La Luz da en la Palabra y la hace vivir

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La Luz da en la Palabra y la hace vivir

Rev. José Benjamín Pérez
Sábado, 21 de enero de 2023
Cayey, Puerto Rico

Muy buenos días a todos los que están reunidos allá en Torreón, Coahuila, México, en la congregación que pastorea el reverendo Jesús Galicia Valenzuela; y todos los hermanos reunidos allá en esta ocasión que se encuentra nuestro hermano y amigo: misionero Miguel Bermúdez Marín, con su esposa Ruth, y todos los que están allá de los diferentes lugares de allí de México, hoy sábado, 21 de enero de este año 2023; y los que están también en los diferentes países reunidos, conectados a través de internet o del satélite Amazonas, en esta ocasión.

Es realmente una bendición y un privilegio grande poder platicar en esta ocasión sobre la Palabra de Dios y todo lo que Dios está haciendo en este tiempo; lo cual es lo que a cada uno de nosotros nos corresponde, para así estar apercibidos de todo lo que Dios está haciendo y todo lo que Dios estará cumpliendo en medio de nosotros.

Porque esta etapa en la cual estamos viviendo es la etapa en donde Él cumplirá las promesas que Él ya ha hecho en el pasado, las cuales se van a materializar en nuestras vidas; o sea que son promesas que potencialmente fueron cumplidas.

Por ejemplo, en las edades: cada mensajero con su grupo estuvo a la expectativa de recibir las promesas que Dios iba a estar cumpliendo en el fin del tiempo, y cada mensajero trató de que se cumplieran en su tiempo; y ellos por fe desearon obtenerlas; y llegaron hasta la parte que Dios les permitió llegar, o sea, vencieron hasta cierta parte, y potencialmente (vamos a decir) tuvieron la promesa de la resurrección.

Ellos, al creer que había una promesa de que Dios los resucitaría en el Día Postrero, y que también había una transformación en el Día Postrero, ellos aun lo creían: que iba a ser en su tiempo que iban a resucitar, y que iba a ocurrir la transformación en su tiempo.

Pero desde los apóstoles, San Pablo… Fíjense que San Pablo allí habló de una resurrección y habló de la transformación, y todavía faltaban (vamos a decir) dos mil años. Pero cada uno luchó y trató de que fueran cumplidas en su tiempo; y solamente la obtuvieron por… Vamos a decir, la parte de obtener esa resurrección en sus días, potencialmente, al ellos creerlas, ya para ellos fue efectivo eso. Y la realidad es que se va a cumplir en este tiempo.

O sea, allá potencialmente lo creyeron, que esas promesas se iban a cumplir en su tiempo; pero como no fueron cumplidas, ahora la realidad —lo real— es en este tiempo.

Ahora, si ustedes se fijan, en cada edad y en cada dispensación Dios prometió darle a cada vencedor esa promesa de tener ese cuerpo eterno y glorificado.

Porque fíjense, cuando Él le dio la promesa a Abraham: de que su descendencia no iba a ser esclava allí, y que Dios le iba a dar la tierra que fluía leche y miel1, eso potencialmente representaba ese glorioso Reino Milenial y la eternidad.

Porque aunque Él le prometió eso, eso no quiere decir que al pueblo hebreo, luego que recibió la tierra prometida y entró a la tierra prometida, ya no le iba a hacer falta más tierra y que ya iban a vivir ahí felices, y que ya ahí Dios iba a cumplir todo.

O sea, ya iba a tener ahí esa promesa de una tierra que fluía leche y miel, o sea que no iba a faltarle nada; pero sin embargo, luego de obtener esa promesa, vean, ellos luego han pasado por un montón de situaciones, y hasta por poco es exterminado el pueblo hebreo.

Pero si… ¿Dios no le dio la promesa allí, y les dijo que a su descendencia le daría una tierra que fluía leche y miel, y que le iba a dar todas esas bendiciones?

¿Habrá fallado Dios? No, Dios no falló.

Allí, potencialmente, Dios estaba reflejando lo que no tan solo el pueblo hebreo, sino la Iglesia, el Israel celestial, los descendientes de Abraham, la simiente de Abraham que…, no según la carne, sino los descendientes de Abraham según la promesa o según el Reino celestial de Dios, que son los miembros del Cuerpo Místico de creyentes. Esa descendencia de Abraham estaría heredando no tan solo una tierra que va a producir leche y miel, sino una tierra como cuerpo eterno y glorificado.

Todo lo que el Israel terrenal recibió potencialmente, lo recibe el Israel celestial en todos los campos: Tanto como Tierra (como este planeta Tierra), como tierra como cuerpo eterno y glorificado; porque recibimos la herencia que el Primogénito de Dios, Jesucristo, recibe.

Él es el heredero a todo; como Hijo de Dios, como Hijo del Hombre, como Hijo de David…; o sea, como todos esos títulos, todo lo que conlleva la herencia de esos títulos: lo reciben los hermanos de Jesús.

O sea, vean cómo en el Israel terrenal Dios reflejó todo lo que el Israel celestial va a recibir.

Y cada mensajero en cada edad, vean ustedes cómo ellos llegaron hasta cierto punto en donde ellos estaban en ese tiempo de – que iban a morir, no iban a obtener la prueba; porque todavía no había llegado la prueba en su tiempo para poder vencer.

