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Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes, y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en esta ocasión. Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios, para escucharla y pedirle a Cristo que nos abra las Escrituras y nuestra mente, nuestro entendimiento, como hizo con los caminantes de Emaús y luego con todos Sus discípulos cuando les abrió las Escrituras y el entendimiento.

Él prometió que seguiría abriendo las Escrituras y el entendimiento a las personas. Que Cristo nos abra las Escrituras y el entendimiento en estos momentos. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Leemos en San Juan, capítulo 16, versos 7 en adelante. Dice:

“Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.

Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

De pecado, por cuanto no creen en mí;

de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más;

y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.

Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar.

Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.

Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla, y nos haga saber todas las cosas del Padre que son de Cristo, y que —por medio de Su Espíritu— Cristo las hará saber a los creyentes. Que eso se haga una realidad entre nosotros en esta ocasión. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Ministros, colaboradores y damas, jovenes y niños: Cristo prometió continuar enseñando a los creyentes en Él; por eso la Obra de Cristo continuaría en y con Su Iglesia, para lo cual mandó a predicar el Evangelio a toda criatura “para que todo aquel que en Él crea, no se pierda, sino que tenga vida eterna.”

Ese es el propósito de la predicación del Evangelio de Cristo, para que así tengamos la oportunidad de recibir la vida eterna por medio de Cristo, lo cual es dado a conocer por el Espíritu Santo enseñando a través de diferentes mensajeros, de etapa en etapa.

“Porque no hará nada el Señor Jehová sin que antes revele Sus secretos (¿a quién?) a sus siervos, Sus profetas.” Era el Espíritu Santo en los tiempos de los profetas el que estaba enseñando al pueblo.

Eso lo dice Zacarías, capítulo 7, versos 11 al 12, cuando dice:

“Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír;

y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros.”

¿Cómo enviaba Dios Su Palabra por medio de Su Espíritu? A través de los profetas; a través de seres humanos que nacen con las dos consciencias juntas para poder escuchar de Dios, de esa dimensión divina, y comunicarlo al pueblo.

Por eso es que cuando Dios envió a Moisés, Él le dio la Palabra para que la hablara al pueblo; y Moisés pidió ayudante, y le fue concedido en la permisiva voluntad Divina. No era la voluntad perfecta de Dios sino la permisiva, que Moisés tuviera un ayudante para que hablara por él.

Vean, en el capítulo 4 del Éxodo, verso 10 en adelante, dice:

“Entonces dijo Moisés a Jehová: !!Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua.

Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová?

Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar.”

Dios le enseñaba a Moisés lo que tenía que hablar, y Dios estaba con la boca de Moisés hablándole al pueblo a través de la boca de Moisés. Ese es el Orden en la perfecta voluntad de Dios. Pero ahora vamos a ver cómo el rechazar la perfecta entonces da lugar a que venga la permisiva.

“Y él dijo (Moisés): !!Ay, Señor! envía, te ruego, por medio del que debes enviar.”

Y al que debía enviar y tenía que enviar era a Moisés, y ya lo estaba enviando; pero él quería que Dios enviara a hablarle al pueblo a otra persona, porque Moisés tenía problema en el habla, era tartamudo, y - desde antes de Dios hablarle a Moisés; y luego, desde que Dios le hablaba a Moisés tenía ese problema.

Algunas personas por algún problema que tienen, piensan que no pueden ser usados por Dios; pero Dios los usa. Y esa es la simplicidad de Dios: una Obra en simplicidad, de la cual el instrumento no se puede gloriar. Y toda persona se da cuenta que no es la persona sino que es Dios a través de la persona.

“Entonces Jehová se enojó contra Moisés…”

Cuando Dios quiere que hagamos algo y ponemos excusas... Miren lo que sintió Dios contra Moisés: se enojó contra Moisés. No queremos que Dios se enoje con nosotros. Queremos hacer lo que y aquello para lo cual estamos comisionados en este tiempo final. No queremos hacer la Obra del tiempo de Noé, eso lo tocó a él allá con su gente, ni la labor que le tocó a cada profeta en el pasado, ni la labor que le tocó a los apóstoles allá, ni la labor que le tocó a cada ángel mensajero de cada edad.

