Saludo desde los terrenos de LGCC

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Rev. José Benjamín Pérez
Miércoles, 13 de julio de 2022
Cayey, Puerto Rico

Muy buenos días. Un saludo al misionero Miguel Bermúdez Marín y a todos los ministros, hermanos y hermanas, que nos están viendo en estos momentos por medio de este videíto que estamos preparando, hoy miércoles, 13 de julio de este año 2022.

Es realmente una bendición y privilegio que el Señor nos ha concedido vivir en este tiempo tan maravilloso, en donde…, como decía nuestro mensajero William Soto Santiago; el cual trajo el Mensaje de Edad de Piedra Angular, que preparara a la Iglesia-Novia para ser transformada y raptada. Y a nosotros nos ha tocado ese privilegio y esa bendición: que él nos ha llamado con ese glorioso Mensaje; y ahora estamos en este tiempo final, en el cual él nos está preparando para nuestra transformación.

Este tramo de carretera es el que conecta la parte noroeste del auditorio con la parte norte, que es la carretera que colinda esta área del lado norte del terreno; y también en el otro extremo se va a conectar de la misma manera, por otra carretera. O sea, todo el terreno va a tener conexión con las diferentes calles que colindan La Gran Carpa Catedral.

En la parte del frente faltan unas terminaciones de los portones para, luego (una vez que se instalen), ahí seguir con la parte de la conexión de la carretera principal; y ahí quedaría ya la entrada lista. Son los detalles que están faltando en esa entrada. Y luego continuar con el muro por la verja del frente, que es la que va a continuar hacia uno de los extremos de los lados (que quedó hasta cierto sitio, pero ya después de ahí se continuará).

Acá, este lado del terreno, es el lado donde colinda la parte oeste, que también la estamos preparando para estacionamiento y diferentes facilidades; porque va a ser un tiempo en donde necesitamos todo ese espacio. Él me decía: [WSS] “Se va a quedar pequeño todo eso, Benjie; se te va a hacer chiquito”.

O sea que todos los alrededores de la Carpa y todos los terrenos que estén aledaños a este, cercanos a este, todo se va a llenar; porque va a ser un tiempo en donde las personas van a buscar más de Dios; y también no va a haber tiempo (vamos a decir) para ir a los trabajos, porque por la condición en que va a estar en ese tiempo la humanidad, y esa hambre espiritual, y hambre y sed de Dios, y tanta necesidad que va a haber en esos días, van a desear todos estar acá.

¡Y así va a ser en cada sitio!

Por eso los alfolíes se van a llenar; porque en cada lugar también esa hambre y sed en la humanidad va a existir; y van a buscar de Dios, y van a, también —por todas las condiciones que van a tener las personas—, también van a ser impactadas por todo lo que Dios está haciendo y estará haciendo acá en La Gran Carpa Catedral.

Por eso los milagros serían milagros internacionales, como cuando el hermano Branham habló que fuera quitado el tumor de su esposa a distancia. ¿Ve? Como había esa distancia, no tuvo ella que estar donde estaba el hermano Branham; o sea que así será también en este tiempo.

Y quería leerles acá un extracto, para compartir con ustedes un extracto muy hermoso; y es una promesa que va a venir, y Dios la va a cumplir en nuestro tiempo.

En el mensaje “DESESPERACIÓN”

(Vamos a buscar por aquí… estoy buscando en el teléfono, donde les voy a leer.

Vamos a tener esta vista por aquí, desde acá, para que… o un poquito más acá.

Disculpen el… que no es… Estamos haciéndolo aquí EN VIVO.

O por aquí, para que vean el área donde estamos trabajando).

En la página 33…

Ahí se fue el… ese es el segundo camión; ya se vació el tercero; faltan como cinco o seis camiones más, porque son unas 80 a 100 yardas que se van a verter hoy. Ese es uno de los carriles. O sea…, son dos tramos de ese ancho que ustedes ven ahí.

Se sacaron los niveles, se van colocando los pernos que se están usando para la junta donde va empatado el otro piso, la otra carretera; y así sucesivamente, hasta conectar en la parte final.

Aquí en el mensaje “DESESPERACIÓN”1, página… ya al final del mensaje, él está relatando esa ocasión cuando aquella mujer tenía el niño muerto, y quería llegar hasta donde el hermano Branham. Ya ustedes conocen esa historia, pero quería leer un tramito aquí nada más, donde él dice:

[144] Y había como trescientos ujieres para guardar el orden. Pero ella se metía por entre las piernas de ellos, brincaba sobre sus espaldas y corría con este niño muerto, se caía entre ellos, etc. Pero a ella no le importaba nada, ella estaba tratando de llegar; estaba desesperada. Seguramente Dios le había hablado a su corazón, diciéndole que el mismo Dios que le había dado vista al ciego, también podía darle la vida a su hijo. ¡Qué cosa! Ella estaba en desesperación ([JBP] estoy leyendo aquí de la página 33 de ese folleto). ¡Ella tenía algo por dentro que hacía arder su corazón!

