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Muy buenas noches, amables amigos y hermanos presentes, y los que están a través del satélite Amazonas o internet en diferentes naciones; es un privilegio y bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, aquí en Ciudad Guatemala, en Guatemala, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

El próximo jueves 10 de este mes de noviembre, será la concentración simultánea en todos los países bajo la campaña: “Alcemos Nuestra Voz: Paz en Tierra Santa,” será en el lugar que fue ya anunciado, y allí será un momento histórico para la República de Guatemala en este proyecto de paz en Tierra Santa, y un momento histórico para cada uno de ustedes también, que levantan su voz por la paz en Tierra Santa.

En todos los países se estará llevando a cabo el día 10 del mes en curso, a las 10:00 de la mañana, por lo tanto, deben estar reunidos un poco antes para así que todos estén ya listos para comenzar en el lugar ya asignado, sea dentro del Congreso de cada país, o en la parte afuera, donde así lo programen en cada país.

También tengan en cuenta en cuanto a los niños, si les avisaron de no llevar niños, tengan en cuenta eso también, y tengan en cuenta todo el consejo que le hayan dado a ustedes. Es importante estas concentraciones pacíficas por la paz de Tierra Santa. Son bendecidos también todos los que oran por la paz de Jerusalén, y por consiguiente de Tierra Santa.

En la República Mexicana también se estará llevando a cabo esta concentración el mismo día, y así en todos los países, así que todos tendrán el privilegio y bendición de participar en esta campaña: “Paz en Tierra Santa.” El Cristianismo está muy agradecido a Israel por la bendición tan grande de que la salvación vino de los judíos.

Para esta ocasión leemos en San Juan, capítulo 4, versos 34 al 38, y nos dice Jesucristo:

“Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.

¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.

Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega.

Porque en esto es verdadero el dicho: Uno es el que siembra, y otro es el que siega.

Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.”

Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Este es el tiempo para la siega. “TIEMPO PARA LA SIEGA.”

El Señor Jesucristo en una ocasión allá en San Juan, capítulo 3, hablando con Nicodemo cosas del Reino de Dios, cuando le dice: “De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca de nuevo no puede ver el Reino de Dios,” no comprendió esas palabras de Cristo creyendo él que se trataba de palabras relacionadas al nacer a través de una mujer nuevamente, y si su madre ya estaba muy anciana o había muerto, sería imposible para Nicodemo nacer de nuevo y por consiguiente ver el Reino de Dios.

Y le pregunta: “¿Cómo puede hacerse esto? ¿Puede el hombre ya siendo viejo, entrar en el vientre de su madre y nacer de nuevo?” Vean lo que Cristo le contesta a Nicodemo (verso 5 de San Juan, capítulo 3):

“Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto?

Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?

De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio.

Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? (Y ahora vean esto)

Nadie subió al Cielo, sino el que descendió del Cielo; el Hijo del Hombre, que está en el Cielo.”

Y eso es más difícil de entenderlo, “nadie sube al Cielo sino el que descendió del Cielo, el Hijo de Hombre que está en el Cielo, y estaba en la Tierra,” ¿cómo se puede comprender eso? Nicodemo no lo entendió, pero Cristo dice: “Lo que sabemos, hablamos,” porque las personas hablan de las cosas que saben.

Cristo les hablaba de las cosas que Él sabía del Padre, del Cielo, del Programa Divino correspondiente para aquel tiempo, el cual Cristo llevaría a cabo, pues Él dijo que Él hacía la voluntad del Padre, Él vino para hacer la voluntad de Dios.

Por lo tanto al venir para hacer la voluntad de Dios y completar, hacer la Obra, terminar la Obra que le fue dada para llevar a cabo, ese era el trabajo de Cristo y era la Obra de Redención en favor de la raza humana, porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido, porque el Hijo del Hombre vino, no para condenar al mundo, sino para salvar al mundo.

Y algunas personas miran y dicen: “Pero, ¿cómo salvó al mundo? Vino y lo mataron,” salvó al mundo en aquella ocasión en que la humanidad tenía que morir por sus pecados, como el mundo antediluviano por el diluvio, tenía que morir la humanidad en aquel tiempo en que Cristo murió, pero Cristo tomó los pecados de la humanidad, se hizo pecado por nosotros, y murió, y tuvo que ir al infierno, pero allá retornó los pecados que fueron originados por el diablo, porque el pecado fue originado por el diablo, los llevó al originador del pecado: al diablo, le quitó las llaves del infierno y de la muerte, y salió del infierno justificado, sin pecados, porque los dejó allá. Porque la Sangre de Cristo es la que desintegra el pecado y lo vuelve al lugar de origen, al diablo, los remite.

Y ahora, encontramos que así salvó al mundo, recuerden que Él dijo: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, él solo queda;: pero si cae en tierra y muere, mucho fruto lleva,” (San Juan, capítulo 12, verso 24), y lo que dice, que Él vino para salvar al mundo, eso lo encuentran en el capítulo 3 de San Juan también, ahí encontramos que Él habla de que Él vino para salvar al mundo, por eso dice San Juan, capítulo 3, verso 16:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.”

Eso es el propósito de la primera Venida de Cristo: la salvación de la familia humana. Actualmente existe todavía la familia humana, ¿por qué? Porque Cristo la salvó muriendo por el ser humano en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Cuando Dios mira hacia el planeta Tierra, mira hacia la humanidad, y no puede ver el pecado, ¿por qué? Porque hay un arco iris que protege a la humanidad por causa de la Sangre de Cristo, y mira a través de la Sangre de Cristo a la humanidad, y no ve el pecado.

Pero cuando Cristo termine Su Obra de Intercesión en el Cielo, es quitada esa protección, y entonces Dios mirará y verá el pecado de los individuos y de las naciones y juzgará, condenará y hará de acuerdo a la sentencia que sea hablada desde el Trono de Dios, y se efectuará esa sentencia en la Tierra, lo cual será, serán los juicios divinos que caerán sobre la raza humana durante el tiempo de la gran tribulación que durará tres años y medio. Tan simple como eso. Por eso le llaman los juicios de Dios que caerán sobre la Tierra, que están contenidos en las siete copas con las siete plagas en Apocalipsis, capítulo 15, verso 1 en adelante.

Antes de venir el juicio divino sobre la raza humana, nos dice la Escritura que será llevada a cabo una cosecha, de lo cual habló... hasta Juan el Bautista estuvo hablando acerca de esto cuando vio a Jesús; capítulo 3 de San Mateo, dice Juan el Bautista, vean, predicando su mensaje Juan el Bautista dice, verso 10 en adelante, dice:

“Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles (estos árboles tipifican seres humanos); por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.

Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.

Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.”