No. Eso tuvo su tiempo, su mensajero, su mensaje y su gente, los ministros correspondientes juntos al mensajero de cada tiempo y todos los colaboradores que trabajaron en esa Obra, toda la Iglesia del Señor de cada etapa de la Iglesia, la cual trabajó con el mensajero de cada edad, y por consiguiente trabajó con el Espíritu Santo manifestado en el mensajero. Y así la Iglesia no fue como ovejas sin pastor; en cada edad, Cristo el Buen Pastor estuvo pastoreando a Su Iglesia por medio de Su Espíritu a través de cada mensajero.

Queremos que Cristo continúe pastoreando a Su Iglesia, nos pastoree en este tiempo final; pero Él tiene Su Orden. No es el orden que la persona quiera poner, es el Orden de Dios para oír de Dios y para saber lo que tenemos que hacer en el tiempo que nos toca vivir; recibir de Dios por medio del Espíritu de Cristo las instrucciones para trabajar en la Obra del Señor correspondiente a este tiempo final, que culminará con la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los que estemos vivos, y el arrebatamiento para ir a la Cena de las Bodas del Cordero.

Recuerde que este tiempo es el tiempo de coronación, con el cual Cristo corona a Su Iglesia; y corona a Su Iglesia con la Piedra de Corona, que es Cristo con Su Iglesia en este tiempo final; le pone la corona de Piedra Angular a Su Iglesia.

Y así como Cristo ha estado de edad en edad en Su Iglesia, subiendo de una edad a otra edad, a otra edad, a otra edad; y nosotros que vivimos en este tiempo tenemos que tener nuestro entendimiento abierto para entender el tiempo que nos toca vivir.

No estamos viviendo en el tiempo de los apóstoles ni en el tiempo de ninguno de los siete ángeles mensajeros, ninguna de las siete edades. Estamos viviendo ¿en qué edad? En la edad o etapa de oro de la Iglesia, que es la Edad de Piedra Angular, en donde se tienen que cumplir todas las promesas correspondientes a este tiempo final, las cuales estaban esperando los creyentes en Cristo de cada edad con el mensajero de cada edad.

¿Y por qué ellos estaban esperándolas y no se cumplían en el tiempo de ellos? Porque son promesas para los que estarán viviendo en este tiempo final; y por eso el llamado de cada edad ha sido: “Sube acá.” Y el mensajero sube con el grupo, pero todavía no es la edad más alta. Va de edad en edad subiendo, y así va formándose ese Templo espiritual, que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

Tuvimos la séptima edad de la Iglesia representada en la iglesia de Laodicea, allá de Asia Menor, y tuvimos el mensajero de esa edad, que fue el reverendo William Branham; norteamericano, el hombre más grande, más importante de Norteamérica, y el mensajero más grande de los mensajeros, juntamente con el apóstol San Pablo y San Pedro; él es el precursor. Como Juan el Bautista fue de la Primera Venida de Cristo, el reverendo William Branham es el precursor de la Segunda Venida de Cristo. Y así como Juan con su Mensaje señaló a Jesús como el que vendría después de él, que sería mayor que él; así el reverendo William Branham con su Mensaje está señalando que después de él viene uno mayor que él; y que a él le conviene crecer (al que viene después de él), y al precursor le conviene menguar, como sucedió con Juan y Jesús.

Los creyentes del día de Juan, no todos creyeron en Jesús al principio, continuaron con Juan el Bautista; pero dos o tres de los discípulos de Juan cuando escucharon a Juan que dijo: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo,” se dieron cuenta que Ése era el que vendría después de Juan, y que era mayor que Juan, el cual los bautizaría con Espíritu Santo y Fuego.

