Sellados por el Espíritu Santo

Sellados por el Espíritu Santo

Rev. José Benjamín Pérez
Sábado, 11 de junio de 2022
Cayey, Puerto Rico

Muy buenos días. Un saludo al misionero Miguel Berrmúdez Marín allá en Quito, Ecuador; y también a todos los hermanos, ministros, colaboradores y colaboradoras, que están reunidos en diferentes partes del mundo, hoy sábado, 11 de junio de este año 2022.

Le damos gracias a nuestro Padre celestial que nos haya enviado en este tiempo final a Su Ángel Mensajero, William Soto Santiago, con este Mensaje de la Dispensación del Reino, de la Edad de la Piedra Angular, que es el Mensaje que contiene la fe para que cada uno de nosotros obtenga esa promesa de la transformación y la promesa de rapto.

La Dispensación del Reino es la Dispensación del Reclamo. Eso lo dice el hermano Branham; y el hermano William lo escribió en una partecita, en uno de los mensajes. Y al ser la Dispensación del Reclamo, todo vendría nuevamente, toda esa herencia vendría nuevamente a los hijos de Dios; la cual, en el Huerto del Edén, Adán y Eva perdieron.

En el libro de Los Sellos, en la página 62, abajo dice… leyendo la Escritura de Efesios, capítulo 1… Vamos a leer aquí en la Escritura, donde nos dice: Efesios, capítulo 1, verso 9:

9 dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo,

10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

[JBP] Y ahí él escribe, donde dice: “… de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación…”, y escribe:

[WSS] «la eternidad».

Y también, en la Escritura que el hermano Branham…, que yo iba a empezar a leer ahí, donde él cita Efesios, capítulo 4, verso 30:

30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. ([JBP] O sea que es el día de la transformación de nuestros cuerpos).

Nos dice el reverendo William Branham (página 62, abajo [Los Sellos]):

“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados para el día de la redención”.

[WSS] «= el Año del Jubileo».

[JBP] Sigue diciendo:

38. Ahora, retenga esa palabra REDENCIÓN, porque hasta el día en que el Libro de la Redención haya sido revelado y el Redentor venga para reclamar Su posesión, nada puede romper ese Sello ([JBP] y él escribe abajo: [WSS] «el Día de Redención = el Día del 7mo Sello abierto»). No contriste usted al Espíritu Santo. Haga más bien las cosas que agradan a Dios, porque el Libro está sellado, y usted también está sellado. El Espíritu Santo mismo es el Sello ([JBP] y él escribe al lado: [WSS] «el 7mo Sello»). Un sello significa (ahora, estas son las palabras que sacamos del diccionario): “una obra consumada”. Ahora, cuando el séptimo sello es roto, el misterio de Dios que ha estado sellado en estos siete sellos misteriosos es entonces finalizado hasta el día cuando ese sello sea roto y sea revelado lo que está por dentro. Si alguien pregunta: “¿Qué hay en este vagón?”. Pues le responden: “Se supone que sea tal y cual cosa”. En eso alguien está suponiendo cuando dice qué DEBE HABER. Pero cuando el sello es roto y la puerta se abre ([JBP] y él escribe: [WSS] «La Puerta / Apocalipsis 4:1») entonces vemos por dentro y vemos exactamente lo que contiene. ¿Ve usted lo que le digo? Y esto solamente sucederá en el tiempo del fin.

39. Otra cosa que un sello significa es POSESIÓN. El sello tiene una marca que señala a quién pertenece el contenido. Cuando usted es comprado por la Sangre de Jesucristo y sellado por el Espíritu Santo, ya no pertenece al mundo ni a las cosas del mundo, es más bien una posesión de Dios.

[JBP] Él enumera… Voy a ir un poquito más arriba, porque él escribe al lado (en esta misma página 63):

[38]. Un sello significa (ahora, estas son las palabras que sacamos del diccionario): «1» “una obra consumada”.

[JBP] Y él escribe:

[WSS] «Apoc 7:2, 14:1»

[JBP] y él escribe: [WSS] «1».

