Saludo a los hermanos en Tierra Santa, Lara, Venezuela

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Saludo a los hermanos en la congregación “Tierra Santa”, Lara, Venezuela

Rev. José Benjamín Pérez
Jueves, 14 de julio de 2022
Cayey, Puerto Rico

Un saludo a todos los hermanos allá en la congregación “Tierra Santa”, en el Estado de Lara, Venezuela, que pastorea el reverendo Marcos Veliz, que se están reuniendo hoy jueves, 14 de julio de este año 2022.

Es realmente una bendición y privilegio poder saludarles a todos y cada uno de ustedes, y pedirle al Señor que les siga abriendo el entendimiento, las Escrituras, para, en este tiempo final, en este tiempo de preparación, comprender todo el Programa Divino correspondiente a nuestro tiempo; para así ver las promesas siendo cumplidas en medio nuestro.

Y una de ellas, que nos corresponde a cada uno como individuos, es estar listos para ser transformados.

O sea que esas promesas, todas y cada una de ellas, nos impactan a cada uno de nosotros, porque todo va a desembocar en La Gran Carpa Catedral, en donde ahí obtendremos la Fe de Rapto, la fe de transformación.

O sea que esta preparación es comenzando desde nosotros mismos hasta esa parte, esa etapa, cuando ya estemos transformados, esos 30 o 40 días, en donde será una manifestación plena del poder de Dios en los hijos e hijas de Dios; en donde el apóstol Pablo, en Romanos 8, nos habló que la Tierra está gimiendo, está en convulsiones, y eso muestra que ella está esperando la manifestación gloriosa de los hijos de Dios; o sea que desde la tierra, la naturaleza, ya clama por eso.

Y nosotros, como parte de esa tierra, con gemidos indecibles, también clamamos por nuestra transformación; porque somos polvo de la tierra, somos hechos como fue allí en el Huerto del Edén, que el Señor le dijo a Adán y a Eva que: “Del polvo fuiste tomado, y al polvo volverás”1.

O sea que como somos parte de esta Tierra, de este planeta Tierra, ese mismo clamor, ese mismo gemido, cada uno de nosotros lo hace. Y lo vemos primeramente en ese campo espiritual, nosotros en nuestra alma, en nuestro corazón; lo vemos clamando, pidiendo por ese cuerpo eterno. Igual la Tierra está con esos terremotos, todos esos dolores de parto, para dar un mundo nuevo.

O sea, todo lo que Dios va a hacer en este tiempo es renovado, desde nuestro cuerpo hasta la Tierra también. Todo será renovado, todo será perfecto; porque Dios, eso es lo que desea: darle a cada uno de los hijos de Dios, cada uno de nosotros, una felicidad eterna; y todo eso conlleva desde un cuerpo nuevo y eterno hasta el lugar donde vamos a estar reinando, que es este planeta Tierra; ¡y todos los mundos!, pero comenzaremos por el planeta Tierra; y ya luego ahí veremos, en el Milenio, cómo será el Programa Divino para ese tiempo.

Así que Dios me los bendiga, Dios me los guarde, y sigamos clamando con gemidos indecibles por nuestra transformación.

Dios les bendiga a todos los pastores y todos los ministros allá reunidos.


1 Génesis 3:19

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