Saludo a la congregación de Durango, México

Rev. José Benjamín Pérez
Miércoles, 11 de mayo de 2022
Cayey, Puerto Rico

Buenas noches, el reverendo Joel, y también toda la congregación allá reunida contigo en Durango, México. Es para mí un gran privilegio y una bendición que me concedes en esta oportunidad, de poder saludarte, y a toda la congregación allá que está hoy contigo, de esta llegada que tienes de Guatemala, donde estuviste con nuestro hermano Miguel y todos los ministros allá en esas reuniones tan importantes, y les traes ahí el resumen…, en estos días les vas a dar el resumen de todo lo que ha ocurrido en esas reuniones.

Verdaderamente estamos muy agradecidos a nuestro Padre celestial por Su gran misericordia que ha tenido con nosotros, que nos ha extendido este tiempo para prepararnos, y así estar listos para ver ese cumplimiento pleno en nuestras vidas, en el Templo espiritual del Señor, que es Su Iglesia, donde Él va a morar en toda Su plenitud, para así transformarnos al ver a los muertos resucitados.

Por eso le damos gracias a nuestro Padre celestial que a través de Su Venida, de Su Segunda Venida, en nuestro apreciado hermano William Soto Santiago, ha pedido ese tiempo extra por amor a nosotros, por amor a los escogidos; porque el pueblo (en ese tiempo que él se tenía que ir) no estaba listo. O sea que el mensajero extendió ese amor hacia nuestro Padre celestial, y Él vio allí el amor de él hacia nosotros, y también vio en que Él colocó Su Nombre.

Por lo tanto, varias Escrituras se cumplen, en donde Isaías dice que: “Por amor de mi nombre diferiré mi ira”1. O sea que en este tiempo muchas Escrituras se van a estar cumpliendo, porque las Escrituras tienen múltiples o dobles cumplimientos. Y eso debemos tenerlo bien presente para que, cuando se vayan cumpliendo todas las profecías correspondientes a este tiempo final, no se nos pasen por alto las promesas por las cuales ya Él había mostrado en otros tiempos este tiempo final.

O sea que cuando Dios hablaba a través del profeta Isaías, por David, en los Salmos…, cuando hablaba sobre la Primera Venida del Señor, muchos de ellos hablaban y profetizaban como si fueran ellos mismos. Por ejemplo, David decía: “Horadaron mis manos y mis pies. Contar puedo todos mis huesos”2; él allí hablando eso, cualquiera podía decir: “Es él, en él”. Y otros pensaban que era en ellos mismos las profecías que ellos estaban hablando; ellos pensaban que ellos las iban a cumplir más adelante.

Pero era Dios reflejándose en cada uno de ellos, todo el Programa que Él iba a estar desarrollando en este tiempo final, tanto en las edades como en el tiempo de la Edad de la Piedra Angular (nuestro tiempo), en el Lugar Santísimo. O sea que el reflejo en todos esos tiempos fue lo que Dios haría en Su Templo espiritual, Su Iglesia, en el Nuevo Testamento.

Y podemos ver allí, a través de los binoculares —que son los ministerios de Moisés y Elías—, podemos ver la Obra de Dios realizada en el Antiguo Testamento, la cual cumplió Jesús, y la Obra del Nuevo Testamento, la cual cumple la Iglesia. O sea que grandes cosas Dios estaba reflejando en los profetas del Antiguo Testamento; y la mayoría de ellas señalaban a este tiempo final, señalaban al cumplimiento de Su Segunda Venida, lo cual el reverendo William Branham decía que desde el Génesis venía siendo anunciado ese Séptimo Sello, que es la Venida del Señor.

O sea que estamos viviendo ya en la realidad de lo que Dios estaba reflejando en tiempos pasados: nosotros estamos palpándolo con nuestros propios ojos, nosotros mismos somos Escrituras andantes. Cuando Daniel decía allí: “Los entendidos…”. “Guarda, cierra Daniel, que los entendidos entenderán”3. Somos nosotros, cada uno de nosotros.

Cuando él decía en Romanos, Pablo: “La naturaleza está gimiendo esperando por la manifestación de los hijos de Dios”4, hablaba de nosotros. O sea, tanto en el Antiguo Testamento como allí en los días de los apóstoles y de los siete ángeles mensajeros, todo señalaba para nuestro tiempo. O sea que podemos decir que somos los actores principales. El actor principal: el Señor en Su Venida, y los actores principales: Su Iglesia, los escogidos de la Edad de la Piedra Angular.

Por eso debemos, todos los días, estar muy agradecidos a Dios, a nuestro Padre celestial, por enviarnos la expresión de amor en toda su plenitud: en nuestro amado hermano William Soto Santiago, por habernos permitido este tiempo, el cual lo estamos aprovechando al máximo, porque no se va a volver a repetir.