[JBP] Y más a abajo el: [WSS] «2», escribe en el otro párrafo, cuando él dice:

39. Otra cosa que un sello significa es «2» POSESIÓN.

[JBP] Y ahora, en el párrafo que vamos ahora:

40. También, un sello significa «3» SEGURIDAD. El Sello significa que usted está seguro. Ahora, ustedes que no creen en la seguridad eterna, pues no sé; pero un sello significa que la cosa está segura hasta llegar a su destino. ¡Pobre de aquel que trate de romper ese Sello! El Sello del Espíritu Santo no puede ser roto. Usted ha oído algunos que dicen: “El diablo me hizo hacer esto”. Eso no es la verdad, el diablo no hizo eso. La verdad es que usted no estaba sellado adentro; porque cuando usted está sellado adentro, el diablo queda sellado afuera. Lo que sucedió fue que usted salió y se encontró con el diablo; él no puede entrar a usted, porque la única manera de él entrar a usted sería por el mismo proceso por el cual usted pasó; y para eso, él tendría que ser salvo, santificado y lleno del Espíritu Santo, y consecuentemente sería su hermano. Entonces, no fue el diablo que lo hizo, lo que sucedió fue que usted apenas llegó a la frontera y regresó con los deseos de las cosas del mundo. Usted nunca entró completamente a Canaán cruzando el Jordán, lo cual es morir a sí mismo.

[JBP] Y él escribe: [WSS] «el Jordán = la muerte».

41. Ahora, note que este Libro está sellado y usted también está sellado juntamente con el Libro hasta el día de la redención ([JBP] y él escribe: [WSS] «Año del Jubileo / Levítico 25:8-13»).

[JBP] Y en el mensaje “DEVELANDO A DIOS”1 (que fue al principio que les dije que él escribió allí esa parte de “la Dispensación del Reclamo”), él dice (un párrafo antes):

50 Ahora, alguien dijo el otro día, un ministro bautista en Tucson: “¿Cómo puede usted decir eso, que Jesús y Dios es la misma persona?”.

[JBP] Él escribe al lado:

[WSS] «Dios — Espíritu».
«Jesús — el cuerpo».

51 Le respondí: “Bueno, es facilísimo si usted tan solo echa fuera su pensamiento, y piensa en términos de la Biblia. Ellos son el mismo Ser. Dios es un Espíritu; Jesús es el cuerpo en que Él se veló. ¿Lo ve?”. Le dije: “Como en mi hogar. Para mi esposa, soy su esposo. Y tengo una hija joven, Rebeca, soy su padre. Y tengo un nieto, y su nombre es Paul ([JBP] Pablo), soy su abuelo. Yo soy esposo, padre y abuelo. Y mi esposa nada puede reclamarme como padre suyo o como abuelo; ella puede reclamarme como su esposo solamente. Y mi hija nada puede reclamarme como esposo o abuelo; ella es mi hija. ¿Lo ve? Pero aun así, estas tres personas es la misma persona. ¿Lo ve? Eso es Dios. Padre, Hijo y Espíritu Santo. Es tan solo la dispensación del reclamo”. Dios es lo mismo, el mismo Dios.

52 Dios se cambió, cambia Su forma. Si usted se fija aquí en Filipenses, dice: “Se despojó a Sí mismo y tomó la forma de hombre”.

[JBP] Y ahí es que escribe: [WSS] «la Dispensación del Reclamo», que es esta dispensación en la cual estamos nosotros viviendo, que es la dispensación en que nuevamente ese Título de Propiedad volverá a la raza humana, a los hijos e hijas de Dios. Y ahí, en medio de la Iglesia del Señor, es que el Señor en Su Venida hace esa Obra de Reclamo.

Y el Espíritu Santo, al sellarnos…, como nos dice allí, que: [WMB] “El Espíritu Santo mismo es el Sello”; y “el Sello significa: ‘una obra consumada’”. O sea, ya cuando ese Séptimo Sello es roto, ya el misterio de Dios, dice que entonces ya es aclarado y es dado a conocer lo que está dentro de ese Séptimo Sello.

