ImprimirImprimir

Muy buenas noches, amables amigos y hermanos presentes y todos los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones, y un saludo muy especial al misionero, doctor Miguel Bermúdez Marín allá en Paraguay, donde se encuentra en estos momentos, y también al reverendo Porfirio Tillería y la congregación allá en Paraguay, que Dios les bendiga a ustedes allá en Paraguay y al ministro Tillería y también al misionero Miguel Bermúdez Marín.

Para esta ocasión leemos un pasaje profético en donde tenemos las palabras de Cristo hablándonos de este tiempo en el cual nosotros estamos viviendo, San Lucas, capítulo 21, versos 25 al 36, dice de la siguiente manera:

"Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas;

desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas.

Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.

Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.

También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles.

Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca.

Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.

De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.

Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.

Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre."

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

"TIEMPO DE EXPECTACIÓN Y PREPARACIÓN." Es nuestro tema para esta ocasión.

Aquí tenemos tres cosas muy importantes: Tiempo (el primero, tiempo); el segundo: Expectación; y el tercero: Preparación.

Para comprender el tiempo del cual nos habla aquí en la Tierra, es aquel del cual Cristo dijo que ni el Hijo del Hombre sabía cuándo sería el día y la hora en que el Hijo del Hombre vendrá, ni aún los Ángeles dice Cristo que sabían, y aún dice: "Ni aún el Hijo," o sea, que Jesús ni sabía, no sabía en esos días de Su ministerio cuándo sería la segunda Venida de Cristo, del Mesías, la segunda Venida del Señor. Luego que resucitó sí, ya supo, porque en el cuerpo glorificado se saben todas las cosas.

Ahora, este tiempo de todas estas señales que vendrían sobre la Tierra, está marcado aquí con maremotos, tsunamis, terremotos, guerras, rumores de guerras, también señales, no solamente en la Tierra de "los hombres desfalleciendo por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la Tierra porque las potencias de los Cielos serán conmovidas."

O sea, que las potencias de los Cielos van a tener un impacto en este tiempo en el cual nosotros vivimos. Dice también que "habrá señales en el sol, que habrá señales en la luna y aun en las estrellas también y en la Cierra angustias en las gentes."

La humanidad con angustia por el peligro que se cierne sobre la raza humana: el peligro de los problemas del medio ambiente, el peligro de los problemas económicos en los cuales están las naciones, el peligro de las guerras también, en donde la humanidad, en cuanto a los países desarrollados, tienen poder atómico, y eso es muy peligroso, como las cajas de fósforos en las manos de los niños que están jugando, son muy peligrosas esas cajas de fósforos, por eso está el dicho que ‘el que juega con fuego, se quema.’

Y los que juegan con el poder atómico, con ese poder radioactivo, están corriendo grave peligro porque en una guerra mundial que se lleve a cabo en este tiempo, lo van a utilizar, porque no lo prepararon para tenerlo guardado, sino para usarlo en caso de necesidad.

Y en una guerra, los países que están en guerra tienen necesidad de usar todas las armas que tengan, cada una en su debido tiempo; y por cuanto la Escritura dice en Malaquías, capítulo 4:

"Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama."

Está hablando de un día ardiente como un horno, lo cual será causado por los problemas del medio ambiente, por los volcanes, por una guerra mundial atómica. Todos esos problemas causarán que venga un tiempo ardiente como un horno, y todo eso está profetizado y nadie lo puede impedir, es de esa manera que fue hablado por la boca de Dios, por Dios, por el Espíritu de Dios a través de Sus profetas.

Por lo tanto, ese tiempo es llamado también el Día del Señor, que viene a ser el séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá; séptimo milenio de Adán hacia acá está representado en el día sábado, y el día sábado conforme a la Ley, es el Día del Señor literal en el cual el pueblo no está trabajando, sino dedica ese día a Dios; eso es conforme a la Ley divina dada a través del profeta Moisés.

Por lo tanto, ese séptimo milenio está reflejado en el séptimo día de la semana; en algún momento del séptimo milenio hacia acá se llevará a cabo todo lo que está prometido para ser realizado en el Día Postrero.

