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Muy buenas noches amables amigos y hermanos presentes; los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y nos abra las Escrituras, y nos abra el entendimiento y el corazón para creer y recibir Su Palabra. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Leemos Apocalipsis, capítulo 19, verso 9 que nos dice:

"Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.

Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía."

Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema es: "LOS LLAMADOS A LA CENA DE LAS BODAS DEL CORDERO."

Aquí las Escrituras nos habla de una Cena de Boda, de la cual a través de las parábolas de Jesús podemos tener un poco mas de conocimiento. Por ejemplo: nos habla de que un padre de familia preparó para su hijo una cena, una fiesta de boda (San Mateo, capítulo 22, verso 2 al 10), y leemos algunas líneas de ese pasaje del capítulo 22 para tener un cuadro claro, capítulo 22, de San Mateo, verso 2 en adelante... 1 en adelante dice:

"Respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo:

El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo;

y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; mas éstos no quisieron venir.

Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas.

Mas ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios;

y otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron.

Al oírlo el rey, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad.

Entonces dijo a sus siervos: Las bodas a la verdad están preparadas; mas los que fueron convidados no eran dignos.

Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis.

Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados.

Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda.

Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció.

Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Porque muchos son llamados, y pocos escogidos."

En este pasaje nos habla de una fiesta de boda, o sea, de una Cena de Boda que el Rey preparó aquí, el Rey es Dios, Su Hijo es Jesucristo, y vino para la unión... recuerden que las bodas es la unión de dos personas: un hombre y una mujer; y Dios representa Su unión como Esposo y representaba allí al pueblo hebreo como la Novia con la cual iba a casarse. En los términos espirituales y los términos físicos se aplica los términos así, de bodas, de cenas, y así por el estilo.

Ahora, encontramos que por cuanto no fueron a la boda, entonces Dios el Padre mandó a Sus siervos, a Su Siervo, con los que estaban con Él (el Siervo ahí es el Espíritu Santo), lo manda por diferentes lugares. En San Lucas también nos habla acerca de lo que el Padre hace; encontramos las palabras aquí, dice que mandó a los siervos a la salida de los caminos para llamar a las bodas, y así el siervo o los siervos van por los caminos buscando a la gente para colocarlos para las bodas. En San Lucas también nos habla de esto cuando nos dice en el capítulo 14 de San Lucas, para que tengamos el cuadro claro... San Lucas, capítulo 14, verso 15 en adelante, dice:

"Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a la mesa, le dijo: Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios.

Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos.

Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado.

Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses.

Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses.

Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir.

Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, (recuerden que el Padre de Familia es Dios el Padre)... enojado el padre de familia, dijo a su siervo: (y aquí el Siervo es el Espíritu Santo) Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos.

Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar."

O sea, luego de ir y recoger todas esas personas, luego dice:

"...se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar.

Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.

Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena."

Y ahora, el Padre de Familia es Dios el Padre; el Hijo, para quien había preparado una Cena de Boda, una fiesta de boda, llamada también recepción en algunos lugares; porque luego que se lleva a cabo la boda, luego van a otro lugar o en el mismo lugar si tienen el lugar para una cena, una comida, una cena de boda o recepción. El Siervo es el Espíritu Santo, el cual luego que fue rechazada esa fiesta de unión, la fiesta por la Boda o por la unión de Cristo y Su pueblo Israel, al ser rechazada esa unión con Cristo, entonces es rechazada automáticamente la fiesta de Cena y entonces pasa la oportunidad a otras personas que es lo mismo que Cristo dice en San Mateo, capítulo 21. Aquí habla de Israel también, capítulo 21, versos... aquí está hablando del Padre de Familia, capítulo 21, verso 33 en adelante, dice:

"Oíd otra parábola: Hubo un hombre, padre de familia, (es el mismo Dios) el cual plantó una viña, la cercó de vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos.

Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores, (esos son los profetas, los siervos) para que recibiesen sus frutos.

Mas los labradores, tomando a los siervos, a uno golpearon, a otro mataron, y a otro apedrearon.

Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos de la misma manera.

Finalmente les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo.

Mas los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y apoderémonos de su heredad.

Y tomándole, le echaron fuera de la viña, y le mataron (esta fue la crucifixión de Cristo, lo mataron, fue muerto).

Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores?

Le dijeron: A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores, que le paguen el fruto a su tiempo.

Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras:

La piedra que desecharon los edificadores,

Ha venido a ser cabeza del ángulo.

El Señor ha hecho esto,

Y es cosa maravillosa a nuestros ojos?

Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él.

Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará.

Y oyendo sus parábolas los principales sacerdotes y los fariseos, entendieron que hablaba de ellos.

Pero al buscar cómo echarle mano, temían al pueblo, porque éste le tenía por profeta."

Y ahora, aquí podemos ver que todo esto sucedía y luego sucedería lo del Heredero, que es Cristo, el Heredero a la viña, el Heredero al pueblo hebreo, el Heredero al trono de David, el Heredero al Reino de David, el Heredero a todo el territorio de Israel; porque Él es descendiente del Rey David y Él es el Príncipe de Paz, el Heredero al Reino de David. Las palabras del Ángel Gabriel a la virgen María son claras cuando le dice a la virgen María, en el capítulo 1 de San Lucas, versos 30 en adelante:

"Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.

Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.

Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;

y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin."

Ahora vean, Jesucristo, el Hijo de Dios, es el Heredero al Reino de David y por consiguiente al Trono de David por causa que es la Simiente de Dios, la Simiente de Abraham y Simiente también de David, el cual tiene esa promesa de heredar el Reino de David y restaurar el Reino de David.

Ahora, las palabras que le dieron estos líderes religiosos a Jesús cuando le dicen... el verso 40 y 41, dice... pregunta Cristo:

"Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores?

Le dijeron: A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores, que le paguen el fruto a su tiempo."

Y ahora, vean, en el año setenta de la era cristiana, la ciudad de Jerusalén, juntamente con los edificios del templo, fueron destruidas la ciudad, los edificios y quemada también la ciudad. Eso, todo eso sucedió allá y ya eso Cristo también lo había profetizado; en San Mateo, capítulo 24, verso 1 en adelante, dice:

"Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo.

Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.

Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte,

diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?"

Y luego Él comienza a enumerar las cosas que han de suceder, le habla a ellos de todas estas cosas, también les habla acerca que se van levantar falsos profetas, falsos cristos, o sea, falsos ungidos, personas que dirán que estarán ungidas con el Espíritu Santo pero son falsos; no tienen el Espíritu Santo sino que tienen un espíritu de error e introducen cosas erróneas en medio del Cristianismo. ¿Y cómo vendrían? Vendrían en el Nombre del Señor y engañarían a muchos, también dice que habrá... oirán de guerras y de rumores de guerras, y dice que no se turbe, como en nuestro tiempo hay guerras y hay rumores de guerras, pero no es tiempo para las personas, los creyentes en Cristo, estar turbados, sino firmes en la fe de Cristo.

"Se levantará nación contra nación, y reino contra reino;" todas estas cosas menciona Cristo, y dice que serán entregados a tribulación y los matarán y serán aborrecidos de todas las gentes por causa de Su Nombre.

Los cristianos en Cristo fueron perseguidos por causa del Nombre de Cristo y también los judíos fueron perseguidos por causa de Cristo, tanto en el comienzo, en los primeros siglos, y después también en la Inquisición, y también en el Holocausto de los judíos en Alemania por Hitler, todo eso, vean, por causa del Nombre de Cristo vinieron esas persecuciones para los judíos también. O sea, que tanto cristianos como judíos han estado pasando por etapas difíciles; pero Dios vengará la sangre, tanto de los creyentes en Cristo, como de los judíos, en el tiempo del juicio divino, que será el tiempo de la gran tribulación, que se cumplirá en la segunda parte de la semana setenta que consta de tres años y medio.

Durante ese tiempo de tres años y medio se estará llevando a cabo la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo conforme al Programa Divino. Ahora, como señal acá en la Tierra, dice el capítulo 24 de San Mateo, este mismo pasaje que hemos estado leyendo, verso 13 al 14.

"Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.

Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin."

O sea, que la predicación del Evangelio de Cristo, del Evangelio del Reino, que predicaba Juan el Bautista y Jesús, se volverá a predicar en la Tierra. Durante dos mil años se ha estado predicando el Evangelio de la Gracia, el Evangelio de Cristo, para alcanzar la misericordia y por consiguiente alcanzar perdón de pecados, ser limpios de todo pecado y obtener la salvación y Vida eterna.

