió a todas las naciones.

Luego él partió en el año 1.965, pero quedó su mensaje que precursa la segunda Venida de Cristo, por consiguiente como él predicó, como el Espíritu Santo habló a través de él que será la Venida de Cristo en el Día Postrero, así será, así va a ser en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, porque es la Iglesia del Señor Jesucristo la que ha estado esperando por alrededor de dos mil años el regreso de Cristo, la Venida de Cristo con los santos que ya han muerto resucitándolos en cuerpos glorificados, y a los vivos transformándolos, los transformará, estarán despiertos espiritualmente mirando al Cielo, mirando a las cosas de Dios, al Programa de Dios, eso es estar mirando al Cielo, mirando las cosas del Cielo, las cosas celestiales, las cosas espirituales, esperando así preparados la Venida del Señor.

Él dijo que cuando veamos todas esas señales acontecer, con nuestros propios ojos que las veamos, levantemos nuestras cabezas porque nuestra redención está cerca, la redención del cuerpo, la transformación nuestra, para ser personas con cuerpos glorificados, inmortales, eternos, glorificados como el cuerpo glorificado del Señor Jesucristo.

A eso es que se refiere San Pablo en Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 en adelante, cuando dice:

"Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.

Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción."

Heredar el Reino de Dios que será establecido en la Tierra y también en el campo espiritual no lo hereda la carne, el cuerpo de carne físico que tenemos, lo hereda la persona con el cuerpo glorificado que va a tener; entonces entraremos con Cristo a ese Reino terrenal que será establecido después de la gran tribulación.

Mientras la Tierra esté pasando por los tres años y medio de la gran tribulación, los creyentes en Cristo irán con Cristo antes de la gran tribulación en lo que se le llama el rapto o arrebatamiento de la Iglesia, juntamente con los santos que habían muerto que estarán resucitados y estarán en medio de los creyentes en Cristo que van a ser transformados y raptados.

O sea, que habrá una reunión de los que murieron con los que estén vivos, y en esos días la transformación de los que están vivos ocurrirá; cuando los veamos, seremos transformados, podrán comer con nosotros y nosotros con ellos, porque en el cuerpo glorificado se puede comer.

Cristo resucitado comió con Sus discípulos en diferentes ocasiones. Por lo tanto, podremos comer, y los que murieron, cuando resuciten en cuerpos glorificados también podrán comer, y saber lo bueno que es el arroz, los frijoles, la carne. Acá en Colombia el plato paisa y todos los demás platos, el caldo de costilla que es muy bueno y todo eso que es muy bueno acá en Colombia lo podrán comer los que vengan, porque se los cocinaremos también, y también los platos de cada nación, los que normalmente comen.

En casi todas las naciones comen arroz y frijoles y carne, es un plato muy típico en la América Latina, y demás platos latinoamericanos que se usan, ya esos de seguro ellos quieren comer porque de los que usaron allá en el Medio Oriente casi no se preparan acá, por lo tanto, van a comer mucha comida latinoamericana.

Y de lo que comían allá, pues se come pescado, acá en la América Latina también van a recordar los pescados que comían del Mar de Galilea, y así por el estilo. Así que... y si quieren un plato igual al que comían allá, pues como ellos lo sabían cocinar, pues lo van a cocinar y lo vamos a probar nosotros.

Las cosas van a ser como son en la forma común del pueblo y como era también en el tiempo de ellos, si quieren repetir la historia de cómo ellos comían esas comidas, pues les toca a ellos prepararla. Cristo resucitado sabía cocinar, cuando resucitó y en la madrugada cuando está amaneciendo Sus discípulos se habían ido a pescar porque había muerto, y Pedro dijo: "Yo me voy a pescar, me voy al trabajo que tenía," los otros discípulos le dijeron: "Nosotros también te acompañamos," eran pescadores también, eran de Galilea. Y cuando están regresando y no habían pescado nada, Cristo... ellos no sabían que era Jesucristo, y Él les dice, les pregunta: "¿Tienen algo?" vamos a verlo aquí, San Juan, capítulo 21, verso 3 en adelante dice:

"Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo (porque tenían que comer, por lo tanto tenían que trabajar, tenían que buscar algo para pescar). Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada.

Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús."

Y glorificado, jovencito, más joven de como estaba cuando murió, que tenía 33 años, y ahora en el cuerpo glorificado la apariencia es de 18 a 21 años, o sea, unos doce años menos de lo que aparentaba Jesús cuando lo vieron por última vez, y quizás aparentaba más de 33 años, porque una persona que sufre mucho entonces representa más años:

"Y les dijo (Jesús): Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No."