Los que se quedaron con Juan perdieron de momento, no tuvieron de momento la visión de que el precursor viene para preparar al pueblo para que sigan al que viene después de él, con el cual van a recibir las bendiciones correspondientes a la Venida del Señor, las promesas que están, no para el precursor y los que están con él, sino para el precursado y los que estarán con el precursado.

En una ocasión el apóstol Pablo y también Felipe, se encuentran en diferentes ocasiones y les preguntan:

—“Ustedes ¿en qué nombre han sido bautizados?”

—“En el bautismo de Juan.”

—“¿Con qué bautismo han sido bautizados?”

—“Con el bautismo de Juan.”

Les hablaron de Jesucristo y los bautizaron. No los bautizaron de nuevo; estaban bautizados con el bautismo que correspondía a la Dispensación de la Ley, y ahora son bautizados con el bautismo que corresponde a la Dispensación de la Gracia, que es el bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, en donde la persona se identifica con Cristo en la muerte de Cristo, sepultura y resurrección de Cristo.

Porque los que formarían la Iglesia del Señor Jesucristo están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, desde antes de la fundación del mundo; ni uno más ni uno menos formará la Iglesia del Señor Jesucristo.

Esos son los escogidos de Dios, los elegidos, los llamados, los predestinados de Dios, los que están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, los cuales no pueden ser borrados de esa sección del Libro de la Vida.

Hay otra sección en el Libro de la Vida de la cual pueden ser borrados algunos por algún motivo que justifique el que sean borrados; y en esa otra sección es donde están escritos los nombres de las vírgenes insensatas. Pero el nombre de las vírgenes prudentes está en la sección llamada el Libro de la Vida del Cordero.

Ahora podemos ver el porqué algunos también pueden ser borrados: porque están en la sección que no es la del Libro de la Vida del Cordero, aunque es el mismo Libro pero son secciones diferentes.

En el Libro de la Vida del Cordero están los que nacen del Cielo o que iban a nacer del Cielo, del Agua y del Espíritu.

En la sección del Libro de la Vida de donde pueden ser borrados los nombres, están los nombres de todos los que nacen en la Tierra por medio de sus padres terrenales. Cuando la persona nace de nuevo, nace del Cielo; y ahí todo lo que hace en el Programa Divino queda registrado en esa parte y a favor de la persona, en lo que tiene que ver con el Cuerpo Místico de Cristo.

Es la bendición más grande que una persona puede tener: estar escrito en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero. De ellos es que dice Cristo: “No es la voluntad de mi Padre celestial que se pierda uno de estos pequeñitos.” Esos son de los cuales Cristo dice: “Mis hermanos más pequeños.”

Por lo tanto, esos son los que forman la Iglesia del Señor Jesucristo en cada edad; y por cuanto el Reino de Cristo va creciendo…, y si va creciendo... Cuando un niño va creciendo, ¿hacia dónde va creciendo? Hacia arriba. Así es el Cuerpo Místico de Cristo, va creciendo hacia arriba, hasta que llega a la etapa de Piedra Angular; ahí es donde se completa el crecimiento de la Iglesia y se completa, por consiguiente, la Iglesia del Señor Jesucristo. El Templo espiritual de Cristo, así como una construcción, va creciendo a medida que van construyendo diferentes etapas, hasta que llegan a la última etapa; así es la Iglesia del Señor Jesucristo, la cual es un Templo espiritual, para morada de Dios en Espíritu.

Y a ese Templo, a esa Iglesia, a ese Cuerpo Místico de creyentes, a esa Casa de Dios, es que pertenecen todos los creyentes en Cristo nacidos de nuevo; ahí es que son colocados, ese es el Redil del Señor Jesucristo.

Y las ovejas ¿quiénes son? Todos nosotros. Por lo cual le damos gracias a Dios por haber recibido el llamado de subir. El llamado a subir de edad en edad ha sido representado en una trompeta llamando y juntando al pueblo en la edad que corresponde, que se está abriendo; y siempre en ese entrelace hay un poco de confusión para algunas personas, hay lucha también. Pero el que es de Dios, la Voz de Dios oye, dice Cristo en San Juan, capítulo 8, versos 47 al 48.

