El Pan de Vida en la Grande Carpa

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El Pan de Vida en la Grande Carpa

Rev. José Benjamín Pérez
Martes, 16 de agosto de 2022
Cayey, Puerto Rico

Un saludo al misionero Miguel Bermúdez Marín, hoy martes, 16 de agosto de este año 2022. Es para mí un privilegio poder enviar este saludo a todos los que están reunidos en el día de hoy.

Ayer hubo varios que estaban reunidos por los días feriados, y hoy también hay varios lugares donde también lo han tomado libre y están en algunos sitios reunidos; como en Honduras, allá con nuestro hermano, reverendo Pablo Barralaga, y todos los ministros reunidos allá en Honduras; también en Santo Domingo, en la iglesia Asociación Misionera “La Voz de la Piedra Angular”, allá con el pastor, reverendo Ramón Abreu, y todos los que están allí reunidos. En Colombia: con nuestro hermano reverendo Jairo Ramírez, en Bucaramanga, Colombia; y también con el reverendo Jorge Lancheros, allá en Manizales, Colombia, y todos los allí presentes. Y también en el norte de Torreón con el reverendo Joel Álvarez, y todos los que están allá.

Y todos los que están en los diferentes sitios (que de seguro la lista es larguísima; y algunos que quizás desean que les envíe también un saludo): Todos ustedes están incluidos siempre en los saludos, aunque no los mencione, pero están también ahí incluidos en esos saludos que con mucho amor y mucho cariño, lo hago de todo corazón, desde acá, desde La Gran Carpa Catedral en Cayey, Puerto Rico, de parte de toda la congregación de aquí de Cayey y de este servidor.

O sea, siempre que les doy saludos a ustedes, todos los que están en toda la América Latina y el mundo entero, porque también de España (allá Gustavo siempre desea que yo les envíe saludos), los del África, los de Holanda, Suiza, Estados Unidos, y en todo lugar; Canadá, y las Islas Vírgenes también, Aruba, todos los lugares.

Esos saludos que yo les envío van de parte, no tan solo mía, sino de parte del pueblo aquí de Cayey, Puerto Rico: un pueblo que está bien unido, brazo a brazo, en esta gran labor que ha comenzado el Señor desde la década del 70; y han permanecido fieles al ministerio y a la Palabra que Dios ha estado desarrollando en este tiempo final, en este entrelace dispensacional. Es un pueblo como ustedes, un pueblo con percepción profética, un pueblo que ha comenzado para llegar; no ha comenzado para quedarse a mitad; ha comenzado para llegar.

Y en esta trayectoria en donde hemos tenido diferentes etapas, ahora nos encontramos todos en esta etapa final, aquí ya para entrar a la tierra prometida; o sea, estamos a la par con ustedes.

Y siempre en los saludos, ellos están dentro de esos saludos; porque esta congregación y este servidor vive agradecido, y está siempre agradecido, a todo lo que ustedes han estado haciendo por todos estos años en favor de la Obra del Señor, no tan solo en sus lugares, y también en los diferentes países que ayudan, sino también en la Obra aquí en Puerto Rico.

Y en esta Obra final, que es en la construcción de La Gran Carpa Catedral, el pueblo de Cayey está muy agradecido a todos ustedes por todo el respaldo que le han estado dando a la Obra acá en Puerto Rico; Obra que está ya en sus últimos detalles (aunque ya La Carpa está terminada y se está usando, faltan algunos detalles).

Pero sabemos que esa Obra, va a llegar un momento en donde Dios estará usándola ya en esa parte, en esa etapa de la Visión que le fue mostrada al reverendo William Branham, que fue vista allí una serie de eventos y una serie de movimientos que se estaban realizando, como filas de oraciones, predicación, llamamientos…; o sea, había acción en lo que se estaba llevando a cabo allí en ese lugar.

Pero antes de eso, estamos viendo cómo Dios ya, a medida que han comenzado las actividades bajo Carpa, hemos visto cómo Dios la ha estado usando progresivamente, como nos fue dicho por nuestro hermano William: que todo iba a ser en una forma progresiva.

