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Muy buenos días o buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes, ministros e iglesias en diferentes naciones. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Como les informó el reverendo José Benjamín Pérez, ayer partió nuestro amado hermano y amigo Humberto Pérez Ortiz, pasó a descansar al Paraíso, la sexta dimensión; Dios lo llamó, concluyó él sus labores en la Tierra. Y aunque no lo veamos físicamente presente, él está viéndonos a nosotros y escuchando todo lo que se habla, se canta y se predica aquí. Por lo tanto, él está feliz mirando hacia acá, viendo a su familia y a todos los hermanos reunidos en esta ocasión y en todas las demás ocasiones también.

El apóstol Pablo escribió en Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, acerca de las personas creyentes en Cristo que parten de esta Tierra, las palabras de consuelo que dicen: Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, verso 13 en adelante:

Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.

Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.

Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.

Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras”.

Estas son las palabras más alentadoras que el apóstol Pablo dirige a toda persona y a toda familia que tiene un familiar que parte de esta Tierra y es un creyente en Cristo. Está vivo en otra dimensión en cuerpo angelical, cuerpo teofánico, cuerpo espiritual, igual al cuerpo de los ángeles. Por eso, el apóstol Pablo nos dice: “Alentaos (o sea, consolaos) los unos a los otros con estas palabras”.

En lo profundo de nuestra alma estamos agradecidos a Dios porque lo tiene descansando en el Paraíso, y desde allá pueden ver hacia acá. Así que nuestro hermano Humberto Pérez está descansando de las labores terrenales, allá en la sexta dimensión, y regresará con Cristo en Su Segunda Venida para recibir el cuerpo resucitado: un cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado como el que tiene Jesucristo. Y cuando nosotros veamos a nuestros familiares queridos que han partido, creyentes en Cristo, los veamos resucitados, entonces nosotros seremos transformados y nos iremos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Esas son las palabras de San Pablo de aliento para los hijos, nietos y demás familiares, y toda esta congregación, por la partida de nuestro hermano y amigo Humberto Pérez Ortiz. Sean, estas palabras de San Pablo, de aliento para el alma de cada uno de nosotros.

Y como ya les dijo el reverendo José Benjamín Pérez, mañana en la noche... se les avisará durante el día de mañana cuándo va a ser la ocasión en que estaremos en el velorio y luego en el funeral. Estén al tanto para que todos los que les sea posible estar en el funeral acompañemos a la familia de Humberto Pérez Ortiz, y también podamos estar en el velorio. Ya todos sabemos la labor tan importante que llevó a cabo en la Iglesia, la cual señalaremos con más detalles en el velorio.

Quiero agradecer a los Activistas por su apoyo en todos los trabajos que la Embajada ha venido desarrollando en diferentes campos. También agradecerles el respaldo que me han dado en las redes sociales: en mi cuenta de Twitter @DrWilliamSoto, en el blog williamsotosantiago.com y en la página de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz: www.embajadadeactivistasporlapaz.com.

Y reitero la invitación a todos mis amigos a visitar mi blog y a seguirme en Twitter, donde encontrarán información actualizada de los trabajos que actualmente se están realizando en pro del bienestar de la familia humana y de la paz integral del ser humano.

A su vez, les recuerdo que estos son los únicos canales de comunicación en red que he creado, y a través de los cuales estaremos en contacto.

A las personas que han abierto cuentas en Facebook y en otros sitios de internet a mi nombre, les exhorto para que se abstengan de hacerlo y eliminen las existentes, ya que el uso del nombre de una persona sin su autorización, así como el publicar mensajes, imágenes y videos haciéndose pasar por alguien (en este caso por mí), es una forma de suplantación y constituye una conducta delictiva sancionada por las leyes internacionales y de cada país. Les agradezco su comprensión y colaboración.

