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Muy buenos días amables amigos y hermanos presentes, y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones, y a todos los ministros y congregaciones en todos los países; que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Hemos estado viendo los videos de las actividades que se tuvieron el jueves 10 de este mes de noviembre, como parte de la campaña: "Alcemos Nuestra Voz: Paz en Tierra Santa," vimos que fue simultánea esa campaña y esa concentración en los países de la América Latina, en Norteamérica, Nueva York, allí frente (también) a la ONU, y también en otras naciones, España también y otros lugares, y fue un éxito total.

Mi aprecio y agradecimiento y felicitaciones a los que estuvieron a cargo de la logística y a todos los coordinadores que trabajaron en esta campaña y a todas las personas que participaron con trabajo y asistencia a esta concentración que se llevó a cabo en forma internacional.

Ya vieron los videos y todavía faltan más, falta que envíen los que todavía no han enviado para que sean colocados en internet, y el trabajo que ustedes hicieron también sea visto y sea también reconocido.

Fue un esfuerzo que valió la pena, ya la ONU vetó lo de la creación del Estado Palestino en forma... por forma o decreto unilateral, y ahora continuaremos trabajando por la paz de Tierra Santa y atentos siempre para que, si se establece, se crea un Estado Palestino, sea por diálogo entre palestinos e israelíes, y tengan sus acuerdos, sus tratados de paz, para que haya paz entre ambos pueblos y haya prosperidad para ambos pueblos.

Así que, ahora también hay unas amenazas allá en el Medio Oriente, oremos por el Medio Oriente, oremos por Israel también, porque hay unas amenazas como de guerra por ahí, que puede formarse una guerra, pueden atacar a Israel, pero oremos para que Dios ayude a Israel.

El Cristianismo le debe mucho al pueblo hebreo, pues de allá vino la salvación por medio de Cristo nuestro Salvador para todos los gentiles, para todas las naciones, para todos los seres humanos; y allá en Jerusalén va a estar el Rey, el Mesías Príncipe, gobernando sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones, y los creyentes en Cristo van a estar allá también en la tierra de Israel, allí con cuerpos glorificados, cuerpos eternos. Es el gabinete de gobierno del Mesías: la Iglesia del Señor Jesucristo, los creyentes en Cristo.

Cuando se llevan a cabo este tipo de actividades, campaña por la paz de Tierra Santa, estamos trabajando por el lugar donde vamos a estar, o sea, que tenemos que entender eso, algunas personas se preguntarán: "Pero ustedes tan lejos por acá, y haciendo algo por un lugarcito allá, pequeño." Recuerden, ese va a ser el lugar en la Tierra donde vamos a vivir eternamente, así que desde ya hay que cuidarlo.

Y vamos a tener allí la parte más importante: la realeza. Dice que somos reyes y sacerdotes y también somos jueces, o sea que la parte de la realeza le corresponde al Señor y a los creyentes en Él, la parte religiosa le corresponde al Señor y a los creyentes en Él, son reyes y sacerdotes con Cristo que es el Sumo Sacerdote del Templo celestial según el Orden de Melquisedec, de ese orden sacerdotal es que los creyentes en Cristo son parte importante, y también de la corte celestial son jueces, y Cristo es el Juez de los vivos y de los muertos, el Juez principal, el Juez que Dios ha colocado para juzgar a los vivos y a los muertos.

Y a esa corte celestial y a ese poder judicial celestial pertenecen los creyentes en Cristo, por eso San Pablo, en el capítulo 6, verso 1 en adelante de Primera de Corintios, dice que los santos juzgarán al mundo y aun a los ángeles; es que pertenecen a la corte celestial, al poder judicial del Cielo.

Continuaremos trabajando por la paz de Jerusalén, hasta que haya paz en Jerusalén, en Tierra Santa, en todo el territorio de Israel y todo el Medio Oriente y en el mundo entero. Es una parte que corresponde a este tiempo final.

Vieron también las visitas a parlamentarios ahí en Paraguay, estuvimos también en Guatemala, hay fotos, algunas fotos de Guatemala en visita, y luego se llevó a cabo también la concentración de Guatemala y otros países, el jueves 10 de este mes de noviembre, y así también en todos los países. Así que pueden pasar a la página de internet los que deseen ver todos los lugares donde se llevó a cabo la concentración del jueves pasado.

También agradezco el apoyo, el respaldo que le están dando al proyecto de la Gran Carpa-Catedral en Puerto Rico, la cual o lo cual ese proyecto está en marcha, va muy bien, va hacia adelante, ustedes vieron también las vistas en video que les fueron pasadas.

Para esta ocasión leemos en San Mateo, capítulo 22, palabras de Cristo hablando cosas muy importantes en esta parábola, es la parábola de las bodas, que también es la misma de San Lucas, capítulo 14. Vamos a leer en San Mateo, capítulo 22, versos 1 en adelante dice:

"Respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo:

El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo;

y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; mas éstos no quisieron venir.

Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas.

Mas ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios;

y otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron.

Al oírlo el rey, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad.

Entonces dijo a sus siervos: Las bodas a la verdad están preparadas; mas los que fueron convidados no eran dignos.

Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis.

Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados.

Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda.

Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció.

Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Porque muchos son llamados, y pocos escogidos."

Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema es: "EL VESTIDO DE BODA."

A través del Evangelio según San Mateo y según San Lucas encontramos a Jesús hablando acerca de una fiesta de boda, de una boda que un rey preparó para su hijo, esto es, Dios el Padre ha preparado una fiesta de boda, una boda con todo lo que conlleva, lleva una fiesta también, le ha preparado a Su Hijo, a Jesucristo el Hijo de Dios, y mandó a buscar a los convidados; eso sucedió en la primera Venida de Cristo, y no lo recibieron; es para una fiesta de boda, por lo tanto, cuando se habla de una boda, se está hablando de la unión de dos personas: un hombre y una mujer, los cuales se unirán en el santo estado del matrimonio y vendrán a ser una sola carne. Ese es... en el matrimonio está el tipo y figura de Cristo y Su Iglesia, Su Novia, la unión de Cristo y Su Iglesia.

Cristo hablando acerca de Sí mismo como el grano de trigo, dice: "Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, él solo queda; pero si cae en tierra y muere, mucho fruto lleva," (San Juan, capítulo 12, verso 24).

Cristo tenía que morir para que de Él saliera la Iglesia que estaba en Él, como Adán tenía en sí a Eva, de Adán salió su compañera, y Cristo siendo el segundo Adán, de Cristo salió Su compañera que es Su Iglesia, Su ayuda idónea. Por eso es que la Iglesia del Señor Jesucristo ha estado trabajando en la Obra de Cristo, en los negocios de Cristo, porque es la ayuda idónea que Dios le dio y que salió de Él mismo, por lo tanto es parte de Cristo.

Y ahora, había llegado el tiempo de boda, y la Escritura nos habla de ese tiempo maravilloso de boda. Ahora, se prepara todo, Dios ha tenido preparado todo para esa fiesta de boda llamada la Cena de las Bodas del Cordero, la cual ahora en el nuevo Pacto, la Cena de las Bodas del Cordero serán en el Cielo.

A través de diferentes tiempos o etapas han estado siendo llamados a las bodas las personas que han escuchado el Evangelio de Cristo porque la invitación viene por medio del Evangelio de Cristo, y es para ser unidos a Cristo, ser unidos, eso es ser casados con Cristo, la Iglesia se casa con Cristo.

San Pablo decía: "Yo os he desposado como una virgen pura a Cristo," la Iglesia, San Pablo la ha desposado, y San Pablo señala que él la ha colocado como una virgen pura a Cristo. Es que en el matrimonio el hombre representa a Cristo y la mujer representa a la Iglesia del Señor Jesucristo.

Por esa causa usted encuentra en las parábolas de Cristo, en donde habla de bodas, habla también de una fiesta como se lleva a cabo en medio de los seres humanos cuando se lleva a cabo un matrimonio, se llevan a cabo unas bodas, también hay una fiesta donde hay comida y bebidas que son ya una tradición.

El mismo Jesucristo fue invitado a unas bodas al comienzo de Su ministerio allá en Caná de Galilea, y aquellas bodas son tipo y figura de las Bodas del Cordero. A medida que han estado siendo llamados para las Bodas del Cordero las personas, esta parábola se va haciendo una realidad.

Recuerden que Cristo hablaba en parábolas los misterios de Dios; entender una parábola es entender el misterio que está contenido en esa parábola. Entender lo que es esta fiesta o estas bodas que el rey preparó para su hijo, es entender la parábola. Si no entiende la parábola, solamente sigue siendo una parábola para la persona, sigue siendo letra que no puede comprender.

Pero Cristo dijo: "A Vosotros es concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos," hay personas a las cuales ha sido concedido conocerlos, y eso es a los creyentes en Cristo. Por lo tanto, a través de la predicación del Evangelio de Cristo ha salido el llamado, la invitación para las Bodas del Cordero.

El Siervo enviado por el Padre es el Espíritu Santo, el cual ha tenido a su cargo, con los obreros que le han sido dados para llevar esa labor, ha tenido a su cargo el llamado, la invitación para que vengan a las Bodas del Cordero, para estar en la Cena de las Bodas del Cordero.

A medida que van recibiendo a Cristo como Salvador las personas, van entrando a la Casa de Dios, porque es en la Casa de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo, donde se lleva a cabo el llamado y donde son reunidas las personas para la Cena de las Bodas del Cordero.

Y ahora, de etapa en etapa fueron llamados los de tiempos pasados, y el Siervo, el Espíritu Santo, dice al Padre: "Se ha hecho como mandaste, y todavía hay lugar," hay lugar en nuestro tiempo, en la etapa que corresponde al Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, que viene a ser la Edad de la Piedra Angular o de Piedra Angular, la edad de oro de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Este es el tiempo más glorioso para los creyentes en Cristo, este es el tiempo que tiene más promesas y que tiene la promesa para obtener la revelación del misterio del séptimo Sello y demás misterios, y obtener la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Este tiempo no tiene límites, no sabemos en qué año, pero sabemos que hemos entrado al ciclo divino, porque ya las otras etapas o edades ya pasaron, ahora le toca al grupo de creyentes en Cristo de este tiempo final estar preparados, tener el vestido de boda.