Él está en la playa: Jesús, y ellos están en la embarcación. Recuerden que los pescadores hablan muy duro, muy fuerte, por causa de que hay mucho viento para que puedan oírse el uno al otro, hablan muy duro, por eso cuando están ya en la casa, hablan tan duro que en la calle lo escuchan, y se quedan así, igual que los que trabajan en las maquinarias pesadas de construcción moviendo tierra, hablan duro porque el ruido de esa maquinaria es fuerte, y si no hablan duro las otras personas no lo escuchan, y se les queda eso y cuando llegan a la casa siguen hablando fuerte y se escucha fuera de la casa también, y ya el oído se adaptó a ese volumen de hablar. Ahora vean:

"Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No."

Ahora recuerden que Jesús también hablaba duro, porque si le habla a una multitud de cinco mil personas, no puede estar hablando bajito:

"El les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis."

En los lugares de pesca en tiempos antiguos y también de siglos pasados, y no sé si todavía tienen esa costumbre en algunos lugares, de que hay un lugar en las áreas donde están los pescadores y sus lanchas, en donde una persona sube a un lugar alto, preparado, o lo puede hacer de la misma playa abajito, o un lugar alto que preparen, como preparan para los salvavidas, que se sube alto para mirar y ver si hay peligro de alguna persona ahogándose o de algunos tiburones acercándose a la playa y entonces hay peligro, y esa persona que es persona de conocimiento para mirar si hay peces en ciertas áreas. Hay personas especializadas en saber dónde están las manchas de peces, y entonces él le indica a los pescadores que están en cierta área y entonces van a ese lugar y tiran la redes y sacan peces.

Y quizás pensaron, cuando les dice: "Tiren las redes hacia a la derecha," pues puede ser una de esas personas que sabe, que conoce dónde están los peces, dónde están las manchas de peces, "y nos está diciendo que tiremos la red hacia la derecha," pues ellos eran conocedores de esas cosas, y de lejos se ve, y si es desde un avión se ven las manchas de peces más claramente.

Y tiran las redes hacia la derecha y... vamos a ver:

"Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis, entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces.

Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba (o sea, a Juan) dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella), y se echó al mar (se tiró al mar nadando para llegar primero que los discípulos).

Y los otros discípulos vinieron con la barca, arrastrando la red de peces, pues no distaban de tierra sino como doscientos codos (estaba cerca).

Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan."

Era Cristo cocinando, preparando el desayuno, como era madrugador, entonces se preparaba parece el desayuno, y a lo mejor preparaba para los discípulos también:

"Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de haber resucitado de los muertos."

O sea, no era todos los días que aparecía, era en algún momento de la semana; no era sábado, ¿por qué? Porque están pescando, y los sábados no se podían ir a pescar:

"Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro..."

Ahora vean, aquí vamos a leer un poquito antes:

"Jesús les dijo: Traed de los peces que acabáis de pescar."

¿Para qué? "Traigan para que los pongan al fuego," ahora, pues ellos podían cocinar también, ya Él había hecho su desayuno, y ahora, pues le tocaba a ellos ponerlos en las brasas o buscar más brasas para hacer el desayuno:

"Traed de los peces que acabáis de pescar.

Subió Simón Pedro, y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió."

Ciento cincuenta y tres peces y de los grandes, son tipo y figura de los escogidos, porque son peces escogidos, peces grandes, peces escogidos que representan los escogidos del Día postrero, puede representar los escogidos de la Iglesia y también los escogidos del pueblo hebreo, que son ciento cuarenta y cuatro mil escogidos, doce mil de cada tribu.

En los peces están representados los escogidos, los que creerían en el Mesías, en el Cordero de Dios, los creyentes de la Iglesia creen en el Señor Jesucristo, el mismo Cristo les dijo a Sus discípulos: "Venid en pos de mí, y yo os haré pescadores de hombres."

Y allí cuando les dice: "Tiren a la red, a la derecha," les están enseñando a pescar, Él les enseñaba a pescar y los pescadores eran ellos, pero el Creador era Jesús, donde no habían peces, Él hablaba la Palabra y tenían que aparecer, aparecían. Así que Él sabía hacia dónde tenían que tirar la red, hacia la derecha.

Si usted se para en el mapa, usted podrá ver lo que es la derecha, lo que es la izquierda, lo que es el Norte, lo que es el Sur, lo que es el Este y lo que es el Oeste, y ahí no vamos a explicar mucho, Su mensaje era para la derecha, tirarla a la derecha. Y ahora, luego de la resurrección de Cristo, ya apareciendo con Sus discípulos por tercera vez, una pesca milagrosa.