Por otra parte, quiero compartir con ustedes un video del Foro “Educando para no olvidar”, llevado a cabo en Caracas, Venezuela; y el próximo domingo estaremos viendo el resto de las actividades desarrolladas por la Embajada en Venezuela y Chile. Estamos trabajando y continuaremos haciéndolo porque tenemos el deseo de sumar acciones en la construcción de una cultura de paz.

Para esta ocasión leemos en San Juan, capítulo 6, versos 47 al 58, y Deuteronomio, capítulo 8, verso 1 al 3. Vamos a ir a Deuteronomio, capítulo 8. Dice:

Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viváis, y seáis multiplicados, y entréis y poseáis la tierra que Jehová prometió con juramento a vuestros padres.

Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.

Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“EL ALIMENTO ESPIRITUAL EN CADA TIEMPO”.

El Señor Jesucristo, en San Mateo, capítulo 4, verso 4, dice: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Porque lo que sale de la boca de Dios es la Palabra de Dios.

Este alimento espiritual en cada tiempo es la Palabra de Dios prometida para cada etapa de Su pueblo, tanto para el Antiguo Testamento…, el cual es tipo y figura del Nuevo Pacto, del Nuevo Testamento.

Allá el maná, que era alimento para el cuerpo, representa al Mesías Príncipe, y por consiguiente al Verbo, la Palabra. Por eso es que la Escritura nos dice en San Juan, capítulo 6, verso 26 en adelante:

Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis (o sea, que lo seguían por las cosas materiales, por la comida).

Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre”.

Y ahora, la comida que a vida eterna permanece, dice Jesucristo que la dará el Hijo del Hombre.

Luego, en el mismo capítulo 6, versos 32 en adelante, dice - los judíos dijeron... verso 30 en adelante:

Le dijeron entonces: ¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obra haces?

Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer.

Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.

Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.

Le dijeron: Señor, danos siempre este pan.

Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis.

Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.

Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.

Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero”.

¿A quién va resucitar Cristo en el Día Postrero en cuerpos eternos, inmortales, incorruptibles y glorificados? A los creyentes en Él, que a través de las diferentes etapas de la Iglesia han muerto con su fe puesta en Cristo.

Esas personas que han creído en Cristo, han sido bautizadas en agua en Su Nombre y Cristo los ha bautizado con Espíritu Santo: han nacido en el Reino de Dios; y por consiguiente esas son las personas que aunque hayan muerto físicamente, van al Paraíso, siguen viviendo en sus cuerpos angelicales; y cuando Cristo pase por el Paraíso, luego de terminar Su Obra de Intercesión en el Cielo, los traerá.

En la actualidad Cristo está en el Cielo, en la Casa de nuestro Padre celestial, en la séptima dimensión, como Sumo Sacerdote haciendo intercesión por todos los que lo recibirán como único y suficiente Salvador.

Cuando Él complete Su Iglesia, cuando Él complete Su labor, saldrá del Trono de Intercesión, se convertirá en el León de la tribu de Judá y tomará el Título de Propiedad, que es el Libro sellado con siete sellos (de Apocalipsis, capítulo 5), lo abrirá en el Cielo, y vendrá con él para reclamar a todos los que lo recibieron como Salvador (que han muerto), y los resucitará en cuerpos glorificados; y a los que estemos vivos nos transformará. Esa es la promesa para todos los creyentes en Cristo, de todas las etapas de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Sigue diciendo: verso 47 en adelante del capítulo 6 de San Juan:

De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.

Yo soy el pan de vida.

Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron.

Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera.

Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?

Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.

El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.

Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.

Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente”.

Comer la carne y beber la Sangre del Hijo del Hombre, de Cristo, es creer en Cristo, en Su Sacrificio en la Cruz del Calvario y en Su Sangre derramada en la Cruz del Calvario; creer ese Sacrificio que hizo con Su cuerpo físico y creer en la Sangre de Cristo. Al creer, la persona está comiendo el cuerpo, la carne, y tomando la Sangre. Por eso en la última Cena que tuvo Cristo con Sus discípulos en San Mateo, capítulo 26, versos 26 en adelante, dice:

Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo (está representando Su cuerpo físico en el pan).

Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos;

porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados”.

Y está representando Su Sangre en el vino; así como en representación del cuerpo de Cristo que sería crucificado y en representación de la Sangre de Cristo que sería derramada en la Cruz del Calvario se toma la Santa Cena, en donde en memoria de Cristo se come el pan de la Santa Cena como tipo y figura del cuerpo de Cristo que fue crucificado, y se toma el vino como tipo y figura de la Sangre de Cristo que fue derramada en la Cruz del Calvario, en recuerdo, en memoria de Cristo y Su Sacrificio por nosotros en la Cruz del Calvario. Es un memorial la Santa Cena.

Como el Lavatorio de pies también es un memorial, en el cual nos mantenemos recordando que Cristo como Sumo Sacerdote con Su Sangre nos mantiene limpios de todo pecado; porque cuando cometemos algún error, falta o pecado lo confesamos a Cristo, y Cristo nos perdona y con Su Sangre nos limpia de todo pecado; y así nos mantiene limpios delante de Dios.

Por eso la Iglesia del Señor Jesucristo es una Iglesia sin mancha y sin arrugas, porque Cristo la mantiene limpia con Su Sangre y —por consiguiente— a cada miembro del Cuerpo Místico de Cristo.

A través de las diferentes etapas de la Iglesia del Señor Jesucristo se ha estado proclamando el Mensaje de Cristo, del Evangelio de Cristo; y el Mensaje que viene para cada etapa de Su Iglesia es la Palabra del Señor siendo revelada a los creyentes de cada edad, en el cumplimiento de lo que Dios ha prometido para cada etapa de la Iglesia. Y lo que está prometido para cada etapa es predicado, Cristo lo cumple, y ese es el alimento espiritual para el alma de cada creyente.

Porque Cristo es el Verbo, la Palabra; y cuando se cumple esa parte de la Palabra se está cumpliendo esa parte de Cristo; y él que escucha y recibe la revelación de la Palabra de Dios para el tiempo en que vive, al recibirla y creerla está comiendo el alimento espiritual para el tiempo que le ha tocado vivir.

Como para otros tiempos... Vean ustedes, el alimento espiritual se representa ¿cómo?, en el maná. En Apocalipsis, capítulo 2, verso 17, donde nos dice:

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias (o sea, que es Cristo en Espíritu Santo hablándole a Su Iglesia, de edad en edad). Al que venciere, daré a comer del maná escondido (el Maná escondido, la Palabra revelada para cada tiempo), y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe”.

¡Vean qué muchas bendiciones promete Cristo para los creyentes en Él que forman Su Iglesia!

Aquí encontramos que Cristo es el Maná, el Pan que descendió del Cielo; y por consiguiente, Cristo siendo el Verbo, la Palabra que se hizo carne y habitó en medio de los seres humanos (conforme a San Juan, capítulo 1, verso 14), la Palabra de Dios es Cristo en forma de letra, en forma de Palabra escrita y en forma de Palabra hablada.

Y cuando se cumple lo que Él ha prometido, sigue siendo Cristo en forma de Palabra cumplida. Y el que come de ese Pan —o sea, el que cree—, está espiritualmente comiendo ese alimento espiritual para el tiempo que le toca vivir.

El alimento espiritual para el tiempo en que a la persona le toca vivir es lo que Dios ha prometido hacer y lo hace; y eso es Cristo, la Palabra hecha una realidad en medio del pueblo.

Por lo tanto, de etapa en etapa hay alimento espiritual que trae un despertamiento espiritual, un avivamiento espiritual para el alma del ser humano; por eso es que Cristo dice1: “Mis palabras son espíritu y son vida”.

