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Felicidades a todas las madres en este su día, todas las madres presentes y las que están en diferentes naciones; que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todas ustedes, y les bendiga grandemente y les use grandemente en Su Reino en este tiempo final y sean de ayuda y grande bendición para sus hijos guiándolos en el camino de Dios. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y muy buenos días para todos los presentes y todos los que están en otras naciones. Leemos la Escritura de San Mateo, capítulo 24, versos 27 en adelante, dice:

"Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.

Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.

E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.

Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.

De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.

Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.

De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.

Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.

Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca,

y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre."

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y bendiga Su Palabra en nuestras almas y nos permita entenderla. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Tomamos la Escritura que nos dice Jesús en el verso 30 del capítulo 24:

"Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria."

"EL LAMENTO DE LAS NACIONES VIENDO LA VENIDA DEL HIJO DEL HOMBRE." Ese es nuestro tema para esta ocasión.

A través de la Escritura encontramos que se nos ha hablado, se nos ha profetizado, la venida del Hijo del Hombre para el Día Postrero. Cuando se nos habla de la venida del Hijo del Hombre, se nos habla de la Venida del Señor para el tiempo final, y se nos dice en la Escritura que será un tiempo de grande aflicción, será un tiempo en que las potencias de los Cielos van a ser conmovidas, será un tiempo en donde habrá muchos problemas en la Tierra, terremotos, maremotos, como nos dice en San Lucas, capítulo 21, versos 25 en adelante, dice:

"Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes (o sea, tiempo de angustia entre las gentes, tiempo de lamento entre las gentes)...y en la tierra angustia de la gente, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas."

A causa de los maremotos y de los terremotos, de los tsunamis, y así por el estilo, porque cuando ocurre un terremoto, luego le sigue un tsunami, grandes olas que cubren las costas, y muchos perecen en esos maremotos, en esos tsunamis:

"...Desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra..."

Y está hablándonos de este tiempo final, ya la ciencia ha mostrado que vienen graves problemas para la raza humana, la familia humana, en todo el planeta Tierra, por los problemas del medio ambiente y demás problemas, y problemas económicos también están viniendo sobre la humanidad.

Por lo tanto hay lamento en las naciones. Las naciones se están lamentando ya en esta etapa en donde son solamente dolores de partos y que cada día se van agravando esos dolores; pero la parte difícil no la pasará la Iglesia Novia del Señor Jesucristo en esta Tierra, sino que estará en el Cielo con Cristo en la Cena de las Bodas del Cordero.

Pero los que queden aquí en la Tierra sufrirán esa etapa difícil que es conocida en medio del Cristianismo como la gran tribulación, donde los juicios divinos caerán sobre la raza humana y en donde los problemas serán tan grandes en la Tierra que algunos desearán la muerte.

Los volcanes se van activar todos, se activarán entonces, la ceniza volcánica y la lava volcánica saldrá de esos lugares, de esos volcanes, y todo eso a la larga luego va a obrar para bien para preparar la Tierra para el Reino del Mesías; pero mientras ocurran, serán graves problemas para las diferentes naciones. Sigue diciéndonos:

"Desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas."

San Mateo también dice que serán conmovidas, lo leímos aquí el verso 29 de San Mateo 24 dice:

"E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas."

Hebreos, capítulo 12, versos 25 en adelante, dice:

"Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos.

La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo."

Vean, San Pablo también profetizó de eso que vendrá. También Hageo, capítulo 2, verso 5 en adelante, nos habla esto, de donde San Pablo lo tomó, y también de ahí fue tomado por Jesús. Hageo, capítulo 2, verso 6 en adelante dice:

"Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca (el mar y la tierra seca con los terremotos, temblores de tierra, terremotos, tsunamis, maremotos, todas estas cosas que vendrán, y los volcanes activados);

y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos."

Y ahora, para el Día Postrero la gloria de Dios va a venir sobre la Iglesia del Señor Jesucristo y va a ser llena la Iglesia de la gloria de Dios, va a ser glorificada la Iglesia del Señor, cada creyente en Cristo será glorificado, será transformado, para ser llevado con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, y los que murieron van a ser resucitados en cuerpos glorificados.

No van a estar en la Tierra los creyentes en Cristo que estén vivos nacidos de nuevo, no van a estar en la Tierra en el tiempo de la gran tribulación, llamada también la apretura de Jacob, por allá por el capítulo 30 de Jeremías nos habla acerca de esto también.

