Saludos (varios) por el Rev. José Benjamín Pérez

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Saludo a la congregación “El Señor Jesucristo, el mejor amigo” en Medellín, Antioquia, Colombia

Rev. José Benjamín Pérez
Lunes, 15 de agosto de 2022
Cayey, Puerto Rico

(Primer saludo)

Muy buenos días a todos los hermanos reunidos allá en la congregación “El Señor Jesucristo, el mejor amigo”, en la ciudad de Medellín, Antioquia, Colombia; congregación que pastorea el reverendo Jesús Castañeda.

Que Dios les bendiga grandemente en este día; y les siga abriendo el entendimiento, las Escrituras; y sigan preparándose en este tiempo final, en este tiempo tan importante que Él nos ha dejado de preparación, de repaso, para así estar listos para nuestra transformación.

Porque ese es el motivo por el cual Él nos ha dejado este tiempo. No hay otro motivo por el cual Él nos haya dejado este tiempo, sino el de ser preparados; porque ya los vientos de la gran tribulación están por ahí soplando, y Él no desea que estemos aquí en este planeta Tierra cuando eso comience. Así que Él tiene la promesa para todos y cada uno de nosotros: de ser transformados, ser raptados, e ir allí a la Cena de las Bodas del Cordero.

Así que adelante, mis hermanos allá en Medellín, Antioquia, Colombia: Que Dios les bendiga grandemente; y ¡firmes!, agarrados de la Palabra, sin apartarse a diestra ni a siniestra; porque la única esperanza que hay para los escogidos de Dios es la Segunda Venida del Señor conforme al orden de Su Venida.

Que Dios les bendiga y Dios les guarde; y continúen pasando un día feliz, lleno de las bendiciones de parte de nuestro Padre celestial.

Saludo a los hermanos en Ciudad del Alto Paraná, Paraguay

Rev. José Benjamín Pérez
Lunes, 15 de agosto de 2022
Cayey, Puerto Rico

(Segundo saludo)

Muy buenos días, un saludo a todos los hermanos, ministros, congregados allá en Ciudad del Alto Paraná, allá en Paraguay, en la congregación que pastorea el reverendo Mariano Montiel; todos los que están allí presentes: que Dios les continúe bendiciendo grandemente, y continúe Dios abriéndoles el entendimiento, las Escrituras; y continúe en esta preparación —en cada uno de ustedes— obrando; para que así, junto con vuestras congregaciones, estén listos para esos gloriosos eventos proféticos, que están prometidos para ser cumplidos en este tiempo final; y ser cada uno de nosotros hallados preparados para recibirlos.

Porque la promesa es que va a haber una resurrección. Y si va a haber una resurrección, cada uno de nosotros tenemos que prepararnos para verla, para comprenderla, para saber qué está ocurriendo; para saber que esos días están siendo visitados los escogidos de Dios de este tiempo, desde la sexta dimensión —esa visita que viene en medio nuestro—; y cada uno de nosotros debe de comprender cómo es que se mueve la resurrección en esos días.

Y también, luego de eso, estar preparados y conocer cómo es que vamos a ser transformados. O sea que hay también una manera, una forma, para ser transformados; y esa manera tenemos que ya conocerla, tenemos que ya tenerla dentro, en nuestro ser.

Así como aquellos que van a dar la vida en la gran tribulación, y van a conocer que van a dar la vida en la gran tribulación, que van a entrar a la tribulación, tienen que tener la forma, la manera para —en la gran tribulación— dar la vida. ¿Ve? Cada uno, cada promesa que va a recibir cada individuo, tiene que saber la manera para estar preparado para eso que va a recibir.

O sea, cada promesa que se va a cumplir en cada uno de los escogidos tiene una forma, tiene un requisito, y tiene un sinnúmero de cosas que debe de conocer la persona.

Por eso este tiempo es muy pero que muy importante, en el cual estamos siendo preparados para —los que van a ser transformados— tener todos los elementos y todos los requisitos para comprender: tanto la resurrección como la transformación y rapto.

Todo eso Dios nos lo está dando; y nos está preparando en este tiempo de repaso para recibir esas promesas que Él prometió para los escogidos de Dios escritos en el Libro de la Vida del Cordero. Y así será para los que van a quedar. Cada grupo va a estar siendo preparado para lo que va a recibir.

Que Dios les bendiga, Dios les guarde; y continúen pasando un día lleno de las bendiciones de nuestro Padre celestial.