Recuerden que el padre de familia, cuando ya están todos en la casa, esto es en la Iglesia, el redil del Señor, viene para ver los convidados, y ve a uno que no tiene vestido de boda, y le dice: "¿Cómo entraste aquí sin estar vestido de boda?". En el Medio Oriente el novio le coloca a los invitados, cuando vienen, cuando entran, les coloca una túnica, una vestidura, y todos están vestidos en la misma forma, eso es tipo y figura del Espíritu Santo, la vestidura de boda es el Espíritu Santo.

La persona, cuando recibe a Cristo como Salvador, es bautizada en agua en el Nombre del Señor, Cristo lo bautiza con Espíritu Santo y Fuego, le ha colocado la vestidura de boda cuando le ha dado el Espíritu Santo, así la persona ha obtenido un cuerpo angelical, un cuerpo de otra dimensión, porque un espíritu es un cuerpo pero de otra dimensión.

Recuerden que cuando San Pedro estuvo preso allá en el capítulo 5 del libro de los Hechos, narra que el Ángel de Dios entró donde estaba San Pedro, y lo sacó de la cárcel. Luego Pedro va a la casa donde están orando por él, donde hay un grupo de creyentes en Cristo, y toca a la puerta; sale una joven, se levanta una joven para abrir la puerta, y cuando va a la puerta y escucha que es Pedro, de gozo no abrió la puerta. Regresa donde están las demás personas y les dice: "Es Pedro," ellos le dicen: "Rode, estás loca, es su ángel," ellos sabían que los creyentes en Cristo nacidos de nuevo tenían un cuerpo angelical.

Y por consiguiente toda persona creyente en Cristo que muere, lo que muere es su cuerpo físico, porque la persona, que es alma viviente, tiene ese cuerpo angelical, y sigue viviendo en cuerpo angelical, sigue viviendo en la misma clase de cuerpo que tienen los ángeles.

Recuerden que Cristo dijo que los creyentes en Él son como los ángeles. En el cuerpo angelical ni se casan ni se dan en casamiento, ni en el cuerpo físico glorificado que van a tener los creyentes en Cristo tampoco se casan ni se dan en casamiento, es mientras estamos en estos cuerpos terrenales, para la reproducción de la raza humana.

Y ahora, el vestido de boda es ese cuerpo angelical, es el Espíritu Santo, el cual es un cuerpo angelical de otra dimensión. En ese cuerpo angelical es que están todos los creyentes en Cristo que han muerto, han pasado al Paraíso porque ese cuerpo angelical es del Paraíso, de la sexta dimensión, de esa dimensión de los ángeles, de esa dimensión de la cual es el cuerpo angelical de Cristo llamado el Ángel del Pacto o Ángel de Dios que le aparecía a los profetas del Antiguo Testamento, y que por medio de ese cuerpo angelical, en el cual Dios moraba, hablaba a existencia todas las cosas que fueron creadas.

Toda la creación fue hablada a existencia por Dios a través de ese cuerpo angelical llamado el Ángel del Pacto, y también llamado el Verbo que era con Dios y era Dios, el cual se hizo carne y habitó en medio de la raza humana, y lo conocimos por el nombre de Jesús o Jesucristo nuestro Salvador. Por eso Él podía decir en San Juan, capítulo 8, versos 56 al 58:

"Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.

Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?

Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy."

Una persona que dice eso, puede ser conceptuada loca, porque cualquiera que lo conozca le dice: "Tú naciste en tal lugar, conozco tus padres," lo que le decían a Jesús: "Conocemos tus hermanos, tus hermanas, tus padres, y todas estas cosas". Pero Él no hablaba del cuerpo de carne que había nacido en Belén de Judea a través de la virgen María, Él hablaba del cuerpo angelical que era antes que Abraham, antes que Adán también, y antes que toda la creación.

Porque por medio de ese cuerpo angelical (Dios en Él), que salió de Dios y es el cuerpo angelical de Dios, es la imagen del Dios viviente, por medio de ese cuerpo angelical Dios habló a existencia todas las cosas, "todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho."

Es importante que sepamos quién es Jesucristo, porque de no saber quién es Jesucristo, entonces no sabemos porqué Su Sangre nos ha limpiado de todo pecado. Vean, San Juan, capítulo 1, verso 1 en adelante dice:

"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Este era en el principio con Dios.

Todas las cosas por él fueron hechas..."

Ahí tenemos el origen de la creación, todas las cosas por Él, por el Verbo, fueron hechas, el Verbo que es el cuerpo angelical de Dios o cuerpo angelical de Cristo llamado también el Ángel de Dios o Ángel del Pacto. Es un cuerpo teofánico, una teofanía:

"y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho."

O sea, toda la creación fue hecha por Él, nada fue hecho sin Él:

"En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres."

Y por consiguiente vino a vida, a existencia, a través de Él todas las cosas:

"La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.

Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.

Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.

No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.

Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo."