"EL TIEMPO MÁS GLORIOSO," el Día de Redención, el tiempo más glorioso, el Día de Salvación, que es la Dispensación de la Gracia, donde Jesús, el Salvador, le da la oportunidad a todo ser humano de que obtenga la Vida eterna recibiéndolo como único y suficiente Salvador. Dice San Juan, capítulo 5...

Es importante que el ser humano sepa cómo obtener la inmortalidad, que es lo que tanto la ciencia ha buscado, y los colonizadores españoles buscaban la fuente de la juventud y no la encontraron, pero está en la Biblia la fuente del Agua de la Vida eterna, que es Jesucristo, el cual dijo: "Si alguno tiene sed, venga a mí y beba, y esto dijo del Espíritu Santo que habían de recibir los que creyesen en Él, pues aún no había venido el Espíritu Santo porque Jesús todavía no había sido glorificado," (San Juan, capítulo 7, versos 37 al 39). Y aquí en el capítulo 5 de San Juan, verso 24 dice:

"De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida."

Esa es la forma de pasar de muerte a vida, esa es la forma de pasar, siendo un mortal la persona, a ser un inmortal, cuando recibe a Cristo como Salvador, recibe la Vida eterna y por consiguiente su alma tiene Vida eterna, ya confirmó su lugar con Cristo en la Vida eterna y ahora lo que le falta es recibir la transformación de su cuerpo para obtener la inmortalidad física, la cual será en la Venida del Señor en este tiempo final, cuando Él venga con los creyentes que murieron, los resucite y entonces transformará a los que estén vivos. De eso es que San Pablo nos habla en este pasaje que comenzamos a leer aquí en Primera de Corintios, capítulo 15, y nos detuvimos por unos momentos, nos detuvimos aquí en el verso 50 del capítulo 15 de Primera de Corintios, donde dice:

"Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.

He aquí, os digo un misterio (es el misterio más grande de cómo el ser humano obtener la inmortalidad física): No todos dormiremos; pero todos seremos transformados,

en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados."

La final trompeta es el final mensaje de Dios, es la predicación del Evangelio del Reino, la predicación del Evangelio del Reino que se estará entrelazando con la predicación del Evangelio de la Gracia, así como la predicación del Evangelio de la Gracia se entrelazó con la predicación de la ley.

Cada mensaje dispensacional se entrelaza con el mensaje anterior, y por eso el mensajero siempre nace bajo la dispensación que ya está terminando para abrir Dios por medio de ese mensajero una nueva dispensación con un mensaje nuevo, un mensaje dispensacional; ese mensajero predicará tanto el mensaje de la dispensación que está terminando, porque nació en esa dispensación que está terminando y predicará también el mensaje de la nueva dispensación que va a comenzar. Y con ese mensaje estaría introduciendo una nueva dispensación con un nuevo mensaje dispensacional.

Y ahora, vimos que la final trompeta es el mensaje final de Dios, que es el mensaje del Evangelio del Reino, que es el mensaje que estará en la Dispensación del Reino con el cual serán llenos del conocimiento de Dios todos los seres humanos que vivirán en el Reino del Mesías, "porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Dios, como las aguas cubren el mar," dice Habacuc, capítulo 2, verso 14, y también Isaías en el capítulo 11, verso 9.

Y ahora, la señal grande de que el Reino de Dios estará cerca y la Venida del Señor estará muy cerca, y la resurrección de los muertos muy cerca y la transformación de los vivos, será la predicación del Evangelio del Reino siendo entrelazado ese mensaje, el Evangelio del Reino con el Evangelio de la Gracia, y eso será la Lluvia Temprana y la Lluvia Tardía de la enseñanza del Evangelio cayendo a la misma vez sobre la Iglesia del Señor Jesucristo, para la darle la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Sigue diciendo:

"Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción (por lo tanto, habrá un cambio en los átomos del cuerpo físico, una transformación, un cambio completo), y esto mortal se vista de inmortalidad.

Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria."

Ya no habrá muerte física para esas personas creyentes en Cristo cuando tengan el cuerpo nuevo, eterno, inmortal, joven, glorificado, igual al cuerpo glorificado de Jesucristo nuestro Salvador; esa es la clase de cuerpo que yo voy a tener y que estoy esperando y que deseo que llegue lo más pronto posible. ¿Y quién más? Cada uno de ustedes, es para ustedes, no solamente para mí, es para ustedes esa promesa, la trompeta final, que es la predicación del Evangelio del Reino que gira alrededor de la segunda Venida de Cristo, como Rey de reyes y Señor de señores y Juez de toda la Tierra y León de la tribu de Judá, nos dará la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, nos dará la fe para recibir la adopción, la redención del cuerpo.