145 ¡Ustedes, que están enfermos en esta noche!, dejen que eso mismo arda dentro de ustedes por unos momentos, y fíjese en lo que sucederá con esa clase de desesperación. El mismo Dios que pudo sanar al niñito la otra noche, que pudo sanar a la mujer con cáncer, la señorita Florence Nightingale, que pudo sanar a este hombre acá, ¡y a cuántos miles más de casos! Él es. Hay evidencias que no se pueden negar acerca de muertos resucitados y enfermos sanados, y cuántas cosas más. Si Él es Dios que pudo hacer esas cosas ayer, también es el mismo Dios que las hará hoy. Póngase en desesperación, luego verá los resultados.

146 Esta mujer continuaba luchando en aquella desesperación. Le dije al hermano Moore: “Ella no me conoce a mí, ni nunca me ha visto. Ella no sabe quién está acá en la plataforma. Esa mujercita católica no puede hablar una sola palabra en inglés, ¿cómo puede saber ella quién soy yo?”. —“Vaya usted y ore por el niño ([JBP] le decía el hermano Branham al hermano Moore), y cuando eso quedará satisfecha y se irá, y así no habrá más problema…”. Pues había un ruido grande y continuo. Ella brincaba, y todos comenzaban a gritar, y corría hasta por sobre los hombros de la gente, y se caía entre la gente.

[JBP] “Ella brincaba”, o sea, ella saltaba, brincaba por los hombros, por encima de… Había tanta gente que podía ella seguir avanzando por encima de toda la gente.

[146] Ella brincaba, y todos comenzaban a gritar, y corría hasta por sobre los hombros de la gente, y se caía entre la gente. Así progresaba unos metros, y trataban de sacarla; pero se metía por entre las piernas de las personas. Y todo el tiempo con este niño muerto, y había un alboroto. Es que nada de eso le importaba, ella iba a llegar. ¡Tenía que llegar! No le importaba cuántos obstáculos hubiese, ella iba a llegar.

147 Ahora, ¿no es muy semejante a la historia de la sunamita? La diferencia está en que en el caso de la sunamita sucedió hace tres mil quinientos años; y este apenas sucedió hace unos siete años. Y puede suceder igual en esta noche. Cuando la misma desesperación caiga sobre el pueblo, y lance la fe y el amor al frente…

[JBP] Recuerden que la victoria que Dios tendrá en este tiempo es la Victoria en el Amor Divino. Y él escribe en una parte que: [WSS] «La Victoria en el Amor Divino es en La Carpa».

Y en otra parte escribe: [WSS] «El Amor Divino, cuartito».

O sea que es en esa manifestación del poder de Dios, en el cumplimiento de la Visión de La Carpa, donde estará la fe y el amor.

¿Vieron qué hermoso? Esas dos palabras estarán en todo su apogeo ahí en el cumplimiento de la Visión de La Carpa: FE Y AMOR.

Porque la fe estará elevada a un nivel bien alto; y el amor, porque estamos en la Edad del Amor Divino, y será la Gran Victoria en el Amor Divino.

[147]. … y lance la fe y el amor al frente…

([JBP] Estamos en la espera de que cuando lleguen los… vayan llegando los otros camiones; por eso es que ustedes ven que están detenidos un poquito… Pero ahora aprovechan y se echan algo, quizás en el estómago, para desayunar algo; pero por eso están detenidos, porque todavía no han llegado los otros camiones).

Bien, seguimos aquí:

[147]. … y lance la fe y el amor al frente de la batalla, para reclamar lo que usted desea, porque es una promesa de Dios la cual usted puede obtener. Eso es exactamente la verdad.

[JBP] Y el hermano William escribe: [WSS] «En desesperación usted obtiene la promesa», para que lo lean ahí: [WSS] «En desesperación usted obtiene la promesa».

[JBP] Y pasamos a la página 34, dice [PÁG. 31]:

148 Entonces siendo yo el evangelista, volví la vista y sentí compasión por esa mujer, pero no tuve desesperación. Yo volví la vista y pensé: “Bueno, hermano Moore va a orar por ella y así todo estará bien”. Entonces volví y continúe hablando como yo estaba diciéndoles acerca de la fe.