Está hablando del tiempo de cosecha, del tiempo del verano, que es cuando se recoge el trigo, y luego la paja se quema. Por eso es que en Malaquías también nos habla de ese fuego. Malaquías, capítulo 4 dice, verso 1 en adelante:

“Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama.”

Serán echados en un horno de fuego. Por eso es que Cristo también en las parábolas habla que el trigo será recogido en el granero y la cizaña será echada al fuego. También nos dice que la paja va a ser echada en el fuego, la paja fue, estuvo relacionada con el trigo, fue parte de la planta de trigo; pero la cizaña ni siquiera fue parte de la planta de trigo, es otra simiente.

Cristo dice que el que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre, y que el trigo son los hijos del Reino; y que la cizaña la sembró un enemigo suyo, el cual es el diablo, y que la cizaña son los hijos del malo, del diablo. O sea, que hay hijos de Dios y hay hijos del diablo en la Tierra, en el mismo campo, en el mismo planeta Tierra, y hasta en el mismo Cristianismo:

“Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia (eso es la segunda Venida de Cristo), y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.”

Las alas, los dos Olivos, como aparecieron allá en el Monte de la Transfiguración: Moisés a un lado y Elías al otro lado, allí en el Monte de la Transfiguración cuando Cristo se transfiguró delante de ellos en el capítulo 17 de San Mateo, está mostrando el orden de la segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, los dos Olivos: Moisés y Elías:

“Hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en que yo actúe, ha dicho Jehová de los ejércitos.”

O sea, que para el Reino Milenial los hijos e hijas de Dios que entrarán al Reino del milenio, caminarán sobre las cenizas de los malos, ya estarán vueltos cenizas por los juicios que vendrán durante la gran tribulación: fuego volcánico, fuego atómico, todo tipo de fuego, y el calor del sol aumentando la temperatura en diferentes naciones.

Así que, podemos ver lo que será el futuro de los malos y podemos ver lo que será el futuro de los buenos, del trigo, el futuro para el trigo es glorioso, el futuro para la cizaña es fuego, y el futuro para la paja también es fuego, pasarán por la gran tribulación y eso corresponde también al grupo de las vírgenes insensatas que no tenían aceite en sus lámparas. Ahí van a ser incluidas ellas.

“Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel.

He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible.”

O sea, antes de la gran tribulación la promesa es que Dios enviará a Elías. Elías tisbita estuvo en la Tierra, en el cual Dios por medio de Su Espíritu operó ese ministerio, y por cuanto fue el primero en el cual operó ese ministerio llamado el ministerio de Elías, luego el segundo sobre el cual vino el espíritu de Elías, el Espíritu Santo operando el ministerio de Elías, fue Eliseo, con una doble porción ministerial, pidió una doble porción del espíritu que estaba en Elías.

Luego la tercera persona fue Juan el Bautista, que vino con el espíritu y virtud de Elías para convertir el corazón de los padres hacia la fe de los hijos, hacia la fe de los cristianos, lo que sería del Cristianismo, los guió hacia el Cristianismo, hacia Cristo, por consiguiente hacia el Cristianismo.

Encontramos que la cosecha para aquel tiempo, de la cual habla Cristo en ese pasaje de San Juan, capítulo 4, verso 34 al 38, cuando dice: “Yo os he enviado a segar lo que ustedes no sembraron, otros trabajaron, otros labraron la tierra, sembraron, y ahora ustedes entran en sus labores, ustedes han entrado en sus labores (¿para qué?) para cosechar.”

Encontramos que estaban ellos trabajando en esa labor de cosecha, guiando la gente hacia Cristo, el Día de Pentecostés vino la bendición grande de ser colocados en el alfolí, en la Iglesia del Señor Jesucristo, y Pedro, predicando el Día de Pentecostés o recibiendo el Espíritu Pedro y los demás que estaban con Él (ciento veinte personas), entraron a la Iglesia del Señor Jesucristo, porque nacieron de nuevo, allí fue que nacieron de nuevo, y al nacer de nuevo se entra, se nace, en el Reino de Dios y por consiguiente en la Iglesia del Señor Jesucristo, como los granos de trigo nacen ¿dónde? en la planta de trigo.

La planta de trigo representa la Iglesia del Señor Jesucristo, Cristo dijo: “Si el grano de trigo no cae en tierra...” (representándose Él en ese grano de trigo, que es la simiente original), “si no cae en tierra y muere, él solo queda; pero si cae en tierra y muere, mucho fruto lleva.”

Cristo es el grano de trigo, y la vida del grano de trigo, el Espíritu Santo, el Día de Pentecostés produjo y reprodujo a Cristo en forma de Su Iglesia; nació para Cristo, el segundo Adán, la segunda Eva, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, para Cristo por medio de Su Iglesia reproducirse en muchos hijos e hijas de Dios, en muchos granos de trigo que nacen, ¿dónde? en la planta de trigo que es la Iglesia.

Y ahora, encontramos que en el tiempo de los apóstoles, allá hubo una gran cosecha, una gran cosecha el Día de Pentecostés, en donde miles (como tres mil personas), recibieron a Cristo como Salvador luego de ciento veinte haber entrado al Reino de Dios, nacidos en el Reino de Dios.

Luego *tres mil personas bajo el mensaje del Espíritu Santo a través de San Pedro fueron convertidos a Cristo, fueron bautizados; Cristo los bautizó con Espíritu Santo y Fuego y nacieron en el Reino de Dios como tres mil personas más. Estaban cosechando, cosechando toda la siembra que se había hecho en la Dispensación de la Ley, había llegado luego la cosecha, recoger el fruto para colocarlos en el Reino de Dios, en el alfolí de Dios.

Luego encontramos que más adelante continúa predicando Pedro y siguen llevando a cabo esa cosecha, y colocándolos en el Reino de Dios, tomándolos de la Dispensación de la Ley y pasándolos a la Dispensación de la Gracia en el alfolí de Dios, en el alfolí de Cristo, Su Iglesia.

Luego encontramos que se torna Dios por medio de Su Espíritu a los gentiles, comenzando en la casa de Cornelio cuando envía a Pedro a la casa de Cornelio luego de darle una visión a Cornelio, un oficial romano, y siendo un gentil mandó a buscar a Pedro para que le hablara de aquello que el Ángel le había dicho que le hablaría. Era un hombre espiritual Cornelio.

Manda a buscar a Pedro, Pedro llega por orden del Ángel, que le muestra, le muestra un telón con muchos animales, animales inmundos, y le dice: “Come Pedro, mata y come,” Pedro dice: “Nunca he comido cosa inmunda,” animales inmundos no había comido, el Ángel le dice: “No llames inmundo lo que Dios limpió,” porque esos animales inmundos representaba a los gentiles, porque Cristo limpió con Su Sangre, quitó el pecado, y ahora, le da la oportunidad a los gentiles de entrar a formar parte de Su Iglesia.