Así que… Que Dios nos siga ayudando en este tiempo final, en estos días, meses o años. No sabemos cuánto tiempo Dios nos tiene en este tiempo de preparación; pero estamos conscientes que es un lapso de tiempo. No sabemos cuánto tiempo es; pero ya Dios tiene en Su Programa esa cantidad de tiempo por el cual el pueblo tiene que estar listo, tiene que estar preparado, para poder recibir todas las bendiciones que Él tiene para cada uno de nosotros en esta dispensación, esta Dispensación del Reclamo, la dispensación en la cual estamos viviendo en estos días finales.

Todo se está preparando para ese evento glorioso del cumplimiento de la Visión de La Gran Carpa Catedral. Por lo cual, este tiempo que tenemos ahora, aprovechémoslo al máximo; porque después no va a haber tiempo para delante del Señor arreglar las cosas; sino que ya eso será un tiempo para la resurrección, la transformación y rapto. Ya ahí no va a haber tiempo para arreglar nada. Las cosas para arreglarlas es ahora.

Aproveche el tiempo vigente, el tiempo de ahora, el presente; no lo deje para después. Aproveche la oportunidad que Dios nos está dando en este tiempo, de tener todo preparado, todo listo, para recibir la plenitud del Señor en nuestras vidas, que es Su Palabra, el Verbo, la Teofanía.

Esa teofanía que viene – va a venir a nosotros, tenerle ese templo (como un cuerpo físico en el cual nuestra alma está allí morando), ese cuerpo, ese lugar santísimo, lugar santo y el atrio (o sea, en alma, espíritu y cuerpo), esté listo, preparado, para esa gran visita que vamos a recibir; tanto, cada uno de nosotros como individuo, como la Iglesia del Señor de este tiempo final en la Edad de la Piedra Angular, que es el Lugar Santísimo, el lugar de morada de Dios.

Por eso es que el reverendo William Branham vio allí la Columna de Fuego, y luego la vio descender sobre el cuartito de madera. ¿Y por qué eso pudo él verlo en una etapa, una edad más alta, más arriba de donde él estaba? Porque en ninguna de las edades era el Lugar Santísimo; esas edades pertenecían al Lugar Santo. Por lo tanto, él vio luego, más allá de las edades, más allá del Lugar Santo. Y él mirando en el Lugar Santísimo, vio la Shekinah, la Columna de Fuego, el Pilar de Fuego, obrando esas grandes maravillas que fueron mostradas allí.

Así que grandes bendiciones nos esperan. Pero para recibir esas bendiciones siempre tiene que haber… como ayer les leí en una cita del hermano William por allí, que él… Aquí la encontré, que es la de ayer2, que dice:

[WSS] «Las promesas están siempre bajo condición».

O sea, vamos a recibir esas promesas, pero hay una condición: que el pueblo tiene que estar preparado, el pueblo tiene que estar santificado.

“Santificaos hoy, que mañana Jehová hará maravillas”3, fue lo que le dijo allí el Ángel a Josué, o Dios a Josué por medio del Ángel: “Santifícame al pueblo, que mañana Dios hará maravillas”.

Así que eso es lo que está ocurriendo en nuestro tiempo, en este tiempo final, en estos días que Dios nos ha dejado: que la gracia de Dios se ha extendido y se ha colocado en medio de nosotros: esa brecha, ese tiempo sobrante, para prepararnos para nuestra adopción, para nuestra transformación. Aprovechemos el tiempo bien aprovechado, preparándonos para nuestra adopción.

Que Dios les bendiga, Dios les guarde. Muchas gracias, hermano Miguel, por esta oportunidad que me permites enviarte este saludito para los hermanos allá en Ecuador, y también a todos los que están reunidos en el día de hoy, sábado, 11 de junio de este año 2022. Y oren mucho por la actividad de mañana, que Dios nos bendiga grandemente por medio de Su Palabra.

Que Dios les bendiga y Dios les guarde a todos.


1 SPN64-0614M “Develando a Dios”, pág. 9, párrs. 50-52

2 Estudio Bíblico #210, pág. 10

3 Josué 3:5

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