Miré, y en eso vino una visión. Vi a un niñito moreno, un niñito, un niño mexicano sin dientes, el cual estaba riéndose. Entonces dije: “Esperen un momento, deténganse”. Su desesperación forzó al Espíritu Santo a cambiar mi tema y mi corazón, y me mostró a un niño sentado. Eso trajo el Espíritu de nuevo.

[JBP] Fíjense en algo tan hermoso allí, y esas palabras, donde él dice: [WMB] “Su desesperación forzó al Espíritu Santo a cambiar mi tema y mi corazón”.

Que el Espíritu Santo nos ayude y nos esfuerce a cambiar nuestro corazón; y nos ayude a cambiar todo nuestro pensamiento, todas nuestras acciones, y todo, a la manera en que Dios está pensando.

Que sea pronto, los pensamientos de Dios por completo en nuestra mente, nuestro ser, para que Dios entonces pueda obrar como va a obrar aquí en estos momentos, cuando pasó eso allí, cuando le pasó eso allí al hermano Branham.

Eso trajo el Espíritu de nuevo. Dije: “Esperen un momento. Traigan acá al niño”.

Allí traían al niño muerto, todo mojado, envuelto en una cobija blanca y azul. Ella cayó de rodillas, con su crucifijo y su rosario y comenzó a rezar. Le dije: “Guarde todo eso, eso no es necesario”.

Entonces se me acercó y comenzó a gritar: “Padre, padre”.

Le dije: “No diga eso. No lo diga. ¿Cree usted?”. Y el intérprete se lo dijo en castellano.

Ella respondió que sí creía. Entonces le pregunté cómo era que ella creía. Ella dijo: “Si Dios pudo darle la vista a aquel ciego, seguramente le puede dar la vida a mi hijo”.

¿Por qué fue así? Porque la desesperación cayó sobre el corazón de esa madre, clamando por su hijo. Ella había visto a Dios sanar los ojos ciegos, y sabía que podía resucitar también al niño muerto.

149 Es la desesperación, como leímos. “Cuando me buscareis de todo vuestro corazón, entonces escucharé”.

150 Y también: “La ley y los profetas hasta Juan. Desde entonces, el Reino de Dios es anunciado, y quienquiera se esfuerza a entrar en él”. Uno dice simplemente: “Dios, levántame por el cuello y méteme”. Uno entra por un esfuerzo y eso significa desesperación, porque es algo entre la vida y la muerte.

[JBP] Y en la página 35 (un poquito más adelante) dice [PÁG. 32]:

[152]. ¡Sí, señor! Algo sucedió, porque llegó al punto de la desesperación.

153 ¡Desesperemos nosotros; porque estamos entre la vida y la muerte!

154 Si usted no está en desesperación quédese en su asiento. Pero si usted está desesperado, venga y verá que recibirá su petición en cuanto llegue al frente.

155 Oremos. Vigile por el Reino de Dios en desesperación; y ciertamente llegará sobre usted.

[JBP] En la parte de atrás él escribe, refiriéndose a la página 29, dice: [WSS] «Cuando la desesperación está a punto de recibir algo, entonces el más mínimo contacto hace que la fe lo posea».

De la página 33 es: [WSS] «Cuando la desesperación caiga sobre el pueblo … para reclamar lo que usted desea».

Fíjense cómo en el pueblo, tanto en el individuo como el pueblo, tiene que caer esa desesperación: [WSS] «… para reclamar lo que usted desea». O sea, lo que nosotros deseamos es nuestra transformación, por eso tenemos que entrar en esa desesperación.

Sigue diciendo aquí… Ya en la oración, ahí nuestro hermano Branham dice:

156 Nuestro Padre celestial, te ruego en el Nombre de Jesucristo: que tengas misericordia de nosotros, oh Señor. Da comienzo a una desesperación entre nosotros. Señor Dios, ten misericordia de nosotros, esta es mi oración; permite que el pueblo te busque en esta noche con desesperación. Señor, sabemos que estás aquí, Tú eres el mismo ayer, hoy y por los siglos.