Saludo a los hermanos en La Florida, Santiago de Chile, Chile

Rev. José Benjamín Pérez
Lunes, 15 de agosto de 2022
Cayey, Puerto Rico

(Tercer saludo)

Muy buenos días a todos los hermanos reunidos allá en La Florida, Santiago, Chile, con el reverendo Patricio Lara; y todos lo que están de los diferentes lugares que han llegado hasta allí.

Hoy lunes, 15 de agosto de este año 2022, para mí es un privilegio poder enviar este saludito a cada uno de ustedes, y desearles que Dios les siga abriendo el entendimiento, las Escrituras, para comprender y seguir siendo preparados para nuestra transformación.

Como les decía en un saludito que les envié también allí a los hermanos en Paraguay: que la resurrección y la transformación…

Por ejemplo, para nosotros ver a los que van a resucitar, tenemos que tener ese mecanismo por dentro, tenemos que conocer cómo es que vamos a estar mirando, cómo Dios va a permitir que estos cuerpos terrenales puedan acceder a poder ver a los que van a resucitar.

O sea que hay un misterio grande allí; porque dentro de esta preparación, estamos siendo preparados para poder acceder a esa dimensión. O sea, eso que va a producir lo que vamos a lograr tener en nosotros, poder ver a esas dimensiones, es la Palabra. Porque la Palabra cada vez se va a hacer carne en nosotros; y Palabra sobre Palabra, Palabra sobre Palabra, hasta que vamos a tener en estos cuerpos esas dos consciencias juntas, las cuales los profetas tienen.

O sea que es un tiempo muy importante, en el cual Dios tendrá sobre la Tierra (y la Tierra experimentará por primera vez) muchos seres humanos con las dos consciencias juntas. Y llegará el momento en que ya luego será en una escala mayor; porque cuando estén todos esos cuerpos de todas las edades, esos cuerpos glorificados aquí en este planeta Tierra, será la primera ocasión en que el planeta Tierra experimentará hijos e hijas de Dios con cuerpos eternos en este planeta Tierra juntos.

Porque Dios no tiene dos profetas mayores al mismo tiempo; y cuando los ha tenido, pues a uno le ha convenido menguar, y al otro crecer. Pero tener así muchos hijos de Dios con cuerpos eternos, con las dos consciencias juntas, en el planeta Tierra, es la primera ocasión en que eso ocurrirá.

Por lo cual —como yo les decía en ese saludo—, hay que estar preparados para tener esa forma, esa manera por dentro, de poder ver, y también conocer y entender, la Fe de Rapto para… o sea, tener también ese conocimiento para transformación, y tener la Fe de Rapto, como la tenía Enoc y la tenía Elías.

O sea que ese tiempo está por acontecer. Y toda esta Palabra que estamos recibiendo, todo este alimento espiritual, todo este repaso, eso es lo que nos va a dar ese conocimiento, tanto de ver hacia esa dimensión de los que van a resucitar como también de ser transformados; porque dice: “Al verlos seremos transformados”. ¿Ve?

Pero para poderlos ver, tenemos que tener el mecanismo ya por dentro, en cada uno de nosotros. Y ese mecanismo no lo podemos obtener de la noche a la mañana; tenemos que ir creciendo día a día, Palabra sobre Palabra, para obtener todo ese conocimiento que necesitamos para poder acceder a esa dimensión.

Es algo tan glorioso —lo que Dios nos ha dejado en este tiempo— que nos ha dejado este tiempo en el cual Él ha permitido que todavía estemos aquí. Y es que no estábamos listos en ese tiempo cuando él se fue, y pidió más tiempo; el pueblo no estaba listo; o sea, no teníamos los elementos, los requisitos, para ser transformados, para poder acceder a esa dimensión.

Así que ¡adelante!, hermanos reunidos allá en Santiago, Chile, y en todos los lugares; y continúen aprovechando este tiempo tan valioso, que no hay palabras para agradecerle a nuestro Padre celestial por esta oportunidad que nos ha dejado para prepararnos para rapto, para transformación, para ver a los resucitados. O sea, son eventos proféticos que Él prometió, y Él los va a cumplir.

Pero recuerden que vendrán días muy difíciles, vendrán días muy duros, en cuanto a la palabra “apretura”, que es la que… en cuanto a ese tiempo que es llamado “la apretura”, para los hijos de Dios, los escogidos de Dios; pero recuerden que en medio de la apretura una gran bendición viene sobre nosotros.

