Hablan a medida Dios les dé la Palabra

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Hablan a medida Dios les dé la Palabra

Rev. José Benjamín Pérez
Sábado, 17 de septiembre de 2022
Cayey, Puerto Rico

(Primer saludo)

Muy buenos días a todos los hermanos de acá de Puerto Rico, hoy sábado, 17 de septiembre de este año 2022. Que Dios les bendiga grandemente.

Y sabemos por las noticias que en este día, ya por la tarde o después de mediodía, se estarán sintiendo las lluvias y los vientos de esta tempestad/tormenta llamada Fiona, la cual, han dicho que se puede intensificar y pasar como huracán categoría 1 en la madrugada del domingo y todo el domingo; por lo cual, les exhorto (a todos los hermanos) que ya cuando den el aviso que se mantengan en sus hogares, lo hagan; y aquellos que estén en sitios de peligro, que salgan con tiempo y hagan caso a las autoridades, para que no tengan que poner su vida en riesgo, en los lugares especialmente que son inundables. Así que hoy… vamos a decir que durante la mañana; que tenemos ese tiempo para hacer los últimos preparativos y ya estar en sus hogares.

Se estará transmitiendo por YouTube y también por las redes, y la radio (los que estén cerca), y también por satélite, la actividad que se llevará a cabo mañana domingo a partir de las 10:00 de la mañana. Cualquier otro anuncio lo estaremos dando también por este medio.

Y recordando que Dios, el Creador de los Cielos y de la Tierra, es el que tiene el control de todo; y, por supuesto, de la naturaleza.

Y como ocurrió allí en una de esas manifestaciones que Dios le mostró al reverendo William Branham:

• como la del pececito, cuando él lo habló a resurrección;

• como el tumor de la esposa, cuando el Ángel le dijo: “Lo que tú hables, así será”, o sea, le mandó a que hablase que ese tumor fuera quitado; y él lo habló a distancia; y cuando el médico la iba a tocar para operarla, el tumor desapareció.

• También la salvación de los hijos de la hermana Hattie Wright: ella pudo haber pedido allí todo el dinero del mundo, pudo haber pedido que fuera rejuvenecida, pudo haber pedido por su hermana (que estaba creo que lisiada o estaba… tenía problema de alguna enfermedad); podía pedir lo que quisiera, pero ella pidió por la salvación de sus hijos.

Y eso es algo muy hermoso: cómo ella pidió por algo que iba a ver ese fruto por toda la eternidad. Porque ella pudo haber pedido que fuera rica, pero eso se acababa; o joven otra vez, y se iba a volver a poner vieja; o por su hermana, y también iba luego a morir; o sea, todo eso era pasajero. Vean cómo esa mujer de fe pidió algo eterno: la salvación de sus hijos.

• Y lo otro fue la creación de ardillas, que por medio de la Palabra hablada…; o sea, cómo él habló esa Palabra en lugares bien difíciles de que apareciera esa Palabra, esa ardilla, y aparecía; donde él la hablaba: [WMB] “Yo quiero que aparezca aquí”, y esa ardilla aparecía allí, la que él habló a existencia. O sea, eso viene a ser la creación —por la Palabra hablada— del alimento espiritual para nuestro tiempo; y también que, en donde es imposible que estuviera, ahí habría Palabra, abundante Palabra.

• Y la tempestad. Él la coloca como la cuarta, ahí se las dije quizás en otro orden para leerles aquí un poquito donde él relata esa historia de esa tempestad, que fue una de las cinco manifestaciones del poder de Dios, en donde ahí muestra cómo también tenía poder —por la Palabra hablada— sobre la naturaleza.

En el mensaje “APARTANDO LA MIRADA HACIA JESÚS”1, página 13…, él viene relatando los diferentes casos, o sea, de los diferentes momentos de la Mano poderosa de Dios en esas cinco ocasiones. (Esto fue predicado el 29 de diciembre de 1963). Dice:

104 La cuarta vez que sucedió, yo lo expliqué la última vez que estuve aquí, fue arriba en la montaña donde esa tempestad estaba rugiendo. ¿Cuántos lo oyeron? [La congregación dice: “Amén”. –Ed.]. Oh, todos ustedes, muy bien. Donde la tempestad estaba rugiendo. Y siendo mi Dios mi Juez parado aquí, iba bajando por la montaña cuando…

105 David Wood, me supongo que él está aquí en alguna parte, me hizo un emparedado, y ¡qué emparedado! Creo que él estaba tratando de desquitarse conmigo por el que le hice a su papá hace unos años. Tenía boloña y – carne y todo mezclado. Y lo puse en mi camisa, y llovió, y se volvió una gran bola de masa.