Mandaron a buscar a Pedro, Pedro fue, les habló acerca de Cristo, creyeron, fueron bautizados también, el Espíritu de Dios vino sobre ellos y así Pedro entendió que Dios estaba comenzando a tratar con los gentiles, llamando un pueblo de entre los gentiles para Su Nombre.

Luego eso se continuó moviendo, Pablo más adelante aparece y viene a ser el apóstol de los gentiles, y lleva el mensaje a los gentiles por toda Asia Menor, y con éxito. Así se tornó Dios de los hebreos a los gentiles para buscar de entre los gentiles un pueblo para Su Nombre, que son las personas que escuchan la predicación del Evangelio de Cristo, nace la fe de Cristo en su alma, creen, lo reciben como Salvador, son bautizados en agua en Su Nombre, y Cristo los bautiza con Espíritu Santo y Fuego y produce en ellos el nuevo nacimiento, y así vienen a nacer en la Iglesia del Señor Jesucristo, en el Reino de Dios que está en la esfera espiritual.

Así se ha estado llevando a cabo la labor. San Pablo dice que él sembró, ahora comienza la siembra de la Dispensación de la Gracia, Pablo dice: “Yo sembré,” sembró la simiente, la semilla por medio de la predicación del Evangelio, y dice: “Apolo regó,” porque Apolo no tenía la revelación, era San Pablo, “pero Dios es el que da el crecimiento.” Y así comienza la siembra entre los gentiles para formarse el campo de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Han transcurrido diferentes etapas o edades de la Iglesia donde se ha sembrado la simiente, y ha tenido éxito. Pero para este tiempo final es el tiempo de la cosecha, por lo cual corresponde al ciclo cincuenta, como el tiempo en que fue hecha una cosecha grande, fue el Día de Pentecostés, que es cincuenta. Y encontramos que la cosecha de todos los que formaron la Iglesia del Señor Jesucristo, los de nuestro tiempo y los de tiempos pasados, porque van a ser resucitados, regresarán a la Tierra en cuerpos glorificados y eternos, y van a estar con nosotros, no será por mucho tiempo porque tendremos que irnos también nosotros para le fiesta más grande del Cielo que se haya llevado a cabo en tiempo alguno: la Cena de las Bodas del Cordero.

Dice Apocalipsis, capítulo 19, verso 1 al 10, que son bienaventurados los que son convidados a la Cena de las Bodas del Cordero. Yo fui convidado y acepté la invitación, ¿y quién más? Pues cada uno de ustedes también, por eso estamos esperando el momento de la segunda parte, de la segunda porción del vestido de boda.

La primera porción del vestido de boda es el Bautismo del Espíritu Santo, donde los creyentes en Cristo reciben el espíritu o cuerpo angelical llamado el ángel que tiene cada persona, y luego recibirán la otra porción del vestido de boda . Vean, casi todos tienen un vestido abajo, una ropa abajo, y después tienen la que hay encima, esa es la más visible, y el cuerpo glorificado será el que será visible, porque el cuerpo angelical es invisible a la mente humana, a la vista humana.

Y ahora, la doble porción es la redención del cuerpo que es la transformación de nuestros cuerpos para tener cuerpos glorificados y eternos, como el cuerpo glorificado que tiene Jesucristo, el cual está tan joven como cuando subió al Cielo y representa de 18 a 21 años de edad, por eso no lo conocieron cuando ya resucitó.

Y tampoco las personas van a reconocer a los creyentes en Cristo que partieron, los familiares no los van a reconocer, porque van a resucitar jovencitos, si eran ancianos no importa, resucitarán en cuerpos jóvenes, y si no sabe que va a ser así la resurrección en cuerpos jóvenes que representarán de 18 a 21 años, entonces no va a creer que son ellos, pero de seguro le van hablar de cosas que solo usted sabe que ellos eran los que sabían esas cosas de usted, y cosas que hablaron con usted o usted con ellos.

Cuando los veamos, vamos a ser transformados, y así como Cristo estuvo unos 40 días después de resucitado, con Sus discípulos, aunque subió al Cielo cuando resucitó, se presentó allá, presentó Su Sangre, la Sangre del Sacrificio por el pecado, fue aceptada, y luego regresó a la Tierra y apareció a Sus discípulos.

Por eso fue que cuando apareció por primera ocasión no permitió que aquellas mujeres creyentes en Él lo tocaran, porque no había subido al Padre todavía, les dice a ellas, pero luego más adelante, cuando las ve de nuevo, les permite que lleguen y lo toquen, toquen Sus pies, y así por el estilo. Y estuvo con Sus discípulos apareciendo en diferentes ocasiones, no menos de ocho ocasiones, y hablándoles del Reino de Dios y aun comiendo con ellos, porque en el cuerpo nuevo se puede comer también.

Y todavía ellos no creían que era Él, algo veían que no era como Él era primero, así será para cada uno de los creyentes en Cristo: si usted tiene 40 ó 50 años, cuando tenga el nuevo cuerpo la gente van a ver que no es igual al cuerpo que tenía primero, ¿por qué? Porque el cuerpo glorificado representa de 18 a 21 años y no tiene ningún defecto, no tiene ningún problema, si no tenía cabello, va a tener cabello; para que tenga un ejemplo: si tenía muchas arrugas, no va a tener arruga alguna en su rostro, es un cuerpo perfecto como el de nuestro amado Señor Jesucristo. Eso es lo que tiene Cristo para los creyentes en Él.

Y ahora, hemos llegado al tiempo para la siega, por eso es que Cristo decía en San Lucas, capítulo 21, que cuando veamos suceder todas esas cosas que Él dijo: “Angustia en la Tierra por el sonido de las olas, por el sonido del mar y de las olas, por esos maremotos y terremotos y señales en el sol, la luna y las estrellas, y en la Tierra angustia de las personas por causa de todas esas cosas que han de sobrevenir sobre la Tierra,” dice que cuando veamos estas cosas, sepamos que estamos muy cerca de la venida del Reino de Dios.

Dice: “Y cuando vean ustedes...” les dio una parábola, les dijo una parábola: “Mirad la higuera y todos los árboles,” la higuera es Israel, los demás árboles son las demás naciones, y las vemos convulsionadas en estos días allá en el Medio Oriente, esa es una señal muy grande; quieren salir de las dictaduras, quieren ser naciones democráticas, quieren establecerse como naciones libres y soberanas, los demás árboles quieren ser libres como Israel.

Ya tenemos a Israel como una nación libre y soberana y próspera, la más próspera de todo el Medio Oriente, la higuera ha reverdecido. Cristo dice: “Cuando ustedes vean estas cosas suceder, viéndolas vosotros mismos, sabed que el verano está cerca.”