Así que no se desanimen por nada ni por nadie, sino ¡manténganse agarrados de la Palabra, del Mensaje! Y miren siempre el Verbo, miren la Palabra; y Ella nos va a guiar hacia esa Cena de las Bodas del Cordero; o sea, ese camino que hay desde que seamos transformados hasta ir a la Cena, Ella es la que nos va a guiar.

Así que aquí en este tiempo, en este espacio de tiempo que estamos frente al Jordán, frente a la gran tribulación: aprovechemos bien el tiempo preparando todo, arreglando todo, para pronto entrar hacia la tierra prometida del nuevo cuerpo sin ver muerte; o sea, cruzaremos el Jordán, cruzaremos la gran tribulación, sin ver muerte.

Que Dios les bendiga, Dios les guarde; y muchas gracias por esta oportunidad que me permiten de enviarles este saludito.

Saludos a los hermanos en Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Rev. José Benjamín Pérez
Lunes, 15 de agosto de 2022
Cayey, Puerto Rico

(Cuarto saludo)

Un saludo a todos los hermanos en la congregación que pastorea el reverendo Mario Villegas, allá en Colombia, hoy lunes, 15 de agosto de este año 2022.

Es realmente un privilegio y una bendición poder enviarles este saludito, como también se los envié a algunos hermanos también en diferentes lugares allá en Colombia, también en Paraguay, en Chile, y en diferentes lugares que están hoy también reunidos.

Y también deseo lo mismo para ustedes: que Dios les continúe bendiciendo, y abriendo el entendimiento y las Escrituras, para comprender todo lo que Dios está haciendo en medio de Su pueblo, que es este tiempo de repaso, en este tiempo en donde Dios nos ha permitido conocer más y más todo lo que hay en el contenido del misterio de la Venida del Señor, de la Venida del Séptimo Sello a la Iglesia; o sea, el Séptimo Sello es la Venida del Señor.

Y conocer ese misterio, conocer todo lo que envuelve la Venida del Señor. Conocer todo lo que hay en el contenido de ese Ángel que era diferente a los demás cuando estuvo aquí en la Tierra, es conocer la Venida del Señor. Y conocer la Venida del Señor en Su etapa culminante.

O sea, todo tiene un orden en la Venida del Señor; todo tiene una serie de eventos, los cuales se van a estar cumpliendo a medida que ese Séptimo Sello vaya haciendo todas esas explosiones; y ya, al final, termina el Séptimo Sello.

O sea que va a llegar una parte culminante. Y sabemos que hay una parte culminante en la Iglesia del Señor Jesucristo, en la Edad de la Piedra Angular, que es el cumplimiento pleno de la Visión de La Gran Carpa Catedral, en donde grandes maravillas y milagros internacionales serán realizados. Pero primero comenzará con lo primero, con lo importante, con lo más glorioso, con el milagro más grande: que es el abrir la Palabra; y eso está siendo realizado en una manera tan y tan sencilla que todos los teólogos y todos los eruditos del mundo no se han dado cuenta que Dios está cumpliendo una Obra final, culminante.

No se dio cuenta cuando estuvo en la Tierra cumpliendo esa parte, llamando y juntando a los escogidos con este Mensaje de Gran Voz de Trompeta; y les pasó por encima. Y les está pasando por encima esta última etapa también, que es más sencilla todavía.

Aun teniendo ante sus ojos, en cumplimiento físico, el lugar; pues fíjense que ya les tiene algo para que no puedan decir: “No, es que no estábamos viendo nada físicamente”.

—“Bueno, primero les hice una carpita, allí tenían… en el setenta y pico, después en el 80, después en los 90, después fuimos cambiando de carpa; y ahora tienen una gigante delante de los ojos de todos…”, y tampoco se van a dar cuenta.

Y ya tienen la Carpa grande, ya algo físico, tangible; una evidencia de que iba a ser ahí, la tienen; y tampoco van a verla. Y dentro está siendo manifestado un Programa Divino, el cual está siendo cumplido en una manera tan sencilla que tampoco lo verán; porque Dios siempre obra así: en sencillez, en simplicidad.