Se abrió una brecha en la mitad de la semana número setenta de la profecía de Daniel capítulo 9. Esas setenta semanas son setenta semanas de años; y por consiguiente son cuatrocientos noventa años. Y cuando Cristo comenzó Su ministerio, estaba comenzando la semana número setenta, y tuvo tres años y medio de ministerio y murió a la mitad de esa semana de años, y por consiguiente se abrió ahí... se detuvo esa semana, y se abrió una brecha para entrar a la Dispensación de la Gracia, y le faltan a Israel tres años y medio de trato de Dios con el pueblo hebreo que corresponde al tiempo de la gran tribulación, en donde Dios volverá a tratar con el pueblo hebreo; y para ese tiempo los dos Olivos, los ministerios de Moisés y Elías, estarán siendo operados por el Espíritu Santo y Dios le hablará directamente al corazón de Israel; por eso no se puede criticar a Israel por lo que pasó con la muerte de Cristo en la Cruz del Calvario, porque todo estaba en un proyecto, Programa Divino, para salvación, para redención; un programa en el cual Dios tendría misericordia de Israel y de toda la humanidad, se abriría una puerta de misericordia, de oportunidad, para las personas obtener el perdón de pecados y entrar al Reino de Dios.

Y ahora, no importa lo que haya pasado, tenemos que orar por Israel, pedir la paz de Jerusalén y de todo Israel, y pedir que pronto Dios complete Su Iglesia y sea llevada a la Cena de las Bodas del Cordero como está prometido en la Escritura.

Ahora, el Reino de Dios en la esfera espiritual pasó a la Iglesia del Señor Jesucristo, y por eso es la Iglesia del Señor Jesucristo la que estará en la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, esa fiesta en el Cielo será efectuada mientras la Tierra estará pasando por el tiempo de la gran tribulación, la fiesta de la Cena de las Bodas del Cordero, la fiesta de la unión de Cristo y Su Iglesia.

Son bienaventurados los que son llamados a la Cena de las Bodas del Cordero, el llamado a la Cena de las Bodas del Cordero la hace el Espíritu Santo en cumplimiento a la orden de Cristo que dijo: "Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado." (San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16, y también San Mateo, capítulo 28, versos 16 al 20) y Cristo ordena ir por todas las naciones y haced discípulos a todas las naciones. Esa es la orden para ir a buscar, a invitar y a buscar a los que van a llenar la Casa de Dios, y la Casa de Dios en el campo espiritual en la Tierra es la Iglesia del Señor Jesucristo y la Casa de Dios en el Cielo. Allá en el Cielo entonces irán todos los creyentes en Cristo para estar en esa gran fiesta de la Cena de las Bodas del Cordero en honor a Cristo y Su Iglesia, y será en la Jerusalén celestial, la Casa del Padre celestial, donde Cristo está sentado a la diestra de Dios, en el Trono de Dios, y donde allí se llevará la Cena de las Bodas del Cordero allá en el Cielo en la Casa de nuestro Padre celestial.

También irán los santos del Antiguo Testamento que resucitaron con Cristo cuando Cristo resucitó conforme al capítulo 27, verso 51 en adelante, en donde aparece que cuando Cristo resucitó resucitaron con Él los santos, muchos santos que habían dormido en el pasado, y aparecieron a muchos en la ciudad de Jerusalén, a muchos de sus familiares. Así como Cristo apareció a Sus discípulos, y por consiguiente a María y también a Sus hermanos, fueran hermanos como primos o fueran hermanos literalmente, en cuanto a que fueran hijos de María, eso se va a ver ya cuando estemos transformados y cuando estemos en el Reino del Mesías, por lo tanto, no hay que discutir si eran o no hermanos por parte de carne o eran primos, familias de José o de María, o hijos de José. Verso 51 al 53, del capítulo 27 de San Mateo es que dice:

"Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron;

y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron;

y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos (a la santa ciudad, o sea, a Jerusalén)."

Y ahora, podemos ver que esas personas ya resucitadas son las que suben con Cristo conforme al Salmo... a uno de los Salmos, 23 ó 24, y también Efesios, capítulo 4, versos... capítulo 4 de Efesios también nos habla acerca... capítulo 24, dice, verso 7 en adelante:

"Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,

Y alzaos vosotras, puertas eternas,

Y entrará el Rey de gloria.

¿Quién es este Rey de gloria?

Jehová el fuerte y valiente,

Jehová el poderoso en batalla."

Y luego dice:

"Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,

Y alzaos vosotras, puertas eternas,

Y entrará el Rey de gloria.