Y cómo Dios ha estado obrando en una forma progresiva y ha estado usando este lugar de La Gran Carpa Catedral en una manera progresiva, hasta que vayamos a ver ya el cumplimiento pleno de lo que le fue mostrado al reverendo William Branham.

Todo empieza siempre sencillo, en forma sencilla, hasta que llegue a esa parte culminante, la cual le fue mostrada al reverendo William Branham.

Y para obtener todo eso que hemos podido obtener para lograr llegar hasta aquí, han sido ustedes los que brazo a brazo, con sus congregaciones; ustedes, ministros, con sus congregaciones; han estado ayudando, tanto en oración como aportación, para llegar a tener ahora esta hermosa Carpa, este hermoso Auditorio Carpa, Gran Carpa Catedral, construida para la gloria y honra del Señor.

Así que a veces no menciono al pueblo de Cayey; pero quiero recordarles que, siempre, en mis saludos, van siempre los saludos de toda una congregación que les ama a todos ustedes en amor divino; y espero muy pronto estar todos juntos para nunca jamás separarnos el uno del otro; porque hemos salido de Dios, pertenecemos a Dios, y hacia Él es que vamos.

Así que agarrados de las promesas de Dios, que Dios tiene para este tiempo, sigamos adelante sin desmayar.

Recuerden que hay una promesa que Dios estará cumpliendo muy pronto, la cual es la resurrección y la transformación de nuestros cuerpos; pero recuerden que para eso hay que tener una Llave. Así como la tuvo Pedro allí, que abrió ya la Dispensación de la Gracia, habrá una Llave que tendrán los ministerios de Moisés y Elías en el Día Postrero, que abrirá —tanto para la Iglesia-Novia como para el pueblo hebreo también—, abrirá la Dispensación del Reino; y ahí estarán ocurriendo un sinnúmero de eventos, en donde estará siendo impartida toda esa revelación, todo ese conocimiento que necesitamos para pronto ser transformados.

Recuerden que todo el Mensaje ha sido traído por el Ángel del Señor Jesucristo William Soto Santiago, por el cual le damos gracias a Dios que haya traído esa gloriosa revelación; y ahora estamos repasando.

No es un nuevo Mensaje. El Mensaje ya ha sido traído, la revelación ya ha sido dada. Es hablando todo eso que ya ha sido traído, y mostrando todo eso que él nos ha dejado, hablándolo en la manera en que Dios ya ha tenido predestinada desde antes de la fundación del mundo, bajo Carpa, que es la Enseñanza. Todo es sencillo, la manera en que Dios está haciendo las cosas en este tiempo.

Y a medida que vamos viendo se nos abriendo el cuadro, y vamos comprendiendo muchas cosas que quizás antes no entendíamos; o lo entendíamos de una manera y ahora lo entendemos como es; o lo habíamos visto como era y ahora nos es confirmada. Y otras, que no entendemos todavía, pues esperamos un poco y más adelante Dios nos las va a mostrar.

Vamos a leer aquí… Yo iba a dar solamente un saludito, pero tenía aquí unas anotaciones y algunos libros aquí, y yo creo que es el momento para hablarlas de una vez; y cuando tengan un tiempito, pues pueden escuchar esto que estaré leyendo; y esperamos que sea de gran bendición para todos ustedes, lo cual ya ha sido bendición para mí.

Hay un mensaje que él predicó… por eso cité así por encimita, pensando en que no iba a leerlo, pero vamos a leer de donde les cité así de memoria lo que ya había leído:

LA LLAVE DE DIOS
Dr. William Soto Santiago
Viernes, 3 de agosto de 2001
Playas del Carmen, Quintana Roo, México

Y ahora, la revelación de la Segunda Venida de Cristo, de esa Puerta en Su Segunda Venida, la tendrá un hombre; el cual tendrá el ministerio de Moisés y Elías, el ministerio de los Dos Olivos, para abrir esa Puerta a la Iglesia del Señor Jesucristo en este Día Postrero, la Puerta del Reino de Dios; para entrar por esa Puerta, ser transformados, y luego ser llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; y luego regresar a la Tierra para reinar con Cristo en el Milenio.