Se requería el tiempo, se requería el territorio, el pueblo, y que viniera la prueba. O sea, la prueba tenía que venir en el tiempo de adopción.

Fue en el tiempo de prueba que Adán y Eva estuvieron; porque es ese ciclo divino de vuelta al Edén; en donde Adán y Eva estaban para recibir su adopción, pero no pasaron la prueba.

Vean, la prueba se pasa en este tiempo final. Y la pasaremos y obtendremos la victoria; o sea, seremos los vencedores del planeta Tierra completo; y no tan solo de nuestro tiempo, sino de todo el tiempo desde la Creación para acá.

O sea, somos los vencedores que en el fin del tiempo estarían venciendo toda esa prueba que está siendo realizada en medio de los escogidos de Dios; lo cual, esa prueba es para los que van a ser adoptados.

Ahora, esa prueba también es para las fatuas y para el mundo.

Porque cada prueba va a tener un resultado. Para unos: esa adopción. Para otros: agarrarse entonces para pasar por la gran tribulación. Y para otros: para que sepan que ya no tienen oportunidad.

Y, por ejemplo, en el tiempo del hermano Branham, cuando él…, ya Dios lo había sanado y él dice: [WMB] “Ahora que Tú me sanas, ¿ahora me vas a llevar?”2.

O sea, si Dios allí, con nuestro hermano Branham, luego de él tener potencialmente esa manifestación de Dios en esas cinco manifestaciones que se distribuyeron en su vida…; porque Dios mostró lo que Dios estaría haciendo en este tiempo final en toda Su plenitud.

Allí lo vimos en parte. Por ejemplo:

• En la creación de ardillas, donde nos muestra la parte de la Palabra siendo hablada (que es lo más importante); y también eso representaba alimento, porque luego se las comió (o sea, vean, de alimento); y todo eso surgió por la Palabra hablada.

Era la Palabra hablada siendo materializada, cumplida, en las ardillas. Él dijo: [WMB] “Voy a tener una por allí”, y apareció: [WMB] “otra en este lugar”, que era un lugar bien difícil que estuviera una ardilla allí, y también. Fue el cumplimiento de la Palabra hablada, allí siendo mostrada.

• Luego la salvación de los hijos de nuestra hermana Hattie Wright. Vean, quizás las enumere no en el orden donde él las habló o sucedieron; pero la segunda: la salvación de los hijos de nuestra hermana Hattie Wright; lo cual representa que va a haber oportunidad para salvación de nuestros familiares, porque los hemos reclamado y Dios nos los va a dar, nos va a dar nuestra herencia como familia.

• También el tumor de la esposa del hermano Branham: que a distancia él habló la Palabra, y su esposa, cuando el doctor le fue a tocar el área del tumor para operarla, desapareció. Vean, sanidad divina a distancia también, por la Palabra hablada.

• Y la tormenta. Fíjense que la tormenta, cuando estaban allí en ese lugar, en ese monte, y venía esa ventisca, esa tormenta; y él habló la Palabra y enmudeció. O sea, tenía poder sobre la naturaleza. Y eso nos habla, todos estos eventos, nos habla de adopción.

• Y la resurrección del pececito, que sabemos que representa a los que van a resucitar en este tiempo final por la Palabra hablada también; porque será por la Palabra hablada que ocurrirá ese evento de la resurrección.

Estaba leyendo hace unos minutos de eso también, en donde por la Palabra hablada vendrá a existencia la resurrección. Eso está en el libro de Los Sellos, página 265 dice:

166. Recuerden: Antes de que hubiese un solo grano sobre la Tierra, antes de que hubiese un sol para dar luz sobre la Tierra, el cuerpo suyo ya estaba en la tierra, porque somos del polvo de la tierra. Dios es el constructor. Ahora, Su manera de hacerlo fue como hizo a Adam: Tomó un poquito de calcio, otro tanto de potasio, y una cantidad de luz cósmica; los mezcló y les dio un soplido, y dijo: “Allí está mi otro hijo”. Tomaba otro tanto de los minerales, y les dio un soplido, y dijo: “Allí está otro”.

167. Pero ¿qué hizo Eva? Corrompió esa manera de hacerlo, y ella produjo hijos por medio del acto sexual, Y ALLÍ FUE DONDE ENTRÓ LA MUERTE.

168. Ahora, ¿qué está haciendo Dios? Él ha tenido tantas de esas simientes a través de las edades, simientes predestinadas. Y cuando llegue el fin, Él no dirá: “Eva, ven, da a luz otro hijo”. Más bien soplará de esa manera, y llamará, y yo responderé. Así sucederá. Cuando el último entrare, entonces así será.

[JBP] Ahora vean cómo él hablaba de algo que iba a ocurrir; y cuando él decía: [WMB] “Cuando el último escogido entrare”, y vean cómo ahora podemos decir: “Ya el último escogido entró”. Ya viene a ser algo real.

Ya no es algo que potencialmente ocurrió cuando él estaba abriendo los Sellos, que él venía hablando de que ya Él estaba saliendo del Trono de Intercesión, que ya tomó el Título, que ya el último estaba y todo, y ya… él decía: [WMB] “Esto está en el futuro”3.

Vean cómo todo Dios lo reflejó en el hermano Branham; y cómo esa quinta (vamos a decir) (que leímos) manifestación del poder de Dios, en donde ese pececito resucitó: cómo eso viene a representar lo real que estará ocurriendo en este tiempo final.