Y también dice: “Mis ovejas oyen mi voz, y me siguen, y yo las conozco, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás. Mi padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.” San Juan, capítulo 10, versos 27 al 30. Y dice: “El Padre y yo una cosa somos.”

El llamado de Dios, el Mensaje de Dios y la convocación de Dios al pueblo es en la parte alta del Cuerpo Místico de Cristo, que es la Edad de Piedra Angular; ahí es donde se lleva a cabo esa Santa Convocación, con esa Voz como de trompeta que le dice a Juan: “Sube acá, y ahora te mostraré las cosas que han de suceder después de estas.”

Las que han de suceder ¿después de qué? De las siete edades de la Iglesia. Es la misma Voz de Apocalipsis, capítulo 4, como también… capítulo 4, verso 1 en adelante. Y también la misma voz de Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 11, que dice:

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,

que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último…”

¿Quién es el Alfa y el Omega?, ¿quién es el primero y el último? El Señor Jesucristo. Es la Voz de Cristo hablando a Juan, y Juan representa a la Iglesia del Señor Jesucristo juntamente con todos los mensajeros de la Iglesia del Señor Jesucristo.

De edad en edad habló a Su Iglesia. Y luego de las siete edades de la Iglesia todavía tenemos la promesa que continuaría hablándole a Su Iglesia. Es después de las siete edades de la Iglesia que se entra al Día del Señor, que no es sábado literal pero que está representado en el sábado, que para los hebreos es el “día de reposo” para ser dedicado al Señor; y ese sábado séptimo de la semana representa al Sábado séptimo delante de Dios, o sea, al séptimo milenio delante de Dios; “porque un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día,” nos dice Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8; y el Salmo 90, verso 4.

Ese séptimo milenio es el Milenio para Cristo establecer Su Reino terrenal como heredero del Trono de David y Reino de David, para traer la paz a Israel, y de ahí a todas las naciones en Su Reino; porque Él es el Principe de Paz, y la paz va a llegar a cubrir a todas las naciones en el Reino del Mesías.

Por eso Israel está esperando la Venida del Mesías; pero le antecede la Venida de Elías precursando al Mesías para Israel, y por consiguiente proclamando la paz imperecedera.

Son cosas que estarán atentos los judíos para identificar al Elías que ellos están esperando, del cual el reverendo William Branham dice que será Elías en su quinto ministerio; o sea, el quinto ministerio de Elías repitiéndose, repitiéndose el ministerio de Elías por quinta ocasión.

Por eso cuando el reverendo William Branham con el ministerio de Elías por cuarta ocasión quisó ir a Israel para predicarles y convertirlos a Cristo, Dios le permitió llegar hasta Egipto, hasta El Cairo, y cuando tenía que tomar el avión para pasar a Jerusalén, a Israel, y tener actividades allá con los judíos, el Ángel le dijo: “No es el tiempo, no es el momento, y tiene que ser de acuerdo a la Escritura,” o sea, a Apocalipsis 11; tiene que ser de acuerdo a lo que está prometido: los Dos Olivos. Y él entonces comprendió que corresponde al ministerio de Elías por quinta ocasión, y que él no tendría nada que ver con ir a Israel para llevarle el Mensaje de Dios. 

Trató, y estuvo bien que tratara; porque el que busca la bendicion de Dios y llevará el Mensaje de Dios a otro pueblo, no puede quedarse con los brazos cruzados. Ve que un pueblo va a recibir la Palabra, pues tiene que enfocar su mirada hacia ese pueblo para llevar el Mensaje, para que nadie se le adelante.

Pero él se le quiso adelantar al quinto Elías, y en amor le fue dicho que no era el tiempo todavía, la maldad de los gentiles no se había consumado, de los amorreos, no se había completado; por lo tanto todavía no era el tiempo.

