Saludo a la Comarca Indigena, Panamá

Rev. José Benjamín Pérez
Viernes, 13 de mayo de 2022
Cayey, Puerto Rico

Un saludo muy especial a todos los hermanos, ministros, compañeros en el ministerio, y todos los creyentes que están reunidos hoy, viernes, 13 de mayo de este año 2022, allá en la Comarca Indígena de Panamá, con nuestro hermano, el reverendo Ariel Cerrud. También allá en México, en Aguas Calientes. Y también hermanos que vienen del Bajío mexicano con nuestro hermano Josué Martínez y toda esa región allá. Y también en Ecuador con nuestro hermano Andrés Ceñudo. Y todos los lugares donde están reunidos en este día, escudriñando y viendo cómo Dios ha estado obrando en este tiempo; sabiendo que es un tiempo muy importante, el cual el pueblo de Dios está llamado a prepararse, para pronto pasar ese Jordán en seco y llegar a la tierra prometida del nuevo cuerpo sin ver muerte.

Por lo tanto, todo el tiempo que podamos tener para esa preparación…; muy especialmente que los ministros tengan con sus congregaciones, sin dejar las responsabilidades que tenemos en nuestro diario vivir, trayendo el sustento a nuestros hogares; porque tampoco es irse a lo extremo, de dejar todo a un lado, no entrar al fanatismo sino a la realidad del tiempo en que estamos viviendo. Muchos, quizás, han dejado de hacer sus trabajos, porque me decían: “Oye, pero entonces ya vamos a dejar esto o lo otro”. Tenemos que seguir el diario vivir, como decía nuestro hermano Branham: [WMB] “Si mañana Él viene, que me encuentre trabajando”.

O sea que… Escuché también que algunos habían dejado de trabajar en 4Life; y estuve hablando con nuestro hermano Miguel, y él y yo estamos muy pero que muy enfocados y de acuerdo en cuanto a continuar con esa labor, que ha sido de gran bendición para todos los hermanos, todo el pueblo de Dios; porque muchos de ahí ya están dependiendo de su sustento; y eso también… los productos, también, que tienen, son muy buenos también para nuestra salud. Así que no podemos echar a un lado todo eso, sino que estamos en la etapa de preparación, pero a la misma vez continuamos con nuestras responsabilidades que tenemos en este tiempo en este planeta Tierra, mientras ocurren esos eventos proféticos que pronto han de acontecer.

Así que adelante en esta preparación, sin dejar las responsabilidades que tenemos como padres, esposos, y como la parte de los trabajos que tenemos para llevar el sustento a nuestros hogares; manteniendo eso bien; y también arreglando nuestras vidas: en lo que haya que arreglar, lo arreglemos; porque lo que deseamos es estar bien delante de Dios, para que Él así pueda cumplir en nosotros todo lo que falta por cumplir; y lo cual, lo que estamos esperando es nuestra transformación. Esa es la finalidad de Dios con nosotros. Y nosotros, eso es lo que deseamos: ya salir pronto de esta esclavitud de esta Tierra, de este reino de las tinieblas, para ya de lleno entrar al Reino de Luz, al Reino del Mesías.

Ya en la parte espiritual hemos salido y hemos estado colocados en el Reino de Dios, en el Reino de Luz. Y en la parte física, pronto saldremos ya libertados de este reino de las tinieblas, de este reino gentil, con la resurrección cuando ocurra, y al verlos ser transformados; y ya ahí saldremos ya libres en este tercer éxodo.

El tercer éxodo es muy pero que muy importante, porque es el evento en donde cambiaremos nuestro cuerpo. O sea que… El primer éxodo allá fue salir de una tierra de esclavitud y entrar a una tierra que fluía leche y miel. Y en el segundo éxodo, el espíritu que recibimos al nacer (que es de la quinta dimensión), al nacer de nuevo obtenemos ese éxodo: al creer en Cristo como nuestro Salvador en Su Primera Venida, obtenemos ese cuerpo teofánico de la sexta dimensión; o sea, ahí se cumple el segundo éxodo.