Y si la resurrección del pececito fue por la Palabra hablada de un hombre, y ese pececito resucitó, pues va a ocurrir lo mismo. Si ocurrió allí con Jesús, cuando le dijo a Lázaro: “Lázaro, ven fuera”: fue la Palabra siendo hablada sobre un hombre muerto, y ocurrió eso que ese Hombre habló.

Y así será en este tiempo final en donde —por medio de la Palabra hablada— “los muertos oirán la Voz de del Hijo de Dios, y se levantarán”4; porque miren, él escribe allí5:

[WSS] «El Plan original para los hijos de Dios, por hablar la Palabra». «Hablará la Palabra y aparecen los hijos en la resurrección».

[JBP] Ahora, vean que se requería en cada tiempo esperar con paciencia la promesa que para cada edad y cada dispensación, cada mensajero (vamos a hablar de los de las edades), ellos tuvieron que esperar hasta el tiempo en donde iba a ocurrir la resurrección; porque no era en el tiempo de ellos que iba a ocurrir.

Ellos tenían potencialmente —basados en esa promesa— la fe. O sea, la fe la tenían basada en esa promesa de que si morían iban a resucitar; pero ellos tenían la fe en que iban a ser transformados; cada uno en su tiempo deseaba eso.

Hasta nuestro hermano Branham, que quiso cumplir todo en su tiempo: él quiso cumplir la Visión de la Carpa; él quiso cumplir que los hebreos recibieran el Mensaje, convertirlos; él quiso cumplir un sinnúmero de eventos; hasta quiso también en la Carpa: tenerla, para predicar sobre las Trompetas, las Plagas – las Copas, las Plagas y todo eso6. Vean, pero no fue en ese tiempo.

Él habló de todo eso; y luego, cuando él dice que todo se ha cumplido, pero que faltaba una cosa que no se había cumplido: y era la Visión de la Carpa7.

O sea que ya cuando él se da cuenta que Dios lo sana, y no le vino el problema del estómago nuevamente, él ya allí se da cuenta que Dios entonces se lo va a llevar.

Él sabía que se tenía que ir, porque Dios le fue mostrando que todavía había una etapa, una edad que venía; o sea, iba a venir un cambio de dispensación; el cual y en el cual ocurrirían todas esas cosas que no fueron cumplidas en él. En él se reflejó; y potencialmente todo Dios lo mostró allí con el hermano Branham.

Ahora, cada uno de nosotros vamos a obtener todo eso; pero no en parte, sino en toda la plenitud; porque serán hijos e hijas de Dios con ese poder que fue en parte mostrado en el reverendo William Branham. Pero nosotros, en este tiempo, tenemos que creerlo y aguardar con paciencia…

[Rev. José B. Pérez] Miren aquí una partecita:

HABLANDO CONFORME A LA PALABRA DE DIOS
Dr. William Soto Santiago
Sábado, 9 de marzo de 2002
Minatitlán, Veracruz, México

Por ejemplo, usted ve una casa o un auto que venden; y usted lo mira y le gusta el auto y le gusta la casa, y usted hace así, y usted dice ([JBP] o sea, hace así, él se toca el bolsillo, él mete las manos en el bolsillo allí): “Ya yo tengo potencialmente (porque tiene el dinero), tengo potencialmente la casa”. Luego lo que falta son las labores, los trabajos, el mecanismo, llevarse a cabo todo el mecanismo para que se haga realidad, porque ya usted tiene el dinero.

Y ahora, al tener la Palabra prometida de lo que Dios nos ha prometido; y tener el Sello, el Espíritu Santo; y tener la fe… “porque sin fe es imposible agradar a Dios”. Por la fe es que los santos del Antiguo Testamento obtuvieron las promesas, se materializaron promesas que les fueron hechas a ellos.

Por ejemplo, Abraham: Abraham cuando recibió la Palabra de parte de Dios, de que Dios le daría un hijo (y hasta el nombre le dio), pues ya Abraham tenía el hijo. ¿Por qué? Porque él creyó a Dios, y le fue contado por justicia; ya él lo tenía potencialmente, porque tenía la Palabra creadora, y ya entonces tenía todo lo que él necesitaba; ahora lo que se requería era paciencia, hasta que se materializara lo que Dios prometió.

Y en esa etapa de paciencia algunos se desesperan …

[Rev. José B. Pérez] Eso es como dice allí en San Lucas y Mateo también, que dicen: “Mi Señor se tarda en venir; y empieza a golpear a sus consiervos…”. Vean, ese no está en esa etapa de paciencia, de aguardar, sino que se pone a golpear a sus consiervos, o sea, a sus hermanos, a sus compañeros; lo cual no está bien.

San Lucas, capítulo 12, verso 45:

45 Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse,

46 vendrá el señor de aquel siervo en día que este no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles.

[JBP] Y allí él escribe: [WSS] «La gran tribulación».

[JBP] O sea, vean que una persona así no está preparándose para su adopción, y su final es la gran tribulación. Se requiere que tengamos paciencia, se requiere que estemos en este tiempo preparándonos para nuestra adopción.

Ahora miren, dice (estoy leyendo aquí del hermano William) [“HABLANDO CONFORME A LA PALABRA DE DIOS”]:

[WSS] Y en esa etapa de paciencia algunos se desesperan; como podía desesperase Sara, diciendo: “Pero… ya hoy cumplí un año”. Y luego de unos cuantos años podía decir. “Y ahora ya cumplí, ya tengo cumplidos diez años más de los que tenía primero; y me sigo envejeciendo y no llega el hijo prometido”.