Estamos viviendo en un tiempo en que todas las señales las estamos viendo. Miren aquí lo que sigue diciendo San Lucas... luego les leí: "Porque las potencias de los cielos serán conmovidas," luego el verso 27 de este mismo capítulo 21 sigue diciendo:

"Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.

Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca."

Nuestra redención será la redención del cuerpo, la glorificación, la transformación para los vivos y la resurrección en cuerpos eternos para los que murieron creyentes en Cristo nacidos de nuevo, y hemos estado viendo todas estas cosas proféticas sucediendo y otras están en proceso para ser cumplidas.

Veamos Apocalipsis, capítulo 6, lo que nos dice, verso 2 en adelante, esto es cuando se abre el sexto Sello, y el sexto Sello son los ministerios de Moisés y Elías en el Día Postrero para llamar y juntar ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu; capítulo 6, verso 12 en adelante de Apocalipsis, dice:

"Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto (aquí vemos que el sexto Sello comienza con un terremoto); y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre (lo mismo que Jesús profetizó y lo mismo que San Pablo profetiza en el capítulo 12, versos 25 al 29, de Hebreos);

y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento

(aquí ya es mostrado que está sucediendo, o sea, es mostrado cómo va a ser el cumplimiento de esa profecía).

Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar."

Es importante orar por la isla de Puerto Rico porque esta profecía habla acerca de las islas, y oramos que Dios salve la isla de Puerto Rico. El escudo de Puerto Rico tiene un cordero sobre un libro con siete sellos, el libro de Apocalipsis tiene siete Sellos, así que Puerto Rico, la isla del Cordero, queremos que sea librada por el Cordero de Dios, Jesucristo nuestro Salvador.

Si Puerto Rico es la isla del Cordero, Puerto Rico es la Isla del Señor Jesucristo, la Isla de Dios, es una isla que pertenece a Cristo, y toda la Tierra es de Dios y pertenece a Cristo, porque Cristo es el heredero y nosotros somos coherederos con Cristo:

"Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes;

y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero;

porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?"

¿Y quién podrá sostenerse en pie? Aquí nos habla del Día de la ira del Cordero, del Día de la ira de Cristo, en donde el juicio divino caerá sobre la raza humana. Cristo juzgará al mundo, así que, Cristo, el Cordero, va a estar como el León de la tribu de Judá como aparece en el Libro de los Sellos, o el libro del Apocalipsis, capítulo 5, versos 1 en adelante, donde fue llamado uno que abriera el Libro, y un Ángel Fuerte haciendo el llamado, porque había llegado el tiempo para que fuera abierto ese Título de Propiedad donde están escritos los nombres de todos los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo desde antes de la fundación del mundo.

Y si nadie aparecía para tomar el Libro y hacer el reclamo, todo estaba perdido, todo regresaría a como era antes de la creación. Por lo tanto, la situación ante la presencia de Dios para los seres humanos era muy difícil; digamos tres ocasiones la raza humana se ha visto en riesgo de desaparecer, y si contamos otras ocasiones, también.

Hubo una en que se vio en riesgo la raza humana y perdió la vida, la Vida eterna, fue en el tiempo de Adán y de Eva; luego en el tiempo de Noé la raza humana se vio en riesgo de perder la vida física, pero hubo un justo llamado Noé, que ofrecía el sacrificio por el pecado suyo y de su familia, a Dios, y Dios miró y vio a un hombre justo, y Dios no destruye el justo con los injustos y por consiguiente se reveló a él, el cual era profeta, y le dijo cómo escapar del juicio que vendría. En esa ocasión la familia humana se vio también en riesgo de desaparecer.

La otra ocasión fue de perder la vida física, porque ya la Vida eterna la había perdido la raza humana y solamente le quedó vida temporal, vida física, para vivir una temporada aquí en la Tierra, luego morir e ir al juicio final luego.

Y ahora, encontramos que la otra ocasión fue en los días de Jesús, Cristo dijo en San Juan, capítulo 12, verso 24: "Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, él solo queda; pero si cae en tierra y muere, mucho fruto lleva." Ese fue el tiempo en que la raza humana se vio en riesgo de desaparecer, de perder la vida física, y por consiguiente desaparecer de este planeta Tierra, por causa de sus pecados.