Así como la predicación del Evangelio de la Gracia, que gira alrededor de la primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, nos dio la fe para la transformación espiritual, la transformación interior, para recibir la Vida eterna nuestra alma; y ya tenemos Vida eterna en nuestra alma, y ahora nos falta la Vida eterna física, un cuerpo inmortal, un cuerpo glorificado igual al cuerpo glorificado de Jesucristo nuestro Salvador.

Eso es lo que Él ha prometido para mí, ¿y para quién? Para ustedes también, y vendrá a hacerse una realidad en el tiempo en que se esté sonando la trompeta final, se esté predicando el Evangelio del Reino, "y será predicado este Evangelio del Reino para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin" (San Mateo, capítulo 24, verso 14).

Por lo tanto, es importante escuchar la predicación del Evangelio del Reino, así como ha sido importante y es importante escuchar la predicación del Evangelio de la Gracia. El Evangelio de la Gracia, de la Dispensación de la Gracia, de la sexta dispensación, y el Evangelio del Reino de la dispensación séptima, la Dispensación del Reino, y entrelazándose la predicación del Evangelio del Reino con la predicación del Evangelio de la Gracia, dos lluvias de enseñanza viniendo sobre la Iglesia del Señor Jesucristo en el Día Postrero, en este tiempo final.

Por lo tanto, si oyes hoy Su Voz, no endurezcas tu corazón, es para bendición la predicación del Evangelio de la Gracia, para recibir a Cristo como Salvador, obtener el perdón de los pecados, ser limpiado con la Sangre de Cristo, ser bautizado en agua en Su Nombre y Cristo bautizarlo con Espíritu Santo y Fuego y producir en la persona el nuevo nacimiento, producir la redención del alma. Y luego bajo la predicación del Evangelio del Reino producir la redención del cuerpo, la transformación, la glorificación del cuerpo de cada creyente en Cristo.

Estamos en el día más glorioso de todos, en el tiempo más glorioso, en el tiempo de un entrelace dispensacional; estamos como en los días de Noé, que hubo un entrelace dispensacional de la Dispensación de la Promesa a la Dispensación del Gobierno Humano, y como hubo también entrelaces desde Adán para acá, cuando aparecía un mensajero, un profeta dispensacional con el mensaje dispensacional para introducir una nueva dispensación, como también en el tiempo de Moisés hubo un entrelace dispensacional, como en el tiempo también de Abraham.

Abraham, en el tiempo de Abraham hubo un entrelace dispensacional con la Dispensación de la Promesa siendo introducida en el tiempo de Abraham, se entrelazó con la Dispensación del Gobierno Humano, con la tercera dispensación.

Pero ahora cuando llega Moisés con el mensaje de la Ley, se entrelaza la dispensación quinta, la Dispensación de la Ley, con la Dispensación de la Promesa y se lleva a cabo el programa de la Dispensación de la Ley con Moisés siendo el instrumento de Dios, el profeta dispensacional con el mensaje de la Dispensación de la Ley.

Dios solamente tiene siete profetas dispensacionales, son los profetas mayores que Dios tiene, y nacen en la dispensación que está terminando y por eso conocen el mensaje de la dispensación que está terminando, e introducen una nueva dispensación con el mensaje que reciben de parte de Dios y hacen ese entrelace dispensacional, y son los que introducen una nueva dispensación.

Luego de Moisés, como el mensajero de la Ley, de la Dispensación de la Ley, luego, cientos de años después, aparece Jesús, y con Jesús, introduciéndolo aparece Juan el Bautista, Jesús aparece y es el que trae el mensaje de una nueva dispensación, el mensaje de la Dispensación de la Gracia con el mensaje que es dado para los discípulos predicar, mensaje de salvación y Vida eterna, eso es el Evangelio de Cristo, el Evangelio de la Gracia, el Evangelio de nuestra salvación, que nos muestra cómo obtener la salvación y Vida eterna que Cristo ganó para nosotros en la Cruz del Calvario.

Por eso el mensaje siempre girará a través del Espíritu Santo en la Obra que hace a través del mensajero de ese tiempo, de esa dispensación. No se puede separar el mensajero del mensaje y de la dispensación que le corresponde como mensajero dispensacional.