Pero Abraham decía: “Dios lo prometió, Dios lo cumplirá; porque Él es poderoso para cumplir lo que Él prometió”.

[JBP] Dios nunca miente en Su Palabra; y Él, lo que promete, lo cumple. Él es fiel para cumplir Su Palabra.

[Rev. José B. Pérez] Ahora miren en el mensaje “UN HOMBRE QUE PUEDE ENCENDER LA LUZ”8, dice… en la página 16 de este mensaje, dice:

[75] Oh, cómo apreciamos estas grandes cosas, de cómo la Palabra siendo vindicada es la Luz de la Palabra hablada. ¿Ve?

Dios dijo: “Hágase la luz”.

76 Ahora, ¿qué si Él tan solo lo dijo y no aparece la luz? Entonces no sabemos si es cierto o no. No sabemos si Él estaba correcto. No sabemos si Él era o no Dios, porque Él tan solo dijo: “Hágase”, y no hubo nada. ¿Ve?

Así que cuando Dios habla, y vemos que es, entonces esa es la Luz que sale brillando, la Verdad de la Palabra. ¿Ve? Hay Luz y Vida.

[JBP] Él escribe allí:

[WSS] «La Palabra vindicada, hecha realidad, es la Luz de la Palabra hablada. Esa es la verdad de la Palabra: la Palabra cumplida».

Sigue diciendo:

77 Toda la vida natural viene por Su Palabra hablada. Y el sol es Su Palabra hablada. Él dijo que Él creó una gran luz en los cielos, para el día, y una luz más pequeña para la noche. ¿Ve? Y toda vida natural tiene que venir por la Palabra hablada de Dios.

[JBP] Miren: “… toda vida natural tiene que venir por la Palabra hablada de Dios”.

Por eso “los muertos oirán la Voz del Hijo de Dios, y se levantarán”; lo que leímos ahí en el libro de Los Sellos, que él dice que será por la Palabra hablada.

Y esa Palabra tiene que estar en carne para poder ser hablada; y tiene que estar hecha carne hoy.

[77] Una flor no puede crecer sin que la luz de la Palabra hablada de Dios brille sobre ella, porque el sol, el s-o-l [“Sun” en inglés. En el inglés, las palabras “sol” e “hijo” suenan igual y casi se escriben igual. –Trad.], es la Palabra hablada de Dios cuando Él dijo: “Hágase la luz”. ¿Ve? Es la vida hablada de Dios. Y no importa cuánta gente trate de decir esto, aquello, o lo otro, todavía sigue igual. Usted tiene que tener ese sol; así que la vida, la natural, puede tan solo venir por la Palabra hablada de Dios.

78 Y la Vida espiritual, la vida eterna, puede tan solo venir por la Palabra hablada de Vida.

[JBP] Ahora, miren aquí cómo los escogidos de Dios van a tener… (y podemos ir por partes), miren cómo los hijos de Dios van a poder darle vida eterna a sus familiares.

Y uno dirá: “Pero es que el Único que imparte vida eterna es Jesucristo, es Dios; Él es el Camino. ¿Cómo puede ser que yo pueda darles vida eterna a mis familiares!”. Vean, porque es la fe que usted ya tiene en ese Dador de vida eterna; y esa fe viene a funcionar también en sus familiares.

¡Es algo tan glorioso y tan grande lo que un hijo de Dios de este tiempo final tiene! Tiene, en parte, (vamos a decir) potencialmente; porque cuando ya sea una realidad que esté adoptado ese hijo: todo eso será una realidad. Serán hijos de Dios adoptados.

Y si con uno Dios hizo tantas cosas…; por ejemplo, con el hermano Branham; con Jesús, ¡cuántas cosas hizo con Jesús!; ¿cuánto más con hijos e hijas de Dios adoptados en este tiempo final? O sea que será algo muy pero que muy glorioso.

Ahora, esta parte, cuando el hermano Branham allí habló la Palabra y dijo: [WMB] “Yo te los doy. En el Nombre del Señor”, y fíjense cómo esos hijos vinieron rápido a los Pies, allí, y luego continuaron sirviendo al Señor. Era la Palabra de Dios en un hombre humano.

Y cómo podemos, en este tiempo, esa parte también tenerla. Y vean cómo por la Palabra hablada será traída a vida eterna para los familiares.

Y usted se detiene un minutito y medita en eso, y uno a veces piensa:

“Señor, mi familia (no toda, porque tengo alguna acá, ciertas personas que son mi familia acá)… pero tengo a Fulano, aquella otra familia que está por allá en otro pueblo, quizás en otro país; oh, Dios, y no han alcanzado a escuchar el Mensaje; y si lo han escuchado, pues no fueron tocados por el Mensaje, porque no eran predestinados para oírlo; pero, Señor, ¡que yo pueda pedir por ellos y Tú dármelos para vida eterna?

(Piensen un momentito eso).

Que este mundo no los pueda retener, que el reino de las tinieblas no puedan retenerlo; aunque aparentemente los tengan, los tenga agarrados —este reino del maligno—; y uno ha intentado sacarlos de ahí y es difícil. Pero, Señor, ¿que por la Palabra hablada mía yo pueda reclamarlos a ellos y los saque de las garras del maligno?”.