Pero el tercer éxodo ya entonces es algo más glorioso; porque obteniendo ya esas primicias, obteniendo ya ese cuerpo teofánico de la sexta dimensión, que obtuvimos en ese segundo éxodo, ya en el tercer éxodo ya entonces Dios corona Su Programa de los éxodos —y Dios se perfecciona en tres—; o sea que en el tercer éxodo Él nos dará ahí ya de Su plenitud. Ya ahí saldremos… Ya hemos salido espiritualmente, pero saldremos físicamente también. O sea que será algo glorioso lo que estará ocurriendo en este planeta Tierra en el tercer éxodo.

Así que estemos bien apercibidos, con nuestra mirada puesta en las cosas celestiales, con nuestra mirada colocada en las cosas celestiales, porque son las que nos darán esa promesa de ese tercer éxodo, que es el cuerpo eterno y glorificado.

Así que continuemos siendo preparados para que pronto Dios cumpla en medio nuestro todo lo que falta.

Todo es sencillo. Dios lo cumple en una manera sencilla, para que los escogidos de Dios logren captar la grandeza de Dios. Y Dios nos está ayudando y nos seguirá ayudando.

Tengan paciencia con aquellos que aún están en este camino, que han estado con nosotros en este camino, y que aún no han podido, quizás, entender muy bien todo esto; pero ya van a entender. Los escogidos van a entender, van a comprender. Así que con mucho amor tratamos a todos los hermanos; y sin tirarle a uno ni al otro, sino, ya uno lo que hace es orar por ellos y que Dios les ayude; porque nosotros lo que deseamos es que también todos pronto reciban ese conocimiento de lo que Dios está haciendo en este tiempo.

Así que como una gran Familia, la gran Familia de Dios, amémonos los unos a los otros, y continuemos en esta trayectoria que ya estamos en la recta final; ya falta poquito para llegar a la meta. Y somos más que bienaventurados de que ya Dios nos dio el resultado de esta carrera, y es: que vamos a vencer, vamos a ser los primeros seres humanos que estando vivos vamos a tener su cuerpo eterno y glorificado, igual al cuerpo que recibió nuestro amado Señor Jesucristo.

Nuestro hermano mayor ya lo obtuvo; y si con uno ya eso ocurrió, con cada uno de nosotros también va a ocurrir. Y entre medio ahí, hay algo que también ocurrió con Su Segunda Venida; pero eso ya luego vamos a ir viendo poco a poco, qué ocurrió con la segunda manifestación de Dios en carne humana en medio de nosotros, en nuestro amado hermano William Soto Santiago.

O sea que este tiempo es un tiempo en donde los grandes misterios de Dios van a estar siendo abiertos. Y cuando veamos y miremos lo que nosotros tuvimos en carne humana en medio nuestro, abiertamente, completamente, ahí nos vamos a gozar tan y tan grande… ese gozo va a ser tan y tan grande que vamos a ver la grandeza de Dios en una forma sencilla; la cual estuvo en medio de nosotros, y que Dios en Su Programa no permitió que viéramos abiertamente todo eso; pero en algún momento (y ojalá y sea en estos cuerpos)…, porque hay algo que va a hacer que esa fe vaya a crecer tan y tan alto, vamos a tener un conocimiento tan y tan alto que ahí en esos días vamos a ser transformados.

Y la fe para poder recibir el cuerpo teofánico de la sexta dimensión fue creer y comprender el misterio de la Primera Venida del Señor. Y para ser transformados: esa fe va a llegar a un nivel tan alto, esa fe de rapto, y vamos a obtener conocimiento del misterio de la Segunda Venida del Señor. Todo es paralelo, paralelo a lo que ocurrió en la Primera Venida del Señor.

Así que esos escogidos de Dios, esos primogénitos de Dios, que la humanidad va a experimentar, que van a estar en cuerpos eternos y glorificados en este planeta Tierra, todo eso va a ocurrir en este tercer éxodo.

Así que estemos preparándonos, con nuestras vidas, nuestro pensamiento, nuestro andar, para estar listos para recibir la plenitud del Señor.

Que Dios me los bendiga, Dios me los guarde, a todos los que están reunidos en este día; y ya en la noche esperamos que sea de gran bendición también el estudio de esta noche, y el de mañana, y los mensajes que estaremos escuchando; que crezcamos en el conocimiento del Programa Divino correspondiente a nuestro tiempo.

Continúen pasando un día feliz, lleno de las bendiciones de nuestro Padre celestial. Dios les bendiga a todos en este día.

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