Dedicación del ministerio del Rvdo. José Benjamín Pérez

Dedicación del ministerio del Rvdo. José Benjamín Pérez

Rev. Miguel Bermúdez Marín
Domingo, 16 de junio de 2002
Cayey, Puerto Rico

 

Introducción del Rvdo. Miguel Bermúdez Marín

En esta hora también me gustaría una recomendación que nos ha hecho el hermano William en muchas ocasiones, en diferentes reuniones de pastores; él siempre está aconsejándonos que vigilemos la salud, no solamente nuestra sino de otras personas.

El hermano William siempre ha recomendado que cuando una persona está enferma de algún tipo de enfermedad que sea contagiosa (gripe o dengue o lo que sea, tuberculosis, cualquier enfermedad contagiosa de cualquier tipo, sida o hepatitis, lo que fuera), él ha dicho que una persona que sabe que tiene una enfermedad contagiosa, dice, debe evitar contagiar a otras personas.

Porque él dice: “Si tú sabiendo eso, no cuidas, no tienes amor por las otras personas, para guardarlos, para que no se contagien con una enfermedad con la cual tú estás luchando, con la cual estás clamando a Dios (entonces él dice), tiene que dar cuenta la persona por cualquier daño que haga”. El daño que haga a esa persona, al contagiarla con esa enfermedad, él nos ha dicho: “Esa persona tiene que dar cuenta a Dios por eso”.

Así como cualquier bien que usted haga a alguna persona y a un hijo de Dios, él dice: “Tiene recompensa”; también el daño que usted le haga a alguna persona, también tiene su reprensión de parte del Señor.

Así que obra para mal a la persona. Si ya tienes un problema en tu vida, por el cual estás orando que Dios te ayude a resolverlo, evita que otras personas sean contagiados con esa enfermedad. Cualquiera que sea, dice él, cualquiera que sea una enfermedad contagiosa, dice: “Debemos evitar”.

Y por eso es que él dice que esa persona debe tener cuidado, consideración con sus hermanos y con su familia, para evitar que ellos pasen por la calamidad por donde él está pasando. Eso es parte del amor de Dios (dice) en la persona.

Bueno, es una advertencia que siempre nos hace él en estas reuniones de ministros; y yo se las transfiero aquí a la congregación, las paso a esta congregación, que yo sé que es una congregación sabia y que atiende la Voz del mensajero, que atiende la Voz del Ángel del Señor.

 

Dedicación del ministerio del Rvdo. José Benjamín Pérez

Esta mañana, pues tenemos una grandísima bendición, porque hay algo más que tenemos acá que hacer, que no habíamos hecho antes, y por eso será la primera vez que hacemos esto en esta congregación.

Y para eso necesitamos completamente la guianza del Espíritu Santo, para eso que hemos de hacer.

Porque esta congregación ha sido una gran bendición, y Dios ha usado esta congregación para llevar hacia adelante la Obra de Dios; pero nuestro hermano William, como el pastor de esta congregación, no puede estar aquí todo el tiempo; porque el hermano William pertenece a toda la América Latina.

Él no pertenece a Puerto Rico nada más. Puerto Rico fue el que tuvo el privilegio de verlo nacer, y ustedes: la congregación que vieron, tuvieron el privilegio de estar con él desde el principio, y lo han estado apoyando, y siguen apoyando la Obra que Dios está haciendo a través de él. Pero no pertenece a ustedes: pertenece a todos nosotros, pertenece a Venezuela, pertenece a Colombia, pertenece a Ecuador, pertenece a…

Cuando el hermano William llega a un país de estos, cuando llega a México, pues es como un mexicano, todos los mexicanos creen que él es mexicano; porque para ellos él es el Enviado de parte de Dios a ellos; y eso es lo mismo que piensan los guatemaltecos: él es enviado de parte de Dios a ellos, a los guatemaltecos; y es lo mismo que pensamos allá en Colombia. ¿No es así Óscar?, que tú que estás acá, cuando él llega allí, ¿cómo lo reciben los hermanos? Como un colombiano; porque él es parte de ese Cuerpo y él es enviado de Dios a esos predestinados de Colombia.

Por lo tanto, no se lo cojan para ustedes solos, porque no es de ustedes solos; es de todos nosotros, en cualquier parte.