¿Y qué tiene que ver el verano con la siega?, es que la cosecha es en el tiempo del verano, y dice: “Cuando vean estas cosas suceder, sabed que el verano está cerca, cuando vean ustedes estas cosas suceder, sabed que está cerca el Reino de Dios, por lo tanto, levantad vuestras cabezas al Cielo, porque vuestra redención está cerca,” la redención del cuerpo, vuestra transformación está cerca.

Estamos viendo a la higuera que ha reverdecido, es una nación libre y soberana; estamos viendo los demás árboles en estas guerras civiles que tienen, luchando por establecerse como naciones libres tratando de reverdecer también. Es una señal clara de que estamos ya muy cerca de la redención del cuerpo, de nuestra transformación, y muy cerca la venida del Reino de Dios, por la cual Cristo dijo que orando, oraran diciendo: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea Tu Nombre, venga Tu Reino, hágase Tu voluntad como en el cielo también en la tierra.” (San Mateo, capítulo 6, versos 10 en adelante).

Por lo tanto, al ver lo que está sucediendo en el Medio Oriente, en las naciones musulmanas, tenemos que despertar a la realidad de que nuestra redención, nuestra transformación, está cerca, y que está cerca el Reino de Dios. El Reino de Dios en lo espiritual está en la tierra de nuestros corazones, la Iglesia está en el Reino de Dios en la esfera espiritual, pero en la esfera física estamos en el reino de los gentiles. Pero pronto el Reino de Dios, luego de la gran tribulación, será establecido en la Tierra y entonces todos viviremos en el Reino de Dios, en el Reino del Mesías que será restaurado en la Tierra; será el Reino de David restaurado, y sobre el trono de David el Mesías Príncipe gobernando sobre Israel y sobre todas las naciones, porque será un Reino mundial, porque como Hijo de David Él es el Rey de Israel heredero al trono de David y Reino de David, pero como Hijo del Hombre Él es el Rey del mundo y por consiguiente el Reino le pertenece al Mesías, a Cristo.

Y en ese Reino yo voy a estar, ¿y quién más? Pues cada uno de ustedes también, porque somos coherederos con Él, Él es el heredero y nosotros coherederos con Él, porque la esposa es coheredera con el esposo. Cristo es el Esposo y Su Iglesia es la Esposa.

Para nuestro tiempo viene la cosecha del trigo bajo la segunda parte de la adopción, la segunda parte será nuestra transformación, y así seremos cosechados en ese sentido para entrar físicamente al Reino de Dios, e ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Luego la cizaña será echada al fuego en la gran tribulación y de la gran tribulación, y la paja también que incluye las vírgenes insensatas que no tenían aceite en sus lámparas. La Escritura nos habla de que Dios enviará, el Hijo del Hombre enviará Sus Ángeles con gran Voz de trompeta para llevar a cabo el recogimiento de los escogidos, recogimiento de los escogidos del pueblo hebreo que son ciento cuarenta y cuatro mil, doce mil de cada tribu, esos no pertenecen a la Iglesia del Señor Jesucristo, esos son los elegidos de Israel como nación, doce mil de cada tribu.

Pero antes de eso serán recogidos todos los escogidos de Dios de la Iglesia del Señor Jesucristo, y serán colocados en cuerpos glorificados y eternos para vivir por toda la eternidad. Yo necesito lo más pronto posible ese cuerpo, no quisiera estar muchos años o más tiempo en el que tengo, aunque estoy agradecido por el que tengo, pero el otro es mejor, el otro es una promesa de bendición para mí, ¿y para quién más? Para cada uno de ustedes también.

Todo esto está ligado a la gran cosecha del trigo para este tiempo final, de lo cual nos habló Cristo en diferentes parábolas, y en el libro del Apocalipsis también, le es dada a Juan la revelación de estas cosas; por ejemplo tenemos aquí en el capítulo 14 del libro del Apocalipsis... capítulo 14, verso 14 en adelante dice:

“Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda.”

Si tiene una corona, es rey, si tiene una hoz, viene a cosechar, porque era la herramienta de cosecha:

“Y del templo salió otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega (o sea, mete tu hoz y cosecha); porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura.

Y el que estaba sentado sobre la nube metió su hoz en la tierra, y la tierra fue segada (fue cosechada).

Salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda.

Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras.

Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios.

Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios.”

Ya las uvas siendo pisadas en el lagar de Dios, es el juicio divino sobre la humanidad, la mies siendo cosechada nos habla de los que serán salvos, de los que son cosechados para Vida eterna. Y ahora, veamos capítulo 19, verso 11 en adelante dice:

“Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea (juzga, viene como Juez y Rey, y pelea).

Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.”

No es el nombre Jesús, porque el nombre Jesús todo el mundo lo conoce, y el nombre Jesús es una traducción, es ‘Yeshua.’ Luego sigue diciendo:

“Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS.”

El nombre, *ser el Verbo de Dios es el Nombre del Verbo, el Nombre del Ángel del Pacto donde está el Nombre de Dios, el Ángel del Pacto que es Cristo viene con un Nombre que nadie conoce, pero es el Nombre del Verbo viniendo en Su segunda Venida, y que tenga ahí un Nombre nuevo, un Nombre que nadie conoce, pues eso está aquí en la Escritura que Él tiene un Nombre nuevo; Apocalipsis, capítulo 3, verso 11 al 12 dice:

“He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.”

Pues si somos reyes y sacerdotes tenemos una corona como reyes, que va a ser dada a cada creyente, una es la corona de la Vida eterna, y la corona de rey literal, si es dada una corona literalmente:

“Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios (o sea, una persona importante en el Templo de Dios. El Templo de Dios es la Iglesia del Señor Jesucristo), y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.”

Y si Cristo dice que tiene un Nombre nuevo, ¿quién va a decir que no es así? Con ese Nombre es que Él viene en Su segunda venida, por eso la segunda Venida de Cristo es tan misteriosa, y cuando se sabe que viene con un Nombre nuevo, se hace más misteriosa la segunda Venida de Cristo.

El Nombre de Redención es Jesús, como Sumo Sacerdote, como intercesor, como Cordero de Dios, pero recuerden que Su segunda Venida es como Rey de reyes y Señor de señores, como León de la tribu de Judá y Juez de toda la Tierra. Dice que nadie conocía ese Nombre, sino Él mismo, pero veamos también lo que nos dice aquí mismo en el libro del Apocalipsis, capítulo 2, verso 17, dice:

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo (ahí habla de un Nombre nuevo también), el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.”