157 Y ahora, estos que en realidad tienen la Señal, mostrando que han pasado de muerte a Vida, y han cambiado de esa vida vieja y mundana a una vida nueva: La Sangre ha sido aplicada, y les ha dado una Señal. Que los que están enfermos tomen ahora esa Señal en sus manos y digan:

“Yo soy una posesión comprada por Dios. Yo estoy en Cristo, y en Él no hay enfermedad. Estoy en Cristo, y en Él no hay pecado. Estoy en Cristo, y en Él no hay incredulidad. Yo renuncio a todo lo que el diablo me ha dicho. Tomo ahora mi Señal, la cual significa: ‘Él, herido fue por mis rebeliones, molido por mis pecados; el castigo de mi paz sobre Él; y por Sus llagas, fui curado’2. Y ahora estoy seguro que tengo la Señal, que Dios me ha reconocido, que he sido comprado por la Sangre del Señor Jesucristo. Y aquí en mis manos tengo la Señal de Su muerte, porque Él ha resucitado de nuevo, y Él es mío y yo soy Suyo. Prosigo ahora con fe determinada, que de esta noche en adelante, yo creo en Dios, y seré sanado al llegar al altar, porque he cumplido todos los requisitos”.

([JBP] ¿Ve cómo ahí se requiere cumplir unos requisitos?).

Pues entre las últimas palabras que salieron de Su boca están estas: “Si sobre los enfermos ponen sus manos, estos sanarán”3. Concédelo, Señor. Y que la desesperación baje; porque lo pido en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

[PÁG. 38]

[181] Dios les bendiga. Recuerden: mantengan la señal aplicada y desesperen, esforzándose por entrar en el Reino de Dios.

[JBP] Y nosotros, eso es lo que pedimos: Que el Señor conceda y que esa desesperación baje, que baje al pueblo; y que así cada uno de nosotros podamos obtener lo que cada uno de nosotros necesita. Reclamamos lo que cada uno de nosotros necesitamos, y es nuestra transformación.

Que Dios haga descender y baje esa desesperación en el individuo, en el creyente, como también en el pueblo.

En el libro de Citas dice, en la página 26, del párrafo 216, dice:

216 – “Eso ha sido prometido que vendría en existencia en el tabernáculo aquí, antes de llegar a la carpa. Bueno, ahora lo más que yo sé, allí no había nada, no más que solo – tan pronto como entré allí…”.

[JBP] El hermano Branham intentó en varias ocasiones cumplir la Visión de La Carpa; era su deseo, su anhelo. Y cuando él metió a su esposa allí… (aquí no lo relata, pero en otros extractos lo relata), pero aquí solamente dice lo que ocurrió cuando él hizo eso, como para ver si eso que él vió en la visión, del cumplimiento de la Visión de la Carpa, él lo… eso, que luego de la primera y segunda etapa, esa Tercera Etapa él allí la podría ver y podría Dios cumplir en ese momento esa parte que él vió allí en el cumplimiento de la Visión de la Carpa.

216 – “Bueno, ahora lo más que yo sé, allí no había nada, no más que solo – tan pronto como entré allí ([JBP] o sea, al cuartito de allá, en el tabernáculo), el Espíritu del Señor entró, y solo comenzó a discernir los espíritus, y diciéndole a la gente de sus problemas ([JBP] ¿Ve?) / Y hoy en las entrevistas, el Espíritu Santo fue maravilloso… parecía como que quizá continuaría por un tiempo, hasta que esa carpa llegue…

[JBP] ¿Ve? Esa etapa de discernimiento era la etapa final que él – que Dios estaba desarrollando a través de él. Esto fue en el 1958.

… por un tiempo, hasta que esa carpa llegue arriba, bajo el mismo ministerio que he tenido ([JBP] vean eso, es algo importante), porque en las entrevistas hoy hubo cuatro visiones grandes afuera de lo establecido, que tomaron lugar en las entrevistas. Así que parece, quizás, yo continuaré adelante hasta que, quizás, que la Carpa empiece, o lo que sea que ÉL HA ESCOGIDO PARA PRINCIPIAR A DECLARAR SU NOMBRE EN UNA MANERA NUEVA. PERO CUANDO LO HAGA, SERÁ SOLO TAN PERFECTO COMO LOS OTROS, SERÁ TAN… ([JBP] o sea, primera etapa y segunda)… y estoy confiado en Dios que será más grande que los otros ([JBP] que la primera etapa y segunda etapa), no a causa de nuestro ministerio, pero a causa de los enfermos y gente necesitada. Hay tanta necesidad en la Tierra hoy”.

[JBP] Y él escribe: [WSS] «El Nombre = en la Carpa».

Y en la página… en el párrafo 16 (no escribí la página aquí en la foto que le tiré a esta partecita acá, pero es el párrafo 16), dice… Esta es la parte que estoy leyendo, en la página 16 del…

(Ya ahí está el otro camión, ese es el número 40… 4, o sea que van 40 yardas con ese).