¿Quién es este Rey de gloria? (preguntan allá los que están en el Cielo)

Jehová de los ejércitos,

El es el Rey de la gloria."

Esto tiene dos partes, la primera parte se cumplió con el rapto de Cristo y los santos del Antiguo Testamento, cuando subían, todos van subiendo con Él, y dicen:

"Alzad, oh puertas eternas, vuestras cabezas. Y entrará el Rey de gloria". Y del Cielo preguntan: "¿Quién es este Rey de gloria?" Y ellos contestan: "Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla." Ahí contestan quién es el Rey de gloria; y luego para el Día Postrero el rapto de Cristo con Su Iglesia será la segunda parte de este capítulo 24 de los Salmos. Luego San Pablo en Efesios y en... Efesios, capítulo 4 nos dice, vamos a leerlo, capítulo 4, versos 7 en adelante dice:

"Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.

Por lo cual dice:

Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad,

Y dio dones a los hombres.

Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?

El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.

Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros..."

Y ahora, vean, el que subió con los santos del Antiguo Testamento y se sentó en el Trono de Dios es el mismo que descendió, el cual descendió a las partes mas bajas de la Tierra; cuando Él murió, descendió a las partes mas bajas de la Tierra; eso esta allá en Primera de Pedro, capítulo 3, verso 18 en adelante:

"Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;

en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados..."

O sea, que descendió en espíritu, en cuerpo angelical; en cuerpo angelical Cristo es el Ángel del Pacto, en ese cuerpo angelical Cristo descendió al infierno.

"...y predicó a los espíritus encarcelados,

los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua."

Cristo fue y le predicó a los espíritus encarcelados, o sea, a aquellas personas que estaban, que habían muerto en el diluvio, pero la persona, cuando muere su cuerpo físico, sigue viviendo en el cuerpo espiritual en la dimensión de la cual sea ese cuerpo; si ese cuerpo es del Paraíso, pues va a vivir al Paraíso, a esa dimensión. Si ese cuerpo es de la quinta dimensión, llamada esa dimensión: infierno, pues va a esa dimensión quinta, o sea, al infierno donde fue el hombre rico de la parábola que Cristo dio acerca del hombre rico y Lázaro.

Cristo fue al infierno ¿por qué? Porque Él se hizo pecado por nosotros al tomar nuestros pecados; y todo pecador, por causa de sus pecados, al morir va al infierno, no hay otro lugar porque el infierno es para el diablo, los ángeles caídos del diablo, todos esos espíritus malos, y los pecadores.

Y ahora, Cristo fue y les predicó allá a esas personas que estaban en sus cuerpos espirituales, porque el ser humano es alma viviente, tiene un cuerpo espiritual llamado el espíritu de la persona, y tiene un cuerpo físico para vivir en esta Tierra cuando pierde el cuerpo físico, que se le pone viejo, se enferma, o muere por algún accidente, alguna causa, sigue viviendo en el mundo de los espíritus en la dimensión a la cual pertenece ese espíritu; y nadie quisiera ir a la dimensión en que están los que fueron desobedientes en el tiempo de Noé, y nadie quiere ir al lugar que Cristo menciona que fue el hombre rico, y nadie quiere ir al lugar que Cristo fue por nuestros pecados, allá al infierno; todos quieren ir al Cielo a donde Cristo subió con todos los santos del Antiguo Testamento que resucitaron con Él, para lo cual salió la invitación para ir a la Cena de las Bodas del Cordero, salió la invitación, que es la predicación del Evangelio de Cristo, por todas las naciones: "Id y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado." Tan sencillo como eso.

El que creyere será salvo; y cuando llegue el momento de ir a la Cena de las Bodas del Cordero, irá a la Cena de las Bodas del Cordero, el que no creyere, pues irá a donde están los que fueron desobedientes ¿por qué? por incrédulos, del tiempo de Noé. Por lo tanto, los que algunas veces piensan que no hay infierno, lo van a comprobar algún día, pero los creyentes saben que hay infierno y saben que hay Cielo, que hay un Paraíso y han escuchado y escuchan en su tiempo las buenas noticias de salvación y Vida eterna por medio de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario. Y cuando escuchan ese mensaje están escuchando el mensaje de paz, el mensaje para ser reconciliados con Dios y tener paz para con Dios.

