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Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes y los que están en otras naciones; que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Para esta ocasión leemos en San Mateo, capítulo 24, versos 29 en adelante, donde nos dice Cristo:

"E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.

Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.

De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.

Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.

De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.

Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.

Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca,

y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre."

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema es: "QUÉ HORA ES EN EL RELOJ DE DIOS"

Así como en la Tierra tenemos reloj y también calendario para saber el año, el mes y el día en que vivimos, tenemos reloj para saber las horas del día, y es importante estar conscientes del año, del mes, del día y de las horas del día en que vivimos, para así actuar de acuerdo al momento en que estamos viviendo, o sea, vivir en presente; cuánto más en el campo espiritual. Es importante saber el tiempo en el campo de Dios en el cual estamos viviendo porque para todo hay tiempo, y en el Programa Divino hay tiempo para cada cosa que Él ha prometido.

Por eso es que Dios nos habla de tiempos, de generaciones, y también nos habla de años; por ejemplo tenemos en el libro del profeta Daniel, que Dios le habló al profeta Daniel de setenta semanas de años determinadas para el pueblo hebreo, que son cuatrocientos noventa años, y el Mesías aparecería en Su ministerio en la semana número setenta después de pasadas sesenta y nueve semanas de años, que son cuatrocientos ochenta y tres años, luego aparecería el Mesías en Su ministerio mesiánico, y a la mitad de esa semana número setenta la vida le sería quitada al Mesías como ocurrió dos mil años atrás con la muerte de Jesús en la Cruz del Calvario.

Encontramos también que para la liberación del pueblo hebreo allá en Egipto Dios le habló a Abraham, Dios le habló a Abraham en el capítulo 15 del Génesis, versos 12 en adelante, dice:

"Mas a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él.

Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años."

Aquí le está hablando Dios también de tiempo, de años, establecidos para vivir la descendencia de Abraham en una tierra extraña, tierra ajena que vino a ser Egipto, para lo cual tenían que ocurrir ciertas cosas para la descendencia de Abraham ir a vivir a la tierra de Egipto, y todavía Abraham no había tenido el hijo prometido a través de su esposa Sara, y ya Dios le está hablando cuál sería el futuro de la descendencia de Abraham. Sigue diciendo:

"Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza.

Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez.

Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí."

Y ahora le dice hasta la generación en la cual su descendencia iba a regresar a la tierra donde Abraham estaba viviendo, que es la tierra de Canaán, donde vivía Abraham. Ahí podemos ver cómo Dios ya tiene determinado, desde antes de las cosas suceder, ya tiene Dios determinado el programa que Él va a llevar a cabo.

Y ahora, si Dios así ha hecho en el pasado, también para el presente Él tiene un programa ya determinado para llevar a cabo en nuestro tiempo; por eso desde el Génesis hasta el Apocalipsis se nos habla de los diferentes tiempos, y se nos habla, por consiguiente, de nuestro tiempo, se nos habla del tiempo final para el cual hay grandes promesas de parte de Dios para todos los creyentes en Cristo, los cuales han entrado al nuevo Pacto que Dios dijo que establecería con Su pueblo.

Y por consiguiente la Bendición de la Primogenitura que tendría la Iglesia del Señor Jesucristo, los creyentes en Cristo bajo el nuevo Pacto, darían grandes bendiciones para todos los creyentes en Cristo, porque es una bendición que cubre, no solamente la Tierra y las cosas terrenales, sino también las celestiales.

Hay tiempo señalado en el Programa Divino para el cumplimiento de las promesas del tiempo final, del Día Postrero. El mismo escrito que dice: "El día postrero," ya nos está hablando de un tiempo, tiempo postrero, Día Postrero, que al ver las Escrituras en el Salmo 90, verso 4, y Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8, encontramos que dice: "Porque un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día."

Por lo tanto, un día delante del Señor, para los seres humanos son mil años. Y cuando nos habla de los días postreros, nos está hablando de tres milenios: el quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio; por eso es que encontramos a San Pedro y San Pablo hablando de los días postreros, y veamos lo que nos dice San Pablo y San Pedro de los días postreros. San Pablo en Hebreos, capítulo 1, verso 1 al 3, dice:

"Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo."

Aquí nos dice que Dios, habiendo hablado muchas veces por los profetas, dice: "En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo," o sea, por Jesucristo. Los postreros días comenzaron en el tiempo de Jesucristo.

Ahora, veamos también lo que nos dice San Pedro en el libro de los Hechos, y Joel también nos habla de ese momento; vamos a ver Joel, capítulo 2, verso 28, dice... y es una promesa que sería cumplida y por consiguiente en algún momento de la historia se haría una realidad. Pero vamos a ver esa profecía y luego vamos a ver cómo se cumple esa profecía. Joel, capítulo 2, versos 28 en adelante dice:

"Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.

Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.

Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo.

El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.

Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado."

Aquí tenemos la promesa de parte de Dios de que va a ser derramado el Espíritu Santo sobre el pueblo, y el cumplimiento de eso comenzó el Día de Pentecostés conforme a las palabras del Espíritu Santo a través del apóstol San Pedro, cuando en el capítulo 2 del libro de los Hechos dice, verso 14 en adelante:

"Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras.

Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día

(o sea, las 9:00 de la mañana).

