Palabras en el velorio de Samuel Motta Morales

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Palabras en el velorio de Samuel Motta Morales

Rev. José Benjamín Pérez
Martes, 27 de septiembre de 2022
Cayey, Puerto Rico

Muy buenas tardes a todos los familiares de nuestro hermano Samuel Motta Morales, quien partió con el Señor y está en la sexta dimensión, en ese cuerpo teofánico que Él prometió darles a todos los creyentes en Él.

A su esposa: Rosa Esther Morales Hernández, sus hijos: Audeliz Motta, Samuel Motta, Evelyn Motta y José David Motta, y demás familiares, y demás hermanos en Cristo, y amigos de nuestro hermano Samuel, que se encuentran hoy reunidos en esta actividad, allí en la funeraria, hoy martes, 27 de septiembre de este año 2022.

Los hijos de Dios, escogidos de Dios, que de edad en edad han estado manifestándose en estos cuerpos terrenales, y han hecho contacto en su vida aquí en la Tierra con Cristo, manifestado en Su ángel de cada edad, en Su mensajero, y lo han recibido como su Salvador…; y así han estado naciendo en el Reino de Cristo, en la etapa correspondiente a la cual ellos han venido a este planeta Tierra; y así va Dios construyendo Su Templo espiritual con piedras vivas.

Y en nuestro tiempo, en este lapso de tiempo de esta jornada hacia la tierra prometida… porque en nuestro tiempo la promesa es que vamos a ser transformados en cuerpos glorificados; lo que no ocurrió en tiempos pasados; pero que antes teníamos que pasar o tenemos que pasar por ese mismo proceso que pasaron los de las edades pasadas: tenemos que venir a este planeta Tierra por medio de la unión de nuestros padres, obtener este cuerpo terrenal, físico y mortal; y obtenemos —por consiguiente— cuando nacemos un espíritu del mundo.

Pero al hacer contacto con la vida eterna, con Cristo en Su Primera Venida; al recibir Su Venida, al recibir que en Él se cumple la salvación de nuestras vidas… Y digo “se cumple” porque es un Pacto eterno; y ese Pacto eterno no solo es vigente para ese momento en que Él allí efectuó ese Sacrificio por los pecados, sino que ese Pacto —cuando fue efectuado— es un Pacto eterno.

Los sacrificios del Antiguo Testamento, que efectuaba el pueblo hebreo cada año, era temporal, pasajero; pero eso reflejaba el Sacrificio que el Cordero de Dios, Jesucristo, llevaría a cabo en la Cruz del Calvario. Y así ya ese tipo y figura quedaría quitado; y vendrían a ser una realidad, esos tipos y figuras de ese cordero pascual que ellos ofrecían por sus pecados (el cual era cubierto solamente).

Pero en Su Primera Venida vino con ese propósito de quitar esos pecados que eran cubiertos, tanto los del Antiguo Testamento como los pecados que fuesen llevados a cabo por los hijos de Dios durante las edades de la Iglesia y también en nuestro tiempo.

Con el Sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario ya esos tipos y figuras fueron quitados; y vino lo real. Ya no era como por espejo, sino lo real1, conforme a como ya lo habían profetizado los profetas del Antiguo Testamento.

Y en este tiempo, así como los de las edades pasadas tuvieron que manifestarse en esta Tierra: nacer, obtener un cuerpo terrenal, mortal, obtener un espíritu del mundo; pero luego, al hacer contacto con Cristo, la Vida Eterna, nacemos en el Reino de Dios, y obtenemos un espíritu de la sexta dimensión, obtenemos esa teofanía que proviene de Dios; y así entramos a formar parte del Cuerpo Místico de Cristo, lo cual es Su Iglesia. Y si todavía estamos en estos cuerpos cuando ocurra la resurrección pues seremos transformados.

Eso no ocurrió en las edades pasadas, porque ellos estaban viviendo en el Lugar Santo. Y en el Lugar Santo la presencia de Dios no iba a manifestarse, porque era en el lugar santísimo donde —en el tabernáculo de Moisés y el templo de Salomón— la Columna de Fuego descendió.

Y en el Templo espiritual de Cristo, lo cual es Su Iglesia, es en el Lugar Santísimo donde el Pilar de Fuego, la Columna de Fuego, estaría en medio de Su Iglesia en el tiempo final, obrando en medio de los escogidos que estarían viviendo en este tiempo, para así prepararlos para la transformación.

Y también hay una promesa: que resucitarían los creyentes en el Señor de edades pasadas y los de nuestro tiempo. Ellos no podrán aparecer en una edad pasada porque ya esa edad pasó; ellos tienen que aparecer (junto con los de nuestra edad) en la Edad de la Piedra Angular; es ahí donde está la promesa de la resurrección y la transformación y el rapto.

Por eso el hermano Branham decía: [WMB] “Yo quiero estar en el rapto, o yo quiero ser raptado”2, porque para todos los escogidos de Dios ocurrirá esa promesa del rapto.

Fíjense que hay una promesa de resurrección, y eso tiene un número; y hay una promesa de transformación, lo cual también tiene un número; o sea, tiene un grupo que corresponde a cada evento profético. Ya Dios tiene, desde antes de la fundación del mundo, predestinados los que serían resucitados, y predestinados los que serían transformados.