El mismo Jesucristo, hablando de la resurrección, dijo hablando acerca de los creyentes en Él en San Juan, capítulo 6, versos 39 al 40 dice:

"Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.

Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero."

Cristo revela, da a conocer que la resurrección de todos los creyentes en Él que han muerto físicamente, será llevada a cabo por Cristo mismo en el Día Postrero; por eso cuando Él fue a resucitar a Lázaro en el capítulo 11 de San Juan, versos 21 al 27, Marta le dice: "Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto," Cristo le dice: "Tu hermano resucitará," ella le dice: "Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero."

Así había enseñado Cristo en el capítulo 6, y ya en el capítulo 11, vean, Marta comprendía y creía que sería en el Día Postrero la resurrección de los creyentes en Cristo, y Cristo le dice: "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá, y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?" Marta le dice: Si, Señor, yo he creído que Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente." (Capítulo 11 de San Juan, versos 21 al 27). Así que los creyentes en Cristo en el tiempo del ministerio de Cristo creían que la resurrección era para el Día Postrero, porque así lo había enseñado Jesucristo.

Y ahora, el Día Postrero ya sabemos que delante de Dios es el séptimo milenio de Adán hacia acá, porque "un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día." Por lo tanto, ellos van a resucitar, van a venir del Paraíso con Cristo en la Venida de Cristo viniendo a Su Iglesia, y cuando los veamos resucitados en cuerpos jóvenes, eternos, glorificados como el de Jesucristo, entonces seremos transformados, entonces los vivos creyentes en Cristo serán transformados y todos serán iguales a Jesucristo en cuerpos jóvenes, eternos, inmortales, glorificados. Esa promesa es para mí, ¿y para quién más? Para cada uno de ustedes creyentes en Cristo.

Ahora, el Tiempo: vean, el tiempo para estas cosas y estas señales en el Cielo, comenzó en el tiempo del precursor de la segunda Venida de Cristo, en ese tiempo comenzaron a verse esas señales en el sol, la luna y las estrellas, y en la Tierra angustia, y actualmente están más marcadas estas señales en el Cielo, en el sol, la luna y las estrellas, y en la Tierra en donde la humanidad está en angustia por todas las cosas que sobrevendrán, que sucederán sobre la Tierra. El tiempo ya lo hemos identificado, es nuestro tiempo.

La expectación: están a la expectativa de las cosas que vendrán, tanto las buenas como las malas. Cuando ven los problemas entre naciones, desentendimiento entre naciones, problemas entre naciones ¿qué se espera? Una guerra entre naciones, y cuando ven problemas internos, cuando una nación está dividida en sí misma, ¿qué se espera? Una guerra civil, y cuando ven problemas en el medio ambiente, terremotos, maremotos, tsunamis, ¿qué se espera? Muerte y destrucción.

Se esperan graves problemas para la humanidad y enfermedades graves para la raza humana, pero esas cosas están en la Escritura bajo las copas o en las copas que contienen las plagas de Apocalipsis, capítulo 15, verso 1 al 9; y luego son derramadas sobre la Tierra esas plagas, como fueron derramadas sobre la Tierra en el tiempo de Moisés, cuando Dios le decía a Moisés lo que iba Dios a hacer, Moisés lo hablaba al pueblo, lo hablaba tanto a los judíos como al faraón y los egipcios, y luego sucedían.

Porque cuando Dios las tenía en Sí mismo, eran el pensamiento divino, cuando se las reveló a Moisés y Moisés las habló, era la Palabra de Dios hablada, era "Así dice el Señor," y entonces se materializaban esas plagas.

Encontramos en el libro del Apocalipsis, en el capítulo 11 y también el capítulo 15 en adelante, esas mismas plagas cayendo sobre la Tierra, es que también el ministerio de Moisés va a repetirse en este tiempo final y el ministerio de Elías también, en el tiempo en que estás plagas serán derramadas sobre la Tierra; esos son los ministerios de Zacarías, capítulo 4, verso 1 al 14, el ministerio de los dos Olivos y de las dos ramas de olivo que el Ángel le dice que esos son los dos Ungidos que están delante de la presencia de Dios. O sea, delante de la presencia de Dios en el Cielo, y son enviados esos ministerios a la Tierra en medio de la raza humana.

