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Muy buenos días, amables ministros, ayudantes de ministros, colaboradores, damas, jóvenes, y todos los presentes y los que están a través del satélite Amazonas o de Internet en diferentes naciones.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Estuvieron viendo las actividades de las concentraciones que se llevaron a cabo en la República Mexicana, y también en Nueva York y otras naciones, unas dieciséis a diecinueve naciones a la misma vez, simultáneamente, lo cual fue un éxito a nivel de todos los países, y aprecio mucho que todos ustedes se unieron a esta campaña "Alcemos nuestra voz: Paz en Tierra Santa," la cual continúa hasta que haya paz en Tierra Santa; no la podemos dejar a medias, a mitad de camino, sino hasta que haya paz en Tierra Santa continuaremos trabajando por la paz de Tierra Santa. "Porque de Jerusalén saldrá la paz como un río para todas las naciones," dice la Escritura, por lo tanto, si hay una promesa de que va a haber paz, alguien tiene que trabajar para que surja la paz en Tierra Santa. Y entonces hay que trabajar con visión profética, con visión de lo que ya Dios ha prometido, y para Dios llevar a cabo Su Programa siempre tiene un socio y es el ser humano, y es con el ser humano con quien Dios lleva a cabo Su Programa y en favor del ser humano.

Vimos también las entrevistas que se hicieron a diferentes parlamentarios en diferentes países, y también a vicepresidentes, y fue un éxito también.

También estuvieron viendo cómo va el proyecto de la Gran Carpa Catedral, y vimos que va muy bien, y está ya muy cerca a comenzar pronto los trabajos ya en el terreno; primero, pues, la Biblia dice que hay que reunir todo el material primero, y después trabajar.

Así que, se reúne primero, como Dios lo ordena a Moisés cuando fue a hacer el tabernáculo, a Salomón también, el rey David ya le tenía más de la mitad almacenado, y le dijo: "Si falta algo, ahora te toca a ti." O sea, "para que hagas también algo", no todo se lo iba a dejar ya listo el rey David, porque el rey David también pensaba que él iba a hacer ese templo, porque ya había tenido la visión; había dicho: "Todo eso fue trazado por el dedo de Dios," y después Dios le dice: "Pero tú no lo vas a hacer, lo va a hacer tu hijo." Y no se puso molesto, le dijo a su hijo: "Bueno, Dios ha dicho que yo no lo puedo hacer porque he derramado mucha sangre, pero me dijo que tú lo vas a hacer, por lo tanto aquí ya está el material, mucho oro, mucha plata, mucho bronce, mucho hierro, madera también, piedras, y lo que falte, ponlo tú."

Ya David, pues estaba por despedirse. Murió joven, unos 70 años si saca la edad porque trabajó, comenzó como rey a los 30 años; reinó treinta y siete en Hebrón fue (por ahí), con las dos tribus, la de Judá y la de Benjamín, y después los otros príncipes de las otras diez tribus, que no se habían unido todavía a David, sabían que David había sido ungido para ser rey sobre todas las tribus (vinieron a él los líderes), y le ofrecieron que fuera rey sobre las otras diez tribus también, y así unificó todas las tribus de Israel, y tuvo un reino unificado de las doce tribus de Israel. O sea, que reinó siete primero y treinta y tres después, son cuarenta, y treinta años que tenía cuando comenzó a reinar sobre las dos tribus primero; son setenta años (joven, un año más joven que yo).

Pero no importa el tiempo que uno viva en la Tierra, lo importante es vivirlo en el Programa de Dios, haciendo lo que debe hacer mientras está vivo; no dejando para más tarde lo que deba hacer, sino siempre haciendo lo que debe hacer cada día y cada año hacerlo sin esperar el otro año. Algunos dicen: "Si yo tuviera mucho dinero, yo haría tal y tal cosa," pero no puede hacer tal y tal cosa porque no lo tiene, pues haga todo lo que pueda con lo que tiene. No esté dependiendo de lo que no tiene, dependa de lo que tiene, y use lo que tiene, entonces Dios lo bendecirá y tendrá más.

Porque al que tiene, le será dado ¿a cuál? Al que hizo algo, con lo poco o por lo que le había sido dado, después fue bendecido trabajando y se multiplicó; y después un talento que otro no lo usó, le fue dado al más que tenía. O sea, que al que tiene, le será dado más; al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado porque no lo usó para la Obra de Dios, por lo tanto no almacenó nada en el Reino, no hizo nada, y por consiguiente no tiene nada; y aún lo que tenía no era de él, el dueño, que es Dios, se lo quitó.

Por eso hay que trabajar en la Obra, hay que hacer tesoros en el Reino de los Cielos como dice Cristo: "Haced tesoros en el Cielo," y ahí es donde está seguro nuestro tesoro. Por todas las labores que hagamos en el Reino de Cristo, Cristo dice:

"He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra."(Apocalipsis, capítulo 22, verso 12).

O sea, eso es aparte de la salvación, porque la salvación es gratuita, no es por lo que usted hace sino porque usted creyó en Cristo; y por lo que hizo Jesucristo en la Cruz del Calvario por nosotros, porque nuestro nombre está escrito en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, y Él murió por los que están escritos allí, para redimir a todos los hijos e hijas de Dios. Pero en cuanto a los galardones, ya eso tiene que ver con las labores que la persona haga en la Obra del Señor. Porque el que no hizo nada, pues no puede esperar un galardón; el que hizo mucho, pues sin esperar nada, Cristo es el que se encarga de eso, por lo tanto no se preocupe si va a ser mucho o poco lo que usted va a recibir, va a recibir de acuerdo a como usted haya trabajado. Eso no le debe preocupar a usted, a usted lo que le debe preocupar es aprovechar bien el tiempo trabajando al máximo, después las cuentas las lleva Cristo.

El récord lo lleva Cristo allá, no se ponga a sacar un récord y decir: "Yo voy a tener tal cosa porque, mira, aquí hice este año y este año…" no, deje que Cristo lleve el récord allá con el Ángel que aparece en el relato que da el reverendo William Branham cuando él estuvo allá y vio pasando lista, y las personas llegando, y el Ángel ministrador que estaba al lado leía el nombre, y se presentaban, y Cristo entonces le hablaba, vamos a decir, Su secretario personal. Así que, no se preocupen en esa parte, porque lo que está allá está seguro, y lo que tengamos acá, asegurarlo allá, almacenando al máximo allá en el Reino de Cristo.

Así que, en el Reino de Cristo todo va bien, en la Iglesia del Señor Jesucristo todo va bien, con luchas, porque siempre hay luchas, si Cristo las tuvo, los profetas anteriores a Cristo también las tuvieron, los apóstoles las tuvieron, los mensajeros con su grupo las tuvieron también, los persiguieron, pues es normal las pruebas, los problemas, las luchas, porque el enemigo no quiere que Cristo obtenga la victoria. Es una disputa, una guerra, que viene aún desde antes de existir el planeta Tierra; viene de lejos. La lucha que comenzó en el Cielo, la batalla que comenzó en el Cielo, vino a ser luego entre los seres humanos, el enemigo de Dios luchando en contra de Cristo y el Programa de Cristo, y por consiguiente luchando el enemigo de Dios en contra del ser humano.

Así que, hay dos reinos en lucha: el Reino de Cristo (el Reino de Luz), y el reino de las tinieblas (el mal). El reino de las tinieblas con el príncipe del mal, el príncipe de las tinieblas, que es el diablo, y el Reino de Luz, el Reino de Cristo, con Cristo a la cabeza. Dos líderes importantes que han estado luchando por millones o billones de años. Pero la historia ya está profetizada, lo que será la historia, y será que el diablo será echado en el lago de fuego y destruido, y Cristo gobernará sobre este planeta Tierra, sobre el trono de David, y sobre toda la humanidad y sobre todo el Universo. Ya Él recibió el Reino en el Cielo, el Trono, al sentarse en el Trono, y el que se siente en el Trono es el que recibe el Reino.

Pero ahora falta el Trono de David, está incluido en la Redención, pero falta que se materialice, porque Él es el heredero al Trono de David; pero se tiene que materializar eso, y por consiguiente, la lucha será, ya no por el Trono celestial, ya el diablo lo perdió; si no estaría reinando desde el Trono celestial, y Dios tenía que obrar a través de él, y para obrar a través del diablo, ¿cómo sería? El diablo encarnado en Judas Iscariote.

El Mesías tenía que morir en un madero, se equivocó de madero Judas, tenía que ser en una cruz romana; pero hay detalles que Dios no da para que el diablo no los imite. Y con lo que hizo Judas Iscariote, no logró lo que se requería, solamente el ir adonde le tocaba ir. Allá de seguro cuando Cristo llegó también lo encontró, pero Cristo fue para dejar allá los pecados que quitó del ser humano, quitarle las llaves del infierno y de la muerte, abrir, salir del infierno, pasar por el Paraíso, donde estaba Abraham, Isaac y Jacob, que antes era cerca, era allá en esa área, pero que los separaba un gran abismo. ¿Y cómo pasó de un lado a otro? Eso Cristo lo sabe, pues ya... si caminaba sobre las aguas, no hay ningún problema para Él pasar de un lado a otro, Él sabía; o que hubiera algún lugar por donde hubiera alguna puerta y Él tenía las llaves.

Así que, Él sabe, y Él las tiene, por lo tanto Él sabe cómo hizo para salir del infierno, de la quinta dimensión, y pasar adonde estaba Abraham, Isaac y Jacob, y sacarlos de allí en la resurrección, el día de la resurrección, domingo en la mañana, y luego aparecer ellos a sus familiares para aparecer jovencitos a sus descendientes; y Cristo aparecer a Sus discípulos, y también a María y a los demás que estaban en la casa de familia, ya fueran ellos hijos de José, que había sido viudo quizás, y tenía hijos también cuando se casó con María, o que fueran hijos de José y María; eso lo dejamos para cuando estemos allá con ellos, y entonces conoceremos mejor la historia.