Mas esto es lo dicho por el profeta Joel:

Y en los postreros días, dice Dios,

Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne,

Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán;

Vuestros jóvenes verán visiones,

Y vuestros ancianos soñarán sueños;

Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días

Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.

Y daré prodigios arriba en el cielo,

Y señales abajo en la tierra,

Sangre y fuego y vapor de humo;

El sol se convertirá en tinieblas,

Y la luna en sangre.

Antes que venga el día del Señor,

Grande y manifiesto;

Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo."

Antes que venga el Día grande y terrible del Señor, en donde comenzará la gran tribulación, antes que venga la gran tribulación, todo el que invocare el Nombre del Señor recibiendo a Cristo como su Salvador, será salvo, y esto corresponde a los días postreros que comenzaron en el tiempo de Jesucristo.

Cristo nació unos tres a siete años antes de comenzar el quinto milenio y por consiguiente antes de comenzar los días postreros, que son delante de Dios los milenios quinto, sexto y séptimo para los seres humanos. "Porque un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día."

Ahora, vean lo sencillo que es comprender el que se esté hablando de que se está viviendo en los días postreros desde el tiempo de Jesucristo y los apóstoles. Dios prometió hablar por medio del Mesías en los días postreros, y allá dos mil años atrás estaba hablando por medio de Jesucristo el Mesías, porque ya habían comenzado los días postreros, y derramó de Su Espíritu Santo el Día de Pentecostés porque ya habían comenzado los días postreros para los cuales la promesa de la venida del Espíritu Santo estaba señalada.

Y ha continuado derramando de Su Espíritu Santo sobre todos aquellos que reciben a Cristo como Salvador luego de escuchar la predicación del Evangelio de Cristo, ¿por qué? Porque todavía estamos viviendo en los días postreros; ya el primero de los días postreros, quinto milenio, ya pasó, el segundo de los días postreros, que es el sexto milenio, ya pasó, pero estamos en el séptimo milenio de Adán hacia acá, que viene a ser también el tercer milenio de Cristo hacia acá, y por consiguiente todavía continúa derramando de Su Espíritu Santo sobre todos aquellos que reciben a Cristo como único y suficiente Salvador.

Estamos ya en el Día Postrero conforme al calendario gregoriano. Y conforme al calendario judío, si le añadimos los años de atraso que pueda tener, unos doscientos años, alrededor de doscientos años, ya también se estaría en los días postreros, si se le añaden todos los años que pueda tener de atraso el calendario judío, pero si no, entonces todavía no ha llegado el calendario judío al Día Postrero, estaría entonces en el penúltimo de los días postreros, estaría todavía en el quinto milenio o sexto milenio sin terminarlo, para entrar luego al séptimo milenio.

Ya es asunto de los que trabajan con el calendario judío el que busquen los años de atraso que puedan tener y se los añadan para que cuadren el calendario, y los gentiles que cuadren el calendario también, si quieren saber en qué tiempo estamos viviendo.

Y ahora, ¿en qué hora, qué hora es en el reloj de Dios? Si vemos a través de las parábolas de Jesús las vigilias, esas vigilias corresponden a las diferentes etapas de la Iglesia del Señor Jesucristo, la cual estaría viviendo en esta Tierra, la cual ha estado viviendo en oscuridad (la tierra, la humanidad), y por consiguiente la parábola de las diez vírgenes que corresponde al tiempo de la noche, luego a medianoche se oyó un clamor: "He aquí el esposo viene, salid a recibirle."

Ese es el clamor de medianoche, lo cual es el mensaje de parte de Dios por medio del precursor de la Segunda Venida de Cristo, para que despierten a la realidad del tiempo que nos ha tocado vivir, y el precursor de la Segunda Venida de Cristo fue el reverendo William Branham con el espíritu y virtud de Elías.

O sea, el Espíritu Santo en él operando el ministerio de Elías por cuarta ocasión. Será operado también por quinta ocasión para los judíos, para Cristo hablarle al pueblo hebreo, el Espíritu Santo hablarle al pueblo hebreo. Y así como Dios tenía en el tiempo de Elías Tisbita siete mil que no habían doblado su rodilla a Baal, o sea, a la religión pagana, a la idolatría, para el Día Postrero Dios tendrá ciento cuarenta y cuatro mil, doce mil de cada tribu, del pueblo hebreo, que no habrán doblado su rodilla a Baal, al paganismo, a la idolatría, que serán fieles a Dios.

Por lo tanto, para el Día Postrero, siete mil del tiempo de Elías Tisbita es tipo y figura de ciento cuarenta y cuatro mil que Dios tendrá bajo el ministerio de Elías operado por el Espíritu Santo a través de un hombre del Día Postrero que será el mensajero para Israel y que vendrá proclamando la paz imperecedera para el pueblo hebreo.

Antes de ver el Mesías y recibir el Mesías el pueblo hebreo, tiene que ver y escuchar y recibir a Elías: "He aquí yo os envío al profeta Elías, antes que venga el día del Señor grande y terrible. No sea que yo venga y con destrucción, con maldición, hiera la tierra." Malaquías, capítulo 4 nos habla así. Todo ese capítulo 4 de Malaquías nos habla del Día Postrero:

"Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama." (Malaquías, capítulo 4, verso 1).

