La Carpa y la enseñanza

La Carpa y la enseñanza

Rev. José Benjamín Pérez
Martes, 14 de junio de 2022
Cayey, Puerto Rico

Hoy ha sido un día lleno de grandes pero grandes bendiciones las que el Señor nos ha dado en este día tan y tan especial; lo cual, recordamos el nacimiento de nuestro precioso hermano William Soto Santiago en carne humana en medio de Su pueblo, en medio de los latinoamericanos y caribeños.

Y deseaba enviar un saludo al misionero Miguel Bermúdez Marín, que durante el día de hoy no tuve la oportunidad de saludarle; y también a todos los que están en toda la América Latina reunidos. Muchos pero muchos me pidieron unas palabras de saludo; y en ese saludo que envié por la mañana, pues era para todos, pero deseaba pues saludarles; y quisiera mencionarlos a todos, porque verdaderamente hoy es un día de regocijo, de gozo, porque nada más y nada menos Dios nos envió a Su Ángel, a Su Ángel Mensajero; y no tan solo nos envió el Ángel sino que ese Ángel vino con el equipo por dentro completo, que era el contenido de ese Título de Propiedad, el cual contiene la Palabra, el Mensaje, que nos da la fe de rapto.

Todos los hermanos allá, que están con nuestro hermano Miguel Bermúdez Marín, y estuvieron hoy en esa hermosa actividad que tuvieron allí en Monterrey con nuestro hermano Epifanio; también los hermanos de Durango, que me dijeron hace unos minutos atrás que están también todavía reunidos allí con nuestro hermano Joél Álvarez; también nuestro hermano Andrés Cruz… todos los hermanos de México.

Los hermanos de Estados Unidos; allá nuestro hermano Juan Ramos, y toda la congregación allá; y también allá nuestro hermano Joel Ortiz, Samuel García y todos los hermanos de Estados Unidos. Por ahí por Centroamérica. También en Ecuador; allá Eduardo Cubur. Nuestro hermano Tirzo, todos los hermanos allá en Guatemala. También en Nicaragua, en Honduras, todos los pastores de esos lugares; también en Costa Rica, William Sibaja; en Panamá, Ariel Cerrud.

Y en Suramérica también, todos los hermanos de Suramérica. En Colombia: Iván, Fernando Cubillos, y todos los hermanos por allá en Cartagena, en Cali, en Medellín y en todos los lugares de Colombia. También en Ecuador el doctor Francisco, que Dios lo bendiga; en estos días estuvo ayudando a nuestro hermano Miguel; que Dios lo bendiga y a todos los ministros allá del Ecuador, a Antonio.

Y todos los pastores allá en Perú, nuestro hermano Toribio, Ronald y todos los ministros allá en Perú. En Bolivia también, nuestro hermano Joel, nuestro hermano Christian, Marcos y todos los demás ministros allá en Bolivia. En Chile también, nuestro hermano Patricio, José Hernandez, y todos allá en Chile. En Argentina también, nuestro hermano Guillermo Rodriguez y todos los ministros allá también en la Argentina.

En Brasil nuestro hermano Oswaldo Natale, también Gian del Corto, y todos los ministros y hermanos allá también de Brasil. También todos los hermanos en República Dominicana, en Haití; nuestro hermano Chamón, todos los hermanos de Haití también, los ministros.

Todos los hermanos de España, allá nuestro hermano Gustavo; los de Holanda, Suecia; acá en Aruba, Venezuela, con todos los hermanos allá de Venezuela: Barroyeta, Neptalí, y todos los hermanos allá en Venezuela.

Todos y cada uno de los que aman, porque han recibido este Mensaje, este mensajero con este Mensaje tan glorioso, en este día que han estado en estas actividades conmemorando ese día tan glorioso de ese 14 de junio de 1940. Y aquellos también que lo estuvieron… en sus corazones meditando en este día, y en sus hogares:

Que Dios les bendiga grande y poderosamente; y que este día sea un día que obtuvimos toda esa bendición de recordar este poderoso profeta que Dios nos ha enviado para nuestro tiempo.