Y los que serían raptados sería la unión de todos los de las edades, junto con los de nuestro tiempo que van a resucitar, más los que estamos vivos que seremos transformados. O sea que sería un solo grupo los que serían raptados. Ya ahí sería la promesa tanto para los que van a resucitar como para los que van a ser transformados.

El rapto es para toda la Iglesia-Novia del Señor; y eso es algo muy pero que muy importante, porque ese rapto —lo cual fue reflejado y representado en Enoc y también en Elías— corresponde al Día Postrero, corresponde al cumplimiento pleno de la Visión de la Carpa, en donde la resurrección se estaría llevando a cabo, y la transformación y el rapto. Son los eventos más grandes que la Iglesia del Señor Jesucristo tendría en este tiempo final.

Y para poder estar en ese lugar de la sexta dimensión se requiere que la persona haya recibido el Mensaje correspondiente a su edad, a su dispensación. No puede estar allí una persona que no haya recibido el Mensaje correspondiente a nuestro tiempo, no puede estar allá para ser preparado para regresar acá a la Tierra si no ha recibido el Mensaje, la Palabra, que corresponde al tiempo en que esa persona está viviendo.

Por eso los de las edades pasadas con sus grupos serán juzgados; cada uno de ellos, cada mensajero con su grupo será juzgado; y si salen bien, entonces regresan; si no, pues no.

O sea que la persona (vamos a decir) que actualmente no haya recibido o no esté recibiendo el Programa Divino correspondiente a este tiempo final: no será transformado y raptado; y si muere físicamente: no será resucitado.

Y Samuel Motta: él recibió al Señor como su único y suficiente Salvador; y recibió el Mensaje, al Ángel del Señor Jesucristo: William Soto Santiago; y también recibió, mientras estuvo en esta Tierra, esta etapa de preparación; la cual es muy pero que muy importante, porque gira todo alrededor de la resurrección y la transformación y, por supuesto, el rapto.

Y Samuel recibió toda la Enseñanza de este glorioso Mensaje, y también de lo que está ocurriendo en esta Enseñanza de Carpa, la cual Dios nos está dando en este tiempo, y de la cual él fue a llevar unas buenas nuevas al Paraíso.

Y en estos días estuvimos platicando3 de que eso va a estar siendo cada vez más y más común entre los hijos de Dios; porque fíjense, cuando al hermano Branham en una ocasión Dios le permitió ir al Paraíso… y fueron dos ocasiones en donde Dios (aquí las que vamos a leer) … porque hubo varias ocasiones en donde él los visitaba.

Y vamos a leer aquí en el libro “LA HISTORIA DE MI VIDA”4, dice en la página 40 (ustedes tienen el libro, se sacó hace poco)… Desde la página 36 pueden leer toda esa historia tan hermosa allí; pero vamos a leer la 42 y la 43. Vamos a leer la 42 abajo, dice:

271 Yo siempre he anhelado ir al oeste. Yo siempre he querido uno de esos sombreros. Mi padre había amansado caballos en su juventud, y yo siempre quise uno de esos sombreros. Y el hermano Demos Shakarian me compró uno ayer, el primero que he tenido (que haya tenido) como ese, de esa clase de sombreros del oeste.

[JBP] Él hace un dibujo ahí de la pirámide, y escribe: [WSS] «el oeste», y una Estrella de David.

[JBP] Y él escribe: [WSS] «El que el Programa de Dios estuviera en el oeste, influyó en el deseo del corazón del alma de nuestro hermano Branham».

[JBP] Y eso es algo muy importante.

Sigue en la página 43:

272 Y pensé que iba por las praderas, cantando esa balada que dice: “Hay una rueda en la carreta que está quebrada y un letrero en el rancho que dice: ‘De venta’”. Y seguí caminando y miré una antigua carreta con toldo, como aquellos antiguos furgones con toldo, y una de las ruedas estaba quebrada. Por supuesto, eso representaba mi familia destrozada. Y al acercarme más, miré que allí estaba parada una muchacha joven…

[JBP] Recuerden que en él… Antes (cuando lean), antes de todo esto, recuerden que Sharon y su mamá habían partido por la inundación grande que hubo en el río Ohio; y él por varias ocasiones intentó quitarse la vida; y aquí Dios le permite ir allá y verlas. Y miren, sigue diciendo:

[272] Y al acercarme más, miré que allí estaba parada una muchacha joven, muy bonita, como de veinte años de edad, con ojos azules ([JBP] y escribe): [WSS] «Sharon, 20 años aprox.» y su pelo rubio cayéndole en la espalda, y vestida de blanco. Al mirarla, le dije: “¿Cómo está usted?”. Y seguí adelante.

Y ella me respondió: “Hola, papá”.

273 Y yo regresé y exclamé: “¿Papá?”. “Pues”, dije, “¿cómo puede usted señorita…? ¿Cómo puedo ser yo su papá cuando usted tiene la misma edad que yo?”.

Y ella me dijo: “Papá, es que no sabes en dónde estás”.

Y le dije: “¿Qué quiere decir?”.

274 Y ella me contestó: “Aquí es el Cielo”. Y dijo: “En la Tierra yo era tu pequeña Sharon”.

Y le dije: “Amor, tú eras una niñita”.