106 Y yo venía bajando por la montaña. Estaba tan tempestuoso que casi ni podía ver mi mano delante de mí. Y yo sé una cosa, que eso a uno lo voltea, porque el viento está girando.

[JBP] El hermano William allí escribe: [WSS] «Isaías 59:18-21».

[JBP] Y miren lo que dice en esa Escritura… Isaías 59, desde el 17 dice:

17 Pues de justicia se vistió como de una coraza, con yelmo de salvación en su cabeza; tomó ropas de venganza por vestidura, y se cubrió de celo como de manto,

18 como para vindicación, como para retribuir con ira a sus enemigos, y dar el pago a sus adversarios; el pago dará a los de la costa.

19 Y temerán desde el occidente el nombre de Jehová, y desde el nacimiento del sol su gloria; porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él.

[JBP] Y donde dice [verso 19]: “Y temerán desde el occidente el nombre de Jehová…”, ahí escribe al lado: [WSS] «el Nombre».

Y escribe también: [WSS] «Apocalipsis 22:17, 19:11-19, 17: ».

Sigue diciendo acá el hermano Branham:

[106] Ahora, aquí hay testigos de eso.

107 Uno de ellos es uno de nuestros fieles diáconos, el cual es el hermano Wheeler. ¿Está aquí, hermano Wheeler? ¿Dónde está? Sí, aquí mismo, el hermano Wheeler.

108 El hermano Mann, un predicador metodista de New Albany. ¿Está él, el hermano Mann aquí esta noche? No sé si está o no.

109 El hermano Banks Woods. ¿Está usted aquí, hermano Banks? Él está en el cuarto de grabaciones. Correcto. Y David Woods.

110 Y el hermano Evans estuvo allí, me parece.

[JBP] Vean, él estaba mostrando que había personas, había testigos allí de eso, de esa tempestad que estaba ocurriendo. Dice:

[110] ¿Es correcto eso, hermano Evans? El hermano Evans, que está parado junto a la pared, estuvo allí.

111 Y como habían anunciado por radio, por días, dos días antes de eso: “Una poderosa ventisca estaba recorriendo el país”.

112 El hermano Tom Simpson está aquí esta noche. Cuando venía de Canadá le pidieron que no pasara por allí porque no podría pasar: “Una ventisca estaba en camino”. Hermano Tom, ¿está usted aquí? ¿Dónde está usted? Aquí está, sentado aquí mismo.

Y llegaron allí las nubes. Y yo dije: “Hermanos…”.

113 Todos se fueron a prisa. No había nadie allá; de ciento y tantos hombres que había, no había nadie allá, sino nuestro grupito y el vaquero, el jinete. Y nosotros íbamos a quedarnos.

114 Yo llamé a la hermana Evans y le pedí que ella me llamara a mi esposa y le dijera que le dijera a Tony: “Que si yo no lograba salir, consiguieran a alguien más para el desayuno de los Hombres de Negocio”.

115 Y allá arriba en la montaña, ese día, dije: “Ahora, cuando el primer poquito de lluvia comience, y cualquier cosa, váyanse al campamento”. Yo dije: “En diez o quince minutos uno no puede ver sus manos delante de uno, en una de esas ventiscas, y descargará veinte pies2 de nieve en poco tiempo, sobre la montaña”.

116 Y así es como la gente, uno lo lee en el periódico, cómo es que están allá y perecen, y todo. Pero nosotros sabíamos cómo salir, y ellos sabían en dónde estábamos, y así que nos sentimos guiados a quedarnos.

117 Y así que allá arriba en la montaña, cuando esa ventisca empezó, yo comencé a descender ([JBP] él escribe): [WSS] «ventisca». Y yo solo estaba como a media milla3 de donde comenzó, y la Voz de Dios dijo: “Da la vuelta y regresa”.

118 Y me regresé como Él me dijo; después de esperar un rato y de comerme aquel emparedado que David me dio, me regresé allá arriba y me senté.

119 Y mientras estaba allí sentado, y ese viento giraba y soplaba, la copa de los árboles se inclinaban bastante, y la cellisca y la nieve volaba así, una Voz dijo: “Yo soy el Dios de la Creación”.

120 Miré hacia arriba, y pensé: “¿Qué fue eso? Quizás eso fue el viento”.

121 Él dijo: “Yo creé los Cielos y la Tierra. Yo calmé los vientos poderosos sobre los mares”, y continuó hablando ([JBP] él dibuja una Estrella de David).

Me levanté de un brinco y me quité mi sombrero.