Piénselo. Esto es algo más grande de lo que nos imaginamos, de lo que nuestra mente pueda imaginarse. ¡Que tú puedas tener en tus manos la decisión de que esa persona que está perdida en el mundo, que aunque pase por la gran tribulación tú sabes que va a resucitar después del Milenio y que la vas a tener en la vida eterna?

No… ¡eso es algo tan y tan grande!, lo que Dios nos ha dado a nosotros; porque es el contenido del Título de Propiedad; y ahí en el Título de Propiedad están todas esas bendiciones; o sea, somos poseedores de eso. Potencialmente lo tenemos, pero ya muy pronto será una realidad.

Ya muy pronto, esa parte en donde Jesús llegó a ser adoptado, en donde esa Nube de Gloria lo cubrió, y allí con Moisés y Elías (estaban presentes), y allí la Voz salió y dijo: “Este es Mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia”. ¡Oh, cómo será cuando también esa promesa sea una realidad en nosotros: en ti y en mí! Cuando la Gloria de Dios sea bajada hacia ti y hacia mí, y Dios allí diga: “Este es Mi Hijo amado, en el cual me complazco morar”. ¡Oh!, no… Son promesas que Dios ha hecho para nosotros.

Y que por la Palabra hablada de un hijo de Dios adoptado se puedan crear cosas, se puedan detener enfermedades, se puedan parar tormentas y tener control sobre la naturaleza; ¡ese grupo de hijos de Dios que podrá colocar la Palabra bien!9. Piénselo.

Es algo grande lo que Dios tiene para nosotros para este tiempo final, para esta etapa en donde el hermano Branham vio allí la manifestación gloriosa del poder divino, del poder de Dios en toda Su plenitud; no en parte solamente, en esas manifestaciones del hermano Branham que reflejó, tipificó, todo lo que sería en una escala mayor en este tiempo final.

[Rev. José B. Pérez] Y vean… Mire, allí sigue diciendo [“UN HOMBRE QUE PUEDE ENCENDER LA LUZ”] [PÁG. 14]:

[78] En Él está la Luz, y en Él no está la oscuridad; y Él es la Luz hablada de Dios. ¿Es eso correcto? La Palabra hablada de Dios, porque: “En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios”. Y es Dios siempre. ¿Ve?

Y es necesario que la Luz de Dios dé en la Palabra para hacerla vivir. Aquí está lo que Él habló [El hermano Branham toca su Biblia. –Ed.], ahora ¡dejemos a la Luz brillar!

[JBP] O sea, es necesario que esa Luz de Dios dé en la Palabra. Y nosotros, como somos parte de Él, somos Palabra de Él, esa Luz nos está dando en este Día Postrero, ¡y la está haciendo vivir en este avivamiento tan glorioso! Está siendo cumplida esa Palabra que Él dijo que nos transformaría; ¡y lo está haciendo! desde nuestro interior.

Y es alrededor de esa Palabra que está pegando esa Luz – que está pegando esa Luz en la Palabra: está surgiendo en nuestra vida —desde adentro hacia afuera— ese nuevo ser, esa transformación desde nuestro interior, para en este tiempo final Dios transformarnos, darnos ese cuerpo eterno y glorificado.

Sigue diciendo [“UN HOMBRE QUE PUEDE ENCENDER LA LUZ”] [PÁG. 14]:

[78] Aquí está lo que Él habló [El hermano Branham toca su Biblia. –Ed.], ahora ¡dejemos a la Luz brillar! Dejemos que brille la Luz, y la Luz traerá toda Palabra a Su posición correcta en su tiempo. ¡Amén!

[JBP] ¿Ve? Todo tiene su tiempo.

Y miren, él escribe allí:

[WSS] «La Luz da en la Palabra y la hace vivir».

Y sigue diciendo el hermano Branham:

[78] ¡Oh! Usted ve, ¡cuando llega el tiempo!

79 Algunas veces ese pequeño grano permanece en la tierra, adormecida, durante todo el invierno, como la simiente trigo de invierno sembrado en la tierra. Pero cuando ese sol llega a su punto, oh, tiene que vivir. [¿Ve?]. Y no puede vivir sin el sol.

Y Dios hizo promesas para toda edad y todo día. Y cuando la Luz está bien, y brilla sobre eso, producirá exactamente lo que la Palabra dijo, porque Él es la Luz y la Vida.

80 La Palabra de Dios viene por la Biblia solamente. La Biblia de Dios es la forma impresa del Hijo de Dios, porque la Biblia dice que es la revelación de Jesucristo. Es Dios revelándose a Sí Mismo a través de Cristo, y Cristo es la Palabra [WSS] «Verbo». Y se necesita que la Luz de Dios brille sobre esa Palabra para vindicarla, para probar que Dios todavía habla Vida, vida eterna. Él habla… la luz natural trae la vida. La Vida viene solamente por la Luz, la Palabra hecha manifiesta, o hecha carne. Cuando todas las promesas vienen, en la Biblia, son manifiestas, es cuando Jesucristo, la Palabra, fue hecho carne entre nosotros. Dios siempre obra a través de hombres. El hombre es el asunto de Dios.