Así que lo del Nombre nuevo tiene miles de años ya aquí escrito, así que va a ser revelado a los creyentes en Cristo cuando les sea revelado el misterio del séptimo Sello que es la Venida del Señor con un Nombre nuevo, y por consiguiente van a obtener la revelación divina de la segunda Venida de Cristo con un Nombre nuevo, y eso les va a dar la fe para ser transformados y raptados, llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Con la revelación, la enseñanza de ese misterio, bajo la predicación del Evangelio del Reino, se obtendrá la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, así como con la predicación del Evangelio de la Gracia, que gira alrededor de la primera Venida de Cristo y el Nombre de Redención, nos ha dado la fe para obtener la salvación y Vida eterna, para obtener esa transformación interior espiritual, nacer de nuevo, obtener las primicias del Espíritu, y después obtendremos la plenitud, la segunda parte, que es la transformación física, y así tendremos completamente la vestidura de boda para ir a la Cena de las Bodas del Cordero.

Si no tiene el cuerpo nuevo, ¿cómo va a ir a la Cena de las Bodas del Cordero? No hay avión donde usted pueda ir a un aeropuerto y decir “Mi viaje es para la Jerusalén celestial donde es la Cena de las Bodas del Cordero, la fiesta más grande del universo.” Le dirán: “Yo te puedo llevar a Jerusalén acá en Israel, pero a esa de arriba mi avioncito no llega tan lejos y mucho menos no pasa de una dimensión a otra,” no pasa de esta dimensión terrenal a la dimensión celestial.

Así que se queda sin ir a la Cena de las Bodas del Cordero la persona que no tenga la vestidura de boda, que no tenga la segunda parte también, que es el cuerpo nuevo, eterno, inmortal, incorruptible y glorificado, igual al cuerpo glorificado de Cristo, con el cual Cristo subió al Cielo sin necesidad de un cohete o de un avión para ir a la casa del Padre celestial.

Y Él dijo: “Yo quiero que donde yo estoy, vosotros también estéis, si me fuere y os preparare lugar vendré otra vez y os tomaré a mi mismo, para que donde Yo estoy, vosotros también estéis.” para eso es que Él fue a preparar lugar para nosotros, y viene por nosotros.

Son esos cuerpos glorificados ya determinados por Dios desde antes de la fundación del mundo para cada uno de nosotros, pero tuvimos que venir en estos cuerpos mortales para pasar una temporada aquí para entrar en la Obra de Redención y ser rociados con la Sangre de Cristo, limpiados de todo pecado y ser bautizados en agua en Su Nombre y recibir Su Espíritu, la primera parte de la adopción, la primera parte de la Redención.

Por eso dice: “No contristéis al Espíritu Santo de Dios con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.” (Efesios, capítulo 4, verso 30). Y en Efesios, capítulo 1, versos 12 al 14 también nos habla de las primicias que es el Espíritu Santo, luego tendremos las dos porciones: la espiritual y la física también: cuerpo angelical y cuerpo físico glorificado, igual a Jesucristo.

Podremos viajar todos los días sin tener que pagar pasaje, y sin tener que usar un avión, un auto, o un cohete, porque ya vendrá con todo el quipo por dentro, puede pasar de una dimensión a otra sin ningún problema, viajar tan rápido de un lugar a otro.

El mismo tiempo que le toma caminar o viajar de aquí a donde usted está, le tomará viajar de aquí a Júpiter o al planeta más lejano o a la galaxia más lejana, porque viajará a la velocidad del pensamiento.

¿Y cuánto tiempo le toca pensar que usted va a llegar de aquí allí? Pues el mismo tiempo que le toca pensar que va a llegar de aquí a Júpiter, no es más tiempo; usted no va a estar contando: “Bueno, de aquí a Júpiter es más lejos que de aquí a donde estoy yo, por lo tanto me va a tomar más tiempo llegar,” no, usted piensa estar allá, y llegó allá, usted piensa estar allí, y llegó allí. No habrá limitaciones cuando tengamos el cuerpo nuevo, así como no hay limitaciones para Jesucristo en Su cuerpo glorificado.

Por eso aparecía y desaparecía a Sus discípulos, y decían: “No puede ser Él,” pero era Él, el mismo que caminó sobre las aguas estando en Su ministerio terrenal, el mismo que les enseñó a dónde tirar las redes para obtener una buena pesca, el mismo que comía con ellos, volvió a comer con ellos, pero ya con Su cuerpo glorificado.

Por eso los que están en el paraíso han dicho que regresarán a la Tierra, tomarán cuerpos y entonces podrán comer, así que ya nos están diciendo que los podemos invitar, no va a haber problema, aunque haya escasez no habrá problemas, vamos a ser transformados y no habrá ningún problema, cada creyente en Cristo, estando transformado, podrá hablar a existencia y las cosas son creadas, no habrá ningún problema.

Tenemos muchos ejemplos en la Escritura y tenemos ejemplos en el ministerio del Espíritu Santo a través del reverendo William Branham, hablando la Palabra creadora las cosas venían a existencia, o eran habladas cosas fuera de existencia para sacarlas de la existencia, desaparecerlas.

Todo esto está en el Programa Divino para la Iglesia del Señor Jesucristo que es coheredera con Cristo. A todo lo que Cristo es heredero, lo es Su Iglesia también, es heredero Cristo al Reino, Su Iglesia es coheredera con Cristo al Reino de Dios y al Reino de David. Por lo tanto, todas estas cosas corresponden al tiempo final.

Y ahora, ya que les leí, déjenme... les falta alguito aquí: en el capítulo 19, verso 13 en adelante, porque lo último que les había leído a ustedes decía... dice el verso 12:

“Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo (o sea, el Jinete del Caballo Blanco, Cristo mismo, es el que conocía ese Nombre).

Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS.

Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.

De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.”

Y ahora vean, ¿quién pisa el lagar? Lo que habíamos leído en Apocalipsis, capítulo 14, que el lagar será pisado, y ahora Él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso, el que tenía la corona: Cristo. Y ahora, aquí, Apocalipsis 19, en Su Venida, Él llevará a cabo eso que ha dicho:

“Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.”

Es el Nombre del Rey de reyes y Señor de señores, que es un misterio, pero va a ser revelado el Nombre que Él tendrá como Rey para sentarse en el Trono de David y reinar sobre Israel y sobre todas las naciones.

No será el Nombre de Redención, será el Nombre que le corresponde como Rey, y si Él dice que tiene un Nombre nuevo, Él lo tiene, y si lo tiene, lo va a usar en Su segunda Venida, y si lo tiene, lo va a usar como Rey para gobernar sobre Israel y sobre todas las naciones. Tan sencillo como eso.

Miren, el caso de José hijo de Jacob, era conocido como José entre sus hermanos, pero después cuando subió a la posición de estar sentado a la diestra del faraón siendo, digamos, el primer ministro o virrey a cargo de todos los bienes del faraón, él era el administrador, el primer ministro, y solamente por orden de él se llevaban a cabo las cosas en ese reino.