Esos ministerios van a repetirse en este tiempo final. Apocalipsis, capítulo 11 también dice que son los dos Olivos y que son los dos candeleros de oro, los dos candeleros que están delante de la presencia de Dios, que son los dos Ungidos.

Por lo tanto, nos habla de esos ministerios siendo manifestados a través de carne humana, y por medio de esos ministerios van a ser habladas esas plagas. En palabras más claras, Dios las va a dar a conocer, bajo esos ministerios se dará a conocer a la raza humana las cosas que han de venir sobre la Tierra, sobre el planeta Tierra y también sobre los individuos como personas, y sobre las naciones.

El tiempo, es el tiempo en el cual estamos viviendo, que se va a entrelazar con el tiempo de la gran tribulación, pero para ese tiempo Dios va a tratar con el pueblo hebreo.

Ahora, la humanidad está pasando por el tiempo que corresponde a estas cosas, y está en expectación de todas estas cosas que han de sobrevenir, las cuales están profetizadas por los profetas del Antiguo Testamento, por Jesucristo y por los apóstoles, y por los mensajeros de Cristo en medio de Su Iglesia de diferentes etapas o edades, y sobre todo por San Pablo y el reverendo William Branham.

Preparación: el planeta Tierra está preparándose para todas estas cosas que han de venir, la preparación para cumplirse estas cosas, vean ustedes, encontramos que los seres humanos le han sacado el petróleo al planeta y entonces queda hueco el lugar de donde lo sacan. Si usted saca algo de un lugar, de la parte baja del lugar, es normal que se caiga lo que está arriba, porque quedó un hueco ahí, como si usted le saca las columnas a un puente, ¿qué le pasará al puente? Se cae.

Así la Tierra, en muchos lugares donde estaba el petróleo, ha quedado hueca, y esas partes de la Tierra pueden hundirse fácilmente, y además de eso hay otros problemas: los volcanes, los terremotos y así por el estilo, que han causado, están causando y causarán grandes problemas a la familia humana, pero ya están profetizados en la Escritura para este tiempo en el cual nos ha tocado vivir.

La Tierra se está preparando para el Reino del Mesías, y para eso tiene estos dolores de parto que son todos estos problemas del medio ambiente, porque va a dar a luz una Tierra nueva para el Reino del Mesías.

También los creyentes en Cristo se están preparando para la Venida del Señor, para recibir la fe, la revelación para ser transformados y raptados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, porque sin fe es imposible agradar a Dios, sin fe es imposible ser transformados, y sin fe es imposible ser llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Por lo tanto, los creyentes en Cristo, miembros del Cuerpo Místico de Cristo, se están preparando para la Venida del Señor y para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, y los santos que están en el Cielo, que ya partieron, están allí preparados para la Venida del Señor al Paraíso para regresar a la Tierra y obtener cuerpos eternos y glorificados, y estar con nosotros una temporada de unos 30 a 40 días, en donde la plenitud de Dios estará manifestada en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, cumpliendo las promesas que Él ha hecho a Su Iglesia. Recuerden que Él dice:

"He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra." Apocalipsis, capítulo 22, verso 12.

Por lo tanto, es tiempo de preparación, para la Tierra prepararse para el Reino del Mesías, por lo cual tendrá dolores de parto que son todos estos problemas del medio ambiente, y luego, al final de la gran tribulación, tendremos una Tierra que habrá pasado por un proceso de preparación para el Reino del Mesías.

El Cristianismo completo se está preparando también, dice que las vírgenes insensatas salieron para buscar aceite, por lo tanto, salieron para prepararse, pero no lograron prepararse, porque cuando vino el esposo, las que estaban preparadas entraron con Cristo, con el Señor, a las bodas, y se cerró la puerta, ¿ven? Las que estaban preparadas, por lo tanto, aprovecharon ese tiempo de preparación en el cual cada persona arregla su vida con Dios, con Cristo, y se prepara con Cristo para la transformación y arrebatamiento o rapto de los escogidos de Su Iglesia, para ir a la Cena de las Bodas del Cordero.

Por lo tanto, la Iglesia del Señor Jesucristo estará preparándose en este tiempo final, así está profetizado y así tiene que cumplirse. Dice Apocalipsis, capítulo 19, verso 7 al 10 dice:

"Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado (Su Esposa, Su Iglesia).

Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.

Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.

Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía."

Y ahora, hemos visto que a la Iglesia Novia del Señor Jesucristo se le ha dado que se vista de lino limpio, de lino fino, limpio y resplandeciente, porque ella se ha preparado; por lo tanto, la Iglesia del Señor Jesucristo, compuesta por los creyentes en Cristo nacidos de nuevo, encontramos que como individuos han recibido el vestido de boda que es el Espíritu Santo, la porción correspondiente llamada las primicias del Espíritu, y luego en este tiempo final recibirán en adición la vestidura física del cuerpo físico, eterno, inmortal y glorificado, igual al cuerpo glorificado de Cristo, y entonces tendrá la plenitud de Dios, tendrá la doble porción: la porción espiritual y la porción física del cuerpo nuevo, por lo tanto, tendrá el cuerpo espiritual y el cuerpo físico glorificado, tendrá así la doble porción, así como Jesucristo.

Por lo tanto, ya tenemos profetizado en la Escritura que la Iglesia se estará preparando y llegará a estar lista para su transformación e ida con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, son los creyentes en Cristo que forman la Iglesia del Señor Jesucristo los que tienen la promesa de ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, y por consiguiente son los que estarán preparándose correctamente y obteniendo la fe, la revelación para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Por medio del Evangelio de la Gracia se preparan y reciben la vestidura espiritual, la adopción espiritual, reciben el nuevo nacimiento al recibir el Espíritu Santo y obtener el cuerpo angelical o espiritual, y con la revelación del séptimo Sello o segunda Venida de Cristo o venida de Cristo a Su Iglesia, en el Día Postrero obtendrán la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Tan sencillo como eso.

La fe, la revelación y conocimiento de la primera Venida de Cristo a través de la predicación del Evangelio de la Gracia, nos da esa fe, esa revelación para obtener esa transformación espiritual recibiendo a Cristo como Salvador, siendo bautizados en agua en Su Nombre y Cristo bautizándonos con Espíritu Santo y Fuego y produciendo en nosotros el nuevo nacimiento, y así es como nacemos del Cielo y obtenemos nuestra ciudadanía celestial.

Así como obtuvimos la ciudadanía terrenal al nacer en esta Tierra, en el país que hemos nacido, tenemos nuestra ciudadanía terrenal, y el nuevo nacimiento, por cuanto es del Cielo, tenemos nuestra ciudadanía celestial al nacer de nuevo.

Por lo cual es importante que toda persona escuche la predicación del Evangelio de Cristo, nazca la fe de Cristo en su alma, lo reciba como Salvador y sea bautizado en agua en Su Nombre y Cristo lo bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca el nuevo nacimiento en la persona.

Todo esto tiene que llevarse a cabo para la persona entrar al Reino de Dios. Esto se lo dijo Cristo a Nicodemo en el capítulo 3 de San Juan, verso 1 al 6, cuando le dice: "De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca del Espíritu, no puede ver el Reino de Dios," Nicodemo pensó que era nacer a través de su madre, pero Cristo le explicó: "De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca del Agua y del Espíritu, no puede entrar al Reino de Dios."

Él no comprendía cómo nacer de nuevo, nacer del Espíritu, recibir el Espíritu Santo.

Y ahora, Cristo le explica más claramente: "El que no nazca del Agua (o sea, del Evangelio de Cristo, porque la fe viene por el oír la Palabra, nace la fe en el corazón de la persona al oír la predicación de Evangelio de Cristo, y eso es nacer del Agua, del Agua de la Palabra de Dios, del Agua del Evangelio de Cristo, del Agua de la Lluvia Temprana, y del Espíritu, del Espíritu Santo, al recibir el Espíritu Santo y así la persona obtener el nuevo nacimiento, nacer de nuevo, nacer en el Cielo, nacer en el Reino de Dios.

Esa persona ha confirmado su lugar en la Vida eterna al nacer de nuevo. Esa persona ha sido salvada por Cristo, esa persona nunca se perderá, esa persona ha sido sellada con el Espíritu Santo de Dios, "no contristéis al Espíritu santo de Dios con el cual fuisteis sellados para el día de la redención." (Efesios, capítulo 4, verso 30 dice así San Pablo).

