La promesa de la resurrección y transformación siendo cumplida por la Palabra hablada

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La promesa de la resurrección y transformación siendo cumplida por la Palabra hablada

Rev. José Benjamín Pérez
Lunes, 14 de noviembre de 2022
Cayey, Puerto Rico

(Segundo saludo)

Un saludo a todos los hermanos en esta noche de hoy lunes, 14 de noviembre de este año 2022.

Estuve escudriñando y estudiando todo lo que hemos estado hablando en estos días, y el saludo de hoy también; lo cual hemos visto cómo en cada tiempo Dios ha cumplido Su Programa Divino por medio del mensajero que Dios ha enviado en cada edad y en cada dispensación.

Y los escogidos de esa edad y de esa dispensación tienen que escuchar, y tienen que recibir, a ese por el cual Dios ha enviado a hablar esas promesas, para que sean materializadas en los hijos de Dios en cada edad y en cada dispensación que Dios ha enviado a ese profeta mensajero, para que así obtengan ellos —en esa edad o esa dispensación—, reciban las promesas y se cumplan las promesas en ellos.

Para cada dispensación y para cada edad, Dios tiene un Programa; y todos ellos han estado viniendo a este planeta Tierra, y han recibido —los que son predestinados para recibir a ese mensajero—, han recibido al mensajero y han obtenido las bendiciones que Dios tiene para ellos en cada edad y en cada dispensación.

No puede una persona obtener las promesas que Dios ha hecho en el tiempo en que le ha tocado vivir, si no recibe y no escucha a aquel al cual Dios ha enviado para que sea hablada esa promesa, esa Palabra, y así los escogidos de ese tiempo recibirla y creerla.

Si tú no crees la boca por la cual se van a estar hablando las promesas divinas que van a ser cumplidas en uno como individuo: no se puede materializar esa promesa en tu vida. Porque es como si Adán, antes de obtener ese cuerpo físico, no quería o no quiso escuchar la Voz de Dios: ¡no hubiese venido a vida! Si lo ponemos en el caso de…, se quedaba como polvo, no venía a vida.

Y así, toda persona que no escuche la Voz que traerá ese cambio de cuerpo, se quedará como el polvo de la tierra; y por eso entonces tendrá que morir: “Del polvo fuiste creado, pues al polvo regresarás”1.

No puedes obtener ese cambio de ese nuevo cuerpo, con ese polvo que fuiste formado (aunque vino por una línea de Eva, por el sexo, como fue en el principio con Eva y Adán), así de esa manera que fuiste traído a existencia; pero fue del mismo polvo de la tierra que fuiste creado.

O sea que, aunque los elementos los usó el papá y la mamá, pero se usaron los mismos… (¿átomos es?), los mismos elementos, para crear ese cuerpo.

Por eso se dice: “Del polvo fuiste tomado, y al polvo volverás”, cada vez que una persona muere. O sea que la persona, al no creer y escuchar a ese que estará hablando por el soplo de vida, por esa Palabra hablada, esa vida de ese cuerpo eterno nuevo glorificado: automáticamente regresará otra vez de donde vino: al polvo de la tierra.

Lo que ha estado ocurriendo de edad en edad, de dispensación en dispensación; porque ellos no escucharon a ese que hablaría en ese tiempo la promesa de un cuerpo eterno; por eso no se cumplió en ellos; y tuvieron (¿qué?) que volver otra vez al polvo: “Del polvo fuiste tomado, al polvo volverás”. No escucharon la Voz.

Ahora, esos sí van a escuchar la Voz de la Resurrección; porque también es por esa Voz que van a resucitar. No puede ser de otra manera. Tiene que ser la manera en que llamó Jesús a Lázaro (¿ve?):

—“¡Lázaro, ven fuera!”2.

Llamó a vida. ¿Cómo? Por la Palabra hablada. Al ser hablada, se materializa esa Palabra de creación otra vez volviendo a un hombre con el Título de Propiedad, teniendo control de la naturaleza, control de la Creación, control de la vida eterna, de un ser humano con un cuerpo eterno.

Dios sopló en Jesús, en Su Primera Venida, aliento de vida para crear un cuerpo teofánico:

San Juan 14

2 … voy, pues, a preparar lugar para vosotros.

3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

¿Ve? Creó ese cuerpo teofánico en la sexta dimensión.

Así como Él lo creó en la sexta dimensión por un soplo de vida, así también en Su Segunda Venida, entonces, por ese soplo de vida también, crea —por Palabra hablada también— un cuerpo eterno y glorificado.

No podía ser de otra manera; de escuchar solamente un Mensaje siendo hablado, que aunque tiene todo, las Vitaminas y todo ahí, pero esas Vitaminas hay que sabérselas dar a ese que va a recibir esa sanidad.

Tú no le puedes dar una vitamina a un niño, ponérsela al frente…; y estás consciente de que eso lo va a sanar; pero si no tienes la forma de dársela, ya sea por inyección, o ya sea por boca…, puede ser que él tome menos cantidad, tome más cantidad; y lo que le va a hacer es daño. La misma medicina que es para sanarlo puede hacer que lo enferme más, o que le cause otro problema más.

