La Obra en el Lugar Santísimo – Parte 1

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La Obra en el Lugar Santísimo - Parte 1

Rev. José Benjamín Pérez
Lunes, 23 de enero de 2023
Cayey, Puerto Rico

… Pero con todo y que fue el hermano Branham a Israel, a El Cairo…, y se le fue dicho ahí que no fuera.

Cualquiera podía decir, como el hermano Miguel habló en estos días: “Oye, después que va allá, dice que va a… (mandó a hacer un montón de Biblias) cualquiera diría: ‘Oye, el profeta falló’”; porque cualquiera puede decir: “Si es profeta, pues tiene que… las cosas que haga, pues todas tienen que ser cuando él las diga y como él las diga”.

La responsabilidad de un profeta es hablar la Palabra; la responsabilidad de Dios es cumplirla. Sea en el minuto o sea de aquí a 40 años, él la habla; y si no se cumple por ese mensajero, pues entonces Dios la cumple en el otro.

La responsabilidad del profeta es hablar. Sea la forma en que tenga que ser cumplida, después que él la habla, ya esa responsabilidad queda, mira, en las Manos de Dios, de Aquel que lo mandó a hablar.

La responsabilidad de nosotros, por ejemplo, es hacer la Carpa, esa es la responsabilidad de nosotros. Ahora…, hablando pues en términos que uno entienda, o sea, del común; pues la responsabilidad de Dios… (no es que estamos faltándole el respeto a Dios, sino que es el orden), pues la responsabilidad de Dios: poner Su presencia.

Por eso el hermano Branham cuando hablaba de que [WMB] iba a venir cabalgando sobre un caballo blanco como la nieve y “recorreremos esta senda otra vez” [JBP] todo el mundo se enfocó que era él. [WMB] “Del occidente vendrá un Jinete en un caballo blanco; yo volveré a caminar esa senda”1, y todo el mundo se enfocó en el hermano Branham. Y decían: “Pues él va a regresar otra vez”. Y no estaban dándose cuenta que era el ministerio el que iba a hacer ese recorrido nuevamente, pero en otro hombre.

Y así mismo pasó con el hermano William. Si te fijas, toda la trayectoria de su Mensaje, todo lo que predicó, era para él cumplirlo, ¡todo! Hasta fue a Israel. Ahí sí. Miren, fue hasta allá. Pero él no los podía meter a la Dispensación de la Gracia, que era la dispensación que estaba vigente; tenía que meterlos a la Dispensación del Reino.

Vamos a decir, tenía todo, ahí sí estaba todo: porque era el Ángel de Jehová, el Ángel de Jesús, que estaba ahí en él, que es el que opera los ministerios; por ende, estaba todo ahí ready; pero no estaba la dispensación por la cual o a la cual iban a ser llamados y juntados y sellados, para meterlos a esa dispensación.

¿Falló Dios? No, no falló.

Por causa de eso que hizo Moisés entonces viene ahora (¡que ya Dios lo tenía en Su Plan!), Dios viene ahora y levanta otro instrumento… que sigue siendo el mismo Ángel de Jesús; y ahí es donde, cuando eso se empiece a hablar más claro: “Ahora ‘este’ se va a poner a decir que también es esa Escritura”.

Pero sigue siendo el mismo Ángel de Jesús, el que ha obrado en las edades; el Ángel de Jehová que obró en el Antiguo Testamento por los profetas, y luego se hizo carne; en ellos estuvo esa manifestación del Ángel del Pacto. Y en este tiempo es el mismo Ángel de Jesús que está obrando, es el mismo.

Y para cumplir el cumplimiento pleno de Su Venida, miren cómo dice allí que es: “Al que venciere, le daré la Estrella de la Mañana”2.

Mira dónde se cumple esa Escritura plenamente… Eso lo hablamos ayer un poquito, de a quién le va a dar la Estrella de la Mañana, y es la Segunda Venida: el que esté ahí ministrando, que él dice allí: [WSS] “El ministerio de Su Segunda Venida”, es el que está ministrando allí.

[(WSS) «Es el ministerio del Señor en Su 2da Venida»]3.

Y eso lo unes con – cuando él dice que la Estrella de la Mañana es la Columna de Fuego.

[(WSS) «La Estrella de la Mañana = el Pilar de Fuego»].

¿Dónde fue descendida la Columna de Fuego?, ¿a qué edad, a qué dispensación? Fue ahí; y fue a un pueblo que estaba listo, preparado.

¿Ve? Hubo primero esa preparación antes de entrar al Jordán; que el pueblo, junto con Josué, estaba en este tiempo como estamos ahora: en quietud.

Y aparentemente no se está haciendo nada; pero el trabajo más grande que estamos haciendo es con nosotros mismos. Es un trabajo del Lugar Santísimo, que no se nota; solamente la persona que está ahí es la que sabe qué está pasando ahí. Solamente tú sabes lo que está pasando en tu corazón, porque eres tú con Dios.