Y aparecerle Cristo también a Sus discípulos, y como María era también de las discípulas de Cristo, pues entonces estaba con ellos esperando al Señor. Fue una…la primera noticia de la resurrección de Cristo la dieron mujeres, estaban más despiertas; es que las mujeres son las que madrugan para preparar el tinto, el café en la mañana, y algunas veces a despertar al esposo; y son las últimas que se acuestan también, pues después que todas las personas comen en la casa, tienen que fregar, lavar los trastes, y ya se acuestan más tarde. Trabajan más que los hombres en cierto sentido, pero el hombre va a la calle, al trabajo, a buscar el sostén de la familia, trabajar para ganar dinero, y algunas mujeres también lo hacen cuando la necesidad en el hogar así lo requiere.

Así que, podemos ver que cada uno tiene su función, y así también es en lo espiritual. La ayuda idónea de Cristo es Su Iglesia, porque Él es el segundo Adán y Su Iglesia es la segunda Eva. Él es el Verbo, la Palabra, el Verbo, la Palabra en forma de cuerpo teofánico, cuerpo angelical.

"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Este era en el principio con Dios.

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho…

Y aquel Verbo (dice más adelante) fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad."

"LA PALABRA VERDADERA."

Cristo es el Verbo, la Palabra verdadera, en forma de cuerpo angelical, llamado el Ángel del Pacto, llamado también el Espíritu Santo, porque un espíritu es un cuerpo de otra dimensión, parecido a nuestro cuerpo físico pero de otra dimensión, de la dimensión de los ángeles.

La Escritura nos dice que en el principio, lo primero que se vio, fue una Luz, una pequeña luz suave, que salió de Dios: El Verbo, Cristo en Su cuerpo angelical. Y es la Columna de Fuego, salió de Dios, o sea que no fue hecho aparte, sino que salió de Dios, por eso es parte de Dios, es el cuerpo angelical de Dios, por eso dice: "Y aquel Verbo fue hecho carne."

Ahora, ese es el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, que Dios aparece como Padre, Hijo y Espíritu Santo, y dice: "Y estos tres son Uno." Y creó al ser humano a Su imagen y semejanza; al crear al ser humano a Su imagen y semejanza, entonces el ser humano es trino: alma, que es lo que en realidad es el ser humano, y es equivalente a Padre, al Padre, a Dios; y es lo mayor en el ser humano, como también cuando se habla de Padre, Hijo y Espíritu Santo, Cristo dijo: "El Padre mayor es que Yo." ¿Ven? Así que, en Dios, Padre equivale al alma en la persona, o el alma de la persona equivale a Padre.

Y luego, espíritu en la persona equivale al Espíritu Santo, al Verbo, o sea, al cuerpo espiritual o angelical de Dios, que es la imagen del Dios viviente, y la imagen del ser humano es su cuerpo espiritual, el espíritu de la persona, porque un espíritu es un cuerpo de otra dimensión. Por eso cuando el cuerpo físico de la persona muere, lo que murió fue la casa terrenal, el atrio, equivale al atrio en el templo; el espíritu equivale al lugar santo, y el alma equivale al Lugar Santísimo.

Y entonces, la persona sigue viviendo, porque la muerte del cuerpo físico no es la muerte del cuerpo espiritual, son dos cuerpos, por lo tanto son dos muertes, una diferente a la otra. La muerte del cuerpo espiritual no se logra con un accidente automovilístico, con una enfermedad física o con fuego, ya eso tiene que ver con el mundo espiritual; pero el cuerpo físico es el más frágil, hasta con una cáscara de guineo si resbala, se cae y se puede matar; así que, es frágil, y por consiguiente nuestra vida en la Tierra es corta a causa de los problemas que hay de salud, la edad del ser humano se ha vuelto más corta, aunque hubo tiempo que era más corta que ahora, pero hubo otros tiempos que duraban hasta 969 años (Matusalén). Adán vivió como unos 930 años por ahí, Noé vivió como unos 950 años, y así por el estilo. ¿Ven?

Así que, la vida del ser humano se ha acortado del diluvio para acá, y aún del diluvio para acá Noé vivió 950 años, y muchos de los hijos de Noé vivieron 600 y pico de años, o sea que en aquellos días se vivía más que ahora.

El ser humano, por causa del pecado, su edad se ha venido acortando, y entonces los problemas del medio ambiente y un sinnúmero de problemas más han causado ese acortamiento de la edad; las mezclas también, cuando los hijas de los hombres se casaban con los hijos de Dios (los hijos de Dios se casaban con los hijas de los hombres), o sea, ahí hay dos razas mezcladas, y las mezclas, pues, traen los problemas de esa raza juntado con los problemas de ésta, ya se hacen mayores los problemas; las enfermedades y todos esos problemas entraron por el pecado original, y entraron al cuerpo físico, por lo tanto ya estaban esos problemas en la raza de la serpiente; todos esos problemas vinieron de allá, estaban en esa raza de la serpiente, y por consiguiente pasaron a la raza humana. La raza de la serpiente tenía muerte, enfermedades, todas esas cosas, por eso lo encontramos en esos descubrimientos arqueológicos seres de los cuales la ciencia dice que era el hombre en su tiempo de millones de años atrás, pero el ser humano realmente comenzó con Adán, y de ahí el ser humano comenzó a vivir en la Tierra con cuerpo físico.

Ahora, antes de tener cuerpo físico, no sabemos cuánto tiempo Adán vivió en el cuerpo angelical sin el cuerpo físico, no está determinado cuánto tiempo pasó de que recibió el cuerpo angelical y después el cuerpo físico. En el cuerpo angelical, pues, aparecía como una columna de fuego, guiaba los animales dondequiera, o podía verse, dejarse ver de los animales como una persona, un ángel, o es cuerpo angelical; y los hijos de Dios son como los ángeles en el cuerpo angelical también.

Por lo tanto, cuando el mismo Dios aparece en Su cuerpo teofánico, aparece como un Ángel, el Ángel de Dios, y "ángel" también significa "mensajero." Cuando se dice "el Ángel de Dios," ahí se está hablando del cuerpo angelical de Dios. Por eso Manoa sabía que el que le había aparecido es un ángel, pero vino a saber que era el Ángel de Dios cuando subió en la llama de fuego, y entonces dijo: "Hemos de morir porque hemos visto a Dios cara a cara." Habían visto a Dios cara a cara en el cuerpo angelical, no habían visto a Dios en el alma, sino en el cuerpo teofánico, habían visto la imagen del Dios viviente; y la imagen del Dios viviente es Cristo en Su cuerpo angelical, dice Hebreos, capítulo 1… hay que saber quién es Cristo, la Palabra, el Verbo, el Verbo en teofanía, y después veremos el Verbo en letra, y el Verbo en Palabra hablada. Dice Hebreos, capítulo 1, verso 1 al 3:

"Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo…"

Ahí tenemos el principio de la creación, cómo Dios creó el Universo. Y me dijeron hace pocos días, en el recorrido que tuve, que la ciencia ha estado descubriendo que antes de la creación, antes de originarse la creación, hubo una energía: Cristo, el Verbo, la imagen que salió de Dios, la imagen de Dios. Aquí dice:

"…a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo…"

Pues, antes de crearse el Universo, tenía que estar allí el Creador, y el Creador tenía que tener Su cuerpo angelical a través del cual hablar a existencia la Palabra creadora.

"…el cual, siendo el resplandor de su gloria (ve? El resplandor de Su Gloria, ahí tienen esa energía) y la imagen misma de su sustancia…"

Lo visible de Dios, se hizo visible; pero antes de eso, no había nada visible; Dios, no existía nada más, solamente Dios.

"…y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder (o sea, que Dios, con y a través de Su cuerpo angelical, sustenta toda la creación, todas las cosas) habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo…"

O sea, por medio de Su cuerpo físico que fue ofrecido en Sacrificio vivo en la Cruz del Calvario, así efectuó la purificación de nuestros pecados.

"…se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas."

Se sentó en el Trono de Dios, obtuvo el poder, por eso dice: "Todo poder me es dado en el Cielo y en la Tierra." (San Mateo, capítulo 28, versos 16 y 20). Y Él había dicho en el capítulo 26, verso 64: "Y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios," y lo cumplió. Él conocía el plan, porque Él es la imagen del Dios viviente, el cuerpo angelical de Dios, Cristo en Su cuerpo angelical como el Ángel de Dios, el Mesías en Su cuerpo angelical, y después el Mesías en Su cuerpo físico, el Ungido con la Presencia de Dios, porque "Mesías" lo que significa es "Ungido."

Ahora estamos viendo quién es Cristo, quién es Jesucristo antes de tener Su cuerpo físico que nació a través de la virgen María. Él es la imagen del Dios invisible, el cuerpo angelical de Dios, por eso podía decir: "Antes que Abraham fuese, Yo soy." (San Juan, capítulo 8, versos 56 al 58). Y siendo antes que Abraham, también es antes que Noé, es antes que Adán también. Colosenses, capítulo 1, ahí tenemos mas información sobre Jesucristo para que así conozcamos quién es Aquel en el cual hemos creído, y por consiguiente conozcamos el misterio de Dios el Padre, y de Cristo. Y Colosenses, capítulo 2, verso 2 al 3, dice:

"…para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento."

En ese misterio de Dios el Padre, y de Cristo, están escondidos todos los tesoros del conocimiento y de la sabiduría, y es necesario que conozcamos ese misterio de Dios el Padre, y de Cristo. Dios estaba en Cristo reconciliando consigo mismo al mundo; Dios en Cristo, ese es el misterio de Dios el Padre, y de Cristo. Es que, así como nosotros tenemos, somos alma viviente, y tenemos un cuerpo espiritual llamado espíritu, y tenemos un cuerpo físico, también Dios, porque Dios hizo al hombre a Su imagen, que es el cuerpo espiritual, y que es el espíritu del ser humano, como el Espíritu de Dios, y el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo, es el Ángel del Pacto, es Cristo en Su cuerpo angelical, es el cuerpo angelical de Dios; y el ser humano tiene un cuerpo espiritual, angelical, que es el espíritu de la persona.

