La Voz en la Tercera Etapa

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La Voz en la Tercera Etapa

Rev. José Benjamín Pérez
Lunes, 11 de julio de 2022
Cayey, Puerto Rico

Palabras de saludo a la imprenta de Chiquimula, Guatemala

Estamos viviendo en un tiempo muy pero que muy importante en el Programa Divino, en donde estamos y hemos recibido esa Voz apacible, la Voz del Espíritu Santo por medio de Su Ángel Mensajero; el cual con esa Voz nos ha llamado, nos ha juntado, y hemos sido colocados en la Edad de la Piedra Angular.

Y en esta cuarta etapa de esa restauración del Árbol-Novia…, que comenzó allí en Lutero, luego Wesley (sería la segunda), luego pentecostés: Laodicea, y la cuarta: la Edad de la Piedra Angular. En el tiempo de Elías, primero Elías escuchó un viento recio. Eso el hermano William allí lo escribe al ladito, en el mensaje “¿QUÉ HACES AQUÍ?”. Y él allí escribe en la pirámide… Les voy a decir lo que él escribe, y luego voy a leerles lo que el hermano Branham habló en esa ocasión.

Él escribe, en la primera etapa de esa restauración del Árbol-Novia, en la parte y etapa de Lutero, escribe: [WSS] «el viento recio».

[JBP] En la segunda, que sería la etapa wesleyana, la etapa de Wesley, escribe: [WSS] «terremoto».

[JBP] En la tercera escribe: [WSS] «fuego».

[JBP] En todas esas etapas Elías salía a ver, pero el Señor no estaba allí; pero cuando salió ya en la cuarta, que oye esa Voz, ese Silbo apacible, ahí estaba Dios [1 Reyes 19:11-13]; o sea, tipificado en el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, que es la etapa y edad que nos ha tocado a cada uno de nosotros vivir; porque ya no está en las etapas del Lugar Santo, sino que se encuentra en el Lugar Santísimo.

En ese mensaje que estoy leyendo, de esos escritos que él dentro de esa pirámide escribió, él dibujó y escribió esas etapas. Nos dice en esa página… la página 11 de este libro, dice [“¿QUÉ HACES AQUÍ?”]1:

86 Elías esperó. Él era un profeta, él escuchó Eso. Él no fue a comparar avivamientos con los demás. Él no se fue a conseguir la carpa más grande del país. Él no se fue a buscar un programa de televisión o algo así, como lo pudiéramos llamar.

87 Todo este gran ruido y América [Estados Unidos] es culpable de escuchar estos ruidos. ¡Oh, nos encanta el ruido!, pero Dios no está en el ruido. Tan honorable como puedan ser las cosas, aun así, Dios no está en el ruido.

[JBP] Cuando leí ese parrafito anterior, que habla de Elías y todo eso, deben de leer la página 10, para que vean cómo él viene hablando, para que sepan de lo que viene hablando el hermano Branham (pero era para no leerles tanto). Quise tener un entrelace ahí de lo que el hermano Branham venía hablando, pero es bueno que lo lean, para que tengan todo el cuadro de lo que venía hablando el hermano Branham. Sigue diciendo:

87 Todo este gran ruido y América [Estados Unidos] es culpable de escuchar estos ruidos. ¡Oh, nos encanta el ruido! ([JBP] estoy repitiendo nuevamente lo que les leí), pero Dios no está en el ruido. Tan honorable como puedan ser las cosas, aun así, Dios no está en el ruido. Si fuera así, cuando los africanos tocan los tambores, oh, allí sí que usted tiene ruido y ritmo. Dios no estaba ahí. Y nosotros hemos tenido [WSS] «1» vientos recios y toda clase de [WSS] «3» fuegos y [WSS] «2» terremotos y sacudimientos y grandes avivamientos y cosas como esas. Dios no ha estado en eso. Si hubiera estado, se habría demostrado.

88 Después de todo eso ([JBP] de la primera, segunda y tercera etapa) vino una Voz suave y apacible ([JBP] y él escribe: [WSS] «suave voz») y Dios estaba en la Voz.

[Rev. José B. Pérez] Miren, fíjense en eso tan hermoso:

[WMB] “… y Dios estaba en la Voz”.