Y en el lugar santísimo todo el mundo estaba afuera y no sabía qué estaba haciendo el sumo sacerdote allí dentro; solamente lo sabía el sumo sacerdote y Dios.

Y eso es lo que está pasando ahora: solamente en el Lugar Santísimo sabemos lo que está pasando ahí, aquellos que van a pasar el Jordán en seco ¿ve?

Y esa preparación que está siendo ahora realizada en nosotros, no estuvo siendo hecha antes; aunque fue en parte, potencialmente, en el setenta y pico, hubo algo parecido; o sea que se cumplió allí, potencialmente lo que iba a ocurrir ahora en plenitud. Allí se realizó, si te fijas se realizó, pero no hubo la realidad. ¿Y cuál era la realidad cuando el pueblo estaba preparado, santificado y todo? La transformación.

Ahora es lo real.

No es que allí estaban haciéndolo hipócritamente; porque lo hicieron. ¡Muchos! Los que estaban deseosos que fuera la transformación en el 77. ¿Cuántos sacaron niños hasta de la escuela? Ya se fueron al fanatismo. Por eso ahora no deben de sacar los nenes de la escuela ni nada; seguir los estudios y todo.

Pero vea cómo es que ahora se cumple eso: la realidad de la santificación; y la realidad se va a cumplir plena cuando seamos transformados. O sea que ahora es el cumplimiento pleno.

Ellos estaban quietos allí.

Cualquiera podía decir: “Yo no voy a esperar eso; yo lo espero a mi manera y voy a llegar a mi manera”; y coge un canto [pedazo] de yagua4 que hay por allí (o yo no sé qué había allí para…), fabrica un barco a su manera y se manda al Jordán…

Eso no está en la historia, pero vamos a hacer el…

De seguro, si se mandaba a: “Ah, yo puedo llegar también; si esa es la tierra que está… y estamos a ‘tiro de piedra’5. Se montan en una yola6…; de seguro ni llegaron a la mitad, se tuvieron que haber hundido; porque buscaron la manera de ellos, a su manera.

Y así es ahora. Están tratando de llegar a su manera a la tierra prometida; y esos atajos… no van a llegar. No van a llegar ni de aquí a la esquina.

Se requiere: donde esté el pueblo preparándose para la adopción, la transformación y donde esté la Columna de Fuego. Y la Columna de Fuego donde único está es en el Lugar Santísimo. Ni está en la Gracia ni está en la brecha tampoco, ni está en la séptima edad.

Dentro de la Piedra Angular hay muchos de los que se han quedado entonces en esa séptima edad, y también en ese entrelace. Porque acuérdate que hay un entrelace también, hay una parte ahí que ni son de allá…, ni son de la séptima edad ni son de la Piedra Angular. O sea, se quedaron como a mitad; y ni te dicen que son de un lado ni te dicen que son del otro.

Y es el tiempo en donde ahí el diablo entonces los engaña; y en vez de subir vienen a caer otra vez a la séptima edad, donde es el diablo el que está entonces reinando (vamos a decir). Porque siempre es en la séptima edad donde Dios sale, en donde luego se mete el diablo. Él no puede subir, nunca va a subir, a la Piedra Angular; él se queda abajo.

Por eso es, la Edad de Laodicea (hablándolo como de las edades), ese es el trono de Satanás, dice el hermano Branham7. Y si eso ahí es así, también entonces ocurre en las otras dispensaciones.

—“No, que no hay más mensajeros después del hermano William”.

Así mismo decían cuando Juan. El mismo Jesús decía: “Los profetas hasta Juan profetizaron”8; y después faltaba Jesús, los apóstoles…, faltaban un montón… Y decían: “No”, que no podía haber más de siete mensajeros dispensacionales; y si empiezas a sumar: Pedro… y sigues sumando; cuando vienes a ver se te salen los números de… Dios sabe ya los números y el porqué.

Y otra cosa que… fíjate que cuando la Columna de Fuego descendió allí era para la plenitud venir a la Iglesia: resurrección, transformación de nosotros; pero ya ese tiempo que el hermano Branham ve que la Columna de Fuego desciende… Porque si la Columna de Fuego desciende, que es la que va a cumplir esa Escritura de: [WMB] “Cuando esa persecución venga, no te asustes; hay una Luz que te llevará, que nos raptará”9. ¿Ve? Viene a hacer una labor esa Columna de Fuego; por consiguiente, ahí no había ocurrido la transformación todavía, ni el rapto; pero sí había un ministerio adoptado.

Y (como el extracto que leí) vea cómo la adopción va a comenzar; tiene un orden y una secuencia. De seguro va a haber muchos que ya van a estar siendo preparados antes y van a estar siendo adoptados también; porque tiene que haber una ayuda… ¡con tanta gente!