Y cuando sus hermanos lo ven, no lo conocían, y hablaba, estaba hablando en otro idioma, un idioma gentil, y vistiendo como gentil, y ellos no lo reconocían, pero sabían que era el príncipe que estaba como segundo en el reino del faraón, y se inclinaron delante de él, se arrodillaron delante de él, eso fue lo que él les había dicho en aquellos sueños que había tenido, que vio esos mazos o manojos de trigo, y el manojo de él, el mazo de él, colocado, parado así, y los otros se inclinaron hacia el de él, y ellos se molestaron mucho: “¿Vas a gobernar tú sobre nosotros?”

Y los que son gobernados se inclinan ante el rey, eso estaba representando que sus hermanos iban algún día a inclinarse sobre él, cuando él estuviera gobernando sobre ellos, y luego tuvo otro sueño y se lo contó a ellos y se pusieron más furiosos y más celosos; y les cuenta que vio el sol, la luna y las estrellas inclinándose delante de él, y ya se salió de la Tierra, se fue al Cielo, a hablar de cosas del Cielo.

Y su padre Jacob, oyendo ese sueño, se inquietó, dice: “¿Qué sueño es ese? ¿Vamos yo y tu madre y tus hermanos a inclinarnos delante de ti? ¿Vas a reinar tú sobre nosotros?” Pero después se quedaba meditando ese sueño, porque Jacob también era profeta y estaba muy contento porque le salió un hijo profeta, le había hecho una túnica, le hizo una túnica también, de colores, que representa al Espíritu Santo con los colores del arco iris, y por consiguiente ahí está también la Sangre de Cristo representada, nos habla del Pacto divino.

Luego, quizás ellos pensando en él, dicen: “Vamos hacer algo con él, con este soñador,” ya les molestaba, y cuando lo vieron llegar allá al campo donde ellos, los hijos de las dos siervas de Jacob y de las esposas de Jacob (las esposas, Raquel y la otra esposa de Jacob), dicen: Ahí viene el soñador, vamos a matarlo, y llenamos la túnica de él de sangre de un corderito, o vamos a matarlo y decimos que un animal lo mató.”

Pero llegó uno de sus hermanos y se dio cuenta de lo que estaban planificando, les dijo: “No hagan ese daño ustedes, mejor lo vendemos (por salvarlo)... lo vendemos,” venían unos madianitas y se lo vendieron y se lo llevaron para Egipto, y la túnica la llenaron de sangre de un corderito, y se la llevaron a Jacob, le dijeron: “Examina si esta es la túnica de tu hijo José,” -“sí, ésta es,” y entonces Jacob pensó que una fiera lo había matado, pero estaba vivo.

Así piensan algunas personas: que nuestro José, Cristo, murió, está muerto, pero está vivo, y en Espíritu está entre los gentiles, en Su Iglesia, y en cuerpo glorificado está en el Trono de Dios; y tiene todo el poder en el Cielo y en la Tierra como dijo en San Mateo 28, versos 16 al 20. Está como Rey, como estaba José allá con el faraón.

Así como José dirigía todo, administraba todo el reino, Cristo es el administrador del Reino de los Cielos, todo poder le ha sido dado a Cristo, y Dios por medio de Cristo administra toda Su creación, el mundo invisible y el mundo visible también, y todo está sujeto a Él.

Algún día se verá nuevamente repitiéndose lo que sucedió con José: sus hermanos inclinándose delante de él, la Escritura nos dice en Primera de Corintios, capítulo 15, verso 20 en adelante, dice:

“Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.

Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.

Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.

Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.”

Cristo es la primicias y ya resucitó el día de la gavilla mecida, el día de la presentación de las primicias:

“Luego los que son de Cristo, en su venida.”

O sea, la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los vivos, y eso es en Su Venida:

“Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia.

Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.

Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.

Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas.”

Dios sujetó a Cristo todas las cosas, pero Cristo está sujeto a Dios. Así que, sigue diciendo:

“Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.”

Y eso será luego del juicio final. Así que, podemos ver el futuro glorioso para el trigo que será cosechado en este tiempo final: los hijos del Reino, los hijos e hijas de Dios, los creyentes en Cristo nacidos de nuevo que forman la Iglesia del Señor Jesucristo de este tiempo, y los que formaron la Iglesia de tiempos pasados que serán resucitados en este tiempo final.

No sabemos el año, sabemos que será en el séptimo milenio de Adán hacia o tercer milenio de Cristo hacia acá, que es el Día Postrero, pero no sabemos en qué año de ese milenio, y eso lo dejamos quietecito, lo importante es estar preparados, estar recibiendo la Palabra que nos da la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Este es el tiempo para la siega, para la cosecha, por lo tanto, tenemos que madurar como el sol, que es Cristo, alumbrándonos con Su luz; nos madura como creyentes en Cristo por medio de la Palabra revelada para nuestro tiempo, y nos hace cristianos maduros, cristianos firmes, sólidos en la fe en Cristo; tenemos que madurar en todo el Programa de Dios, en el conocimiento del tiempo en que vivimos, en el conocimiento de todo el plan divino para nuestro tiempo, de este enlace o entrelace dispensacional.

Tenemos que madurar en el conocimiento de lo que es la Dispensación de la Gracia y lo que es la Dispensación del Reino, en todas estas cosas tenemos que madurar, y solamente Cristo, el Sol de Justicia resplandeciendo y dándonos Su luz, madura el trigo, madura a todos los creyentes en Cristo, a todos los hijos del Reino de Dios.

Si estuviéramos viviendo en el tiempo de San Pablo, Cristo estaría resplandeciendo por medio de San Pablo a través de la predicación del Evangelio, de la Palabra, y con esa predicación traería la revelación para ese momento, y nos maduraría, eso sería Cristo en San Pablo madurando el trigo, pero allá era el tiempo de la siembra, sembrando.

Y ahora, para el tiempo final Cristo estará madurando el trigo en la forma que Él tiene señalada para manifestarse y darnos Su Palabra revelada, y con esa Palabra revelada nos dará la fe para el rapto, nos madurará para estar listos para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Por eso tenemos que estar en pie recibiendo la luz de Cristo, el Sol de Justicia, para madurar, porque no se recoge el trigo si no ha madurado, tiene que madurar porque la cosecha es para los que han madurado, para el trigo que tiene que madurar en el Día Postrero. Trigo viene de trigueño, toma ese color dorado, y Cristo, el Sol de Justicia en el territorio latinoamericano encuentra un color a trigo y de trigo, mezclándolo todo, sale un color dorado, un color a trigo y de trigo, y eso está bien.

La manifestación final, así como de edad en edad, de etapa en etapa, hubo un territorio donde se manifestó Cristo por medio del mensajero de cada edad, para nuestro tiempo habrá un territorio y tiene que ser en el Oeste, y ya la parte Norte, Norteamérica, tuvo esa manifestación a través del séptimo mensajero de la séptima edad de la Iglesia: el reverendo William Branham, y se fue, por lo tanto, no puede manifestarse de nuevo porque ya se fue.