Así es como ha venido la invitación a la Cena de las Bodas del Cordero, han sido convidados a la Cena de las Bodas del Cordero millones de seres humanos a medida que ha transcurrido el tiempo de la Dispensación de la Gracia; y por unos dos mil años, alrededor de dos mil años ha estado proclamándose la invitación a la Cena de las Bodas del Cordero, han estado siendo convidados; y dice que son bienaventurados, esas son las personas mas bienaventuradas que viven en la Tierra y también los que han vivido en la Tierra y han recibido esa invitación y la han aceptado, son bienaventurados, han recibido a Cristo como Salvador.

Los que no han recibido a Cristo, pues no son bienaventurados, como tampoco fueron bienaventurados aquellos que lo rechazaron en el tiempo de Su primera Venida, perdieron la bendición de recibir a Cristo en Su primera Venida y de entrar a esa fiesta, a esa Cena. Pero hubo también muchos que lo recibieron, esos entraron como convidados para esperar el tiempo de la Cena de las Bodas del Cordero que será cuando Cristo complete Su Iglesia, cuando se llene Su Casa, Su Iglesia, tanto de judíos y gentiles; y ... porque así se ha estado llenando la Casa: con judíos comenzó, continúa con gentiles, y en el Día Postrero se completará, se llenará la Casa. Recuerden que el Siervo, el Espíritu Santo, dijo: "Se ha hecho como mandaste, y todavía hay lugar."

A través de las edades cada edad se llenó de los escogidos de Dios que recibieron la invitación, la aceptaron, y son bienaventurados; aunque hayan muerto, están en el Paraíso esperando la resurrección. Pero recuerden que hay diferentes etapas en la Iglesia del Señor, a través del tiempo la Iglesia va pasando por diferentes edades o etapas, y ya no hay lugar en la primera etapa o edad, ni tampoco en el tiempo de los apóstoles allá, ya ese tiempo terminó, se pasó luego a la primera edad de la Iglesia entre los gentiles con San Pablo, y así se ha pasado de edad en edad a través del tiempo, y la última edad que corresponde al Templo espiritual de Cristo, que es Su Iglesia, y que corresponde al Lugar Santo, ya se llevó a cabo en Norteamérica, fue la séptima etapa de la Iglesia entre los gentiles, pero el Espíritu Santo nos dice: "todavía hay lugar," todavía el Espíritu Santo dice: "todavía hay lugar," ¿y dónde hay lugar? Pues hay una etapa de la Iglesia que es llamada, entre los que entienden estas cosas, es llamada: la Edad de la Piedra Angular, es llamada la Edad de Oro de la Iglesia, es llamada la Edad o etapa para la Adopción de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Si no ocurrió la Venida de Cristo y la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los vivos en edades pasadas, es que no era para las edades pasadas el cumplimiento de esa promesa, era para este tiempo y en este tiempo en donde el ciclo divino de la Etapa, Edad, o Edad de Piedra Angular, o Edad de Oro de la Iglesia, o Edad de Adopción, se lleva a cabo o comienza, que está representada en el año cincuenta de jubileo, así como el Día de Pentecostés fue un día de una fiesta judía en donde vino el Espíritu Santo y produjo la creación de los primeros escogidos en el Cuerpo Místico de Cristo, nacieron de nuevo, luego ese mismo ciclo, pero ya representado en el año, no en un día cincuenta, sino en un año cincuenta, año de jubileo, se cumplirá en este tiempo final y corresponde nuevamente a una Edad de Piedra Angular, como el tiempo de la primera Venida de Cristo fue Edad de Piedra Angular y la Venida de Cristo fue la Venida de la Piedra Angular de aquel tiempo; Él era la Piedra del Ángulo, la Piedra Angular en aquel tiempo y su precursor Juan el Bautista preparó al pueblo con su mensaje.

Para el tiempo final hemos visto que Dios envió un precursor, el precursor de la segunda Venida de Cristo, preparando al pueblo, y fue el reverendo William Branham sin lugar a dudas, no hay otro que haya cumplido esa promesa, él fue el que cumplió esa promesa o Dios cumplió por medio de él esa promesa, y conforme... así como conforme al mensaje de Juan el Bautista se presentó, fue presentado Jesús como el que estaba prometido para venir como el Mesías, así también conforme al mensaje del precursor de la segunda Venida de Cristo será que se cumplirá la segunda Venida de Cristo.