Eso es la gran tribulación, en donde la temperatura va a subir a tal grado que va a quemar muchas partes del planeta Tierra, los problemas del medio ambiente, el calentamiento global, los terremotos, los volcanes, y una tercera guerra mundial atómica que está señalada en Zacarías, capítulo 14, y todas estas cosas van a ocasionar graves problemas en medio de la familia humana.

Pero por otro lado va a ocasionar que la Tierra se enderece los grados que tiene de inclinación, y así va a ser preparada para el Reino mesiánico, el Reino del Mesías, que será un Reino de mil años donde el Mesías Príncipe se sentará sobre el Trono de David y reinará sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones; y la paz así vendrá para el pueblo hebreo y para todas las naciones.

Ya el reino de los gentiles habrá terminado, porque la última etapa del reino de los gentiles es la etapa de los pies de hierro y de barro cocido, que va a colapsar en el tiempo final, en el Día Postrero. La Venida del Señor impactará al planeta Tierra, impactará a la Iglesia que ha de ser transformada y llevada con Cristo, impactará a las vírgenes insensatas, y al mundo entero, y el reino de los gentiles en los pies de hierro y de barro cocido va a colapsar; y miramos en la actualidad y vemos que el reino de los gentiles está con muchos problemas, los gentiles están con graves problemas económicos en la actualidad, graves problemas en el medio ambiente, graves problemas en todos los aspectos de la vida de los gentiles.

O sea, que se ha llegado a un tiempo muy importante en el Programa Divino en donde todas las profecías correspondientes al Día Postrero, al tiempo final, van a ser cumplidas en forma progresiva. El mismo Jesucristo habló del Día Postrero en San Juan, capítulo 6, versos 39 en adelante, diciendo así para todos los creyentes en Él; capítulo 6, verso 39 en adelante, de San Juan, dice:

"Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero."

Estas son las ovejas que el Padre le dio para que las busque y les dé Vida eterna, las cuales no se perderán, para que no se pierda...

"...no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero."

Estas son las personas que escuchan la predicación del Evangelio de Cristo, nace la fe de Cristo en su alma y lo reciben como único y suficiente Salvador y son bautizados en agua en Su Nombre y Cristo los bautiza con Espíritu Santo y Fuego y produce en esas personas el nuevo nacimiento, ya fueron selladas con el Sello del Espíritu Santo para el Día de la Redención, la redención del cuerpo, que es la resurrección de los muertos en Cristo en cuerpos glorificados, en cuerpos eternos, cuerpos inmortales, y la transformación de los creyentes en Cristo que estén vivos en ese tiempo, y todos tendrán cuerpos glorificados como el cuerpo glorificado de Jesucristo nuestro Salvador, todos tendremos cuerpos inmortales, cuerpos glorificados como el de Jesucristo nuestro Salvador, y eso es una promesa para el Día Postrero dada por Cristo. Y sigue el verso 40 diciendo:

"Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna..."

¿Quién es el que dice Cristo que tendrá Vida eterna? El que ve al Hijo, a Cristo, y cree en Él, lo ve como su único y suficiente Salvador al escuchar la predicación del Evangelio de Cristo y lo recibe como Salvador y Cristo le da Vida eterna. Dios nos ha dado Vida eterna, y esta vida está en Su Hijo Jesucristo, el que tiene la vida, "el que tiene a Cristo (a Su Hijo), tiene la vida, el que no tiene al Hijo de Dios, a Jesucristo, no tiene la vida," (Primera de Juan, capítulo 5, versos 10 al 13); y la buena noticia es que Dios nos ha dado Vida eterna, y esta vida está en Su Hijo, en Jesucristo. Primera de Juan, capítulo 5, verso 13. Ahora, sigue diciendo:

"Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero."

¿Quiénes son los que tienen la promesa, y por consiguiente la fe y esperanza, de una resurrección si mueren? Los creyentes en Cristo, ¿y quiénes son los que tienen la fe y la esperanza en una transformación? Los que estén vivos en el Día Postrero, cuando ocurra la resurrección de los muertos, los creyentes en Cristo que estén vivos son los que tienen la promesa de una transformación para ser todos inmortales, esa es la redención del cuerpo por la cual clamamos a Dios cada día.

Y es para el Día Postrero, que es el séptimo milenio de Adán hacia acá, y por consiguiente ese es el tiempo, la hora divina, para también el arrebatamiento de la Iglesia del Señor Jesucristo, no fue en el tiempo de los apóstoles, no fue en el tiempo en que comenzó el Evangelio con los gentiles a través de San Pablo en Asia Menor, no fue en el tiempo de los diferentes mensajeros que Dios ha enviado, no fue en el tiempo del reverendo William Branham la resurrección de los muertos y la transformación de los vivos, porque todavía no estaban viviendo en el Día Postrero.

Es para el Día Postrero, ese es el día para la resurrección de los muertos y la transformación de los vivos, y ese Día Postrero es el séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá; como el sábado es el día postrero de la semana, el séptimo día, el Día Postrero o milenio postrero es el séptimo milenio de Adán hacia acá.

Y los tres días postreros delante de Dios son el quinto, sexto y séptimo milenio de Cristo hacia acá. Ahí tenemos ya identificado el Día Postrero en donde ocurrirá la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los vivos; pero no sabemos en qué año del Día Postrero, no sabemos en qué año del milenio postrero, y tampoco sabemos en qué mes, y tampoco sabemos ciertas cosas que todavía tienen que ser reveladas.

