Inauguración de salones para cachorritos en La Gran Carpa Catedral

Inauguración de los salones para los

Cachorritos del León de la tribu de Judá”

en la Gran Carpa Catedral

Por el Rvdo. José Benjamín Pérez

Domingo, 27 de octubre de 2019

gracias por Sus bendiciones, Su amor, Su misericordia para cada uno de nosotros. Nos permite vivir en este tiempo tan maravilloso, en donde Dios va a cumplir algo glorioso, y es darnos ese cuerpo igual al cuerpo glorificado que recibió nuestro amado Señor Jesucristo. Verdaderamente estamos tan agradecidos a Dios por eso.

Y acá en esta área de los salones de los cachorritos, hoy pues es el primer día que las maestras y los niños van a comenzar, y deseamos siempre dedicar todo lugar, nuestras vidas, en las labores que van a estar siendo realizadas en los salones de los cachorritos; y en esta hora pues lo vamos a hacer en una forma sencilla, porque la grandeza no está en hacer bombos y platillos, la grandeza está en la simplicidad; y Dios lo hace sencillo para que hasta los niños lo entiendan, lo comprendan.

Y muchas veces nos sorprenden con preguntas o nos sorprenden con…: “Mira, esto es así y así”. ¡Oye, yo no lo había visto de esa manera!

Y Jesús…, fíjense la importancia de los niños, que incluso Jesús reprendió a Sus discípulos en una ocasión, cuando les dijo allí en San Marcos, capítulo 10. Dice [verso 13]:

“Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que los presentaban.

Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios.

De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

(Y fíjense cómo Él hace) Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía”.

Y eso es lo que hacemos nosotros con los niños: los traemos al Señor por medio de la Palabra, porque es la enseñanza, y ahí Dios los bendice. Y eso es lo que ustedes, maestras, en esa labor tan importante… que no podían quedarse fuera en esta bendición de la Gran Carpa Catedral, porque tienen una labor muy importante en el Reino de Dios.

No sabemos si estos salones van a ser pequeños… ¡De seguro van a ser pequeños! Y vamos quizás a movernos a otro lugar más grande. Pero todo empieza en sencillez y quizás en una forma pequeña, luego se va a abrir en una forma más grande.

Así que el hermano William en muchas ocasiones me decía: “Benjie, siempre tenle a los niños en todos los lugares donde nos reunamos, tenle a las maestras y a los niños un lugar, porque van a venir muchos”.

Así que hoy estamos comenzando esta labor en una forma sencilla, quizás con algunos poquitos de niños, pero ya ustedes van a ver que me van a decir: “Benjie, ya el salón se me llenó”, y vamos a tener que entonces abrirlo en otro lugar, quizás en la parte de atrás del auditorio (vamos a ver cómo Dios nos va dirigiendo).

También en la parte de la adoración… esto pues quizá yo lo iba a hablar allá, pero yo creo que lo hablamos aquí y ya que el hermano Miguel se encargue de hablarlo allá; porque yo le había dicho el viernes, que era bueno identificar quién trae el Nombre, quién es el que lo porta y a quién debemos enfocar nuestra mirada y en quién debemos creer; así como creímos en nuestro amado Señor Jesucristo. Al creer en Él en Su Primera Venida, ¿obtuvimos qué? El cuerpo teofánico de la sexta dimensión. Y así es en Su Segunda Venida: debemos de enfocar nuestra mirada en el cumplimiento de la Segunda Venida del Señor, que fue ¿en quién? William Soto Santiago. Está claro, está bien sencillo; pero el nombre es William. Y eso es bueno que estén bien pero que bien claro.

Lo importante es uno en la mente saber en quién enfocar ese Nombre, porque cuando al hermano Branham… estuvimos una ocasión, el hermano William me mandó a leer esa visión cuando el hermano – el Señor le mostró al hermano Branham, le dice: “¿Ves allá esos siete picos? (¿Se acuerdan de esa…?) Tu nombre está sobre la montaña”. Y yo iba leyendo ahí y cuando iba diciendo: “M-a-r-r-i-o-n B-r-a-n-h-a-m”, y ahí me dijo: “¡Detente! (Me dice) Marrion no es nombre, Branham no es nombre”. Y [se tapa la boca –Editor] hizo así, como un nene chiquito, y me hace [con el dedo índice en forma vertical hace el ademán de silenciar los labios –Editor]

—“Ay, hermano William. Yo lo sabía, ya yo lo sabía. Entonces, William es el Nombre”.

—“Sí”.

—“Okey”.

Y seguimos hablando…, y le pregunté: “William es el Nombre”.

—“Sí”.

—“Okey”.

Y seguimos…, y yo: “Hermano William, pero ¡quiero estar bien seguro!, porque ya cuando vayamos a hablar esto… ¡William es el Nombre!”.

—“¡Claro!”.