Es importante conocer cuál ha sido la Palabra prometida de Dios para cada tiempo, y, sobre todo, la que corresponde a nuestro tiempo, el Mensaje de Dios para nuestro tiempo, el cual está prometido en las promesas que tienen que ser cumplidas en este tiempo final.

Ese alimento espiritual nos alimenta espiritualmente, nos fortalece, nos hace fuertes para seguir adelante sirviendo a Cristo todos los días de nuestra vida hasta llegar a nuestra transformación, a nuestra glorificación, en la Segunda Venida de Cristo; porque Él viene para resucitar a los muertos creyentes en Él y para transformar a los que estemos vivos en ese tiempo.

“EL ALIMENTO ESPIRITUAL EN CADA TIEMPO”.

Así como se tipifica el alimento espiritual en el maná, y también es tipificado con otros símbolos, el reverendo William Branham representó el alimento espiritual de edades pasadas —por ejemplo— con conejos para alimentar a creyentes espiritualmente.

O sea, el alimento espiritual de la Palabra de Dios para tiempos pasados, y sobre todo para la séptima etapa de la Iglesia, fue representado en animalitos; y para nuestro tiempo es representado en ardillas, lo cual representa la revelación del Apocalipsis, la revelación de los Siete Sellos del libro del Apocalipsis como alimento espiritual para nuestra alma, para fortalecernos y mantenernos firmes en el Evangelio de Cristo sirviéndole todos los días de nuestra vida, y esperando nuestra transformación y rapto.

Así han estado esperando también en otros tiempos. Los creyentes en Cristo han estado esperando la Segunda Venida de Cristo, la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los creyentes vivos.

Y ahora nos ha tocado a nosotros en este tiempo esperar la Segunda Venida de Cristo, la resurrección de los muertos creyentes en Cristo y la transformación nuestra, porque son promesas que tienen que ser cumplidas; y los que viven en cada tiempo la han estado esperando, y todavía continuamos esperando esas promesas, porque en algún momento Él las va cumplir, cada una en su debido momento.

Y siempre viene el alimento espiritual que nos da la fe, y hace crecer nuestra fe, para creer y esperar el cumplimiento de esas promesas; porque lo que Dios va a hacer está ya profetizado, ya está en la Palabra escrita; y lo que Dios hace es hacer una realidad lo que Él prometió y está escrito.

Y eso es el alimento espiritual que nos es dado, el Mensaje de parte de Dios que nos es dado para que nuestra fe esté fundada en Cristo y Su Palabra; porque Él es el Verbo, la Palabra.

Así como hay alimento para el cuerpo físico, hay alimento para el alma. El que no alimenta su cuerpo: se debilita y muere físicamente; y el que no alimenta su alma con la Palabra de Dios: se debilita espiritualmente y muere espiritualmente; pero el que se alimenta en el alma con la Palabra de Dios: permanece fuerte, en buena salud espiritual, y vive, está vivo espiritualmente, y espera las promesas de Dios para el tiempo que le toca vivir.

Así ha sido de edad en edad, de etapa en etapa de la Iglesia del Señor Jesucristo, y así es hoy para nosotros los que vivimos en este tiempo. Mantenga bien su dieta espiritual, la dieta que corresponde a nuestro tiempo.

Por cuanto vivimos en el occidente, el continente americano, en donde se pone el sol (y el sol se pone en la tarde), la comida espiritual para este tiempo, para la Iglesia, es una Cena espiritual de Palabra de Dios para alimentar nuestra alma.

No descuide su dieta espiritual. Mantenga su dieta espiritual para mantener su salud espiritual para con Dios: comiendo de Cristo, la Palabra, el Verbo, y siendo fortalecidos por Su Espíritu.

Recuerden que así como la comida física se convierte en vida, en células de vida para el cuerpo nuestro; la Palabra de Dios, que es nuestro alimento espiritual para el alma, se convierte en células espirituales para nuestra alma, para crecer.

