La Tercera Etapa: El hablar la Palabra

La Tercera Etapa: El hablar la Palabra

Rev. José Benjamín Pérez
Jueves, 16 de junio de 2022
Cayey, Puerto Rico

Un saludo muy especial al misionero Miguel Bermúdez Marín: Que Dios lo bendiga grandemente.

Y recuerdo un día como hoy, cuando nuestro hermano William Soto Santiago (profeta mensajero dispensacional que Dios ha enviado en este tiempo, en medio de los latinoamericanos y caribeños, el cual cumple la Venida del Señor, la Segunda Venida del Señor), en una ocasión le dijo: [WSS] “Miguel, ora por Benjie; úngelo; para que quede a cargo acá de la congregación en Puerto Rico”1, y así la congregación no quedaría sin pastor (por los viajes que siempre se estaban realizando), dejar una persona acá en Puerto Rico, a cargo del grupo.

Y un día como hoy, nuestro hermano Miguel me dedicó frente a la congregación, la congregación cabeza, la congregación que desde el principio vio el ministerio que Dios colocó en esta isla, en el Ángel del Señor Jesucristo, William Soto Santiago; y ha estado desde el principio respaldando, y estando brazo a brazo con la Obra de Dios, desde el comienzo; que empezó en una forma pequeña, y decían muchos… Yo conozco eso por la historia que ellos hablaban, yo estando niñito, joven luego, continué escuchando toda esa historia, cuando decía, nuestro hermano William le decía a veces a Julio o también a Miguel, que le decían… él decía: [WSS] “¿Recuerda cuando decían que esto no iba a llegar ni aquí a la esquina?”, y él siempre se sonreía y decía: [WSS] “Y hemos doblado la esquina”, o sea, ya hacia una nueva dispensación.

Y mira ya dónde estamos; cómo este pueblo de Puerto Rico ha estado fiel a la Obra de Dios de este tiempo, como la cabeza de toda la América Latina. Es una congregación muy madura en las cosas celestiales, en el Programa Divino, así como lo son todos los países también; porque somos un mismo Cuerpo.

Pero Puerto Rico… Puerto Rico es especial: el pueblo es especial. El pueblo es un pueblo que Dios escogió desde antes de la fundación del mundo para que ellos vieran nacer – veamos nacer todo ese ministerio que comenzó allí en el 1963, si nos ponemos desde esa fecha, que fue cuando la aparición de los siete ángeles al hermano Branham; y si nos vamos desde un poquito antes, pues sería desde el 14 de junio del 40; pero si nos vamos hasta… desde el ministerio, pues sería desde el 63; y si nos vamos un poquito más después, pues sería desde el 74.

O sea, desde el comienzo este pueblo de Puerto Rico se caracterizó por el comienzo de un ministerio; y haberlo recibido; todos los hijos de Dios que estarían siendo llamados y juntados por este glorioso Mensaje de la Trompeta Final, de la Gran Voz de Trompeta, que llamaría y juntaría a los escogidos en toda la América Latina, y dondequiera que estuviera un escogido también; o sea que por eso lo hace un pueblo especial.

Toda la América Latina es especial, porque es un solo pueblo; pero hablando de Puerto Rico en específico, por esa parte de que es un pueblo que recibió ese ministerio, o sea, vio nacer ese ministerio; pues lo hace un pueblo especial.

Y fíjense en una cosa tan tremenda: cómo la revelación del libro del Apocalipsis, la revelación que el Ángel le dio allí a Juan, fue en una isla: la isla de Patmos. Y eso fue al principio, para comenzar la Edad de Éfeso, al principio allí, en esos días apostólicos.

O sea, el comienzo del Cuerpo Místico de creyentes comenzó el Día de Pentecostés, pero comenzó en esos días donde fue traída la revelación del Apocalipsis, que comenzó en una isla (por esos días), antes de comenzar la Edad de Éfeso. Vamos a decir: desde que Jesús fue crucificado hasta el comienzo de la Edad de Éfeso (la primera edad con el primer mensajero: Pablo), pues durante ese tiempo, pues ahí comenzó; o por ahí, por ese tiempo, fue esa revelación que le dio el Ángel del Señor Jesucristo a Juan, en una isla.

