La Obra en el Lugar Santísimo – Parte 2

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La Obra en el Lugar Santísimo - Parte 2

Rev. José Benjamín Pérez
Lunes, 23 de enero de 2023
Cayey, Puerto Rico

(Segundo saludo)

Por eso es que a Juan, el hermano Branham dice que (en el libro de Los Sellos) se le dijo: [WMB] “Juan, deja pasar eso; no lo escribas, porque tropezaran con eso”1.

Y si “tropezarán con eso” (tú ves la palabra “tropiezo”) es porque tiene que ser por medio de un velo de carne. Y también cuando se habla de “imitación”, también es porque hay velo de carne envuelto.

Si iban a tropezar con eso que Juan iba a escribir allí, pues era porque el cumplimiento de lo que Dios iba a estar mostrando y cumpliendo en medio de la Iglesia-Novia era a través de un velo de carne, que en la mente humana era imposible que se estuviera cumpliendo eso tan grande.

Lo que iba a darle la Fe de Rapto, la Fe de Transformación a los escogidos, que podían estar viendo en ese tiempo final ese Propiciatorio (que es donde único hay misericordia)… Y conociendo que ese Ángel que está allá con las oraciones de los santos2… Pero fíjate a dónde… (porque el Trono que está en el Cielo es de juicio). Esas oraciones son añadidas, pero vienen a ser colocadas en el Propiciatorio provisto por Dios; o sea, un nuevo Propiciatorio.

Ahora, todo eso, como es lo que estaba en el Lugar Santísimo del Templo espiritual, viene a ser ahora una realidad en medio de la raza humana; como fue una realidad el Templo de Misericordia en Jesús.

Vea cómo el Trono de Misericordia entonces viene a estar en ese Trono que antes era misericordia y ahora es Trono de Juicio, pero que la misericordia entonces viene a estar en ese Trono humano en este tiempo final.

Y en ese Trono humano también es que está el juicio divino.

O sea que está el juicio y está la misericordia. Misericordia para los escogidos (porque tiene que haber misericordia, porque estamos en estos cuerpos). Y está el juicio divino, porque ya entonces Dios no ve a la humanidad a través del Trono de Misericordia, sino cuando ve a la humanidad la ve a través del Trono de Juicio; y por consiguiente, el Trono de Juicio entonces imparte juicio.

“Pero pérate, todavía están los escogidos allí, están Mis hijos allí”. Entonces Dios guarda a Sus hijos, los ve a través de esos ministerios, los protege; les da entonces… en ese tiempo de noche, cuando se estaban comiendo ese cordero rápido, porque la muerte estaba por aparecer, y tenían que comérselo rápido; el ángel de la muerte estaba por aparecer; o sea, los juicios divinos, la gran tribulación.

Y por consiguiente había que estar comiéndose eso; lo cual en este tiempo es la Palabra, la revelación, la Fe de Rapto, comiéndonoslo rápido para que los juicios divinos de la gran tribulación no nos toquen, y Dios nos saque de aquí y seamos llevados a la Cena de las Bodas del Cordero.

Por eso la bendición tan grande que un escogido de Dios está recibiendo y va a recibir, es algo que no hay palabras para agradecer a nuestro Padre celestial la misericordia que ha tenido con nosotros; de que Dios lo volvió a enviar a él, para que así Dios, a través de ese ministerio que él dejó… porque él dice en un mensaje que: [WSS] “Dejó los ministerios de Moisés y Elías, y por eso no se va a denominacionalizar”3.

Y le damos gracias a Dios por William Soto Santiago. Dios permitió que ese poderoso Arcángel regresara e hiciera la Obra correspondiente a esos días que Dios le permitió estar acá; que fue una Obra muy pero que muy grande.

Aparentemente fue el tiempo de quietud más grande que tuvo ese poderoso Arcángel, ese mensajero; pero fue la Obra mayor, fue la Obra más grande que hizo en la Tierra ese poderoso mensajero. Fue en ese tiempo que pidió más tiempo y regresó en medio de nosotros4: esa fue la Obra más grande que Él hizo. Porque – ya vamos a ver el por qué esa Obra fue la mayor que Él hizo.

En el lugar santísimo no se veía movimiento, no se veía nada cuando entraba el sumo sacerdote allí; lo cual era una labor para ese año próximo: dependía toda esa labor para la reconciliación del pueblo. Pero fíjate, nadie sabía lo que estaba ocurriendo allí dentro; era un silencio total.