[JBP] Porque ella murió siendo pequeñita, pero allí estaba como una muchacha de 20 años. Por eso él dice: [WSS] “De 18 a 21 años es la apariencia de ese cuerpo allí en la sexta dimensión”.

275 Me dijo: “Papá, los niños no son niños aquí, son inmortales. Ellos nunca crecen ni se envejecen”.

276 Y le dije: “Sharon, amor, eres una jovencita muy bonita”.

Y me dijo: “Mi mamá te está esperando”.

Dije: “¿Dónde?”.

Ella dijo: “Allá en tu nuevo hogar”.

277 Y dije: “¿Nuevo hogar?”. Los Branham son vagabundos, no tienen hogar. Y le dije: “Pero amor, yo nunca he tenido un hogar”.

278 Ella dijo: “Pero acá arriba tienes uno, papá”. No quiero ser un niño, pero es tan real para mí [El hermano Branham llora. –Editor] ([JBP] Imagínate, se conmovió…), y en cuanto empiezo a meditar en ello, recuerdo todo otra vez. Y dijo: “Acá tienes uno, papá”. Yo sé que tengo uno allá y algún día me iré para allá. Ella preguntó: “¿Dónde está Billy Paul, mi hermano?”.

([JBP] O sea, Sharon le dijo que dónde estaba Billy, su hermanito).

279 Y yo le dije: “Lo dejé con la señora Broy, hace unos cuantos minutos”.

[JBP] Él escribe: [WSS] «Billy Paul / señora Broy».

[JBP] Fíjense cómo ellos tienen allí esa plática; y ellos pueden platicar cosas de la Tierra y también cosas de la sexta dimensión, y cada uno entiende; porque fíjense que el hermano Branham no había partido. A él, estando en su cuerpo terrenal, Dios le permitió ir; y pudo estar allí y ver todo sin aún él morir (partir), o sea, sin descansar; porque los creyentes en Cristo no mueren, sino que duermen, pero sin dejar este planeta Tierra por completo.

Vean cómo ese mecanismo Dios se lo permitía al hermano Branham, y allí tenía esa plática con ella, o con los de allá…, porque no tan solo con Sharon, sino con… van a ver más adelantito cómo también tenía esa plática con varias personas más. Y se hablaban cosas de la sexta dimensión y se hablaban cosas de aquí de la Tierra, y se entendían; había una comunicación como la que tenemos ahora.

[279] Y me dijo: “Mamá quiere verte”.

280 Y yo me volteé y miré, y había enormes palacios, y la Gloria de Dios los cubría. Y escuché un coro angelical cantando: “Mi Hogar, dulce Hogar”. Y empecé a subir unos escalones largos, corriendo tan fuerte como podía. Y cuando llegué a la puerta, allí estaba ella, vestida de blanco, con su pelo negro, largo, cayendo sobre su espalda. Ella levantó sus brazos, como siempre lo hacía cuando llegaba a la casa cansado de trabajar o de otra cosa. Y la tomé de las manos y le dije: “Amor, vi a Sharon allá abajo. Se convirtió en una hermosa muchacha, ¿verdad?”.

281 Y ella dijo: “Sí Bill”. Ella dijo: “Bill”, y puso sus brazos sobre mis hombros, y empezó a palmearme, y me dijo: “Ya no te preocupes por mí y por Sharon”.

([JBP] Ya luego leen atrás cómo él estaba tan y tan preocupado por ellas, porque Dios se las había llevado).

[281] Yo le contesté: “Amor, no puedo evitarlo”.

282 Ella me dijo: “Sharon y yo estamos mejor que lo que tú estás”. Y dijo: “No te preocupes ya más por nosotros. ¿Me lo prometes?”.

283 Y le dije: “Hope” ([JBP] Hope era la esposa, la mamá de Sharon, de la que hemos estado hablando), le dije: “he estado tan solitario sin ti y sin Sharon, y Billy ([JBP] porque ya Billy había nacido) siempre está llorando por ti”. Y le dije: “Yo no sé qué hacer con él”.

284 Y ella me dijo: “Todo va a estar bien, Bill”. Dijo: “Solamente prométeme que no te vas a preocupar ya más”. Y me dijo: “¿No te vas a sentar?”. Y miré alrededor y allí estaba un gran sillón.

285 Y recuerdo que yo traté de comprar un sillón. Ahora, ya para terminar. Un día, yo traté de comprar un sillón. Pues nosotros teníamos únicamente esas sillas comunes de madera, para el juego del comedor. Y las teníamos que usar, ya que eran las únicas sillas que teníamos. Y podíamos comprar una de esas sillas en las que uno se puede reclinar hacia atrás, como… se me olvida qué clase de silla de descanso era. Y costaba diecisiete dólares, y uno podía pagar tres dólares de enganche y un dólar a la semana. Y nos compramos una. Y oh, cuando yo venía… Yo trabajaba todo el día, y predicaba hasta media noche, en las calles y en cualquier lugar que podía.

286 Y un día, me atrasé con mis pagos. No pudimos hacerlo, y pasó día tras día, y finalmente un día vinieron y recogieron mi sillón. Y esa noche, nunca la olvidaré, ella me había hecho un pastel de cerezas. Pobrecita mi esposa, ella sabía que yo iba a estar desilusionado. Y después de que cenamos, le pregunté: “¿Por qué me tratas tan especialmente en esta noche, amor?”.