El Día de Redención, es el tiempo de redención, de adopción; la redención es la redención del cuerpo, o sea, la resurrección de los muertos en Cristo en cuerpos glorificados, y la transformación de los vivos. Esa transformación es la redención del cuerpo, nuestra transformación, en donde obtendremos la inmortalidad física como la tiene Jesucristo nuestro Salvador en un cuerpo físico glorificado.

Todos seremos iguales a Cristo en cuerpos físicos glorificados y con cuerpos angelicales dentro del cuerpo físico, esa es la adopción, y para eso hay un día: el día de redención, que corresponde a la etapa octava de la Iglesia de Jesucristo, luego de la séptima edad de la Iglesia, donde en la séptima edad se escuchó el clamor: "He aquí el esposo viene, salid a recibirle."

Eso fue el mensaje del precursor de la segunda Venida de Cristo precursando la venida de Cristo para el Día Postrero; luego de ese clamor, encontramos que se escuchó ese clamor, salió ese clamor, ese mensaje, y comenzó un avivamiento mundial, la gente buscando a Dios, buscando el Espíritu Santo, buscando aceite en sus lámparas.

Luego parte el mensajero y comienza un nuevo ciclo divino en el cual entran gradualmente los escogidos, los miembros de la Iglesia de Jesucristo, cada uno en el momento correspondiente, y llega el momento de la Venida del Señor, donde los que están preparados, las vírgenes prudentes con aceite en sus lámparas, entran con el Señor a las bodas, y luego se cierra la puerta.

Es en la Iglesia del Señor Jesucristo donde está la puerta, y la puerta es Cristo, y en esa puerta está la Sangre de redención, la Sangre del Cordero de Dios. Cristo es nuestra pascua, la cual fue o "el cual fue sacrificado por nosotros," (eso está en Primera de Corintios, capítulo 5, verso 7).

Y ahora, todas cosas suceden en la Iglesia del Señor Jesucristo que es la que está dentro del nuevo Pacto cubierta con la Sangre del nuevo Pacto. Por lo tanto todas las manifestaciones de Cristo son en y a través de Su Iglesia, así como las manifestaciones de Dios han sido por medio de Cristo nuestro Salvador.

La creación del universo, de toda la creación, fue por medio de Cristo, Dios a través de Cristo; y las cosas que Cristo dijo que haría luego de irse de esta Tierra, las ha estado haciendo por medio de Su Iglesia usando diferentes instrumentos y diferentes miembros de la Iglesia suya desde el Día de Pentecostés hacia acá, y todavía sigue en medio de Su Iglesia, porque Él dijo: "Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (San Mateo, capítulo 28, verso 20).

Por lo tanto, la vista ¿dónde tenemos que tenerla? Estamos viendo las señales en el sol, la luna y en las estrellas, y en la Tierra angustia, pero ¿dónde tenemos que tener la vista? Viendo estas cosas, sí, pero sabiendo que Cristo dijo: "Cuando ustedes vean suceder estas cosas, sabed que el verano está cerca," cuando se refiere al verano, luego Él explica: "cuando vean estas cosas, sabed que el Reino de Dios está cerca. Por lo tanto, entended que vuestra redención está cerca."

Nuestra redención es nuestra transformación que Él ha prometido para todos los creyentes en Él que estarán viviendo en este tiempo final, y para los muertos creyentes en Él siendo resucitados en cuerpos glorificados. Todavía no han resucitado, porque Cristo todavía no terminó Su Obra de Intercesión en el Cielo, pero muy pronto va a completar Su Iglesia.

Por lo tanto, estamos conscientes que este es tiempo de expectación y preparación. El tiempo, hemos visto que es el Día Postrero delante de Dios, séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá, "porque un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día." O sea, que un día delante de Dios para los seres humanos son mil años.

Tiempo: un lapso de tiempo, un ciclo divino; Expectación: a la expectativa, esperando las cosas que van a suceder, sabiendo que van a suceder cosas; por ejemplo en el tiempo de Noé era el tiempo para el juicio divino caer sobre el mundo antediluviano, y él estaba en expectación sabiendo que de un momento a otro caería el diluvio, pero Dios le dijo que preparara un arca, por lo tanto, fue tiempo de preparación para Noé, para construir el medio de salvación.