Y en ese silencio era que Dios estaba haciendo y llevando a cabo una Obra. La Obra más grande que Dios estaba realizando en ese momento era la obra que estaba haciendo el sumo sacerdote en el templo, allí en el tabernáculo de Moisés y también el templo de Salomón.

Esa obra que estaba realizando el sumo sacerdote en ese momento era la mayor en ese tiempo de silencio; en donde el pueblo —aparentemente estaba solo— se quedaba a la expectativa de lo que estaba ocurriendo allí.

Ahora es una Obra grande la que Dios está haciendo en el Lugar Santísimo del Templo espiritual del Señor (que es Su Iglesia) en este tiempo final; y es la Obra de la que va a depender la adopción de Sus hijos, la adopción de los escogidos de Dios; y es la Obra más importante que Dios está realizando en este tiempo final en medio de Su Iglesia.

Muchos no sabrán lo que está ocurriendo en ese Templo espiritual, Su Iglesia; aun estando presentes, no sabrán. Porque es el velo el que los ciega. Y como no pueden ver a través del velo, pues no pueden saber lo que está pasando en el Lugar Santísimo.

En el Lugar Santísimo, solamente los que son del Lugar Santísimo van a entender, van a comprender —y están viendo— lo que está pasando ahí; ¡porque pasaron el velo! Y al pasar el velo ya uno puede ver lo que está ocurriendo ahí.

Siempre el velo es el instrumento que Dios está usando en cada edad y en cada dispensación.

Pasar el velo, traspasar el velo, es ver esa manifestación de Dios, creerla, recibirla; y ya automáticamente entra a formar parte de esa labor que está realizando ese velo de carne en el Lugar Santísimo.

Todo eso es visto en Apocalipsis 8 y Apocalipsis 15, donde se ve el Templo abierto, y se ve todo lo que hay allí; pero todo eso solamente lo pueden ver los escogidos de Dios.

Cuando el velo se rasgó de arriba abajo allá5, se pudo ver adentro y se pudo ver el Propiciatorio; y se pudo ver Quién era el que estaba allí, de ese momento en adelante, para cumplir el propósito por el cual ese Propiciatorio vino: que fue Jesús. Y los creyentes en Él, en Su Primera Venida, pudieron ver ese Propiciatorio, pudieron ver lo que estaba detrás del velo, porque fue rasgado y fue abierto.

Y ahora, en Su Segunda Venida, al ese velo ser rasgado, abierto (“el velo del Templo se abrió”, dice allí Apocalipsis 15), pueden ver y mirar quién es y en dónde está ese nuevo Propiciatorio; y pueden creer en él, y así pueden prepararse para su adopción.

Sin este tiempo, el conocimiento de dónde está la misericordia de Dios, y dónde está la Fe de Rapto, y dónde están las promesas… y toda la labor que se está llevando a cabo y toda la labor que Dios estaría realizando en este tiempo en el cual estamos viviendo; sin conocer eso, pues a la persona le corresponde entonces pasar por la gran tribulación.

Lo mismo que él nos dijo: que si él no regresaba y pedía más tiempo, nosotros tendríamos que pasar por la gran tribulación.

Y uno dice: “¡Pero si él se fue otra vez!”. Pues nos estaba diciendo la labor tan grande que él vino a hacer en esos días cuando Dios le permitió regresar; porque con esa labor era que dependía la adopción y la transformación de nosotros.

Él dejó —en esos días que estuvo aquí con nosotros— ya preparado el camino para aquel que iba a continuar esa labor, el Programa Divino correspondiente para darles la Fe de Rapto. Por eso él decía: [WSS] “Si yo no regresaba, ustedes tenían que pasar por la gran tribulación”6.

Vean la labor tan importante que él hizo cuando él regresó; porque hubo algo que ocurrió para que así el Programa Divino siguiera hacia adelante; y ese Cetro, ese Título de Propiedad, dejarlo aquí en la Tierra, para que por medio de aquel a quien le fue entregado ese Título de Propiedad, fuera realizada la Obra en el Lugar Santísimo del Templo espiritual del Señor, que es Su Iglesia.

Sin él regresar entonces había que pasar por los juicios divinos.

¡Pero gracias a Dios que nuestro hermano William Soto Santiago pidió más tiempo y regresó!, porque así usted y yo podemos estar aquí gozándonos de las bendiciones mientras estamos en estos cuerpos terrenales preparándonos para nuestra adopción, nuestra transformación.