Recuerden que la fe viene por el oír la Palabra del Señor; y así como nace la fe por oír la Palabra, crece la fe al continuar escuchando y recibiendo la Palabra del Señor, lo cual es: comiendo el alimento espiritual para nuestro tiempo.

Dios quiere hijos e hijas saludables espiritualmente, bien alimentados; y como la cena es la comida más fuerte que normalmente usan la mayor parte de las familias, la comida para nuestro tiempo es la más fuerte; es la comida espiritual de la revelación del Libro sellado con siete sellos, la revelación contenida en ese Libro de los Siete Sellos de Apocalipsis, capítulo 5, verso 1 en adelante, el cual trae el Ángel Fuerte que desciende del Cielo en Apocalipsis, capítulo 10, y luego lo da a comer a Juan el apóstol para que profetice con y de lo que él comió.

Fue dulce en su boca pero amargo en su vientre. Dulce al comer y hablarlo; pero luego, por causa de las persecuciones, se siente amargo, amarguras, por las persecuciones que él pasaría; y él es tipo y figura de la Iglesia del Señor Jesucristo y Sus mensajeros de etapa en etapa: comiendo la Palabra para el tiempo que les toca vivir.

Es para este tiempo, principalmente, en donde lo que sucedió con Juan subiendo al Cielo y viendo todo lo que le fue mostrado, y luego viendo al Ángel Fuerte que desciende del Cielo con el Librito abierto en Su mano y entregándoselo, representa lo que Dios hará en este tiempo final con Su Iglesia, trayéndole el Título de Propiedad y revelándole, por consiguiente, el misterio contenido en esos Sellos de Apocalipsis, capítulo 5, los cuales fueron abiertos esos sellos en el Cielo, excepto el Séptimo Sello, que es la Segunda Venida de Cristo, la Venida del Ángel Fuerte con el Librito abierto en Su mano; misterio que le será revelado a la Iglesia del Señor Jesucristo en este tiempo final, para recibir la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Por eso, así como Cristo habló en cada etapa a Su Iglesia y usó diferentes mensajeros para hablarle a través de ellos a Su Iglesia, para este tiempo final le hablará en forma consecutiva; y eso es la Voz de Cristo clamando como cuando ruge un león, y siete truenos emitiendo sus voces; y el contenido de lo que revelan esos Siete Truenos es el misterio de la Segunda Venida de Cristo; que no fue revelado a la Iglesia en tiempos pasados, pero que será revelado en este tiempo final para obtener la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Los Siete Truenos del Ángel Fuerte que desciende del Cielo, de Cristo, nos darán la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Por lo tanto, ese alimento espiritual que estaremos comiendo en este tiempo nos dará la fe para ser transformados. Alrededor de esa Palabra revelada será que se materializará nuestra transformación. Por eso es tan importante el alimento espiritual para el alma del tiempo en que a la persona le toca vivir.

“EL ALIMENTO ESPIRITUAL EN CADA TIEMPO”.

Y ahora, reconociendo el tiempo que nos ha tocado vivir recibimos el alimento espiritual para nuestra alma; para que se materialice alrededor de esa Palabra, de ese alimento, nuestra transformación, y luego el rapto o arrebatamiento para ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos, y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba y le perdone, y le dé vida eterna.

No hay otro Salvador; solamente hay uno, y Su Nombre es: Señor Jesucristo. Cristo dijo: “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna”. Y también dijo: “El que no come mi sangre y bebe mi sangre, no tiene vida (o sea, no tiene vida eterna)”2.

Por lo tanto, la vida eterna está ligada a Cristo, que es el que tiene la vida eterna, la exclusividad de la vida eterna para impartirla a los que lo reciben como único y suficiente Salvador.

En las diferentes naciones también pueden venir a los Pies de Cristo, los que todavía no lo han hecho, para que Cristo los reciba y les dé vida eterna.