Y al final, al fin del tiempo, Dios culmina Su Obra, corona Su Obra, en una isla también: la Isla del Cordero, la Isla del Inocente2: Puerto Rico.

Cómo Dios ha sellado ese misterio que le fue mostrado allí al apóstol Juan; representando Juan al Ángel del Señor Jesucristo de este tiempo final, y representando también a la Iglesia del Señor.

Y Él escondió ese misterio todas las edades, todo ese tiempo, incluso en el tiempo del hermano Branham; aunque él llegó a hablar algo de que: [WMB] “Te veré en la isla”3, cuando estaba hablando con un hermano.

Y hoy, en este Día Postrero, Dios nos ha abierto el entendimiento y las Escrituras, y cumplió también físicamente la Venida del Ángel Fuerte en medio del mundo, en medio de la raza humana, en una isla. Por eso Puerto Rico es una isla y un pueblo muy pero que muy especial.

Yo le agradezco a Dios que me haya colocado a pastorear estas ovejas, que son primogénitos de Dios, escogidos de Dios, desde antes de la fundación del mundo, reyes y sacerdotes.

Por eso cualquier ministro, cualquier pastor (y no que estoy hablando la palabra “cualquier”, sino me refiero a ellos como los ministros, a cualquier persona, cualquier ministro), que pastoree a un escogido de Dios, un hijo de Dios de este tiempo final, de la Edad de la Piedra Angular, tiene que estar consciente que no son cualquier persona; son reyes, son sacerdotes, son de la Realeza. Por lo tanto, es una responsabilidad grande que tiene cada ministro en su congregación, de pastorear un Pasto fresco, un Alimento fresco, a las ovejas que Dios les ha encomendado.

Las ovejas no son de nosotros, pertenecen al Señor; pero Él ha tenido esa confianza de dejárnoslas a nosotros para darles el Alimento a tiempo a ellas, el alimento espiritual correspondiente a nuestro tiempo, para que así estén preparadas para recibir las promesas en cada edad y en cada dispensación que Dios nos ha colocado.

Por eso, tratemos las ovejas con cariño, con amor, con comprensión; y así daremos luego buenas cuentas a Dios por cada una de ellas que Dios nos ha puesto a pastorear.

Yo les agradezco a todos por vuestros saludos y tantas bendiciones tan hermosas que me han enviado en este día, lo cual, estoy cumpliendo 20 años en el ministerio; pero todos y cada uno de nosotros somos eternos. Acá es que contamos las fechas, las horas de los eventos, pero para Dios somos teofanías eternas que hemos salido de Él.

Pero hoy para mí es un día muy especial; y yo le doy gracias a Dios que me haya colocado a pastorear una congregación tan importante como la es la de Puerto Rico, aquí en Cayey.

“Todo lo que Dios hace es perpetuo”. Eso está en Eclesiastés, capítulo 3, verso 14 y 15; y quiero leer esta Escritura en un mensaje que él la citó, y allí nos habla algo muy importante: en el mensaje “LA LEY DE LA REPETICIÓN”. Quizás muchos ya lo han leído y escuchado; pero aquellos que no lo han escuchado y aquellos que ya lo escucharon, es bueno otra vez volver a escuchar estas palabras que él nos habló allí. Fue una reunión de pastores, el 24 de diciembre del 2010, aquí en Cayey, Puerto Rico. Viene hablando (ya para terminar el mensaje), y cita la Escritura. Dice:

LA LEY DE LA REPETICIÓN
(Reunión de Ministros)
Dr. William Soto Santiago
Viernes, 24 de diciembre de 2010
Cayey, Puerto Rico

Vamos a leer el 3:15 de Eclesiastés; y aun desde el verso 14, dice… 3:14 al 15 dice Eclesiastés:

“He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo…”.

Por eso es que repite; como lo que hace es perfecto, entonces lo va a hacer en la misma forma.

Por eso es, también: el reloj; se mueve de una hora a otra, pero una hora no es diferente a la otra. Una hora tiene 60 minutos, y la otra que le sigue ¿cuántos va a tener? 60 también. Y un día tiene, ¿cuántas horas? 24 horas. Cuando viene el otro día no va a tener 23; 24 también.

“… sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres.

Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó”.

Lo que ha de ser en nuestro tiempo, ya pasó; y ahora Dios lo va a actualizar: una Gran Carpa Catedral, un tabernáculo grande.

Si estuviéramos en el tiempo de la liberación del pueblo hebreo, diríamos: “Un tabernáculo. El mensajero a través del cual será libertado el pueblo hebreo, lo va a hacer”. Pero no estaba revelado. Moisés recibió la revelación en el monte Sinaí.

Cualquiera podía decir: “Eso es una revelación – una idea de Moisés”. No; era la idea de Dios, que es la importante. Era para Dios morar ahí, manifestarse ahí y hablar ahí; y ahí recibir los sacrificios, la adoración y todo; tenía que ser en ese lugar.

“LA LEY DE REPETICIÓN”.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean con cada uno de ustedes, y les use grandemente en Su Programa en este tiempo final; y pronto veamos el cumplimiento de La Gran Carpa Catedral, y la manifestación también de Dios en ese lugar.

Recuerden que las cosas comienzan poco a poco. No sabemos cómo comenzará después que se dedique a Dios; pero una cosa sí sabemos: que en el cumplimiento de la Visión de la Carpa, que tuvo el reverendo William Branham, estaba la Columna de Fuego que le apareció a Moisés, ahí estaba el Ángel del Pacto, estaba el Ángel que le aparecía al reverendo William Branham, y estaba ahí un ministerio que era manifestado y que se veía que estaban aconteciendo muchas cosas.

Era el Espíritu Santo usando a una persona ahí; porque el socio de Dios siempre es un ser humano. Un hombre en el ministerio siempre ha sido el socio de Dios, el instrumento de Dios; porque Dios no obra, a menos que sea a través de un ser humano.

[JBP] Y más adelantito dice:

(…) Yo aprecio mucho y agradezco mucho que Dios los haya colocado a mi lado para trabajar en el Programa de Dios para nuestro tiempo; y hemos de llegar a la meta, porque ¡ya está profetizada!, hemos de llegar a la transformación, esa etapa de manifestación que está prometida, y al arrebatamiento o rapto que está prometido para ir a la Cena de las Bodas del Cordero. Y estamos avanzando, porque nos están esperando en el Cielo.

Así que nos están esperando. Y por consiguiente estamos en una labor, una Obra rápida. ¡Y hasta eso fue hablado! Que sería llevada a cabo ¿una obra qué? [Responden los presentes: Rápida]. Por lo tanto, no tenemos el tiempo que Noé tenía.

[JBP] Y más adelantito dice:

(…) Y en el cumplimiento de la Visión de La Gran Carpa Catedral, que tuvo el reverendo William Branham, donde se va a cumplir la Tercera Etapa; y él dice: “Será la Palabra, y será por hablar la Palabra”. Así que eso es mayor. Es mayor que poner las manos sobre un enfermo.

Hablar la Palabra, y las cosas acontecer.

Fueron dadas cinco muestras nada más; aunque hubo muchas más; pero cinco muestras donde, por hablar la Palabra que puso Dios, que puso el Espíritu Santo en la boca del reverendo William Branham, hablar esa Palabra, las cosas acontecían.

La creación de ardillas: por hablar la Palabra; y un sinnúmero más de cosas.

Todo eso que fue visto en parte, parcialmente, será visto en toda su plenitud, dijo el reverendo William Branham.

Bueno, que Dios les bendiga y les guarde. Ya Miguel se queda por allí esperando el postre siempre; pero ya Miguel puede pasar por aquí.

Que Dios les bendiga y les guarde, y ya mañana nos vemos nuevamente.

Yo espero que en el cumplimiento de La Gran Carpa Catedral, el Séptimo Sello sea abierto. Si los Truenos y la Tercera Etapa, todo eso se va cumplir ahí, pues el Séptimo Sello va a ser abierto completamente ahí. Bueno, lo más grande es la revelación; los milagros le sigue a la Palabra.

