Palabras de condolencia por la partida de la hermana Selenia Rodríguez

Rev. José Benjamín Pérez
Martes, 26 de julio de 2022
Cayey, Puerto Rico

Muy buenas tardes, familiares y amigos de nuestra hermana Selenia Rodríguez, conocida como Sele por todos los familiares y los amigos. A su esposo: William Bermejo, sus hijos: William Bermejo Rodríguez, Johana Bermejo Rodríguez, Luz Bermejo Rodríguez y José William Bermejo Rodríguez; y todos los familiares, amigos y hermanos de nuestra hermana Selenia Rodríguez, quien partió con el Señor y está descansado allá en la sexta dimensión.

Sus días terminaron en este planeta Tierra, en este cuerpo que Él proveyó para todos Sus hijos cuando venimos a este planeta Tierra y nacemos de nuestros padres, y habitamos en este cuerpo que fue tomado del polvo de la tierra; el cual habitamos en él, porque somos alma, espíritu y cuerpo.

Y el alma, que es lo que en realidad somos, no muere, o sea, no deja de existir, sino que al hacer contacto con Cristo (el cual imparte vida eterna a todo aquel que cree en Él), al hacer contacto con Su Venida, con Su Primera Venida, creer en Su Primera Venida como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados, y recibir esa Obra de Redención acá en lo profundo de nuestras almas, y aceptarlo como nuestro único y suficiente Salvador: Ahí entramos a obtener ese cuerpo teofánico, y entramos a esa Nueva Creación, la cual Él ha estado creando desde el Día de Pentecostés hacia acá, de todos los creyentes en Él que vienen a formar parte de la Iglesia del Señor Jesucristo, incluyendo la etapa apostólica, las edades de la Iglesia y nuestro tiempo.

O sea que Selenia Rodríguez, al hacer contacto con Cristo, que es la Vida Eterna, y obtener el nuevo nacimiento: esa alma que habitó en ese cuerpo está allí en ese cuerpo teofánico de la sexta dimensión; o sea, ella obtuvo representación allí en la sexta dimensión, esa morada que Cristo fue a hacer, cuando nos dice en San Juan, capítulo 14:

2 … voy, pues, a preparar lugar para vosotros.

3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

[JBP] Esa morada es el cuerpo teofánico de todo hijo e hija de Dios, que ha creído en el Señor como su único y suficiente Salvador; y allí viene a formar parte del Cuerpo Místico de Cristo, lo cual es Su Iglesia; viene a formar parte de esas teofanías que son creadas allí en esa dimensión, a las cuales vamos y habitamos cuando terminan nuestros días aquí en este planeta Tierra.

Nuestra hermana Selenia Rodríguez, Sele, ella aseguró su futuro, aseguró el futuro eterno con Cristo; y ahora espera allí por la promesa de que todos los que mueren en el Señor, todos los que…, más bien, descansan y duermen, ellos obtendrán un cuerpo eterno; pero eso ocurrirá en cierto momento, como nos dice el apóstol Pablo en Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, verso 14:

14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.

[JBP] O sea que eso ocurrió allí y nos lo relata el día… ese día domingo, donde nos dice en el Evangelio según San Mateo, capítulo 27, verso 51:

51 Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron;

52 y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron;

53 y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.

[JBP] O sea que aquí el apóstol Pablo nos habla que Jesús murió y resucitó. O sea que si nosotros creemos en la resurrección de Jesús, nosotros también creemos que Dios resucitará a todos los que han dormido creyendo en Él, creyendo en Su Venida y creyendo en Su resurrección.

Por eso el día domingo lo honramos yendo a la Iglesia y así estamos honrando la resurrección de Cristo. El que no se reúne los domingos y no va a la iglesia, deshonra la resurrección de Cristo.

Nos dice en el mensaje “LA SEPULTURA”1 predicado por el reverendo William Branham, y él dice en la página 25:

95 Estaban allí los santos del Viejo Testamento esperando (claro que sí), estaban bajo la expiación de la sangre, no podían entrar a la presencia del Dios del Cielo, porque los machos cabríos y la sangre de las ovejas no podía borrar el pecado.

96 Él les dijo: “Mis hermanos, yo soy el cual ustedes piensan que soy. Yo soy la simiente de la mujer. Yo soy el Hijo de David. Yo soy el Hijo de Dios. Yo soy el que nació de una virgen. Mi Sangre pagó por eso. Ustedes esperaron bajo la sangre de los corderos y machos cabríos, mas ahora Mi Sangre hizo expiación por ellos, son libres. Subamos arriba, ya casi es el día de Pascua ([JBP] y él allí escribe): [WSS] «de 3:00 a 5:00 p.m.»”. Piénsenlo, de esta noche ha sido hace mil novecientos y tantos de años.

97 Puedo oír a Abraham decir: “Señor, ¿cuándo tomaremos nuestros cuerpos de nuevo? A Sara y a mí nos gustaba tanto. ¿Te parece bien que paremos un ratito en Tu camino?”.

98 Lo puedo oír decir: “Ciertamente que está bien. Yo voy a quedarme con Mis discípulos por unos cuarenta días. Vayan y vean cómo está todo” ([JBP] y él escribe): [WSS] «40 días ya resucitado los pasó con Sus discípulos».