Pero una cosa yo sé: que si mi cuerpo físico muere, seré resucitado juntamente con los demás que serán resucitados. Y si permanezco vivo, seré transformado, ¿y quién más piensa así? ¿Quién más lo cree? Cada uno de ustedes también, porque es una promesa de parte de Dios no solamente para mí, sino para todos los creyentes en Cristo, y será a la final trompeta, o sea, al mensaje final de Dios para la Iglesia del Señor Jesucristo y para la raza humana, bajo la predicación del Evangelio del Reino, del cual Cristo dijo en San Mateo, capítulo 24, verso 14:

"Y será predicado este Evangelio del Reino para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin."

Estamos viendo todo esto relacionado a la hora en el reloj de Dios, el reloj de Dios es Israel, el pueblo hebreo, por eso dice Cristo en San Marcos y en San Mateo... en San Marcos, capítulo 13 dice [verso 28]:

"De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.

Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.

De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre."

En esos días Jesucristo no sabía cuándo sería el día y la hora; luego de resucitado sí sabía cuándo sería el día y la hora, porque en el cuerpo glorificado se saben todas las cosas. Ahora vean, también en San Lucas nos habla de este evento tan importante que ha de suceder, nos dice [San Lucas 21:27 - 28]:

"Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.

Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca."

Nuestra redención, para los que estemos vivos, será nuestra transformación, la redención del cuerpo. Y para los que han muerto físicamente será la resurrección en cuerpos glorificados, esa es la adopción, la redención del cuerpo:

"Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.

También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles

(la higuera es Israel, y todos los árboles, los demás árboles: las demás naciones).

Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca

(y es en el tiempo del verano en donde se lleva a cabo la cosecha, así la cosecha del trigo, de los hijos e hijas de Dios, se lleva a cabo el recogimiento de los escogidos de Dios).

Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios."

Vean, el verano está cerca, nos habla de la cosecha y del Reino de Dios que está cerca, pues Cristo dijo: "Cuando ustedes oren, oren así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad como en el cielo también en la tierra (o aquí en la tierra)," San Mateo, capítulo 6, versos 9 en adelante).

La venida del Reino de Dios será la restauración del Reino de David y Trono de David donde el Mesías Príncipe se sentará sobre el Trono de David, porque es el heredero del Trono y Reino de David, porque el Reino de Dios en la Tierra es el Reino de David, y el Trono de Dios en la Tierra es el Trono de David; y en el Cielo, pues el Trono que está en el Cielo, donde Dios está sentado y donde Cristo, cuando resucitó y ascendió al Cielo, se sentó a la diestra de Dios en el Trono de Dios.

Pero el Trono de Cristo, el Trono al cual Él es heredero, es el Trono de David. Él está sentado en el Trono del Padre conforme a Sus palabras de Apocalipsis, capítulo 3, versos 20 al 21, y dice:

"He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono."

¿Ven? Jesucristo obtuvo la victoria en contra del diablo, en contra del infierno, donde fue, y allá predicó a las almas o espíritus encarcelados que fueron desobedientes en el tiempo de Noé, y luego tomando las llaves del infierno y de la muerte, quitándoselas al diablo, salió del infierno, pasó por el Paraíso donde estaba Abraham, Isaac, Jacob y todos esos santos del Antiguo Testamento, y resucitó con ellos, y por eso cuando Cristo resucitó muchos de los santos que habían resucitado aparecieron a muchos de sus familiares en la ciudad de Jerusalén (San Mateo, capítulo 27, versos 51 en adelante).

Y luego cuando Cristo subió al Cielo, luego de cuarenta días de estar con Sus discípulos hablándoles acerca del Reino de Dios, subió al Cielo y se sentó a la diestra de Dios, se sentó en el Trono del Padre, donde ha estado por estos dos mil años desde la muerte de Cristo y resurrección y ascensión de Cristo al Cielo, hasta nuestro tiempo, y convirtió el Trono de Dios en un Trono de Misericordia, en un Trono de Intercesión, donde Él está como Sumo Sacerdote haciendo intercesión con Su propia Sangre por todos aquellos que lo reciben como único y suficiente Salvador.

Pero cuando se complete el número de Su Iglesia, cuando se complete el número de los que están escritos en el Libro de la Vida del Cordero, habrá terminado Su Obra de Intercesión y entonces Él se levantará del Trono del Padre, del Trono de Intercesión, y reclamará el Libro de la Redención, el Libro sellado con siete Sellos, el Libro de la Vida, y reclamará todo lo que Él ha redimido con Su Sangre preciosa, lo cual le corresponde a Él, reclamará a todas las personas que Él con Su Sangre ha limpiado de todo pecado, y los resucitará, si murieron, los resucitará en cuerpos eternos, y a los que estén vivos los transformará, y entonces todos seremos iguales a Jesucristo con cuerpos glorificados, cuerpos eternos, cuerpos inmortales, para vivir jóvenes por toda la eternidad, representando de 18 a 21 años de edad.

Tan sencillo como eso es todo el Programa Divino para el Día Postrero. Él reclamará todo lo que le corresponde, reclamará el Reino y Trono de David, luego de reclamar a todos los creyentes en Él y transformarlos, y llevará a la Cena de las Bodas del Cordero a todos los creyentes en Él antes de la gran tribulación, y mientras esté la humanidad pasando por el tiempo de juicio divino que caerá sobre la raza humana, los creyentes en Cristo que forman la Iglesia Novia del Señor Jesucristo estarán con Cristo en la Casa del Padre celestial en la Cena de las Bodas del Cordero, y en donde habrá una bendición muy grande para todos los creyentes en Cristo.