Para poder estar en el Reino Milenial, la persona tiene que haber entrado por la Puerta de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo; tiene que haber entrado por esa Puerta, que —así como Pedro la abrió allá— la abre el que tiene el ministerio de los Dos Olivos, de Moisés y Elías; y ese es el que tiene para el Día Postrero la Llave, la revelación; tiene la Llave de David ([JBP] así la tuvo allí Pedro, y aquí, miren en quién está colocando que tiene esa Llave, esa revelación: Moisés y Elías) para la restauración del Reino de David y restauración del Reino de Dios en medio del pueblo hebreo, para ser restaurado el Trono de David.

[Rev. José B. Pérez] En el tiempo de José, allá… Acá sabemos, y en el tiempo de Pedro, sabemos que el único que tenía esa Llave era Pedro en el mundo entero. O sea, si Pedro no abría —con esa Llave— no abría esa Puerta, no se podía pasar por esa Puerta, que era Cristo en Su Primera Venida. Y en Su Segunda Venida, si Moisés y Elías (esos ministerios) no abren esa revelación con esa Llave: no se puede pasar y no se puede entrar al Milenio, como dice allí: [WSS] “No se puede entrar a la transformación, no se puede entrar al rapto, a la Cena de las Bodas del Cordero”, y todo lo que hay detrás de esa Puerta.

En el tiempo de José era un tiempo en donde ocurrieron una serie de eventos en la vida de José, los cuales vinieron a ser tipo y figura de lo que Dios estaría realizando en Su Primera Venida, y también en Su Segunda Venida. José es un tipo perfecto de Cristo.

Y dice… Vamos a leer aquí un extracto del mensaje “ISRAEL EN EGIPTO”1, de este libro, este compendio; página 28 abajo, dice:

[179] (184) “No podía ya José contenerse delante de todos los que estaban al lado suyo, y clamó: Haced salid de conmigo a todos. Y no quedó nadie con él…”.

[Rev. José B. Pérez] Eso está en Génesis, en el capítulo 45, vamos a ver, dice:

[179] (184) “No podía ya José contenerse delante de todos los que estaban al lado suyo, y clamó: Haced salid de conmigo a todos. Y no quedó nadie con él, al darse a conocer José a sus hermanos”, ([JBP] el hermano Branham dice) los que le habían rechazado.

180 (185) Ahora, solo un momento antes de que nos vayamos. José, después de todos esos años, había estado allí, allí se levantó una hambruna en la tierra: y Dios moviéndose. El pobre y pequeño José se había convertido en el hombre de la diestra. Y aquí, sus hermanos, quienes lo habían vendido, él vio una visión de ellos viniendo e inclinándose ante él; y ellos lo llamaron un soñador y uno que veía visiones, y trataron de matarlo. Tan justo así como ellos…

181 (186) Jesús les predijo a esos judíos lo que ellos eran, y lo que ellos habían hecho, y lo que serían. Acerca del Maestro de la casa, cómo es que Él envió a Su propio Hijo y siervos, y cómo es que ellos lo mataron, y todo lo demás así. Pero ¿qué sería eso?, ¿el Señor de la cosecha qué haría cuando Él viniera y encontrara a esos siervos malvados? Ahora, solo un momento.

[Rev. José B. Pérez] Y él escribe… Recuerden ahí la Escritura de estos mensajes que hemos estado escuchando, de la separación del trigo y la cizaña, la segregación (que lo hacen los Ángeles), porque él escribe allí: [WSS] «Mateo 13:30»; y recuerden que son esos ministerios de Moisés y Elías los que hacen esa segregación. Dice:

Ahora, solo un momento.

182 (187) Aquí está José, un tipo perfecto, parado como los judíos retornando en los últimos días, al final, viniendo otra vez del Milenio, cuando los judíos serán salvos de nuevo.