[JBP] Es esa Luz, el Sol de Justicia en un nuevo día dispensacional, que nos está alumbrando; está pegando esa Luz en ese trigo; para que cuando esa Luz esté bien y brille sobre ese trigo, producirá exactamente lo que la Palabra dijo. ¿Qué va a producir esa Palabra, en hijos de Dios que esa Luz va a pegarles fuerte? Va a producir hijos de Dios adoptados.

[Rev. José B. Pérez] Y allí Sara… Vean, sigue diciendo nuestro hermano William [“HABLANDO CONFORME A LA PALABRA DE DIOS”]:

[WSS] Por lo tanto, era asunto de esperar con paciencia. Y somos probados en esa etapa de espera; porque ahí necesitamos la paciencia para estar esperando, para estar esperando lo que Él prometió ([JBP] No estar golpeando a nuestros consiervos, no estar con el dime y direte, sino estar esperando con paciencia y aguardando, preparándonos, para ese evento. Dice); esperando con fe, creyéndolo con toda nuestra alma.

Ahora, nunca piense que Dios no va a cumplir lo que Él prometió. Él lo cumplirá.

Algunas personas pueden decir: “Ha pasado ya tanto tiempo que me estoy poniendo viejo; y como que yo no voy a ser transformado sino que voy a morir y voy a ser resucitado”. Pues usted está dictando su propia sentencia; que tenga… que descanse en paz.

Pero hay otros que dicen: “Aunque me esté poniendo viejo, ¡voy a ser jovencito!, ¡porque Cristo lo prometió!”. Pues entonces nos veremos en la transformación; y con los otros, pues nos veremos cuando resuciten; cuando resuciten en sus cuerpos glorificados, pues los veré en cuerpos glorificados.

Ahora, por causa de la Palabra hablada: la fe se mantiene en nuestras almas, y nos mantenemos esperando lo que Él prometió.

La fe para ustedes y para mí es como el dinero con el cual vamos a comprar la casa o vamos a comprar el auto. Si no tiene fe, usted no puede recibir, no puede heredar, ninguna promesa de Dios; como si no tiene dinero, pues no puede comprar un auto ni puede comprar una casa, la cual estén vendiendo.

[JBP] Ahora vean cómo esperamos con paciencia esas promesas que Dios ha hecho para nosotros, las cuales Él cumplirá. Él cumplirá esas promesas, porque Él así lo dijo. Ya es Palabra hablada y tiene que materializarse.

En esa página que leímos, la cual allí él nos dice: [WSS] «La Luz da en la Palabra y la hace vivir».

• Hoy estuve platicando con unos hermanos que aprecio mucho, que vinieron de Chile; y quiero contarles esta pequeña anécdota (ya para terminar), porque hay otras cosas que podemos mañana tocar algo también; y allí estuve hablando de todas estas cosas (quizás ahora las hablamos por encimita).

Pero allí hablamos de varias cosas muy… más desmenuzadas quizás. Quizás en esas pláticas así, como ya sabemos que las hablamos más así entre… más familiar, quizás.

Bueno, así ha sido, cuando se hablan así en… cuando hay personas como con los trabajadores, o así con personas así platicando. Es como alguno – usted está sentado en la sala de la casa y platica con los invitados o con las personas de la familia. Y así pasó esta mañana.

Quizás aquí en audios, cuando grabamos para cierto lugar, pues hay algunas cosas que quizás uno no las habla de la manera quizás que uno quisiera hablarlas del común; pero también se van a pasar por los medios; así que comoquiera siempre se van a colocar; pero no sé por qué pasa eso cuando uno platica en…, cuando está entre los hermanos.

Y esta mañana pasó algo también, que estuvimos platicando de lo que es un vencedor, y el por qué en este tiempo nosotros somos los que vamos a vencer; y todas estas cosas se estaban hablando allí; el por qué el hermano Branham no llegó a esa parte de vencer; y también la Columna de Fuego en el cuartito; y también un sinnúmero de cosas que se hablaron allí.

Y resulta que se pensaba que se estaba grabando, pero parece que no se le dio bien al botón allí y no se grabó; solamente los que estuvieron allí lo escucharon; y quizás algunas hermanas que estaban por allí cerquita, que las vi que se sentaron en una esquinita para escuchar, y parece que la voz corría, y… no sé si lograron escuchar algo.

Ahora, vean ustedes… Ahora, eso nos muestra que vamos a tener que andar siempre con alguna grabadora o algo; porque se habló cosas allí muy importantes, las cuales vamos a estar hablando en estos próximos días; vamos a ver cómo salen así espontáneas; porque fueron cosas así del común, que quizás cuando uno las habla así del… platicando, pues quizás se explica, o se habla más del común así, que se puede entender bien, y… podremos mañana, quizás, también hablar de eso.

Pero me llamó la atención cómo esos hermanos que estaban allí… Para mí fue una enseñanza… Vean, ellos escucharon; quizás los que estaban más lejitos no lograron escuchar bien, y los que no estaban allí, pues tampoco.

Ahora, vean cómo también me remontó eso al momento en que Jesús estuvo con Pedro, Jacobo y Juan en el Monte de la Transfiguración. Más abajo estaban Sus discípulos, parte de Sus discípulos también allí, y el resto del mundo. Y fíjense que nadie sabía lo que estaba ocurriendo allí arriba; solamente los que estaban allí supieron qué estaba ocurriendo allí.