También él trató de cumplir la Visión de la Carpa, pero no le fue permitido tampoco porque no era para su tiempo. Cuando él visitó ese lugar fue en visión, y estaba en el aire viendo todo lo que allí ocurría. No era ni su tabernáculo ni una carpa que él había levantado. Cuando la vio, ya estaba hecha y funcionando.

El Ángel lo acompañó hasta ese lugar; y también vio la Columna de Fuego que voló de donde él estaba, de donde estaba la Columna de Fuego, voló y se colocó en el cuartito pequeño. Allí el Ángel fue con el reverendo William Branham, y él vio todo lo que estaba sucediendo allí, cómo ocurría todo; y las personas salían sanadas milagrosamente, y no sabían cómo había ocurrido.

Pero el reverendo William Branham estuvo allí mirando y dice que también el Ángel le dijo: “¿Recuerdas el nombre que tú buscabas cuando tuviste la visión?” O sea, que ese nombre que él buscaba allí debe ser bien importante. No hay nombre más importante que el Nombre del Señor; probablemente vio el Nombre Nuevo.

Pero le fue dicho a él, que de esa Tercera Etapa no dijera nada a nadie. Esto es para que no aparecieran los copiadores y fueran a imitar lo que le fue mostrado al reverendo William Branham; como sucedió cuando tuvo la visión o sueño del lago con peces hermosos, truchas hermosas, y el Ángel le acompañaba y le dijo que tirara su cordel con su anzuelo bien adentro para pescar, le iba enseñar el Ángel a pescar.

Y por él luego, cuando se tenía que materializar todo eso, le contó en la misma visión, le estaba contando a los ministros, porque ellos querían saber cómo pescar; y ya en la visión, vean ustedes, ya falló y dio a conocer el secreto; y luego cuando la Visión se cumple, de esas tres etapas se cumple la primera y la segunda donde él contó a los demás predicadores y lo imitaron; imitaron al reverendo William Branham, y colocaron la mirada del pueblo no hacia el reverendo William Branham sino hacia ellos, y hasta le hicieron la guerra.

La Tercera Etapa... para la Tercera Etapa fue subido más arriba y le fue mostrada la Visión de la Carpa; y le fue prohibido abrir el misterio de esa visión. Pero le dijo el Señor: “Eso será la Tercera Etapa, y no se lo dirás a nadie.”

Ahí será donde Dios derramará grandes bendiciones para todos los escogidos de Dios, Su Iglesia; traerá un avivamiento grande, un despertamiento grande; y la Tercera Etapa, dice el reverendo William Branham, será para la Novia pero tambien será para las vírgenes insensatas, y también será para los perdidos.

O sea que va a impactar no solamente a la Iglesia-Novia, sino que va a impactar a las vírgenes insensatas, las cuales no tenían aceite en sus lámparas y que tendrán que pasar por la gran tribulación. Esperamos que esa Tercera Etapa les ayude para tener fuerzas para dar sus vidas por Cristo en la gran tribulación. Y también va a impactar al mundo, pero ya no va a haber oportunidad para salvación porque Cristo habrá salido ya del Trono de Intercesión.

Miren, del impacto que va tener para las vírgenes insensatas, dice:

“En el mismísimo minuto en que ese mundo denominacional de afuera comience a recibir este mensaje, esa es exactamente la hora de Su Venida; cuando ellos - cuando las vírgenes fatuas comprendieron que no tuvieron suficiente aceite en sus lámparas y cuando vinieron a golpear la puerta para obtenerlo, ahí fue exactamente cuando la Novia se fue, cuando las vírgenes prudentes se fueron. Eso es correcto. Ellas no entraron  (o sea, no entraron las vírgenes insensatas. ¿Y qué pasó? Las vírgenes prudentes entraron con Él a las Bodas, y se cerró la puerta).”

Esto está en la página 10A del libro de “Citas,” párrafo 99.