Cristo, el Ángel del Pacto, el cuerpo angelical de Dios, venía a este mundo, por eso cuando estaba aquí en la Tierra en el capítulo 8, verso 12 de San Juan, dice: "Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida."

"...En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció."

¿El mundo por quién fue hecho? Por Él, pero el mundo no le conoció:

"A lo suyo vino (o sea, a los judíos), y los suyos no le recibieron.

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios."

O sea, que estas personas que creen en Él obtienen el nuevo nacimiento, nacen como hijos de Dios en el Reino de Dios, no por medio de la unión de un hombre y de una mujer, sino por Dios a través de Su Espíritu que produce en la persona el nuevo nacimiento, y así como al nacer de nuestros padres ¿qué obtenemos? Un cuerpo en el cual nosotros como almas vivientes habitamos, y por el nuevo nacimiento obtenemos el Espíritu de Cristo, el Espíritu Santo, y por consiguiente ese cuerpo angelical llamado el Ángel que tiene cada persona.

La Iglesia primitiva tenía conocimiento de que cada creyente en Cristo tiene su ángel, el mismo Cristo también dice en una ocasión que "los ángeles de estos pequeñitos ven el rostro de mi Padre, cada día." Por lo tanto, está bien identificado en la Biblia que los creyentes en Cristo tienen su ángel, su cuerpo angelical, lo cual es el Espíritu Santo que es dado de parte de Dios a todos los creyentes en Cristo.

Es importante conocer estas cosas para así que nuestra fe esté bien fundada en Cristo, y saber de dónde hemos venido: hemos venido de la eternidad, hemos venido de Dios, estábamos en Dios eternamente, y en el Programa de Redención que Dios pensó llevar a cabo, estábamos nosotros. Fue por causa de nosotros que Dios ha traído un Programa de Redención, porque no es la voluntad de nuestro Padre celestial... "así no es la voluntad de nuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños." (San Mateo, capítulo 18, verso 14). Es el mismo pasaje donde dice, comenzando en el verso 11 del capítulo 18 de San Mateo:

"Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido."

O sea, que vino para salvarme a mí, ¿y a quién más? A cada uno de ustedes también, así que, aunque hubo un tiempo en que se extraviaron, se perdieron, luego viene un tiempo de salvación, de redención, por eso en las leyes y fiestas hebreas ustedes ven el año del jubileo, año de redención y así por el estilo, porque eso refleja las cosas que en el Cielo estarían sucediendo desde el Templo celestial.

Y ahora, San Lucas también, capítulo 19, verso *12, nos habla de estas mismas cosas:

"Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver."

Ese es Cristo, el cual se despidió de Sus discípulos y se fue al Cielo para recibir el Reino celestial, donde Él se ha sentado en el Trono celestial, y el que está sentado en el Trono es el que tiene el poder, es el Rey de ese Reino.

Algunas personas pensarán: "¿Y qué de Dios?" Dios está dentro del cuerpo angelical y cuerpo físico glorificado de Jesucristo. No es que haya un a persona sentada en un lado y otro al lado en el mismo Trono, es que Dios el Padre, dice Cristo que estaba en Él: "El Padre que mora en mí, Él hace las obras," ¿ven? Es que así como el ser humano es trino: alma, espíritu y cuerpo, Dios lo encontramos también como Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Dios dijo: "Hagamos al hombre a imagen, conforme a nuestra imagen y semejanza." la imagen es el cuerpo angelical, el espíritu; y la semejanza es el cuerpo físico, por eso el ser humano, siendo alma viviente, tiene un cuerpo espiritual llamado espíritu, y tiene un cuerpo físico de esta dimensión, y Dios el Padre tiene Su cuerpo espiritual, Su cuerpo angelical, llamado el Ángel del Pacto o Ángel de Dios, llamado también el Verbo; es un cuerpo teofánico de otra dimensión, un cuerpo como el cuerpo de los ángeles, y tiene Su cuerpo físico.

Y ahora, algunas personas preguntarán: "¿Y cuál es el cuerpo físico de Dios?" Tiene un nombre el cuerpo físico de Dios: Jesucristo, ese es el cuerpo físico de Dios, Emanuel, Dios con nosotros; el Verbo que era con Dios y era Dios se hizo carne y habitó entre los seres humanos, entre nosotros, esa es la semejanza física de Dios.

Por eso Jesucristo decía: "El que me ha visto a mí, ha visto al Padre," como usted puede decir que el que lo está viendo a usted, está viendo a usted que es alma viviente, pero realmente no está viendo su alma, lo que está viendo es su cuerpo físico, su casa terrenal; y los que veían a Jesucristo, estaban viendo el cuerpo físico donde Dios moraba en toda Su plenitud, ese es el cuerpo de Dios físico, el cual ya está glorificado y está sentado en el Trono celestial, y está allá como Sumo Sacerdote según el Orden de Melquisedec.

Ese es el misterio de Dios el Padre y de Cristo: que Cristo en Su cuerpo angelical es la imagen del Dios viviente, y en Su cuerpo físico es la semejanza física de Dios. Por eso Cristo podía decir: "El Padre y Yo, una cosa somos." Ese es el misterio más grande, el misterio de Dios, y ha sido revelado a los hijos e hijas de Dios.