Por eso es que el hermano William no puede estar aquí todo el tiempo. Tiene que hacer el esfuerzo y salir, y compartir con todo el pueblo de Dios todo lo que Dios le ha dado. Y entonces la congregación queda solita, prácticamente sin el pastor; pero necesitamos que haya una persona acá, al cual ustedes puedan ir, en el cual ustedes puedan confiar, una persona que Dios unja para que pueda ministrar en cada ocasión que el pueblo necesite alguna fase del ministerio, y esa persona la puede ungir el Espíritu Santo para ese trabajo. Es una Obra que la unge, es Dios el que lo hace.

Y por eso, pues el hermano William me pedía que orara por el hermano José Benjamín Pérez, para que Dios lo ungiera con ese ministerio y pudiera continuar adelante esa labor, mientras que… ayudándolo a él, mientras que él está presente. Y eso es algo pues que no lo habíamos hecho, pero en esta mañana lo vamos a hacer.

En la Biblia aparece cuando… (nos ponemos de pie un momentito, leemos una Escritura).

Hay una Escritura muy importante acá en el libro de Números, capítulo 27, que dice así, verso 15 en adelante:

“Entonces respondió Moisés a Jehová, diciendo:

Ponga Jehová, Dios de los espíritus de toda carne, un varón sobre la congregación…”.

Moisés dijo: “Que ponga Dios un varón sobre la congregación”:

“… que salga delante de ellos y que entre delante de ellos, que los saque y los introduzca, para que la congregación de Jehová no sea como ovejas sin pastor.

Y Jehová dijo a Moisés: Toma a Josué hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu, y pondrás tu mano sobre él;

y lo pondrás delante del sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregación; y le darás el cargo en presencia de ellos.

Y pondrás de tu dignidad sobre él, para que toda la congregación de los hijos de Israel le obedezca.

Él se pondrá delante del sacerdote Eleazar, y le consultará por el juicio del Urim delante de Jehová; por el dicho de él saldrán, y por el dicho de él entrarán, él y todos los hijos de Israel con él, y toda la congregación.

Y Moisés hizo como Jehová le había mandado, pues tomó a Josué y lo puso delante del sacerdote Eleazar, y de toda la congregación;

y puso sobre él sus manos, y le dio el cargo, como Jehová había mandado por mano de Moisés”.

En el último capítulo del Pentateuco, o sea, el último capítulo de Deuteronomio (son los cinco libros de Moisés), termina…, ya terminando el capítulo, en el verso 9 dice [capítulo 34]:

“Y Josué hijo de Nun fue lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él; y los hijos de Israel le obedecieron, e hicieron como Jehová mandó a Moisés”.

Voy a pedir, pues, a nuestro hermano José Benjamín Pérez, que pase adelante con su esposa y sus hijos, para dedicar esta familia para el servicio del Señor. Esperamos una grandísima bendición en esta hora.

Dice el apóstol San Pablo, en Primera de Timoteo, capítulo 4, verso 9:

“Palabra fiel es esta, y digna de ser recibida por todos.

Que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.

Esto manda y enseña.

Ninguno tenga en poco tu juventud…”.

“Ninguno tenga en poco tu juventud”. Que ninguna persona vaya a decir: “No, que este es muy joven para aconsejarme a mí, que yo soy una persona mayor, soy una persona de edad”. Nadie tiene que pensar así, sino tiene que pensar que la unción de Dios estará sobre él para darle el consejo correcto, cuando usted necesite ese consejo correcto.

“Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.

Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza.

No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio.

Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos.

Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren”.

Y en el capítulo, en el segundo libro de Timoteo 1:6 dice… o desde el verso 5 en adelante:

“… trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.

Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”.

Que el Dios de la gloria sea manifestado, y que sea el Espíritu Santo el que unja a este varón de Dios, el cual en esta hora queremos dedicar a Jesucristo, con toda su familia, para el servicio del Señor.

En esta hora, José Benjamín Pérez Matos, delante del Dios Todopoderoso, delante del Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de los profetas, el Dios de los apóstoles, el Dios de los mensajeros, el Dios de William Soto Santiago, el Dios que se ha manifestado para hacer esta grande Obra del tiempo final, te encomendamos en las manos de este Dios Todopoderoso, y te dedicamos para el servicio del Señor, junto con tu esposa y tus hijos, pidiéndole al Dios de la gloria que te dé sabiduría, espíritu de sabiduría y espíritu de revelación, para guiar este pueblo por el camino correcto.