Tiene que haber una forma, y alguien, de coger esas Vitaminas, esas Medicinas, ese Mensaje de Piedra Angular, de Dispensación del Reino que nos trajo ese poderoso Arcángel Gabriel, para entonces colocar bien —por la boca que tiene que ser hablada— el cumplimiento ya final y pleno de la Segunda Venida, que es con Sus Ángeles, al fin del tiempo, en el cumplimiento de la Visión de la Carpa, donde será hablado ya esa restauración total del ser humano, para obtener ese cuerpo eterno y glorificado por ese soplo de vida, por esa Palabra hablada.

Porque Él lo sopló y Él dijo:

San Juan 20

22 … Recibid el Espíritu Santo.

¿Ve? No tan solo Él sopló: Él habló.

Ellos esperaron unos diitas la promesa, y creyeron en eso que Él habló; no era tan solamente escucharlo.

O sea que no es escuchar nada más; sino es: escuchar, creer y esperar con paciencia que eso se cumpla.

Por eso es que ahora en este tiempo tenemos que recibir, tenemos que escuchar, todo ese soplo de vida que está siendo impartido en cada uno de nosotros; para que cuando llegue el momento de la transformación (que esos que van a ser resucitados también reciban ese soplo de vida, esa Palabra hablada, y traer a vida a ellos, a resurrección, traerlos a existencia nuevamente), al verlos (ya teniendo esos vientos frescos de tierra prometida): recibir entonces, por esa Palabra hablada, el nuevo cuerpo.

Todo volviendo al Edén, todo volviendo al principio. El ser humano nuevamente con el Título de Propiedad en la mano; con el Título de Propiedad para crear cielos, crear mundos. Y uno de los mundos que va a crear es el cuerpo eterno: un mundo eterno, un cuerpo eterno; un Milenio eterno, una eternidad; para reinar entonces en ese glorioso Reino Milenial del Señor; lo cual está pronto por establecerse. Y todo va a ser por Palabra hablada.

Se establece resurrección, se establece transformación, se establece tribulación y se establece el Milenio; todo por Palabra hablada a través de un velo de carne.

Lo mismo que Él ha hecho siempre en todas las edades y en todas las dispensaciones: ha usado un velo de carne para cumplir el Programa Divino; porque somos los embajadores de Dios aquí en la Tierra, los representantes de Dios, la boca de Dios. Siempre un hombre.

Esa es la promesa que Dios tiene para nosotros en este tiempo, la cual atesoramos.

Y vemos con ojos proféticos; porque es un pueblo con percepción profética el que vería, entendería y escucharía la Voz de Transformación.

O sea, sería que los que están en la sexta dimensión, representados ahí en Lázaro… él escuchó la Voz de la Resurrección: lo que escucharán los de la sexta dimensión. Y los que están vivos ahora, escucharán la Voz de la Transformación.

O sea, sería la Voz del Señor en este tiempo final para producir esas promesas, tanto a los que han partido como a los que están vivos. Y a los 144.000 sellarlos para que también reciban la promesa del Espíritu de Dios nuevamente en medio de ellos.

Todo siendo establecido por la Palabra hablada. La Palabra hablada por boca de un ser humano, de un hombre ungido con el Espíritu de Dios en este tiempo final, para cumplir las profecías correspondientes a la Visión de la Carpa.

Hoy es lunes, 14 de noviembre; y quise grabar estas palabras de… como preámbulo a todo lo que estamos hablando en estos días. Y cada vez vemos cómo Dios nos va, cada vez, dando más y más, mientras se va acercando el momento de Él cumplir todo lo que falta por cumplir en este tiempo final.

“LA PROMESA DE LA RESURRECCIÓN Y TRANSFORMACIÓN SIENDO CUMPLIDA POR LA PALABRA HABLADA”.

O sea, sería la Voz de la Resurrección y la Voz de la Transformación para el cumplimiento de esa promesa. Ese sería el tema de esta pequeña plática que grabé así en estos momentos, en esta tarde de hoy lunes, 14 de noviembre de este año 2022.

Estemos preparados, porque de un momento a otro algo grande estará ocurriendo en medio de la Iglesia; lo cual ya está comenzando en la esfera espiritual. Porque lo más grande que Dios está haciendo es el abrir la Palabra, el abrir el Séptimo Sello, el abrir el misterio de la Segunda Venida del Señor.

Como fue en el tiempo del hermano Branham: que lo más grande que él trajo, mientras estuvo ese ministerio en la Tierra precursando la Segunda Venida del Señor, fue el abrir los seis Sellos, primeros seis Sellos.

Y lo más grande de la Tercera Etapa, en el cumplimiento de la Visión de la Carpa, es abrir el Séptimo Sello, abrir el misterio de la Segunda Venida del Señor con Sus Ángeles. Y los Ángeles, sabemos que son los ministerios de Moisés y Elías.

Estemos preparados, porque de un momento a otro estaremos entrando en una etapa en donde la presencia de Dios estará siendo vista con todo lo que le fue mostrado al reverendo William Branham en esa Visión de La Gran Carpa Catedral.

Ya para ese momento no hay oportunidad para prepararse.

El tiempo de preparación, para escuchar la Voz de la Transformación, es ahora. Voz de Resurrección y Voz de Transformación para los escogidos de Dios de este tiempo final, de la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, lo cual estamos ya viviendo en este tiempo final en el cual estamos viviendo.

¡Hoy es el Día de escuchar la Voz de la Resurrección y de escuchar la Voz de la Transformación!

Que Dios les bendiga, que Dios les guarde a todos.


1 Génesis 3:19, Eclesiastés 12:7

2 San Juan 11:43

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