Ahora, usted recuerda que en una parte en el libro de Citas él habla allí, donde dice que llegará un momento en que la Voz saldrá por las bocinas, algo así2. O sea que esa Voz en este tiempo final, en la Edad de la Piedra Angular (como fue representado allí en esa Voz del silbo apacible que le apareció en esa cuarta manifestación, luego del viento, luego del terremoto, luego del fuego, y apareció esa Voz en ese Silbo apacible), es esa Voz que en la Tercera Etapa estará siendo manifestada ya en su etapa…, en la parte final, en la parte culminante del cumplimiento de la Visión de La Carpa.

Y eso estará empezando en algo sencillo; y luego llegará a una etapa en donde la manifestación del poder de Dios en toda su plenitud estará allí, en ese lugar que el hermano Branham vio como un cuartito de madera. Algo se va a estar moviendo, que esa Voz de ese Silbo apacible va a estar allí siendo manifestada.

Esa Voz del Silbo apacible ha estado desde el comienzo de nuestra edad, de la Edad de la Piedra Angular, en el Ángel del Señor Jesucristo William Soto Santiago, el cual, en su manifestación de ese Ángel que era diferente a los demás, comenzó a llamar con Gran Voz de Trompeta y juntar a todos los escogidos con esa Voz apacible, dentro de esa etapa en donde Él estaría cumpliendo Su Venida.

Sigue diciendo:

88 Después de todo eso vino una Voz suave y apacible ([JBP] y él escribe: [WSS] «suave voz») y Dios estaba en la Voz.

89 Eso es lo que yo pienso hoy amigos. Todos nosotros estamos tan entusiasmados con todo el ruido. Oh, América ama el ruido. Mire lo que ellos hacen: encienden esos viejos radios con el volumen tan alto como pueden con ese rock-and-roll y boogie woogie ([JBP] y el hermano William escribe: [WSS] «América ama el ruido») y toda esa cosa. Tienen que ponerla tan fuerte, tan fuerte, que casi le revienta los tímpanos a uno, con todo el ruido, todo el día.

90 Y en la iglesia, tocamos los panderos, corremos de allá para acá, gritamos y clamamos y aullamos y tenemos un gran tiempo de esa manera. Nada en contra de eso. Pero ¿dónde ha estado Dios en todo eso? ¿Qué ha provocado? Nos ha dividido en pedacitos llamados “las Asambleas de Dios”, “la Iglesia de Dios”, “la Iglesia Pentecostal”, “Unida Unitaria” y todas estas otras pequeñas denominaciones. Dios no estaba en eso. Es un precursor de Dios. Es solo un marco.

91 Cuando usted ve tanto así llamado cristianismo hoy…; gente que va a la iglesia y vive vidas muy dignificadas, y vienen y niegan la sanidad, niegan el poder de Dios y niegan una vida consagrada, llamándoles “fanáticos”; recuerde, ese es un marco. Eso es… hermano Woods, creo que usted lo llama trabajo de andamio. Es algo falso. Es un marco que va en el exterior. Dios solo se para allí para construir el edificio. ¡Gloria a Dios! Es solo un andamio que será destruido.

[Rev. José B. Pérez] Y nosotros en este tiempo tenemos que estar como estuvo Elías allí, en ese encuentro que tuvo con el Señor, en esa Voz de ese Silbo apacible, donde no había ruido.

O sea, es el cumplimiento de ese silencio que hubo en el Cielo, que todos los ángeles, serafines, querubines…, ellos dejaron de tocar, de alabar, de glorificar, con la apertura del Séptimo Sello allí en el Cielo. [WMB] “Hubo un silencio como de muerte”3. Pero algo estaba desenvolviéndose en la Tierra; y ese misterio es algo que no estaba escrito, a Juan le fue prohibido escribir. Incluso allí le dijeron, el Ángel le dijo a Juan, cuando el hermano Branham habla de eso, dice: [WMB] “Juan, sella y deja eso, tropezarían con eso”4. Muchas de esas Escrituras se cumplieron parcialmente, pero ahora en este tiempo se cumplirán en toda su plenitud.

O sea que la apertura del Séptimo Sello en el Cielo estaría marcando una etapa en medio de la Iglesia, que el cristianismo no sabría; incluso los mismos escogidos estarían viviendo día a día ese cumplimiento, mientras Dios iba desenvolviendo y desarrollando todo lo que ese Séptimo Sello aquí en la Tierra, ese cumplimiento de Su Venida en esa etapa final, iba a estar siendo cumplida en medio de la Iglesia del Señor.