Ahora usted notará que siempre ha sido por causa del pecado que la familia humana, la raza humana se ha visto en riesgo de desaparecer en diferentes tiempos, así como fue la causa el pecado la muerte a la Vida eterna de Adán y Eva y por consiguiente a la descendencia de Adán y Eva, pues ya hubo muerte, pero no en la familia humana; en aquel tiempo ya existía la muerte en el reino de las tinieblas y por consiguiente a los miembros del reino de las tinieblas y por consiguiente a la raza y en la raza de la serpiente, ya existía la muerte.

Y ahora, Cristo en el Getsemaní tuvo el momento más importante en donde tenía que decidir si dejaba que la raza humana muriera, o si Él daba Su vida por la raza humana; Él dijo: "Pasa de mí esta copa," dijo Cristo al Padre, pero decía: "Pero no como yo quiera, sino como Tú quieras." Lo hizo más de una vez Su petición, se rindió a la voluntad de Dios, como Dios quería que fuera hecho, así Cristo dijo: "Mas hágase como Tú quieres." Aceptó, y Dios cargó en Él los pecados de todos nosotros, se hizo pecado por nosotros, y por consiguiente se hizo mortal; no estaba glorificado, y por consiguiente podía tomar nuestros pecados y hacerse mortal, porque vino en un cuerpo de carne el cual podía gustar la muerte por nosotros, para lo cual tenía que tomar nuestros pecados, porque Él de Sí mismo no tenía pecado y por consiguiente nadie le podía quitar la vida, Él decía: "Nadie me quita la vida, Yo la pongo por mí mismo para volverla a tomar."

Cuando tomó nuestros pecados, entonces ahí vino a ser mortal y murió por nosotros en la Cruz del Calvario, nuestros pecados lo hicieron morir; quitó nuestros pecados, se hizo como nosotros para hacernos como Él, para darnos Vida eterna: "Mis ovejas oyen mi voz y me siguen, y Yo las conozco y Yo les doy Vida eterna; y no perecerán jamás. Mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre," (San Juan, capítulo 10, versos 27 al 30). Dice: "El Padre y yo, una cosa somos." (San Juan, capítulo 10, verso 30).

Y ahora, podemos ver cómo Cristo evitó que muriera la raza humana a la vida física, ya había muerto en el tiempo de Adán a la Vida eterna, y ahora a la vida física en el tiempo de Noé, pero con Noé después siguió la vida de la raza humana, con Noé y su familia.

Y luego en el tiempo de Jesús, Jesucristo evitó que desapareciera la raza humana. Gracias a Jesús que murió por nosotros en la Cruz del Calvario para que nosotros podamos tener vida y para que así podamos hacer contacto con la Vida eterna, que es Cristo, y ser restaurados a la Vida eterna al recibirlo a Él, al escuchar la predicación del Evangelio de Cristo, nacer la fe de Cristo en nuestra alma y dar testimonio público de nuestra fe en Cristo para salvación; porque la fe viene por el oír la Palabra, el Evangelio de Cristo, con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

Por lo tanto, es importante escuchar la predicación del Evangelio de Cristo, para lo cual Cristo dijo:

"Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado."

El ser humano solamente tiene dos cosas delante de Dios para escoger una de ellas: o la vida o la muerte, creer para ser salvo, o no creer para ser condenado, y no creer vendría a ser no recibir a Cristo como Salvador, porque no recibirlo es no creer en Cristo.

Por lo tanto, el ser humano se encuentra nuevamente en peligro de extinción. La raza humana ha llegado al tiempo más peligroso de todos los tiempos. Vean aquí cómo la lectura que tuvimos nos dice que pedirán a las rocas, a la piedras, que caigan sobre ellos y los escondan del rostro del que está sentado en el Trono y de la ira del Cordero, de Cristo, "porque el gran día de Su ira ha llegado, ¿y quién podrá sostenerse en pie?"

Vean eso mismo aquí en Apocalipsis, capítulo 14, recuerden que Dios no trae el mundo a juicio sin antes advertirle lo que ha de venir. Capítulo 14, verso 6 al 7, dice:

"Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,

diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas."

Aquí encontramos este Ángel mensajero con el Evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la Tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo. En Apocalipsis, capítulo 10, el Título de Propiedad lo trae a la Tierra Cristo, el cual lo toma en el Cielo en el capítulo 5, de la diestra del que está sentado en el Trono del Padre, lo abre en el Cielo y luego lo trae abierto ese Libro a Tierra; el Libro que estaba sellado con siete Sellos ahora Cristo lo abrió en el Cielo y lo trae a la Tierra y se lo entrega a un hombre para que se lo coma, y luego le dice: "Es necesario que profetices otra vez, sobre..." capítulo 10, verso 8 al 11, dice.