122 Y Él dijo: “Solo háblale a la tempestad, y cesará. Lo que tú digas, eso es lo que sucederá”.

[JBP] Y fíjense, ¿ven cómo fue guiado por Dios a decir eso que iba a decir allí? Porque todo enviado de Dios tiene que esperar por la guianza divina, como lo hablamos ayer, en la página 364 de Los Sellos, donde él dice que solamente podrán hablar a medida que Dios les dé la Palabra, cuando el hermano William escribe:

[WSS] «hablan a medida Dios le dé la Palabra».

O sea que son guiados por Dios, todo lo que ellos tienen que hablar y que las cosas sucedan; no pueden hacer algo por su propia cuenta.

123 Y yo dije: “Tempestad, cesa. Y, sol: brilla normalmente por cuatros días, hasta que salgamos de aquí”.

124 Y apenas lo había dicho, cuando la cellisca, la nieve y todo paró. En unos momentos el sol caliente estaba brillando sobre mi espalda. Y yo vi los vientos soplando así, que venían del norte, descendiendo… quiero decir del este, viniendo del este. Venían del oeste; los vientos cambiaron y vinieron por este lado ([JBP] y él escribe): [WSS] «norte / este / oeste». Y las nubes, como una cosa mística, se levantaron en el aire, y el sol estaba brillando en unos minutos.

125 Entonces el Señor Jesús me habló, un poco más tarde, acerca de mi esposa allá, como ustedes saben, acerca de a donde fui allá arriba. Yo todavía no he estado en casa en un aniversario, y hemos estado casados veintidós años. El primer aniversario, el primero de nuestro casamiento, pues la llevé a un viaje de cacería; porque no podía darme el lujo de ir en un viaje de cacería y también ir de luna de miel, así que los junté los dos. Y así que, entonces, y he estado cazando desde entonces. Y sentí que de esa manera la he tratado.

Ahora, esa fue la cuarta vez que sucedió.

[JBP] O sea, la cuarta vez de esas cinco manifestaciones de la Mano de Dios, del poder de Dios, que le fue mostrado al reverendo William Branham, en esas cinco diferentes ocasiones.

Así que todo lo que Dios estará cumpliendo en este tiempo, conforme a los ministerios de Moisés y Elías, los Dos Olivos, los cuales (por las Sagradas Escrituras y por los mensajes del hermano Branham, y por los mensajes de nuestro apreciado hermano William Soto Santiago), esos ministerios tendrán el control sobre la naturaleza, poder sobre la naturaleza. Lo mismo que ocurrió con Josué, el cual tuvo control sobre la naturaleza cuando dijo: “¡Sol, detente!”4.

O sea que no es que el hombre tenga ese control. Es Dios a través de ese hombre, de ese instrumento que Dios tiene en cada tiempo.

Y en este tiempo vemos cómo hay un ministerio que estará en medio de la Iglesia, el cual (además de traer esa Palabra revelada, esa Palabra, la cual estará produciendo en la vida de los escogidos esa Fe Perfecta, esa Fe de Traslación, esa Fe de Rapto), también tendrá ese poder sobre la naturaleza. Tanto así que también tendrá ese poder de llamar a los muertos que han muerto, que han partido: también esa Gran Voz sonará, tocará, hablará, y los muertos resucitarán; tendrán el control de todas las cosas; porque será la plenitud de Dios en medio de la Iglesia obrando, y nada será imposible para ese ministerio.

Así que como pueblo, estemos orando para que Dios —si está en Sus planes y permite que se demuestre el poder de Dios con esta tormenta—, y que sea Dios mostrándole al mundo que está en medio de Su Iglesia, con algo físico, y esta sea la ocasión, pues Dios entonces estará obrando para eso; y si tiene que ocurrir, que tiene que pasar para que se muevan otras cosas en el Programa Divino, pues nosotros nos ajustamos a la perfecta voluntad de Dios.

Pero tenemos que clamar a Dios, pedir a Dios, por que nos cuide, que nos proteja. Él siempre nos ha protegido, y en esta ocasión no va a ser la excepción: que Él nos proteja. Y que, si es Su voluntad, que Él demuestre Su poder deteniendo este sistema que está por pasar, esta noche del 17 de septiembre del 2022 al 18 de septiembre del 2022, que está por acercarse a Puerto Rico; y si está en Sus planes que esta tempestad sea detenida, Él pondrá en el corazón y en la boca de ese instrumento, y dirá: “Tormenta, o huracán, ¡detente!”, y así será, se detendrá, cesarán los vientos y todo.

Y si es de la otra forma (que Dios ya en Sus planes lo tenga de que tenga que pasar), pues nosotros nos ajustamos a la perfecta voluntad del Señor; pero en alguna ocasión va a ser la primera que va a comenzar, porque todo comienza en algo progresivo.