287 Y ella me dijo: “Mira, les dije a los muchachos de la vecindad que te consiguieran algunos gusanos para pescar. ¿No crees que deberíamos ir al río y pescar un ratito?”.

Y le dije: “Sí, pero…”.

([JBP] Como para tratar de desviarlo de la atención de lo del sillón, que se lo habían llevado).

288 Y ella empezó a llorar. Yo sabía que había algo mal. Ya tenía una idea porque ya me habían notificado que iban a venir a recogerlo. Y no pudimos cumplir con los pagos semanales de un dólar. No pudimos, nada más no pudimos hacerlo. Ella me abrazó, y yo me acerqué a la puerta y mi sillón ya no estaba.

[JBP] Y él escribe: [WSS] «el sillón», y dibuja una Estrella de David.

289 Ella me preguntó allá arriba, dijo: “¿Te acuerdas de ese sillón, Bill?”.

[JBP] O sea, le… “Ya ahora vamos a… estamos ahora en la sexta dimensión”.

Y él escribe: [WSS] «el sillón».

[289] Y yo le dije: “Sí, amor, sí me acuerdo”.

Y dijo: “Eso es lo que tú estabas pensando, ¿verdad?”.

([JBP] Y él dijo): “Sí”.

290 Y dijo: “Bueno, ellos no pueden quitarte este, este ya está pagado”. Ella dijo: “Siéntate por un minuto, quiero hablar contigo”.

Y le dije: “Amor, no entiendo esto”.

[Rev. José B. Pérez] Y fíjense que acá el hermano William, en este mensaje de “EL QUINTO SELLO”, para no leer toda esta anécdota, que fue cuando en otra ocasión él fue al Paraíso, a la sexta dimensión, y él dice que ahí es que estaban… Por ejemplo, vamos a leer una partecita aquí. En la página 319 dice [Los Sellos]:

194. Pero estando allí parado, me toqué la cabeza con la mano y tenía mi cabello de nuevo. Yo era joven. Dije: “¿No es raro? Aquí estamos”. Entonces miré a lo lejos, y vi que venía mi primera esposa, Esperanza. Ustedes saben que ella murió a los veintidós años, y todavía era tan hermosa como antes ([JBP] o sea, en español: Esperanza; pero es Hope, que es ‘Esperanza’ en español). Muchos de ustedes la recuerdan. Tenía los ojos negros y cabello negro que le caía por toda la espalda, era alemana. Y pensé: “Ahora cuando ella llegue me va a llamar por mi nombre: ‘Bill’. Yo sé, cuando llegue va a decirme: Bill”. Y me fijaba en cada una de esas damas que pasaban; cada una me abrazaba y me decía: “Nuestro precioso hermano…”.

[JBP] Acá fue él cuando ella… cuando se encontró con Sharon. No sabemos si fue la misma ocasión y que esto fue antes, o en diferentes ocasiones; pero en el libro de Citas5 hay una parte donde dice (el domingo creo que lo leímos) que él los visitaba de vez en cuando. Dice:

[194]. “Nuestro precioso hermano estamos tan contentas de verlo”. Y vi que cada una estaba vestida igual. Pero tenían su cabello de distintos colores, algunas de cabello rubio, y otras de cabello rojo, y unas de cabello negro. Pasaban, y todas eran jóvenes. Entonces cuando ella llegó, pensé: “Voy a ver qué me va a decir”. Y me miró y me dijo: “¡Oh, nuestro precioso hermano!”. Y me abrazó, y luego se alejó, y llegó otra y me abrazó.

195. Oí un gran ruido, y miré hacia esa dirección, y allí venía corriendo un gran número de varones jóvenes, como de veinte años. Tenían cabello oscuro, rubio, etc., y cada uno estaba vestido con una vestidura blanca, y estaban descalzos. Y llegaron y me abrazaron, diciendo: “Nuestro precioso hermano”.

196. Volví la vista, y allí estaba todavía en la cama ([JBP] ¿Ve? Cuando él se miró – miró hacia abajo… Recuerden que la sexta dimensión está como a unos 12 pies6 de aquí de donde estamos en la Tierra), y pensé: “Esto en verdad es raro”. Y en ese momento una voz me comenzó a hablar, y nunca vi de dónde venía. Dijo: “Tú has sido reunido con tu gente”.

[JBP] Vea, cada mensajero es reunido con su grupo; y también cada creyente, cada hijo de Dios, es reunido, cuando terminan sus días en este planeta Tierra, es reunido también con su gente.

[196]. Luego unos hombres me levantaron y me colocaron sobre un lugar alto, así elevado. Dije: “¿Por qué han hecho eso?”.

197. La voz dijo: “Sobre la Tierra tú fuiste un líder”.

[JBP] Y ahí sigue relatando todo eso.

Pero fíjense más adelante; ya cuando va… dice, hablando de esto del sillón, acá lo relata también. Ya voy por la página 322 del libro de Los Sellos. Dice:

222. Pero ¿saben lo que sucedió? Yo mismo guie a ese hombre al Señor Jesucristo y lo bauticé en el Nombre de Jesucristo…

[JBP] Este fue el que le mató al perrito, que… el señor Short lo había envenenado; y luego él quiso ir a matarlo (al señor), pero cuando él fue… Dios obró en él en cierta forma que llegó el momento en que lo guio al Señor. Y aquí él dice:

222. Pero ¿saben lo que sucedió? Yo mismo guie a ese hombre al Señor Jesucristo y lo bauticé en el Nombre de Jesucristo; y cuando murió, lo enterré. Unos cuantos años después de que murió mi perro, yo fui convertido ([JBP] vean), y entonces vi las cosas muy diferentes. Entonces lo amé en vez de odiarlo.