Es la Obra del Lugar Santísimo la cual Dios está realizando en este tiempo final, para que así obtengamos todas las bendiciones contenidas en la Obra del Lugar Santísimo; y esa Obra solamente la está viendo aquel que va a obtener los beneficios del Lugar Santísimo.

Y es la Columna de Fuego, la Shekinah, es la presencia de Dios que estará muy pronto en toda Su plenitud en todos los hijos de Dios.

Así como fueron repartidas lenguas de fuego allí el Día de Pentecostés, es de Él y parte de Él que vamos a recibir también, pero no en primicias sino en toda Su plenitud. Ya no serán pequeños rayos de Luz, sino que es la Luz total, la Luz completa, el Sol de Justicia; toda la esencia de Dios en nosotros.

Las bendiciones que Dios tiene para nosotros es algo tan grande y tan glorioso que no podemos decir otra cosa sino:

¡Gracias, Señor!, que escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y nos las has revelado a nosotros; porque así te agradó, Padre.

Así te agradó: que fuera yo un predestinado, un hijo Tuyo, escogido desde antes de la fundación del mundo, para pronto ser a imagen (que ya somos) y semejanza (o sea, todo en un solo cuerpo).

La imagen la tenemos, falta la semejanza. A imagen y semejanza del Dios Creador de los Cielos y de la Tierra, pronto seremos.

Así que Dios nos ha bendecido grandemente y nos seguirá bendiciendo hasta cumplir en nosotros Sus promesas.

“LA OBRA EN EL LUGAR SANTÍSIMO”.

Es el tema que colocamos en esta plática de por la mañana, y ahora… ¡aquí estoy con el botón apretado! Iba a darle unas palabritas ahí a nuestro hermano Miguel y a nuestra hermana Ruth, por aquí, que estaba platicando con ella que le dijera al hermano Miguel también, ahí que está con él, de lo que hablamos esta mañana; pero apreté el botón para grabarle lo que iba a escribir, porque iba a escribir demasiado; entonces pues preferí apretar el botoncito para… aquí del celular, para grabarle mejor lo que iba a escribir.

Y todo lo que hemos hablado, pues son bendiciones que Dios tiene para Sus hijos, para nosotros; y le damos gracias a Dios por eso.

Que Dios te bendiga, hermano Miguel, grandemente; que Dios te bendiga, Ruth, también grandemente; y a todos los ministros y a todos los hermanos, grandemente, que Dios los bendiga.

Y que sigan agarrados de la Palabra, del Mensaje, en esta preparación que está Dios haciendo en medio de Su pueblo; lo cual es: dándonos la Fe de Rapto, Su Palabra; o sea, darnos de Él, porque Dios es Palabra.

Y como nosotros somos Palabra también, pues la Palabra y la Palabra se están uniendo: el Cielo y la Tierra se están besando7, Dios y Sus hijos se están juntando.

Bueno, que Dios les bendiga, Dios les guarde.

Dios te bendiga, Ruth, y Dios te bendiga, hermano Miguel.


1 Los Sellos, pág. 117, párr. 79

2 Apocalipsis 8:3-4

3 1978-06-11 “La Venida de la Piedra Angular”, pág. 32: [WSS] Lo único que puede evitar que se denomine esta Edad de la Piedra Angular es que ese ministerio doble, ese ministerio de esos Ángeles, permanezca en esa edad; porque si se va, entonces vienen los demás ministros, y el diablo los puede engañar diciéndoles: “No, tal cosa significa tal cosa, tal cosa significa tal cosa”; y ahí es que entonces…, usted sabe, entonces ahí es que le añaden y le quitan

4 Compilación de mensajes “Por amor a los escogidos”, 2017-09-03, págs. 10-11

5 Mt. 27:51; Mr. 15:38; Lc. 23:45

6 Compilación de mensajes “Por amor a los escogidos”, 2017-09-03, págs. 10-11

7 SPN64-0823E “Preguntas y respuestas, Parte 2”, pág. 929, párr. 108: [WMB] Cuando el hombre fue hecho a la imagen de Dios…Y luego Dios descendió en la imagen de hombre para redimir al hombre; eso unió al hombre y a Dios. Cielos y tierra se abrazaron y se besaron el uno al otro; Dios y el hombre se abrazaron el uno al otro como la relación entre Padre e hijo cuando el Logos llegó a ser carne y habitó entre nosotros.

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