Hay otro lugar, en el párrafo 1383, donde dice:

“Oh, habrá una verdadera lluvia temprana y tardía en los postreros días sobre ese grupo pequeño que viene con Él sobre este asno manso y humilde, sin una denominación, clamando: ‘Hosanna al Rey que viene en el Nombre del Señor.”

O sea, que ese grupo que viene con Él estará recibiendo las instrucciones de la labor que tienen que estar haciendo en este tiempo final.

Cristo dijo en una ocasión, San Juan, capítulo 8, verso 12: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.”

Y también Él dijo [San Mateo 5:14]: “Vosotros sois la luz del mundo...” Lo que Cristo es, lo es también la Iglesia del Señor Jesucristo. En otra ocasión dijo: “Vosotros sois la luz del mundo.”

Él es la Estrella resplandeciente de la Mañana, y todos los creyentes son estrellas también. Como las estrellas del cielo, fue prometido a Abraham que sería su descendencia; en lo físico: el pueblo hebreo, y en lo espiritual: los creyentes en Cristo.

Ahora, nos preguntamos: ¿Cómo será que viene?

Párrafo 590, dice: “¿Y para qué vino aquí la Luz de la tarde? ¿Para qué es la Luz de la tarde? Para restaurar. ¿Ustedes lo captan? La Luz de la tarde es para el mismo propósito que la Luz de la mañana; para restaurar…” 

Y hay otro lugar donde nos dice que la Luz de la tarde resplandecerá, no en Israel sino en el Occidente. Es en el Occidente donde la Luz de la tarde viene para restaurar.

¿Dónde se pone el sol? ¿Cuándo? En la tarde. Y “como el relámpago que sale del Oriente,” del Este, de Israel (eso fue en Su Primera Venida y fue la Luz), y ha venido recorriendo desde el Este, Asia Menor, Europa y el continente americano, en donde se pone el sol; y por eso la Luz de la tarde corresponde al continente americano, del cual la América Latina y el Caribe es parte.

Y la séptima edad fue en Norteamérica; y luego tiene que continuar Dios obrando en el continente americano, porque es donde se pone el sol, es donde se cumple el tiempo de la tarde; y el tiempo de la tarde es el tiempo de cena. En la mañana desayuna la persona, en el mediodía almuerza, pero en la tarde cena.

La Luz de la tarde es para el Occidente, o sea, el Oeste. Siempre es así. Cuando usted quiera ver el sol en la tarde para terminar su trayectoria, tiene que mirar hacia el Oeste. Y el sol terminando su recorrido ¿lo concluirá dónde? Pues en el Oeste; para regresar luego al Este.

Leemos... En la Biblia encontramos muchos símbolos: águilas, peces. Cristo dijo: “Venid en pos de mí y yo os haré pescadores de hombres.” Comparó a los hombres con peces y a los apóstoles con pescadores. Ahí el símbolo de pescadores y apóstoles se quedó con seres humanos; pero los que serían los peces que se pescarían, los hombres que serían pescados para colocarlos en el Reino de Dios, vean, fueron representados en peces.

La página 166, párrafo 1496, fue predicado en… el 28 de noviembre del 1965, el mensaje “En las alas de una paloma blanca,” y nos dice... Ya aquí habla de sus etapas por las cuales él pasó, y él no se había dado cuenta que en él estaban siendo representadas las diferentes etapas de la Iglesia.

Pero ahora quiero conseguirles donde él habla de un jinete en un caballo blanco. Les dije que la Biblia habla de muchos símbolos: de animales, de peces, de aves y así por el estilo. Es donde él dice que él se estaba poniendo bastante avanzado en edad y se preguntaba si vería otro avivamiento. Si lo pueden conseguir... [Público - 1485]:

“Ahora, yo estaba poniéndome bastante viejo y pensé: ¿Habrá otro avivamiento, veré otro tiempo?…”

Otro avivamiento es otro despertamiento, como sucedía en cada edad: que Dios enviaba un mensajero, lo ungía con Su Espíritu, le daba el Mensaje, él lo hablaba; y comenzaba un despertamiento espiritual, y se formaba la edad, se formaba esa edad con el grupo de creyentes y su mensajero de esa edad. Y ahora pregunta, sabiendo que la séptima edad de la Iglesia es la última de las siete edades:

“¿Habrá otro avivamiento, veré otro tiempo? Y sólo recuerden, del Oeste vendrá un jinete en un caballo blanco. Cabalgaremos esta senda otra vez. Eso es correcto. Tan pronto como estamos casi listos. Vean ustedes, es una promesa.”