Entonces Dios va a ir (en esos diitas)… y el que no está listo lo va a ir preparando también. Y vamos a ser personas así, del común, pero con ese poder por dentro, caminando entre medio de la gente… nadie se va a dar cuenta…

Es como cuando uno tiene, dentro de un ejército, espías (vamos a decir); pero son personas que van a estar ayudando a ese ministerio allí; porque se necesita —para una labor como esa— gente adoptada. ¿Ve? Y para eso es que estamos nosotros.

Mira, lo que está haciendo Dios con Su pueblo ahora, es preparando a ese poderoso Ejército para ese evento tan grande que va a venir, de la muchedumbre y todo. Y para darle ese golpe de Estado —nosotros— al reino de las tinieblas.

Cuando tú quitas un reino, le dicen que es un golpe de Estado. Lo mismo que él va a querer hacer al final del Milenio. Pero ¿por qué va a hacer allá un golpe de Estado? Porque se acordó (de seguro) de que así fue como le quitaron el reino. Y le vamos a dar un buen golpe de Estado. Tanto así que le vamos a quitar el reino de las tinieblas, que está ahora gobernando el reino de los gentiles; será quitado. Le vamos a dar un golpe de Estado a ellos.

¿Pero cómo va a ser? Con hijos de Dios adoptados. Tiene que ser un poderoso Ejército. No puede ser que Dios tenga que enviar ángeles… No. Son seres humanos en los que Dios obra.

Uno está pensando que es que vienen – viene Dios y viene a hacer algo con ángeles y todo. No. Dios siempre obra por seres humanos, velos de carne; o sea, serán pequeños ungidos. Y decimos “pequeños”, porque sabemos que hay uno grande, que es el Señor; pero no por minimizar; pero son ¡ungidos de Dios!, ungidos con la Palabra; esa es la que nos unge a nosotros.

Por eso es tan importante todo esto que se está dando: eso es lo que nos va transformando a nosotros por dentro. Porque si fue alrededor de la Palabra que Abraham y Sara obtuvieron ese cuerpo rejuvenecido: por eliminación tiene que ser así aquí, y tiene que ser igual: tiene que ser alrededor de algo que es hablado. Si no es hablado, no se puede materializar eso entonces en nuestros corazones, en nuestras vidas.

Cuando el Arcángel Gabriel se apareció allí y le dijo a María que el Hijo que nacería estaría en el Trono de David10, miren, habló la Palabra; y todavía eso no se ha cumplido, pero fue hablado.

Ahora, eso mismo que fue hablado allí —por ese Arcángel que no estaba encarnado—, viene ahora y Dios lo habla por boca humana; y eso se va a cumplir pronto. O sea, lo que él habló allá, ahora viene Él y lo recalca otra vez; y viene y cumple esa parte de: [WMB] “Anunció la Segunda Venida del Señor también”11. Y se fue.

Ahora, ¿qué pasará con esa Palabra que no se vio cumplida cuando él estaba? ¿Dónde está entonces ese Hijo prometido?

—“No, que él… se cumplió en él”.

Pero si es paralelo en todo, tú tienes que buscar allá un Arcángel y tienes que buscar un hijo. Si no, entonces hay algo que entonces no cuadra, y no sería paralelo en todo.

Tiene que haber nacido un hijo por medio de esa Palabra, para que cumpla esa promesa; y ese es el Vencedor. Ese es al que le da Dios la Estrella de la Mañana; ese es al que le da el cumplimiento de Su Segunda Venida.

¡Y así Dios lo tuvo en Su Plan! Y Sus Palabras no pueden fallar; le guste o no le guste a las personas. Es Su Programa.

Y ya de ahí en adelante, ahí es que se cumple esa Escritura de Salmos: “Honrad al Hijo, para que no se enoje, y venga de pronto Su ira”12. No pudo haber sido en la Primera Venida, porque vino como Cordero; y no se refería a ese Hijo (¿ve?) en Su Primera Venida. Se refiere al Hijo prometido… Ahí cuando en Apocalipsis 12 se habla del Hijo que le nace a la mujer, que es la Iglesia, ese Hijo es el que viene como León. ¡Ahí sí hay ira!

Tú no vas a ver ira en un Cordero, pero sí en un León.

Y ahora no van a honrar al Hijo, los gentiles; y en vez de entonces Dios tener todo ese tiempo de misericordia…

Como pasó allá: el pueblo hebreo lo rechazó; pero no vino la ira allí, vino como Cordero para redimir. Pero ahora, si no honran al Hijo: ahora no van a pasar otra vez todo ese tiempo, sino que ahora es la ira de Dios derramada sobre el reino de los gentiles.

