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Primera de Corintios, capítulo 5, verso 7, dice:

“Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros”.

Y hemos estado conmemorando nuestra Pascua, que es Cristo y Su Sacrificio en la Cruz del Calvario, donde fue ofrecida por todos nosotros como el Cordero Pascual del cual Juan el Bautista dijo: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. [San Juan 1:29].

Así fue como Cristo quitó el pecado del mundo para que podamos tener vida eterna.

La preservación de la vida es por medio de Cristo, como la preservación de la vida de los primogénitos de Israel era aquella noche por medio del cordero pascual que ellos habían sacrificado, cada familia de por sí, y lo estaban comiendo durante la noche, asado, y la sangre estaba aplicada en el dintel y los postes de las puertas de los hogares hebreos. Eso fue lo que salvó de la muerte a los primogénitos hebreos allá, estando ellos en Egipto, para salir luego rumbo a la tierra prometida.

Los que no tenían la revelación del cordero pascual siendo sacrificado y su sangre colocada en los hogares, los primogénitos de Egipto —comenzando con el primogénito del Faraón— murieron esa noche.

Y ahora, la muerte espiritual ha estado rondando en el mundo, y los que no tienen la Sangre aplicada de Cristo, que es nuestra Pascua, han perdido la oportunidad de vivir eternamente, han perdido la oportunidad de la preservación de la vida para vivir en el Reino de Dios.

Luego el lavatorio de pies, que es señal de que toda falta, error o pecado, luego de estar en el Señor lo confesamos a Cristo, y Cristo con Su Sangre nos mantiene limpios de todo pecado; porque son echados en la Sangre de Cristo nuestros pecados que inconsciente o conscientemente cometemos durante nuestra trayectoria terrenal en la vida cristiana.

Así que Cristo dice: “Bienaventurados seréis, si sabéis estas cosas y las hacéis”. [San Juan 13:17].

Por lo tanto, sabemos que delante de Dios estamos limpios por la Sangre de Cristo, esperando el cumplimiento de las promesas de este tiempo final, esperando Su Venida y esperando nuestra transformación. Cuando los muertos en Cristo resuciten en la Venida del Señor, glorificados, entonces seremos transformados cuando los veamos a ellos; y luego de un tiempo aquí corto, luego nos iremos con Él a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo.

Así que Cristo, nuestra Pascua, ya fue sacrificada por nosotros; y hemos representado en la Santa Cena y el Lavatorio de Pies que nuestra Pascua, la cual es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros en la Cruz del Calvario; y que resucitó y nos llevará con Él a la Casa del Padre celestial, donde Él está como Sumo Sacerdote actualmente, y que será luego el León de la Tribu de Judá, Rey de reyes y Señor de señores, como está prometido para este tiempo final.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes, y les mantenga firmes siempre en la fe de Cristo nuestra Pascua, el cual fue sacrificado por nosotros como el Cordero Pascual; y nos use grandemente en Su Obra en este tiempo final. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Dejo con nosotros al reverendo José Benjamín Pérez; y en cada país... ya el reverendo José Benjamín Pérez les dirá.

Que Dios les bendiga y les guarde; y continúen pasando un día feliz, lleno de las bendiciones de Cristo nuestra Pascua, junto a nuestros familiares y hermanos.

Oren mucho por el tema de la próxima semana, en el cual esperamos grandes bendiciones de Dios.

[Canto: Si andamos en luz]

 

ORACIÓN FINAL

Padre nuestro que estás en los Cielos, venimos a Ti en el Nombre del Señor Jesucristo dándote gracias por haber venido en carne humana y haber muerto por nosotros en la Cruz del Calvario.

Padre, gracias por esa bendición tan grande que trajiste para nosotros en Tu Primera Venida. Gracias también por la resurrección Tuya y por sentarte en el Trono de Dios, a la Diestra de Dios, para interceder por nosotros todos nuestros días que pasamos en la Tierra en Tu Camino.

Acompáñanos ahora, luego de haber tenido el culto de escuela bíblica, Santa Cena y Lavatorio de Pies. Gracias, Padre celestial, por esas bendiciones que hoy hemos recibido de parte de Ti.

Ahora acompáñanos a nuestros hogares o al lugar adonde nos dirigimos en esta ocasión. Y prepáranos siempre para estar Contigo y danos pronto la fe para ser transformados.

En el Nombre del Señor Jesucristo te lo rogamos, para quien sea la gloria y la honra, por los siglos de los siglos. Amén.

Que Dios les bendiga y les guarde, les acompañe y derrame grandes bendiciones en este año sobre cada uno de ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

CULTO DE SANTA CENA Y LAVATORIO DE PIES”.

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