Cuando Pedro estuvo preso allá en el libro de los Hechos, encontramos que el Ángel de Dios lo libertó de la cárcel, él pensaba que era una visión o que estaba soñando, y siguió caminando. El Ángel le dice: "Sígueme," y pasa, las puertas se abren y pasa Pedro con el Ángel, y cuando llegan a la calle, ahí lo deja el Ángel.

Y ahora Pedro se va, se da cuenta que no era visión, era realidad, se va a la casa que están orando por él, y cuando toca a la puerta una joven llamada Rode fue a abrir la puerta, y de gozo no abrió la puerta, y regresa adonde estaban los que estaban orando por él, porque escuchó la voz de Pedro, y le dice a ellos: "Es Pedro el que toca la puerta." Los que están en la casa le dicen: "Rode, estás loca, es su ángel (o sea, su cuerpo espiritual, su cuerpo angelical)," pero ella dice: "No, ¡es Pedro!" Cuando abrieron la puerta era Pedro.

Es que cuando los cristianos mueren, siguen caminando en su cuerpo espiritual, porque el cuerpo espiritual sale del cuerpo físico, y por consiguiente queda muerto el cuerpo físico, porque el cuerpo sin espíritu está muerto. Por eso cuando… la resurrección es sencilla: cuando los profetas del Antiguo Testamento, o Jesús, iban a un lugar donde había muerto alguna persona y le pedían que lo resucitara, pues Él llamaba al espíritu que se había ido y entraba de nuevo al cuerpo, en palabras de acá, más sencillas. ¿Cómo lo hacía? Él sabe cómo lo hacía. Llamó a Lázaro: "Lázaro, ¡sal fuera!" y salió de la tumba. También el joven, hijo de una viuda de Naín, que lo llevaban ya en la caja, en el féretro, y lo llevaban a enterrar, y Él tuvo compasión de la viuda, era el único sostén; pone la mano sobre el féretro, y todo el mundo se detiene, y ya sabían quién era, y tuvo compasión de la señora viuda, y le dice al joven que se levante, y se levantó; y se lo entregó a la madre, y todos tuvieron gran temor, dijeron: "Dios ha visitado a Su pueblo, porque un gran profeta se ha levantado entre nosotros."

Y ahora, el espíritu del joven, porque cuando muere, pues sigue caminando, pero el alma de la persona dentro del cuerpo espiritual, angelical, sigue caminando, y cuando Jesús le dice que se levante, entra al cuerpo de nuevo y se levanta, en términos... es lo que pasó. Pero por orden del mismo Creador, del mismo Dios que estaba en Jesús, porque las obras que Jesús hacía, Él dice: "No las hago de mí mismo, el Padre que mora en mí Él hace las obras." Eran las obras de Dios a través de Jesús.

La resurrección de un muerto o la salud para un enfermo, ¿qué sería: más fácil o más difícil que crear el Universo completo? Pues Dios a través de Jesús en Su cuerpo angelical creó el Universo completo. Jesucristo en Su cuerpo angelical es el Ángel del Pacto, es el Verbo que era con Dios, era Dios, y seguirá siendo Dios, porque Dios no dejará Su cuerpo angelical, esa es Su imagen.

Y ahora, encontramos que este asunto de los milagros, era Dios hablando a través de Jesús, como también a través de los profetas en diferentes tiempos. Y los mensajes que los profetas hablaban al pueblo, no los hablaban de sí mismos, hablaban ungidos por el Espíritu de Dios, dice San Pedro y dice también Zacarías, capítulo 7, verso 11 al 12. Dios por medio de los profetas, por medio de Su Espíritu, traía el mensaje al pueblo, por eso era la Palabra de Dios, creadora, y por eso, al ser hablada, venía a ser la Palabra; mientras tanto era el pensamiento divino, por eso se requiere el instrumento para, por medio de él, Dios, por medio de Su Espíritu, hablarle al pueblo y venir a ser esa la Palabra de Dios para el pueblo.

Mientras tanto, es el pensamiento divino que pasa al Espíritu Santo, a la imagen del Dios vivo, a Cristo en Su cuerpo angelical, y luego tiene que pasar a través de un velo de carne al pueblo; ese es el orden divino para hablarle al pueblo.

Por eso dice Moisés: "Profeta como yo os levantará el Señor vuestro Dios; a él oiréis." También dice: "Profeta como yo (ahí mismo dice en Deuteronomio)…" Vamos a leerlo para que lo tengan claro, porque ese es el orden divino y muchas personas quieren oír la Voz de Dios pero no saben cómo es que está establecido que el pueblo escuche la Voz de Dios. Capítulo 18 de Deuteronomio, versos 15 al 19, dice:

"Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis…"

Y luego, del verso 17 en adelante dice, al 19:

"Y Jehová me dijo: Han hablado bien en lo que han dicho.

Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú (o sea, Dios le dice a Moisés); y pondré mis palabras en su boca (¿dónde Dios coloca Su Palabra? En la boca del profeta que Él levanta para el pueblo), y él les hablará todo lo que yo le mandare."

El profeta no está llamado a hablar sus propios pensamientos, sus propias ideas, sino la Palabra que Dios coloca en el corazón, en la mente y en la boca de ese hombre para que la hable al pueblo. Y esa es la Palabra hablada, ése es ASÍ DICE EL SEÑOR, y por consiguiente, ese es el Verbo, la Palabra, en forma hablada. Luego también esa Palabra queda escrita, y es la Palabra, el Verbo, en letra para el pueblo, para que así tengan todo el tiempo lo que fue hablado por Palabra de Dios, eso es la Biblia desde el Génesis hasta Apocalipsis: la Palabra de Dios, por eso se le llama a la Biblia, la Palabra de Dios, que ha sido traída por inspiración, por medio de Dios a través de Su Espíritu Santo, usando diferentes instrumentos a través de la historia de la raza humana.

"Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta."

No querer escuchar las palabras que Dios habla, que Dios coloca en la boca de ese hombre, delante de Dios tiene una responsabilidad la persona de escuchar la Voz de Dios que es hablada por el Espíritu Santo a través de ese profeta que Él envía. Hay profetas para edades, que son etapas en cada dispensación, y hay profetas dispensacionales, la clase de profeta dispensacional es la mayor. Es así, es tan así que solamente Dios tiene siete profetas dispensacionales, que son: Adán para la Dispensación de la Inocencia, Set para la Dispensación de la Conciencia, Noé para la Dispensación del Gobierno Humano, que es la tercera dispensación; Abraham para la Dispensación de la Promesa, que es la cuarta dispensación; Moisés para la quinta dispensación, la Dispensación de la Ley; Jesús para la Dispensación de la Gracia, y luego para el Día Postrero, el mensajero en el que se cumpla esta promesa nuevamente, el mensajero que tendrá el ASÍ DICE EL SEÑOR para el Día Postrero, el mensajero correspondiente a la Dispensación del Reino, que tendrá el mensaje del Evangelio del Reino, mensaje que nadie más entenderá sino él, y Dios lo colocará en su corazón, en su mente y en su boca para que lo hable, y Dios lo respaldará.

No habrá otro que tenga ese mensaje, solamente una persona señalada para llevar a cabo, Dios por medio de él, esa labor. Y está en la Escritura, Jesucristo lo va a mandar; por lo tanto, las Escrituras que dicen: "Yo Jesús he enviado mi Ángel para dar testimonio de estas cosas en las iglesias," se va a llevar a cabo; ése va a ser el que tendrá el mensaje para la Dispensación del Reino.

Así como el Ángel de Dios se hizo carne y habitó en medio de los seres humanos y fue llamado por el nombre de Dios para redención: Jesús, que significa "Salvador," Jesucristo dice que tiene un Ángel también: "Yo Jesús he enviado mi Ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias," vean dónde lo va a poner, por lo tanto vean de dónde va a surgir luego de cumplir sus compromisos de parte de Cristo con la Dispensación de la Gracia, y después hacer el entrelace con la Dispensación del Reino, para traer el mensaje del Evangelio del Reino, por lo tanto conocerá el mensaje del Evangelio de la Gracia y el mensaje del Evangelio del Reino; conocerá el Programa Divino así como Jesús conocía el Programa Divino para la Dispensación de la Ley y el Programa Divino para la Dispensación de la Gracia, y Él hizo el entrelace, Así que, así son los mensajeros dispensacionales, solamente con siete es suficiente, no menciona otro.

Por lo tanto, aparecerá en el Día Postrero un profeta dispensacional para la dispensación séptima, la Dispensación del Reino, con el mensaje del Evangelio del Reino, y también tendrá el mensaje del Evangelio de la Gracia. Por lo tanto, el llamado final para completar los escogidos de la Dispensación de la Gracia estará en el mensaje de ese mensajero; y luego para la introducción al Reino, el mensaje del Evangelio del Reino estará también siendo hablado por ese mensajero. Tan sencillo como eso.

Y Dios respaldará ese mensaje, ¿por qué? Porque es el mensaje de Dios, no es el mensaje de un hombre sino de Dios por medio de Su Espíritu Santo hablando a través de un hombre todas estas cosas que deben suceder. Y para que sucedan, pues tienen que ser habladas por la Palabra creadora de Dios, y entonces eso es la Palabra verdadera para el pueblo.

Así como Jesús, vean, todas las cosas que Él habló que iban a suceder, luego fueron sucediendo gradualmente, hasta la destrucción de Jerusalén y del templo, todo eso estaba en profecías, cuando fueron habladas por Cristo ya vienen a ser vindicadas, confirmadas, para cumplirse en el momento correcto.

Así que, todo esto va a suceder en esa forma en este tiempo final. Después de la muerte de Cristo tenían que acontecer muchas cosas que Él profetizó: la destrucción de Jerusalén, que sucedió en el año ‘70 de la era cristiana, y muchas otras cosas que sucedieron.