Y en este tiempo de ese milagro tan grande que está ocurriendo en este tiempo: lo estamos aprovechando al máximo; para luego ya, para las fatuas, para los manufacturados y para todos esos grupos: ya físicamente, ya para ellos, cuando vean todas esas cosas, ya nosotros estamos listos, con la fe bien fortalecida, con músculos de fe bien fortalecidos para recibir esa gran visita, que es la resurrección de los creyentes en Él, que van a estar con nosotros; ya estamos con esa fe tan elevada que los podemos ver; y al verlos, ser transformados.

Pero hay algo muy interesante e importante, porque fíjense que a las personas que se van a quedar… hay una parte donde el hermano William había hablado que les aparecerán quizás a los familiares para que den sus vidas en la gran tribulación, para que no cojan o no tomen la marca de la bestia1. O sea que de alguna manera Dios va a obrar en esas personas, porque Él conoce el corazón de ellos.

O sea, nosotros que ya reclamamos a nuestros familiares (los que sabemos, porque ya tenemos ese conocimiento de los que se van a quedar), pues ya Dios ve ese reclamo, acepta ese reclamo; y ya para Dios es una realidad (el que los va a tener en la eternidad) porque los reclamamos.

O esa que ellos, para no tener esa marca de la bestia, no coger la marca de la bestia y dar sus vidas en la gran tribulación, ellos tienen que tener algo también para poder ver a los familiares que van a resucitar, para que esa fe sea elevada hasta ese nivel en donde tengan que dar sus vidas.

Hay algo ahí bien importante, en cuanto a esa parte de los familiares de cada uno de nosotros; porque deseamos, pedimos a Dios, que los mantenga vivos —los hemos reclamado—, que los mantenga vivos por toda la eternidad; los mantenga con cuerpos eternos, aunque en una escala que no van a tener esos cuerpos como nosotros, pero sí van a tener cuerpos eternos; y eso es lo importante: que vivan eternamente. Así que hay algo grande también que Dios va a obrar en medio de nuestros familiares.

Así que por lo pronto nosotros tenemos esa gran bendición: que vamos a tener esas dos consciencias juntas estando en estos cuerpos, podemos acceder a esas dimensiones, y podemos así conocer más ampliamente, en esos días… lo que no entendemos ahora claramente, lo entenderemos en esos días más claramente; y vamos a decir:

“¡Valió la pena aprovechar este tiempito!; porque fíjense lo que nos decían por aquí, lo que nos decían por allá…, nos decía por aquí, nos decía por allá (ese ministerio allí bajo Carpa), mira ahora todo esto cómo nos cuadra todo”.

Pero ya toda esa Palabra está encarnada; no la hemos rechazado, sino que hemos aceptado y hemos recibido toda esa Palabra, la atesoramos en nuestros corazones. Y aunque no entendamos algunas cosas ahora, pero están ahí selladas y las creemos —que es lo importante—, creemos todo lo que ha sido hablado.

Porque todo lo que está siendo hablado bajo Carpa es la Enseñanza; eso es la parte más importante. Ahí es donde debemos estar más apercibidos, más pendientes; que no se nos escape ni un pedacito, sino que todo lo agarremos, porque todo nos hace falta. Todo es Alimento, Maná, todo debemos de ponerlo en nuestros corazones, en nuestras almas: que se haga carne; porque eso allí, en algún momento, algún detalle, lo vamos a necesitar.

Así que sigamos recibiendo todo lo que Dios nos está trayendo por medio de ese ministerio de Enseñanza que está allí bajo Carpa; porque vamos a necesitar todo eso. Todo lo que será hablado lo vamos a necesitar para estar preparados para nuestra transformación.

Vendrán días duros, vendrán días difíciles. Y eso es bueno que la congregación esté consciente de eso: que estén conscientes que van a venir momentos duros, momentos de apretura para la Iglesia.

Pero no se desanimen; no quiten la mirada de la Palabra, ni a diestra ni a siniestra; no importa lo que suceda, no importa lo que hablen, lo que digan, lo que pongan, lo que sea.

Miren la Palabra, miren el Mensaje, miren hacia las promesas que Dios tiene, y miren hacia la Cena de las Bodas del Cordero, que nos están esperando. Así que nos están esperando todas esas promesas que Dios tiene; y una de ellas es la Cena de las Bodas del Cordero.

Dios está esperando por Sus hijos, Dios está esperando por nosotros; los muertos que van a resucitar están esperando por nosotros, o sea, los que duermen (decimos “los muertos” porque…, pero más bien duermen), todos ellos están esperando por nosotros.