Así que por eso estamos bien a la expectativa de todo eso; porque ya en lo espiritual se han estado viendo cosas sobrenaturales y cosas muy importantes en el Programa Divino, lo cual es un reflejo de lo que se estaría llevando a cabo en el plano ya físico; lo cual, hemos visto por todo este tiempo, este tiempo sobrante, todo lo que Dios nos ha mostrado y nos ha abierto tantas cosas y tantos misterios, que eso es el milagro más grande, ¡y todavía los que faltan!

O sea que si ya en lo espiritual Dios está en la escena obrando, trayéndonos ese milagro de abrir la Palabra, de las cosas que debemos conocer para obtener esa Fe de Rapto; también eso refleja lo que en lo físico será en una forma ya visible.

Por algo tiene que comenzar. Tanto así que hasta los miembros de brazos o piernas de personas serán restablecidos. Vean, todo eso también ya en una escala mayor, en esa etapa ya del cumplimiento pleno de la Visión de la Carpa.

Por lo tanto, tanto eso como la salvación también de los familiares de cada uno de nosotros, como la resurrección de los muertos creyentes en Cristo, como también alguna enfermedad que haya, que será sanada también; y la creación de las ardillas, que es la creación de la Palabra hablada; todo eso que fue mostrado allá será en una escala mayor en este tiempo en el cual estamos viviendo.

Por eso tenemos que tener nuestros ojos espirituales bien abiertos, porque de un momento a otro estaremos viendo, ya físicamente, la Mano poderosa de Dios en medio de Su Iglesia.

Ahora la estamos viendo en la parte espiritual, que es la más grande, que es lo más glorioso que Dios nos está dando y nos está mostrando. Y lo estamos viendo, que es lo importante. Porque de qué vale que Dios esté en la escena haciendo tantas cosas y tantas maravillas —lo cual es la parte más grande, que es el abrir la Palabra—, y no verlo, no comprender lo que Dios está haciendo; eso es algo triste.

Pero cuando uno ve el Programa Divino y ve cómo Dios está obrando, y todo lo que Dios está haciendo en medio nuestro en esa esfera espiritual, nos llena de alegría, de gozo, porque sabemos que Dios está en la escena abriéndonos las Escrituras, el entendimiento, para poder llegar a esa Fe Perfecta, a esa Fe de Rapto.

Así también, nosotros no necesitamos ver esos milagros físicos, porque ya eso es la vindicación de que Dios está en la escena; y eso será ya en el cumplimiento pleno de la Visión de la Carpa; pero antes tiene que comenzar un entrelace, hasta llegar a ese momento.

Por lo tanto, en el día de hoy estemos meditando, porque no sabemos si en algún momento, ya sea con una tormenta o ya sea que alguien necesite sanidad de momento, y Dios muestre que se mueva hacia esa parte de hablar la Palabra sobre una tormenta, o se mueva a empezar a sanar enfermos, pues ya eso es algo que estaría en el Programa Divino para comenzar en cualquier momento. En alguna forma va a comenzar esa parte física.

Así que vuelvo y les reitero que se cuiden durante la tarde (después del mediodía es bueno que ya estén recogidos en sus hogares); y orando a Dios y escudriñando la Palabra; y que estemos en esa meditación durante la noche del sábado y el domingo. Y ahí, ya para las 10:00, estaremos transmitiendo desde acá, por las redes sociales, y también satélite y la radio, para todos los que están en sus hogares. Todo sigue igual en toda la América Latina: se seguirá transmitiendo; y también transmitiremos la intervención, la parte importante de nuestro hermano Miguel Bermúdez Marín.

Así que Dios les bendiga, Dios les guarde; y que tengan un día lleno de grandes bendiciones, y de: que la presencia de Dios esté en vuestros corazones y en vuestro hogar, meditando y preparándose para estos diitas que se avecinan, un poco difíciles para Puerto Rico, pero la Isla del Cordero Dios la cuida y la cuidará siempre. Todo tiene un propósito en el Programa Divino.

Así que cualquier otra información la estaremos dando por aquí, por este medio, a todos los hermanos.

Que Dios les bendiga grandemente. Y mediten en que Dios (y órenle a Dios), que Dios, si está en Sus planes que por la Palabra hablada sea detenida esa tempestad, pues que así sea cumplida; pero recuerden que dependemos de la guianza divina.

Dios les bendiga y Dios les guarde; y que el Creador de los Cielos y de la Tierra haga Su perfecta voluntad en medio de la Isla de Puerto Rico, en esta ocasión en la cual enfrentamos esta tempestad.

En el Nombre Eterno del Hijo de David, William, Rey de reyes y Señor de señores. Amén.


1 SPN63-1229E “Apartando la mirada hacia Jesús”, pág. 13, párrs. 104-125

2 20 pies [seis metros –Traductor]

3 media milla [como ochocientos metros –Traductor]

4 Josué 10:12

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