Y ahora, el arca en nuestro tiempo es Cristo, el arca de nuestra salvación, por lo tanto, en el tiempo de expectación siempre hay una etapa de preparación para los que han de "escapar de los juicios que han de venir sobre la Tierra, y estar en pie delante del Hijo de Hombre," dice Cristo en San Lucas, capítulo 21, versos 34 al 36.

Tiempo de estar orando, clamando a Dios, pidiendo que seamos tenidos por dignos de evitar todas estas cosas, estos juicios que han de venir sobre la Tierra, y de estar en pie delante del Hijo de Hombre, estar en pie delante del Señor.

Es importante estar en pie delante de Dios, estando dentro del nuevo Pacto, amando a Dios, haciendo Su voluntad, sirviendo a Dios todos los días de nuestra vida.

Estar fuera del nuevo Pacto es lo más terrible para una persona, porque no tiene esperanza de vivir eternamente, solamente para la persona es la vida temporal que tiene, y cuando se le acabe, se le acabó su futuro eterno; aunque al morir su cuerpo físico, sigue viviendo su alma en el cuerpo espiritual de la dimensión a la cual pertenezca el cuerpo espiritual que tiene.

Pero al final si no aprovechó el tiempo de salvación a través de Cristo, perdió la única oportunidad que tenía en la vida, y era obtener la Vida eterna por medio de Cristo nuestro Salvador.

Por lo tanto, aprovechemos bien el tiempo en que vivimos, estemos en expectación de todas las bendiciones que han de venir sobre los creyentes en Cristo, que es lo más que nos interesa, y cuidándonos de los problemas que vendrán sobre la Tierra, cuidándose de todas las cosas que le traen problemas al cuerpo físico, no contaminando el cuerpo físico con cosas dañinas a la salud, cuidando nuestra salud, porque necesitamos tener el cuerpo en las mejores condiciones posibles para servir a Cristo y para trabajaren favor de nuestra familia, y en favor de la nación en que nos ha tocado nacer y vivir.

"TIEMPO DE EXPECTACIÓN Y PREPARACIÓN."

Este es ese tiempo. Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone, y con Su Sangre le limpie de todo pecado y sea bautizado en agua en Su Nombre y Cristo le bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en usted el nuevo nacimiento, para lo cual puede pasar acá al frente, y los que están en otras naciones pueden también pasar al frente para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo.

Y los niños de diez años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo nuestro Salvador. Recuerden que Él dijo: "Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis, porque de los tales es el Reino de los cielos."

Cristo tiene mucho pueblo en esta nación, aquí en Chile, y en todas las naciones, y los está llamando en este tiempo final. Todavía la puerta de la misericordia está abierta porque Cristo todavía está en el Trono del Padre llamando y juntando a todos los que están escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero.

Recuerden que Él dijo: "Mis ovejas oyen mi voz y me siguen, y Yo las conozco y Yo les doy Vida eterna," solamente Cristo puede darle Vida eterna al ser humano, y solamente Cristo puede llevar a Sus ovejas Su Voz, Él dijo que la escucharían Sus ovejas, Él dice: "Mis ovejas oyen mi voz y me siguen," (San Juan, capítulo 10, verso 27 al 30). Y San Juan, capítulo 10, versos 14 al 18 dice:

"También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor."

Las ovejas ¿quiénes son? Nosotros; el rebaño ¿cuál es? La Iglesia del Señor Jesucristo, y el buen pastor, el pastor ¿quién es? Jesucristo nuestro Salvador. Recuerden que Él dijo: "Yo soy el buen Pastor, y el buen Pastor su vida da por las ovejas," Él murió, dio Su vida ¿por quién? Por mí, ¿y por quién más? Por cada uno de ustedes también, para quitar de nosotros nuestros pecados, limpiándonos con Su Sangre preciosa y así reconciliarnos con Dios nuestro Salvador y darnos la Vida eterna, restaurarnos a la Vida eterna, recordando que Él dijo también:

"Porque el Hijo de Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido." (San Lucas, capítulo 18, verso 10 en adelante).