Vean, San Mateo, capítulo 11... capítulo 11 de San Mateo, Cristo se regocija en Espíritu, (verso 25), capítulo 11, verso 25 en adelante dice, de San Mateo:

"En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.

Sí, Padre, porque así te agradó.

Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar."

Conocer al Padre y conocer al Hijo de Dios es por medio de la revelación que Cristo le da a la persona, dice: "Y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar." Tiene que ser por revelación de Jesucristo este entendimiento o conocimiento de Dios y de Jesucristo. Conocer a Dios el Padre y conocer a Jesucristo el Hijo de Dios, viene del Cielo.

Bien dijo Jesús en una ocasión en que preguntó primero: "¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?" Comienzan Sus discípulos a decir: "Unos dicen que Tú eres Elías, otros dicen que eres Juan el Bautista que ha resucitado, otros dicen que eres alguno de los profetas," todos concordaban que era un profeta, pero eso no basta, saber que Jesucristo era y es un profeta.

Cristo les pregunta a ellos: "Y vosotros, ¿ustedes, quién dicen ustedes que soy Yo, que es el Hijo del Hombre?" Pedro le dice: "Tú, Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente," esa es la revelación más grande que tuvieron los discípulos, Jesucristo le dice: "Bienaventurado eres Simón hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los Cielos." Una revelación directa de Dios el Padre.

Y ahora, es importante comprender quién es Jesucristo: es la parte física, el velo de carne de Dios, la semejanza física de Dios, el templo humano de Dios. Por eso en el capítulo 2 del Evangelio según San Juan, estando Cristo allá en el tiempo de la pascua y estando en el templo y habiendo sacado fuera, echado fuera a los mercaderes del templo, luego en el verso 18 en adelante, dice... capítulo 2, verso 18 en adelante de San Juan:

"Y los judíos respondieron y le dijeron: ¿Qué señal nos muestras, ya que haces esto (o sea, ya que sacó a los mercaderes del templo)?

Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.

Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás?

Mas él hablaba del templo de su cuerpo.

Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho."

La Escritura nos dice, San Pablo nos dice: "¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?" El ser humano es un templo para que habite Dios en él. Por eso se les anuncia el Evangelio de Cristo para que reciban a Cristo en su alma, en su corazón, que es el Lugar Santísimo de ese templo humano.

También tenemos templos terrenales, como el tabernáculo que construyó Moisés y como el templo que construyó el rey Salomón, y tenemos también el Templo celestial allá en la nueva Jerusalén o Jerusalén celestial; allá la Jerusalén celestial tiene un Orden sacerdotal, el Orden sacerdotal según Melquisedec, el Orden de Melquisedec, del cual Jesucristo es el Sumo Sacerdote, Él es ese Melquisedec que le apareció a Abraham en el capítulo 14 del Génesis y le dio pan y vino, tipo del cuerpo y Sangre de Cristo y tipo de la Santa Cena, del pan y el vino.

En el Cielo se llevan a cabo los asuntos religiosos del Reino celestial. Cristo es Rey y también Sacerdote y Juez, de ese orden celestial es que los creyentes en Cristo son reyes, son sacerdotes y son jueces. Ese orden celestial va a ser establecido en este planeta Tierra; y cuando sea establecido, entonces las cosas van a marchar bien en la Tierra.

Cristo dice a Sus discípulos que orando, ahí en el Padre nuestro, dice que orando pidamos que venga el Reino de Dios: "Venga Tu Reino, hágase Tu voluntad como en el cielo también en la tierra." La humanidad está esperando la venida del Reino de Dios, lo cual será la restauración del Reino de David en donde el Mesías Príncipe se sentará en el Trono de David y reinará sobre Israel y sobre todas las naciones.

Ahora, las personas que forman parte de la Iglesia del Señor Jesucristo, son aquellos que han recibido a Cristo como Salvador, son ciudadanos del Cielo, porque el nuevo nacimiento es del Cielo, es celestial, esas son las personas que tienen la vestidura de boda, el Espíritu Santo, el cuerpo angelical, y en el tiempo final, en el Día Postrero, recibirán la otra porción de la vestidura de boda que será el cuerpo glorificado.

Los que estén vivos, cuando los muertos resuciten en cuerpos eternos, glorificados, ellos estarán con la vestidura de boda completa, y los creyentes en Cristo que estarán vivos serán transformados y entonces estarán vestidos completamente con la vestidura de boda, tendrán la doble porción de vestidura: el cuerpo angelical y el cuerpo físico glorificado, y estarán listos para ir a la Cena de las Bodas del Cordero.

Por eso es que en la parábola de las diez vírgenes, a medianoche se oyó un clamor: "he aquí el esposo viene, salid a recibirle," ese fue el mensaje del precursor de la segunda Venida de Cristo, ese fue el mensaje que el Espíritu Santo estuvo dando a través del reverendo William Branham, que fue el precursor de la segunda Venida de Cristo, y causó un despertamiento espiritual, un avivamiento.