Y eso se estará cumpliendo en este tiempo final, en donde el mundo no sabrá que hay hijos de Dios siendo preparados para la adopción, para la transformación. En el mundo hay bullicio y un sinnúmero de cosas, y nadie se da cuenta que hay un grupo de escogidos en todo el mundo, de diferentes lugares, que están preparándose para adopción: están en el Monte de la Transfiguración actualizado preparándose para la adopción; y nadie más está conociendo y está recibiendo esta etapa de adopción, excepto los que están presentes en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, los que están dentro del Lugar Santísimo, dentro del velo, y están recibiendo todo lo que el Lugar Santísimo tiene.

Y allí están esos Dos Querubines de madera de olivo forrados de oro, y están un sinnúmero de cosas, las cuales, los únicos que estarán viendo y recibiendo eso son los que han pasado el velo. Y ese velo ha sido abierto, como lo vemos allí en Apocalipsis, capítulo 15, que se veía adentro lo que había; lo mismo que ocurrió en Apocalipsis, capítulo 8.

[Rev. José B. Pérez] Vean, en Apocalipsis, capítulo 15, donde allí dice… verso 5:

5 Después de estas cosas miré, y he aquí fue abierto en el cielo el templo del tabernáculo del testimonio;

6 y del templo salieron los siete ángeles que tenían las siete plagas, vestidos de lino limpio y resplandeciente, y ceñidos alrededor del pecho con cintos de oro.

7 Y uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete ángeles siete copas de oro, llenas de la ira de Dios, que vive por los siglos de los siglos.

8 Y el templo se llenó de humo por la gloria de Dios, y por su poder; y nadie podía entrar en el templo hasta que se hubiesen cumplido las siete plagas de los siete ángeles.

[Rev. José B. Pérez] Ahora fíjense algo aquí… este extracto no pensaba leerlo, pero miren, dice en el mensaje:

UNA VIDA DE SERVICIO AL SEÑOR JESUCRISTO
Dr. William Soto Santiago
Jueves, 27 de mayo de 1999
Ciudad de Guatemala, Guatemala

Ahora, podemos ver el por qué el reverendo William Branham trató en muchas ocasiones de predicar una serie de mensajes sobre las Copas y sobre las Plagas, y nunca pudo. Trató, y en algunas ocasiones dijo que deseaba tener una carpa grande para tomar ahí una o dos semanas, o más, o cuatro semanas, para llevar a cabo actividades en donde pudiera predicar sobre las Plagas y las Copas.

Pero vean ustedes, la predicación sobre las Plagas, sobre las Copas, sobre todas estas cosas, corresponde al Séptimo Sello; bajo el Séptimo Sello es que la predicación de las Copas, de las Plagas, todas estas cosas, serán manifestadas, serán habladas.

O sea que bajo la manifestación del Séptimo Sello, que es la Venida del Señor, será que se dará a conocer todo esto de las Plagas, las Copas, que han de ser derramadas, o sea, los juicios divinos que van a ser derramados sobre la Tierra; y todo eso corresponde al Séptimo Sello.

Y el Séptimo Sello, como la Séptima Trompeta, es la Venida del Señor: “Sonará y los muertos en Cristo resucitarán primero y nosotros los que vivimos seremos transformados”.

[JBP] Todo gira alrededor de ese Séptimo Sello. O sea, todo el tiempo del fin, todos los juicios divinos y todo eso, corresponden al Séptimo Sello, bajo ese Séptimo Sello, o en el Séptimo Sello todo eso; y ahí también son derramadas las Copas.

Bueno, y hoy pues… hoy no se grabó esas palabras; fueron como… yo pienso que fue un ratito allí como de media hora a una hora, creo que estuvimos platicando; y nos hemos lamentado mucho; decíamos: “Oye, pero no se grabó”. Pero ya, muchas de las cosas se han hablado, otras pues allí se… que yo le dije, cuando ya salí les dije a las que estaban allí limpiando, les dije:

—“¡Ay! Yo creo que hablé cosas ahí que no debí haber hablado así; pero ya se hablaron”, les dije.

Y ellas dijeron:

—“Sí, ya sí, ya… las hablaste”.

Pero son cosas que la Iglesia tiene que conocer, tiene que saber.

Mañana podremos hablar, porque mañana el tema es (vamos a ver, aquí lo tengo): “EL MISTERIO DE LA GLORIA DE DIOS MANIFESTADA”. De eso también se habló un poquito en… hoy. Quizás aquí dimos algunos puntitos, y hemos repasado algunas cositas que hablé en esa plática de esta mañana; que yo pensaba que esa plática pues era la que le iba a pasar al hermano Miguel; pero ya Dios así lo tuvo en Su Programa.

Y vean cómo también eso… Miren, si no hubiese pasado eso, pues no hubiese yo pensado esa parte que ocurrió allí en el Monte de la Transfiguración, cuando estaba siendo adoptado Jesús, y solamente los que estaban allí conocían eso.

Vean, no hubiésemos tenido ese ejemplo. Aunque todo lo que se habló allí es algo que necesitamos conocer, y vamos a ir… Hoy se habló (ahora) algo de eso, como lo del Vencedor; y también algo se habló de esa manifestación del poder de Dios que tuvo el hermano Branham allí en parte; y ya lo otro pues lo hablaremos en las próximas pláticas o los próximos Estudios Bíblicos.

Bueno, que Dios les bendiga, que Dios les guarde.