99 ¡Oh! En esa mañana gloriosa de Pascua (en la cual nos iremos por la mañana, si así lo permite el Señor), cuando Él resucitó de entre los muertos, la Biblia dice, de acuerdo a San Mateo 27, que: “Muchos de los santos que dormían en el polvo de la tierra, se levantaron y salieron de sus tumbas”. ¿Quiénes eran? Abraham, Isaac, Jacob, Job, aquellos los cuales por revelación espiritual creyeron que su Redentor se pararía en la tierra algún día. Esos…

[JBP] Y eso lo encontramos allí en Job, capítulo 19, cuando Job decía:

25 Yo sé que mi Redentor vive…

[JBP] Y luego pueden buscar esa Escritura. Dice:

[99] … creyeron que su Redentor se pararía en la Tierra algún día. Esos son los primeros frutos de aquellos que durmieron. Allí caminaron por la ciudad. Puedo ver a Abraham y a Sara jóvenes, y llenos de… bien parecidos, y llenos de vida, ya para nunca jamás envejecer ([JBP] ¿Ve? Ellos resucitaron en ese cuerpo para jamás envejecer), para jamás enfermarse, ni tener hambre, caminando alrededor en sus cuerpos.

[JBP] Y es lo que nos dice el apóstol Pablo, que continuamos leyendo aquí esa Escritura, verso 15:

15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.

16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

18 Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

[JBP] O sea que hay una promesa de la resurrección de todos los creyentes en Él (en Cristo), así como Él se trajo a los del Antiguo Testamento en Su Primera Venida cuando resucitó, así también en Su Segunda Venida se traerá a los que han creído en Cristo como nuestro Salvador, han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo y han nacido de nuevo, y han obtenido ese cuerpo teofánico de la sexta dimensión; y luego obtendrán, en el Día Postrero, el cuerpo eterno y glorificado que Él prometió darle a todo hijo e hija de Dios a la Final Trompeta.

En Filipenses, capítulo 3, verso 20, también el apóstol Pablo nos dice:

20 Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

21 el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya…

[JBP] ¿Ve? El cuerpo que vamos a obtener es el cuerpo igual, a imagen y semejanza… A imagen: en Su teofanía, y semejanza: Su cuerpo glorificado.

21 … por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.

[JBP] Y ese es el cuerpo eterno y glorificado que Cristo le dará a todos los que han creído en Él; y así están allí esperando en la sexta dimensión, por esa Gran Voz de Trompeta, esa Voz de la resurrección, la cual también a Lázaro le dijo [San Juan 11:43]:

43 … ¡Lázaro, ven fuera!

[JBP] O sea que esa misma Voz, es la Voz que estará en el Día Postrero hablándole, tanto a Su Iglesia como a los que van a ser resucitados, para que en el Día Postrero vengan y les aparezcan a todos los que estarán en el Día Postrero listos, preparados para verlos; y al verlos a ellos seremos nosotros transformados.

Así que a su esposo William Bermejo, a sus hijos William Bermejo Rodríguez, Johana Bermejo Rodríguez, Luz Bermejo Rodríguez y José William Bermejo Rodríguez; y también todos los familiares y amigos y hermanos que están allí presentes en este día, de nuestra hermana… en esta actividad, despidiendo (hoy y mañana) el cuerpo donde habitó nuestra hermana Selenia Rodríguez; recuerden que ella no está allí, ahí está solamente el cuerpo de carne que ella habitó; y que pronto la volveremos a ver en ese cuerpo eterno y glorificado.

A todos ustedes allí presentes: consolaos con estas palabras del apóstol Pablo, de que ellos van a volver nuevamente a estar en medio de cada uno de nosotros, así como estuvieron Abraham, Isaac y Jacob en medio… allá en Jerusalén, en medio de ese pueblo, ese grupo que allí estaba en esos días viviendo.

O sea que le aparecerá al pueblo vigente que estuviera en ese momento cumpliendo… Con su vista y con su oído, estarían ellos allí mirando, oyendo, a los que estarían apareciéndoles, esos que habían resucitado; o sea que esas personas iban a ser testigos de la resurrección.

Muchos les aparecieron a los familiares. O sea, como en una ocasión nuestro hermano William nos decía que [WSS] “ellos les aparecerán, de seguro, a los familiares, y les dirán que se agarren de Cristo, la Palabra —aquellos que no vayan a ser transformados—, para que den su vida para pasar por la gran tribulación”2. Esa será una etapa que ya estará casi finalizando, de la etapa que es con las fatuas.

Así que algo grande también Dios estará obrando en medio de ese pueblo, de esas vírgenes, las cuales darán sus vidas luego en la gran tribulación.

Bueno, ha sido para mí un privilegio y una bendición grande poder enviarles este saludito; y estar preparados, porque nosotros (que tenemos la promesa de transformación, que hemos recibido la Segunda Venida del Señor y la hemos creído como León de la tribu de Judá en Su Obra de Reclamo) estamos en este tiempo siendo preparados para nuestra transformación.

Ellos se aparecerán a nosotros para nosotros ser transformados; y luego habrá una manifestación grande del poder de Dios, de 30 o 40 días, en donde se estremecerá el mundo, y Dios llenará unos cuantos vasos y estremecerá el mundo como jamás lo ha hecho en toda la existencia de la humanidad. Y luego seremos llevados a la Cena de las Bodas del Cordero.

Que Dios les bendiga, y Dios les guarde. Y que la paz de nuestro Padre celestial reine y habite en vuestros corazones, con la esperanza de que pronto vamos a ver a nuestra hermana Selenia Rodríguez.

Dios les bendiga y Dios les guarde a todos.


1 57-0420 El Entierro (párrs. 95-99 en inglés)

2 1997-09-07-1 “El misterio de la Sangre de Cristo”, pág 16

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