Luego transcurre el tiempo y salen a buscar aceite las vírgenes insensatas que no tenían el aceite (el Espíritu Santo), pero que son creyentes en Cristo, porque a través de la predicación del Evangelio de Cristo millones de seres humanos lo han recibido como Salvador, pero no todos han recibido el Espíritu Santo, no todos han obtenido el aceite del Espíritu Santo en sus lámparas, en sus vidas, en sus cuerpos.

Recuerden que también la persona es señalada en la Escritura como una lámpara, y también el espíritu de la persona es señalado como una lámpara, el espíritu del ser humano, del hombre, es "lámpara de Dios," dice Proverbios, capítulo 20, verso 27; y también Hebreos, capítulo 1, verso 5 al 7 dice que "Dios hace a Sus Ángeles, espíritus, y a sus ministros llama de fuego." Y también encontramos los siete Espíritus de Dios que se refiere a los siete mensajeros o Ángeles del Señor, Apocalipsis, capítulo 1, verso 1 en adelante aparecen ahí, y también aparecen en Apocalipsis, capítulo 5, como los siete ojos del Cordero.

Y ahora, hemos visto esos tipos y figuras porque Dios muestra las cosas celestiales, todas estas cosas espirituales las muestra con cosas que nosotros ya conocemos, como árboles, lámparas, y diferentes cosas de las que ya conocemos; menciona a los escogidos, a los hijos de Dios con y como ovejas, y el mismo Señor se identifica como un Cordero que sería inmolado.

Juan el Bautista, cuando presenta a Cristo, del cual él había que después de él vendría uno mayor que él, que los bautizaría con Espíritu Santo y Fuego, cuando lo ve dice: "He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo." Y si va a quitar el pecado del mundo, pues tiene que morir como Expiación, o sea, que ahí está mostrando que Cristo va a morir como el Cordero de Dios, Juan el Bautista en el capítulo 1, verso 27 al 36... 29 al 36 de San Juan, dice:

"He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo."

Y encontramos que San Pablo en Primera de Corintios, capítulo 5, verso 7, dice: "Porque nuestra pascua, la cual es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros." O sea, que aquella pascua y aquel cordero pascual que sacrificó cada familia en Egipto, cada familia hebrea para la preservación de la vida de los primogénitos, aplicó la sangre en el dintel y los postes de los hogares hebreos, y durante la noche de la pascua, en donde murieron los primogénitos egipcios, los primogénitos hebreos no murieron porque la sangre del cordero pascual había sido aplicada en la puerta, y dentro en los hogares hebreos estaba ese cordero pascual que había sido asado en fuego, y lo estaban comiendo, estaban comiendo la pascua.

Luego cada año para la misma fecha en medio del pueblo hebreo se lleva a cabo la fiesta de la pascua, al principio se efectuaba con un cordero asado, luego pudo cambiar o cambiaron esa parte, pero lo correcto es con un cordero asado, comiéndolo durante la noche de la pascua.

De ahí es que vienen las palabras de Cristo: "El que no coma mi carne y beba mi Sangre, no tiene vida permaneciente en sí." Pero ahora no hay que comer literalmente la carne, es creer; el que cree en Cristo, cree en Su muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados y como el Cordero de Dios, está comiéndose la carne y bebiendo Su Sangre, porque está creyendo en la Sangre de Cristo como la Sangre que nos ha limpiado de todo pecado.

"No solamente de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios," ¿ve? Usted come la Palabra por la fe, al creer, está comiendo. Ustedes han escuchado a personas que al escuchar cosas importantes o alguna noticia, dicen: "Yo esto no me lo puedo comer," sin embargo es: "Esto yo no lo puedo creer," pero los creyentes en Cristo creen la buena noticia que Jesucristo murió por nosotros en la Cruz del Calvario y con Su Sangre nos ha limpiado de todo pecado. Nos estamos comiendo la carne del Hijo del Hombre y bebiendo Su Sangre. Por la fe en Cristo, por la fe se hacen muchas cosas que están en el campo espiritual.

Y ahora, "EL VESTIDO DE BODA," se requiere para poder ir a la Cena de las Bodas del Cordero; las vírgenes prudentes tenían el vestido de boda, el Espíritu Santo, porque tenían el aceite en sus lámparas, en sus vidas, en su cuerpo; lo tenían dentro el Espíritu Santo, y por consiguiente tenían el vestido de boda, tenían el cuerpo angelical, y luego reciben el cuerpo físico glorificado en el Día Postrero, para lo cual recibió primero la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

El mismo que nos dio el cuerpo angelical, el Espíritu Santo, el vestido de boda espiritual, nos dará el vestido de boda físico: el cuerpo físico glorificado que Él ha prometido para todos nosotros para poder ir con Él a la Cena de las Bodas del Cordero.

Cuando eso ocurra, la puerta se cerrará, estará cerrada. Recuerden que en la parábola de las diez vírgenes, las que estaban preparadas, las que tenían el Espíritu Santo, el vestido de boda espiritual, el aceite, en sus lámparas, vino el esposo y las que estaban preparadas entraron con Él a las bodas y se cerró la puerta. La puerta de la Dispensación de la Gracia, la puerta de la misericordia, la puerta de esa dispensación se cierra, y ya nadie más puede entrar para formar parte de la Iglesia del Señor Jesucristo, ya se habrá completado la Iglesia.