En un saludo que enviaré (quizás el miércoles o el jueves, o la actividad del viernes), ahí hablaremos con lujo de detalles las explosiones del Séptimo Sello, porque hay lugares donde él escribió ciertas cosas que quizás las hemos visto en los mensajes, pero ahí él lo escribe de una manera más clara, en la cual…, así como otros escritos que hemos leído nos han ayudado grandemente para comprender esta etapa en la cual estamos viviendo. Una etapa que la asumimos con reverencia, con temor, con agradecimiento a Dios, que Él en Su misericordia nos haya dejado todo eso a la disposición de los escogidos de Dios, para así que llegue la fe en este tiempo final (de cada uno de nosotros), la fe perfecta, para pronto ser transformados.

O sea que esas explosiones del Séptimo Sello…, como dice allí, que la Tercera Etapa, en el párrafo 1057 del libro de Citas, donde dice que [WMB] la Tercera Etapa sería para las vírgenes prudentes, para la iglesia (que son las fatuas), para los perdidos, también para los 144.000. O sea que, en este tiempo, esas explosiones estarían siendo marcadas más claramente, y el impacto que iban a tener esas explosiones del Séptimo Sello en cada uno de los seres humanos que estarían viviendo en este tiempo final, los cuales estarían enmarcados cada uno en el grupo que le corresponde.

Por eso no podemos estar con discusiones ni con discordia, ni con…, debatiendo la Palabra con nadie; porque no todos son escogidos. O sea, son escogidos unos para rapto, son escogidos unos para pasar por la gran tribulación (las fatuas), son escogidos otros para ser incrédulos, y son escogidos otros que son hebreos: 144.000. Para cada grupo son escogidos que complementan ese grupo que le corresponde a esa persona.

Por eso no podemos ponernos en discusiones con nadie; y lo que sí, pues…, tratamos de que la persona que no entienda, orar a Dios, que ore a Dios para que Dios le abra el entendimiento; y aquellas que estén ya públicamente o estén ya hablando en contra, pedirle a Dios que tenga misericordia de ellos, porque ya estarían entrando en la parte de cruzar la línea; y ya eso es peligroso, porque su nombre puede ser borrado.

Y uno podrá decir, podrá preguntar: “Pero ¿quién es usted para estar diciendo que una persona es fatua o un escogido?”. Bueno, por las obras; porque un escogido de Dios, un hijo de Dios, estaría brazo a brazo con el Programa Divino para cada edad, para cada dispensación; y si no entiende algo, se queda callado y ora a Dios, y Dios le abre el entendimiento. Y el hermano William nos decía: [WSS] “Lo que no entiendan ahora, pues cuando sean transformados ya entenderemos todo”, y tendremos ahí las dos consciencias juntas, y Dios ahí nos abriría todo el cuadro. Cosas que quizás no vamos a entender estando en estos cuerpos, porque eso Dios lo tendría reservado hasta que seamos transformados; y ya cuando estemos transformados, ya conoceremos todo.

Siempre va a haber algo que se va a reservar Dios en medio del pueblo, para que no surjan imitaciones; como lo es el cumplimiento pleno de la Visión de la Carpa. Hay un secreto allí que solamente el instrumento que Dios tendrá, que estará Dios obrando a través de él, conocerá. Y eso no tiene que saberlo el escogido, ¿ve? Si no entiende algo de cómo van a estar ocurriendo las cosas, lo que hace es orar; no se va a poner a estar criticando, a decir: “Así eso no es. Yo no creo eso, porque de esa manera no es”; no. El escogido se va a poner a orar a Dios: “Si esto no lo entiendo, pues voy a ponerme a orar; y Dios, Tú en Tus planes divinos para conmigo, me vas a abrir el entendimiento”. ¿Ve?

Ahora, la fatua (las vírgenes fatuas) es una persona que está ya en esa línea del manufacturado, que ellos todo lo critican, todo lo cuestionan; y ya va a llegar un momento en que estaremos conociendo de qué grupo son cada persona, y cada persona va a saber a qué grupo va a pertenecer.