Por unos dos mil años, alrededor de dos mil años, se ha estado predicando el Evangelio de Cristo, el Evangelio de la Gracia, el Evangelio de nuestra salvación, y millones de seres humanos han recibido la Palabra, han creído y han recibido a Cristo como Salvador, han sido bautizados en agua en Su Nombre, Cristo los ha bautizado con Espíritu Santo y Fuego y ha producido en ellos el nuevo nacimiento, han entrado a una nueva dispensación: la Dispensación de la Gracia, y por consiguiente han entrado a un nuevo Pacto, y el Ángel del Pacto, Cristo, fue el que estableció ese nuevo Pacto con Su Sacrificio en la Cruz del Calvario, del cual dice: "Esta es mi Sangre del nuevo Pacto que por muchos es derramada para remisión de los pecados."

No hay otra forma que el ser humano pueda ser redimido, no hay otra forma en que el ser humano pueda ser limpio de todo pecado, excepto con la Sangre de Cristo. Ya los sacrificios de animalitos no son aceptados por Dios, porque ya se llevó a cabo un Sacrificio perfecto por Jesucristo, el cual fue tipificado en el cordero pascual y fue tipificado en el macho cabrío de la expiación del capítulo 23, versos 26 al 29 de Levítico, y también en el capítulo 23, versos 4 al 5, que nos habla de la fiesta de la pascua, del cual San Pablo dice: "Porque nuestra pascua, la cual es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros." (Eso está en Primera de Corintios, capítulo 5, verso 7).

En el capítulo 11 de Primera de Corintios, verso 21 en adelante, nos habla de la Santa Cena donde el pan tipifica a Cristo, y el vino tipifica la Sangre de Cristo derramada por nosotros en la Cruz del Calvario. Y la vida de la Sangre es el Espíritu Santo.

Por eso cuando Cristo bautiza a la persona que lo recibe como Salvador, la cual es bautizada en agua en el Nombre del Señor, y luego Cristo lo bautiza con Espíritu Santo y Fuego, le ha dado la vida de la Sangre, y por consiguiente la Sangre ha limpiado a esa persona de todo pecado y lo mantiene limpio de todo pecado la Sangre de Cristo, porque Cristo está como Sumo Sacerdote intercediendo por cada uno de Sus hijos que confiesan a Él sus pecados.

Y ahora, bajo el nuevo Pacto ya la Dispensación de la Gracia tiene alrededor de dos mil años, luego vendrá el cambio dispensacional; antes de hacerse el cambio totalmente hay un entrelace, en ese entrelace es que estamos viviendo nosotros, y por eso todavía la puerta de la misericordia está abierta y Cristo todavía está llamando y juntando los que faltan para completar Su Iglesia.

Cuando se complete la Iglesia, la puerta se cerrará como en la parábola de las diez vírgenes, que cuando las insensatas vinieron, ya las prudentes habían entrado con el esposo, porque mientras iban a buscar aceite las insensatas, vino el esposo, y las que estaban preparadas, las prudentes que tenían aceite en sus lámparas, tenían el Espíritu Santo, entraron con Él a las Bodas y se cerró la puerta. (San Mateo, capítulo 17, verso 10 al 13, y también San Lucas, capítulo 13, versos 25 al 27). Ahí en los dos pasajes habla, dice:

"Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois."

Y luego serán echados a las tinieblas de afuera donde será el lloro y el crujir de dientes, lo cual sera: serán echados a la gran tribulación que durará tres años y medio, donde será el lloro y el crujir de dientes, porque los juicios de Dios estarán cayendo sobre todas las naciones, y la situación del medio ambiente será terrible: volcanes en erupción, y la América Latina tiene muchos, quizás no podrá contribuir con bombas atómicas, excepto algunos países que sí las pueden tener, y los demás países que tienen el poder atómico, contribuirán con el poder atómico, y todo eso va a causar graves problemas.

Pero todas las cosas obran para bien en el Programa Divino. Maremotos, terremotos, y todas esas cosas, y los volcanes en erupción, y un sinnúmero de problemas, de plagas que caerán sobre la humanidad, pero todo eso serán los juicios divinos cayendo sobre la raza humana, porque Dios estará como Juez a través de Cristo juzgando justamente a todas las naciones.

Y después de los tres años y medio, en esos tres años y medio los creyentes en Cristo estarán con Cristo en la Cena de las Bodas del Cordero en la Casa de nuestro Padre celestial, allá en la Jerusalén celestial, en la fiesta más grande que se ha llevado a cabo en la Jerusalén celestial, y dice la Escritura en el capítulo 19, versos 9 al 10 [Apocalipsis], que son bienaventurados los que son convidados a la Cena de las Bodas del Cordero, la invitación ha venido por medio del Evangelio de Cristo siendo predicado, y el que ha recibido a Cristo como Salvador, ha aceptado esa invitación, y a los que están presentes viene bajo la predicación del Evangelio de Cristo y es confirmada con la predicación del Evangelio del Reino.