Este era el mensaje titulado “El único lugar provisto de Dios para adorar,” en la página 1, predicado en Shreveport, Louisiana, el 28 de noviembre de 1965; esto fue por la mañana, y por la noche predicó “En las alas de una paloma blanca.”

¿De dónde esperamos ese jinete en un caballo blanco, el mismo que aparece en otra visión o sueño que tuvo otra persona? Recuerden que eso es Cristo, el Espíritu Santo, en Su manifestación final, en el Día Postrero, en el Oeste, o sea, en el continente americano; y ya se manifestó en la parte norte; y queda Centroamérica, el Caribe y Suramérica. Y vamos a incluir a México también, el pueblo latino. Ese tiene la promesa más grande de la bendición más grande de parte de Dios.

El reverendo William Branham dijo que la Tercera Etapa, cuando él escuchó los Truenos emitiendo sus voces, hablaron en un idioma desconocido para él; pero va ser conocido para los que les corresponde estar en esa etapa. Y todo eso está ligado a la Visión de la Carpa.

La Visión de la Carpa se hará una realidad en este tiempo final, en la etapa de Piedra Angular; no en la etapa de Laodicea, que fue la última de las siete edades; el mensajero de esa etapa séptima trató de hacerla una realidad para su edad, pero no le fue posible, porque no era para él ni para su edad. Es para nuestro tiempo.

Y estarán trabajando todos los escogidos de Dios del Día Postrero en ese Proyecto Divino, recibiendo el conocimiento de cómo trabajar en ese Proyecto Divino; y haciéndolo de todo corazón. Y por la fe conquistaremos esa Promesa Divina correspondiente a este tiempo final; y todas las demás promesas que no pudieron conquistar los demás mensajeros de edades pasadas y su grupo, y que son promesas para el Día Postrero, las conquistaremos.

Como dijo Dios a Josué, que fuera valiente y esforzado, así también es para nosotros. Por la fe conquistaron las promesas de Dios para su tiempo los vencedores de la fe de tiempos pasados, los valientes de Dios de cada tiempo.

Y ahora, ¿dónde están los valientes del Día Postrero? Aquí estamos presentes trabajando para conquistar toda promesa que nos corresponde. Porque todas las promesas que corresponden al Día Postrero, nos corresponden a nosotros que somos los del tiempo final, los del Día Postrero, que estarían viviendo en este tiempo final.

Por lo tanto, trabajamos de acuerdo a las instrucciones de parte de Dios por medio de Su Espíritu en este tiempo final; y ahí es que está el éxito: trabajar de acuerdo a las instrucciones de Dios para nuestro tiempo, como fue así para cada edad y el mensajero de cada edad con su grupo.

MINISTROS DISPUESTOS PARA RECIBIR LAS INSTRUCCIONES DE DIOS.” ¿Para qué? Para trabajar en la Obra del Señor.

Así también es que se hacen tesoros en el Cielo. Recuerden que Cristo dijo [Apocalipsis 22:12]: “He aquí vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea (¿qué?) su obra.”

Por lo tanto ¿manos a qué? Manos a la Obra; que las recompensas son de acuerdo a las obras de cada persona.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión; y mañana estaré nuevamente con ustedes, en la mañana, en la tarde también, y el lunes también; pero parece que no cabe mucha gente, ¿verdad? Va a ser el lunes en la mañana ¿dónde? En la Asamblea Nacional. No sé si es por invitación… [Hno. Franklin - Es por invitación] Sí, no caben tantas personas.