Por lo tanto, con el mensaje del precusor de la segunda Venida de Cristo, con ese mensaje será que el pueblo podrá comprender, que el pueblo podrá esperar, y que el pueblo podrá ver cuando se cumpla la Venida del Señor a la Iglesia del Señor Jesucristo, que es el Cuerpo Místico de Cristo, al cual vendrá y vendrá en secreto a Su Iglesia, y vendrá conforme a como está prometido, porque viene por Su Iglesia, y vendrá con los santos resucitados en cuerpos glorificados, ese es el secreto mas grande de toda la Biblia, es el secreto por el cual hubo silencio en el Cielo en Apocalipsis, capítulo 8, porque Cristo, hablando acerca de Su Venida, dijo que nadie conocía cuándo sería el día ni la hora, "ni aun los ángeles (dijo en una ocasión Jesucristo), ni aun el Hijo," o sea, que ese es el misterio mas grande de toda la Biblia.

Por lo tanto, solamente la Iglesia del Señor Jesucristo del Día Postrero, con toda la revelación divina que le será dada en adición a todo lo que fue hablado por el precursor, podrá obtener el conocimiento de la Venida del Señor y recibirlo en Su segunda Venida, recibir la fe para ser transformada cada persona creyente en Cristo e ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Por lo tanto, son bienaventurados los que han sido llamados, los que han sido llamados a la Cena de las Bodas del Cordero, ¿y cómo han sido llamados? Por medio del Evangelio de Cristo, esa es la invitación para ir a la Cena de las Bodas del Cordero. Cada persona que ha escuchado la predicación del Evangelio de Cristo, nació la fe de Cristo en su alma, creyó y lo recibió como Salvador dando testimonio público de su fe en Cristo, y fue bautizado en agua en Su Nombre y Cristo lo bautizó con Espíritu Santo y Fuego, esa persona es una de las personas bienaventuradas, mas bienaventuradas que vive en la Tierra, y si ya partió es una de las personas mas bienaventuradas que vivió en este planeta Tierra y descansa en esperanza sabiendo que se levantará en la resurrección de los muertos en Cristo para tener un cuerpo glorificado y eterno e ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Pero primero pasará por aquí por la Tierra, y estará con los creyentes del Día Postrero y cuando los veamos seremos transformados y estaremos todos juntos en días gloriosos de grandes eventos aquí en la Tierra; así como cuando Cristo resucitó, resucitaron con Él los santos del Antiguo Testamento y aparecieron a muchos de sus familiares en la ciudad, pero Cristo apareció a Sus discípulos, a Sus familiares; pero Cristo no apareció a todo el mundo, así también será Su Venida a Su Iglesia, es Su Iglesia la que lo está esperando; el mundo no lo está esperando, es la Iglesia la que está esperando a Cristo porque Cristo ha prometido que donde Él está nosotros también estaremos con Él, todos los creyentes en Cristo, Él dijo: "Para que donde Yo estoy, vosotros también estéis."

San Pablo en Filipenses, capítulo 3, versos 20 al 21, dice:

"Mas nuestra ciudadanía está en los Cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas."

Vean, aquí nos muestra San Pablo que nuestra ciudadanía está en los Cielos, ¿por qué? Porque el nuevo nacimiento es del Cielo y las personas tienen la ciudadanía del lugar donde nacen, la ciudadanía terrenal cada persona la tiene del país donde nació; y la ciudadanía celestial del nuevo nacimiento la tiene ¿de dónde? del Cielo porque el nuevo nacimiento no es terrenal sino del Cielo.

Por lo tanto, la ciudadanía, los creyentes en Cristo nacidos de nuevo es de la celestial Jerusalén o de la Jerusalén celestial; ahí está nuestro nombre registrado en el Libro de la Vida del Cordero que es el Libro sellado con siete Sellos.

Y ahora, los creyentes en Cristo son coherederos con Cristo; y aquí ya yo creo que con lo que tenemos, sabiendo que son llamados a la Cena de las Bodas del Cordero los creyentes en Cristo que han recibido el llamado, también son herederos, coherederos con Cristo. Por lo tanto, de eso hablaremos en otra ocasión.