Es importante estar conscientes de estas cosas para saber lo que estamos esperando conforme a las promesas divinas, y todo esto corresponde al Día Postrero, porque Él dijo: "Y yo lo resucitaré en el día postrero." Cuando Cristo fue a resucitar a Lázaro, que ya llevaba cuatro días de haber muerto, llega a Betania, y le dice Marta de la siguiente manera, y lo vamos a leer para que tengamos el cuadro claro: capítulo 11, versos 17 en adelante, de San Juan, dice:

"Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro.

Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios;

y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano.

Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa

(recuerden: alguien tiene que quedarse en la casa, cuidando la casa).

Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.

Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.

Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.

Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero."

Ya Cristo había enseñado que Él va a resucitar a todos los creyentes en Él en el Día Postrero, ya Marta tenía clara esa enseñanza, lo cual también debe tener claro todo creyente en Cristo: que la resurrección para los creyentes en Cristo que han muerto en nuestro tiempo y en Edades pasadas es para el Día Postrero, por lo tanto hay que saber cuál es el Día Postrero; y ya sabemos que es el milenio postrero de los tres días postreros de Cristo hacia acá: quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio. Esos son los tres días postreros delante de Dios que para los seres humanos son tres milenios.

La resurrección de Cristo fue también al tercer día, la resurrección de los muertos en Cristo será al tercer día delante de Dios. Por esa causa encontramos que el reverendo William Branham, hablando acerca de la parábola de las diferentes vigilias, señala esas vigilias como etapas de la Iglesia del Señor Jesucristo, y luego señala que la resurrección, el rapto, que el rapto será en la mañana: en la mañana del territorio donde sea el centro para comenzar o llevarse a cabo esa resurrección, como fue Jerusalén el centro donde se efectuó la resurrección.

Ahora, en tipo y figura la mañana del Día Postrero es o son los primeros años del séptimo milenio y por consiguiente no sabemos en qué momento será, de esos... digamos, de los primeros quinientos años del Día Postrero, del milenio séptimo de Adán para acá, o del milenio tercero de Cristo hacia acá; y no vamos a sacar números ahora, para no estar especulando, pero vean ustedes, la resurrección de Cristo fue en la mañana.

Y también hay una resurrección para Israel, una resurrección espiritual, y luego una resurrección en cuanto a la entrada al Reino del Mesías, todo eso como nación también. Oseas, capítulo 6, versos 1 al 6, y nos dice... el verso 15 también, del capítulo 5, dice:

"Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán."

O sea, que va a ser un tiempo de angustia para Israel, en el cual van a buscar al Señor, a Dios, en la Venida del Mesías en el Día Postrero; y capítulo 6, verso 1 en adelante dice:

"Venid y volvamos a Jehová..."

Si fuera leyendo en una Biblia hebrea, se leería: "Y volvamos al Señor" o "volvamos a Elohím," o "volvamos al Eterno," y así por el estilo:

"Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará ; hirió, y nos vendará.

Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará

(¿ven? Una resurrección de Israel como nación), y viviremos delante de él.

Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida

(como el alba, ya eso es por la mañana), y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra."

O sea, que estará la Lluvia Temprana y la Lluvia Tardía del Evangelio de la Gracia y del Evangelio del Reino, la lluvia de la enseñanza para conocer a Dios, conocer Su plan, y obtener esa resurrección espiritual y esa resurrección como nación en el Reino del Mesías. Y en Malaquías, capítulo 4, verso 2, dice:

"Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación."

En la mañana es que nace el sol, por lo tanto, todo indica que es para... digamos, los primeros quinientos años del milenio postrero, y podría ser los primeros cuatrocientos años, o los primeros trescientos años, los primeros doscientos años, o los primeros cien años, o los primeros cincuenta años, o sea, que cuando ocurra la resurrección, ahí podremos marcar bien el año y el día también. Pero ya sabemos que es para el Día Postrero porque Cristo mismo lo dijo, y así también lo creía Marta y todos los creyentes en Cristo del tiempo de Jesús y del tiempo de los apóstoles también, o sea, que eso ya está en la Escritura.

Ahora, la hora de Su Venida, por cuanto un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día, cuando lo aplicamos a la hora delante de Dios, ya no es una hora de sesenta minutos, y eso también lo vamos a dejar quietecito ahí para no explicar mucho acerca de esa hora.

Así como cuando tiran o envían un cohete con tripulantes a la luna o algún lugar del espacio, los colocan en esa nave en cierta parte, ¿en qué parte? en la parte del frente, y luego que está todo listo... los cuales fueron entrenados para hacer ese viaje, todo eso es tipo y figura de Cristo y Su Iglesia la cual ha sido entrenada para ese viaje llamado el rapto o arrebatamiento de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Cuando llega el tiempo de ser enviada esa nave, ese cohete tripulado o con tripulantes, para ir a otro lugar del espacio, comienzan a contar en cuenta regresiva: diez, nueve... no quiere decir que cada contaje del uno al otro tiene que durar los mismos segundos o minutos, pueden detenerse en el contaje por algún problema y después continuar contando, o si ellos quieren comenzar de nuevo a contar, ya eso lo determinan ellos allá.