[JBP] Vean cómo ahí el hermano Branham muestra algo muy hermoso: lo cual es el amor de Dios, en Su profeta, por esa persona, en misericordia. Pero llegaría un momento en donde el Hijo del Hombre se volvería a manifestar en juicio, porque la humanidad ha despreciado la misericordia de Dios por última vez.

Y en este tiempo final ya la Puerta de Misericordia se ha cerrado, y ya está preparando a los hijos e hijas de Dios en este tiempo final para que obtengan la transformación: aquellos que están dentro del Redil del Señor.

En la página 323, sigue diciendo [Los Sellos]:

223. Pero allí estaba Fritz lamiéndome la mano [WSS] «en cuerpo espiritual» ([JBP] está hablando de su perro). Lo miré, y yo no podía llorar. Nadie podía llorar, todo era gozo. No podía uno estar triste, porque todo era felicidad. No podía uno morir, porque todo era vida. No podía uno envejecer, porque era todo juventud. ¡Era perfecto! Y pensé: “¿No es esto maravilloso?”. Y había millones, y yo estaba como en mi casa.

224. Entonces en ese momento oí una voz que dijo: “TODOS los que tú has amado…”. Era la recompensa por mi obra. Yo no necesito ninguna recompensa. Dijo: “TODOS los que tú has amado, y todos los que te han amado, Dios te los ha dado”.

[JBP] Y él escribe, el hermano William, dice: [WSS] «Personas, animales, casa, muebles, etc.».

[JBP] Miren eso tan tremendo, cómo él ahí nos está revelando algo muy pero que muy grande.

225. Dije: “¡Alabado sea el Señor!”. Y me sentí algo raro y pensé: “¿Qué pasa conmigo?”. Volví para mirar, y allá sobre la cama mi cuerpo estaba moviéndose.

[Rev. José B. Pérez] ¿Ven?, cómo Dios le permitió a él, estando vivo en la Tierra, estar también allá en la sexta dimensión, y teniendo ese compañerismo allí, con los que estaban en la sexta dimensión.

Y eso en este tiempo se estaría repitiendo nuevamente, en donde la sexta dimensión se estará abriendo para los hijos de Dios que van a ser transformados: los que estarían en esta etapa de preparación, recibiendo la Enseñanza y recibiendo todo lo que necesitamos para poder tener ese mismo poder que tuvo el hermano Branham, que él lo tuvo en primicias; o sea, [WMB] “lo que ustedes han visto en parte ([JBP] dice él), en el poder de Dios en esas cinco manifestaciones, ustedes lo verán en un poder – en su poder absoluto”7.

Pero una de las cosas que la Iglesia-Novia tendrá es cómo acceder a esa dimensión; y los únicos que podrán acceder a esa dimensión serán los que estarían escuchando la Enseñanza.

Ninguno de los que no escuche esa Enseñanza bajo Carpa, que está siendo manifestada en este tiempo final por medio de los ministerios que Dios tiene en este tiempo final, el ministerio de los Ángeles del Señor obrando bajo Carpa: no podrá ver y acceder a esa dimensión, y tampoco será transformado; porque todo ese misterio está en la Enseñanza.

Y aquellos que estén esperando que venga nuestro precioso hermano William Soto Santiago…, el cual ¡va a venir! …; porque muchos han dicho: “No, ahora están diciendo que no va a venir”. Sí, va a venir, siempre se ha dicho que va a regresar; pero no va a regresar para hacer esto que Dios ya está haciendo. Él va a regresar para cuando regrese y esa resurrección esté ocurriendo; luego lo que quedan son 30 o 40 días en cuerpos eternos y glorificados, y ya ahí nos vamos. O sea que no hay cabida para tiempo de Enseñanza, no hay un espacio de Enseñanza entre la resurrección y el rapto.

El tiempo de Enseñanza es ahora, el tiempo de Fe de Rapto es ahora, el tiempo para estar preparados para recibir a todos los que van a venir en la resurrección es ahora.

Y todo aquel que esté esperando otra cosa no podrá ser transformado, y lo que les queda es la gran tribulación; porque se les ha venido hablando y se les ha venido diciendo lo que desde el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, y por los mensajes del hermano Branham, y por los mensajes de nuestro amado hermano William Soto Santiago, se ha estado hablando y se está proclamando: que es bajo Carpa que los Truenos estarían rugiendo, estarían sonando, y estaría dándose a conocer el misterio de la Segunda Venida del Señor; es en el ministerio bajo Carpa.

Y depende qué usted esté esperando, eso es lo que va a recibir. Si usted está esperando solamente a nuestro hermano William con los de la sexta dimensión, pues lo que va a recibir es que se va a tener que preparar entonces (en esos días pocos que va a tener) para que dé su vida para la gran tribulación; sería una preparación para dar su vida.