Así que aprovechemos bien el tiempo día a día: escudriñando, escuchando todos los mensajes también, y todo, para que toda esa Palabra se encarne completamente en nuestras vidas.

Aun todos los mensajes del hermano Branham, el hermano William dice que todo eso también nos ayuda, esos temas que él nos habló, los diferentes temas, como: La Visión de la Carpa, como La Tercera Etapa, el Séptimo Sello, Los Truenos…; todos esos temas, que están en un TOMO2, estudiarlos también; porque todo eso nos va a ayudar —dice el hermano William allí en ese extracto—, nos ayuda para poder comprender esta etapa que estamos viviendo. Y lo que no entendamos ahora, nos quedamos calladitos; ya más adelante lo entenderemos, ya será más fácil.

Así que Dios les bendiga, Dios les guarde.

Muchas gracias, Mario Villegas, por esta oportunidad que me permites de enviarles este saludito a ustedes allá en Colombia. Que sigan pasando un día lleno de grandes bendiciones.


1 1997-09-07 “El misterio de la Sangre de Cristo”, pág. 16

2 “La introducción de la Segunda Venida de Cristo a Su Iglesia”. Compilación de extractos tomados de los mensajes del Rev. William Marrion Branham – https://imprenta.carpa.com/es/la-introduccion-de-la-segunda-venida-de-cristo-a-su-iglesia/

Saludo a la congregación Iglesia Evangelística “Ven y ve” en Barrancabermeja, Santander, Colombia

Rev. José Benjamín Pérez
Lunes, 15 de agosto de 2022
Cayey, Puerto Rico

(Quinto saludo)

Un saludo a todos los ministros, hermanos y hermanas, reunidos allá (de Barrancabermeja, Piedecuesta, Cúcuta…), en Colombia; reunidos hoy lunes, 15 de agosto de este año 2022, en la congregación que pastorea el reverendo José García, congregación Iglesia Evangelística “Ven y ve”.

Que Dios les bendiga grandemente en esta mañana, y que siga Dios abriéndoles el entendimiento, las Escrituras; y siga Dios ayudándoles en todo momento en este tiempo en el cual Él nos ha dejado, de preparación, de repaso, para que así estén listos, preparados para la transformación.

Este es el tiempo, este es el territorio, este es el pueblo, este es el Mensaje y estas son las promesas correspondientes a cada uno de nosotros. O sea que tenemos todo el escenario ya bien colocado para que se cumplan las promesas que Él tiene para cada uno de nosotros.

Y recordando que es un cambio de reino el que se estará realizando; por lo tanto, todas las esferas serán impactadas por esta etapa, por esta Tercera Etapa, por este Séptimo Sello en la parte culminante; y por lo tanto, es algo que conmoverá la Tierra, los Cielos, y todo será estremecido con esta etapa final; todas las esferas serán impactadas.

Así que mientras está (aparentemente) todo en calma: ¡aprovechemos bien este tiempo!, porque ya luego es más difícil el poder estar así preparándose, y estar escuchando, y tener esta tranquilidad que tenemos de poder platicar así abiertamente, y platicar así entre los hermanos, teniendo actividades; porque vendrá una apretura; y en tiempos de apretura es más difícil uno prepararse.

Por eso es que el tiempo de prepararse es ahora. Uno no se prepara, cuando viene un huracán o una tormenta, en plenos vientos, en plena lluvia, en plenos vientos huracanados y todo; no se va a estar poniendo planchas y poniendo cosas, zinc y cosas para proteger la casa, porque un viento de esos se lo lleva a uno con todo y plancha, sale uno volando con todo y plancha, con todo y panel de madera o plancha de zinc, y es muy peligroso.

¿Ve? Uno no se prepara, no prepara su casa, en esos tiempos. Uno prepara con anterioridad, días antes, muchos días antes…; y ese es el hombre prudente: se prepara antes, para que esté su casa bien fundamentada, bien amarrada, bien anclada; para cuando llegue el momento de esos vientos huracanados, estar bien asegurado dentro.

Y así, en lo espiritual también es así: estamos siendo ahora preparados, siendo bien alimentados, para que esos músculos de fe crezcan, para que así estemos bien fortalecidos para esa batalla que va a venir.

Así que adelante continuando en este tiempo de preparación, para que pronto seamos adoptados, seamos transformados y seamos llevados a la Cena de las Bodas del Cordero.

Que Dios les bendiga y Dios les guarde a todos ustedes allá en Barrancabermeja, Santander, Colombia.

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