Lo mismo que hizo el pueblo hebreo: que lo rechazó, aquí lo rechazan los gentiles; pero en vez de recibir misericordia reciben entonces el juicio.

Ahí sí que se cumplen esas palabras de que: “Una blasfemia contra el Hijo del Hombre en ese tiempo era perdonado; pero en aquel Día no será perdonada”13.

Ese mismo que dijo: “Yo estoy…”, como dice Isaías:

Isaías 52:6

6 … porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente.

¡Claro que lo vemos presente! Él es el que está obrando todo. Y luego, después, en cada uno de nosotros en toda Su plenitud.

Por eso es que él decía en este…: [WSS] “¿Que seremos… tendremos ese poder? ¡Claro que sí! Todos tendrán ese poder”14. Pues si Él se va a derramar… ¿No se derramó en lenguas de fuego, columnas de fuego, allí el Día de Pentecostés?15 Así se va a derramar en todos nosotros, en cada uno de nosotros. ¡Y ahí sí que es un poderoso Ejército del León de la tribu de Judá!

Eso será algo glorioso lo que Dios hará en esos días. Y luego de 30 a 40 días, ya con los que vienen, que es un refuerzo [risas], ya ese refuerzo cuando venga, ya ahí sí que el mundo va a saber el poder de Dios manifestado en hijos de Dios, encabezado por el ministerio que ya Dios tiene ahí en ese tiempo.

En eso hay algo bien tremendo ahí. Porque miren, la bendición que nos ha tocado a nosotros, todavía no sabemos ni un poquito de lo grande que usted y yo somos en el Programa Divino. Que Él se ha placido en personas como nosotros, que no somos ni dignos…; pero Él nos ha hecho dignos, y a Él le plació morar en nuestros corazones.

¡Ya lo está haciendo!, porque Él es Palabra. Si no fuera así, Él fuera celoso y dijera: “No, esto no se los voy a hablar a ellos”.

¿Por qué muchos no lo reciben? Digo “muchos” porque hay muchos. Nosotros lo recibimos, y muchos también lo reciben. Pero ¿por qué algunos no lo reciben? Porque no son dignos de recibir a Dios; porque Dios es Palabra.

Y tú puedes decir:

—“No, ¡cómo va a ser? Yo tengo a Dios en mi corazón”.
—¿Y por qué lo rechazas?

¿Ve la manera de rechazar también a Dios? Dios es Palabra, y si no recibes esa Palabra…

Es más, algunos han dicho que ya todo eso (del conocimiento) “que eso me envenena” o “eso me contamina”, algo así. ¡Imagínate! Estarle diciendo al Dios Creador de los Cielos y de la Tierra “un envenenador”. Son faltos de entendimiento: hablarle a Dios así.

Y esas cosas hacen que el Hijo se enoje, por ese tipo de cosas. Por eso en algún momento ya va a llegar la parte en donde la Palabra se va a hablar y las cosas van a estar ocurriendo; porque hay veces que uno dice por ahí: “¡Mira!, basta ya”. Pero ya va a llegar un momento en donde: ¡Basta ya! Y ahí es que van a ver Quién es el que está en medio del pueblo.


1 Citas, pág. 166, párr. 1485

2 Apocalipsis 2:26-28

3 Citas, pág. 13, párr. 98

4 [yagua: tejido fibroso que envuelve la parte superior y más tierna del tronco de la palma real; se desprende naturalmente durante las lunaciones y se utiliza para construir los techos y las paredes de las viviendas rústicas locales, o para tejer cestos, sombreros y cuerdas].

5 [a tiro de piedra: estar muy cerca de algo].

6 [yola: embarcación deportiva de vela y remo, muy alargada y estrecha, ligera]

7 SPN60-1210 “Edad de la Iglesia de Filadelfia”, pág. 25, párr. 154; pág. 32, párrs. 198-199

8 San Mateo 11:13; San Lucas 16:16

9 Citas, pág. 119, párr. 1054

10 San Lucas 1:31-33

11 Citas, pág. 33, párr. 282

12 Salmos 2:12

13 San Mateo 12:31-32, San Lucas 12:10

14 RM 2009-03-21-2 “Palabras de saludo a los pastores”: [WSS] Algunos se preguntan: “¿Y todos tendrán el mismo poder?”. Claro que sí. “¿Cada cual podrá hacer maravillas?”. Claro que sí. Cuando tengamos el cuerpo nuevo todos vamos a ser iguales. Y por cuanto vamos a ser iguales a Cristo tendremos el mismo poder; aunque estaremos bajo el liderazgo del Espíritu Santo a través del mensajero del Día Postrero; y los que regresen también van a estar bajo el liderazgo del mensajero del Día Postrero, en el cual estará el Espíritu Santo obrando, manifestándose en el Día Postrero.

15 Hechos 2:1-3

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