Y la preparación para los que van a ser transformados es antes de que llegue ese momento, que es el tiempo en donde estamos. Todo es sencillo: así como se está hablando, así es que va a suceder.

Cada uno va a recibir lo que está esperando. Porque todos los grupos que van a estar cumpliendo cada promesa, cada uno tiene que llenar esa posición. Por eso no nos debe de extrañar que algunos no comprendan, que algunos no entiendan esta etapa.

Y nos llena de regocijo que hay otros que sí: que están aprovechando el tiempo y que desean que cada día que pasa salga más y más Palabra, porque se han agarrado y han entendido que es el tiempo en el cual Dios dará esa Fe de Rapto, y es lo que ellos estaban esperando desde que escucharon por primera vez que había un rapto.

Y cada edad deseaba que fuera en su edad, cada edad deseaba llegar a este tiempo. El hermano Branham decía: [WMB] “Si yo me extiendo, casi lo puedo alcanzar”8; él deseaba, porque él sabía que si lograba hacer realidad la Visión de la Carpa, montar una Carpa en un sitio y comenzar, él sabía que ahí iba a darse la Fe de Rapto; pero ni era su tiempo, ni era su edad, ni tampoco eran los ministerios que estaban operando en él.

Eso correspondía a los ministerios de Moisés y Elías, que en este tiempo final estarían siendo manifestados. Sería el Josué de este tiempo. Representado Josué – o sea, Moisés y Elías en Josué. Y eso lo dice él allí en el libro de Citas, en la página 10-A, párrafo 103; una partecita aquí abajo, dice:

103 – “En los últimos días Dios traerá a Su Iglesia, no por organización, no por denominación, sino por el Espíritu Santo. El príncipe Zorobabel con Josué era el que habría de traer esta Piedra de corona. Él colocó el fundamento, en tipo él llevó al pueblo de nuevo al fundamento”.

[JBP] Y él escribe: [WSS] «Los Dos Olivos. Zorobabel y Josué = Moisés y Elías».

[Rev. José B. Pérez] O sea que serían esos ministerios los que en este Día Postrero, en la Edad, en la Etapa de Oro, en la etapa de la Edad de la Piedra Angular, de la Dispensación del Reino, que Dios estaría dando a conocer ese misterio de la Fe de Rapto.

Sigue diciendo en la página 45 de “LA HISTORIA DE MI VIDA”, acá donde nos quedamos; dice:

291 Y ella dijo: “Prométeme, Billy, prométeme que tú no te vas a preocupar más. Ya te vas a regresar”. Y repitió: “Prométeme que ya no te vas a preocupar”.

Y le dije: “No puedo hacer eso, Hope” ([JBP] o sea, Esperanza).

292 Y en ese momento volví en mí, y el cuarto estaba oscuro. Miré alrededor y sentí su brazo sobre mí ([JBP] o sea, ya estaba acá en la cama). Y le dije: “Hope, ¿estás aquí en este cuarto?”.

293 Ella empezó a palmearme. Me preguntó: “¿Me vas a hacer esa promesa, Bill?”.

[JBP] ¿Ve? Ya hay una comunicación ahí, pero acá. O sea, él la tuvo primero allá con ella; y fíjense que lo mismo que estaba platicando allá con ella, acá también ella le vuelve a repetir lo mismo:

[293] Prométeme ([JBP] dice) que ya no te vas a preocupar más”.

Y le dije: “Te lo prometo”.

294 Y entonces ella me palmeó dos o tres veces más, y se fue ([JBP] ¿Ve? Él la sintió). Yo salté y encendí la luz, y miré para todas partes, ya se había ido. Pero ella solamente se había ido del cuarto. Ella no se ha muerto, ella todavía vive. Ella era una cristiana.

[Rev. José B. Pérez] Y nuestro hermano Samuel Motta no se ha ido: ¡él vive!, porque él es un cristiano. Y él está allí en la sexta dimensión esperando que la Voz de la Resurrección llame y él vuelva nuevamente acá a la Tierra. O sea que ellos escucharán la Voz del Hijo de Dios y se levantarán, “y responderé”. “Entonces llamarás, y yo responderé”, dice Job9.

Y en el Evangelio según San Juan, capítulo 5, verso 24:

24 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.

25 De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios ([JBP] y ahí está la Segunda Venida); y los que la oyeren vivirán.

[Rev. José B. Pérez] Y en este tiempo final, la promesa de Primera de Corintios, capítulo 15, verso 51 en adelante; y de Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, verso 13; será una realidad en medio de la Iglesia del Señor, porque dice en Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, verso 15:

15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.

16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

18 Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

[Rev. José B. Pérez] Esa Voz de Arcángel es la Voz que le dijo a María que ella concebiría y daría a luz un niño; y le dio a conocer todo el misterio de la Primera Venida de Cristo.

Y el Ángel, ese Arcángel, cuando allí… en la ocasión cuando le apareció al sacerdote Zacarías, que por su incredulidad —que [WSS] “fue bueno para nosotros”10, dice el hermano William—, él tuvo allí que identificarse, y dijo: “Yo soy Gabriel, que estoy delante de la presencia de Dios”11.

Ese mismo Arcángel se manifestó en este tiempo final y le ha dicho a la Iglesia-Novia que él no es el Señor Jesucristo. O sea, él se está dando a conocer como se dio a conocer allá, tanto a Zacarías como a la virgen María, y también a José, porque a José también le dijo que él era Gabriel.