Y ahora, miren aquí, si buscan Apocalipsis 11, ese capítulo 11 de Apocalipsis es muy importante y tiene que ver con los tres años y medio de la gran tribulación; para ese tiempo va a haber un terremoto muy grande, y ahí va a surgir un cambio de reino. Del 15 en adelante vamos a leer nada mas, dice, del 13 en adelante dice… si leen antes, ahí va a haber algo grande, pero no vamos a marcar ninguna fecha para eso. Esto es lo de los dos Olivos, y bajo el ministerio de los dos Olivos, cuando esté conectado completamente con Israel, y cuando seamos transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, la humanidad pasará por los tres años y medio de la gran tribulación.

Ahora, el verso 13 en adelante, dice:

"En aquella hora hubo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron en número de siete mil hombres; y los demás se aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo.

El segundo ay pasó; he aquí, el tercer ay viene pronto. El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos."

Y ahora aquí hay un anuncio en el Cielo: Que los reinos del mundo han pasado a ser de nuestro Señor. Él es el heredero al Reino terrenal sobre el trono de David y sobre el reino y con el reino de David restaurado. Eso se lo dijo el Ángel Gabriel a la virgen María.

"Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos (o sea, los doce apóstoles y los doce patriarcas), se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios, diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado.

Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido (la ira es en la gran tribulación)… y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra."

Ahí será el fin de los que destruyen a la Tierra en las diferentes formas con las cuales han afectado al planeta Tierra en el medio ambiente, las consecuencias las van a pagar ahí.

"Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo."

Eso es Dios hablando del Cielo los juicios divinos sobre la raza humana, porque ya no habrá Sangre en el Templo en el Cielo, en el Trono de Dios ya no habrá Sangre, porque ya Cristo estará como Rey, como León de la tribu de Judá, y los juicios divinos estarán siendo hablados desde el Cielo, desde el Trono de Dios, y transmitidos a la Tierra a través de carne humana; porque siempre tiene que tener instrumento en la Tierra para dar a conocer lo que está pasando en el Cielo.

Así que, un profeta es ¿el qué? un transmisor, el que trasmite las noticias desde el Cielo, desde el Trono de Dios, tiene acceso a toda esa información; digamos que es el periodista más importante. Para cada tiempo tiene un periodista que tiene contactos con el Trono; recuerden que no todos los periodistas en la Tierra tienen acceso a ir a entrevistar a un presidente o un rey; solamente algunos; no le van a permitir que vaya uno que los vaya a afectar, sino tienen que saber quién es el periodista para tener una entrevista con ellos, y sacarle información de acuerdo a lo que ellos quieren y a lo que le es permitido hablar.

Así que, podemos ver aquí que va a llegar un momento en que los reinos de este mundo, dice que van a ser de nuestro Señor y de Su Cristo, de Su Ungido. También el Salmo 2 nos habla acerca de esto, porque será un tiempo en que de momento la ira de Dios se va a encender porque no habrá Sangre en el Trono, y por consiguiente, el pacto, el nuevo Pacto, no estará sobre los seres humanos, porque los que quedan no se van en el rapto, estaban fuera del nuevo Pacto, y por lo tanto no tienen protección del nuevo Pacto, bajo la Sangre del nuevo Pacto, la sangre de Cristo nuestro Salvador.

Por lo tanto caerá el juicio divino sobre la raza humana. Ahí estarán las vírgenes insensatas que no tenían aceite en sus lámparas, o sea, que no tenían el Espíritu Santo, no habían nacido de nuevo, y por consiguiente no estaban bajo la protección del nuevo Pacto, de la Sangre de Cristo; y también van a estar los ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu, pasando por la gran tribulación, porque tampoco estaban bajo la Sangre del nuevo Pacto; y la humanidad que no recibió a Cristo como Salvador, también estará pasando por la gran tribulación porque no estaba protegida por el nuevo Pacto, porque no había recibido el nuevo Pacto, no habían entrado al nuevo Pacto, y por consiguiente, quedaron fuera de la protección de Cristo. Y por consiguiente, el juicio divino cae sobre la humanidad en ese lapso de tiempo de tres años y medio, como cayó el juicio divino sobre Egipto en el tiempo de Moisés, por eso habrá un Elías y un Moisés, no serán literalmente ellos sino que será el ministerio de Elías y el ministerio de Moisés repitiéndose nuevamente.

Siempre el reverendo William Branham pensaba que eran cuatro Elías, o sea, cuatro veces que el ministerio de Elías se manifestaría, y por consiguiente, para la última manifestación y con la última manifestación, si era la cuarta vez, tenían que pasar ciertas cosas. Y por eso él pensaba que tenía una conexión con el pueblo hebreo, pero cuando quiso ir a Israel, y ya estaba en Egipto, le fue dicho: "Todavía no es el tiempo, la maldad del amorreo todavía no se ha cumplido." Y por consiguiente le dice: "No vayas a Israel." Lo mandó para otro lugar, tuvo que suspender la actividad que tenía en Israel, tuvo que suspender el viaje allí mismo, lo cual quizás no se veía muy bien delante de los que le prepararon las actividades, pero es mejor obedecer a Dios que a los hombres.

Después de eso es que él viene a darse cuenta, o Dios le revela, que no son cuatro manifestaciones del ministerio de Elías, sino que son cinco ocasiones, cinco veces que el ministerio de Elías sería manifestado.

Ahora, vamos a ver aquí, aquí parece todavía pensaba que eran cuatro veces en cierto lugar, en cierto tiempo es que le es revelado que son cinco veces; vamos a pensar que fue después de la apertura de "Los Sellos," pero si no, lo buscamos, y si fue antes, pues, lo veríamos. O si ya para "Las Edades, y "Las Setenta Semanas de Daniel," si ya él lo colocó de acuerdo a lo que fue revelado en los Sellos, pues también lo podía hacer para que cuando saliera el libro de "Los Sellos" y de "Las Edades" y de "Las Setenta Semanas," saliera ya con la corrección de que no son cuatro veces sino cinco veces. Ahora veamos esto, página *449 y *451 de este libro de "Las Edades" sin editar, en la edad correspondiente a Laodicea, dice, eso es el párrafo 66 y el otro es el párrafo 75, dice:

"Ahora observen, regreso a Malaquías, capítulo 4, ahora recuerde, Él dijo aquí que antes que venga el día grande y noble, terrible, Yo os envío el profeta Elías. El versículo 5:

‘mas Yo os envío el profeta... Yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de [la la congregación dice "Jehová"- Editor-] grande y terrible.

¿Dónde encontramos en el día del Señor? A la final de la edad (o sea, al final de la dispensación o de la edad de Laodicea). Eso es cuando el mundo va a ser quemado, ¿ustedes recuerdan cómo lo tomamos con una peluca blanca puesta? Ustedes saben, y Su pecho ceñido por el pecho, ¿recuerdan eso? Y probamos por medio de la Biblia que no era un día de reposo ni tampoco un domingo, era el día del Señor, ¿es correcto eso? Y ese es el día que Él viene como Juez: ‘Y herirá a la Tierra con maldición.’ ¿Es correcto eso?

‘Y Yo envío al profeta Elías antes que venga el día grande y terrible.’

Ahora observen las dos venidas de Elías, ahora si ustedes se fijan toda la Escritura tiene un significado doble, pero está escondido de los ojos de los sabios y entendidos y es revelado a los niños que aprenderán. ¿No creen eso? [La congregación dice ‘Amén’-editor].

Ahora, vamos a pasar a la página 451, párrafo 74, dice... aun antes para tener el cuadro claro de porqué él habla de esta forma, el 73 dice:

"Ahora nosotros también sabemos que la Escritura algunas veces quiere decir dos cosas, dirá una cosa como allá en Mateo donde dice ‘de Egipto llamé a mi hijo.’ Muy bien, yo creo que eso es lo que estaba buscando ‘de Egipto llamé a mi hijo,’ y luego si usted sigue esa referencia de hijo, allí, Él era...no... los lleva a Oseas, lo cual no se refería a Jesús, Su Hijo era Israel, Su Hijo…"

Ahora vean, Su hijo como nación: Israel, que estaba esclavizado en Egipto, Su hijo como individuo: Jesús, que fue llevado a Egipto cuando estaban buscando a los niños, el rey Herodes, estaba buscando a los niños para matarlos, los niños de dos años hacia abajo, porque la estrella que había aparecido, ya hacía dos años que había aparecido, por lo tanto... y ahí decían: "¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?" Si ya dos años atrás decían que había nacido, los magos decían que había nacido, pues tenía ya alrededor de dos años.

"…de Egipto llame a mi hijo [‘Él llamó a Israel’], pero tenía un significado doble y un mayor entendimiento cuando quería decir y habló acerca de Él, de la venida de Jesús, el cual era más que Israel…"

Porque la persona es lo más importante, y más el Mesías.

"…el cual era más que Israel cuando El llamó fuera a Israel ( y luego llamó a Jesús de Egipto)..."

Cuando murió el rey Herodes el Ángel le apareció a José nuevamente, que ya estaba en Egipto con el niño, y le dice: "Los que buscaban al niño para matarlo ya murieron; regrésate a la tierra (a Israel)."

"Ahora también encontramos que había... en Su primera venida no era el Día de Jehová, ¿es correcto eso? Ahora regresando a Malaquías, vamos a aclarar esto primero: ‘viniendo en el Día de Jehová.’ Ahora observen su venida doble, su primera venida y Su segunda. ¿Tienen lista su mente espiritual?

"Ahora nos damos cuenta..."

Ahora, está la primera Venida de Jesús siendo sacado de Egipto, y está también la primera venida de Elías. La primera venida de Elías fue Elías tisbita, pero para el Día Postrero tenemos una venida de Elías, y también en el tiempo de Juan el Bautista precursando la primera Venida de Cristo, tenemos la primera venida que precursa la Venida del Mesías; la primera venida precursora de la Venida del Mesías, (la primera venida de Elías) que precursa, pero no Elías tisbita sino otro hombre. Y luego, una segunda venida de Elías para precursar la segunda Venida de Cristo. El reverendo William Branham tuvo ese ministerio precursor, precursando la Venida del Señor Jesucristo para venir a Su Iglesia.