Luego encontramos que siguen contando: ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres... y el corazón de la gente, y sobre todo de los que van allí, comienza a funcionar más rápidamente, funcionan más rápidamente ¿por qué? Porque va en un viaje que no sabe si regresa y sus familiares también están muy nerviosos porque está llegando el momento de la salida. Cuánto más en el campo espiritual.

Tres, dos, uno, y ahí aparentemente se detiene todo, pero no, y todavía no sale cuando dicen: uno, pero cuando dicen: cero, sale el cohete con sus tripulantes rumbo al lugar para el cual fue destinado ese viaje.

Elías el profeta viajó fuera del planeta en un carro de fuego, o sea, que los viajes espaciales... eso está en la Biblia, Enoc fue traspuesto para no ver muerte, Moisés murió pero luego aparece con Jesús en el Monte de la Transfiguración y Elías al otro lado.

O sea, que estos viajes espaciales no es nuevo, están en la Biblia, y bien perfeccionados, ángeles de Dios con carros de fuego aparecen en toda la Biblia protegiendo el pueblo hebreo, protegiendo a la descendencia de Abraham, protegiendo a la descendencia de Abraham, protegiendo también a la Iglesia del Señor Jesucristo.

Por eso cada cierto tiempo en algunos países se ven esos carros de fuego que llaman platillos voladores u ovnis, los cuales son también ángeles investigadores de juicio, como fueron los Ángeles Gabriel y Miguel y Elohím a visitar a Abraham y después fueron a Sodoma, donde estaba Lot.

Carros de fuego, platillos voladores, eso no es nuevo, esos desde el Génesis están apareciendo, es el libro que contiene muchos carros de fuego, muchos platillos voladores, que vienen para bendición de los creyentes en el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, y los defiende. "El Ángel del Señor acampa en derredor de los que le temen y los defiende," el Ángel con su ejército celestial.

Si algún pueblo de la Tierra cree y tiene que creer en milagros, es Israel, porque Israel es un milagro, e Israel en su tierra es un milagro divino, un milagro que fue prometido que Dios llevaría a cabo. Hay huestes celestiales protegiendo a Israel; y como comandante de esas huestes celestiales está el Arcángel Miguel, el Arcángel de Israel, del pueblo hebreo, el Ángel guardián del pueblo hebreo.

Cualquier nación quisiera tener un Ángel guardián como el Arcángel Miguel, con el ejército poderoso que él tiene, por eso las victorias que ha tenido Israel. Lo mejor es hacer buena amistad con Israel, dice Dios a Abraham, y eso viene para Abraham, Isaac, Jacob y todo el pueblo hebreo: "El que te bendiga será bendito; y el que te maldiga, será maldito."

Por lo tanto, bendiciendo a Israel la promesa de parte de Dios es que la persona recibirá bendición, o la nación que bendiga a Israel y ayude a Israel recibirá bendición; y la persona o nación que maldiga a Israel, que haga cosas en contra de Israel, será maldito, la persona, gobernante o nación que maldiga a Israel y que haga cosas en contra de Israel, tiene la sentencia de maldición de parte de Dios. Tan simple como eso, eso está en la Palabra de Dios.

Por lo tanto, es importante saber cuáles son las promesas divinas, estar al tanto y estar bien agarrados de Cristo nuestro Salvador, y estar creyendo esas promesas para que se hagan una realidad en nuestras vidas, se hagan una realidad en la Iglesia del Señor, se hagan una realidad en favor de la Iglesia y del pueblo hebreo, y se haga una realidad el Reino de Dios, el Reino de Cristo, se haga una realidad en la Tierra para bendición de Israel y de todas las naciones, porque eso es lo único que traerá la paz permanente a Israel y a todas las naciones, no es otra cosa.

Podrán decir: "Pero si hay buenos tratados de paz," pero también dice la Biblia: "Cuando digan paz y seguridad, entonces vendrá destrucción repentina, y no escaparán, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán," vendrá destrucción repentina como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. (Primera de Tesalonicenses, capítulo 5, versos 1 al 11).

Así que es importante conocer las promesas divinas, conocer la Palabra de Dios, para saber en qué hora estamos viviendo en el reloj de Dios, qué hora es en el reloj de Dios, estamos en la hora, el tiempo, en que todas las promesas correspondientes al Día Postrero van a ser cumplidas. Estamos en el Día Postrero conforme al calendario gregoriano que señala que ya estamos en el séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá.

Estamos en el tiempo en que la trompeta final estará siendo escuchada por todos los creyentes en Cristo, y luego Israel también la escuchará, con gran Voz de trompeta Dios llamará a Israel. Hay grandes promesas para la Iglesia del Señor Jesucristo y también para el pueblo hebreo y para todas las naciones, para la Iglesia del Señor Jesucristo hay grandes promesas de parte de Dios.

El reverendo William Branham fue transportado en una visión o sueño, y vio cosas que estarán pasando en el Día Postrero en la Iglesia del Señor Jesucristo, vio también una Gran Carpa-Catedral, y las cosas que estaban sucediendo en ese lugar, grandes bendiciones viniendo de parte de Cristo, de parte de Dios, para todos los creyentes en Cristo; en medio del Cristianismo sucediendo esta profecía, esta visión, fue ya visto todo esto y tiene que ser materializado en medio del Cristianismo para bendición del Cristianismo.

