Escogiendo el Reino al cual serviremos

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Escogiendo el Reino al cual serviremos

Rev. José Benjamín Pérez
Martes, 17 de enero de 2023
Cayey, Puerto Rico

(Segundo saludo)

… y si así se cumplen en el Vencedor todas las recompensas de las edades… Él lo dijo (lo leí hace poco)1, que viene a ser: Lo de un vencedor de esta segunda edad: gana esa y gana la de la anterior; el tercero: gana la primera y la segunda y la tercera; el cuarto: gana la cuarta, pero gana todas las demás; quinto, sexto, séptimo…; el octavo: gana todas las siete, más el de la octava.

Pero así mismo en el campo espiritual se gana eso; y así mismo en lo literal, porque vamos a reinar: los tronos, vamos a tener el Nombre Nuevo. Tenemos el Nombre Nuevo, pero lo vamos a… Todo eso lo… “se siente conmigo en Mi Trono”, el Maná escondido; todo eso.

Y así también es en el campo del reino de los gentiles, en el reino que está ahora gobernando, el reino de las tinieblas; eso ocurre en cada etapa de ese reino: cada vez recibe ese espíritu de cada cambio de etapa (ese reino) hasta que llega a ser la marca e imagen de la bestia ya. ¿Ve? Todo lo más diabólico viene a cumplirse en este tiempo.

Y en el individuo: ganan también todos esos espíritus diabólicos de cada edad; va subiendo y subiendo y subiendo, en esa escala de las etapas, hasta que llegan esos siete espíritus a encarnarse en la persona, en ese lugar donde se supone que haya entrado la revelación de la Segunda Venida del Señor, la revelación del Hijo de Dios. Entran entonces esos siete espíritus, y vienen a ser… esos siete espíritus vienen a ser la… parte de la simiente y el rastro de la serpiente.

Porque el rastro de la serpiente, y el lugar donde la serpiente se metió, fue el lugar donde allá en el Huerto del Edén se llegó a meter y se introdujo en la raza humana.

O sea que, así como en la raza de la serpiente se metió el diablo en el lugar donde estaba para meterse el alma… se metió la serpiente. Era un lugar que estaba limpio, vacío. Y ahí, como estaba vacío, vino el diablo y se metió ahí.

Y la persona, una vez que limpia su templo, lo barre y todo, y no lo llena con el Espíritu Santo, con la revelación de la Segunda Venida del Señor: lo que se mete ahí es el trono de Satanás; porque es donde —en Laodicea, que es la séptima edad— él reina; y coge todos los siete espíritus de las siete edades, lo entrona ahí, y viene a ser entonces un trono humano de Satanás.

Así como el Trono humano de Dios, que es el Árbol de la Vida, el Título de Propiedad, se entrona en el corazón de cada escogido, en el lugar donde está limpio; pero está lleno del Árbol de la Vida, del Título de Propiedad.

Ahora, los seres humanos, los que no reciben la Segunda Venida, el cumplimiento del nuevo Propiciatorio: lo que hacen es que ahí viene el diablo y se entrona en esa séptima edad; porque es la edad del trono del diablo, de Satanás, donde él reina.

Y ahí viene a cumplirse entonces la Escritura de esos siete espíritus que trae; o ese que estaba ahí, que lo encuentra vacío, y se trae entonces todos los demás; y ya entonces hace su reino ahí, en el corazón de esa persona. En el lugar que es el que Dios prepara para Él sentarse, entonces viene el diablo y se sienta.

Es como un “roba sillas” (¿“papa caliente” es?): que va corriendo, va corriendo, y se sienta. Al que tú dejes sentar: ese es el que va a gobernar tu vida, ese es el que va a reinar el resto de vida que te falta en la Tierra. O va a reinar Dios por la eternidad, o reina el diablo en ese corazón hasta llevarte a su reino y ahí esperar hasta que seas juzgado.

Cada uno va a tener en su trono y va a tener el futuro de ese que está sentado en el trono de tu corazón:

Si es el Dios Creador de los Cielos y de la Tierra, pues sabes que es el que te va a gobernar por el Milenio y la eternidad.

Si es el reino de las tinieblas, el diablo, ahí en el corazón, te va a llevar para su reino; por consiguiente lo que vas a tener es muerte eterna, vas a dejar de existir.

Cada uno de los reinos te va a jalar para el lugar donde es la representación de ese que está sentado en el trono.


1 SPN63-0825M “¿Cómo puedo vencer?”, pág. 32, párrs. 155-160

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