Por lo tanto, tiene que haber un territorio en el continente americano, y no puede ser Norteamérica, para la manifestación para madurar el trigo y para llevarse a cabo la cosecha que cubrirá el mundo entero y que los que fueron parte de la Iglesia en su edad en el tiempo que vivieron, serán resucitados en cuerpos eternos y van a estar con el grupo que sea transformado en el Día Postrero, con los del grupo del tiempo final se van a reunir. O sea, que la reunión va a ser en algún lugar, donde estén los que estarán siendo madurados en el Día Postrero.

Hay muchas indicaciones claras, hasta de territorio: tiene que ser en el Oeste porque tiene que ser en el tiempo de la tarde, y en el tiempo de la tarde es que se pone el sol; en el tiempo de la tarde que corresponde al Oeste, porque el sol sale por el Este, pero se pone, se esconde, por el Oeste, y el Oeste del mundo es el continente americano.

No se puede ir del continente americano hasta que haga la Obra correspondiente al Día Postrero en medio de Su Iglesia, y los escogidos van a saber cuál será ese lugar, ¿por qué? Porque van a estar en ese lugar, en ese territorio, en ese territorio que pertenecerá al continente americano.

Y solamente hay dos territorios en el continente americano: Norteamérica y Latinoamérica, que cubre México, todo Centroamérica y Suramérica, esa es la parte, la segunda parte del continente americano: la América Latina.

Por lo tanto, hay grandes bendiciones para la América Latina y sus habitantes, es un continente, una parte del continente de grande bendición para el Día Postrero, grande bendición del Cielo, de Dios; y los entendidos, dice la Escritura, que entenderán. (Daniel, capítulo 12).

Por lo tanto, se va a cumplir estas Escrituras nuevamente en este tiempo, capítulo 11 de San Mateo, versos 25 en adelante dice:

“En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.

Sí, Padre, porque así te agradó.

Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.”

La revelación de quién era Jesucristo, es una revelación del Padre, de Dios, y aquel a quien el Hijo la quisiera revelar, lo entendería, y esto coincide o concuerda con las palabras de Cristo en San Mateo, capítulo 13, verso 9 en adelante dice:

“El que tiene oídos para oír, oiga.

Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?

El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.”

A unos les es dado de parte de Dios el que conozcan el misterio del Reino de los Cielos, y a otros no les es concedido; al trigo, los hijos del Reino, les es dado conocerlos, a la cizaña no le es concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, no los van a entender, no viene la revelación divina a ellos:

“Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.

De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo:

De oído oiréis, y no entenderéis;

Y viendo veréis, y no percibiréis.

Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado,

Y con los oídos oyen pesadamente,

Y han cerrado sus ojos;

Para que no vean con los ojos,

Y oigan con los oídos,

Y con el corazón entiendan.”

Con el corazón es que se entiende, porque con el corazón es que se cree, al corazón es que viene la revelación:

“...Y oigan con los oídos,

Y con el corazón entiendan

 Y se conviertan,

Y yo los sane (que es lo mismo: ‘Y yo los salve’).

Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.

Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.”

¿Y qué estaban viendo ellos que deseaban ver los profetas? Estaban viendo la primera Venida de Cristo, la Venida del Mesías, ¿y qué estaban oyendo ellos? Al Mesías hablando, predicando, el Mesías revelando los misterios del Reino de Dios, del Reino de los Cielos, revelándolo a ellos, y a los de afuera las hablaba en parábolas, pero a ellos les hablaba en privado más abiertamente.

Aunque ellos no entendían muchas cosas, pero le dice a Pedro: “Ahora lo que tú no entiendes ahora, lo vas a entender después,” lo importante es que sea hablado y más en nuestro tiempo que sea hablado y sea grabado, y a medida que pase el tiempo lo va a ir entendiendo.

¿Y qué será lo que será dado a conocer a los niños, porque así le agrada al Padre? La segunda Venida de Cristo y el propósito de Su segunda Venida, todo eso va a ser dado a conocer, revelado a los creyentes en Cristo en el Cuerpo Místico de Cristo en nuestro tiempo.

Todas estas cosas que están ligadas a la segunda Venida de Cristo: Nombre nuevo, fe para rapto, transformación, todos estos misterios van a ser abiertos con la apertura del séptimo Sello, y todo esto corresponde a la Tercera Etapa y está ligado también a la Visión de la Carpa.

Por lo tanto, conscientes de que este es el tiempo más importante para la Iglesia del Señor Jesucristo, el tiempo más importante para el Cristianismo y para toda la humanidad, oremos en todo tiempo que seamos tenidos por dignos de evitar todas estas cosas que vendrán, todos estos juicios que vendrán en la gran tribulación, y estar en pie delante del Hijo del Hombre, recibiendo la revelación divina de Cristo en el Día Postrero, para escapar de estos juicios que vendrán sobre la Tierra.

Es la forma para escapar de los juicios divinos, para eso es que vendrá la revelación divina para tener la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, porque sin esa fe no podrá ocurrir la transformación, y esa fe de rapto gira alrededor de la segunda Venida de Cristo como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Todo eso está dentro del séptimo Sello, porque el misterio del séptimo Sello es la Venida del Señor, por eso hubo silencio en el Cielo como por media hora, cuando fue abierto en el Cielo ese misterio para que nadie se enterara y no pudieran interrumpir el programa correspondiente a la segunda Venida de Cristo, para que no hubieran imitaciones. Será sin imitaciones, no habrá imitaciones, no habrá porque no conocerán ese misterio los que quisieran imitar, y aunque hagan una imitación, no les saldrá bien.

Por lo tanto, los escogidos verán, conocerán lo que es verdadero, los escogidos conocerán, recibirán esa revelación, creerán firmemente, obtendrán la fe, la revelación, para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero en el Día Postrero.

Por lo tanto, trabajamos en la Obra del Señor, la Obra misionera, la Obra evangelística, también en la construcción de templos para la reunión de los creyentes, de equipos, también para el proyecto de la Gran Carpa-Catedral que será de bendición no solamente para Puerto Rico sino para todas las naciones, todas las Iglesias, no importa de qué país y que Iglesia sean, podrán conectarse vía satélite y estarán viendo y oyendo, y viendo y oyendo las predicaciones y las actividades que se lleven a cabo en ese lugar, como si estuvieran presentes allá.

Por lo tanto, no tendrán que estar pensando irse de viaje a buscar visas, porque estarán cómodos en sus lugares, en sus países, viendo cómodamente todas las actividades, y cuando seamos todos transformados, entonces sí, entonces sin visa y sin dinero nos reuniremos todos juntos con los muertos que resucitarán, y después nos iremos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Todo eso va a estremecer el mundo, y cuando los judíos lo vean viniendo por Su Iglesia, dirán: “Éste es el que estamos nosotros esperando,” pero Él viene por Su Iglesia, no viene por ellos, viene por Su Iglesia.