Vamos a buscarlo rapidito aquí… En San Mateo, capítulo 1, verso 18, ahí ese Ángel le apareció a José; y de eso vamos a hablar en otra ocasión para abundar un poco más de lo que el hermano William ha dicho de esto, que es algo que debemos conocer.

Y ustedes pueden ver cómo, así como le apareció allí ese Arcángel y se identificó con María; en este tiempo final ese Arcángel se estaría identificando: y se identificó con la Iglesia estando en este tiempo final en medio de cada uno de nosotros, en esta labor del recogimiento de los escogidos; y mostrando en repetidas ocasiones, y decía: [WSS] “Ese Ángel no es el Señor Jesucristo; es el que viene dando testimonio de estas cosas que van a suceder”, o sea, de las que estarían sucediendo en el tiempo final, en una nueva dispensación, en la Dispensación del Reino.

Todo lo que estaría aconteciendo en el cumplimiento de la Visión de la Carpa y en el cumplimiento de lo que Dios estaría haciendo en medio de la Iglesia, y daría a conocer cuáles serán los ministerios que estarían allí operando; y estaría dando a conocer el misterio de la Segunda Venida del Señor, el misterio del Séptimo Sello… Lo cual el hermano Branham vio allí, cuando estaba en cierta altura, a 12 pies de altura; porque estaba en la sexta dimensión. Y él miró y vio cómo todo estaba ocurriendo… O sea que aún las cosas estaban ocurriendo, mientras él estaba mirando, y todavía él no había descendido.

O sea que ni estaba el hermano Branham allí (para los que dicen que tiene que estar el hermano Branham, o era el que iba a cumplir, o es el que va a cumplir el cumplimiento de la Visión de la Carpa). Ya él estaba viéndolo acontecer.

Y cuando él decía…, que él mencionaba en esa visión su nombre, él…, el hermano William lo escribe, que es que él estaba allí [WSS] «…reflejándose»12 en lo que Dios estaba haciendo bajo el ministerio que Dios tenía en ese momento, en ese lugar. Y para los que piensan que el hermano Branham tiene que venir, y todavía están esperándolo para que él cumpla todo; vean, él estaba mirando y las cosas estaban ya ocurriendo.

Y también el Ángel que es ese que le muestra todo, que es escritural… ¿Y quién es el Ángel, ese Ángel escritural?, ¿quién es ese Ángel el cual tiene acceso al Libro de la Verdad?, ¿quién es ese Ángel el que le muestra y le mostraba toda esa revelación al hermano Branham? No hay otro Ángel en el Cielo que conocemos, sino que el Arcángel Gabriel.

Y si el Arcángel Gabriel tampoco estaba en medio de la Iglesia obrando esas maravillas y milagros que estaban aconteciendo allí, por consiguiente tiene que ser otro hombre, otro velo de carne, en el que Dios estaría operando esos ministerios en este tiempo final, en la Etapa de Oro, en la Edad de la Piedra Angular. Tan sencillo como eso.

Dios estaba mostrándole a través de los mensajes a la Iglesia-Novia, a la María, lo que estaría ocurriendo y cómo prepararse para esos eventos; todo eso estaba Dios hablándolo por medio de Su Ángel Mensajero en este tiempo final.

Y por eso él nos decía: [WSS] “Vayan a los mensajes del hermano Branham y busquen todo lo que él ha hablado con relación a la Segunda Venida de Cristo, al Séptimo Sello, al Sexto Sello, a la Visión de la Carpa, a las Trompetas, a los Truenos, todo eso; para que no se les pase por alto cuando Dios esté cumpliendo eso”.

O sea que Dios estuvo cumpliendo todo lo que Él había ya profetizado por medio de Sus profetas del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento, tanto de San Pablo (que fue uno de los más que habló) como también del reverendo William Branham. Y ese Ángel estuvo en medio de nosotros y estuvo dándonos a conocer todas esas cosas que iban a suceder, y se fue.

Ya él dejó todo el Mensaje. Ahora, nos toca en este tiempo, luego de estos 40 años, o 41 años con 8 meses (que es la hora que él cumplió), un lapso de tiempo de preparación, de Enseñanza.

No va a venir otro tiempo de preparación, no va a venir otra predicación luego de esta que se está haciendo en este tiempo final. Los que esperen eso, van a prepararse más bien para dar sus vidas; van a estar bien agarrados, claro que sí, del mensajero, van a estar bien agarrados del Mensaje, para dar entonces sus vidas en la gran tribulación.

Los que estarían agarrados de la Enseñanza bajo Carpa, los que estarían recibiendo toda esta Enseñanza, todo este conocimiento —que ya es Álgebra—; ya para ellos es transformación y rapto, ya para ellos sería poder acceder a esa dimensión y ver a uno de ellos; por ejemplo, a Samuel: que Samuel vendrá en ese grupo que estará con nosotros. Y nosotros que estamos siendo preparados en esta etapa los vamos a reconocer, los vamos a recibir; van hasta a comer con nosotros; y al verlos, seremos transformados.

Hay grandes promesas que Dios tiene para cada uno de nosotros en este tiempo final; lo cual el escogido de Dios debe estar alerta, con sus ojos espirituales bien abiertos, para que no se nos pase nada de todo lo que Dios está haciendo; y así Él cumplir en cada uno de nosotros lo que ha prometido: obtener ese cuerpo eterno y glorificado.