Ya cuando llegue de lleno esa apretura, ahí no va a haber oportunidad para prepararnos. Y no queremos que a última hora estemos corriendo para arreglar las cosas, sino que Dios nos está ayudando, y nos va a ayudar, para arreglar todo, tanto nuestra vida espiritual (que es la más importante) como nuestra vida física: en nuestro pensamiento, en nuestro mirar, en nuestro hablar, en nuestro andar; en todo eso la misma Palabra nos va a ayudar para que corrijamos todo.

Porque ahí, cuando leímos hace poco que la santidad… pueden buscarlo, yo lo leí; que la santidad aleja el pecado5, algo así (búscalo por ahí, Joel, y se lo puedes leer), donde el hermano William habla de eso.

O sea que va a llegar un momento en donde ya vamos a estar tan y tan semejantes a Dios —y Dios es santo— que Él va a decir: “Se parecen tanto a mí que los voy a transformar’’. Va a llegar un momento en que Dios nos va a dar ese querer como el hacer, por Su buena voluntad, para que estemos preparados para ser como Él.

Estamos ya siendo como Él: con la Palabra con el interior, la Palabra lo está haciendo; pero ya pronto en alma, espíritu y cuerpo seremos como Él. Y eso es algo tan hermoso: que tú puedas ver a un hermano, y decirle: “Tú eres un pequeño Mesías”. Como el hermano Branham lo dijo en un mensaje, lo leímos creo que hace poco: [WMB] “Pequeños Mesías, pequeños ungidos con la Palabra de Dios para este tiempo”6. O sea que podremos vernos como Él nos estaría viendo a nosotros, y no hallaríamos faltas, errores en ningún hermano; cada uno nos vamos a ver como Dios nos va a ver: perfectos.

Mientras llega ese momento, nos ayudamos mutuamente…, dándole el espaldarazo a cada uno (pero a lo bueno); no hablando por la espalda, sino… acá le dicen “dándole la palmadita”, o sea, animando los unos a los otros, dándole la mano a algún caído que se caiga en este caminar, y fortaleciéndolo; diciéndole palabras positivas, como: “¡Vamos para adelante! ¡No te preocupes! ¡Yo te apoyo! Estaré orando por ti. ¡Vamos a llegar a la meta!. ¡Eres un escogido!, no te desanimes”. O sea, hay tantas palabras para uno darle ayuda, darle ánimo a un hermano, a un amigo, a un escogido; hay más palabras positivas que las negativas.

Así que, que abunde en nuestra boca, en nuestras acciones, en nuestras oraciones, palabras de positivismo para todos los hermanos creyentes en Cristo en este tiempo final, para todos llegar a la meta de la transformación.

Así que en este caminar hacia la tierra prometida, estemos unidos brazo a brazo, preparándonos juntos en el Aposento Alto, para pronto recibir la plenitud de Su Espíritu, o sea, el cuerpo eterno y glorificado.

Dios les bendiga, Dios les guarde. Muchas gracias, Joel, por esta oportunidad; y pareciera como si estuviera platicando con ustedes allí.

Y así cada vez que nos hablamos (y también a Miguel le pasa lo mismo y algún otro pastor también), cuando uno va a dar un saludo no quisiera terminar, porque somos una gran familia: la Familia de Dios, la Familia Mesías; porque somos hijos del Mesías; y el Mesías es la Palabra, la Palabra ungida en cada uno de los escogidos.

Dios los bendiga, Dios les guarde. Y muchas gracias nuevamente, reverendo Joel y toda la congregación allá en Durango, por esta oportunidad que me permiten darles este saludito de hoy, miércoles, 11 de mayo, de este año 2022.

Continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de parte de nuestro Padre celestial.

Oren mucho por estas actividades que estaremos teniendo el viernes y el domingo, y también el sábado; orando por nuestro hermano Miguel; para que Dios siga con nosotros, Su presencia, por medio de Su Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, por medio de la Palabra; y que Dios nos abra siempre las Escrituras, el entendimiento; y que Él sea el que ponga todo lo que debemos de hablar, para que todos y cada uno de nosotros sigamos creciendo en el conocimiento de Su Programa para este tiempo final.

Esa es la finalidad de Dios, esa es la finalidad de Su mensajero y esa es la finalidad de nosotros: que sigamos creciendo en conocimiento, en sabiduría, para que la Palabra esté plenamente encarnada muy pronto en todos nosotros, ese Título de Propiedad esté completamente en nosotros, para así obtener esa fe de transformación y rapto.

Bueno, Dios les bendiga, Dios les guarde; y hasta muy pronto, Dios mediante.


1 Isaías 48:9

2 Salmos 22:16-17

3 Daniel 12:9-10

4 Romanos 8:19

5 Estudio Bíblico #198, 2022abr29 (viernes), pág. 14 – (Tomo de abril, pág. 416)

6 Estudio Bíblico #201, 2022may08 (domingo), pág. 22 / (SPN63-0825E “La fe perfecta”, párr. 154)

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