La puerta a la eternidad

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La puerta a la eternidad

Rev. José Benjamín Pérez
Martes, 24 de enero de 2023
Cayey, Puerto Rico

“No necesitaba…”, dice él ahí, que no necesitaba que le abrieran para que entrara ni que le abrieran para que saliera.

Y si te fijas, nosotros ahora estamos limitados en este cuerpo para poder entrar a esas dimensiones y poder ver lo que hay en esas dimensiones; y necesitamos que alguien nos abra la Puerta (y la puerta siempre es el velo) para poder entrar a esas dimensiones, y poder obtener el conocimiento y la bendición de ver lo que hay en esas dimensiones.

¿Y quién es el que nos abre la Puerta? La fe, la mano de la fe, que es la revelación; o sea, la fe basada en la revelación. Ahí, con eso, nos ayuda a abrir la Puerta y poder pasar detrás de ese velo, detrás de la Puerta, para poder acceder a esas dimensiones, y así obtener el conocimiento de lo que hay en esas dimensiones.

Pero ya con el cuerpo eterno y glorificado, como ya estamos dentro, pues automáticamente no necesitamos…; ya pasamos el velo; o sea, ya pasamos al sitio donde nos va a dar Dios ese cuerpo eterno y glorificado, que es en el Lugar Santísimo, que es la Dispensación del Reino.

Porque la Dispensación de la Gracia nos da el cuerpo teofánico; y es en la Dispensación del Reino la que nos da el cuerpo glorificado. No puede ser en la Dispensación de la Gracia que nos dé el cuerpo eterno y glorificado, tiene que ser en la Dispensación del Reino.

Y es en la Dispensación del Reino donde obtenemos —primero— el conocimiento de poder tener esa mano, esa poderosa mano de la fe, que es la que nos abre. Pasamos el velo, vemos lo que Dios está haciendo. Dios nos da la Fe de Rapto (que son los ministerios de Moisés y Elías, los ministerios del Hijo del Hombre con Sus Ángeles) y todo el conocimiento de lo que hay en el Lugar Santísimo.

Y ya entonces, cuando obtenemos el cuerpo eterno y glorificado, ya no tenemos que estar esperando que alguien nos abra la Puerta, o sea, que nos dé la revelación para entrar; sino que ya podemos entrar y salir en esas dimensiones para poder así hacer la Obra correspondiente a ese tiempo en el cual estemos viviendo en ese cuerpo glorificado.

La limitación de ahora es… estamos limitados en cuanto a obrar en otras dimensiones. Porque hay una puerta donde entrar; y como siempre se entra es por la puerta, pues hay que entrar para obrar en ese lugar, en el lugar donde va uno.

Uno va al supermercado y tiene que ir a comprar la compra, pues tiene que entrar por la puerta para ir a comprar. Va a ir a pagar la luz, pues tiene que entrar por la puerta para hacer… ¿Ve? Siempre uno entra a un lugar para hacer algo por lo cual uno entra. Entra al hogar para compartir con la familia y todo, y descansar – comer, descansar, y luego sale por la puerta para ir a trabajar.

Siempre es a través de una puerta que uno hace la labor.

Y estando en estos cuerpos, obligatoriamente, para poder hacer la labor que corresponde a nuestro tiempo… Y la labor que Dios tiene dentro de la Puerta es: darnos la Fe de Rapto; por ende, hay que entrar por esa Puerta. Pero necesitamos la ayuda de Dios, que es la mano de la fe, la revelación, para poder abrir y entrar por esa Puerta.

Y luego, ya obteniendo ya el cuerpo eterno y glorificado, no necesitamos nada de eso; porque ya tenemos ese mecanismo en nosotros, en los cuerpos eternos y glorificados; que ya no necesitamos que dependamos de que alguien nos abra la Puerta, sino que la Puerta ya automáticamente viene a ser uno mismo.

La Puerta viene a ser el escogido. Porque si Él dice: “Yo soy la Puerta”1, y Él es la Palabra; al uno ser la Palabra también, automáticamente se convierte uno también en la Puerta.

Y fíjate que para vida eterna, si uno va a pedir por los familiares, miren dónde se cumple también eso de la Puerta en favor de los familiares: porque entonces van a entrar a través de uno. ¡Mira qué tremendo! (Eso acaba de venirme ahora).

O sea que es a través de uno como individuo que los escogidos de Dios tienen ese poder de que sus familiares entren a vida eterna por la Puerta.

¡Qué cosa…! O sea, viene a ser uno la Puerta para sus familiares, para que a través de uno entren a vida eterna.

Eso es algo tremendo y glorioso, el que Dios…, cómo Él se distribuye entre todos Sus hijos. O sea, es Palabra la que es cumplida en nosotros, porque somos parte de ese Verbo; entonces vienen a ser escogidos-Puerta, pues llegamos a ser Puerta para los familiares. ¡Qué tremendo!

O sea, como así nosotros, al obtener el cuerpo eterno y glorificado no necesitamos que alguien nos abra; porque como somos – ya seríamos esos velos de carne, venimos a ser puertas para —a través de nosotros— entrar los familiares; y así, ahí es que se puede – se ve dónde uno puede impartir vida eterna.

Porque como todo tiene que entrar a través de una puerta; tiene que ser a través de la Puerta, que es, en ese núcleo de familia: el escogido. Cada escogido es la Puerta de su familia, de su descendencia.

Hoy, martes 24 de enero de este año 2023; en esta plática de lo que es la puerta.


1 San Juan 10:9

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