183 (188) Y ellos miraron. Y José, usted sabe cómo es que él fue enviado allá abajo, cómo Israel envió a sus hijos allá abajo. Ellos tenían un poco de maíz; ellos estaban muriéndose de hambre, y José había interpretado el sueño del rey, y cómo es que él tenía almacenado el maíz, el único lugar en el mundo en el que había comida.

[Rev. José B. Pérez] ¿Dónde era el único lugar del mundo donde había comida? Donde estaba José; él    tenía almacenado ese alimento, el maíz. Y más adelantito vamos a ver algo…, porque en el libro de Citas habla algo de esa montaña de pan. Sigue diciendo:

184 (189) Eso hoy es un tipo perfecto de la Iglesia: el único lugar donde la comida espiritual es dada es en el Reino de Jesucristo ([JBP] que es la Iglesia del Señor). Usted puede ir y tomar algún viejo credo de iglesia y recitar unos cuantos credos de los apóstoles y lo que usted quiera, pero hermano, el Espíritu está en la Iglesia renacida del Dios vivo. Es la única donde hay Alimento ([JBP] y él escribe): [WSS] «José» ([JBP] al lado). Y esos judíos están yendo a reconocer que uno de estos días vendrá [WSS] «los 144.000 judíos» ([JBP] escribe).

185 (190) Ahora noten, entonces cuando él viene, él dijo que vio al pequeño Benjamín [WSS] «Los 144.000 hebreos». Y cómo, usted sabe, cómo él hizo allí, y entendió. Cómo su padre… su madre había dado a luz a este niño, y luego había muerto, el pequeño Benjamín; y él vio a su hermano.    Y ellos no sabían quién era él. Ellos pensaron que él era un gran príncipe, y ellos estaban temerosos. Y entonces cuando él regresó, dijo: “¿Quiénes son ustedes?”.

186 (191) Y ellos dijeron: “Somos los hijos de un hombre, el cual es Jacob, que es un anciano, Israel; y el cual era el bendito del Señor, y demás”. Y entonces él oyó que su querido y viejo papá aún vivía. Y escuche lo que él dijo aquí. Y él se dio a conocer a ellos cuando cerró las puertas. Su corazón, mire el amor de Dios allí, aún llamando. Y allí esos judíos parados, pobres muchachos, ellos estaban hambrientos.

187 Su padre estaba muriéndose de hambre, dijo: “Vayan ahí y consigan un poco de maíz, o nos moriremos de hambre”.

188 (192) Y él retuvo a Benjamín allí como una señal. Y usted sabe cómo fue eso, cómo es que él permaneció ante él. Entonces él miró y vio a Benjamín; él no podía frenarse ya más tiempo. Él hizo que todos salieran, que se fueran ([JBP] y él escribe arriba): [WSS] «los gentiles».

[Rev. José B. Pérez] Y vamos a ver algo aquí… En el libro de Los Sellos, página 345 dice… Vamos a ver dónde leemos aquí. Hay una parte donde nos dice… (segundo párrafo, dice):

83. Luego Él derramó Su Sangre porque fue nuestro Redentor semejante; la derramó sin reserva. Él no tenía que hacerlo, pero la derramó libremente para redimirnos. Luego subió al altar de Dios; y allí espera sobre el altar del Sacrificio mientras Dios tiene el Libro de la Redención en Su mano. Allí está el Cordero intercediendo, para redimir.

84. Entonces, ¿cómo se atreve alguien a decir que María o José o cualquier otro mortal, pueden interceder? No se puede interceder sin la Sangre. No señor. ¡Hay UN SOLO Mediador entre Dios y los hombres: Cristo Jesús! Así dicen las Escrituras. Y allí lo vemos. Y allí permanecerá hasta que haya sido redimido el último predestinado; entonces Él vendrá para reclamar ([JBP] y él escribe): [WSS] «con Moisés y Elías» lo que ha redimido. ¡Qué gran Padre es Él!

[JBP] Y escribe: [WSS] «Reclamo».