Yo fui invitado, acepté la invitación y voy a estar allí, voy a estar allí en la Cena de las Bodas del Cordero. En la Cena de las Bodas del Cordero, eso es la recepción, y en la recepción la mayor parte de los regalos son para la novia que se ha casado, galardones, regalos; y también para el novio habrá regalos también, y el regalo más grande es el Reino, la herencia del Reino, para luego regresar a disfrutar la luna de miel que durará mil años en la Tierra con Cristo reinando sobre todas las naciones, sobre Israel y sobre todas las naciones, sobre todo el Medio Oriente y sobre todas las naciones que hayan sobrevivido a la gran tribulación.

Por lo tanto, todavía estamos viviendo, para los creyentes en Cristo, en el tiempo más glorioso, aunque para los incrédulos este es el tiempo más terrible, y se pondrá más terrible cuando ocurra la resurrección de los muertos y la transformación de los vivos, pero para el creyente cada día se pone mejor, cada día es más glorioso, y cada día los creyentes se esfuerzan más en servir a Cristo por amor; el amor a Cristo se aumenta, y la labor, que son obras de fe, se aumentan, todas las cosas que Él dijo que haría, es por medio de Su Iglesia que las va hacer.

Y cuando Su Iglesia lo entiende, no hay que obligar a nadie, cada cual quiere trabajar en la Obra del Señor, cada cual quiere hacer la voluntad de Dios. Cristo decía: "En los negocios de mi Padre me conviene estar," ¿y cómo estar? Pues trabajando en ellos, las obras que Él hacía, no las hacía de Sí mismo, sino que el Padre que estaba en Él, hacía esas obras.

Y así es en la Iglesia, es Cristo en Espíritu Santo haciendo las obras que Él dijo, pero usando seres humanos, usando los miembros de Su Iglesia, así Él ha estado obrando por alrededor de dos mil años, y así estará obrando, está obrando en nuestro tiempo también. Por eso los que vivieron y trabajaron en la Obra del Señor, almacenaron tesoros en el Cielo, por eso Él dice:

"He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra."

Los galardones, recuerden, serán de acuerdo a lo que hayamos trabajado; la salvación es por lo que Cristo hizo en la Cruz del Calvario, no tuvimos que hacer nada nosotros, para recibirla: creer, creer en Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, pero los galardones son de acuerdo a como hayamos trabajado en la Obra del Señor. Por eso Él dijo que hagamos tesoros ¿dónde? en el Cielo, esa es la forma de hacer tesoros en el Cielo: trabajando en la Obra del Señor en las diferentes formas que hay para trabajar en la Obra del Señor.

Estamos en el tiempo más glorioso de todos los tiempos, estamos en un tiempo más glorioso que el tiempo en que vivieron los profetas del pasado, estamos en un tiempo más glorioso que el tiempo que vivió Abraham, estamos en un tiempo más glorioso que el tiempo que vivió Juan el Bautista y los apóstoles del Señor Jesucristo, pero estamos en un tiempo paralelo al tiempo en que ellos vivieron, pero más glorioso que aquel tiempo.

Estamos en el tiempo para la adopción de los hijos e hijas de Dios, por la cual claman todas las cosas, la naturaleza clama por la adopción, la redención de los hijos e hijas de Dios; la redención, la transformación, de todos los hijos e hijas de Dios que viven en la Tierra, y de los que ya murieron, que regresen a la Tierra glorificados, adoptados como hijos e hijas de Dios, esa es la redención del cuerpo prometida para mí, ¿y para quién más? Para cada uno de ustedes también creyentes en Jesucristo como nuestro único y suficiente Salvador.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone, y con Su Sangre le limpie de todo pecado, y lo bautice con Espíritu Santo y Fuego luego que sea bautizado en agua en Su Nombre y produzca en usted el nuevo nacimiento. Por lo tanto, bien puede pasar acá al frente y oraremos por usted.

Y los niños de diez años en adelante también pueden pasar al frente para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo, y también en cada país de los que están conectados con esta transmisión, pueden pasar al frente para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo.

En todos los países, todas las naciones, pueden pasar al frente también, los niños también que están en otras naciones pueden pasar al frente para recibir a Cristo como único y suficiente Salvador.