Lo mejor que puede hacer una persona que sabe que va a pasar por la gran tribulación, es estar brazo a brazo con los escogidos. Ya eso lo habló él hace años atrás, y dijo que [WSS] lo mejor que puede hacer una persona así, es estar brazo a brazo y trabajar unido con el grupo que sabe que se va a ir; no ponerse en contra. Y eso es una verdad bíblica, tanto en las sagradas Escrituras como en los mensajes del hermano Branham, como en los mensajes del hermano William, que no podemos negar; es una realidad que nos duele en el alma, porque son hermanos que Dios ha llamado también. Por eso es que el Séptimo Sello impacta a todos esos grupos.

O sea que ese llamado de ese recogimiento… Por eso dice: “Recoged todo, y al tiempo ya de la cosecha…” [San Mateo 13:30]; o sea, cuando se recoge todo, ahí se recoge todo lo que hay en el campo, pero después se hace esa segregación.

O sea que con el mismo Mensaje que son llamados los escogidos: ahí entran fatuas, los manufacturados, ahí entran incrédulos, ahí entran todos. El incrédulo se va rápido, ese no cree desde el principio; pero queda un grupo que queda ahí hasta el final. Y en este tiempo es que se está haciendo esa segregación de quién va a ser raptado y quién no; y cada uno se va identificando ya en: qué grupo le pertenece.

O sea que este es un tiempo en el que tenemos que ser realistas. Tenemos que mirar, ya en este tiempo, con una mentalidad, con esos ojos de la fe, con una mentalidad abierta, conociendo que ya es un tiempo decisivo: Es el tiempo en donde cada uno de nosotros recibiremos aquello para lo cual estamos luchando.

Si usted lucha para transformación, usted va a ser un luchador de transformación; si usted es un luchador para entrar a la gran tribulación, créame que no hay quién le despinte el que va a entrar a la gran tribulación. O sea que ya es un tiempo de hablar y de ver cara a cara lo que Dios está y estará cumpliendo en medio de Su Iglesia.

Así que estemos apercibidos. Y vuelvo y les repito (no tan solo a ustedes que estoy hablándoles, sino a todos los que estarán escuchando): lo que no entiendan ahora, mejor órele a Dios, para que Dios entonces les abra el entendimiento (y si no es en este cuerpo, en el otro), para comprender todo lo que Dios está haciendo en este tiempo.

Muchos estarán – estaban pensando: “Cuando yo vea que viene él, que va a hablarnos de las Plagas, de las Copas, de las Trompetas…, cuando vuelva el hermano William, ahí yo voy a creer; porque de esa manera que está siendo cumplido: yo eso no lo creo así, eso no es así”.

Pues cuando venga el hermano William con los santos, ya es para nosotros verlo y ser transformados; o sea, ya estoy diciéndoles aquí algo muy importante.

Él, ya cuando venga, como vino Jesús allí cuando pasó…: fue al infierno, pasó por el Seno de Abraham, y vino acá, y les aparecieron a muchos, después de la resurrección de Él; ese mismo evento estará ocurriendo en este tiempo final. Ya es un tiempo en donde todo el Programa Divino se llevó a cabo; y ellos luego esperaron allí, en el aposento alto, para recibir las primicias del Espíritu. O sea que el esperar al hermano William ya es para ser transformados.

No es un tiempo, ni se cumple algo… pues estaríamos creyendo entonces en la reencarnación, y eso no es así.

Dios en cada edad y en cada dispensación, cuando Dios se lleva un mensajero, y quiere y desea enviar el espíritu ministerial que estuvo en él, lo que hace es que lo envía con otra persona, otro velo de carne. Así ha sido de edad en edad y de dispensación en dispensación. Siempre ha sido Dios enviando el ministerio que tuvo en un profeta que ya ha enviado.

Cuando envió a Eliseo no envió… (la segunda porción de Elías), Él no envió a Elías, a Elías Tisbita; Él mandó otro velo de carne llamado Eliseo, pero con el espíritu ministerial de Elías. Cuando vino Juan el Bautista, no vino Elías en su cuerpo que apareció cientos de años atrás, sino que vino en otro velo de carne.

Y en este tiempo… Nosotros no nos imaginábamos que el hermano William se iba; pero Dios en Su Programa, cuando Moisés allí lo cambió, que eso también lo vamos… ya encontré un sitio, que además de él hablármelo y hablarlo en el lugar donde él se expresó, cuando una persona dijo: “Eso estaba en el Programa”, y el hermano William dijo: [WSS] “¡Eso no estaba en el Programa!”… O sea… Y hay un escrito que encontré, que él dice ya algo que sustenta eso también: [WSS] «Moisés rompió el Programa Divino por su temperamento».