Ya Samuel Motta Morales cumplió el propósito divino por el cual pasó por este planeta Tierra, y él está allá bien. Por eso es que allí Hope, Esperanza, le decía al hermano Branham: [WMB] “No te vas a preocupar por mí, yo estoy mejor que tú”. O sea, a nosotros nos duele, porque estando en estos cuerpos pues tenemos ese sentimiento, que quizás todavía no entendemos que estos solamente son unos microsegundos de tiempo comparados con una eternidad. O sea que lo importante es que cada familiar haya hecho contacto con la vida eterna, y cada familia de cada escogido, y cada escogido también, por supuesto.

O sea que ahora, conscientes de que esa dimensión existe, hay esa esperanza para los escogidos, hay esa esperanza para los familiares de los que parten en el Señor; porque ellos están mejor que nosotros; porque están allí ya sin esas preocupaciones de la vida: de levantarse, de trabajar, porque allí ni se trabaja, ni se come, ni se duerme; todo es felicidad; esperando allí; porque es un lugar de espera, es como una sala de espera: esperando para escuchar en el momento preciso la Voz de la Resurrección.

Este tiempo es un tiempo que no se va a volver a repetir. Aproveche este tiempo al máximo, aproveche este tiempo preparándose para poder recibir a los de la sexta dimensión, aquellos a los cuales ya están allí.

Y si falta alguno para completar ese número de los que van a escuchar la Voz de la Resurrección, pues también tendrán que partir; y deseamos que todos los que estén vivos seamos transformados.

Porque acá…; aunque allá no se trabaja, ni se duerme, ni se vive en ese afán de la Tierra; pero acá, la parte más importante y más gloriosa es que podemos trabajar en la Obra del Señor. Ya allá no se puede trabajar en la Obra del Señor; es aquí mientras estamos en estos cuerpos terrenales.

O sea que aquí, aunque es la lucha dura (vamos a decir), y vamos a pasar todavía por una apretura, pero la recompensa que recibiremos es gloriosa; la cual es: que estando vivos seremos transformados; es una bendición grande también.

O sea, es una bendición grande ser testigos de la resurrección, pero también es una bendición grande ser también actores de la transformación.

Ha sido para mí un gran privilegio y una bendición poder en esta ocasión saludarles y darles estas palabras de consuelo conociendo las promesas de Dios. Y como dice allí el apóstol Pablo: “Consolaos con estas palabras”. Y son palabras de consuelo, porque hay esperanza para todo creyente en el Señor.

Estemos preparados, estemos con nuestras vidas preparadas al Señor, porque muy pronto vamos a verlos, a ver a los de la sexta dimensión con nosotros.

Así que a todos los familiares de nuestro hermano Samuel Motta Morales que están en esta ocasión allí en la funeraria: reciban mis más sinceras condolencias. Su esposa Esther y todos sus hijos, y los familiares, y amigos también de la Iglesia: De parte de la Iglesia Gran Carpa Catedral y de este servidor, reciban mis más sinceras condolencias.

Y recuerden que muy pronto volveremos a ver a Samuel Motta Morales; él estará con ese cuerpo jovencito, representando de 18 a 21 años de edad, nuevamente con nosotros.

Él…, me estaba diciendo uno de sus hijos, Sammy, que él ni se quejó; fue un hombre muy fuerte, no abrió su boca para quejarse; y me estuvo también diciendo que él estuvo hasta el final, o aguantó (vamos a decir) hasta que la familia estuviera toda allí; o sea que él conocía muy bien a dónde iba, él estaba tranquilo.

Y cuando yo le dije esas palabras que llevara allá, también las recibió y les dijo: “¡Amén!”. Así que ya él fue con esas buenas nuevas. Y cuando regrese dirá: “Yo fui con esas buenas nuevas y todos allá se llenaron de alegría”.

Así que Dios los bendiga y Dios los guarde; y estemos pendientes en estos días que nos quedan en este planeta Tierra, porque grandes cosas Dios estará haciendo en medio de la Iglesia; y todo va a ser en una forma sencilla; solamente los entendidos, los escogidos, entenderán, comprenderán lo que Dios está haciendo y hará más adelante también.

Dios les bendiga y Dios les guarde; y tengan todos muy buenas tardes.


1 1 Corintios 13:12

2 SPN65-1204 “El Rapto”, pág. 42, párr. 210

3 Estudio Bíblico #241, 2022/sep/25 (domingo), pág. 5 del (f)

4 SPN59-0419A “La historia de mi vida”, págs. 42-45, párrs. 271-294 en el libro en español

5 Citas, pág. 131, párr. 1165

6 12 pies = 3.65 metros

7 Citas, pág. 119, párr. 1057

8 Citas, pág. 25, párr. 208

Job 14:15

10 Estudio “Elohim y el Hijo prometido”, 2022/sept/24 (sábado), pág. 12 del (f)

11 San Lucas 1:19

12 Estudio Bíblico #241, 2022/sep/25 (domingo), pág. 14 del (f) / Estudio Bíblico #214, 2022/jun/24 (viernes), pág. 29 del (f), pág. 165 del (T2)

Traducciones

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