Dice el párrafo 16 [Citas, PÁG. 3-A]:

16 – “Su cuerpo glorificado está aquí mismo en el Tabernáculo ahora, la presencia del Espíritu Santo, lo cual es su condición glorificada ([JBP] escribe: [WSS] «Logos». Y él escribe: [WSS] «cuerpo glorificado, el teofánico, para darle carga al cuerpo físico». ¡Que hermoso eso!). ¡Usted está glorificado en Cristo ahora mismo! ‘Aquellos que Él justificó, también glorificó’. Y su propio cuerpo glorificado está parado cerca de usted ahora mismo en Cristo Jesús, para darle fuerzas tal como entra una carga a una batería ([JBP] por eso él escribe allí: [WSS] «cuerpo glorificado, el teofánico, para darle carga al cuerpo físico»). El Espíritu Santo está en usted. Está para cargar su cuerpo para darle a usted nueva fuerza, para sanarlo de la enfermedad que usted ha tenido, para ponerlo bueno ([JBP] y él escribe: [WSS] «la sanidad del cuerpo»)”.

[JBP] Y es ese cuerpo eterno y glorificado que Él nos dará; o sea, seremos completamente sanos de este cuerpo corruptible y temporal, a ese cuerpo eterno y glorificado.

Que estas palabras y estas porciones de la Escritura sean de gran bendición para todos y cada uno de ustedes.

Y recuerden que para Dios no hay nada imposible. Si usted tiene algún… una dificultad, algún problema… sea cual fuera, ¡crea a Dios! Y que esa desesperación baje a su corazón, como bajó allí a esa mujer de ese niño muerto, y ella decía: “Si yo llego hasta donde él, él podrá hablar la Palabra y será sano, y será resucitado”, y así fue, porque ella entró en desesperación.

Que esa desesperación caiga en todos y cada uno de ustedes que me están escuchando en estos momentos; y que se agarren de esa Palabra y crean…; los que necesiten ser sanados, crean que son sanados, porque es una promesa. Y cada uno de nosotros lo que tenemos que hacer es hacer ese reclamo y pedirla; y así será con el nuevo cuerpo que cada uno de nosotros vamos a recibir.

Entremos en desesperación y reclamemos ese cuerpo, que pronto Dios nos lo dará, porque es una promesa para cada uno de nosotros.

Crea de todo corazón. Y que esa desesperación que entre en vuestros corazones produzca la sanidad, o produzca todo aquello que usted tenga necesidad en estos momentos; y que les ayude el Señor a continuar sirviéndole y preparándose para vuestra transformación y rapto.

Y que esas teofanías que están al lado de nosotros, de cada uno de nosotros, ese Ángel que acampa en derredor de los que le temen y los defiende, que esa teofanía esté obrando en la vida de cada uno de ustedes.

Y que… como nuestro hermano William escribió allí: [WSS] «cuerpo glorificado, el teofánico ([JBP] o sea, esa teofanía), para darle carga al cuerpo físico».

Que mientras llega el tiempo, el momento de la transformación, que ese Ángel que acampa en derredor de cada uno de los escogidos, recargue la batería, las baterías de este cuerpo, en lo que llega el nuevo; y que nos las recargue de tal manera que pronto tengamos una Iglesia sana en cuanto a lo espiritual primero, y sana luego en lo físico; para que así —cuando llegue el cuerpo eterno y glorificado— tengamos esa casa espiritual lista, sanada de todo odio, todo rencor, toda malicia y toda cosa contraria a la Palabra; y que también nuestro cuerpo físico esté también preparado para recibir el nuevo cuerpo.

Que Dios le conceda a todos y cada uno de ustedes, y a mí también, esa desesperación que baje, y así obtengamos esa recarga de batería. Que ese espíritu teofánico glorificado nos recargue la batería para continuar sirviéndole al Señor y continuar siendo preparados para nuestra transformación.

Muchas gracias por este momentito que me permiten enviar este saludito, así, de esta manera, un poco informal; pero la Palabra de Dios es tan hermosa y tan dulce que no hay lugar en específico para uno hablarla.

Que Dios les bendiga, que Dios les guarde, y sean de gran bendición estas palabras para todos y cada uno de ustedes, como lo han sido para mí; porque ahí aprendí cómo es que Dios nos recarga las baterías: usando nuestro cuerpo teofánico, ese ángel que está al ladito de usted, y de mí también.

Que Dios me los bendiga y Dios me los guarde. Y continúen preparándose para la transformación.


1 SPN63-0901E “Desesperaciones”, pág. 30, párrs. 144-147

2 Isaías 53:5

3 San Marcos 16:18

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