Que Dios te dé espíritu de amor, de paciencia, de tolerancia, para resolver todo problema que se pueda presentar en el pueblo. Te dé Dios la gracia para intervenir en las familias, y te dé la Palabra correcta para resolver todo problema que se pueda presentar.

Que Dios te dé espíritu de santidad, para que le alabes y le glorifiques y hagas siempre Su perfecta voluntad.

Que Dios esté contigo en todo momento. Que cuando tú clames, Él oiga desde los Cielos y responda tu oración. Cuando pidas por alguna de estas ovejas, que esa oración entre a la presencia de Dios y sea respondida para beneficio de este rebaño.

Te encomiendo en las manos del Dios Todopoderoso, pidiendo la gracia de Dios sobre ti.

Que todos aquellos a los cuales tú les administres el bautismo en el Nombre del Señor Jesucristo, permanezcan en la fe hasta la transformación y el rapto.

Que toda persona que acuda a ti buscando una guía, el Espíritu Santo ponga en ti las palabras correctas para guiar a esa persona en la perfecta voluntad del Señor.

Que cada vida que unas en matrimonio permanezca unida por el Milenio y por la eternidad.

Que Dios te dé la palabra para atar y para desatar, de tal manera que en toda obra que tú hagas en el ministerio sea fructífera.

Cuando tengas que consolar a alguno de las familias que alguno de sus familiares haya partido, Dios ponga en ti palabras de consuelo, de aliento, de fe, para creer y esperar la promesa que el Señor ha hecho en Su santa Palabra.

Que siempre hables conforme la Palabra de Dios.

Que siempre tu corazón sea para servirle a Jesucristo, y para el crecimiento y la honra y gloria del Nombre del Señor Jesucristo.

José Benjamín Pérez Matos, en esta hora yo te dedico, junto con esta familia, para el servicio de Dios. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo.

Y yo te bendigo en el Nombre del Señor Jesucristo, pidiendo que todas estas bendiciones reposen sobre tu vida; y que tu ministerio sea muy fructífero, sea de gran ayuda para la Obra de Dios aquí en Cayey, en todo Puerto Rico, y en toda la América Latina. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Que el Dios de la gloria, el Todopoderoso, sea contigo en todo, y te ayude en todo momento. Dios te bendiga con todas las bendiciones. Dios te bendiga, Dios te guarde.

Bueno, gracias a Dios. Verdaderamente que esta mañana para nosotros es una mañana histórica. Nos sentimos conmovidos por la Obra que Dios está empezando en esta mañana, pues es una… Dios ha hecho una grande Obra en Puerto Rico; pero esta mañana es una mañana muy significativa para todos nosotros.

Pedimos que la gracia de Dios sea con nuestro hermano Benjie (como le decimos cariñosamente), su esposa, sus hijas, sean una gran bendición para esta congregación. Que sea de gran utilidad para el Ángel del Señor Jesucristo, para la Obra del Señor Jesucristo.

Gracias a Dios.

Yo creo que estaba la presencia del Señor con nosotros de una manera muy especial en esta mañana.

Bendito sea el Señor Jesucristo, y bendito sea Su Ángel Mensajero.

 

DR. WILLIAM SOTO SANTIAGO
Palabras al final de la conferencia
El Día Postrero y sus misterios”
Cayey, Puerto Rico

Ya, antes que termine esta actividad, nuestro hermano Bermúdez tiene los bautismos. Nuestro hermano Benjie también estará con nuestro hermano Bermúdez para estos bautismos. Son poquitos, por lo tanto estaremos aquí acompañando a nuestro hermano Bermúdez, a nuestro hermano Benjamín, al cual… por el cual nuestro hermano Bermúdez oró hoy, para que esté aquí ayudándome, como mi ayudante, ya que siempre estoy viajando, y para que Dios lo use grandemente en Su Obra aquí en Puerto Rico, y sea de ayuda para mí y para cada uno de ustedes.

Que Dios te bendiga grandemente: José Benjamín Pérez Matos, y también a ti: Sara (esposa de Benjamín); y también a Sara Esther y a Erica… Erica Gabriela… y para ti también, Erica Gabriela. Que Dios les use grandemente en Su Obra y les bendiga grandemente.

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