El ser humano en su vida tiene que hacer muchas decisiones, pero ninguna de las decisiones que hace el ser humano lo coloca en la Vida eterna, excepto una: recibir a Cristo como único y suficiente Salvador, por lo tanto, esa es la decisión más grande, más importante, que el ser humano hace en su vida: recibir a Cristo como único y suficiente Salvador para que Cristo le dé la Vida eterna.

Recuerden que Él dijo: "Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y Yo las conozco y Yo les doy Vida eterna; y no perecerán jamás, mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre," (San Juan, capítulo 10, versos 27 al 30).

Es para recibir la Vida eterna que Él nos llama y nosotros lo recibimos como nuestro único y suficiente Salvador, porque ningún hombre le puede dar Vida eterna a usted, excepto uno y Su Nombre es Señor Jesucristo; Él es el único que nos puede dar Vida eterna. Dice Primera de Juan, capítulo 5, versos 10 al 13: "Dios nos ha dado Vida eterna, y esta vida está en Su Hijo, el que tiene al Hijo (o sea, a Jesucristo) tiene la vida (¿qué vida? La Vida eterna); el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la Vida eterna." No tiene vida, lo que tiene es una vida temporal que se le va a terminar y no sabe cuándo se le va a terminar; y si no tiene la Vida eterna, no podrá vivir eternamente con Cristo en Su Reino eterno.

Por lo tanto, es importante que todo ser humano escuche el Evangelio de Cristo, lo reciba como Salvador, sea bautizado en agua en Su Nombre y Cristo lo bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en la persona el nuevo nacimiento, y así ha quedado asegurado en el Reino de Cristo con Vida eterna para vivir con Él por toda la eternidad. Sigue diciendo San Juan que esto es para que creamos en Su Nombre (en el Nombre de Jesucristo el Hijo de Dios) y para que sepamos que tenemos Vida eterna.

La buena noticia es que tenemos Vida eterna todos los que hemos recibido a Cristo como único y suficiente Salvador, y hemos lavado nuestros pecados en la Sangre de Cristo, hemos sido bautizados en agua en Su Nombre, y Él nos ha bautizado con Espíritu Santo y Fuego y ha producido en nosotros el nuevo nacimiento, hemos nacido del Cielo.

Recuerden que Jesús dijo a Nicodemo: "De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca del Agua y del Espíritu, no puede entrar al Reino de Dios." Nacer del Agua es nacer de la predicación del Evangelio de Cristo; nacer del Espíritu es nacer del Espíritu Santo.

Por lo tanto, toda persona consciente de que Cristo es el Salvador que murió en la Cruz del Calvario por nosotros, lo recibe como Salvador, y confirma su lugar en la Vida eterna con Cristo, y en nuestro tiempo está viviendo la persona en el tiempo más glorioso de todos los tiempos: en el tiempo de salvación.

Dice Pablo en la lectura que tuvimos como texto: "Porque dice: En tiempo aceptable te he oído." En tiempo en que Dios acepta al ser humano, perdona sus pecados y con la Sangre de Cristo lo limpia de todo pecado, es bautizado en agua en el Nombre del Señor, y Cristo lo bautiza con Espíritu Santo y Fuego y produce en la persona el nuevo nacimiento.

Este es el tiempo en que Dios acepta al ser humano para darle la salvación y Vida eterna, es tiempo de salvación. Sigue diciendo:

"En tiempo aceptable te he oído,

Y en día de salvación te he socorrido."

Este es el tiempo en que Dios socorre al ser humano, lo libra del reino de las tinieblas y lo coloca en el Reino de Dios con Vida eterna, es día de salvación y Vida eterna por medio de Cristo. Sin Cristo no hay bendición, sin Cristo no hay Vida eterna, Él tiene la exclusividad de la Vida eterna y por eso hay que buscarla con el que tiene la exclusividad de la Vida eterna. "Dios nos ha dado Vida eterna, y esta vida está en Su Hijo, en Jesucristo." Y ahora:

"He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación."

El día de la Dispensación de la Gracia es el día de salvación, y estamos al final ya, estamos en el tiempo más glorioso de todos, porque el fin del negocio es mejor que el principio. Y ahora, juntamente con la salvación del alma vendrá la salvación o redención del cuerpo físico, donde los creyentes en Cristo de otros tiempos resucitarán en cuerpos glorificados, y los vivos serán transformados y tendremos cuerpos glorificados también, y luego nos iremos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, al Cielo, a la Jerusalén celestial, para la fiesta más importante que se ha llevado a cabo en el Cielo: la fiesta de la Cena de las Bodas del Cordero, la recepción de las Bodas del Cordero con Su Iglesia, con los creyentes en Él.