Ahora, sabiendo quienes son: "LOS LLAMADOS A LA CENA DE LAS BODAS DEL CORDERO," y por consiguiente los convidados, todo creyente en Cristo nacido de nuevo que escuchó el Evangelio de Cristo y lo recibió, es llamado por medio del Evangelio de Cristo, respondió al llamado, es una persona bienaventurada. La Cena de las Bodas del Cordero será en el Cielo, será la fiesta mas importante que se haya llevado a cabo en el Cielo, la fiesta de recepción, la fiesta en honor a Cristo y Su Iglesia, y Su unión. Por lo tanto, será la fiesta mas importante que se haya llevado a cabo en el Cielo, y yo estoy invitado, ¿y quién más? Cada uno de ustedes también. Somos llamados, y por consiguiente bienaventurados, bienaventurados los que son llamados a la Cena de las Bodas del Cordero.

Si hay alguna persona que todavía no ha aceptado el llamado, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone, y con Su Sangre le limpie de todo pecado; para lo cual puede pasar acá al frente y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino.

Vamos a dar unos segundos, unos minutos, mientras pueden pasar al frente los que están en otras naciones, también pueden pasar al frente en donde se encuentren allá, para que queden incluídos en la oración que estaremos haciendo por todos los que estarán viniendo a los Pies de Cristo nuestro Salvador. Los niños de diez años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo nuestro Salvador, porque no hay otro Salvador, no hay otro Redentor, no hay otra persona que nos pueda perdonar nuestros pecados y limpiarnos nuestros pecados con Su Sangre, solamente hay uno y Su Nombre es: SEÑOR JESUCRISTO, Él es nuestro único y suficiente Salvador.

Todavía vienen mas personas que como ustedes han escuchado el llamado, la invitación para la Cena de las Bodas del Cordero que es la predicación del Evangelio de Cristo, nació la fe de Cristo en su alma, y ahora tiene la oportunidad de dar testimonio público de su fe en Cristo recibiéndole como único y suficiente Salvador. Lo mas importante para el ser humano es una sola cosa: la vida, sin la vida nada tiene sentido, porque ni siquiera la persona está consciente de que existe, sin la vida no hay existencia del ser humano; por lo tanto la vida es lo mas importante, y si es lo mas importante la vida que tenemos, cuánto mas la Vida eterna, la cual solamente una persona nos puede otorgar y es el Señor Jesucristo. La Vida eterna es lo mas importante para toda persona, el mismo Cristo lo dijo cuando dijo: "¿De qué le vale al hombre si ganare todo el mundo y perdiere su alma? O ¿qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de Su Padre con sus ángeles y entonces pagará a cada uno según sus obras." (San Mateo, capítulo 16, versos 26 al 28).

Es importante entender que lo mas importante es la Vida eterna, porque "¿De qué le vale al hombre si ganare todo el mundo y pierde su alma?" Lo mas importante es la Vida eterna para el alma de la persona. La vida del cuerpo es temporal, pero Cristo le dará el cuerpo nuevo y eterno en la resurrección, si muere, o en Su Venida lo transformará si está vivo, y entonces todos seremos como Jesucristo: con cuerpos eternos, cuerpos glorificados y jóvenes para toda la eternidad.

Jesucristo está tan joven como cuando subió al Cielo. En el cuerpo glorificado y eterno la persona no se pone vieja, permanece tan joven como cuando recibió la transformación. Es que el cuerpo glorificado representará siempre de 18 a 21 años de edad, o sea, que siempre estará representando la flor de la juventud, nunca se pondrá viejo; y esa es la clase de cuerpo que todos nosotros anhelamos tener. Es la clase de cuerpo que yo deseo tener lo mas pronto posible, porque con el que tengo sé que no puedo vivir miles de años.

San Pablo dice que la carne y la sangre no pueden heredar el Reino de Dios ni la corrupción hereda la incorrupción, o sea, que con estos cuerpos mortales no podemos heredar el Reino de Dios, no podemos vivir eternamente, sino que solamente una temporada vivimos aquí para recibir a Cristo como Salvador al escuchar la predicación del Evangelio de Cristo, ahí es cuando nace la fe de Cristo en nuestra alma, y ahí es cuando tenemos la oportunidad de dar testimonio público de nuestra fe en Cristo recibiéndole como único y suficiente Salvador. Es la oportunidad de echar mano a la Vida eterna al recibir a Cristo como único y suficiente Salvador.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo, los que están presentes, y los que están en otras naciones, para así sean presentados ante Cristo y Cristo los reciba en Su Reino y los bautice con Espíritu Santo y Fuego, y así les dé la Vida eterna. Recuerden que Cristo dijo: "Mis ovejas oyen mi voz, y me siguen, y Yo las conozco, y Yo les doy Vida eterna; y no perecerán jamás. Mi Padre que me las dio es mayor que todos y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre." (San Juan, capítulo 10, versos 27 al 30).