[JBP] Y dibuja dos Estrellas de David al lado.

85. Recuerden, yo siempre he enseñado, como dicen las Escrituras: “En la boca de dos o tres testigos consistirá todo negocio”. Como por ejemplo, no se puede tomar una sola Escritura y con eso probar algo, porque se necesita algo más para completar el cuadro.

[Rev. José B. Pérez] Y hay una parte donde él dice que [WMB] “es como un rompecabezas”, creo que es. Vamos a ver dónde es que está (si lo conseguimos aquí rapidito). En Los Sellos, antecitos, ahí en la página 336, dice:

36. Pero ahora cuando usted ve las Escrituras armonizando perfectamente y formando así una continuidad constante; donde termina una Escritura, luego otra se une perfectamente formando un cuadro completo. Como por ejemplo, cuando se arma un rompecabezas, hay que hallar la pieza correcta, porque ninguna otra va a quedar bien. Solo así se puede completar el cuadro. Hay uno solo que puede hacer eso, y es el Cordero; y a Él estamos mirando.

[JBP] ¿Ve? Es como un rompecabezas, el cual, cuando uno arma cada pieza, se necesita la que encaje exactamente donde va; y así son las Escrituras: Todo tiene que encajar bien, tiene que ir en la posición correcta y en el lugar correcto para armar el cuadro completo.

Sigue diciendo el libro de Los Sellos, página 345:

[85]. Yo puedo tomar una sola Escritura en Mateo 27:3-5 donde dice que Judas fue y se ahorcó, y luego otra en Lucas 10:37 donde Jesús mismo dice: “Ve, y haz tú lo mismo”. Pero eso no cuadra con las demás Escrituras.

86. Ahora, veamos en Mateo 24 donde el Cordero mismo está hablando. Desde luego, todos saben que Cristo es el Autor del Libro completo; pero aquí está predicando Su sermón a los judíos en particular. Ahora queremos comparar a Mateo 24 con Apocalipsis 6, donde veremos que el Cordero está mostrando en símbolos exactamente lo que habló en palabras, quedando así comprobado que es la verdad. En Mateo es donde está hablando de lo que va a suceder, y en Apocalipsis es donde acontece. Es la vindicación perfecta.

87. Ahora, ya sabemos de antemano que Mateo 24 es el capítulo al cual todos acuden cuando se refieren al periodo de la gran tribulación. Entiendan esto: Este Sexto Sello es el Sello del juicio. Ya vimos la trayectoria del anticristo, el Rapto de la Novia, luego vimos los mártires, aquellos judíos debajo del altar ([JBP] y él escribe ahí): [WSS] «Los profetas son el juicio de Dios / 6to Sello = el Sello del juicio». Ahora, esto aquí es la apertura del juicio de Dios sobre la gente que está en el periodo de la tribulación, de donde saldrán los 144.000 judíos redimidos. Les probaré, sin duda, que son judíos y no gentiles. Esto no tiene nada que ver con la Novia, ella ya ha subido y no es mencionada de nuevo sino hasta el capítulo 19 de Apocalipsis.

88. Entonces el Sexto Sello es el Sello de juicio de la Palabra.

[JBP] Ahora, recuerden que esos 144.000, en la página 359 él nos dice [Los Sellos]:

[142]. Ellos también lucharán con Dios hasta que los 144.000 de las doce tribus de Israel sean llamados y sacados fuera.

([JBP] ¿Quiénes son los que están para esa labor? Pues Moisés y Elías).

143. Eso sucede justamente antes de comenzar la tribulación.

[JBP] O sea que ese evento sucede antes de comenzar la gran tribulación.

Y allí donde estamos leyendo, él nos está colocando a esos que él les dijo que salieran fuera; o sea, hay un lapso de tiempo allí, que ustedes pueden ver que todo eso ocurre justo antes de la gran tribulación, en donde algo estará moviéndose con el pequeño Benjamín, que son los 144.000 hebreos.