"La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: Vé y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra.

Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo...

 

Un Libro que se puede comer, es el Libro sellado con siete Sellos que es abierto en el Cielo, es la Palabra de Dios. Entonces dice:

"Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel

(¿qué es más dulce que la miel? La Palabra de Dios).

Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre."

Los problemas y sufrimientos que le vendrán al comerse el Libro, porque tiene luego que hablar todo el contenido de ese Libro, o sea, profetizar el contenido de ese Libro:

"Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes."

Y luego le sigue Apocalipsis, capítulo 11, que es el ministerio de los dos Olivos, de Moisés y Elías, profetizando las cosas que van a suceder, como Moisés profetizando en Egipto las cosas que iban a suceder en Egipto, el juicio divino que iba a caer sobre los egipcios, conforme a lo que Dios le dijo a Abraham en Génesis, capítulo 15, versos 12 al 19, y lee de la siguiente manera para que tengan el cuadro claro de lo que le tocaba hablar a Moisés... capítulo 15, verso 12 en adelante dice... del Génesis:

"Mas a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él.

Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años.

Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza.

Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez.

Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí."

Ahora vean que Dios le dice a Abraham que su descendencia va a morar en tierra ajena y va a ser esclava en esa tierra, en esa nación ajena, pero que será esclava allí por cuatrocientos años, y dice:

"Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo (el juicio divino vendría sobre esa nación); y después de esto saldrán con gran riqueza."

Después de ese juicio saldrían con gran riqueza. Cuando Moisés llega a Egipto para libertar al pueblo hebreo, como instrumento de Dios en el cual estaba Dios en Espíritu Santo, la Columna de Fuego obrando para la liberación del pueblo hebreo, en el Éxodo, capítulo 3 en adelante encontramos que Dios le dice a Moisés que Él va a poner Su Palabra en su boca y él va a hablar todo lo que Dios le diga; así Dios iba a llevar a cabo Su Programa para la liberación de Israel.

Recuerden que Moisés, cuando Dios lo enviaba para hablarle al pueblo y para hablar al faraón, Moisés dice que él no era persona de fácil habla, no hablaba bien, era tartamudo, tenía problema, y Dios le da un ayudante: a su hermano Aarón, y Dios le dice... se enojó con Moisés, Dios se enojó con Moisés, porque pidió un ayudante, y Dios quería que Moisés hablara aunque tenía problemas para hablar: "Jehová respondió..." Vean, verso 10 del capítulo 4 del Éxodo:

"Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua.

Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿O quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová?

Ahora, pues, vé, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar.

Y él dijo: ¡Ay, Señor! envía, te ruego, por medio del que debes enviar.

Entonces Jehová se enojó contra Moisés, y dijo: ¿No conozco yo a tu hermano Aarón, levita, y que él habla bien? Y he aquí que él saldrá a recibirte, y al verte se alegrará en su corazón.

Tú hablarás a él, y pondrás en su boca las palabras, y yo estaré con tu boca y con la suya, y os enseñaré lo que hayáis de hacer.

Y él hablará por ti al pueblo; él te será a ti en lugar de boca, y tú serás para él en lugar de Dios.

Y tomarás en tu mano esta vara, con la cual harás las señales."

Y ahora, Aarón no podía decir lo que él pensaba o lo que él pudiera pensar; Aarón tenía que decir lo que Moisés le dijera que le hablara al pueblo. Vean, el mensaje de Dios era dado a Moisés, Dios lo ponía en la boca de Moisés, y Moisés se lo hablaba a Aarón para que Aarón lo hablara al pueblo, eso era la Palabra de Dios.

Las plagas venían en esa forma también: Dios le revelaba y se le revela a Moisés y le decía lo que Moisés tenía que hablar, y Moisés lo hablaba a Aarón, y Aarón lo hablaba al pueblo para que todo el pueblo supiera el juicio que iba a venir, así fue cada una de esas plagas, las diez plagas fueron habladas por Dios a través de Moisés, y Moisés las habló a Aarón, y Aarón las habló al pueblo. Era la Palabra de Dios, la Palabra creadora de Dios, siendo hablada y materializándose en esas plagas, era el juicio de Dios siendo hablado para caer sobre Egipto.