Y ahora, oraremos por todos los que han recibido a Cristo como Salvador, pueden estar puestos en pie los que están allá y los que están en otras naciones también puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo.

Con nuestros ojos cerrados y nuestras manos levantadas al Cielo todos los presentes y los que están en otras naciones, y los que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión, repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón. Creo en Tu primera Venida, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en el cual podamos ser salvos, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados, creo en Ti con toda mi alma.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, doy testimonio público de mi fe en Ti, y te confieso públicamente delante de los hombres como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y produzcas en mí el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino Señor, sálvame, te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén y amén.

Y con nuestras manos levantadas al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados, porque ustedes escucharon la predicación del Evangelio de Cristo, nació la fe Dios Cristo en vuestra alma, porque la fe viene por el oír la Palabra, el Evangelio de Cristo, y ustedes han creído en Cristo como vuestro único y suficiente Salvador.

Por el oír la Palabra nace la fe. Por creer la Palabra la persona es justificada, creer en Cristo; y por confesar a Cristo como Salvador, la persona recibe la salvación; por eso dice San Pablo en Romanos 10: "Con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación." Por el oír la Palabra tienen la fe, nace la fe, por creer en Cristo como Salvador, viene la justificación, y por recibirlo como Salvador dando testimonio público de nuestra fe en Cristo, viene la salvación:

"El que creyere y fuere bautizado, será salvo."

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Conscientes de que el bautismo en agua es tipológico. El bautismo en agua es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo, eso es lo que tipifica, por eso nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección.

Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo, y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado, y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida, a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.

Por lo tanto, el agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado, pero el bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo. "El que creyere y fuere bautizado, será salvo."

El mismo Jesucristo, cuando Juan estaba predicando, Juan el Bautista, y bautizando allá en el Jordán, en Judea, vino Jesucristo para ser bautizado por Juan, entró a las aguas bautismales del Jordán como las demás personas estaban entrando también, y cuando le llega el turno a Jesús para ser bautizado por Juan, Juan lo ve y le dice: "Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mi para que yo te bautice?" Jesús le dice: "Nos conviene cumplir toda justicia," y entonces lo bautizó, y cuando lo levantó de las aguas bautismales vio el Espíritu Santo que descendía en forma de paloma sobre Jesús y permaneció sobre Jesús.

Juan dice que el que lo mandó a bautizar le dijo: "Cuando tú veas al Espíritu Santo descender sobre Él, sobre la persona que yo te muestre, ese es aquel que vendría después de ti y que bautizará con Espíritu Santo y Fuego," y Juan dice: "Y yo le vi al Espíritu Santo descender sobre Él, éste es Él, éste es aquel que vendría después de mí, éste es el que les bautizará con Espíritu Santo y Fuego." y Cristo da a conocer cómo la persona tiene que hacer para ser bautizada con Espíritu Santo y Fuego:

Escuchar la predicación del Evangelio de Cristo, que nazca la fe de Cristo en su alma, que crea en Cristo como Salvador dando testimonio público de su fe en Cristo, sea bautizado en agua en Su Nombre y Cristo lo bautizará con Espíritu Santo y Fuego y producirá en la persona el nuevo nacimiento, nacerá del Cielo; porque el nuevo nacimiento es del Cielo, y por consiguiente su ciudadanía como hijo de Dios, será celestial, del Cielo, porque nuestra ciudadanía está en los Cielos como creyentes en Cristo.

La ciudadanía terrenal, pues está en el país del cual, en el cual usted nació, pero el nuevo nacimiento es del Cielo, de la Jerusalén celestial, por lo tanto, somos ciudadanos de la Jerusalén celestial porque de allá es el nuevo nacimiento que hemos recibido.

Así que bien pueden ser bautizados, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el glorioso Reino de Jesucristo nuestro Salvador.

Dejo al ministro Alejandro Sarria Cortés con ustedes, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y en cada nación dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma.

Que Dios les bendiga y les guarde, y continúen pasando un día glorioso lleno de las bendiciones de Jesucristo nuestro Salvador, porque estamos viviendo en el tiempo más glorioso de todos los tiempos, en donde tenemos la oportunidad de recibir la salvación y Vida eterna, en día de salvación nos llama el Señor, y por eso estamos viviendo en el día más glorioso para todos nosotros, tiempo en que podemos recibir la salvación y Vida eterna por medio de Cristo nuestro Salvador.

Con ustedes el reverendo Alejandro Sarria Cortés, y en cada país el ministro correspondiente. Dios les bendiga y les guarde a todos.

"EL TIEMPO MÁS GLORIOSO."

 

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