También en la parábola que da en San Lucas, capítulo 13, versos 35 en adelante, nos habla de la puerta que será cerrada, y Cristo ya sabemos que es la puerta, ya nadie más podrá entrar por esa puerta para obtener el nuevo nacimiento. San Lucas, capítulo 13, versos 22 en adelante dice:

"Pasaba Jesús por ciudades y aldeas, enseñando, y encaminándose a Jerusalén.

Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo:

Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.

Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois."

¿Ven? Ahí muestra que la puerta va a ser cerrada, o sea, que vendrá un tiempo en que ya nadie podrá entrar por esa puerta que es Cristo para formar parte de la Iglesia del Señor, para formar parte de ese Templo espiritual, y por consiguiente para recibir el vestido de boda; ya todos los que recibirían el vestido de boda estarán dentro de la Casa de Dios, la Iglesia del Señor, y estarán listos para ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, al Cielo, a la Casa de nuestro Padre celestial, en lo que se le ha llamado en medio del Cristianismo el rapto o arrebatamiento de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y eso está muy cerca, pues Cristo dijo que cuando veamos cumpliéndose las señales que Él mencionó en San Mateo, capítulo 24, y San Lucas, capítulo 21, "levantemos nuestras cabezas al Cielo porque nuestra redención está cerca," o sea, nuestra adopción, la transformación de nuestro cuerpo, para tener cuerpos eternos, inmortales, cuerpos glorificados; esa es la redención del cuerpo, la adopción de los hijos e hijas de Dios con cuerpos eternos, inmortales, como el cuerpo glorificado de Jesucristo nuestro Salvador, y entonces todos seremos a imagen y semejanza de Jesucristo nuestro Salvador y por consiguiente a imagen y semejanza de Dios.

"EL VESTIDO DE BODA." el Espíritu Santo, que es la primera parte, la primera porción, y la segunda porción el cuerpo glorificado que hemos de tener cuando Cristo nos transforme, y entonces seamos como Él, porque la promesa es que seremos como Él. Filipenses, capítulo 3, verso 20 al 21 dice:

"Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas."

¿Para qué estamos esperando la Venida del Señor? Para nuestra transformación. Él transformará nuestro cuerpo para que sea semejante al cuerpo de la gloria Suya, para que sea semejante al cuerpo glorificado que Él tiene, y así llegaremos todos a ser iguales a Jesucristo, con Vida eterna física también, la cual Él nos dará; como nos ha dado Vida eterna espiritual, nos dará vida física eterna y seremos jóvenes para toda la eternidad, representando de 18 a 21 años de edad.

Si alguien necesita esa transformación, si alguien necesita ese cuerpo lo más pronto posible, soy yo, porque el que tengo ya tiene 71 años, y en estos cuerpos físicos ya va pasando de los 18 a 21 años y van las cuatro luces, rayos de luz, que tiene la persona cuando nace, van apagándose como las lámparas de pilas, que se van agotando poco a poco, y ya usted va viendo que alumbra menos cada día.

Así pasa con el cuerpo físico, van apagándose esos rayos de luz uno a uno, y ya a lo último le queda el último, y por eso cuando la persona ya está muy anciana, ya tiene menos energía, menos fuerza, y la visión se va agotando en algunas personas, ya los días se van acabando. Pero deseamos pasar a un cuerpo glorificado y eterno sin ver muerte, porque habrá un grupo de personas, prometido en la Escritura, que no verán muerte, sino que serán transformados estando vivos.

Esos serán los que tendrán el vestido de boda, el Espíritu Santo, y por consiguiente el cuerpo angelical, cuerpo teofánico, que han recibido al recibir el Espíritu de Cristo y por consiguiente han obtenido el nuevo nacimiento, han nacido en el Reino de Dios, han nacido del Cielo, pertenecen a ese Reino celestial. Bien dijo Cristo: "No temáis manada pequeña, porque al Padre le ha placido daros el Reino."

Y ahora, esperamos la otra porción para tener la doble porción: cuerpo angelical y luego cuerpo físico glorificado, y así estaremos vestidos completamente con el vestido de boda para ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. Dice que son bienaventurados los que son convidados a la Cena de las Bodas del Cordero, esos son los que tienen el vestido de boda, esos son los que han sido vestidos, que se les ha concedido ser vestidos de lino limpio y resplandeciente, porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Y aquí en Apocalipsis dice, 19, verso 7 al 8, dice:

"Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado."

Estamos en un tiempo de preparación, este es el tiempo más glorioso de todos los tiempos. En algún momento se completará la Iglesia del Señor Jesucristo, en algún momento Cristo saldrá del Trono del Padre y se convertirá en el León de la tribu de Judá, Rey de reyes y Señor de señores, tomará el Título de Propiedad, el Libro sellado con siete Sellos que es el Libro de la Vida del Cordero donde está mi nombre escrito, ¿y el de quién más? De cada uno de ustedes también. Lo abrirá en el Cielo y hará Su Obra de Reclamo, resucitará a los creyentes que murieron, y a los vivos los transformará, y así habremos llegado a la meta de la glorificación, a la meta de ser iguales a Jesucristo nuestro Salvador, porque ese es el programa que Él tiene y ha estado llevando a cabo en beneficio de cada uno de nosotros.