Por lo tanto, el llamado de Cristo, la Voz de Cristo, siendo el Evangelio de Cristo, cuando lo escuchamos y lo recibimos, Él nos da Vida eterna. Esa es la forma en que Él ha establecido para que recibamos Vida eterna, esa es Su Voz, el Evangelio de Cristo. Él dijo: "También tengo otras ovejas que no son de este Redil; las cuales también debo traer; y oirán mi Voz; y habrá un Rebaño, y un pastor." El Pastor es Cristo, el Rebaño es la Iglesia, y las ovejas son los creyentes en Cristo que lo reciben como único y suficiente Salvador, y la Voz de Cristo: "Oirán mi Voz," dice Cristo, es el Evangelio de Cristo cuando es predicado.

Y ahora, con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, y nuestros ojos cerrados, los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón. Creo en Ti con toda mi alma. Creo en Tu primera Venida. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados. Señor, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, un Redentor. Señor, doy testimonio público de mi fe en Ti y te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados, y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego, y produzcas en mí el nuevo nacimiento. Quiero nacer de nuevo, quiero nacer en Tu Reino. Señor, he creído en Tu Sacrificio en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por mis pecados en el sacrificio para Salvación y Vida eterna.

Señor, que se haga realidad en mí Tu Salvación. Sálvame, Señor, te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso Señor Jesucristo. Amén.

Con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados, y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes le han recibido como Salvador y Él les ha recibido en Su Reino, les ha perdonado y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado. Ustedes me dirán, Cristo dijo: "Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado será salvo, mas el que no creyere será condenado." Ustedes me dirán: "Yo he creído al escuchar el Evangelio de Cristo, lo he recibido como mi Salvador; quiero ser bautizado en agua en Su Nombre lo mas pronto posible."

Recuerden: el bautismo en agua es un mandamiento del Señor. El mismo Cristo fue bautizado por Juan el Bautista, aun aunque Juan no lo quería bautizar, cuando entró a las aguas Juan le dice: "Yo tengo necesidad de ser bautizado por ti, ¿y Tú vienes a mí para que yo te bautice?" Cristo le dice: "Nos conviene cumplir toda justicia." Y entonces lo bautizó. Si Cristo tuvo necesidad de ser bautizado por Juan, cuánto mas nosotros tenemos necesidad de ser bautizados.

El bautismo en agua es tipológico, es simbólico, es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo, por eso al ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado; y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. Ahí tenemos el simbolismo, la tipología, del bautismo en agua en el Nombre del Señor. Es un mandamiento del Señor en donde nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección.

Es como la Santa Cena, que es tipológica también: el pan tipifica el cuerpo de Cristo, el vino representa la Sangre de Cristo, y así se lleva a cabo la Santa Cena en memoria de Cristo y Su muerte en la Cruz del Calvario, donde Su cuerpo fue crucificado y Su Sangre fue derramada por todos nosotros para limpiarnos de todo pecado, la Sangre del Nuevo Pacto que Él estableció y al cual entran todos los creyentes en Cristo, para así pertenecer al Nuevo Pacto que Dios dijo que establecería en Jeremías, capítulo 31, versos 31 al 36.

Por lo tanto, la Iglesia del Señor Jesucristo está bajo el Nuevo Pacto, y así es como: "LOS LLAMADOS A LA CENA DE LAS BODAS DEL CORDERO," han entrado a ese Nuevo Pacto y están seguros para ir a la Cena de las Bodas del Cordero; son los bienaventurados, convidados a la Cena de las Bodas del Cordero.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento; y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino glorioso de Cristo nuestro Salvador.

Dejo al ministro aquí, Ricardo Villagrán, reverendo Ricardo Villagrán, para que les indiquen cómo hacer para ser bautizados, y en cada país dejo al ministro correspondiente que les indicará cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

Continúen pasando todos una noche feliz llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador. Y nos veremos el domingo, Dios mediante, el próximo domingo Dios mediante en la mañana en este mismo lugar, y mañana ya con los ministros en la reunión de ministros.

Bueno, continúen pasando todos una noche feliz.

Dios les bendiga.

"LOS LLAMADOS A LA CENA DE LAS BODAS DEL CORDERO."

 

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