Ahí será donde Israel también va a ver al Mesías, eso va a cumplirse en algún momento en la trayectoria del Cristianismo; en algún lugar se va a cumplir esa visión, y ahí vamos a entender el cumplimiento de esa visión, muchas cosas que todavía no hemos comprendido, y va a subir la fe de los cristianos, de los creyentes en Cristo, a un nivel en que serán preparados para todas las bendiciones que Dios tenga para el Día Postrero para todos los creyentes en Cristo.

Estamos esperando esas bendiciones. Por supuesto la Iglesia del Señor Jesucristo estará trabajando en todo lo que tenga que ver con el Programa Divino para el Día Postrero.

"QUÉ HORA ES EN EL RELOJ DE DIOS"

Cuando aparezca esa señal, eso va a ser una señal grande para el Cristianismo, para todos los creyentes en Cristo el cumplimiento de esa visión que será para grandes bendiciones de parte de Dios para todos los creyentes en Cristo, también para Israel y para todas las personas y todas las naciones.

"QUÉ HORA ES EN EL RELOJ DE DIOS"

Es más tarde de lo que la humanidad se imagina. Estamos en el tiempo más glorioso de todos los tiempos, aunque veamos tantos problemas en medio de la raza humana. En medio de la raza humana, en medio del reino de los gentiles, en medio de la etapa de los pies de hierro y de barro cocido, hay muchos problemas; pero en el Programa Divino hay grandes bendiciones para todos los creyentes en Cristo.

Es el tiempo más glorioso de todos los tiempos para los creyentes en Cristo, para la Iglesia del Señor Jesucristo este es el tiempo que podemos señalar como la Edad o etapa de oro de la Iglesia del Señor Jesucristo. Y en la cuenta progresiva del Programa Divino se cuenta: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, y luego: cero, ya en ese conteo ya se ha contado hasta el siete y estamos en el cero, que también viene a ser el número ocho, la Edad de Oro, la etapa de oro de la Iglesia del Señor Jesucristo, esperando la Venida del Señor con los muertos siendo resucitados y los vivos siendo transformados para nuestra partida de esta Tierra a la Cena de las Bodas del Cordero con Cristo a la Casa y en la Casa de nuestro Padre celestial.

Por lo tanto, estamos en la etapa en donde la Iglesia está esperando la Venida del Señor, la resurrección de los muertos creyentes en Cristo y la transformación de los vivos para ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Son promesas que todos los cristianos las conocen porque están en la Biblia, y por consiguiente todos los creyentes en Cristo las creemos con toda nuestra alma, para eso es la Segunda Venida de Cristo: para venir por los creyentes en Él, transformarlos y llevarlos con Él a la Cena de las Bodas del Cordero. Dice San Pablo en Filipenses, capitulo 3, versos 20 al 21:

"Mas nuestra ciudadanía está en los cielos..."

¿Por qué? Porque el nuevo nacimiento no es terrenal, sino del Cielo, y el que nace del Cielo su ciudadanía es celestial, así como cuando usted nació en la Tierra obtuvo una ciudadanía terrenal del país en el cual nació; pero al nacer de nuevo, su ciudadanía es de la Jerusalén celestial, de la Nueva Jerusalén, de la Jerusalén de Dios, donde está nuestro Salvador como Sumo Sacerdote según el Orden de Melquisedec haciendo intercesión en el Templo celestial:

"Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra

(¿para qué lo estamos esperando? para nuestra transformación)... el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya (o sea, para que sea un cuerpo glorificado, el cuerpo que Él nos dará, un cuerpo inmortal, incorruptible, joven, glorificado, como el cuerpo glorificado que Él tiene, así va a ser el cuerpo glorificado que Él le dará a todos los creyentes en Él), por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas."

Él tiene el poder, y lo va a usar para resucitar a los muertos creyentes en Él en cuerpos glorificados y para transformar los cuerpos de los creyentes que estén vivos en ese tiempo en que ocurra la resurrección, y por eso los creyentes en Cristo en este Día Postrero, en este tiempo final, están esperando la Venida del Señor, la resurrección de los muertos creyentes en Cristo y la transformación de sus cuerpos para ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, y esto es para el Día Postrero, tercer milenio de Cristo hacia acá o séptimo milenio de Adán hacia acá. Y eso es el tiempo final o en el tiempo final, el Día Postrero, para el cual Cristo prometió la resurrección de todos los creyentes en Él si murieron, y si están vivos, ser transformados.

¿En qué hora estamos viviendo? ¿Qué hora es en el reloj de Dios? Vemos a Israel, que es el reloj de Dios, está en su lugar, marcando que este es el tiempo, el Día Postrero, el milenio postrero o séptimo milenio, en donde han de ser cumplidas las profecías prometidas para el Día Postrero, donde hay grandes bendiciones para el Cristianismo, para la Iglesia del Señor Jesucristo, y para el pueblo hebreo y para todo el Medio Oriente y para todas las naciones.

Es tiempo de bendición en el Programa Divino para todos los creyentes en el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Estamos en el tiempo más glorioso de todos los tiempos. ¿Qué hora es en el reloj de Dios? El reloj de Dios, la higuera, Israel, marca que ese es el tiempo para la venida del Reino de Dios, que este es el tiempo para el verano, este es el tiempo para la cosecha del trigo y de la cizaña, este es el tiempo para la cosecha, el recogimiento, de todos los escogidos de Dios, el tiempo más glorioso de todos los tiempos.