[Rev. José B. Pérez] Que Dios nos ayude en este tiempo a recibir esa Palabra que ahí está siendo dada, en esa Gran Carpa Catedral, donde el Séptimo Sello, los Truenos y todo eso (como él dice ahí), va a estar cumpliéndose plenamente ahí. O sea, va a estar abierto, va a ser abierto completamente el Séptimo Sello.

Así que todos los hermanos y amigos que me escuchan… Misionero Miguel Bermúdez Marín, te aprecio en gran manera, te amo en amor divino. Y gracias por todos tus consejos, gracias por toda esa enseñanza (y todavía la que falta de yo aprender, y de todos los ministros) que tú me has brindado en el ministerio; la atesoro en mi corazón. Y que Dios te recompense por todo lo que has hecho y lo que harás en favor de todos los ministros y sus ministerios; todo lo que haces en favor de ellos; y también en favor de toda la Iglesia del Señor de este tiempo final, del Cuerpo Místico de creyentes.

Y a todos los hermanos aquí en Puerto Rico: Que Dios les bendiga grandemente y que Dios les guarde. Y si en algún momento, en este tiempo, le he fallado a todos los hermanos acá, y aun a todos los hermanos en la América Latina: pido que me perdonen.

Y conscientes de que estamos aquí con y para un propósito divino: es hacer contacto con la vida eterna; y lo hemos hecho. Y ahora, el otro propósito es: obtener… luego de obtener el cuerpo teofánico al nacer de nuevo, creyendo en la Primera Venida, ahora lo que nos resta es recibir la fe de rapto, la fe de transformación, para esa doble porción, que es el cuerpo eterno y glorificado. O sea, esos son los dos propósitos por el cual estamos pasando por este planeta Tierra.

Así que reitero mi agradecimiento a todo el pueblo de Dios; y juntos, en ese Aposento Alto de la Edad de la Piedra Angular, llegaremos a la meta.

A todos los hermanos también en la República Dominicana, en Estados Unidos, en Canadá, en México, en Guatemala, en Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, en Aruba, en Cuba, en Colombia, en Venezuela, en Ecuador, en Perú, en Bolivia, Chile, la Argentina, en Paraguay, en Uruguay, en Brasil, en España, en Holanda, en Suecia, en África, Inglaterra, y todos los países donde hay simiente de Dios, escogidos de Dios: ¡Que Dios les bendiga grandemente!

Y recuerden que estamos en esta cuenta regresiva, para pronto tener ese despegue en el cohete que nos llevará directo a la Cena de las Bodas del Cordero, en ese gran rapto que está profetizado para todos y cada uno de nosotros.

Así que ¡agárrese bien el cinturón!, ¡póngase el cinturón bien puesto! Póngase la Palabra bien puesta en vuestros corazones, arregle lo que tenga que arreglar y siga mirando hacia esa meta; porque el que comenzó la buena Obra, la va a perfeccionar4; y una de las cosas que va a perfeccionar es este cuerpo terrenal, al Él darnos el cuerpo eterno y glorificado perfecto.

Que Dios me los bendiga, que Dios me los guarde. Continúen pasando un día lleno de grandes bendiciones. Y también pedimos a Dios que nos bendiga grandemente en el día de mañana, viernes (la actividad de mañana), también el sábado (la actividad que tendrá nuestro hermano Miguel), y también el domingo.

¡Estamos de jubileo, estamos de gozo, porque pronto Dios nos va a transformar!

Y estamos muy agradecidos a Dios que nos haya enviado en este tiempo final a Su Ángel Mensajero, a quien amamos, al cual estamos esperando que venga con todos los de la sexta dimensión: a nuestro amado hermano y amigo, nuestro profeta mensajero dispensacional, cumplimiento de la Segunda Venida del Señor: William Soto Santiago.


1 Dedicación del ministerio del Rvdo. José Benjamín Pérez – Domingo, 16 de junio de 2002, pág. 5

2 Job 22:30 (RVR-1909)

3 SPN62-1230E “Señores, ¿es esta la señal del fin?”, pág. 17 (párr. 140 en inglés)

4 Filipenses 1:6

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