O sea, que Él vino a salvarme a mí, a buscarme y a salvarme a mí, ¿y a quién más? Pues a cada uno de ustedes también, por eso Él viene llamando y juntando a todos esos hijos e hijas de Dios que están escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero.

Todavía pueden continuar viniendo en los diferentes países las personas que han escuchado y ha nacido la fe de Cristo en su alma, por lo tanto, tienen la oportunidad en estos momentos de dar testimonio público de su fe en Cristo recibiéndole como único y suficiente Salvador. Recordando que la fe viene por el oír la Palabra, el Evangelio de Cristo, y con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Eso está claro en la Escritura, eso está por el capítulo 10 de Romanos. El mismo Cristo en San Mateo, capítulo 10, verso 32 al 33 dice:

"A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos (y también dice).

Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos."

Si le negamos, Él nos negará delante del Padre celestial. Si le confesamos como nuestro Salvador, Él nos confesará delante de nuestro Padre celestial como personas que hemos creído y lo hemos recibido como nuestro único y suficiente Salvador, y por lo tanto, Dios el Padre nos dará la entrada a Su Reino eterno.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador. En las demás naciones también puestos en pie para la oración por todas las personas que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador.

Todos con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, nuestros ojos cerrados, y los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos, presentes o en otras naciones, repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón. Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida y creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados, y creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, doy testimonio público de mi fe en Ti y te recibo como mi único y suficiente Salvador. Señor, te ruego me perdones y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y produzcas en mí el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente, sálvame Señor, te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente Salvador, por lo cual ustedes me dirán: "Quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible en el Nombre del Señor," porque Él dijo:

"Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado." Son palabras de Jesucristo en San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16.

Y aun también el Espíritu Santo hablando a través de San Pedro el Día de Pentecostés en el cual fueron llenos del Espíritu Santo todos los que estaban en el aposento alto esperando la venida del Espíritu Santo, Pedro en su mensaje del Día de Pentecostés, lleno del Espíritu Santo, dio a conocer lo que allí estaba sucediendo.

Porque algunas personas que los escuchaban hablar en diferentes idiomas, pensaban que estaban borrachos, algunas personas burlándose decían que estaban llenos de mosto. Pedro, en el capítulo 2, verso 37... aún un poco antes, verso 32 en adelante dice:

"A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.

Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.

Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice:

Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra,

Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.

Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.

Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?

Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.

Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas."

Como tres mil personas creyeron el mensaje que Pedro predicó lleno del Espíritu Santo, así nació la fe de Cristo en su alma y dieron testimonio público de su fe en Cristo recibiéndole como único y suficiente Salvador.

El bautismo en agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado, pero el bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo, aun el mismo Señor Jesucristo fue bautizado por Juan el Bautista; al principio Juan el Bautista cuando Jesús entró al Jordán para ser bautizado por Juan, Juan no quería, y Juan le dice a Jesús: "Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí para que yo te bautice?" Jesús le dice: "Nos conviene cumplir toda justicia," y entonces lo bautizó.

Si Jesucristo tuvo necesidad de ser bautizado por Juan el Bautista para cumplir toda justicia, cuánto más nosotros; por lo tanto, bien pueden ser bautizados, conscientes de que el bautismo en agua no limpia a la persona de pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado.

El bautismo en agua es tipológico, es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Por eso en el bautismo en agua nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección.

Conscientes del significado del bautismo en agua en el Nombre del Señor, bien pueden ser bautizados, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino glorioso de Jesucristo nuestro Salvador.

Dejo al ministro Patricio Lara con ustedes para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

Y en cada país dejo también al ministro correspondiente para que haga en la misma forma, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes también el nuevo nacimiento, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino glorioso de Cristo nuestro Salvador.

Continúen pasando todos una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador. Con nosotros el reverendo Patricio Lara para indicarles cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Pasen todos muy buenas noches.

"TIEMPO DE EXPECTACIÓN Y PREPARACIÓN."

 

Encuéntrenos

Carretera No.1 Km 54.5
Barrio Monte Llano
Cayey, Puerto Rico
00736

Twitter