"Y ahora nos damos cuenta que ese no era Juan, *porque no era el Día terrible de Jehová..."

El día grande y terrible es el séptimo milenio de Adán hacia acá, representado en el sábado. Juan el apóstol, en el capítulo 1 del Apocalipsis, versos 10 al 11, dice: "Yo fui llevado en el Espíritu en el Día del Señor, y oí una Voz detrás de mí como de Trompeta, que decía: Yo soy el Alfa y Omega, el primero y el último."Eso es Juan el apóstol siendo trasladado al tiempo final, después de las etapas o edades de la Iglesia, y lo encontramos escuchando una gran Voz como de Trompeta; y esa es la Voz de Cristo hablando en medio de Su Iglesia en el Día Postrero.

"…ahora nos damos cuenta que ese no era Juan, porque no era el Día terrible de Jehová ¿verdad? Y tampoco quemó él la Tierra, así que debe haberse referido a una vista anticipada (o sea, vio anticipadamente lo que va a suceder en el tiempo final) -u otra venida de Juan o de Elías- ¿es correcto eso? Porque Él dijo ‘Voy a enviar a Elías, y voy quemar toda la tierra, y Yo voy a limpiarla, y Uds. van a caminar sobre sus cenizas.’ Ese es el Milenio, nosotros sabemos eso..."

¿Ven? El Señor es Señor del sábado, por lo tanto, Él es el Rey al cual cada sábado los judíos tienen que reunirse para adorar a Dios, ese día no pueden trabajar, y el sábado comienza en la tarde del viernes, a la caída del sol, y termina el sábado a la caída del sol, en la tarde. Dice:

"…Ese es el milenio, nosotros sabemos eso. Después que la bomba atómica la haya volado en pedazos, entonces habrá... la tierra se enderezará…"

Miren lo que dice que va a pasar, o sea que esas bombas atómicas no las hicieron para tener energía almacenada, para luz eléctrica, las hicieron con otro propósito, pero también sirve la energía atómica para tener plantas nucleares que produzcan energía eléctrica para las naciones, aunque son muy peligrosas; y cuando hay algún problema en esas plantas, esas usinas, esas centrales de energía eléctrica, contaminan el aire, contaminan el agua, contaminan el mar, y así por el estilo, y después los efectos secundarios los van a sufrir los peces, los animales, las aves y los seres humanos y las ciudades, los pueblos.

Así que, el problema por ahí de Japón, que sucedió, ya sucedió el problema, ahora vienen las consecuencias. Y esa área del Pacífico, el Mar Pacífico, como que no se va a poner muy pacífico, como que va a haber que cambiar el nombre de Pacífico a otro nombre que tenga que ver con la forma que va a actuar, y hay cosas que tienen que suceder, porque para que una persona cambie de forma de ser, tiene que haber pasado por ciertas situaciones para convertirse en una persona violenta si era pacífico. Y el Mar Pacífico, para convertirse en un mar violento, algo le tiene que pasar, más los volcanes que están debajo de él, para causar una ola, un maremoto o tsunami que abarque una décima parte de Norteamérica, pues, tiene que ponerse bastante violento por alguna causa.

El medio ambiente de ese territorio ha sido alterado con todas esas cosas, y miren, las pruebas que han hecho en el mar, de bombas atómicas, todo eso tiene que haber afectado grandemente las aguas, el mar, los mares, y también las que han hecho bajo tierra también; y también las que han hecho en el aire, que comenzaron haciéndolas también en el aire muchas de ellas, han contaminado también el ambiente en los cielos.

Siempre el hombre, cuando mete la mano, comete errores. Pero como hay profecías que tienen que cumplirse, entonces todo obrará para que se cumplan esas profecías que fueron vistas desde tiempo atrás. Y encontramos que toda profecía que salga en el momento, tendrá también un fundamento en las profecías pasadas y entonces será más luz acerca de esas profecías; y otras, la repetición de aquellas profecías, como las de las plagas en Egipto se repiten en Apocalipsis, capítulo 11, es una repetición, porque hay una repetición del ministerio de Moisés.

Y se repiten también cosas que sucedieron en el tiempo de Elías, entonces, como está el ministerio de Elías prometido para ser manifestado por quinta ocasión, entonces también le acompañan esas señales, esos juicios divinos. Él habló por Palabra de Dios que no llovería por tres años y medio, y miren, la gran tribulación es por tres años y medio, sin lluvia, que pueden, bajo el tiempo de la profecía del ministerio de Elías, ordenar que no llueva, y no lloverá. Allá él dijo en el capítulo 17 de Primera de Reyes, que no habrá lluvia ni rocío sino por su Palabra. ¿Qué hombre puede decir que por su palabra no va a habrá lluvia ni rocío? Ningún hombre. Pero Dios en él por medio de Su Espíritu dijo eso, y se cumplió; era Dios en Elías.

No era un hombre hablando de sí mismo, era un hombre con las dos conciencias juntas rendido a Dios. Y tan importante era él para el Programa Divino, que cuando tuvo sueño, durmió bajo un enebro, y después Dios le mandó Su Ángel, en palabras claras: Dios vino en Su cuerpo angelical, lo llamó, le preparó, le tenía una tortilla de harina, el reverendo William Branham dice "de maíz," no sé si fue de trigo o de maíz, pero él dice: "de maíz"; y tenía también agua, le tenía todo allí, él sabe cómo la consiguió. Podía hablarlo a existencia, ya era suficiente.

Le dio para comer, y luego lo dejó que durmiera de nuevo, y después lo llamó de nuevo, y vamos a ver, podría ser que le dio desayuno y cena, o desayuno y almuerzo, o almuerzo y cena. Y con esa comida después caminó 40 días sin comer ni beber hasta que llegó al monte de Dios, al monte Horeb, al monte Sinaí, donde Dios le había dado a Moisés las tablas de la Ley y leyes y ordenanzas para todo Israel. Y por cuanto ese monte es llamado, era llamado el Monte de Dios, se metió, llegó a un buen sitio: al Monte de Dios.

Se metió en una cueva, y allí estaba dispuesto a morir, morir en el Monte de Dios era mejor que morir en las manos de Jezabel, que lo había sentenciado a muerte; había dicho que como él hizo a los cuatrocientos profetas de Baal y a los cuatrocientos cincuenta de Asera, o viceversa, ella iba a hacer con Elías. ¿Y qué hizo Elías? Pues los degolló a todos, o sea, que vemos un profeta en las manos de Dios trayendo juicio divino. Y la Ley con relación a los falsos profetas y a los falsos ministros y falsos sacerdotes, era la muerte. Esas personas eran los que habían sido instituidos por Roboam, y después también por Acab, que siguió esa misma línea, esos pertenecían al reino del Norte, al reino de Efraín o reino de Israel, llamado reino de Israel o reino de Efraín, con las diez tribus.

Y ahora, siguieron la línea del becerro de oro que allá en el monte Sinaí, ahora la siguen ahí en la tierra de Israel, ahora con dos becerros. Y eso era para que no fueran a Jerusalén a adorar, para que no se convirtieran, no se pasaran al rey de Judá, que era Roboam. Jeroboam fue el que inventó los dos becerros de oro, era un descendiente de José por la línea de Efraín; no tenía necesidad de hacer eso, Dios le dijo: "Si eres fiel, entonces tu reino será confirmado." O sea, que eso seguiría para siempre, y la monarquía de ese rey sería firme, y sus descendientes tendrían ese reino de diez tribus para siempre; pero no fue fiel, tornó al pueblo a la idolatría, y ese pecado no es perdonado: todo pueblo, toda tribu o persona, su nombre es raído de sobre la Tierra, pierde el derecho a existir.

Y ahora, sigamos aquí, dice:

"…tampoco quemó Él la tierra, así que debe haberse referido a una vista anticipada u otra venida futura de Juan o de Elías, ¿es correcto eso? Porque El dijo: ‘Yo voy a enviar a Elías, y voy quemar toda la tierra, y Yo voy a limpiarla, y Uds. van a caminar sobre sus cenizas.’ Ese es el Milenio, nosotros sabemos eso."

O sea, en el milenio, pues ya están convertidos en ceniza, con las bombas atómicas, los volcanes, la lava volcánica, la ceniza volcánica, todo, y entonces para el Milenio, pues van a estar muertas esas personas y uno caminando sobre las cenizas de ellos.

Los que sobrevivan a los juicios de la gran tribulación, en Zacarías, capítulo 14, nos dice lo que sucederá, o sea que van a sobrevivir algunos, no sabemos cuántos, pero digamos, mal contados: de una tercera parte a dos terceras partes. Si sobreviven dos terceras partes, eso es mucho; pero con una tercera parte que sobrevivan, es suficiente, y es mucho, y van a ir de año en año en la fiesta de los tabernáculos a Jerusalén, todas las naciones (a lo menos sus representantes, sus embajadores), a llevar sus tributos, sus diezmos, como naciones, a Israel; tienen que pagar los diezmos como naciones, vienen a ser como naciones hermanas de Israel, que es la nación primogénita, y es el primogénito como nación; y las demás naciones entonces irán para servir a Dios en Jerusalén, y de allí llevan la bendición para sus naciones. La nación que no lo haga, entonces durante el año después no habrá lluvia para esa nación, y cuando no hay lluvia ¿qué pasa? Muere toda la vegetación, y el calor se aumenta en ese país, y entonces ¿cómo van a alimentar a la gente? No hay forma de alimentarlas, y ese es el juicio que viene, más las plagas que conllevan esos juicios divinos.