Y ahora, bajo el ministerio de Moisés y Elías se repetirán esas plagas conforme al Libro del Apocalipsis, son los dos Olivos de Malaquías, capítulo 3 y capítulo 4, los dos Olivos que estarán trayendo la Palabra, y de Zacarías, capítulo 4, versos 11 al 14.

Por lo tanto, un tiempo difícil para la raza humana se está aproximando. Pero Dios va a advertir a la humanidad cada plaga que ha de venir, las estará revelando bajo el ministerio de los dos Olivos, de Moisés y Elías; son los ministerios de Moisés y Elías repitiéndose para el Día Postrero.

Elías no será el Elías que vino allá miles de años atrás, sino será un hombre ungido con el ministerio de Elías, y lo mismo será Moisés, porque cuando Dios habla de un profeta o de un ministerio de profeta que vino en una ocasión, y dice que va a volver, será el Espíritu Santo operando ese ministerio en otra persona, así de sencillo será el cumplimiento de los dos Olivos, de Moisés y Elías, para que se cumplan las plagas que están habladas que vendrá sobre la raza humana, así como fue en el tiempo de Moisés.

Por lo tanto, habrá un aviso, y deben de tomar precaución las personas cuando salga el aviso, o desde ya, sabiendo que eso va a suceder, tomar las precauciones, y la precaución más grande que usted puede tomar, es estar en Cristo, habiéndolo recibido como único y suficiente Salvador, porque esa será la única forma de escapar de esas plagas, de esos juicios divinos que han de venir sobre la raza humana. No hay otra forma para escapar de esos juicios divinos. Los que estén aquí en la Tierra experimentarán esos juicios divinos, cada cual en la nación en la cual esté viviendo.

Pero los escogidos de Dios, los miembros del Cuerpo Místico de Cristo, irán con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero al Cielo, con cuerpos eternos, inmortales, glorificados, como el cuerpo glorificado de Cristo nuestro Salvador.

Pero las naciones estarán lamentándose; será, el lamento de las naciones muy grande en ese tiempo, el tiempo de la gran tribulación, ya se están lamentando por los problemas económicos, cuando hay problemas económicos en los hogares, hay lamento, el padre se lamenta, la madre se lamenta: "no hay trabajo, no tenemos dinero, no tenemos para hacer compras," eso es lamentarse, están lamentándose, "no tenemos para ropa, no tenemos para los gastos de los niños," y los niños con hambre y pidiendo y lamentándose también, o sea, que la situación, cuando pasa eso, es triste.

Y así las naciones, los pueblos como naciones, también estarán lamentándose, porque no podemos resolver los problemas de su gente, ya como que gradualmente ha estado entrando ese lamento, pero está comenzando con los problemas económicos que hay y los problemas del medio ambiente. Pero eso solamente es el comienzo, o los dolores o los primeros vientos de tempestad, anunciando que viene una tempestad muy grande, y será tan grande cual nunca hubo sobre la Tierra.

Pero no es para tener miedo, es para que estemos conscientes de que necesitamos a Cristo como nuestro único y suficiente Salvador. Recibiéndolo como nuestro único y suficiente Salvador, se irá esa situación del corazón de las personas, se irá ese gemir, ese lamento, del corazón de las personas, esa angustia se irá de las personas, y estarán confiados viviendo en esta Tierra.

En las buenas y en las malas con Cristo pasaremos todas las etapas que nos falten aquí en la Tierra, "en lo poco has sido fiel, en lo mucho te pondré," dice Cristo a los siervos fieles, a los siervos prudentes, que han entrado al Reino de Dios, al Reino de Cristo.

Por lo tanto lo importante es estar dentro del Reino de Dios. Si alguno ha recibido a Cristo como Salvador, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron, todas son hechas nuevas. "Si alguno está en Cristo nueva criatura es," hay un mundo nuevo con grandes promesas divinas de grandes bendiciones para mí, ¿y para quién más? Para cada uno de ustedes también.

Por lo tanto, por encima de los problemas que hay en la Tierra, miramos las bendiciones que Dios tiene para todos los creyentes en Cristo, y miramos la meta, que es nuestra transformación, la glorificación del cuerpo, la adopción, la redención del cuerpo, y la ida con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, al Cielo, para disfrutar esa bendición tan grande mientras el planeta Tierra estará pasando por los juicios divinos de la gran tribulación, que durarán tres años y medio.