Es importante que en este tiempo todos estemos listos, preparados, para el encuentro con nuestro Dios, para el encuentro con el Señor Jesucristo en Su Segunda Venida con los santos, resucitándolos en cuerpos eternos para encontrarse con los vivos creyentes en Él y transformarlos, y estar de treinta a cuarenta días aquí en la Tierra ya con la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los vivos, y luego ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, así como Cristo estuvo cuarenta días apareciendo a Sus discípulos antes de irse para el Cielo sentándose en el Trono, sentarse en el Trono del Padre, para hacer intercesión por todos los creyentes en Él.

"QUÉ HORA ES EN EL RELOJ DE DIOS"

La hora, el tiempo, para estar todos despiertos esperando la Venida del Señor, la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los que estamos vivos y el rapto y arrebatamiento de todos los creyentes en Cristo de nuestro tiempo y de edades pasadas que resucitarán en cuerpos eternos.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo y por consiguiente no está lista, puede recibirlo en estos momentos y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, para lo cual puede pasar al frente y oraremos por usted.

Los niños de diez años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo y también las personas que están en otras naciones, no importa la edad que tenga, y los niños de diez años en adelante pueden también venir a los Pies de Cristo para que Cristo le reciba en Su Reino, porque tenemos que estar preparados para recibir a Cristo en Su Segunda Venida en el Día Postrero en este tiempo final.

En la parábola de las diez vírgenes, las que tenían aceite en sus lámparas, o sea, las que habían recibido el nuevo nacimiento porque habían recibido el Espíritu Santo, habían entrado con Él a las bodas y se cerró la puerta. Antes que se cierre la puerta es importante que entren los que faltan, los cuales tienen sus nombres escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero.

La fe viene por el oír la Palabra de Dios, el Evangelio de Cristo, y con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Por lo cual las palabras de Cristo en San Mateo, capítulo 10, versos 32 al 33, en donde dice: "El que me confesare delante de los hombres, yo le confesaré delante de mi Padre y delante de Sus ángeles, le confesaré delante de mi Padre que está en los Cielos. Mas el que me negare delante de los hombres, yo le negaré delante de mi Padre y delante de Sus ángeles," dice Cristo en el Evangelio.

O sea, que es un asunto de Vida eterna recibir a Cristo y confesarlo como nuestro único y suficiente Salvador. Y es un asunto de muerte y de condenación no confesarlo, rechazarlo, no recibirlo como Salvador; negarlo delante de los hombres es asunto de muerte, pierde la oportunidad la persona de vivir eternamente, "porque no hay otro Nombre bajo el Cielo en el cual podamos ser salvos, solamente hay uno, y ese Nombre es Señor Jesucristo."

Vamos a estar en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador. Con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, nuestros ojos cerrados:

Dios eterno, Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo vengo a Ti con todas estas personas que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. Te ruego los recibas en Tu Reino. En el Nombre del Señor Jesucristo te lo ruego.

Y ahora repitan conmigo esta oración los que están viniendo a los Pies de Cristo en estos momentos:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón. Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida, y creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos.

Escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados. Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador. Doy testimonio público de mi fe en Ti y te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre y sea producido en mí, el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente contigo en Tu Reino. Señor, Tú ganaste mi salvación en la Cruz del Calvario, hazla una realidad en mi vida. Sálvame, te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén y amén.

Y con nuestras manos levantadas al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados, y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes escucharon el Evangelio de Cristo, nació la fe de Cristo en vuestra alma, creyeron, y lo han recibido como vuestro único y suficiente Salvador. Ustedes me dirán... Cristo dijo:

"Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado."

Usted me dirá: "Yo he creído, quiero ser bautizado en agua en el Nombre del Señor. ¿Cuándo me pueden bautizar?" Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

En el bautismo en agua o el bautismo en agua no quita los pecados, porque el agua no tiene poder para quitar pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado, pero el bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo; aun el mismo Cristo fue bautizado por Juan el Bautista y entonces vino el Espíritu Santo sobre Jesús.

Por eso, siendo un mandamiento del Señor, aun cuando Juan se encuentra que Jesús vino a él para ser bautizado en el Jordán por Juan, Juan le dice: "Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí para que yo te bautice?" Cristo le dice: "Nos conviene cumplir toda justicia," y entonces lo bautizó; y cuando subió de las aguas bautismales el Espíritu Santo en forma de paloma vino sobre Jesús, y dijo: "Este es mi Hijo amado en el cual tengo contentamiento."

Es el bautismo en agua un mandamiento del Señor Jesucristo para todos los creyentes en Él, en el cual nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección.

Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo. Cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado. Y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. Tan simple como eso es el bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, en donde nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección.

Comprendiendo el simbolismo del bautismo en agua, entonces bien pueden ser bautizados, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino glorioso de Cristo nuestro Salvador.

Dejo al reverendo José Benjamín Pérez para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en esta ocasión, y en cada país queda el ministro correspondiente para hacer en la misma forma, y que Dios les bendiga y les guarde, y hasta el próximo domingo Dios mediante.

Continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

"QUÉ HORA ES EN EL RELOJ DE DIOS"

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