[“ISRAEL EN EGIPTO”]

[188] (192) … él no podía no podía refrenarse ya más tiempo. Él hizo que todos salieran, que se fueran. Y el pobre José permaneció allí y dijo: “Yo soy José, su hermano”.

[JBP] Y él escribe allí: [WSS] «Yo Soy José», el Yo Soy que le apareció allí, luego, a Moisés. Dice:

189 (193) Y sus hermanos solo le habían dicho: “Tenemos un hermano que fue matado por las bestias”, y ellos estaban hablando allí mismo a su hermano. Era su hermano José quien estaba ahí parado.

190 (194) Y él hizo que todos salieran, y entonces él se reveló a sí mismo, y dijo: “Yo soy José, su hermano”. Y ellos tenían miedo, los patriarcas. Ellos tenían miedo. Él dijo: “No tengan miedo”. Y él comenzó a gritar tan alto que aun en el palacio de Faraón podían oírle gritar, oír sus lamentos y lloro. Y corrió hacia abajo y abrió sus brazos alrededor del pequeño Benjamín, y le abrazó y le besó, y cayó sobre su cuello, y comenzó a llorar y dijo: “¿Me quieren decir que mi pobre y viejo papá aún vive en Canaán?”. ¡Qué sentimiento! ¡El amor de Dios siendo derramado! “Mi papá aún vive, y yo les voy a dar algo de maíz”. Dijo: “¡Oh!”, y gritó a todo pulmón.

[JBP] Y ese Alimento ellos lo estarán viendo, o estarán buscando ese Alimento; y verán en dónde —en el Día Postrero— estará ese Alimento siendo impartido desde un solo lugar para el mundo entero; o sea, desde un lugar. Así como allá en un lugar había alimento; como dice allí: que José tenía alimento para el mundo entero; dice que él tenía…:

[183] (188) … y cómo es que él tenía almacenado el maíz, el único lugar en el mundo en que había comida.

[JBP] Y el único lugar en el mundo donde habrá —en el Día Postrero— esa Enseñanza, ese conocimiento, para obtener así, los hijos de Dios, para ser transformados y raptados, será en el cumplimiento de La Gran Carpa Catedral. O sea, en esa etapa de Enseñanza, ahí es donde será impartido ese Alimento para todos los escogidos de Dios que están en diferentes partes del mundo.

Y de ahí se estará hablando —por medio de esos ministerios— todo ese Alimento, que es en donde habrá, donde estará, el único lugar donde habrá el alimento espiritual, que es el Alimento a su debido tiempo: en el tiempo en donde los hijos de Dios, los escogidos de Dios, lo necesitan para ser transformados y raptados.

Y eso es lo que el pueblo hebreo verá cuando ya estará en una etapa de los milagros y maravillas; porque los hebreos, los judíos, creen en señales. Cuando vean eso, ahí se agarrarán y dirán: “¡Esto es lo que nosotros estamos esperando!”. Pero ya la Iglesia-Novia habrá recibido, estará recibiendo, ese Alimento espiritual, ese Maíz que ha sido almacenado allí, en donde obtendremos la Fe de Transformación y de Rapto.

Nos dice (que era lo que les había citado; muchos han leído esta cita) en la página 1 del libro de Citas, el primer párrafo, dice2:

1 – “Fue en el mes de marzo de 1945, una mañana como a las 3:00 a.m. que nuestro Señor Jesucristo me dio una visión. Esto Él lo ha hecho muchas veces, y yo muy humildemente le alabo por ello.

Al principio de esta visión, aparentemente yo estaba andando al noreste en un camino, cuando el Espíritu me volteó y me apuntó hacia el oeste. Yo estaba de cara hacia una grande montaña. ¡Parecía ser la montaña del Señor! ([JBP] y él hace un dibujito de una pirámide, y él escribe en la punta arriba): [WSS] «oeste». Ella tenía una torre de iglesia alta y elevada en la cúspide de ella. Yo fui entonces solicitado a ir al oeste, hacia la montaña.