Así que, es importante estar en Cristo, es importante haberlo recibido como nuestro único y suficiente Salvador antes que Él termine Su Obra de Intercesión en el Cielo, porque cuando termine sale del Trono de Intercesión donde está como Sumo Sacerdote y ya no habrá oportunidad de salvación para ninguna persona, no habrá oportunidad para que las personas digan: "Ahora sí que quiero recibir a Cristo," pero eso no significará que podrán entrar a formar parte del Cuerpo Místico de Cristo, porque ya estará completo el Cuerpo Místico de Cristo, y luego de eso serán transformados todos los creyentes en Cristo, los cuales son los miembros del Cuerpo Místico de Cristo, los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y luego que seamos adoptados o transformados, no tendremos que lamentarnos de nada, no habrá lamento sino gozo, regocijo, en nuestros corazones, para ir luego a la Cena de las Bodas del Cordero, pero las naciones continuarán lamentándose cada día más, y estarán muy tristes las naciones; pero los creyentes en Cristo estarán muy felices con Cristo en la Cena de las Bodas del Cordero, y ese regocijo comenzará aquí en la Tierra en la Venida del Señor: cuando nos transforme, ahí comenzará el jubileo más grande que se haya efectuado en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Lo importante es entonces haber recibido a Cristo como único y suficiente Salvador y haber sido bautizado en agua en Su Nombre y haber recibido el Espíritu de Cristo, por lo cual la persona habrá nacido de nuevo del Agua y del Espíritu y estará dentro del Reino de Dios, habrá entrado al Reino de Dios.

Todos los que han entrado al Reino de Dios estarán en este tiempo tranquilos, felices, llenos de grandes bendiciones. Los que no habrán recibido a Cristo como Salvador irán de mal en peor, lamento sobre lamento.

Si alguien no ha recibido a Cristo como Salvador todavía, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone, y con Su Sangre le limpie de todo pecado, sea bautizado en agua en Su Nombre y Cristo lo bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en usted el nuevo nacimiento y así entre al Reino de Cristo, al Reino de Dios, para lo cual pueden pasar al frente y estaremos orando por usted este día de las madres, en donde toda madre desea lo mejor para sus hijos, y lo mejor que una madre puede desear para sus hijos es una sola, una sola cosa: la salvación de sus hijos.

No hay cosa más importante que pueda desear y pedir a Dios una madre por sus hijos, que la salvación de sus hijos, eso es lo más importante; y toda madre le gustaría ver a sus hijos recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador porque así sabe que vivirán eternamente en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo en diferentes naciones. Con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, y nuestros ojos cerrados, oremos:

Padre nuestro que estás en los Cielos, en el Nombre del Señor Jesucristo vengo a Ti con todas las personas que han estado recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador en diferentes naciones, son Tuyos Señor, recíbelos en Tu Reino. En el Nombre del Señor Jesucristo te lo ruego.

Repitan conmigo los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón. Creo en Ti como mi único y suficiente Salvador, creo en Tu primera Venida, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por mis pecados y por los de todo ser humano.

Señor, reconozco que no hay otro nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos, solamente en Tu Nombre, Señor Jesucristo, hay salvación y Vida eterna. Doy testimonio público de mi fe en Ti y te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego, luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre y sea producido en mí el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente. Señor, sálvame, te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente Salvador, ustedes me dirán: "Quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible, por cuanto lo he recibido como mi único y suficiente Salvador. ¿Cuándo me pueden bautizar?" Bien pueden ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El agua en el bautismo no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado. El bautismo en agua es tipológico, es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo.

Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo. Y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente, simbólicamente, está siendo sepultado. Y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida, a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. Tan sencillo como eso es el simbolismo, la tipología del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Es importante que toda persona que cree y recibe a Cristo como Salvador sea bautizada, porque es un mandamiento del Señor Jesucristo, dijo Él:

"Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado."

Siendo un mandamiento del Señor es importante que toda persona cumpla ese mandamiento de Cristo en el cual se identifica con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. Continúen pasando todos una tarde feliz este día domingo de las madres, en Puerto Rico y en diferentes naciones, y nos veremos el próximo domingo Dios mediante.

"EL LAMENTO DE LAS NACIONES VIENDO LA VENIDA DEL HIJO DEL HOMBRE."

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Barrio Monte Llano
Cayey, Puerto Rico
00736

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