¿Vio? Entonces Dios en este tiempo…, no era para que el hermano William se fuera; porque la Segunda Venida no era para ser crucificada. Era más bien para él cumplir la manifestación de Apocalipsis 11, donde al final de su ministerio lo matan. Pero ahí Dios cambió entonces… vamos a decir, cambió; porque no es como ya Él lo tenía en Su Programa; sino que tuvo que entonces traer el mensajero el Mensaje de Edad de Piedra Angular, tal y como ya venía sellado en el corazón de ese profeta, darlo a conocer; y al darlo a conocer, todo lo que él hablaba se refería a él.

Hasta… todo el cumplimiento, todo, completo… Usted escucha y usted va a ver que uno dice: “Pues es el hermano William el que va a estar ahí haciendo eso”. ¡Claro que es él!, pero al cambiar Moisés el Programa Divino, ahí, esa parte final, entonces llega a ser un misterio, que, a medida que va siendo cumplido, ahí es donde vamos viendo cómo es que Dios tenía entonces ese Programa.

Y uno pensaría: “Pues entonces a Él se le pasó esa etapa”. O sea, ¿no se iba a ver venir, Dios, que el final iba a ser así? Dios es omnipotente, omnisciente, Él sabía todo eso desde antes de la fundación del mundo. Ya Él tenía eso ya (vamos a decir) resuelto. Siempre Él iba a cumplir esa Tercera Etapa, el cumplimiento de la Visión de la Carpa y todo eso; porque ya Él tenía la forma que iba a cumplir, —luego que Moisés hizo ese cambio del Programa Divino allí, al herir la roca—, ya Él tenía ya esa provisión en este tiempo final, en donde Él cumpliría eso que había prometido: de que la Columna de Fuego estaría en medio de la Iglesia del Señor, en la Edad de la Piedra Angular, en la cúspide, donde el Pilar de Fuego estaría en una Gran Carpa Catedral, en un cuartito de madera, y daría allí la Fe de Rapto y de transformación. Todo eso ya Dios lo tenía en Su Programa, provisto ya, resuelto, lo que iba a ser ese final del Programa Divino.

Pero la manera en que Dios lo estaría cumpliendo era la manera en que cada uno de los escogidos de Dios tendrían que mirar detrás del velo, tendrían que mirar al Lugar Santísimo; y ver dentro del Lugar Santísimo, detrás del velo, esos dos querubines del templo de Salomón, de madera de olivo, cubiertos de oro. Madera representa humanidad y el oro representa la Divinidad.

O sea que sería a través de un velo de carne en el cual Dios estaría cumpliendo esa parte final del Séptimo Sello, en donde las explosiones estarían siendo manifestadas para los últimos grupos, en los cuales impactarían esas explosiones que fueron reflejadas allí en ese cohete lanzado al aire.

Pero todo eso lleva y conlleva una serie de eventos proféticos en los cuales, a medida que se van cumpliendo, uno va entendiendo el por qué de todo lo que está ocurriendo en este tiempo.

Y será de una manera tan sencilla pero tan sencilla, que él decía… y ahora uno lo entiende, el por qué él decía: [WSS] “Si no vigilamos, se nos va a pasar por encima”. Porque será de una manera tan y tan sencilla que muchas veces podremos decir: “¡¿Pero cómo Dios va a cumplir esa culminación así en esa forma?!, el Dios que puede hacer algo pomposo, glorioso”. ¡Pero Dios así es! El Dios Creador de los Cielos y de la Tierra, Creador del universo, le ha placido cumplir en una simplicidad y una sencillez, la culminación de Su Programa.

Y miren si es tan grande lo que Dios va a hacer, que va a quitarle el reino de las tinieblas, el reino de los gentiles, a la bestia, en una forma sencilla. O sea, el poder de Dios es tan grande que hasta con una pajita, con un vientito puede hacer una… (vamos a decir) una revolución.

Y fíjense que con la Voz apacible, con esa Palabra hablada, con el cumplimiento de San Marcos, capítulo 11, donde dice [verso 23]5: “Si tuvieres fe como un grano de mostaza…”. ¡Mira cómo lo compara!: “Solamente tener fe como ese granito de mostaza, podréis decir a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará”; y un monte representa un reino.