Yo entré a la montaña por una puerta, y adentro fui recibido por una mujer que tenía puesta una vestidura que podría haber sido blanca como la nieve en algún tiempo. Ahora la vestidura estaba bastante manchada. Ella me preguntó si yo era el hermano Billy Branham, y yo respondí: ‘Yo soy’. Ella entonces introdújose a sí misma como la Sra. Metodista.

Yo le pregunté a ella por qué las manchas en ese hermoso vestido blanco. Ella respondió: ‘Yo he estado tan ocupada’. Yo entonces le dije a ella: ‘Eso es correcto; ustedes metodistas, tienen tantas organizaciones y sociedades en su iglesia, ustedes no han tenido mucho tiempo para el Señor’. Entonces ella dijo: ‘Me fue dicho que usted sería enviado a mí. ¡Quizás yo debería despertar a mi marido!’. Entonces ella desapareció.

Mirando hacia mi izquierda, yo miré a un pequeño montón de suave pan cocido. Allí había aves blancas en pie cerca de ello, pero ellas no comían mucho de ello. Entonces el Señor me dijo: ‘¿Los conoces tú a ellos?’. Yo dije: ‘No’.

Entonces Él dijo: ‘Ese es tu tabernáculo, y ellos no comen el Pan de Vida ya más ([JBP] fíjense en eso). Yo te estoy enviando por este camino’. Entonces yo viajé hacia el oeste”.

[JBP] Y él dibuja la Piedra Angular, y la séptima edad; pone la Estrella de David, y hace un dibujo con una flecha hacia la séptima edad y otra por debajo de la rayita de la Piedra Angular; y escribe: [WSS] «oeste».

1 – “Entonces yo viajé hacia el oeste.

Yo fui entonces traído a un llano donde una plataforma fue erigida. Aparentemente, ella estaba debajo de una grande carpa o auditorio. Allí había cortinas extendidas detrás de la plataforma”.

[JBP] Y él hace un dibujo de una pirámide, y escribe: [WSS] «Grande Carpa».

[JBP] Sigue diciendo:

1 – “El Señor entonces me dijo que tirara hacia atrás las cortinas, y cuando lo hice yo miré una grande montaña del Pan de Vida. Él entonces dijo: ‘Alimenta a estos’. ([JBP] Y él escribe): [WSS] «Pan de Vida» Y volteándome alrededor yo miré gente vestidos de blanco viniendo de dondequiera, formando una gran audiencia”.

[Rev. José B. Pérez] Y eso está siendo cumplido en una manera tan sencilla: Cómo Dios nos ha estado dando ese Pan de Vida en ese cumplimiento que él en varias ocasiones nos decía: [WSS] “Cuando estemos en la Carpa, en esa etapa de la enseñanza…”, [WSS] “La Carpa, la enseñanza”, y todo eso; y vemos cómo todas esas Escrituras armonizan como un rompecabezas.

Y cómo Dios va cumpliendo todas esas visiones que le han sido mostradas al reverendo William Branham en una manera tan sencilla; y que a cada uno de nosotros, como los entendidos que le fue dicho a Daniel: que los entendidos iban a entender, a comprender3, hemos sido cada uno de nosotros, que hemos comprendido todo eso que Dios ya había profetizado y le había dado en visión al reverendo William Branham; que fue al más que le dio muchos detalles de lo que iba a ser esa parte de la Tercera Etapa, en la cual en una Gran Carpa Catedral iba a estar allí almacenado ese alimento espiritual, ese Maíz, ese Pan de Vida, que necesitaban los escogidos de Dios para obtener la Fe de Rapto, la Fe de Transformación.

Así que todo lo que ocurrió allá en el tiempo de José, ahora podemos ver cómo Dios lo cumple en una escala mayor.

Y todo ese Alimento será para la Novia, para las fatuas y para los perdidos. O sea, para los perdidos en cuanto a que se estará proclamando, hablando, el juicio divino también sobre ellos; o sea que hay Palabra también para ese grupo. Como también para los 144.000.