Y eso retumbó en ese cuarto: “¡Claro!”.

O sea que es el enfoque que debemos de darle: El personaje que trae ese Nombre es el precursado: William Soto Santiago.

Y cuando seguimos hablando me decía: “Benjie, yo soy el que tengo que establecer la Dispensación del Reino, yo soy el que trae ese Nombre, yo soy el cumplimiento del Séptimo…”. ¡Así clarito! Yo, es la primera vez que yo lo escuché a él: “Yo soy el cumplimiento del Séptimo Sello, yo soy el que ministra en el Lugar Santísimo”. Y yo no me daba cuenta que estaba pronunciando el Nombre, estaba diciendo: “Yo soy”. ¿Quién es Yo soy? William. ¡De una forma tan sencilla cómo el profeta de Dios dejó todo eso establecido!… Y muchos: “No, que Benjie se pone…”. ¡Pero y qué culpa tengo yo que él me diga a mí esas cosas! Yo no me voy a quedar callado. Si hubiese sido usted, ¿se hubiese quedado callado también? ¡No!

Dios ungió al hermano Miguel el domingo y lo inspiró, y ustedes vieron cómo él ahí pronunció el Nombre. Yo lo que hice fue que rectifiqué lo que el gran apóstol de Dios de este tiempo pronunció; él luego identificó al personaje el viernes. Quizás no explicó la revelación que lleva eso, que es la que tenemos que tener: no es un nombre compuesto.

Usted encuentra: Jesús es Nombre, acuérdese que está en YHWH, en la Primera Venida se cumplió, esto está sencillo; y es la Segunda Venida la… ya. William es el Nombre, punto. No podemos buscarle cuatro patas al gato… o cinco patas al gato, ¿verdad? Porque cuatro tiene. (Gracias, Pito).

Y… (¿Por dónde iba?)…

Las letras YHWH, en la Primera Venida se cumplió en Jesús y en la Segunda Venida se cumple en William.

Y a lo que iba era: si usted desea orar en el nombre de William Soto Santiago, lo puede hacer; no es que está incorrecto. Aquí no es… eh… El nombre ponerle los apellidos, porque hay una parte muy importante en los apellidos también. Recuérdense que esas “S” representan sanidad, porque fue la sanidad y salud que le trajo en medio de aquella visión que le fue mostrada allí a la madre del hermano Branham (en este folletito, es muy importante, lo están repartiendo hoy, es bueno que lo tengan), donde él dice, les voy a leer una partecita aquí para tener base, en donde él dice… hay varios… en este mensaje “Frente al Jordán” y también “En el Monte de Sion”, un parrafito aquí dice [Las Obras del Séptimo Sello en todas las dimensiones III, página 11]:

“Así que, viendo que Dios tiene un Programa y que de ese Programa dependemos todos nosotros, y que de lo que vio la madre del hermano Branham (esas palomas también haciendo esas letras) dependerá la salud del Cuerpo Místico del Señor…”.

Así como dependió, al nosotros creer en Cristo depende para recibir ese cuerpo teofánico de la sexta dimensión, depende también el creer en la Segunda Venida del Señor para recibir la sanidad de nuestro cuerpo físico; o sea es paralelo en todo, el hermano Branham lo habló así: “Será paralelo en todo”. Y dice:

“… porque dice Malaquías [4:2]: ‘A los que temen mi nombre, nacerá el Sol de Justicia, y en Sus alas traerá salud’; y el último Mensaje vendrá sobre las alas de un águila blanca. Y ya ustedes conocen lo que son las alas (el ministerio de Moisés y el ministerio de Elías), y lo que todo eso significa para los escogidos del fin del siglo”.

¿Qué vamos a hacer ahora con el Nombre? Ya tenemos el Nombre. Vamos a usarlo, vamos a reclamar, vamos a reclamar nuestros familiares, vamos a reclamar que venga la resurrección, vamos a reclamar nuestra transformación; porque para eso Dios nos dio ese Nombre. ¡Usémoslo! Vamos a pedir, pero hay que clamar, hay que pedir; no lo vamos a tener ahí de lujo, no, vamos a usarlo. Vamos a empezar a decir: “Señor, en el Nombre Eterno William reclamamos la transformación de nuestros cuerpos”, y eso se va a cumplir porque tenemos ese poder; ya lo tenemos, ya lo tenemos.

Tienen que despertar a esta realidad tan grande, tenemos el poder para la transformación y lo tenemos en William Soto Santiago, reclamando en ese Nombre vamos a obtener esa gran victoria… [CORTE DE ORIGEN].

… dedicamos estos salones, dedicamos a las maestras, a los “Cachorritos del León de la tribu de Judá”, del Rey de reyes y Señor de señores como Hijo de David, William. Amén y amén.

Dios les bendiga a todos, Dios les guarde, Dios les bendiga.