Y muchas gracias, hermano Miguel, que me permites esta oportunidad de enviar este saludito. Y que Dios bendiga también allá a la congregación en donde te encuentras, de nuestro hermano Jesús Galicia Valenzuela, y todos los ministros, hermanos y hermanas de ese lugar; y de los diferentes lugares que están allí: que Dios les bendiga grandemente.

Y agarrados siempre, con paciencia y con fe, de las promesas que Dios tiene para este tiempo; y estar preparados, unidos en amor, para vuestra adopción, para la transformación de nuestros cuerpos.

Y aprovechen la visita allí de nuestro hermano Miguel, la cual tienen el privilegio y la bendición de tenerlo en vivo y a todo color. Así que aprovechen la visita de nuestro hermano Miguel, que con mucho amor y cariño él va a todos los sitios para compartir y tener ese compañerismo los unos con los otros allí alrededor de la Palabra, y también aprender de todo lo que él nos está hablando; lo cual para todos nosotros es de gran bendición y gran enseñanza, para que así podamos agarrarnos más y más, cada día, de las promesas que Dios tiene para nosotros.

No las que ha cumplido ni las que cumplirá, sino las que está haciendo en el presente, porque somos…; y Dios es un Dios del presente. Nos gozamos de lo que Dios nos ha dado y de lo que Dios ha hecho con nosotros; nos gozamos también de lo que Dios nos va a dar; pero nos estamos gozando ahora de lo que Dios está haciendo en este tiempo: confirmando…

Nuestro hermano Miguel va, en estos lugares, en estos auditorios, en estas iglesias: va confirmándolos en la fe a todos, para que se mantengan agarrados de la Palabra, de la promesa; y la promesa es: que Dios nos va a transformar; pues tienen que agarrarse de eso. Y él, en estos viajes misioneros y en estos viajes que él está llevando a cabo, lo hace con mucho amor, con mucho respeto y cariño; y él sabe y está consciente que no hay otra esperanza para los escogidos de Dios sino: la Segunda Venida del Señor.

Por eso él va y él está yendo a los sitios; y su sentir es por el amor que les tiene a los hermanos que él continúa en estos viajes, que desde el principio le ha sido encomendado, y ha sido fiel en toda esa labor.

Así que aprovechen la visita de nuestro hermano Miguel Bermúdez Marín, no tan solo en ese lugar sino en todos los lugares donde él vaya; porque es una bendición grande que Dios les está dando a ustedes, al tener con ustedes al misionero Miguel Bermúdez Marín; por lo cual oramos por él siempre: que Dios lo mantenga sano, lo mantenga fuerte. También a su esposa Ruth, que lo ha estado acompañado también: que Dios la bendiga y le siga dando sabiduría, entendimiento; y a todos los ministros y a todos los hermanos.

Lo que queremos y deseamos es: estar con paciencia esperando las promesas divinas.

“LA LUZ DA EN LA PALABRA Y LA HACE VIVIR”.

Ese es el tema que tenemos para esta ocasión.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

Muchas gracias, misionero Miguel Bermúdez Marín, por la oportunidad que me permites de enviarle estas palabras a ustedes allá, y en todos los lugares que están conectados.

Pasen todos, o continúen pasando un día lleno de las bendiciones de nuestro Padre celestial. Y oremos por la actividad de mañana, para que Dios también derrame Sus bendiciones y nos bendiga, y la Gloria de Dios sea manifestada en medio de Su pueblo, como siempre lo ha hecho.

Porque recuerden: tenemos la Columna de Fuego en medio nuestro, tenemos la Luz que está dando en la Palabra; y usted y yo somos esa Palabra, somos esa buena tierra que va a producir a ciento por uno. Está produciendo a ciento por uno, pero va a producir a ciento por uno en el campo de ese nuevo cuerpo eterno y glorificado: la va a hacer vivir; va a hacer vivir y va a ser una realidad ese cuerpo eterno y glorificado en cada uno de nosotros.

“LA LUZ DA EN LA PALABRA Y LA HACE VIVIR”.

Que Dios les bendiga y Dios les guarde a todos.


1 Génesis 15:13-21; Éxodo 3:8

2 Citas, pág. 168, párr. 1496 / SPN65-1128E “En las alas de una paloma blanca como la nieve”, pág. 30, párr. 225

3 Los Sellos, pág. 89, párr. 139

4 San Juan 5:25

5 Estudio “El Plan original para los hijos de Dios, por hablar la Palabra”, 2022/nov/13-2 (domingo), págs. 6-9 del (f), págs. 230-233 del (T2)

6 Citas, pág. 152, párr. 1353; pág. 155, párr. 1387; pág. 161, párr. 1432

7 Citas, pág. 120, párr. 1068 / Estudio Bíblico #218, 2022/jul/08 (viernes), págs. 16-18 del (f), págs. 216-218 del (T1) / Estudio Bíblico #234, 2022/sep/02 (viernes), págs. 7-9 del (f), págs. 73-75 del (T1) / Estudio Bíblico #269, 2023/ene/01 (domingo), págs. 19-20 del (f), págs. 19-20 del (T1)

8 SPN63-1229M “Hay un Hombre aquí que puede encender la Luz”, pág. 13, párrs. 75-80

9 Los Sellos, pág. 254, párr. 106 / Estudio Bíblico #231, 2022/ago/21 (domingo), pág. 10 del (f), pág. 170 del (T2)

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