Los que sobreviven a la gran tribulación, encontramos que tienen una bendición grande, van a pertenecer todos esos pueblos al Reino del Mesías. Eso está en la parábola del Hijo del Hombre sentándose sobre Su Trono de Gloria, que es el Trono de David, y reuniendo a todas las naciones, unas las pondrá a Su derecha y otras las pondrá a Su izquierda; las que pondrá a Su derecha les dará la entrada al Reino, las que pondrá a Su izquierda las echará al lago de fuego, las quemará con fuego, y eso puede ser fuego atómico, que es rápido, y las que entraron al Reino van a pertenecer al Reino del Mesías, por lo cual tendrán una bendición y una responsabilidad, pero tendrán la bendición de tener al Príncipe Rey, al Mesías, sentado en el Trono de David, gobernando sobre todas las naciones que entrarán al Reino del Mesías.

Porque Cristo como Hijo del Hombre es el heredero del planeta Tierra completo, y por consiguiente del Reino terrenal. El reino del anticristo será destruido juntamente con todas esas naciones que serán echadas al fuego, que habrán pertenecido al reino del anticristo, y que se habrán levantado en contra de Cristo, de Su Iglesia, y del pueblo hebreo. Pero eso lo vamos a dejar quietecito; eso por el capítulo 12,13, 16 y 17 del Apocalipsis, y 19, están todas las profecías con relación a Cristo y Su Reino y con relación al anticristo y al reino del anticristo, y también en Segunda de Tesalonicenses, del 1 al 10, está ahí lo que será el anticristo y su reino.

Ahora, continuamos aquí leyendo, dice:

"La tierra se enderezará…"

Esos grados que tiene de inclinación se va a enderezar, y entonces la temperatura va a ser más uniforme en la Tierra, más agradable para vivir, no se va a necesitar aire acondicionado, va a ser mucho mejor, y con un Rey Justo gobernando el mundo entero, y con reyes en cada nación, colocados por Cristo, gobernando bajo la corona del Mesías, y gobernadores en las ciudades, conforme a la parábola de las minas y también de los talentos, encontramos que va a ser un Reino muy favorable para los que han de vivir en el Reino milenial.

Y al final se hará la introducción a eternidad para los que van a entrar a eternidad, no ya para la Iglesia Novia, para los miembros de la Iglesia, porque ya esos entraron a eternidad, y tendrán cuerpos eternos y glorificados antes de comenzar el milenio, antes de comenzar el Reino milenial; ya para ir a la Cena de las Bodas del Cordero tendrán el cuerpo glorificado, que es el vestido de boda exterior, y tendrán el cuerpo angelical, que es el vestido de boda interior, el Espíritu Santo.

"…y habrá un gran Día aquí en la tierra, y la Iglesia reinará con Jesús sobre la tierra por mil años. ¿Es correcto eso? ‘Pero antes de ese Día de Jehová grande y terrible, cuando se va a hacer que vuele en pedazos, les enviaré a Elías el profeta."

Antes, o sea, antes de esa tercera guerra mundial, que será en la gran tribulación, algo va a pasar. Antes de la gran tribulación, Elías estará en la Tierra. Siempre que Dios va a enviar un mensajero, un profeta, para tener un ministerio de tantos años, pues antes de eso tiene que nacer en la Tierra, y tiene que crecer.

Si lo va a usar cuando tenga 30 años, pues tiene que nacer 30 años antes, y a lo mejor ni se sepa que ése es un profeta, ni se sepa quién es hasta que comience su ministerio. Como Jesús, no se sabía que era el Mesías hasta que Juan lo bautizó, ahí fue ungido como el Mesías, el Ungido, el Mesías con el Espíritu Santo, con la presencia de Dios; antes de eso, era un joven carpintero que leía las Escrituras en el templo o en la sinagoga, que también hablaba acerca de las cosas de Dios y que era muy fiel a Dios, pero vino a ser el Mesías, el Ungido, cuando el Espíritu Santo vino sobre Él al Juan el Bautista bautizarlo; de ahí en adelante era El Cristo, el Mesías.

Pero antes de eso, aparecía como un joven común, un hombre común, con ciertas bendiciones que se veían en Él y María las conocía y María sabía que Ése era el Hijo de Dios, que Ése era el Mesías, y algunas personas más, pero no todo el mundo. Pero vino a ser ungido cuando Juan lo bautizó, ahí recibió la unción del Cristo, el Mesías. Dice:

"...Pero antes de ese Día de Jehová grande y terrible, cuando se va a hacer que vuele en pedazos (¿qué?) la tierra, les enviaré a Elías el profeta. ¿Es correcto eso? Así que no se refería a Juan el Bautista en ese estado, porque el Día terrible de Jehová no fue entonces, iba a ser dos mil años después..."

Y han transcurrido dos mil años de Juan el Bautista hacia acá, y esto es contando también los años de atraso que tiene el calendario. Y también, que el calendario que se usaba y se usa entre los judíos, tiene unos 360 días al año, y el calendario gregoriano tiene 365 días al año, y si usted, a dos mil años, digamos, le suma cinco días al año más, o sea, saca la cuenta de cuántos años cubre esos cinco días anuales, y los divide en 360 días, obtendrá como 28 a 30 años más; que si se lo suma al 2.011, si son 2.011 más 30 años más, vendrían a ser 2.041, ¿qué nos pasa? Ya estaríamos pasados como unos 40 años ya, ó 41 años más, o si son 28 años más, entonces un poquito menos, sería 2.039, y así por el estilo. Pero eso no... lo importante es qué dice la Palabra y qué estará aconteciendo; ya es el tiempo, aún el calendario hebreo tiene… está atrasado.

Ahora, podemos ver que hay algo que va a pasar en la Tierra, y ya está hablado, ya es una profecía, ya es Palabra de Dios, es la Palabra verdadera de Dios, que se va a cumplir, y por consiguiente, todas las cosas van a moverse alrededor de esas palabras proféticas para que se cumplan. Pero no se preocupen, la Iglesia Novia del Señor va a estar de fiesta, va a estar de fiesta en el Cielo, en la Cena de las Bodas del Cordero.

Y si estuviéramos aquí (aunque no vamos a estar) tampoco tendríamos problemas, el cuerpo glorificado es indestructible. Puede pararse en el sol y ni se quema, puede estar dentro de una bomba atómica que haya explotado y tampoco le pasa nada; ahí no hay ningún problema. Pero no vamos a estar en esos sitios, hay un sitio mejor que estará de fiesta donde podemos ir sin necesidad de un avión, sin necesidad de un cohete, porque en el cuerpo glorificado no hay limitaciones, se puede pasar de una dimensión a otra, se puede viajar a la velocidad del pensamiento o más rápido que la velocidad del pensamiento. ¿Cuánto tiempo usted tarda en pensar que está allí y que ya pasó aquí? Pues es el mismo tiempo que tarda en pensar que está en Júpiter, es lo mismo, el pensamiento no tiene limitaciones.

Y si hay una velocidad más rápida: la de Dios; por lo tanto, no tendremos ningún problema. A la misma velocidad que Jesús viajó de la Tierra al Cielo a sentarse en el Trono de Dios, será la misma velocidad que tendremos nosotros, la misma velocidad que tiene Jesús en Su cuerpo glorificado tendremos nosotros en el cuerpo glorificado.

Recuerden que los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo son los descendientes de Dios, los hijos e hijas de Dios, a imagen y semejanza de Jesucristo nuestro Salvador. Ya tenemos la imagen: cuerpo glorificado o cuerpo angelical, y nos falta el cuerpo físico glorificado que estamos esperando, y yo lo necesito lo más pronto posible, no sé ustedes pero yo sí lo necesito y lo quiero lo más pronto posible, porque el que tengo ya le pasó al de David por un año.

Así que, no deseo estar mucho tiempo en este cuerpo sabiendo que hay uno nuevo prometido, glorificado, igual al cuerpo glorificado de Jesucristo nuestro Salvador. Y esa promesa es para mí, ¿y para quién más? Para cada uno de ustedes también, porque está en la Palabra verdadera de Dios, y ha sido hablada para todos nosotros.

En cuanto a Elías, para el Día Postrero, Cristo dijo en San Mateo, capítulo 17, verso 10 al 13, y la pregunta que Sus discípulos le hacen...ellos tenían más preguntas que nosotros, y hay preguntas que ellos tenían, que ya nosotros sabemos la contestación. Es que ellos esperaban que el Reino de Dios, en esos días fuera establecido, y que Cristo se sentara en el Trono de David y comenzara a reinar, ellos no sabían de la Dispensación de la Gracia, no sabían de esa brecha que se abriría, no sabían que la semana setenta se estaba cumpliendo y que a la mitad de la semana el Mesías tenía que morir; para ellos, Cristo hablarles de que tenía que morir, era algo raro. Capítulo 17, verso 9 en adelante [San Mateo] dice, esto fue cuando descendió del Monte de la Transfiguración donde les mostró la venida del Reino, el orden de la Venida del Reino:

"Cuando descendieron del monte, Jesús les mandó, diciendo: No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del Hombre resucite de los muertos."

Está hablando de que tiene que morir, eso no lo entendían ellos.

"Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?

Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas (está hablando de un Elías que vendrá a restaurar).

Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos.

Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista."

O sea, del Elías que vino, y no le conocieron, e hicieron con él todo lo que quisieron. Pero ahora del Elías que vendrá y restaurará todas las cosas, vean, les dijo que ése sí tiene que venir. En el libro de los Hechos, capítulo 3, aquí tenemos más información de la restauración de todas las cosas; capítulo 3, verso 18 en adelante del libro de los Hechos, dice:

"Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer."

Y esto se los había explicado Cristo cuando resucitó allá en San Lucas, por ahí el 24 de San Lucas (capítulo 24 de San Lucas), cuando les citó todas las Escrituras, los escritos de Moisés, la Ley, los Salmos, y así por el estilo, los profetas, todo lo que habían dicho que el Cristo, el Mesías, tenía que padecer.

"Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,

y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas…"

Para el tiempo de la restauración de todas las cosas es que Cristo tiene que venir, por lo tanto tiene que enviar a Elías para restaurar todas las cosas, un ministerio restaurador.

"…a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.

Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable; y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo."

Así que, podemos ver que la Venida del Señor para el Día Postrero es para el tiempo de la restauración de todas las cosas.

Para venir a Su Iglesia será en secreto, para venir después de la gran tribulación viene con Su Iglesia para establecer el Reino, y esa Venida ya va a ser visible, en el tiempo después de la gran tribulación, después de los juicios divinos; por lo tanto hay que saber diferenciar entre lo que será la Venida del Señor a Su Iglesia, que será en secreto como ladrón en la noche, porque viene por Ella, viene para transformarla, y viene para llevarla con Él a la Cena de las Bodas del Cordero; y cuando sea... después de la gran tribulación, viene del Cielo para comenzar el Milenio, el Reino milenial en la Tierra; de las dos no sabemos el año, pero sabemos que después que cumpla Su Venida a Su Iglesia, después son tres años y medio, después del rapto tres años y medio, después de la Cena de las Bodas del Cordero que durará tres años y medio, para regresar a la Tierra y comenzar el Reino del Mesías.

Todo eso ha sido hablado en la Palabra verdadera en forma hablada y en forma de letra. Y ha sido hablado por el Verbo, Cristo, el Espíritu Santo, el cuerpo angelical de Dios, que es el Verbo que era con Dios y era Dios, y que es llamado el Espíritu Santo, porque el Espíritu Santo es un cuerpo angelical, el cuerpo angelical de Dios, la imagen del Dios viviente; y a través de ese cuerpo angelical fue que Dios creó todas las cosas.

"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Este era en el principio con Dios.

Todas las cosas por él fueron hechas (creadas), y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres." (San Juan, capítulo 1, verso 1 en adelante).

Ya la ciencia está llegando a saber y a ver que el Verbo, Cristo, la Columna de Fuego, el Ángel del Pacto, era antes de la creación, y que Él fue el que creó todas las cosas, pero no lo saben en esa forma, saben que hubo una energía, y por consiguiente un poder antes de la creación, antes del Big-Bang.

Recuerden que antes también de comenzar la creación de una nueva raza el Día de Pentecostés en el aposento alto, hubo un viento recio, un poder allí, y como lenguas de fuego se posaron sobre cada creyente, eso es el Espíritu Santo sobre ellos produciendo el nuevo nacimiento. El cuerpo angelical de cada creyente es también como una llama de fuego, porque Dios hace a Sus espíritus como llama de fuego, vamos a ver, Hebreos capítulo 1, verso 7 en adelante, dice:

"Ciertamente de los ángeles dice:

El que hace a sus ángeles espíritus,

Y a sus ministros llama de fuego."

Y el Salmo 104, verso 4, habla de eso, de que hace a Sus ángeles espíritus, y el verso 14, dice:

"¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?"

¿Ven? Dios envía estos espíritus ministradores, los mensajeros de cada edad y de cada dispensación, los manda ¿a quién? A los que serán herederos de salvación, a los creyentes en Cristo, a los que formarían la Iglesia del Señor Jesucristo.

Estos espíritus ministradores son espíritus de profetas, cuerpos angelicales de profetas, de mensajeros enviados en diferentes ocasiones; para una edad, un espíritu ministrador de mensajero, se dice en la Escritura que son los siete espíritus de Dios que recorren toda la Tierra, y son los ojos del Señor, que recorren toda la Tierra.

Ahora vean el Proverbio 20, verso 27, dice:

"Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre…"

¿Ven? El espíritu del hombre es lámpara de Dios. Cuando se habla en el libro del Apocalipsis, capítulo 11, verso 2 ó 3 en adelante, acerca de los dos Olivos, dice que son ¿qué? Dice:

"Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.

Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra."

¿Ven? Candeleros, en donde encontramos que son lámparas, esos candeleros con lámparas de fuego.

"Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del corazón."

Zacarías también nos habla del candelero o candelabro con siete lámparas, y dos árboles de olivo, uno a cada lado, con dos ramas de olivo que vierten aceite como oro sobre el vaso del candelero o candelabro que alimenta las siete lámparas, que encendidas vienen a ser siete lámparas de luz, de fuego, que alumbran en el Lugar Santo del Templo de Dios. Capítulo 4, verso 1 al 14, ahí aparecen los dos Olivos, por eso en Apocalipsis 11, hace referencia a esa profecía.

"LA PALABRA VERDADERA." La Palabra verdadera como cuerpo teofánico viene a ser Cristo en Su cuerpo angelical, el Verbo que era con Dios y era Dios, en el cual estaba, está y estará eternamente el Nombre de Dios. Éxodo, capítulo 23, verso 20 al 23, nos dice que en el Ángel está el Nombre de Dios.

"He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.

Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él."

Y cuando se hizo carne, estaba en Él también, porque donde esté el cuerpo angelical de Dios, luego en el cuerpo físico también estará el Nombre de Dios. Por eso Él vino en el Nombre de Dios: "Yo he venido en Nombre de mi Padre,"dijo Cristo, por eso vino en el Nombre y con el Nombre de Dios, del Padre, para redención, por eso el nombre Jesús significa "Redentor, Salvador." Pero Él dice que tiene un Nombre nuevo, ése es el que usará en Su segunda Venida, el Nombre de Dios para reinar sobre Israel y sobre todas las naciones, por eso en Apocalipsis, capítulo 19, verso 11 en adelante, dice:

"Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea."

Si juzga y pelea, viene como Juez y como Rey, el caballo representa un poder: el poder de Dios, el poder de la Palabra.

"Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo."

Y si es un Nombre que ninguno conocía sino Él mismo, pues no ha sido revelado en las edades pasadas, porque el nombre Jesús todos lo conocen; ahora viene como Rey y como Juez. "Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS."

Es la venida del Verbo, la venida del Ángel del Pacto, la Venida de Cristo, la venida del Espíritu Santo.

"…y su nombre es: EL VERBO DE DIOS."

O sea, que tiene el Nombre, el Nombre… y sigue diciendo:

"Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.

De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones (o sea la Palabra), y él las regirá con vara de hierro (las regirá, las gobernará, viene como Rey); y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso (o sea, que Él es el que trae el juicio divino).

Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES."

¿Ven? Es el Rey de reyes y Señor de señores el que viene. En cuanto al Nombre que Él tiene, que ninguno conoce, que ninguno entiende, lo vamos a ver en Apocalipsis, capítulo 2, verso 17, dice:

"El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe."

Y ahora, la piedrecita blanca tiene un Nombre nuevo que ninguno conoce sino aquel que lo recibe. Por lo tanto el que recibe la piedrecita blanca, va a saber cuál es ese Nombre, porque él en la piedrecita blanca va a recibir ese Nombre; él será el que lo recibirá, y por consiguiente el que sabrá dar a conocer ese Nombre nuevo del Señor. Apocalipsis, capítulo 3, verso 12, dice:

"Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí (o sea, que lo hará una persona muy importante); y escribiré sobre él el nombre de mi Dios…"

Y ahí vamos a ver que el Nombre de Dios, ese Nombre que tiene la piedrecita, que ninguno conoce, lo va a escribir en el nombre de ese vencedor.

"…y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo."

Ahí Cristo lo dice nuevamente: el Nombre nuevo lo va a escribir sobre el vencedor, sobre el vencedor como mensajero y sobre el vencedor como pueblo, ese pueblo va a tener también el Nombre nuevo del Señor.

"El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias."

Miren, a los seguidores de San Pablo les pueden decir "paulistas o paulinos," porque siguen las enseñanzas paulinas, de San Pablo; a los que siguieron el mensaje de Lutero, ¿cómo le dicen? Luteranos; a los que siguieron el mensaje de Wesley, ¿cómo le dicen? Wesleyanos. Algún día descubriremos cómo le van a llamar a los que seguirán el mensaje del que recibirá la piedrecita blanca con el Nombre nuevo, de aquél sobre el cual Cristo va a escribir Su Nombre, el Nombre de Dios, el Nombre eterno de Dios, Nombre de la ciudad de nuestro Dios, y Nombre nuevo del Señor Jesucristo. Capítulo 2, verso 26 al 28, dice:

"Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin (o sea, que esta promesa es para el que guarde las obras hasta el fin, hasta el fin del tiempo), yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre (como Él recibe del Padre, así hace con el vencedor); y le daré la estrella de la mañana."

La Estrella de la mañana es Cristo, es la Columna de Fuego, es el Ángel del Pacto. Va a recibir, va a tener la Columna de Fuego en él, y por consiguiente el pueblo que estará con él va a estar guiado por la Columna de Fuego. Y estas bendiciones van a ser compartidas por Cristo con el mensajero del Día Postrero y el grupo del mensajero del Día Postrero; ese grupo del Día Postrero va a recibir esas bendiciones, van a estar en medio del grupo del Día Postrero, que corresponde a la Edad de la Piedra Angular, ahí va a estar todas esas bendiciones.

Ahí es donde Cristo va a manifestar la Tercera Etapa de la cual habló el reverendo William Branham, y en donde se van a cumplir las profecías de la Visión de la Carpa, la Tercera Etapa, la fe para el rapto, la apertura del Séptimo Sello, y todas esas cosas que están prometidas, que ya fueron habladas, y por consiguiente ya son la Palabra verdadera hablada en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo. Y se tienen que materializar, para lo cual Dios estará usando personas para la materialización de esas promesas, porque el socio de Dios es el ser humano.

No van a aparecer así, sin que nadie sea instrumento de Cristo para cumplirse esas promesas, serán promesas que estarán cumpliéndose en el trabajo que estará haciendo Cristo, por medio de la Iglesia del Señor Jesucristo en el Día Postrero, y por medio del mensajero que Él tenga para ese tiempo; no pierda de vista eso, porque así tiene que ser; van a tener la Estrella de la Mañana, a Cristo en Espíritu Santo en medio de ellos.