Así que, hay un Programa Divino para este tiempo final, y está ligado a la gran cosecha del trigo en este tiempo final, que es el tiempo para la siega, la cosecha; este es el tiempo para la cosecha.

Todavía faltan algunas personas de venir a los Pies de Cristo, todavía faltan algunas personas para que se complete la Iglesia del Señor. Si hay alguno que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone y con Su Sangre le limpie de todo pecado, sea bautizado en agua en Su Nombre, y Cristo así lo coloque en Su Cuerpo Místico de creyentes en Su Iglesia. Por lo cual puede pasar acá al frente y oraremos por usted.

Y los niños de diez años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo nuestro Salvador. Vamos a dar unos minutos, si hay alguno que todavía no ha recibido a Cristo lo puede hacer en estos momentos para que Cristo le reciba en Su Reino. Él dijo: “Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y Yo las conozco y Yo les doy Vida eterna, y no perecerán jamás, mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.”

Es importante recibir la Vida eterna y como único la podemos recibir es por medio del que tiene la Vida eterna, por medio del que tiene esos derechos de la Vida eterna, el que tiene la exclusividad de la Vida eterna, que le fueron dados por Dios, tiene un Nombre, se llama: Señor Jesucristo.

Por eso dice Primera de Juan, capítulo 5, versos 10 al 13: “Dios nos ha dado Vida eterna, y esta vida está en Su Hijo, el que tiene al Hijo tiene la vida (la Vida eterna); el que no tiene al Hijo (al Hijo de Dios, a Cristo), no tiene la vida.”

O sea, no tiene la Vida eterna, lo que tiene es una vida temporal que se le va a terminar, no sabe cuándo se le va a terminar, y cuando se le termine, si no recibió la Vida eterna, pues ya perdió el derecho de vivir eternamente, ya no hay otra vida para esa persona, cuando sea juzgada, ahí termina su tiempo de vida, ya en cuerpo físico terminan sus días cuando muere, sigue viviendo en cuerpo espiritual, pero no en el Cielo, hasta el juicio final cuando resuciten para ser juzgados.

Es importante que aseguremos nuestro futuro eterno con Cristo en Su Reino eterno, estamos en este planeta Tierra para confirmar nuestro lugar en la Vida eterna, para ser rociados con la Sangre de Cristo y limpiados de todo pecado.

Vivir en la Tierra es la oportunidad única que tiene el ser humano para obtener Vida eterna por medio de Cristo; por eso es un privilegio vivir en este planeta Tierra, aunque tenga problemas cada nación, pero tiene una bendición grande el planeta Tierra, y es salvación y Vida eterna por medio de Cristo.

Cristo es el único Salvador, Cristo es el único que nos puede dar Vida eterna, la buena noticia es que Dios nos ha dado Vida eterna, esa es la buena noticia, y la ha dado a nosotros por medio de Cristo nuestro Salvador, y así nos ha reconciliado con Dios; y ahora estando reconciliados con Dios hemos obtenido la seguridad de que viviremos eternamente con Cristo en Su Reino.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo en esta noche, en esta ocasión. Los que están en otras naciones también pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo, y puestos en pie todos los que están en otras naciones y los que están presentes para la oración por los que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador.

La salvación del alma es lo más importante, (¿por qué?) porque el ser humano es alma viviente, el espíritu es un cuerpo parecido al nuestro pero de otra dimensión, y el cuerpo físico es un cuerpo de esta dimensión temporal, mortal, corruptible y que nos dura poco tiempo comparado con un millón de años o con una eternidad. Pero el propósito es que hagamos contacto con Cristo para obtener la Vida eterna y así asegurar nuestro futuro eterno con Cristo en Su Reino eterno.

Sin Vida eterna no hay futuro eterno para el ser humano, y Cristo es el único que nos puede dar la Vida eterna, tiene la exclusividad de la Vida eterna. Todavía continúan viniendo más personas que como ustedes, desean vivir eternamente y quieren recibir Vida eterna a través de Cristo nuestro Salvador.

Ya vamos a orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo, con nuestras manos levantadas en alto al Cielo, a Cristo, y nuestros ojos cerrados, los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos y están presentes o en otras naciones, repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón. Creo en Ti con toda mi alma, creo que Tú eres el Hijo de Dios, creo en Tu primera Venida y creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, un Redentor. Doy testimonio público de mi fe en Ti y te recibo como mi único suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y produzcas así en mí el nuevo nacimiento.

Quiero entrar a Tu Reino, quiero nacer de nuevo, quiero vivir eternamente contigo en Tu Reino. Señor, que se haga una realidad en mi vida la salvación que ganaste para mí en la Cruz del Calvario. Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo te pido todas estas cosas para quien sea la gloria y la honra por los siglos de los siglos. Amén.

Con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo nos limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo nos limpió de todo pecado! Amén.

La Escritura en el capítulo 12 dice que hemos vencido al diablo por la Sangre de Cristo, porque la Sangre de Cristo es la que nos limpia de todo pecado y por consiguiente Dios nos ve sin pecados.

Ahora, ustedes me dirán: “Quiero ser bautizado en agua en el Nombre del Señor,” porque Él dijo:

“Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”

Es un mandamiento de Cristo ser bautizados en agua todos los que creen en Cristo como único y suficiente Salvador.

El bautismo en agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado, el bautismo en agua es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo. Y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado. Y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados, conscientes del significado del bautismo en agua en el Nombre del Señor, que es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo, y así nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Tan sencillo como eso es el significado del bautismo en agua, porque el bautismo en agua es tipológico, pero es un mandamiento del Señor Jesucristo.

Millones de seres humanos han sido bautizados en agua en el Nombre del Señor en cumplimiento al mandamiento de Cristo, y todavía se sigue bautizando en agua a los que reciben a Cristo como Salvador en el Nombre del Señor.

Y ahora les ha tocado a ustedes la oportunidad gloriosa para ser bautizados en agua en el Nombre de nuestro amado Señor Jesucristo, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el glorioso Reino de Jesucristo nuestro Salvador.

Ustedes que están en otras naciones también pueden ser bautizados los que han recibido a Cristo como Salvador en estos momentos, para lo cual pido al ministro aquí correspondiente, reverendo Esteban Golón Sanic, y al ministro correspondiente en cada país, para que les indique a los que han recibido a Cristo como Salvador en estos momentos, cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor.

Y que Cristo les continúe bendiciendo a todos, y continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador. Que Dios les bendiga y les guarde a todos. Buenas noches.

“TIEMPO PARA LA SIEGA.”

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