Cristo dijo: “Mis ovejas oyen mi Voz, y me siguen, y yo las conozco, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás. Mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo y el Padre, una cosa somos”. San Juan, capítulo 10, versos 27 al 30.

Y también dice: “El que es de Dios, la voz de Dios oye”. El que es de Dios escucha la Voz de Dios. No hay otra forma de recibir - para recibir la vida eterna.

“El que es de Dios las palabras de Dios oye...”.

Y los que no quieren escucharlo, miren lo que Cristo dice:

“... por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios (a los que no querían escuchar la Voz de Dios hablando a través de Jesús)”.

Eso es lo que Él dice. Y Él siempre habló la verdad.

Aun Él dice: “Yo soy el camino la verdad y la vida, y nadie viene al Padre sino por mí”. San Juan, capítulo 14, verso 6. Y el verso que le había citado antes es San Juan, capítulo 8, verso 47.

Es una bendición y privilegio grande haber recibido a Cristo como nuestro Salvador, haber escuchado Su Voz, Su Palabra, Su Mensaje, Su Evangelio; y continuar escuchando Su Voz, y así alimentando nuestra alma. Lo cual nos identifica como personas que hemos escuchado Su Voz, y continuamos escuchando Su Voz, y estamos comiendo la carne del Hijo del Hombre y bebiendo Su Sangre, en términos espirituales.

Al recibir el Espíritu Santo estamos recibiendo la Vida de la Sangre, estamos tomando la Vida de la Sangre, que es el Espíritu Santo; y así es como tenemos la Sangre de Cristo aplicada acá en nuestro corazón.

Vamos a estar en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos en diferentes naciones. Con nuestros ojos cerrados y nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo:

Padre nuestro que estás en los Cielos, vengo a Ti en el Nombre del Señor Jesucristo con todas estas personas que están recibiendo a Cristo como Salvador en diferentes países, diferentes iglesias, diferentes congregaciones y en diferentes naciones. Señor, recíbelos en Tu Reino, te lo ruego en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora repitan conmigo esta oración los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón.

Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu Primera Venida y creo en Tu Nombre como el único nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador. Doy testimonio público de Tu fe en mí y de mi fe en Ti, y te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre; y produzcas en mí el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente Contigo en Tu Reino. Haz una realidad en mi vida la salvación que ganaste para mí en la Cruz del Calvario. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén y amén.

Los que están recibiendo a Cristo como Salvador en esta ocasión preguntarán desde lo profundo de su corazón: “¿Cuándo me pueden bautizar? Quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible en el Nombre del Señor, porque Él dijo3: ‘Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado’. ¿Cuándo me pueden bautizar?”.

Bien pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El bautismo en agua no quita los pecados, es tipológico; es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado.

El mismo Cristo fue bautizado por Juan el Bautista. Juan no lo quería bautizar y Jesús le dijo: “Nos conviene cumplir toda justicia”, y entonces lo bautizó. Y si Jesús tuvo necesidad de ser bautizado por Juan, ¡cuánto más nosotros tenemos necesidad de ser bautizados! aunque es tipológico.

En el bautismo en agua la persona se identifica con Cristo en su muerte, sepultura y resurrección. Ese es el simbolismo del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo; por lo cual también es un memorial, como la Santa Cena y también el lavatorio de pies.

Cuando la persona recibe a Cristo, muere al mundo; cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado; y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. Tan sencillo como eso es la tipología, el simbolismo del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Bien pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Nos continuaremos viendo en estos días y también el domingo próximo.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

Dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez aquí, y en cada país dejo al ministro correspondiente, para que les indique a las personas que han recibido a Cristo cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“EL ALIMENTO ESPIRITUAL EN CADA TIEMPO”.

[Revisión abril 2018]

1 San Juan 6:63

2 San Juan 6:53-54

3 San Marcos 16:15-16

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