¿Y el martes? En la Universidad Central del Ecuador. ¿Cuántos caben allá? [850] Ahí pueden ya encontrar lugar. Las dos actividades son a las 10:00 de la mañana si no estoy mal… [El de la universidad es a las 9:00, Asamblea a las 10:00] Asamblea el lunes a las 10:00, y la universidad a las 9:00 de la mañana. ¿Universidad cuál? Universidad Central del Ecuador… ¿Es la nacional? [].

Bueno, así que continuaré con ustedes unos diítas más. Y esperamos las bendiciones de Dios en todo lo que estará siendo llevado a cabo.

Recuerden que en este tiempo hay una labor para ser llevada a cabo con todo el mundo del cristianismo, y también…, con los judios también, con los gobiernos también, en el mundo académico, en el mundo político, en el mundo religioso, en medio de la sociedad, de la familia humana de todas las naciones, y principalmente de la América Latina y el Caribe.

Por eso es que estamos trabajando en todos esos proyectos, como donación de sangre, también como los Foros Universitarios, también los Foros Judiciales, también “Educar para Recordar,” o “Educando para No Olvidar”, con la placa y las huellas palmares de un sobreviviente del Holocausto y sus descendientes, un hijo o una hija, y un nieto o una nieta; y si falta espacio pues, para un bebé pues es más fácil acomodar las manitas de un bebé.

Así que todo eso por lo que hemos hablado, está en un Programa Divino que tiene que ser llevado a cabo; y por la fe lo conquistamos y lo estamos llevando a cabo.

Aprecio mucho el respaldo que le están dando a todos estos proyectos. La construcción de la Gran Carpa-Catedral también es un Proyecto Divino, y aprecio mucho el respaldo que le están dando a ese proyecto de construcción. Es el proyecto físico más grande que se está llevando a cabo en el planeta Tierra. Así como en el tiempo del profeta Moisés el proyecto de construcción más importante ¿fue qué? La construcción del tabernáculo allá en el desierto; y en el tiempo del rey Salomón el proyecto de construcción más importante mundialmente fue: la construcción del templo para Dios.

Siempre lo que se hace para Dios es lo más grande que el ser humano puede llevar a cabo; y nos ha tocado a nosotros la parte mejor: la parte que corresponde al Día Postrero, en donde hay grandes promesas para ser llevadas a cabo. Y nosotros somos los instrumentos (todos los creyentes), para ser instrumentos  de Cristo por medio de Su Espíritu, para Él por medio de nosotros llevar a cabo todos esos proyectos, todas esas promesas.

Que Dios les bendiga y les guarde, y adelante trabajando en la Obra del Señor siempre, porque nuestro trabajo en el Señor no es en vano, nos dice San Pablo en Primera de Corintios, capítulo 15, verso 58.

Dejo con ustedes al misionero Miguel Bermúdez Marín para continuar y luego pasarle la parte al ministro correspondiente; y luego nos vemos mañana, Dios mediante tempranito. ¿A qué hora? A las 9:00 de la mañana ya estaremos aquí para alabar a Dios, glorificar Su Nombre y escuchar Su Palabra; y así ser alimentados con la comida de cena espiritual para nuestra alma. Es la comida más fuerte, la cena.

Así que Dios les bendiga y les guarde, y hasta mañana, Dios mediante.

Miguel no se mueve porque siempre como es dulcero le gusta el postre, y quiere siempre el postre espiritual; pero ya yo creo que hemos cenado espiritualmente la comida del tiempo de la tarde, el Mensaje que corresponde a nuestro tiempo, y yo creo que ni el postre nos cabe.

Bueno, con ustedes nuestro amigo y hermano, reverendo, misionero Miguel Bermúdez Marín.

“MINISTROS DISPUESTOS PARA RECIBIR LAS INSTRUCCIONES DE DIOS.”

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