Y verdaderamente me siento tan feliz y tan contento que Él nos haya dejado en medio nuestro a nuestro apreciado hermano Miguel Bermúdez Marín: un hombre que ha mantenido el pueblo, en estos días finales, ministros, congregaciones unidas en el amor, unidas en un mismo sentir; porque eso es lo que Dios desea para Su pueblo, eso es lo que el mensajero desea ver cuando venga con los santos de la sexta dimensión: ver un pueblo preparado, ver un pueblo que está listo para recibirlos a ellos, compartir con ellos en esos días, ser transformados, estar 30 a 40 días acá, y luego ser raptados.

Pero antes que llegue ese momento… Hay una partecita que quería colocarla en el día de hoy aquí, para que quede también en el corazón de cada uno de ustedes que me están escuchando, y está en el libro de Citas, en la página 11, párrafo 91:

91 – “Dios le apareció a él un día y Él dijo: ‘Abraham, yo soy Dios Todopoderoso, anda delante de mí, y sé perfecto’. Cien años de edad, bien, sobre cien. ‘Anda delante de mí y sé perfecto, yo soy Dios Todopoderoso’, y si ustedes partiesen esas palabras… ([JBP] dice el hermano Branham) algún día quizás yo desearía tener un avivamiento en el tabernáculo aquí en Jeffersonville cuando obtengamos nuestra carpa y todas las cosas estén erguidas en alguna parte donde podamos tomar esas palabras y partirlas y ver qué es lo que significan. Solo el significado de esas palabras. El Todopoderoso en el hebreo es el Shadai, que significa ‘el pecho’, como de mujer”.

Y el hermano William escribe: [WSS] «La Carpa y la enseñanza».

Que Dios nos ayude en este tiempo, en esta etapa de enseñanza bajo Carpa, que estamos obteniendo por medio de la Palabra, del Mensaje que nos ha traído el Ángel del Señor Jesucristo; porque en la página 9, párrafo 72, mire lo que va a suceder cuando usted se queda en el Reino, dice:

72 – “Cuando usted se queda en el Reino, se queda en el Evangelio; y hace bien. Entonces uno de estos días Dios lo llamará afuera y lo pondrá a un lado, y lo adoptará como Su hijo ante la gente, y le dará alguna cosa que estremecerá las naciones con ello”.

Será un tiempo en donde Dios estremecerá este mundo como nunca antes lo ha hecho. Y eso será hijos e hijas de Dios con cuerpos eternos y glorificados, bajo la dirección del Ángel del Señor Jesucristo, que estará con nosotros ya resucitado; para que así, bajo la dirección de él, tengamos esa labor de esos 30 a 40 días, e irnos ya en esos días, luego de terminar esa labor aquí en la Tierra, a la Cena de las Bodas del Cordero.

Así que ¡vale la pena! Vale la pena, hermanos, permanecer agarrados de la Palabra, del Mensaje que nos ha traído nuestro amado hermano y amigo William Soto Santiago; el cual el día de hoy lo hemos honrado por su presencia, su venida en medio nuestro, y su presencia por medio de la Palabra; lo cual lo sentimos en lo profundo de nuestras almas vivo, porque él está vivo en la Palabra. La Palabra y el mensajero son uno.

Que Dios me los bendiga, que Dios me los guarde. Y quería compartir con ustedes estas palabritas, porque muchos hermanos me pedían un saludito en sus congregaciones. Así que ya con este saludito, va también para todos esos lugares que me pidieron en este día, durante el día, un saludo, unas palabras de saludo para sus congregaciones.

Que Dios me los bendiga, que Dios me los guarde. Continúen pasando ya una noche (lo que queda de esta noche) y una semana y un fin de semana lleno de grandes bendiciones; porque esta semana seguros estamos que vamos a ser grandemente bendecidos. Y le damos gracias a Dios por Su Ángel Mensajero: William Soto Santiago.

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