Pero el Alimento, el Pan de Vida, es para los escogidos de Dios, los hijos de Dios, los cuales estarán recibiendo ese Pan de Vida, ese alimento espiritual, por medio de los ministerios que estará Dios operando allí; por medio del Espíritu Santo operando esos ministerios, los cuales estarán impartiendo esa Enseñanza, ese Pan de Vida, esa revelación; la cual nos ha dejado almacenado el Ángel del Señor Jesucristo: William Soto Santiago, el cual Dios —por medio de él— nos ha traído toda esta revelación.

Y ahora estamos impartiendo esta Palabra por medio de esta forma y esta manera en que Dios ya lo tenía programado desde antes de la fundación del mundo. Una manera y una forma que muchos quizás no la comprenden, no la entienden; pero es lo que Dios pensó y lo que Dios tenía escrito ya en Su Programa que iba a ser el cumplimiento de la Visión de La Gran Carpa Catedral en sus comienzos, y hasta llegar a esa parte culminante, en donde estaremos viendo ya esa actividad que vio exactamente el reverendo William Branham; pero ya, en ese momento, ya hubo una trayectoria completa de toda la Obra que Dios iba a estar realizando bajo la Carpa, bajo esa Grande Carpa que escribe allí, esa [WSS] «Grande Carpa».

O sea que será una trayectoria, una labor rápida, que estará siendo hecha una realidad en medio de los escogidos de Dios que estamos vivos en este tiempo; no tan solo en Puerto Rico, sino en toda la América Latina; porque se estará impartiendo ese Alimento, que es ¡en el único lugar! donde hay ese Alimento almacenado, ese Pan de Vida.

Dice que cuando él tiró las cortinas hacia atrás: [WMB] “… cuando lo hice yo miré una grande montaña de Pan de Vida”.

¿Ve? Ya hemos identificado el lugar, hemos identificado el ministerio.

Hemos identificado el pueblo que estaría recibiendo ese Pan de Vida: y son todos los latinoamericanos y caribeños que han estado en esta trayectoria hacia la tierra prometida. Y ahora estamos frente al Jordán, esperando recibir todo lo que necesitamos para cruzarlo en seco; cruzar en seco la gran tribulación, o sea, todos esos juicios divinos que han de venir, cruzarlos en seco con nuestra transformación; o sea, estamos ahora en pie, preparándonos para nuestra transformación, para irnos a la Cena de las Bodas del Cordero.

Ha sido para mí un privilegio y una bendición poder platicarles hoy esta pequeña plática, en este saludo en el cual hemos hablado de ahí varios temas y varios ángulos. Y a medida que Dios nos siga ayudando, y sigamos leyendo todos estos extractos y todos estos mensajes y todos estos escritos, vamos viendo más claramente dónde nos encontramos, en dónde estamos, para que estemos en el lugar correcto, con el ministerio correcto, en el continente correcto, en el tiempo correcto, para recibir el Pan de Vida, el Pan de Vida bajo La Gran Carpa Catedral.

Ese podemos ponerle como tema: “EL PAN DE VIDA EN LA GRAN CARPA CATEDRAL”.

Que Dios les bendiga, que Dios les guarde.

Y oren mucho siempre por nuestro hermano Miguel Bermúdez Marín, que Dios lo siga bendiciendo y lo siga fortaleciendo; y también oren siempre por todos los ministros, por todos los hermanos, recordando que vendrán tiempos difíciles, tiempos duros.

Recuerden que allí los sacerdotes, para cruzar, estaban ya los pies mojándose con agua; o sea que estaremos casi casi ahí al borde de la muerte; y eso nos indica que vendrán tiempos muy pero que muy difíciles: esa apretura; pero sabemos que en esos días se abrirá esa gran bendición de nuestra transformación para pasar el Jordán en seco.

Que Dios les bendiga y Dios les guarde a todos.


1 53-0325 “Israel y la Iglesia #1” (párrs. 179-188 en inglés)

2 Referencia completa en la compilación de extractos “La introducción de la Segunda Venida…”, pág. 303

3 Daniel 12:10

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