El mensajero de ese día tendrá el Sello del Dios vivo, el Espíritu Santo, la Columna de Fuego, obrando por medio de él, por eso podrá llamar también ciento cuarenta y cuatro mil, doce mil de cada tribu, en el tiempo correspondiente; pero primero estará con la Iglesia del Señor Jesucristo la Columna de Fuego, el Ángel del Pacto, el mensajero que Él tenga para Su Iglesia en el Día Postrero.

"El que tiene oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias."

Apocalipsis, capítulo 3, verso 20 al 21, dice:

"He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo."

Si va a cenar ¿será el tiempo de la mañana? No, porque sería: "Voy a desayunar." Si es al mediodía no puede ser que diga a cenar, porque tendría que decir: "Voy a almorzar." Si es el tiempo de la tarde, entonces tiene que decir: "Voy a cenar." Y la cena, siendo en el tiempo de la tarde, el sol cae en el tiempo de la tarde por el Oeste, por lo tanto tiene que ser para el Oeste, que es el Continente Americano, al cual pertenece la América Latina, el Caribe y Norteamérica. Y ya la séptima edad de la Iglesia se cumplió en Norteamérica, y solamente resta el Caribe, la América Latina y el Caribe, toda la América Latina, que incluye a la República Mexicana también. Así que…aunque México pertenece a Norteamérica, pero vean, es la conexión, el entrelace de la parte Norte con la parte del Caribe y Sudamérica, y por consiguiente, son latinoamericanos los mexicanos juntamente con los caribeños y sudamericanos; es ahí el entrelace que hay.

Por lo tanto la cena, siendo para el tiempo de la tarde, corresponde al lugar o al territorio donde cae el sol, que es en el Oeste, y del Oeste resta el territorio latinoamericano.

"Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono."

La misma forma, como el Padre hizo con Cristo en el Cielo, sentarlo en el Trono celestial, así hará Cristo con el vencedor en Su Trono y Su Reino terrenal, que es el reino de David con el Trono de David para el Reino milenial. Y con él estará el grupo de los escogidos del Día Postrero, que serán los más cercanos, en el Reino, los más cercanos a Cristo.

"El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias."

Ahora, hemos visto todo esto que está aquí en la Escritura, y hemos visto que hay una gran bendición, una bendición grande, para el grupo de creyentes en Cristo del Día Postrero, que en su mayoría pueden permanecer vivos hasta la resurrección de los muertos en Cristo, y cuando los veamos, seremos transformados.

Pero si alguno se va antes o quiere irse antes, no hay problema, regresará para estar con nosotros, y regresará con el cuerpo nuevo y glorificado. Pero mientras se vaya y esté allá, ya no puede trabajar más en la Obra porque ya está en otra dimensión; puede ver todo lo que hagamos, pero trabajar no. Pero continuemos trabajando los que quedemos, y si se quiere ir a ellos alguno a descansar, se puede ir tranquilito, entonces tendremos más trabajo para que otros lo hagan y reciban más galardones los que queden aquí, y lo que usted no hizo, no pudo hacer, lo hará otro, pero el galardón será para el otro, no será para usted.

Pero recuerden: es tiempo de lucha, es tiempo de permanecer fieles a la Palabra que ha sido hablada, y ser fieles a la Palabra que ha sido hablada es también ser fieles al Verbo, a la Palabra, al verbo que es Cristo en Su cuerpo angelical, llamado el Espíritu Santo.

Es tiempo de entender, porque la buena tierra es el que oye y entiende, y luego lleva fruto, no puede llevar fruto si no es sembrada la Palabra verdadera para llevar el fruto de la Palabra verdadera en el Reino de Cristo. El Reino de Cristo está en la esfera espiritual, y lo que se materializa o se lleva a cabo en la esfera espiritual, después se va a materializar en el Reino físico de Cristo. En palabras más claras: lo que usted sea en el Reino espiritual, después se va a materializar en el Reino físico, en el Reino milenial.

La posición que se obtiene en el Reino espiritual, luego se materializará en el Reino físico de Cristo. Bien lo dijo Cristo cuando le dice a Sus discípulos: "Ustedes que me habéis seguido y han estado conmigo todo el tiempo, ustedes se sentarán en doce tronos, y juzgarán a las doce tribus de Israel." Y aparentemente se quedaron… "ya no hay más tronos,"¡ claro que hay uno!, el que Cristo le ofrece al vencedor. Y también los mensajeros de las siete edades tendrán un trono también, serán gobernantes, reyes, con el grupo de ellos, y administrarán el Reino, y para el Reino de Cristo administrarán el Reino que les toque a ellos con su grupo; y de seguro estarán en el territorio que les tocó la etapa de ellos; y nosotros estaremos en la parte mejor.

Así que, no nos preocupamos en esa parte, eso está seguro. Lo que hay es que saber que Cristo le dijo a Josué, ¿y cómo que Cristo le dijo a Josué? ¿Josué no fue primero que Cristo? No, Cristo fue antes de todas las cosas, antes de la creación, Cristo y Su cuerpo angelical, llamado el Ángel del Pacto, ése que le aparecía a Moisés en la Columna de Fuego, y que le apareció después a Josué también, y le habló, y que le apareció también como un militar, un guerrero, y Josué quería enfrentarlo, y le pregunta: "¿Eres tú de los nuestros o de los contrarios, de nuestros enemigos?" Le dice: "No, Yo he venido como Príncipe de los Ejércitos de Dios, de Jehová; quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo (porque Él estaba allí)." Entonces Josué lo quitó, y adoró, y entonces le fue dicho lo que tenía que hacer (capítulo 5 de Josué, verso 13 en adelante).

Ése era Cristo en Su cuerpo angelical como Guerrero, el mismo que aparece en Apocalipsis, capítulo 19 como Guerrero también, con la Espada saliendo de Su boca. Ese es mi Salvador: Jesucristo en Su cuerpo angelical, el Ángel del Pacto, el que nos amó y se entregó por nosotros en Su cuerpo físico en la Cruz del Calvario, para redimirnos, para salvarnos, para limpiarnos de todo pecado, y presentarnos ante Dios sin mancha y sin arruga.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes platicando, es una plática con ustedes sobre: "LA PALABRA VERDADERA." Permanezca en la Palabra verdadera que ha sido hablada, porque eso es permanecer en Cristo, el Verbo, la Palabra, el Ángel del Pacto, en Su cuerpo angelical.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y nos use grandemente en Su Obra en este tiempo final; y nos continuaremos viendo mañana, Dios mediante, en la actividad que se estará llevando a cabo.

Lleven invitados, porque no nos vamos a ir de la Tierra ni vamos a ser transformados hasta que entre hasta el último escogido, hasta el último que esté escrito en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, y puede ser quien usted desea, un familiar suyo; puede ser una hija o un hermano, una hermana, su padre si no haya recibido a Cristo, o su mamá, o una tía, un familiar; y que desearíamos que fueran los familiares nuestros los que faltan de recibir a Cristo, los que faltan para completar la Iglesia del Señor; no vamos a decir: "Queremos que sea una persona que ni conocemos," no, primero la familia.

Y cuando se llene la Casa de Dios con la familia nuestra, pues que entonces también entren otros, pero primero queremos el bien de la familia. Pero sin dejar de buscar también a los que están fuera, que no son de la familia, probamos en todos pero siempre regalándole algún librito, algún folleto a los familiares para que Dios vaya obrando con ellos, y algún video, algún CD, algo, porque si son escogidos, están escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, y Dios los va a llamar en algún momento; pero hay que darle algo para que Dios trabaje, que tengan la Palabra porque por medio de la Palabra es que Dios creó los Cielos y la Tierra, y por medio de la Palabra hablada es que Dios está creando una nueva raza con Vida eterna, por medio de la Palabra, el Evangelio de Cristo siendo hablado en cada tiempo.

Ya sabemos cómo trabajar, por eso dice:

"Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado."

Nos dio la Palabra para llevarla, y con esa Palabra creadora es que Él está creando una nueva raza, la Familia de Dios, los hijos e hijas de Dios, los que tenían que venir en el tiempo de Adán y Eva, pero solamente tenemos seis mil años de atraso, pero estamos aquí.

Pero también, los que comenzaron, los apóstoles, todos ellos también tenían que venir en aquel tiempo. Esos eran los hijos con Vida eterna que tenían que venir por medio de Adán y Eva, pero no importa, hemos estado viniendo cada uno en el tiempo correspondiente; y ninguno se perderá, Cristo dice que no se perderá ninguno, ni en el tiempo de Jesús. Él dijo: "Ninguno se perdió sino el hijo de perdición." Ése no estaba escrito en el Libro de la Vida del Cordero, estaba en la sección del Libro de la Vida, la sección del Libro de la Vida de los que vivirían en la Tierra, pero no en la sección imborrable; en la sección imborrable es la sección del Libro de la Vida del Cordero que formarían la Iglesia del Señor Jesucristo.

Esos no se pueden perder, esos son los elegidos, escogidos, primogénitos escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, ahí es que está nuestro nombre, ahí es que está mi nombre ¿y el de quién más? El de cada uno de ustedes también, y por eso que están ustedes aquí, y yo estoy aquí con ustedes.

Ha sido para mí un privilegio estar con ustedes en esta tarde, en este día y en esta tarde, porque tomamos parte de la mañana y de la tarde. Hasta mañana, Dios mediante, oren mucho por la actividad de mañana, y que Dios les use grandemente en todas vuestras labores, y les prospere espiritualmente y materialmente en este tiempo final, en el Nombre del Señor Jesucristo; y que les abra el entendimiento cada día más y más para poder entender todas estas cosas correspondientes a este tiempo final en el Programa Divino.

Que Dios les bendiga y les guarde, y dejo con ustedes al reverendo Andrés Cruz Gallego para continuar la reunión de ministros en esta ocasión.

Dios les bendiga y les guarde a todos. Con el permiso de ustedes.

"LA PALABRA VERDADERA."

 

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