"EL VESTIDO DE BODA." Ese ha sido nuestro tema para esta ocasión, el vestido de boda es para todos los que reciben a Cristo como único y suficiente Salvador. Si hay alguno que todavía no lo ha recibido como Salvador, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted, para que Cristo le reciba en Su Reino y le coloque el vestido de boda, el Espíritu Santo.

Los niños de diez años en adelante también pueden pasar acá al frente para que queden también incluidos en la oración que estaremos haciendo por todos los que están viniendo a los Pies de Cristo nuestro Salvador. Los que están en otras naciones también pueden venir a los Pies de Cristo nuestro Salvador, Cristo tiene lugar en Su Reino para cada uno de ustedes también.

El Siervo, el Espíritu Santo, dijo al Padre: "Se ha hecho como mandaste y todavía hay lugar," por lo tanto, hay lugar en el Reino de Cristo, en la Casa de Dios para ustedes que todavía no han recibido a Cristo como Salvador, hay lugar en la Casa de Dios, en el redil del Señor. Por lo tanto, bien pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo para que oremos por usted y Cristo le reciba en Su Reino.

Lo más importante es la Vida eterna, vivir en esta Tierra y estar conscientes de que existimos, de que somos seres humanos, de que tenemos alma, de que pensamos, de que sentimos, de que somos reales, y no tener la esperanza de vivir eternamente, es una cosa muy triste.

Toda persona desea vivir eternamente, y toda persona tiene la misma oportunidad para obtener la Vida eterna por medio de Jesucristo nuestro Salvador. Cristo dice: "El que a mí viene, Yo no le echo fuera," o sea, lo recibe en Su Reino, Él dijo: "El que me confesare delante de los hombres, yo le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos" (San Mateo, capítulo 10, versos 32 al 33), y también dice: "El que me negare delante de los hombres, yo le negaré delante de mi Padre que está en los cielos."

Si le negamos, Él nos negará delante del Padre celestial, si le confesamos delante de los hombres como nuestro único y suficiente Salvador, Él nos confesará delante del Padre celestial como creyentes en Él que lo hemos recibido como nuestro único y suficiente Salvador, y el Padre celestial nos dará la entrada a Su Reino eterno.

Todavía pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo nuestro Salvador los que están presentes y los que están en otras naciones.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador. Si falta alguno por venir a los Pies de Cristo, puede hacerlo, ya sea que esté aquí presente o esté en otra nación, en otro país.

Con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, y nuestros ojos cerrados, los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos, repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón. Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo, dado a los hombres en que podemos ser salvos. Creo en Tu primera Venida y creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, doy testimonio público de mi fe en Ti, y te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre.

Señor Jesucristo, sálvame, he creído en Tu muerte en la Cruz del Calvario y la redención que has efectuado allí en favor mío y en favor de todo ser humano. Señor, has realidad la salvación que ganaste en la Cruz del Calvario para mí y para todo ser humano. Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente Salvador, Él dijo:

"Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado."

Usted me dirá: "Quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible, porque Él dijo: ‘El que creyere y fuere bautizado, será salvo,’ ¿cuándo me pueden bautizar?" Es la pregunta desde lo profundo de vuestro corazón. Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El mismo Cristo fue donde Juan estaba bautizando, Juan el Bautista, y cuando Juan lo ve que entra a las aguas del Jordán para ser bautizado, Juan le dice: "Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí para que yo te bautice?" Jesús le dice: "Nos conviene cumplir toda justicia," entonces lo bautizó, y cuando subió de las aguas bautismales, vio al Espíritu Santo descender sobre Jesús y permaneció sobre Jesús.

Si Jesús tuvo necesidad de ser bautizado por Juan el Bautista, cuánto más nosotros tenemos necesidad de ser bautizados, y es un mandamiento del Señor Jesucristo. Millones de personas que han recibido a Cristo como Salvador, han sido bautizados en agua en el Nombre del Señor y Cristo los ha bautizado con Espíritu Santo y Fuego y ha producido el nuevo nacimiento en esas personas, les ha dado la vestidura de boda.

El bautismo en agua es tipológico, el agua, al ser bautizados no quita los pecados de la persona, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado, por lo tanto, el bautismo en agua es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo, es tipológico el bautismo en agua.

Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo, y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado. Y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. Tan sencillo como eso es el simbolismo del bautismo en agua, y es un mandamiento de Cristo nuestro Salvador en el cual nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección.

Por lo tanto, conscientes del significado del bautismo en agua en el Nombre del Señor, bien pueden ser bautizados y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino glorioso de Jesucristo nuestro Salvador.

Dejo al ministro Ricardo Villagrán para que les indique cómo hacer para ser bautizados, y en cada país y en cada lugar dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma, continúen pasando todos una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

"EL VESTIDO DE BODA."

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