O sea que por la Palabra hablada, bajo el ministerio que Dios tendría en este tiempo final, le dirá al reino de los gentiles que se quite, que sea quitado; que ese viento atómico deshaga todo reino, todo gobernante… salga de la presencia de Dios, para Dios establecer el glorioso Reino del Mesías-Príncipe, el cual estará siendo establecido en el Milenio, y para luego reinar por toda la eternidad.

O sea, es algo tan grande lo que Dios va a hacer, que eso daría tropiezo aun hasta a los mismos escogidos; o sea, pero ellos no van a tropezar, ellos van a creer; y lo que no entiendan, van a decir: “Señor, yo no entiendo mucho esto; pero yo creo, porque es el Pilar de Fuego el que está obrando en este tiempo; y yo lo creo con todo mi corazón, porque yo quiero ser transformado, yo quiero obtener esa Fe de Rapto”. Y se agarrará de la Palabra, se agarrará del Mensaje, se agarrará de todo lo que está siendo hablado por medio de esa Voz apacible, la Voz final apacible, la cual… no habrá esos ruidos de esas etapas anteriores, de Lutero, la de Wesley y la del hermano Branham, sino que estará en esa etapa de quietud; sin mucho alboroto; en donde solamente se escuchará la Voz de Dios, la Voz de esos Siete Truenos, la cual estará dando la Fe de Rapto, la fe de transformación.

Estamos viviendo en este tiempo tan pero que tan importante, que no tenemos palabras para expresarle a Dios el que Él haya tenido tanta misericordia con cada uno de nosotros, y que nos ha quitado el velo del frente, y nos ha permitido ver y mirar hacia el Lugar Santísimo, y ver toda la Obra que Él está llevando a cabo allí adentro.

Yo les pido que oren mucho por nuestro hermano Miguel, oren mucho por este servidor, oren mucho por los ministros, oren entre ustedes unos a otros, ámense los unos a los otros; y Dios nos continuará bendiciendo. [WMB] “Y Dios nos bendecirá”, como dice nuestro hermano Branham en “UNAS PALABRAS A LA NOVIA”6.

Que Dios les bendiga, Dios les guarde.

Discúlpame, Anibal, que te tomé un poquito más de tiempo en esta charla que hemos tenido, platicando de todas estas promesas y todo lo que Dios está haciendo en este tiempo en una forma tan sencilla.

Y conscientes que la gloria y la honra es del Señor. Nosotros somos los instrumentos de Él, que nos colocamos en Sus manos y le decimos: “Señor, aquí estoy, heme aquí. Úsame como Tú desees usarme”; porque la gloria, toda completa, en la Edad de la Piedra Angular, es del Señor, es de Él.

La gloria es la que se va a ver allí, en esa manifestación, cuando salgan personas siendo sanadas; y no va a haber nadie quien se lleve la gloria, sino que Dios es el que se la lleva.

Y nosotros cuando recibamos esa sanidad del cuerpo, esa sanidad completa, donde ya no tendremos enfermedad en nuestros cuerpos, sino que será un cuerpo eterno, esa sanidad eterna, allí la gloria es la del Señor; ahí vamos a darle la gloria a Él; porque serán esas teofanías, esas glorias que vendrán a nuestros cuerpos, y nos transformará.

O sea, siempre será la gloria de Dios la que se lleve la gloria. Gloria hacia la gloria. O sea, Dios es el que se lleva Su Gloria, Su propia Gloria.

Que Dios me los bendiga, Dios me los guarde. Muchas gracias por esta oportunidad que me permiten de saludarles y enviarles estas palabras de saludo a todos ustedes.

Dios les bendiga y Dios les guarde. Muchas gracias, Anibal, por esta oportunidad que me permites saludarles.


1 SPN59-0301E “¿Qué haces aquí?”, pág. 11, párrs. 86-91

2 Citas, pág. 5-A, párr. 40

3 Los Sellos, pág. 465, párr. 141

4 Los Sellos, pág. 117, párr. 79

5 San Mateo 17:20, San Lucas 17:6

6 SPN63-0728 “Cristo es el misterio de Dios revelado”, pág. 12, parrs. 80-87

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